viernes, 5 de julio de 2013

The Divorcees - "Four Chapters", (2012). ¡Joder con el country!

¡Joder con el country!... Confieso que me ha costado, que hasta no hace demasiado tiempo era un genero que me producía mas rechazo que otra cosa, después pasé a la fase, "Hombre para un rato no esta mal, pero mucho tiempo seguido cansa", de ahí a argumentos como, "El country rock si me mola, ya ves, mezcladito, no solo country, sonando csi mas a rock que a country"... En esta etapa me enamore de Gram Parsons y su ¿country rock?, eran dias de auto engaño, la verdad es que me jodía después de tanto despotricar contra el mas castizo americano de los movimientos musicales, reconocer que había conquistado, (a golpe de revolver y banjo, claro), mi europeo corazón de rock sin country.
Hasta que un día escuchando en mi casa el fantástico "Prairie Wind" del tío Neil me dije...
-Vamos a ver camarada, ¿Que coño es esto mas que country?, quitale hierro al asunto hablando de aderezos que hacen que el country de estos temas aparezca mas amortiguado pero tío, lo reconozcas o no, esto también es country... ¡y te mola la hostia!!!
Y así es, el country ha sido en los últimos años un genero al que le debo mucho, me ha abierto el camino al conocimiento de un montón de grupos y solistas a los que antes no me hubiese acercado simplemente por llevar sombrero vaquero en la portada de un disco, y lo que me hubiese perdido, ¡madre mía!.
Y es que como gran genero que es, permite mil y una convinaciones perfectamente adaptables a su modus operandi, de modo que da lugar a un montón de cócteles explosivos de música sublime y rotunda que ahora si, con la verdad por delante declaro: ¡Me encanta!...
Y gracias a este cambio de actitud operado en mi, he podido conocer un disco como este que hoy me ocupa: "Four Chapters" de los canadienses The Divorcees, unos tíos que por aquí ni sus íntimos, pero que gracias a la comunidad del blog de Archi he descubierto por obra y gracia de descarga facilitada por uno de los miembros que enriquecen las vidas de todos los que visitamos diariamente esta fantástica comunidad a la que en breve empezare a intervenir de forma mucho mas activa y justa.
Me han bastado un par de escuchas de este Lp para enamorarme de el y de la banda que lo firma, se trata de un conjunto de temas de basamento country y carácter romántico y épico, lírico y crepuscular, triste y evocador, lleno de historias de amor que sangran por las costuras que las viejas heridas dejan en la piel del corazón de aquel que presume de ser, sin serlo, el mas duro del lugar.


Alex Madsen es el encargado, además de hacer sonar la guitarra de ritmo, de dar vocalidad a estos textos de cruel realidad perdedora, y lo hace con una voz no muy grande pero de hermoso color, perfecto fraseo y clara sinceridad en sus pliegues, una gozada escucharle cantar en temas tan fantásticos como la clásica y disfrutable "Driver, Driver" dotada de un estribillo tópico pero irresistible, que además deja en evidencia la fabulosa base rítmica de la que se encargan Denis "Turtle" Arsenault (Bajo) y Brock Gallant (batería).
El country de libro, de sonoro fondo vaquero adornado con una levemente distorsionada guitarra y ritmo enfermizo "Restless Man", nos permite conocer como se las gasta el guitarrista y banjista (¿Se dice así?),  Jason "J Byrd" Nicholson. Guitarrera y con carácter rock es la fenomenal "Big City", que incluye todos los elementos imprescindibles de la música mas puramente calenturienta del país del Tio Sam, slides, steels guitars... todos los accesorios al servicio de un tema adictivo y electrizante.
"Time Will Tell" es un extraño tema que parece salido de una película de los años treinta, con aire crooner y cristalino ritmo en la batería que parece se pueda romper en mil pedazos en cualquier momento, raro pero hermoso. Todos a bailar con piano "Honky Tonk" de fondo con la estupenda "How Long, (Can You Break He Heart)".


La mas comercial "Devil on my Shoulder" nos recuerda los primeros discos (mejores de lo que muchos dicen) de Garth Brooks, divertida y refrescante.
Pero en mi opinión donde la lían gorda es el los momentos intimos, los cortes sangrantes, sufrientes, cuando la acústica lleva la voz sonante y la Steel guitar hace llorar los sentimientos de la voz, que va por libre, de Madsen, cuando los sentimientos insisten en salir de su escondrijo para atormentarnos en furiosa, pero hermosa libertad. En este registro el disco esta poblado de varios vampiros de la emoción que suenan a crepúsculo, a amaneceres borrosos por lágrimas de etílico sabor salado y sueños resacosos de sufriente argumento y nulo descanso, descanso de cuerpos derrotados en la silla del porche con la botella entre las manos derramando las últimas gotas de un licor que hace arder el suelo de madera... temas tan preciosos e irresistibles como: "Traveller's Dream". La oscura y asustadiza "The Crows", que recuerda levemente los mejores días de Drive By Truckers, la dulce y "Elvisiana" "Precious Time", el rey de Tupelo hubiese convertido este tema en una catedral de belleza inconmensurable, en manos de estos chicos es un tema realmente precioso, que se derrota el solo de puro bello.
Otros temas realmente notables como "Ghost Town" o "Life Behind Bars" redondean el tracklist de un disco sin desperdicio, de country y country rock puro, sin estridencias ni vocacion de cambiar el mundo, ni siquiera de molestarlo, ni alterar la conciencia musical de America, su vocación es crear un listado de trece temas perfectos en su construcción e interpretación, que son lo que quieren ser... "Temas countrys para amantes del country", y eso si que lo consiguen, recomendación de corazón de este que, por cierto es el tercer disco de la banda que desde 2005 va creciendo como la espuma al otro lado del charco y que desgraciadamente se me antoja complicado poder verles por aquí, pero... nunca se sabe...
Lo dicho: ¡Joder con el Country!!!



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