jueves, 12 de abril de 2012

Canciones con coordenadas espacio-temporales, "Jealous Guy" (1981) - Bryan Ferry

Alguno al leer el título del post habrá pensado:
- Joder, a Addison ya se le ha ido definitívamente la olla, y el retorno de la misma a la normalidad se antoja complicado...
Otros, mas malvados, o menos, según se mire, llegarán a otra conclusión:
- Yo pensaba que el tal Addison de Witt era una persona como mucho de mediana edad, no imaginaba que tuviera una edad tal en la que los desvaríos del raciocinio fuesen tan alarmantes...
Y otros, mas lógicos, simplemente:
- Este tío, o es tonto o es un pedante, una de dos...
Quiero imaginar que ninguno de los tres tipos de individuos aquí retratados, (habrá otros tipos seguro), tienen razón, (quizás los últimos un poco si...), por lo cual intentaré explicar lo que quiero decir con eso de canciones con coordenadas espacio-temporales, aunque la mayoría ya os imaginareis a lo que me refiero.
No descubro nada diciendo que todos tenemos canciones que en cuanto empiezan a sonar nos traen recuerdos, que estos sean malos o buenos es otra historia, pero recuerdos al fin y al cabo. Estas canciones suelen tener un lugar un poco especial en nuestro corazoncillo rocanrollero, y eso las hace jugar con ventaja frente a otros temas, en muchas ocasiones superiores, que no son capaces de acariciar nuestra piel con la remembranza de aquel amor incipiente, o de aquella noche mágica, o de aquella chica que fue nuestra por solo unas horas, pero cuyo amor se hace inmortal y resucita cada vez que los acordes del tema que con ella compartiste se hacen audibles.
Otras recuerdan épocas pasadas, la época del instituto, cuando empezaste a salir con aquella gente y llegaron las primeras borracheras, los primeros cigarrillos y otras historias...Las hay que recuerdan aquellas vacaciones que no dejaba de sonar tal tema en el loro del coche y todos los ocupantes cantaban bajo el agresivo sol de agosto, el tema que no dejaba de sonar en aquellas fiestas en aquel pueblo...
Canciones en definitiva, que nos traen recuerdos, que escucharlas es algo mas que escuchar una canción, es revivir algo, es sentir que algo en tu interior hace ¡click!, y lo hace de una forma automática, sin que tu lo provoques, sin que ni siquiera te lo esperes porque... ¡Si en este momento no me acordaba para nada de aquello!... pero como mola recordarlo, como mola volver a vivirlo, como si el tiempo no hubiera pasado, el tiempo... ¡Que cabrón!.
Dentro de estas hay un subgrupo de canciones que es al que yo llamo canciones con coordenadas espacio-temporales, estas tienen otra facultad a añadir a estas que he intentado explicar, tienen la facultad de transladarte a una coordenada espacio-temporal de tu existencia, es decir: A un lugar determinado en un momento determinado, a una coordenada espacio-temporal.
Quizás solo me pase a mi, y tengan razón los que pensaban como en el primer supuesto expuesto mas arriba, es decir, que la ida de olla de un servidor es cuando menos preocupante, o tal vez sea algo de común suceder entre todo bicho viviente, lo ignoro, pero a mi me ocurre con algunos temas que me retrotraen a un lugar determinado en un momento determinado, y este sentimiento es el recuerdo vivo y localizado de algo no definido que me atrapa en cuanto empieza a sonar alguno de esos temas mágicos para mi.
La diferencia es que el recuerdo tal cual se encuentra detrás de esa localización tan clara de tiempo y lugar, el recuerdo no puede con la coordenada espacio-temporal que se impone ante la presencia sonora de la canción en cuestión.
En ocasiones el tiempo al que se refiere este sesgado recuerdo es de apenas unos minutos o como mucho unas pocas horas, y el lugar ha sido tan fugaz como el tiempo, es decir que es un lugar al que jamas has vuelto, que ni siquiera sabes si sigue existiendo, o si tiene el mismo aspecto que tiene en tu recuerdo, es posible que incluso pases por delante de el sin conocerlo, sin relacionarlo con ese pasado probablemente modificado por el tiempo. Y por el cerebro, tramposo donde los haya que aprovecha del fino hilo que sustenta la fidelidad que hacia uno mismo tiene su propia memoria para quebrar ese sustento y poner los colores, luces y sombras, caras y voces que el desea para embellecer un recuerdo que de no ser por la canción de marras seguramente se hubiese perdido por el desagüe de la propia melancolía.
No son muchos los temas que me traen estas coordenadas al centro mismo del pecho, pero una si que quiero destacar: "Jealous Guy", pero en la versión de Bryan Ferry, en la original de Lennon no me ocurre, y me explico porque.
Escuchar el "Jealous Guy" de Ferry es volver a sentir la brisa nocturna en la cara, mientras la vista se pierde en la pradera oscura, negra de Castilla, desde la ventanilla bajada, en medio del pasillo de un tren, en el comienzo de unos tristes días de vacaciones en el verano de 1985. Mi cabeza, con la barbilla apoyada en la hoja bajada de la ventanilla, con los cascos del walkman puestos, haciendo sonar una vez tras otra este tema, aún no conocía el de Lennon, y este lo conocí de casualidad...
Unas semanas antes viendo la tele, la UHF mas exactamente, un viernes por la noche, pusieron un reportaje sobre la ruptura de una banda llamada Roxy-Music, les conocía de ver sus vinilos en las interminables horas que me pasaba acariciándolos y soñando con poseerlos en la sección de discos del Corte Ingles. Y allí, en la pantalla estaba Bryan Ferry, hablando de la importancia de tal o cual disco, "Manifesto", "Avalon"... Los últimos años de la banda, y sin saber como, termino hablando de su mayor éxito fuera de la banda, de una versión que hizo en el 81 como homenaje a John Lennon de uno de sus temas: "Jealous Guy", el vídeo del tema era simple, aburrido incluso, pero la canción me gano para siempre.
No la encontraba por ningún sitio, y no sabía que hacer, necesitaba aquella canción, la necesitaba casi físicamente, con 15 años los deseos son muy fuertes...demasiado fuertes.
Semanas después casi me ovidé de ella, la proximidad de las vacaciones era tal, en el insti ya estábamos disfrutando de ellas de hecho, que la excitación por que llegase el momento de partir era irresistible y casi no te permitía pensar en otra cosa. De repente la encontré, acababa de salir un recopilatorio con lo mejor de Roxy-Music y Bryan Ferry: "Street Life", y allí estaba, la última.
Me marchaba al día siguiente, pero tenía que hacerme con aquella casette, aún no tenía plato, así que conseguí convencer a mis padres para que me prestasen el dinero con Dios sabe que contraprestación prometida por mi y probablemente incumplida finalmente.
Bajaba con un amigo de jugar al basket bajo la brisa semioscura del anochecer veraniego cuando nos encontramos con unos cuantos amiguetes del colegio y del insti, estaban con la moto de uno de ellos, disfrutando del verano, entre risas, cigarros y ciertas dosis de imprudencia, charlamos un rato y nos fuimos a cenar dejándoles allí, turnandose vueltas en la moto. Raúl era el dueño de la moto, le encantaba presumir de ella, correr con una adolescente enganchada a su cintura mientras el viento le pegaba en la cara, de casco nada claro...
Al día siguiente, era el gran día, me compraba la cinta de Roxy-Music con aquel tema que tanto deseaba poseer, y por la tarde, a eso de las 20:00 cogíamos el tren a León, que llegaba a eso de las 2:30 de la madrugada.
Fue mi madre la que vino desencajada de la compra y me lo dijo, que Raúl se había matado con la moto la noche anterior, a eso de las nueve y media... No me lo podía creer, unos minutos antes había estado con el riendo y fumando, hablando de las vacaciones, de chicas...viviendo coño viviendo.
No entendía nada, con 15 años no se muere uno, es inmortal, tiene el mando del tiempo entre sus manos y se supone que uno es el que lleva el ritmo, el que domina a la vida, se supone que eso no es posible, se supone...
No pude ir al funeral, salía de viaje, al que sería mi primer funeral, la cuadrilla estaba destrozada y sobre todo tan extrañada como yo, no era posible, como se podía morir alguien con esa edad, como podía dejar en ese estado a sus padres... y a sus amigos, desorientados, incrédulos, un poco menos jóvenes, un poco menos alegres, menos verano, menos luz, menos adolescencia...
Me compre la cinta con mi amigo Goye, solo hablábamos de Raúl, y salí de viaje con mi familia, mis padres no sabían que decirme, ¿Que se le dice a alguien de 15 años en una situación así?...
Me pasé todo el viaje, larguísimo viaje, en el pasillo de aquel viejo y lento tren de compartimentos, con la ventanilla bajada, la cabeza apoyada, dejando que el viento acariciase mi cara, suplicando que me sacase con su caricia el dolor del cerebro, la oscuridad crecía en el mundo pero yo no lo notaba, solo podía pensar en mi amigo y volver a rebobinar el "Jealous Guy" de Bryan Ferry, siempre me parecerá la canción mas triste del mundo.
Y esa es la coordenada espacio-temporal de este tema precioso y maldito. Ese pasillo de tren en aquellas horas, nocturnas, mirando a la negrura del mundo y dejando que la música de Ferry me hiciese sentir mejor, no lo conseguía...
Hace años que no escucho este tema, se que me voy a ver a mi mismo en aquel tren, pero ya que me he metido a escribir esto, creo que ha llegado el momento de volver a escucharla, de viajar a la coordenada espacio-temporal que lleva amarrada a su melodía esta hermosísima tonada, a acordarme del tren, del walkman, de la brisa y de Raul.

 


10 comentarios:

  1. Descuida que nos pasa a muchos lo de las idas de olla... A ti, al menos, es gustoso leerte. Ese album de éxitos de Ferry también me trae recuerdos.

    Sobre los post pasados, que me perdí durante estos días: M. Ward es genial, aunque sólo conozco su Post War. Y sobre los días de lluvia, si son así, son maravillosos. Joserra pinchando y tú recogiendo The Weight...

    Un abrazo.

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  2. Hola Freaky, se te echaba de menos amigo, espero que las vacaciones hayan sido efectivas para el descanso y el disfrute con tu familia y que lo hayáis pasado de coña.
    A veces se me va la olla escribiendo y como soy como Dylan, pues digo, ala!, si lo he escrito, y lo he hecho con sinceridad y honestidad, pues lo comparto, que se le va a hacer...
    Te sugiero que escuches los dos últimos de M. Ward, me parecen bastante superiores a es Post War, que también es muy bueno.
    Mis vacas han sido geniales, he disfrutado de lo lindo, con Joserra y Mansion, en Noja con unos amigos y en casa de mi hermano, geniales de verdad.
    Un abrazo!

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  3. ¿Idas de ollas? Ja,ja,ja, ¿y quién no las tiene cuando se supone que somos unos efermos enganchados a la música?
    Por supuetso que hay muhcos temas que te llevan a determinado lugar o que te hacen pensar en algo concreto. Los ejemplos serían innumerables.

    "Jealous guy", te retrodece a tu infanica. La de Lennon sonaba en todas partes, je,je.

    Saludos.

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    1. Las idas de olla, si son controladas hasta molan, je,je...Lo malo es que te controlen ellas a tí, pero creo que no es el caso.
      Curiosamente yo conocí antes el tema de Ferry, que es mucho menos popular por aquí, aunque hacía mucho, mucho que no lo escuchaba.
      Saludos.

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  4. Y quién no tiene algún tema que le trae recuerdos de vivencias pasadas? ¿Y quién no tiene idas de olla de vez en cuando?

    Amigo, Addison. Amén. Ah, y el tema precioso.

    Un abrazo!

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    1. Esas idas de olla... Los recuerdos vienen de diversas maneras, pero la música creo que es el mejor conductor de recuerdos que existe.
      El tema es una pasada, y pensar que lo desestimaron para el White Album...
      Un abrazo Evánder.

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  5. Las veces que me he detenido con el auto en plena calle para retrotraerme unos minutos ha ese momento que la cancion llama a su encuentro . Gran ida de olla amigo ,un placer leerte como siempre
    Un abrazo

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    1. Me alegra que te guste, recordar es en cierto modo volver a vivir, y siempre es una experiencia, aunque a veces sea inquietante...
      Un abrazo master!

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  6. Me ha conmovido, amigo Addison de Witt. Te digo en serio que es una historia tan bonita como triste, pero la vida al final se nutre de ellas para bien y para mal.
    Idas de pinza hemos tenido todos, unas más y otras menos, pero eso dice que has sido jóven y has vivido joder.

    Musicalmente esta versión es muy buena, con un saxo tremendo, pero lo siento uno de los mejores temas de John Lennon no tiene rival.

    Un abrazo.

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  7. Savoy Truffle: A lo largo de la vida recibimos un poco de todo, vivencias que nos hacen amar el mundo, otras que nos hacen odiarlo y otras que nos hacen no entenderlo, de todas nos nutrimos, y alguna te marca de por vida. (yo no he vuelto a tocar una moto en mi vida).
    Esta versión de Ferry la tengo una consideración especial, aunque tampoco la he escuchado tanto, pero musicalmente admito que la de John es insuperable, de hecho creo que es uno de los mejores temas que jamas ha compuesto Lennon.
    Gracias por pasarte y por tus comentarios.
    Afectosos saludos.

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