jueves, 21 de marzo de 2019

Chocolate Watchband - "This is my voice" (2019).



Explosivo artefacto atestado de color, calor y febriles efectos sónicos, en la tradición del mejor garaje psicodélico de la década dorada...

Confieso que hacía años que no pensaba en Chocolate Watchband, y aunque sus discos -en especial los sesenteros- son recordados con cariño, admiración y algo más que prefiero pasar por alto, nunca había fantaseado con una vuelta a la pomada de la fantástica formación californiana.
Y si no es porque Johnny nos abrió los ojos reseñando en el Exile su nuevo disco "This is my voice" (pinchar) hace unos días, es muy posible que un servidor estuviera aún en albis.
Me apresuré a dar con el disco, un fanático de los sonidos garajeros que eclosionan psicodelia y sonidos ácidos a infernales temperaturas como el que suscribe, no podía dejar pasar la ocasión de volver a sentir viejas sensaciones.
Y confieso que fue con la primera proclama guitarrera sobre la cual arranca la voz de Aguilar como rompiendo el tiempo y el espacio en el tema de apertura, "Secret rendezvous", que ya quedé prendado y listo para lo que se avecinaba.
A las canciones propias, refulgentes de psicodelia y rock de pesado poso garajero, hay que sumar las acertadas covers de temas como "Trouble everyday", la esquizofrénica pieza de Frank Zappa que ofrecen con ronroneantes tintes lisérgicos, armónica incluida; "Talk talk" es un tema de The Big Machine que presentan con un posicionamiento reptante y metafísico. Sorprendente -a priori-, parecía la revisitación de un tema como "Desolation road" de Dylan, pero lo adaptan con arreglo a conjugar el original con su percepción sónica, la sorpresa finalmente es agradable; y lo mismo podemos decir de "I can't seem to make you mine" sobre el original de The Seeds.



Pero los temas propios son la auténtica joya del disco, por suponer novedades no esperadas y menos aún, tan bien perfiladas: Con un conjuro fronterizo se desarrolla la arenosa "Judgment day", con una atmósfera ciertamente azuferina; el tema homónimo da comienzo con una incipiente tormenta que se consolida según avanza, pletórico de psicodelia y brumas; "Take a ride" es un tema más pionero, cincuentero y rockero, dentro del orden garajero marca de la casa.
Vuelven los sonidos más catadriópticos con los teclados de "Bed" y van aún más allá en el instrumental de aire oriental "Bombay pipeline". Termina este disco con otra perla de opíparos sonidos y mezcla de luz y sombra como la excelente "Till the daylight comes".
Explosivo artefacto atestado de color, calor y febriles efectos sónicos, en la tradición del mejor garaje psicodélico de la década dorada y digno representante de una banda como "Chocolate Watchband".

miércoles, 20 de marzo de 2019

"Pequeña Irene", nuevo single de Mendizabal y a finales de mes, el disco.


Aunque haya que esperar hasta el 29 del presente para escuchar el disco entero de Mendizabal, que llevará por título "Disparo revelador", ayer martes se puso se puso en circulación por medio de Europa Press, un adelanto del mismo, se trata de la bonita y luminosa (en todos los sentidos) canción "Pequeña Irene".
Dentro de poco podremos tener entre nosotros "Disparo revelador" y a Txema Mendizabal girando por la geografía patria para presentar sus nuevas canciones.
Hablaremos de él largo y tendido, de momento nos quedamos con "Pequeña Irene".



lunes, 18 de marzo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Rocco y sus hermanos"


Luchino Visconti dirigió en 1960 una historia de Giovanni Testori que fue adaptada al cine por diversos guionistas. Nino Rota fue el encargado de poner una música maravillosa al drama y Alain Delon, Renato Salvatori, Annie Girardot, Katina Paxinou y Claudia Cardinale entre otros, protagonizaron la especie de tragedia griega que resultó ser la magnífica y neorrealista "Rocco y sus hermanos".
Rosario Parondi decide emigrar hacia el norte del país, a Milán más concretamente, junto con sus cuatro hijos huyendo de la miseria, que es la única opción en su tierra natal.
En Milán vive su hijo mayor, Vincenzo, un albañil relacionado con el boxeo.
La historia se centra en los problemas de adaptación de la familia, enterrada en un entorno desconocido e incomprensible como es la gran ciudad y el nuevo mundo industrializado.
El drama se centra en la relación de los hermanos Simone, que intenta ganarse la vida como boxeador, y Rocco, ambos enamorados de la misma mujer: la prostituta Nadia.
Inolvidable film, vigoroso y trágico, dirigido con la maestría habitual por el gran Luchino Visconti, con magnifica fotografía, crudas y veristas interpretaciones y la música inmortal de Nino Rota.
¡Feliz semana!



domingo, 17 de marzo de 2019

Los domingos photosong - The Rolling Stones - "Tumbling dice"


Se anunciaba ayer en el Exile SH Magazine. Sus Satánicas Majestades vuelven a la carga con un nuevo recopilatorio. En esta ocasión, el enésimo disco de hits de los Stones llevará por título "Honk" y por muy fan que un servidor sea de la banda (que lo es), entiende que un recopilatorio más del grupo es total y absolutamente innecesario.
No aporta absolutamente nada, por supuesto. Ni siquiera a efectos de portada, pues recuerda mucho a la de la recopilación que lanzaron hace más de veinticinco años titulada "Jump Back".
En aquella ocasión, como en la presente, hacían referencia temas de discos a partir de 1971, ahora sumen algún tema más, lo que se pueda extraer de "Voodoo Lounge", "Bridges to Babylon", "A bigger band" y "Blue & lonesome" y algún tema suelto, y ya tienen el recopilatorio.
No caeré, eso seguro, para eso ya tengo el que compré en su día, el que fue mi primer recopilatorio del grupo, el muy (demasiado) similar "Jump Back".
Nos quedamos con él y con un tema que allí aparecía, y que sin duda también lo hará en este "Honk".
¡Feliz domingo!



sábado, 16 de marzo de 2019

"La sombra del ayer es alargada" - Las paranoias de Addi.


En aquellas noches, el invierno era un factor inherente únicamente a la fecha anunciada por el calendario. No les importaba demasiado a unas vidas en constante ebullición, que éste se emplease a fondo utilizando todo su repertorio de tormentos: La lluvia simplemente propiciaba charcos sobre los cuales la luna se miraba creando reflejos mágicos que sobrevolaban el aire húmedo de las madrugadas, propiciando seductores efectos volátiles y silenciosos; el viento arrastraba las hojas creando un mar ocre que parecía reciclarse y ofrecer su repiqueteante oleaje siempre sobre el mismo punto, en la misma explanada del parque de Doña Casilda, donde bajo la mortecina luz de un farol, los besos mitigaban el ruido de la ventisca, acompasados con los pasos de los corredores de footing perdiéndose despistados en la oscuridad de aquel mar seco y amarillo.
No importaba el frío, que se veía incapaz de atravesar la fina coraza de unas epidermis dispuestas a no detener su excitación para proseguir con la felicidad de vivir el momento por encima de todo lo humano o lo esotérico, ni que la madrugada extendiese su plateado manto de rocío congelado sobre los parterres y los coches o que el sol careciese de la luz necesaria para encoger el diámetro de sus pupilas y que el verde gatuno de sus ojos tiñese su irrepetible rostro de esperanza y primavera.
En las noches que hoy recuerdo, los cigarrillos alojaban su veneno en unos pulmones que respiraban con la fuerza del incipiente soplo vital y amarilleaban unos dedos que jugaban con los elásticos de su sostén y la mordiente cremallera de mi bragueta.
La vida era un torrente que yo sentía en mis labios, mientras sedientos besaban el golpeteo y rebote de la sangre derrapando por su yugular, caliente y orgánica. La amistad era el resultado de una fe ciega en la eternidad de las cosas, en el viaje infinito y sin punto final de una existencia que ignora el viraje hacia lo terrenal que se esconde detrás de la última madrugada de excesos, fluidos y generosidades absolutas.
Las canciones se clavaban en las tripas y desde allí nos hablaban, desde dentro, haciendo sus sonidos y sus palabras resonancia de eco y alcanzando su magnitud nuestras neuronas excitadas y proclives a dejarse provocar por la intensidad de unas palabras y acordes que sentíamos hechos para nosotros, por eso vivían disueltos con el tuétano, incrustados en el esqueleto, dando movilidad a unas caderas incisivas y afiladas para amar y correr siempre hacia el horizonte incierto pero bello.
Los libros se tornaban lecciones que nos habrían de hacer mejores, enseñanzas de una dimensión irreal, arcanos que se nos revelaban en silencio, dotandonos de una lucidez tan blanda como encorajinada, pero que bruñía nuestro intelecto de una capa de comprensión que creíamos exclusiva, pero que de poco servía sin los tormentos de la vida.
Doy otra vuelta en la cama, aún no ha terminado el invierno y sus largos y huesudos dedos han hincado sus uñas de hielo en mis carnes y no hay mantas que templen mi sangre desde que el hueco de su cuerpo en el colchón fue ocupado por la bruja del pasado, el aire que ella respiraba ahora lo envenena el hechicero de las preguntas postergadas e ignoradas y la única risa que canturrea en la noche es la del monarca de los recuerdos, vestidos de fiesta cuando ella estaba, y convertidos hoy en verdugos errantes que aniquilan el engaño de un pasado que ya no sé si fue tan glorioso, o todo fue un truco de mi imaginación.
El día que su beso fue un apresurado ejercicio de rutina y los amigos se fijaban en las urbanizaciones por la cercanía con la parada del metro, cuando en las noches miraba más al reloj que a su escote o a sus ojos verdes de henchidas pupilas. Aquella noche que dejamos la cama sin hacer, la canción sin terminar y los párpados no temblaban en el andén, cuando el instinto de vivir dando la espalda al porvenir nos parecía un ejercicio oneroso, ese día, aún sin arrugas en el rostro ni canas en el cabello, aún sin venas troqueladas en el mar agrietado del dorso de las manos, ni adquirida la costumbre de dar consejos que nunca seguimos, aquél día, a pesar de la bondad de los dígitos que marcaban nuestra antiguedad en el mundo, aquél día empezamos a envejecer.
Y esta noche pienso en todo aquello, esta noche recuerdo a los amigos de antaño que ya no están, que se fueron en silencio y de los que solo me queda, tras años de distanciamiento, la ráfaga de imágenes con que me ametralló la madrugada tras su funeral.
Y medito sobre la torpe estrategia, (¿torpe o cobarde?), de asumir la vida como un eterno adiestramiento hacia la libertad, la independencia, el autoabastecimiento sentimental. Releyendo "La sombra del ciprés es alargada", el maestro Delibes desliza en la mente de su protagonista la pesimista proclama vital del desasimiento frente al tomar de la vida lo que esta ofrece, evitar el dolor de tener que desasirse de lo que se disfrutó, para lo cual, indigno proceder es el de no asir nada y evitar el dolor de la pérdida.
Leo las inquietas palabras de don Miguel y descubro una vez más el despropósito de la filosofía que hace la vida de Pedro un viaje insípido por los márgenes del camino, sin adentrarse nunca en el meollo de la vida, evitando sufrimientos y también pasiones que se hagan merecedoras de esos posibles pesares.
Me contradigo actuando de similar manera, a pesar de las escaramuzas esporádicas y las soflamas pseudo-intelectuales que dan aparente carta de naturaleza a mis circunstancias, pero sigo perdiendo oportunidades de incorporarme, en pleno viaje hacia el mirador desde el que se verá el final de la senda, al desfile de gentes vivas, latentes y dispuestas a desasir lo asido.
Será mejor que intente dormir, el frío no remite y se ha incrustado en mis huesos como la nieve lo hace en las cumbres. Y a pesar de todo, gracias al cielo, mañana vuelve a salir el sol.

"...Vivir es ir perdiendo, me decía; e incluso, aunque parezca aparentemente que se gana, a lo largo nos damos cuenta de que el falso beneficio se trueca en una pérdida más. Todo es perder en el mundo; para los que poseen mucho y para los que se lamentan de no tener nada..."

"La sombra del ciprés es alargada" (Miguel Delibes).

viernes, 15 de marzo de 2019

La Polla Records, nuevo single, disco y gira 40 aniversario.


Dos veces podemos cantar al Evaristo aquello de 'veinte años no es nada' por que los míticos La Polla Records cumplen 40 desde que la banda naciese en Salvatierra (Araba) en 1979.
La imposición ideológica, de contenidos y actitudes que parece que se pretende por algunos; la cínica y tramposa corrección política (solo aplicable a posturas progresistas y obreras) y las vergonzantes penas de prisión aplicadas a diversos artistas por hacer, en modo actualizado, lo conocido en otros tiempos como 'canción protesta', han vuelto a poner de actualidad a Evaristo Páramos y a su grupo La Polla Records.
El punk reaccionario, anárquico y furibundo del grupo alavés, no sé muy bien qué hubiese originado en estos tiempos de involución de libertades (y más cosas). Y es que hoy, que la vista está puesta en otros tiempos más oscuros: unos para saldar cuentas con el pasado y el horror generado por el fascismo franquista y restituir la dignidad de las víctimas; y otros por defender los postulados de la victoria y dejar las cosas donde están, y de paso retornar a viejas mañas rancias, machistas, ultra-católicas y corruptas de la época del NO-DO, el retorno de La Polla puede suponer una vía de escape y un coladero ideológico a ritmo de rock y de punk que a muchos puede satisfacer y divertir.
De momento hay nuevo single, y también disco anunciado para el 10 de mayo, ambos titulados "Ni descanso, ni paz", vemos el videoclip del adelanto.



También se anuncia gira, de cuarenta aniversario o de despedida definitiva (la banda se despidió en 2003) no lo sé.
De momento hay cuatro fechas y cuatro ciudades, a saber:

21 de septiembre - Valencia - Plaza de toros.
12 de octubre - Madrid - Wizink Center
19 de octubre - Bilbao - BEC
26 de octubre - Barcelona - Palau Sant Jordi.


jueves, 14 de marzo de 2019

Cuando había música en TV - Moris - ¡Qué noche la de aquél año!


Recuerdo el programa "¡Qué noche la de aquel año!" vagamente. Era 1987 y Miguel Ríos se había pegado un buen trompazo con la gira "Rock en el ruedo" y es posible que para reflotar su carrera y también su cuenta corriente, que según parece quedó algo más que maltrecha, se enroló en un programa de televisión en el que se repasaba la música que sonó durante los últimos años dedicando un programa a cada año. El otrora rey del rock español hacía las veces de presentador y también cantaba acompañando a los invitados, eso sí, en vivo y en directo.
El programa dedicado al año 1976 contó con la actuación del irrepetible rockero argentino Moris, quien precisamente en aquél año aterrizó en España para hacer mover las caderas del entonces bisoño público rockero patrio. Pionero en su país, figura incuestionable y responsable del imprescindible disco "Fiebre de vivir" no son muchos los registros en vivo en España con este gran rockero como protagonista. El formato del programa no daba demasiada cancha a las entrevistas, en su lugar incorporaban una breve secuencia de imágenes de archivo del invitado de turno con letreros informativos bastante concisos la verdad.
Precisamente uno de estos mini-reportajes aparece incrustado en medio de los dos temas que Moris interpretó aquél 15 de octubre de 1987, estos fueron una interpretación del superclásico de Carl Perkins, "Zapatos de gamuza azul" en castellano, y su inmortal "Sábado a la noche" que interpreta junto a un Miguel Ríos, vestido de cualquier cosa menos de rockero.
Moris lo merece todo, así que nos quedamos con él y con Miguel Ríos en un documento de cuando había música en TV.



miércoles, 13 de marzo de 2019

Gurf Morlix - "Impossible blue" (2019)


..."Impossible blue" es otro notable disco; cierto que mantiene las habituales particularidades sónicas y melódicas de Morlix. Su sonido característico que contiene acentos folk, country, rock y blues...

Existe una casta de artistas que conducen sus carreras sin ceñirse a los dictados de la industria ni a los protocolos de promoción habituales del mercado.
Músicos que proceden de forma independiente, como si las normas del negocio no fuesen con ellos. Su modus operandi suele consistir en componer canciones, escribir textos, encerrarse en un estudio con un grupo de colaboradores, grabar sus creaciones, publicarlas y recorrer tantos escenarios como les sea posible presentando su trabajo a un público, nunca masivo, pero siempre fiel y por lo general, satisfecho.
El neoyorquino de Buffalo Gurf Morlix es un claro espécimen de esta especie: un productor y compositor que ha trabajado con lo más granado de la música americana de raíz, fiel escudero durante años de Lucinda Williams y productor de Slaid CleavesRobert Earl Keen o Ray Wylie Hubbard entre otros.
Hace años se decidió a cantar y grabar sus composiciones, y este recién publicado "Impossible blue" hace el número diez de sus trabajos en solitario.


Como es habitual en él, produce, compone, canta y toca todos los instrumentos excepto la batería, y lo hace en su propio estudio de grabación. El resultado también es el habitual: un disco excelente.
Pienso que como ocurre con otros artistas contemporáneos de Gurf que se caracterizan por un proceder similar, la costumbre de publicar discos notables y sobresalientes durante décadas, hace que sus nuevos trabajos, a pesar de rayar a la gran altura acostumbrada, pasen desapercibidos y no se vean bendecidos por los halagos generales y merecidos, se trata simplemente de otro gran disco de Hiatt, Hitchcock, Thompson o como en este caso, Gurf Morlix.
Porque "Impossible blue" es otro notable disco; cierto que mantiene las habituales particularidades sónicas y melódicas de Morlix. Su sonido característico que contiene acentos folk, country, rock y blues.
Con tendencia clara a los temas calmos y a los medios tiempos, las letras reflexivas que desglosa con su arenosa y cálida voz, con ese encantador aspecto quebradizo y un sonido que no por conocido de precedentes entregas resulta menos acogedor y óptimo.
Son nueve perlas las que componen este último trabajo, canciones llenas de alma y verdad, tanto musical como textual, su infarto de hace unos años le ha hecho más prudente y ponderado, actitudes que sientan genial a su música.
El disco es como una especie de sinfonía donde los temas de concatenan dando un resultado global de equilibrio y coherencia, por lo cual entiendo que es más interesante escucharlo del tirón y no hacer una disección del mismo por canciones, pero como muestra, me gustaría destacar la estupenda "Spinnin' planet blues".



Probablemente no se hable demasiado de este trabajo, muchos dirán que se trata de un nuevo disco de Gurf Morlix, estupendo como siempre, y hablarán de otras novedades, pero ésto posiblemente sea parte del encanto que hace grande la carrera de algunos músicos.

Reseña publicada el pasado 19/02/2019 en el Exile SH Magazine.

lunes, 11 de marzo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "El Ángel azul"


Empezaba la decisiva etapa del cine sonoro y en Alemania el realizador Joseph Von Sternberg rueda bajo guión de Heinrich Mann la mítica película "El Ángel azul". Corría el año 1930 y esta cinta supuso un paso al frente determinante tanto por factores técnicos, como escénicos como de guión.
El uso del sonido implicó ciertos conceptos que serían utilizados posteriormente, incluso hasta nuestros días y mejoró cuantitativamente lo realizado en USA con "El cantor de jazz".
La estética mortecina y decadente abre puertas a las nuevas inspiraciones a este respecto que seguirán los llamados a hacer del cine algo realmente grande durante las dos décadas siguientes y la temática era osada y ciertamente truculenta para la época.
Un tiránico profesor acude al cabaret El Ángel azúl con el propósito de pescar a alguno de sus alumnos, pues ha sabido que éstos pasan allí las noches embaucados por la turbadora estrella del local: la enigmática y lujuriosa Lola Lola.
El estricto maestro no tarda en sucumbir ante la libidinosa artista, una auténtica vampiresa fría y ardiente al mismo tiempo.
El sadismo y la humillación hacen común argamasa y crean el ingrediente principal de la cinta, la erótica ve la luz en el celuloide de manera majestuosa, arropada por una escenografía barroca y agobiante.
El escándalo, como era de esperar, no tardó en llegar y el detonante fue Marlene Dietrich, diosa que encarna el sadismo, el erotismo, la lujuria, el arte, la seducción y el morbo de manera lúbrica e hipnótica, sus piernas, al descubierto, fueron otro motivo de escándalo, pero ella se convirtió en una estrella que aún brilla y siempre lo hará.
Nos quedamos con ella, por supuesto.
¡Feliz semana!



domingo, 10 de marzo de 2019

Los domingos photosong - Patti Smith - "Redondo beach".


Después de la emocionante Escuela emocional del rock que vivimos ayer con el boss Joserra Rodrigo, hoy no podía -ni quería- elegir otro disco para la escucha dominical que alguno firmado por una de las grandes divas que han desfilado por la historia del invento este de la música.
Y así ha sido, claro. Ayer un servidor echó de menos a una de las grandes, el tiempo por supuesto hacía imposible repasar a todas y cada una de las chicas guerreras del rock, pero en el desfile no estuvo Patti.
Reconozco que yo soy mucho de Patti Smith: va con mis latidos, con mi épica y mi lírica y la adoro. Pero como tampoco era cuestión de ponerse exquisito ni pijotero, pues pinchamos "Horses" que sigue siendo un disco POM total y nunca me canso de hacer girar.
¿La canción?, pues tampoco importaba demasiado, pero como hay que poner una para el post, elijo "Redondo beach" que he encontrado una toma en vivo de 2005 en Montreux que está francamente bien.
Nos quedamos con ella, con la Smith.
¡Feliz domingo!



sábado, 9 de marzo de 2019

Concierto: Moses Rubin - Colegio de la abogacía de Bilbao, 07/03/2019.


El auditorio del Ilustre colegio de la abogacía de Bilbao es un entorno no concebido para conciertos, y menos aún si estos vienen cargados de decibelios y guitarrazos blueseros de alto octanaje, ésto es así.
No obstante, las bandas que se acercan a este emplazamiento a tocar, hacen semi-milagros para sonar con dignidad y algo más, y entre todos: grupo, técnicos etc... acostumbran a conseguirlo.
La tarde-noche del jueves no iba a ser diferente, y si además el inquilino del egregio edificio de la calle Uribitarte es el nuevo/viejo conocido de Bilbao, Moses Rubin y su excepcional banda, menos aún.
Traía bajo el brazo el estupendo EP publicado en el último trimestre del pasado año titulado "Leeds" y del que ya hablamos AQUÍ; este particular debería ser el leitmotiv del concierto, pero lo cierto es que no fue así exactamente, pues lo que allí ocurrió fue algo más, en realidad mucho más.
Cuando me enteré de que el madrileño venía con banda empecé a fantasear sobre lo que allí pudiese ocurrir, pues a diferencia de parte de la audiencia, un servidor ya sabía cómo se las gasta el amigo Moses cuando se hace acompañar de sus secuaces, y claro, una vez sobre el escenario estalló la bomba eléctrica, bluesera, folkie y rockera que no todo el mundo podría suponer a tenor de lo que se traduce de la escucha de sus discos (más calmos).


Y ya en el escenario empezó la fiesta de la música, de la actitud y del compromiso con lo que se hace y se canta, de la generosidad de repartir lo que se ha escrito y el homenaje a lo que se admira, del amor a las ciudades presentes y a las pasadas y ya propias, como Leeds, Madrid o Bilbao.
Dentro de las posibilidades de la sala, los cuatro músicos sonaron rotundos y tiernos, según la ocasión, frenéticos las teclas e incisiva y tenue la base rítmica y perfecta la voz y la guitarra (qué guitarra por dios) de Moses.
El resto lo hicieron las canciones, y así, con ellas, también sublimes, se completó un recital memorable que dejó a la parroquia ojiplática y maravillada.
Abriendo con temas de su hasta la fecha único larga duración, el magnífico "Subtle atmospheres" (pinchar): "Halfway through", "Steppin' stones", "Friday" ... donde ya marcaba su territorio: el de la sensibilidad y también el coraje, el talento y también la personalidad. También en estos primeros compases nos hizo estremecer con una soberbia versión de "Before you accuse me" el clásico inmortal del imprescindible y primordial Bo Diddley.
Hasta que llega el momento "Leeds", que aún no había aparecido durante la primera parte del bolo. Se queda Moses solo con su guitarra acústica: comprada en la ciudad inglesa referida y protagónica, por 59 £ (o la compra fue excelente, o Moses toca mejor aún de lo que parece a simple vista). Y así, entre anécdotas y remembranzas, despacha el EP entero del tirón en modo solateras, creando momentos -cinco- muy especiales.


Vuelta de los tres forajidos y a quitarse ropa para facilitar la tormenta final a base de rock y blues de encendidos solos de hammond e indómitos punteos, destacaremos la ácida versión del tema de Derek & The Dominos, "Got to get better in a little while", el tema dedicado a su amigo "Tony Higgins" o el final de fiesta con la estupenda "The rain".
Esto de hacer música se torna imposible para muchos que lo desearíamos de corazón, en cambio para otros, como el caso de Moses, parece algo inherente a su personalidad, como un alargue de su espíritu, como la forma de proyectar la energía vital que (supongo) todos tenemos.
Así lo sentí ayer, y hoy, pensando y tratando de escribir sobre ello, lo veo si cabe, aún más claro.
Gracias al Colegio de abogados y a Moses Rubin y su banda por otra inolvidable tarde/noche de rock and roll.

jueves, 7 de marzo de 2019

The Long Ryders - "Psychedelic country soul" (2019)



...un disco más de los Ryders: suena y sabe a ellos, y tiene buenas canciones, guitarras entusiastas y consistentes, estribillos radiantes y estupendas melodías...

Una de las bandas más representativas del llamado nuevo rock americano aquella luminaria que alumbró en los albores de la década de los ochenta fue The Long Ryders. Si tuviésemos que hermanar a los creadores de "Native sons" con algún referente del pasado, bien podríamos hablar de entronques sónicos y estilísticos con Buffalo Springfield o Gram Parsons, por no rebuscar demasiado.
Como ocurrió hace un par de ejercicios con The Dream Syndicate, otro destacado miembro de aquél movimiento también conocido como Paisley Underground, los Ryders llevaban sin publicar nada desde la década en la que triunfaron y dejaron poso para la posteridad; y como los de Steve Wynn, los angelinos también han regresado con nuevo disco, así que ya de primeras, hay motivos para la celebración.
Y la celebración se hace efectiva cuando el disco empieza a girar y en breve se descubre que poco han cambiado las cosas en treinta años. No entraré en comparaciones con pretéritas joyas grabadas por el grupo, todos las conocemos y amamos, y en estos casos: o el resultado de lo nuevo no se sostiene, o se lo mira un poco de reojo, con la reserva a modo de autodefensa que hace que los viejos tiempos sigan siendo además de buenos, los mejores.


"Psychedelic country soul" es un disco más de los Ryders: suena y sabe a ellos, y tiene buenas canciones, guitarras entusiastas y consistentes, estribillos radiantes y estupendas melodías, ¿qué más se puede pedir?.
Para este retorno vuelven con la formación al completo (no muchos lo pueden decir), es decir: Sid Griffin, Stephen McCarthy, Greg Sowders y Tom Stevens y con la producción de Ed Stasium con el que componen la excelente "The sound".
También hay colaboración de las Bangles: Debbie y Vicky Peterson en la versión/homenaje a Tom Petty, "Walls" y en la copla compuesta por Tom Stevens de aroma country (incluido fiddle) "Let it fly".
El resto del tracklist está compuesto por una decena de canciones de nuevo cuño y viejas remembranzas que no defraudarán a todos aquellos que vibren con estos sonidos enraizados: aullidos clásicos en la composición de McCarthy que abre el disco titulada "Greenville", quien también escribe otros meritorios temas como "Gonna make it real", la crepuscular "California state line", o junto a Griffin la pieza que da título al álbum y que finiquita el disco.
La aportación del mítico vocalista de la banda contempla además la estupenda y favorita personal "Molly somebody", el bonito country-folk "If you want to see me cry" y en comandita con el bajista Tom Stevens las rockeras "All aboard" y "What the eagle sees", precisamente Stevens compone en solitario la bonita balada acústica "Bells of august".



No será difícil enamorarse de este cancionero, es lo que los oídos inquietos que antaño se emocionaron con esta banda quieren oír, y en "Psychedelic country soul" lo encontrarán, así que ¡a disfrutar!.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Juanjo Mestre en el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Moses Rubin mañana en el Colegio de Abogados de Bilbao. ¡Con banda!


Es una de esas situaciones casi oníricas en las que nos atrapa el Ilustre colegio de la abogacía de la capital bilbaína. Como muchos ya saben no es la primera vez que ocurre algo así, conciertos de artistas de tremendo calado que acuden a los bajos del vetusto edificio de Mazarredo para ofrecer a un público expectante su magia.
Es de justicia (nunca mejor dicho) agradecer al colegio y a Iñaki estos eventos que muchas veces no somos conscientes de que son auténticos privilegios.
Mañana tenemos otro regalo, otro privilegio: Moses Rubin, de quien ya hemos hablado en esta bitácora en otras ocasiones nos visita para presentar las canciones de su último EP, "Leeds" del que ya hemos hablado AQUÍ.
Les aseguro que un concierto de Moses no es cualquiera cosa, pero es que además viene con banda, y los que hemos tenido la suerte de verle de esta guisa, sabemos lo que decimos, ¡¡¡no se lo pierdan por dios!!!.
Recuerden, será mañana día ocho de marzo, en el Colegio de la Abogacía de Bilbao, en la calle Uribitarte, 3 a las 20 horas.
Allí nos veremos.



lunes, 4 de marzo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Uno de los nuestros".


Hace varios años que no me entusiasma ninguna película de Martin Scorsese. Me gustó "Infiltrados" o "El lobo de Wall Street", pero las sensaciones poco tienen que ver con los años dorados del realizador de "Malas calles".
Como ocurre con Allen, es evidente que su época de esplendor quedó atrás, y aunque siempre se puede sacar un conejo de la chistera y sorprender en un momento determinado, sus películas realmente importantes son cosa del pasado.
Creo que la última película que me parece realmente sublime de Martin es "La edad de la inocencia" y si bien "Casino" mantiene el tipo más o menos, ya empieza a no tener la magia de otros films.
Repasando la filmografía del italoamericano, creo que a día de hoy, de entre todas sus cintas me quedo con la que filmó en 1990 bajo el título de "Goodfellas" y que fue traducida al castellano como "Uno de los nuestros".
Desde el impactante principio, pasando por el famoso plano secuencia de la entrada al club, sin olvidar la visita de los tres compadres a la madre de Joe Pesci (de Scorsese en la realidad) con un cadáver en el maletero para buscar una pala y hasta el frenético final, la película es una obra maestra indiscutible, pues tiene todo lo que un film eterno debe tener, y sobre todo, tiene un temperamento brutal. Por no hablar de la extraordinaria música que se escucha durante todo el film.
Recuerdo que en esa pantomima de los Oscars le negaron los premios (salvo a Pesci, creo) en favor de aquella soporífera "Bailando con lobos" del amigo Costner; creo que fue entonces cuando decidí no volver a interesarme en lo más mínimo en la dichosa ceremonia, hoy sigo sin prestar ninguna atención a los Oscars.
Nos reencontramos con Henry, Jimmy, Tommy, Karen y Paulie en la película de esta semana, la grandiosa "Uno de los nuestros".
¡Feliz semana!



domingo, 3 de marzo de 2019

Los domingos photosong - Malevaje - "De puro guapo".


La incursión en la grabación de "Margot" (y posterior gira) del maestro Osvaldo Larrea al bandoneón es decisiva para la progresión de Malevaje, claramente perceptible en este segundo disco.
También Antonio Bartrina canta cada vez mejor y se nota también en este trabajo. Con "Margot" no había llegado el grupo a plasmar composiciones propias en exclusiva, pero las versiones de clásicos del tango son ahora más personales y reconocibles.
La pátina de pop y rock que se respira no choca contra el aroma porteño y el ambiente arrabalero que sin duda exhala todo el álbum.
Hermanados sónicamente con Gabinete Caligari, no en vano Edi Clavo se encarga de la percusión, recogen una decena de viejos tangos, incluido el mítico que da título al disco, que revisan de manera notable e incluso sobresaliente.
Voy a elegir uno compuesto en 1927 por Rafael Iriarte y Juan Carlos Fernández Díaz titulado "De puro guapo".
Uno de esos textos que hoy resultan inadmisibles, enseguida comprenderán por qué, pero dotado de una pasión animal que no por comprensible deja de ser poética, sin duda una historia musicada de otro tiempo y otro lugar, pero latente y brutal.
Musicamos la mañana dominical con tango, ¡ahí es nada!!! y los míticos Malevaje del año 1986.
¡Feliz domingo!



viernes, 1 de marzo de 2019

Redd Kross - "Phaseshifter" (1993) - Mis discos de los noventa.



 Se trata, una vez, más de un imprescindible trabajo rebosante de energía y melodías donde atacan, furibundos, con poderosos ramalazos guitarreros y antológicos estribillos...

Los angelinos Redd Kross llevaban un buen puñado de años haciendo vibrar a la parroquia con su explosiva combinación de power-pop, glam, punk-rock, hard-rock y referencias sónicas y melódicas a los años sesenta y setenta.
A nadie podía extrañar en 1993 que los hermanos McDonald se sacasen de la chistera un disco como "Phaseshifter". Se trata, una vez, más de un imprescindible trabajo rebosante de energía y melodías donde atacan, furibundos, con poderosos ramalazos guitarreros y antológicos estribillos, sin perder geometría y contundencia en sus composiciones. Temas como la soberbia "Monolith", son un ejemplo claro de lo que intento explicar.



Por primera vez en su carrera la banda decide producir el disco ellos mismos, y tal debido al ruido de fondo en aquellos primeros años noventa, lo cierto es que si la etiqueta 'grunge' se puede prender de la solapa de alguno de sus discos, sería sin duda de "Phaseshifter", sin que esto quiera decir que el disco pueda ser inscrito en la nómina de discos del citado género.
Además los hermanos llegan a la grabación de este álbum secundados por una formación totalmente nueva que refresca alguna de las coordenadas sónicas y estilísticas de la banda, es de recibo destacar la impactante labor del guitarrista Eddie Kurdziell.
No negaré que es el disco con que me sumergí en su música, y que si bien, tal vez el disco no esté diseñado para cambiar el mundo, a mi juvenil vida le dio un buen meneo.
El disco fue lanzado con el single "Jimmy's fantasy", poderoso tema con estribillo que recuerda a los primeros Cheap Trick, que abría el elepé, y para el cual grabaron un estupendo vídeoclip con el ínclito Jason Lee como protagonista, cuando éste aún se dedicaba al skate y no se había hecho popular gracias a la serie de éxito: "Me llamo Earl".



Pero todo el disco está saturado de temas radioactivos, que se pueden engullir de un solo trago y digerir sin pesadeces ni ardores, más bien diría que queman calorías y mantienen las meninges jóvenes y lozanas.
Dar un trago a estos temas es como meterse al gaznate diversos espirituosos, pero con burbujas, y luego tragar fuego, una experiencia de total subidón.
Prueben lo que digo escuchando y sintiendo coplas como: "Lady in the front row", el tema de esencia Kiss, "Crazy world", la ardorosa "Dumb angel" o la hardrockera "Huge wonder"...
Redd Kross llegan a mi vida en 1993 y decidimos, entre ellos y yo, que se quedan, pues ofrecen una oportunidad única para recordar, a pesar de los achaques de los años y las emboscadas de la vida, en qué consiste exactamente eso del rock and roll, por eso "Phaseshifter" es uno de mis discos de los noventa.

jueves, 28 de febrero de 2019

Jane Church - "Calimocho molotov!" (2019)



 Nos encontramos en este trabajo un catálogo de excepcionales canciones, posicionadas en la escena neoyorquina de los setenta, en la onda de Television, Reed o Eno...

Hace un par de semanas, rebuscando en la red, más concretamente en una página musical rusa, me encuentro con un disco que se titula "Calimocho molotov". Ni que decir tiene que siendo un servidor vasco, y habiendo vivido su adolescencia en la enfervorecida década de los ochenta en el casco viejo bilbaíno, las palabras calimocho y molotov me posicionan en coordenadas y paisajes de otros tiempos que solo pueden producir morriña y nostalgia de épocas pasadas.
Tenía que escuchar aquello, pues "Calimocho molotov" es un disco de Jane Church, que aunque pueda parecer otra cosa, es una banda neoyorquina de Queens, capitaneada por el cantante y guitarrista Matthew Stevenson.
Y si bien el título de su disco de debut fue una sorpresa, el interior del mismo ha sido otra, si cabe aún mayor.
Nos encontramos en este trabajo un catálogo de excepcionales canciones, posicionadas en la escena neoyorquina de los setenta, en la onda de Television, Reed o Eno, aunque el influjo se estira en el tiempo hasta el indie pop británico de los últimos ochenta, teniendo como referencia a bandas como The Stone Roses.
Revolotean esencias psycho-pop, western e incluso garajeras, que conforman un elepé que desde el primer instante suena a clásico. La redondez de las canciones, la solidez de su producción, rica en instrumentación pero sin saturaciones sónicas de ningún tipo y la fluidez melódica rubrican un trabajo sobresaliente del que me está costando desengancharme.
Ocho temas que no alcanzan la media hora de duración entre todos y que comienzan con "Bleed", un tema con unas guitarras muy localizadas en los setenta neoyorquinos y sonidos que recuerdan al Bowie más centroeuropeo.
"Red flags" tiene un influjo garajero y post-punk que se esparce con inquietante vértigo en poco más de un minuto, mientras "Rocket to the Kremlin" es un magnífico corte que recordará a Tom Verlaine o a los momentos más lúcidos sónicamente de Eno.




Otro gran momento, más luminoso y con Reed o Bowie en el punto de mira es "Teenage suicide" que da paso a las acústicas con que comienza la más calma pero también extraordinaria "Demolition USA".
Siguen las acústicas para dar carta de naturaleza a un tema más popero titulado "Streets are empty", la diversidad sónica, dentro de un equilibrio y una coherencia total, da lugar a temas que bordean entornos casi propios de The Kinks en "Haunted places". Termina este extraordinario disco (demasiado pronto) con radiantes guitarras y reminiscencias setenteras propias de bandas ya referidas con "New England".
Disco que gana la batalla de la primera escucha, pero que crece exponencialmente tras cada nuevo pase, por lo que presiento que, al menos en mi caso, la guerra la tiene ganada. 
Recomendación personal sin reservas, pues creo que nos encontramos ante un trabajo que sorteará la fecundidad que se prevé en los meses venideros sin dejar de sonar fresco y fuerte. 

* Reseña publicada el pasado 06/02/2019 en el Exile SH Magazine.


martes, 26 de febrero de 2019

2x1 - "Don't look back"/"Basta ya" - The Remains/Los Flechazos



















Este sábado, tras un café y una buena y extendida charla sobre lo divino y lo humano con my brother Joserra, nos fuimos a Power Records, templo musiquero del botxo donde el que más y el que menos ha triturado horas y horas escudriñando y comprando discos y dando palique a los propietarios, tan melómanos o más que los clientes.
En éstas estábamos cuando apareció entre las estanterías el legendario disco de los bostonianos The Remains, proeza garajera que vio la luz en 1966 y que hoy es un referente ineludible dentro del género.
No tenía el disco (imperdonable por mi parte), así que aproveché y me lo traje a casa. Está sonando desde el sábado y la verdad es que lo estoy disfrutando de lo lindo.
Y además he encontrado material sabroso para otro 2x1, con mis adorados Flechazos como protagonistas junto a la banda de Barry Tashian.
Se trata del tema "Don't look back" que los leoneses versionaron y tradujeron en el año 1989 como "Basta ya" e incluyeron dentro de su segundo larga duración, el magnífico "En el club".
Os propongo un baile retro para esta calurosa tarde de este invierno disparatado.





lunes, 25 de febrero de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Siete novias para siete hermanos"


El jueves pasado murió el director Stanley Donen. Un enorme realizador que renovó géneros como la comedia y el musical; y que ha dejado tras de si una filmografía impoluta, repleta de películas inolvidables.
Es preceptivo por ello que esta semana decoremos el blog con uno de sus films. Ya había pasado por aquí el gran Stanley con las maravillosas "Dos en la carretera" y "Cantando bajo la lluvia", impresionantes films ambos, con evidentes diferencias de estilo, temática y narración.
Hoy vamos a recordar la magnífica comedia musical "Siete novias para siete hermanos". No creo que haga falta ningún comentario a propósito de esta cinta. Mi veces pasada por las diferentes televisiones, es complicado que no guste este film familiar, saturado de estupendas canciones y números musicales hilarantes y muy espectaculares.
¿Cómo olvidar la pelea entre los siete hermanos contra el resto del pueblo mientras construían el granero?.
Agradecemos al gran Stanley Donen su enorme legado y también su humanidad, pues debía ser un tipo realmente estupendo.
¡Feliz semana!



domingo, 24 de febrero de 2019

Los domingos photosong - Garth Brooks - "Burning bridges"


Escudriñando en la estantería de los vinilos ha aparecido uno que me ha traído ciertos recuerdos. Se trata de "Ropin' the wind", el disco que hizo mundialmente famoso al texano Garth Brooks.
Muchos pusieron al bueno de Garth a caer de un burro, que si su country no era auténtico y estaba coloreado de comercialidad, que si era un producto para consumo masivo... en fin, esas cosas que se suelen decir cuando alguien alcanza el éxito masivo en ciertos estilos.
Lo cierto es que también fueron muchos los especialistas en country que defendían el disco y a Garth Brooks como un tipo que había conseguido introducir el country en el mercado con una secuencia de cinco discos de gran calidad y calado popular en la década de los noventa.
El caso es que este disco fue mi primer contacto con el country hace más de veinticinco años, y escuchado hoy sigue gustándome como suena, y sigo pensando que tiene canciones estupendas como esta conocida "Burning bridges" con la que nos quedamos hoy.
¡Feliz domingo!



sábado, 23 de febrero de 2019

Hoy la luz es más tenue - Las paranoias de Addi.


Hoy la luz es más tenue. También podría ser que mis ojos han perdido agudeza con el paso de los años. Pero no, es la luz, que parece oscurecerse y pretender que con su deserción vuelvan las tinieblas.
Vuelvo a casa tras el trabajo, en el coche, entre el tráfico goteante del viernes por la noche una tertulia en la radio va haciendo un índice con las noticias del día.
Cierro la boca de la presentadora incrustando en la disquetera un CD de los Jacobites. Si me tiene que cubrir la niebla, que al menos venga susurrando poesía y que la perdición que se intuye tenga prendida de la solapa un broche de romanticismo.
¿Qué hemos hecho mal?, o ¿por qué sabiendo que lo hacemos mal nos dejamos llevar?. No quiero pensar que la respuesta es mezquina, que el miedo es el responsable de buscar en las sombras ese trozo de tierra que utiliza la avestruz para esconder la cabeza. Que el corazón carece de los intereses que si tiene la cartera y por eso lo refugiamos en peroratas que no buscan sino tranquilizarlo, para así, narcotizar nuestros pánicos. O tal vez lo que hacemos en vendarle los ojos, para que no vea nuestras iniquidades, nuestras traiciones a lo sagrado, y sin darnos cuenta perdemos la fe y descendemos al abismo del odio justificado por el temor, sucumbimos al desprecio convencidos de que la seguridad está en cualquier estado que nos mantenga lejos de lo que nos es ajeno.
Escucho y leo a diario cómo se justifica el desprecio a quienes no aman como la mayoría, ¿desde cuando la mayoría es sinónimo de acierto, de veracidad, de normalidad?. Un desalmado pide hoy que no se rescaten más barcos perdidos en el Mediterráneo que porten seres humanos de los que no traen un pan debajo del brazo. Otro bloquea una moción en el senado que busca la igualdad, la aceptación, la pluralidad, la justicia, ¿cuándo perdimos la visión de los ojos de la niñez, que no distingue prejuicios?.
En Madrid unos gendarmes desahucian de sus casas a familias indefensas, los que se supone que deben velar nuestros sueños, alejando con sus esfuerzos las pesadillas de nuestras noches, venden nuestras vidas a fondos buitres a cambio de una puerta giratoria, una prebenda, una comisión. Dinero negro para rellenar el cepillo de la misa que oficiarán aquellos que nunca hablan a su parroquia de las injusticias que afectan a los que están fuera de su entorno de aceptación (interesada). Monedas con las que comprar más Judas que pongan en la picota a los justos, mientras sordos como tapias miran hacia el monte, esperando un milagro lucrativo y dejando a sus espaldas el colegio de los Salesianos de Deusto, e ignorando a sus últimas víctimas, que queman sus gargantas gritando su historia ya conocida, cuando su niñez fue pasada por la lascivia dantesca y pecaminosa de un fraile. Éstos pecados parecen no importar a los que cubren sus vergüenzas con la bandera propiciatoria.
Se re-escribe la historia para hacernos pasar por el ojo de una aguja, la aguja con la que tejen los terratenientes sus mantos dorados, nosotros somos el hilo que trajina la seda y el paño que luego lucirán en las procesiones de Semana Santa, en los toros o endomingados alrededor de una paella, ¿para qué más?.
Y con la nueva versión del bien y del mal rondando las terminaciones nerviosas, donde el nace el temor, el que había olvidado que perder no es una opción recupera sensaciones y vuelve a inclinarse ante el señorito, ante el cura y ante el profesor que viene con la vara de avellano oculta a su espalda, la letra con sangre entra, repetirá ufano de sí mismo.
¿Y qué nos queda?: ¿dejar que el temporal desgaste los colores de las banderas del orgullo?, tendidas al sol de la libertad. ¿Permitir que los sedimentos se acumulen en las cunetas dejando más sumidos en la humillación a los pobres muertos?, porque se lo merecían, perdieron la guerra. ¿Observar el desfile de la desaparición de lo conseguido a ritmo de trompetas apocalípticas?, ¡quien nos mandó apartarnos del camino!.
Hoy la luz es más tenue, porque el hombre vuelve a teñir de odio y prejuicios los corazones cobardes, y no solo se ve con los ojos.
Creo que me quedaré un rato con los Jacobites, no tengo sueño...




viernes, 22 de febrero de 2019

Hoy se lanza el nuevo single de Los Labios: "No Future".


Así lo venían anunciando en los perfiles de sus redes sociales, desde hoy está disponible el nuevo single de los sevillanos Los Labios titulado: "No Future".
Se trata de un tema muy stoniano, con aderezos glam y una borboteante melodía, me gusta mucho la verdad. El tema y el título elegido es la consecuencia de las muchas vicisitudes que ha vivido la banda durante los últimos meses con la marcha de uno de sus miembros fundadores y la consiguiente crisis existencial como formación. Esta crisis llegó a hacer creer a los miembros del grupo que Los Labios no tenían futuro.
Finalmente han decidido hacerse fuertes, llevar la contraria a las agoreras sensaciones vividas y seguir con una carrera que pintaba muy bien después de aquél estupendo "Birthday" del que ya hablamos en su día AQUÍ.
Es por ello una alegría para mi hacerme eco de esta noticia y hacer sonar ese "No Future".



jueves, 21 de febrero de 2019

Baby Scream - "Things u can say to a stranger" EP (2019)



 ...Exquisita colección de canciones que agradecerán los afines a los sonidos propios de un pop elegante y elaborado, a las melodías artesanales y a la vocalidad más cortés y refinada...

Juan Pablo Mazzola es el nombre propio que da vida a Baby Scream, un proyecto del que ya hemos hablado aquí con anterioridad (pinchar). Tras diversas iniciativas musicales, el argentino se establece en España, en Valencia más concretamente, y desde allí prosigue su carrera bajo la nomenclatura que más le define.
Y lo hace con un EP titulado "Things u can say to a stranger" donde condensa su menestral habilidad para las melodías y su habilidad para lucir su agraciada voz.
El pop y un fino power-pop son la base de su estilo, con aderezos psicodélicos y una vuelta de tuerca sónica en los dos primeros cortes con respecto a trabajos precedentes.
Precisamente el tema que abre el trabajo, "Aching life" es el que más me ha sorprendido por su atmósfera etérea y claustrofóbica y cierta esencia glam, mi favorito.
"Fake it till you make it" es el tema encargado de la promoción del EP, suena más ochentero y cuenta con un interesante aporte de teclas.



Más inclinado a sonidos setenteros, que un servidor engarza con los primeros trabajos de Bolan al mando de sus T-Rex, la estupenda "Roundabouts". En una tónica más acústica y ácida con intrincados juegos de órgano, "Live while you can" mantiene un sabio comentario vital.
Termina este breve recorrido por los sonidos serenos y exquisitos con la delicada y powerpopera "Somebody kill me now", tal vez el tema que más entronca con la tradición estilística mostrada por este artista en anteriores producciones, encandila gracias a la grácil melodía y unos coros que hacen del tema un fluido viaje melódico y vocal.
Exquisita colección de canciones que agradecerán los afines a los sonidos propios de un pop elegante y elaborado, a las melodías artesanales y a la vocalidad más cortés y refinada.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Juanjo Mestre en el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.


martes, 19 de febrero de 2019

2x1 - The Easybeats/David Bowie - "Friday on my mind".




















Hoy me ha dado por pinchar "Pin Ups", el no siempre suficientemente valorado disco que el Duque blanco y flaco grabó en 1973. Un elepé de versiones, que es de mis favoritos dentro de este formato que por lo general tan poco me gusta.
Todos los covers que hace Bowie en el disco me parecen sobresalientes, muy personales y que aportan algo especial, no en vano el camaleón estaba en su mejor momento.
He vuelto a disfrutar de lo lindo con "Pin Ups", así que no me he podido resistir a proponer un 2x1 con alguna versión de este gran disco.
Me gusta mucho la revisión que Bowie hace del tema de 1966 de una semi desconocida banda australiana llamada The Easybeats titulado "Friday on my mind".
Os dejo con ambas tomas, ciertamente estupendas las dos.




lunes, 18 de febrero de 2019

Los lunes... escenas de cine - "El gran hotel Budapest".


En alguna ocasión me han dicho que en este espacio no aparecen nunca películas actuales, del siglo XXI. Tienen razón los que así me interpelan.
La razón es que el cine que actualmente se hace, en general y en USA en particular, no me interesa lo más mínimo y apenas me molesto en ver algún film de vez en cuando. Además la mayoría de las veces salgo del cine (aunque hoy parecen más comedores de chuches que salas de proyección) con una sensación bastante desagradable de haber visto una medianía.
Pero toda generalidad tiene su excepción y alguna película si me ha gustado, cierto que la mayoría facturadas en el viejo continente, pero no seamos extremistas, alguna película se salva de mi particular quema.
Una de ellas es "El gran hotel Budapest", pelïcula escrita y dirigida por el habitualmente interesante Wes Anderson. Filmada en Alemania, se trata de una comedia fuertemente influenciada por el estilo narrativo de puertas del gran Ernst Lubitsch.
Film barroco y coral donde los haya, contiene una bella colección de planos estupendos y ciertamente bonitos, en especial verticales.
Es divertida, disparatada y surrealista, tiene algo que la hace diferente a la tónica habitual de la comedia en los últimos años, caracterizada por la clonación de historias y la poca o ninguna gracia, además de resultar tópicas hasta la desesperación. Aquí todo es diferente e histriónico.
La persecución en la nieve con Willem Dafoe en modo psico-killer y todo lo que rodea a los conserjes es absolutamente memorable, y además suena una música deliciosamente elegida.
Magnífica película que sin duda es de lo que más me ha gustado en la presente década.
!Feliz semana!



domingo, 17 de febrero de 2019

Los domingos photosong - 091 - "La calle del viento"


Hace unos días desde el Exile el compañero Johnny JJ nos adelantaba la buena nueva: vuelven los Cero, con nuevo disco y por supuesto gira.
De esta manera se confirmaban los rumores que circulaban desde el pasado otoño con respecto a la vuelta de los granadinos.
Muchos pensábamos que la historia se terminaba con aquella desaforada gira de 2016 que bautizaron como "Maniobra de resurrección" y que a un servidor le arrastró a dos bolos absolutamente irrepetibles y en los que disfruté como en pocos en mi vida.
Lo cierto es que aún faltan varios meses para que las nuevas canciones vean la luz, no será hasta el otoño que se publique el disco, así que de momento seguimos disfrutando con el radiante "Maniobra de resurrección" que sigue y seguirá girando y girando...
Nos quedamos con el apoteósico estribillo de "La calle del viento".
¡Feliz domingo!



sábado, 16 de febrero de 2019

En Moscú, la belleza, el sol, el Bolshoi y la Plaza Roja. Las paranoiras de Addi

La Plaza Roja

Llegué tarde a la ciudad y me costó encontrarlo. Se trataba de un pequeño pero acogedor hotelito en el centro de Moscú, en una calle estrecha y oscura en pendiente, casi escondido en la cavernosa oscuridad del otoño moscovita. No disponía de ascensor pero las escaleras, igual que los pasillos, se veían revestidos de una preciosa moqueta de tonos azulados. Los techos bajos y las paredes de madera de abeto en tonos también azules pero que simulaban cielos veraniegos, propiciaban ese ambiente hogareño que tan difícil es de encontrar en estos días.
En la recepción, una mujer que no parecía alcanzar aún la treintena pero que superaba la cuarentena me sonreía con una boca demasiado grande de carnosos labios rosados, que junto con una nariz estrecha pero larga en demasía, rompían con la simetría de un rostro alargado, radical en pómulos y mandíbulas que se veían recubiertos de una estirada piel blanca como la leche. Con una frente ancha y despejada, el pelo negro y brillante, estirado y recogido en un enorme moño sobre la cabeza y dos ojos azules, redondos y grandes, que parecían mirar con sorpresa y curiosidad, como miran las adolescentes listillas con ansia de vivir como sus heroínas de cuento de hadas, me dio la mejor bienvenida.
Hablaba y sonreía al mismo tiempo, me costaba concentrarme en los horarios del desayuno que me iba indicando con un inglés septentrional que se disolvía con esa sonrisa kilométrica, rosa y blanca. Me colocó sobre la mano la llave de mi habitación, sus dedos finos, huesudos y blancos me produjeron una vacilación: thirty four sir, welcome.


Dormí de un tirón, y a las siete estaba duchado y dispuesto a conquistar la ciudad. En la recepción entregué la llave a un chico joven de edad indefinible, con el pelo castaño claro, desgreñado y con apariencia de necesitar una buena ración de agua y jabón. Tras un desayuno frugal me sumergí en una mañana limpia y fresca que me bendecía con un cielo azul de postal trucada.
Trepando por una calle porticada, dejando atrás una intrincada plaza recubierta de isletas y taxis, me incorporé a una calleja que discurría en paralelo a un vetusto edificio, al fondo se intuía una plaza aún no visible por culpa de la radiante luz del sol, que hacía que el contenido de la misma adquiriera una tesitura fantasmal pero atrayente, como el tránsito al más allá.

Karl Marx
Cuando la alcancé y la luz se estabilizó, descubrí la estatua de Karl Marx. Saludé al camarada Carlos y me volví cadenciosamente, presintiendo lo que me encontraría, el egregio edificio que se alzaba ante mí me hizo bendecir la tierra que pisaba: el Teatro Bolshoi.
Más parecido a un parlamento que al templo del ballet y la ópera que es, contradecía la imagen de belleza rusa que aún mandaba en mi cabeza, llena aún de la recepcionista de la noche anterior, en la que la falta de simetría creaba un bello mosaico de rectas, curvas y sonrisas.
El Bolshoi estaba en cambio presidido por el absoluto equilibrio de sus líneas, perfiles y vértices. Sus ocho columnas se enroscaban en el firme marmóreo y dotaban al edificio de una prestancia que exhalaba respeto y dignidad.
Un panel de vidrio mostraba las imágenes en blanco y negro de alguno de los grandes héroes de la ópera rusa: Galina Vishnevskaya, Ileana Cotrubas, Nicolai Ghiaurov, Boris Christoff o Evgeny Nesterenko lucían como fantasmas del pasado ataviados con las vestimentas de Mimi, Tosca, Evgeni Onegin o Boris Godunov.

Teatro Bolshoi

Di la espalda al teatro con la promesa de volver a saludarle cada día que permaneciera en Moscú, y tras cruzar la soberbia Avenida Gorki, abarrotada de autobuses a pesar de lo temprano de la hora, me sumergí en una laberíntica escaramuza de callejuelas peatonales que escalaban retorciéndose y luciendo, arracimadas a sus fachadas, tiendas de recuerdos, de telefonía y algún restaurante disfrazado de tradición.

Nikolskaya ulitsa
El final del laberinto conducía a la elegante Nikolskaya ulitsa, a la que el sol, elevándose por el este, a la espalda de los frondosos y excesivos Almacenes GUM, dotaba de una sombra líquida y candente a la popular arteria. Paseando, con los famosos almacenes en los que la leyenda dice que Stalin lloró, a mi izquierda, la presencia de la Plaza Roja se sentía en mi interior como el temblor de las tripas del planeta antes de la explosión tectónica de resueltas de su ira.
Al final de las sombras, la luz amarilla del pálido y aún bostezante sol de otoño, se estrellaba contra el Museo de Historia de Rusia, más conocido por los lugareños como el Edificio Rojo, que según avanzaba se acercaba a mi, mostrándome su abrupto y reaccionario perfil.
La desembocadura era radical y rompedora, sombras derrotadas ante la luz, el reloj de la Torre del Salvador marcaba las nueve menos cuarto de la mañana y mi corazón se revolvía entre las costillas. Cuando me dejé bañar por el sol, fijé mi vista en el edificio rojo y su imponente faz.

Edificio Rojo

Sabía que siempre estaba mirando hacia la plaza, que yo ahora mantenía a mi espalda encarado con el admirable rostro rojo de aquella construcción tantas veces imaginada. Me encontraba a un giro sobre el eje de mi cuerpo de plantarme ante ella, tan mítica y soberbia, tan engreída y sabelotodo, tan apoteósica y suficiente... tan bella y tan fría, observadora del devenir de una parte del mundo: la Plaza Roja.


Me volví, despacio, degustando o intentándolo al menos, el momento. Me golpeó su grandeza, y caminé sobre los adoquines paralelos al cielo más azul que jamás creí ver. A mi derecha se extendía la Muralla del Kremlin, que esconde el parlamento ruso y la plaza de las cuatro catedrales, custodiada por las dos torres coronadas por la estrella roja, que marcan la hora oficial, y a sus pies el rectilíneo y pétreo mausoleo donde descansa Lenin, el líder de la revolución bolchevique, el que tomó el Palacio de invierno en la bella San Petersburgo en otro octubre, ciento seis años atrás.

Torre del Salvador
La confrontación de la amarilla luz del sol contra el adoquinado creaba la sensación de que el suelo estaba iluminado y proyectaba una luz brumosa proveniente de las tripas de Moscú. La fachada victoriana de los almacenes GUM parecía ajena a la historia que se amontonaba sobre la atmósfera de la plaza y al fondo, como un espectro, la fisonomía de la Catedral de San Basilio. El sol tras ella la hacía permanecer en penumbras y dibujaba la sombra de su insólita silueta sobre el suelo. Fue que según avanzaba, apesadumbrado y recogido sobre mí mismo hacia el templo, que fueron mis ojos rellenos de sol descubriendo los colores, formas y detalles del impresionante santuario, hasta que a unos metros de él, nos miramos a la cara y descubrí que era tan bello como siempre imaginé, y absorto bajo la mirada de la torre del salvador, establecí un mudo diálogo con todo lo que me rodeaba. Alejado de la sombra que disparaba la iglesia, me preguntaba si la soledad era lo más oportuno para aquél momento.


Catedral de San Basilio

Para alguien tan remiso a mostrar sus sentimientos, poder estremecerme en soledad,derramar lágrimas y emocionarme sin temor de ser observado, era cómodo por así decirlo, y el momento era solo mío, pero ¡cómo me gustaría sentir el abrazo de otro cuerpo dando sustento a mi equilibrio!, notar unos besos sellando el momento y algún día poder revivirlo con alguien, pero ésta es una historia, una más, de soledad.


No sé cuánto tiempo estuve allí, perdido en medio del mundo, buscando parte de mí alrededor y fijando en mi memoria un episodio único, porque la Plaza Roja te derrota, te arrasa y al tiempo de bendice.
Rodeé la catedral de San Basilio y crucé el Puente Bolshoi Moskvoretsky dejando atrás la plaza,en busca de la ciudad, y encontré otros lugares y situaciones, pero eso tal vez contemos otro día.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Moses Rubin - "Leeds" EP (2018)


La ciudad inglesa de Leeds fue durante una temporada el hogar del joven cantante, guitarrista y compositor Moses Rubin.
Y Leeds es precisamente el nombre del EP donde se albergan las esperadas nuevas canciones de este artista, que tras el fantástico "Subtle atmospheres" (2016), dejó de ser una promesa para convertirse en una feliz y venturosa realidad.
Y esta buenaventura se consolida aún más si cabe con estas cinco canciones que Moses nos canturrea, como si lo hiciese a nuestros oídos, y que contienen el secreto que alberga el arte que resultando intenso, no presume de ello, pero que sin más algarabías, se expande hacia lo profundo con la fe ciega y sincera de lo que se hace con el corazón y el gusto extraído de un talento cierto pero no sobre-expuesto.
Nos sentamos y dejamos que la esencia musical y espiritual de estas coplas nos abrace, y permitimos que las líricas emanaciones de éstas nos conduzcan sobrevolando estados de bucólico folk setentero en la onda de Cat Stevens o Nick Drake, que no es cualquiera cosa.
Manda la guitarra acústica que es arpegiada con sabiduría y pálpito dulce, la voz de Rubin es esponjosa y flexible, y frasea con determinación y prudencia, acometiendo cada inflexión que la partitura exige.
Con el añadido de unas teclas que se muestran mimosas y discretas pero imprescindibles, las canciones son como relatos de una vida aún joven pero que cuenta los días vividos por historias y aventuras.
Tan hermosa y recóndita se muestra "Southern land", como la semblanza a la ciudad que da título al disco, lo hace tierna y evocadora.
"The intermediate" es una reflexión susurrada de gran vida interior y "My room" tiene su fuerte en la luz de la esperanza y el ímpetu de los comienzos animosos.
Finaliza este recorrido por el mundo que un servidor siente moldeado por la felicidad desinteresada y pura de los bohemios, con el instrumental "Transpennine express".
Permitan que la aguja bese los curvados labios del vinilo tantas veces como el espíritu se lo solicite, pues no siempre se puede escuchar canciones que con tan poco dan tanto al alma.



Se puede escuchar y adquirir "Leeds" pinchando AQUÍ.