domingo, 30 de septiembre de 2018

Los domingos photosong - Nacha Pop - "Qué hiciste conmigo anoche?"


Esta soleada mañana de domingo apetece salir a la calle, pasear y dejar que el sol acaricie tu piel. Así que se me ha ocurrido poner algo de música que vaya en consonancia con este estado de ánimo provocado por el tiempo veraniego que disfrutamos en estos primeros compases del otoño.
Rebuscando me he tropezado con este vinilo, nada menos que el segundo larga duración de Nacha Pop"Buena disposición".
Me ha parecido una opción más que oportuna. Lo he pinchado y he decidido compartir en la sección fotográfica del domingo este tema, veloz y fugaz pero que siempre me ha gustado mucho, en parte por estas cualidades comentadas, "Qué hiciste conmigo anoche?".
Antes de salir a disfrutar del sol y la temperatura, nos quedamos escuchando este disco maravilloso de los míticos Nacha.
¡Feliz domingo!



viernes, 28 de septiembre de 2018

La docena de doce de... John Lennon en The Beatles.


Hace unos días proponíamos en esta misma casa una docena de doce canciones de Paul McCartney en su etapa Beatle. Hoy, y tras alguna que otra propuesta al respecto, hacemos lo propio con otro Fab Four, John Lennon.
Al igual que pasaba con Macca, la selección no es sencilla, muchas canciones y muy buenas para elegir únicamente doce, pero así son las cosas.
Con esta docena damos por terminada la temporada veraniega en Rock and More, pues aunque el calendario dice que el otoño ha llegado, el sol y las temperaturas nos dicen lo contrario.
Vamos con la docena de doce de John Lennon en The Beatles, espero que os guste.


1. "Strawberry fields forever" ("Magical Mystery Tour"/"Beatles forever", 1967/1971).

No solo es mi canción de Lennon favorita, es mi canción de los Fab Four preferida y una de mis favoritas del mundo mundial. La conocí gracias a el casette "Por siempre Beatles", apareció como single suelto. Podría haber formado parte de "Pepper's" pero finalmente se incluyó dentro del disco "Magical Mystery Tour". Obra maestra.



2. "In my life" ("Rubber soul", 1965).

Dentro de mi disco favorito del grupo hay alguno de mis temas favoritos de la banda, uno de ellos es éste. Como ocurría con la anterior, se trata de una de mis canciones favoritas en general. Tan sencilla, tan perfecta, tan bucólica, una de las canciones más perfectas que existen.



3. "Being for the benefit of Mr. Kite" ("Sg. Pepper's lonely hearts club band", 1967).

Según parece un afiche de circo fue lo que inspiró a John para escribir esta canción. Una obra de orfebrería y un experimento inspirado y mágico en el estudio obra del gran Geoge Martin. Desde que la descubrí en un documental, antes de comprar el disco, me encandiló esta barroca obra maestra.



4. "A day in the life" ("Sg. Pepper's lonely hearts club band", 1967).

Una noticia en el periódico, una conversación telefónica, un día más en la vida. La voz de John suena de manera sobrecogedora, el piano retumba y la orquesta provoca un orgasmo musical con la espiral increscendo de sus instrumentos, una canción sublime y grandiosa.



5. "Help" ("Help", 1965).

John se encontraba en un estado de profunda depresión cuando compuso esta canción, aunque la fluidez y el ritmo de la misma jamás haría pensar algo así en nadie. El entrelazado de las voces es majestuoso y muy creativo, sigue siendo un tema de gran originalidad más de medio siglo después.



6. "A hard day's night" - "A hard day's night", 1964).

La voz de John suena duplicada, el ritmo es desquiciado y la melodía pegadiza y con mucho gancho. Esta obra maestra apareció para sellar a fuego el fenómeno de la beatlemania en todo el mundo, corría el año 1964: el año de los Beatles. Además puso título al tercer disco de la banda y a su primera película.



7. "And you bird can sing" ("Revolver", 1966).

Frenética la guitarra, espídico el ritmo y un nexo entre el John del futuro y el del pasado. Las nuevas influencias se hacían notar en "Revolver" aunque este tema parece que aún se mantiene al margen de éstos, siempre me recordará a un pasaje vivido en Livepool.



8. "I'm so tired" ("The Beatles/The White album", 1968).

Este tema comparte recuerdos de mi primera visita a Liverpool junto a la anterior. Cuando compré el disco blanco de The Beatles, hace tantos años que no voy a decir el año, no conocía esta canción aún, se convirtió en una favorita a la primera escucha, sigue siéndolo.



9. "I am the walrust" ("Magical Mystery Tour", 1967).

Un tema único y tremendamente original. John empezaba a apuntar como un estoico activista en pos de la libertad y la ecología. En este tema lo demuestra. La psicodelia inunda la fibra sónica de esta enorme canción que se ubicó en ese extraño y desigual, aunque magnífico disco que es "Magical..."



10. "Don't let me down" ("Beatles again", 1969).

Un pequeño follón de canción. Habla de la tormentosa relación de John con Yoko, de su situación con el resto del grupo y todo aderezado con ciertas adicciones. Tendría que figurar en "Let it be", aunque finalmente quedó fuera, como cara B del single "Get back". Con la mítica colaboración de Billy Preston apareció en un recopilatorio titulado "Beatles again" que fue publicado en 1970.



11. "Girl" ("Rubber soul", 1965).

Una debilidad personal. Dentro de "Rubber soul" se esconde esta maravillosa balada que en alguna ocasión se ha comentado que hablaba de una chica aparecida en un sueño. Años más tarde John dijo que la canción "Woman" de su disco "Double Fantasy" era esa chica hecha mujer.



12. "Come together" ("Abbey road", 1969).

Este tema de rock con esencias blues fue acusado de plagio por la editora musical de Chuck Berry. Primer single del disco "Abbey road" y ultra temazo que marca las nuevas directrices musicales que seguiría John durante una temporada, más cercanas al blues y al rock primigenio.


jueves, 27 de septiembre de 2018

Richad Thompson - "13 Rivers" (2018)


Estos días que se habla tanto del rendimiento que ciertos artistas dan, a pesar de su edad, nos viene al pelo un disco como el que hoy traemos aquí, que no es otro que el último trabajo de Richard Thompson. Un artista de esos que parece haber preferido recorrer el camino por el lado menos visible, orillado en los lindes de la senda susurrando su canción, en lugar de por el centro del sendero, a la vista de todos.
Así que no vamos a referirnos a la edad de Richard Thompson, es más que palmario que los guarismos que marca su documento de identidad no interfieren, ni en este caso ni en ningún otro, con lo que resulta de sus discos.
Por ello, nos referiremos a "13 Rivers", que es como se titula este último trabajo del británico, como si de cualquier otro disco de los que nos ha regalado se tratase, pues ciertamente la diferencia apenas es apenas perceptible.
Richard Thompson tiene muy claro cual es su papel en la historia de la música, por eso este disco ha podido ver la luz hoy como podía haberla visto dos décadas atrás. Cómodo en el rol de viejo trovador que pasa desapercibido entre la maraña de estrellas fugaces, de egregio guitarrista que se siente feliz en el batallón de los ahora denominados 'perfiles bajos', y consumado compositor de los que crean canciones que respiran, que exhalan, que laten una inquieta vida interior que no obedece a coordenadas espacio-temporales impuestas por nada ni nadie, este artista es un ejemplo de dignidad y magisterio; de grandeza y discreción, como si sus discos fuesen la presa que el melómano tiene que buscar y dar caza, y no al revés, como suele ser habitual.


No renuncia a sus principios musicales, y arrancando desde su innato folk británico, empapa sus composiciones de rock, para lo cual se ha rodeado de una banda de esencia rockera que le ha ayudado a cumplir su cometido y que está formada por Bobby Eichorn que le secunda con las guitarras, Taras Prodaniuk al bajo y Michael Jerome a la batería.
Trece ríos, trece canciones que desembocan en el mar del universo sonoro convencional pero abarrotado de buenas canciones que nos oferta Richard Thompson. Oferta que no se puede negociar cuando de la escucha de temas como "The storm won't come" se trata, y que desde el inicio ya marca la linea de excelencia que el trabajo va a mantener.
Textos incisivos que atacan a la charlatanería religiosa (y porqué no, política) en "The rattle within".
Un abanico de canciones en las que nos encontramos medios tiempos sosegados con aderezo de teclas como "Her love was meant for me", chispeantes coplas de folk-rock como "Bones of gilead", encendidas soflamas de apasionamiento blues como "The dog in you", resultonas tonadas con efervescente estribillo como "Trying"...
Sin olvidar gemas melódicas de absoluta excepción como la magnífica "Do all these tears belong to you", piezas de acento ochentero como "You can't reach me", el salmo de folk británico "O Cinderella" o la excelente "No matter".
Como siempre, Richard Thompson viene sin hacer ruido, desperdigando tras de sí, cual Pulgarcito, cancioncitas aparentemente inofensivas cuyo rastro van siguiendo los menos dados a claudicar a la ceguera producida por las luces de neón que hacen brillar otros nombres y apellidos.
"13 Rivers" es un nuevo muestrario de excelentes canciones adornadas por una personal y profunda voz y una guitarra primorosa. Para no perdérselo.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Vicky Gastelo - "Lo he vuelto a hacer", nuevo disco; "El sitio", nuevo single y vídeo clip.


Hoy me he dado cuenta de que nunca había hablado de Gastelo en esta bitácora. Así que me he dicho que había que desfacer el entuerto, pues la vecina cántabra Vicky Gastelo es una de mis debilidades en el plano cantautor.
La descubrí en un concierto doble junto a Quique González en el añorado festival Luna-Lunera, que se celebraba en la localidad zaragozana de Sos del Rey Católico.
Me hice con su disco de 2007 "Ahórrate las flores" que fue el que me convenció, después llegó mi favorito "En el fondo de los mares" (2010) y "Con el viento de cara" en 2014 y ahora le toca el turno a "Lo he vuelto a hacer", disco que firma como Vicky Gastelo, en lugar de utilizar sólo el apellido, como hasta ahora.
Para este último cancionero Vicky cuenta con tres productores: Carlos Goñi, Pablo Cebrián y Bori Alarcón. Precisamente con el primero de ellos la podemos escuchar en el tema elegido para abanderar el disco, un single titulado "El sitio" y cuyo videoclip fue presentado el pasado 14 de septiembre.
El álbum ya se puede adquirir en la web de la artista en ESTE enlace.

Tracklist de "Lo he vuelto a hacer":

1. "París"
2. "Frena"
3. "El sitio"
4. "Si un día se acaba"
5. "Pensando en azul"
6. "No es perfecto"
7. "Tanto ruido"
8. "Aunque no sea yo"
9. "Si se ve la luz"
10. "La vida de otro"



martes, 25 de septiembre de 2018

Fracción ddp - "La extraña historia de Fracción ddp" (1983/2016)


Vamos a contar la historia de un grupo leonés bautizado como Fracción ddp que se colgó las guitarras en los convulsos años de la movida leonesa, cuando Cardíacos, Fundación Odessa u Ópera Prima hacían de la capital que vigila desde lo alto Guzmán el bueno, una meca musiquera de carácter y personalidad muy marcados.
Era un trece de mayo de 1983, varios cientos de chicos disfrutaban en la legendaria sala leonesa La Tropicana de un concierto de Parálisis Permanente. A la salida nada era igual para cuatro de los asistentes, los subyugantes sonidos de la mítica banda madrileña y el influjo de su líder, Eduardo Benavente, se habían filtrado como un veneno por la piel de aquellos jóvenes.
Se armaron de electricidad, cuero y actitud y bajo la capitanía de Fran Delgado decidieron dar su visión de la época y de su existencia en un ramillete de canciones que por unas causas u otras no llegaron a ver la luz.


Sin saberlo, habían presenciado el último concierto de Parálisis, unas horas más tarde un accidente de tráfico nos separaba para siempre del inolvidable Eduardo Benavente.
En 1984 quedan quintos en el concurso de rock organizado por el instituto Juan del Encina de su ciudad, lo cierto es que el resto de bandas participantes eran grupos como Deicidas, Ópera Prima, Fundación Odessa o La Fuga.
Después la vida los absorbió, los succionó dentro de sus turbinas y parecía que habían triturado todo lo que nació en aquella época. Pero como a veces las resurrecciones existen, en 2016 Fran Delgado vuelve a reunir al grupo, y esta vez si, graban aquellas canciones, y lo hacen tal y como fueron concebidas, sin ningún cambio ni en músicas ni en letras.
Han pasado treinta y tres años, pero en los sonidos y esencias que se desprenden de "La extraña historia de Fracción ddp", que es el título elegido para este retorno, el tiempo no parece tener vida propia, y el espíritu de una época permanece inalterable mientras se recorren los ocho temas que nutren el elepé.
Hablamos de canciones contagiadas de punk, de oscuridad y sonidos siniestros. No es posible desvincular este sonido del legado de Parálisis Permanente, que sobrevuela por el disco de principio a fin.
Como si de un milagro maldito y satánicamente poético se tratase, la escucha del álbum es fortificante y sumamente sugestiva. No hay en el tracklist relleno ni momento de bajón, y lo que escuchamos son ocho temas redondos y perfectamente construidos. Letras que abordan la temática siniestra y post-punk propias de la época, estribillos de gran pegada, bajos borboteantes, coros femeninos que aportan una luz que incide sensualmente en los parajes oscuros y reptantes que aportan las guitarras y la voz de Fran Delgado. Una sorpresa que resurge, elevándose cual vampiro hambriento, de entre las tumbas del cementerio de los olvidados de los primeros años ochenta.
No se pierdan este milagro perverso de la oscuridad musical patria, estoy seguro de que les encantará el viaje, tal vez ahora si, el último a las catacumbas donde se gestaron las canciones más tenebrosas de la historia del rock español.




lunes, 24 de septiembre de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Amanece, que no es poco"


Antes o después tenía que llegar este momento. "Amanece, que no es poco" es una de las locuras más controvertidas del cine español. Un film escrito y dirigido por José Luis Cuerda, que se estrenó en 1989 y se convirtió en un mito de manera instantánea. Cuenta con infinidad de seguidores, auto denominados amanecistas, capaces de repetir los disparatados diálogos entre los muchos personajes del film. Incluso existe una ruta amanecista que recorre los escenarios y localizaciones en los que se rodó la película en la sierra de Albacete.
Película coral, con participación de más de docena y media de actores de primera fila y secundarios, más la presencia de los vecinos de las localidades donde se filmó la película. Una cinta de culto que renueva y engrosa con las generaciones más jóvenes su gran nómina de seguidores y fans.
Un guión surrealista, con situaciones entre irreverentes y tiernas, diálogos absurdos y mucha imaginación al servicio de un sentido del humor delirante y enajenado.
Desde luego existe un nutrido grupo de detractores del film, una locura como ésta no puede gustar a todos, a mi personalmente me divierte mucho y sin ser un devoto fan del film, la verdad es que siempre que la veo lo paso genial.
Siempre me ha gustado mucho la escena de la asamblea de las mujeres del pueblo, así que nos quedamos con ellas.
Empezamos el otoño con "Amanece, que no es poco".
¡Feliz semana!

domingo, 23 de septiembre de 2018

Los domingos photosong - Dickey Betts - "Good time feeling".


Esta semana hemos recibido una preocupante noticia sobre Dickey Betts, el mítico guitarrista y miembro fundador de Allman Brothers Band.
Según parece, el músico de 73 años sufrió una caída en su casa de Florida mientras jugaba con el perro, a consecuencia de la cual se le diagnosticó una fractura en el cráneo que requería una operación de urgencia.
Ésta tuvo lugar el viernes y según parece todo salió bien. El compositor, cantante y guitarrista ya tuvo semanas atrás una leve apoplejía que le obligó a suspender parte de su gira.
Tendrá que cuidarse un poco el gruñón de Dickey.
Le mandamos ánimos con una canción con foto dominical extraída de su excelente disco de 1978 "Atlanta's burning down", más exactamente con el tema que abre el disco, una excepcional toma en vivo de "Good time feeling".
¡Feliz domingo!



viernes, 21 de septiembre de 2018

Ben Caplan - "Old stock" (2018).


Me resulta imposible que el canadiense Ben Caplan me caiga mal, de hecho me cae fenomenal. Artista multidisciplinar, único y osado en todas las disciplinas en las que actúa y que desde el año 2015 no nos ofrecía ningún trabajo discográfico.
Este 2018 ha aprovechado la historia de una obra de teatro titulada "Old stock: A refugee love story", escrita por el propio Caplan junto a Hanna Moskovitch y Christian Barry, para musicalizar y entregarla en trece canciones dentro un disco conceptual al que ha llamado "Old stock".
En él se nos narra la historia de dos refugiados rumanos judíos que llegan a Canadá a principios del pasado siglo.
Y por supuesto lo que el disco ofrece es un conglomerado estilístico de difícil descripción. El folk que empapa, espiritualmente, la concepción sónica del disco acepta aportaciones diversas, y todas enriquecedoras, aunque alejadas de ortodoxias o modas de actualidad.
Se entrometen bases del lirismo nómada aplicable a los trovadores del pasado, y un mantra trashumante en la silvestría de muchos temas, que posee un encanto que más allá de parecer un simple revival se empotra en una espiral de libertad estilística donde todo tiene cabida: el vozarrón de Ben con arraigo en la música de raíz americana, la energía popular y juglar del viejo continente con adición de todo tipo de instrumentos: clarinetes, violines, acordeones, diversos elementos de cuerda y una esencia teatral que empapa todo el conjunto.
El sentido teatral es total y goza de absoluta barra libre en cuanto a derroche de imaginación y temáticas. El ejercicio narrativo cuenta con dos entreactos con sendos recitativos, como corresponde a una buena obra teatral, e incluso podemos asistir a una boda musical judía, que perfectamente puede servir como ejemplo de la naturaleza del trabajo.



Se entremezclan diversas resonancias vodevilescas, en la tónica del Tom Waits ochentero, también ecos pantanosos y souleros y mucho blues del que discurre a la orilla del Mississippi, aunque no es un trabajo que se rinda ante catalogaciones ni etiquetas.
No es la emoción un sentimiento que se mantenga alejado del oyente de "Old stock", y ocasionalmente la inercia de la música arrastra biorritmos y latidos, que se dejan llevar hacia las lindes del goce y el frenesí teatral y callejero.
En resumen, y sin entrar en disecciones meticulosas por temas, pues el álbum es importante dejar claro que es un todo, un concepto, la escucha no deja de ser una aventura, un viaje hacia donde la imaginación de cada cual quiera tomar tierra, y si el ensamble es venturoso, un episodio diferente y gozoso, un disco tan indescriptible como absorbente, cautivador y fuertemente exuberante.


jueves, 20 de septiembre de 2018

La docena de doce de... Paul McCartney en The Beatles


Paul McCartney tiene nuevo disco en la calle desde hace pocos días, "Egypt station", y claro, el follón ya está montado. Como pasa casi siempre, unos tiran a un lado y otros a otro, en cierta manera es lo habitual entre musiqueros con respecto a los discos de Macca.
En lo que si coinciden todos es en el impresionante legado de Paul en su etapa Beatle. Así que se me ha ocurrido dedicar una docena de doce a los temas que McCartney compuso y dejó para la posteridad durante los años en que los Fab Four cambiaron en parte la historia de la música, y desde luego las vidas de muchos y muchas.
Son muchas las obras incuestionables de Paul, y yo sólo puedo elegir doce, que serán sin duda una aproximación susceptible de cambios según la ventolera y el pie con que uno se levante. Me imagino que habrá opiniones dispares entre los fans.
Vamos a ver que os parece la selección:


1. "Here, there and everywhere" ("Revolver", 1966).

Una de las canciones que descubrí con apenas doce años en el disco de Macca, "Give my reggards to Broad Street". Lo cierto es que no sabía entonces que era una canción de The Beatles. Con los años es un tema que siempre me ha acompañado y que ha ido ganando en estima para mi, si no es mi favorita, seguro que es la más querida para un servidor.




2. "Yesterday" ("Help", 1965).

Si, ya lo sé, está tan machacada que casi ha perdido su esencia, es muy difícil ponerse en el instante en el que uno la escuchó por primera vez, pero yo lo recuerdo bien, fue también en "Give my reggards to Broad Street", fue tan intensa la sensación de belleza y sencillez que por eso siempre pensaré que es una de las más hermosas canciones de la historia.




3. "For no one" ("Revolver", 1966).

Otra que descubrí en el disco de Macca de 1984. Era la canción favorita de una novia que tuve cuando era muy, muy joven. Como el recuerdo es tan genial, siempre ha sido una de mis canciones más especiales, pero además es una maravilla melódicamente. Siempre una favorita.




4. "I saw her standing there" ("Please, please me", 1963).

Durante años, Macca fue catalogado como un baladista casi en exclusiva. Desde luego este mantra no es cierto, y con el tiempo se ha ido difuminando; y precisamente canciones como ésta demuestran que nunca fue cierto. En mi opinión no es sólo el mejor rock and roll que ha compuesto Paul, es el mejor rock and roll de The Beatles, una obra maestra sin ninguna duda.




5. "Eleanor Rigby" ("Revolver", 1966).

Una obra maestra más que descubrí en la pubertad gracias al elepé de marras. La sección de cuerda que acompaña a uno de los cantos a la soledad más rotundos y enigmáticos que se han compuesto jamás, es la nota definitiva que convierte a un tema grandioso en una obra imprescindible. Un tema muy Paul McCartney.




6. "Your mother should know" ("Magical Mystery tour", 1967).

Una debilidad personal, lo reconozco. La descubrí en el recopilatorio editado para el mercado latino "Por siempre Beatles". Macca compone esta canción inspirándose en alguna de sus disciplinas favoritas: el vodevil y el music hall. Un tema humorístico y con una melodía que engancha y rebosa encanto, desde la primera vez que la escuché me conquistó y no podía faltar en esta docena de doce.




7. "Sgt. Pepper's lonely hearts club band" ("Sgt. Pepper's lonely hearts club band", 1967).

Todos sabemos que este tema estaba llamado a ser el inicio de un disco temático, no fue así pero no importa. Finalmente abrió un disco icónico e imprescindible. Un rock en el que la garganta de Macca parece portar arena, riffs inolvidables y contagiosos que propiciaron que el propio Hendrix la tocase en sus directos. Otra obra maestra.




8. "Let it be" ("Let it be", 1970).

Otro tema de belleza infinita al que le ocurre algo parecido a lo comentado con "Yesterday", demasiado repetida en radios y TVs de todo el mundo. De todas maneras es una balada mítica y en directo siempre la he sentido de una manera muy especial, tiene esa esencia de tristeza al relacionarse en ocasiones con el final.




9. "The fool on the hill" ("Magical Mystery Tour", 1967).

Esta preciosa canción la compuso Paul durante unas vacaciones, fue un single inédito que vivía en 'tierra de nadie' y que como otras famosas canciones finalmente fue añadida al tracklist del "Magical".
Es otra canción que escuché de adolescente una y mil veces en un casette del disco "Por siempre Beatles" que aún conservo, y que es posible que sea el disco de The Beatles que más veces he escuchado, a pesar de no ser un disco oficial, sino una recopilación aparecida en Argentina en 1971.




10. "Day tripper" ("Por siempre beatles", 1965/1971").

Otro rock and roll que me hinché a escuchar en aquella cinta de mi adolescencia. La linea de guitarra es brutal y adictiva. El tema fue grabado en las sesiones de "Rubber soul" aunque no fue incluido en aquél disco y pasó a ser cara B del single, también compuesto por Paul, "We can work it out".




 11. "She's leaving home" ("Sgt. Pepper's lonely hearts club band", 1967).

Una delicia de tema, barroco y orquestal, con un texto inspirado en una noticia que Paul leyó en un periódico sobre la desaparición de una joven. El trabajo de George Martin a posteriori es de absoluta excepción, con una riqueza instrumental sublime, destacando un arpa inolvidable y unos coros de absoluta delicia, una autentica obra de orfebrería.




12. "I've just seen a face" ("Help", 1965).

The Beatles se encontraban bajo la influencia de Dylan en aquél mágico 1965. Temas como "You've got to hide your love away" de John y esta breve pero intensa copla folk de Paul lo demuestran. Sutil y ligera canción que cuenta con una ágil y encantadora interpretación vocal por parte de Macca. Una favorita para terminar esta docena de doce.



miércoles, 19 de septiembre de 2018

Ya están aquí The Mani-las. 2x1 The Mani-las/The Exciters - "He's got the power"


Os propongo un 2x1 con doble intención. Por un lado, como siempre confrontar dos versiones de un mismo tema; y por otra parte presentaros, si es que alguno a estas alturas no conocéis, a un nuevo power-trio que pinta de película: The Mani-las.
Banda de rock and roll formada, de manera aparentemente bastante espontánea y precipitada (ésto me gusta), por Maika Makovski (guitarras/voz), Olaia Bloom (guitarras) y Mariana Pérez (batería).
No son precisamente unas neófitas en la materia, todas ellas tienen una respetable trayectoria y las hemos visto todos en diversos proyectos.


Se presentaban hace varias semanas gracias a una iniciativa de SOS Estrella Galicia (cojonuda cerveza, la verdad), y facturaban una versión canalla y rockera del clásico de The Exciters, banda sesentera de pop/soul no demasiado recordada pero que dejó un buen ramillete de buenas canciones, como ésta con la que dan el pistoletazo de salida The Mani-las y que se titula "He's got the power".
Ya están presentando en directo ésta y otras canciones, que serán agrupadas en un elepé que no tiene fecha de salida que yo sepa, pero al que habrá que seguir la pista.
Sospecho que este proyecto puede ser una bocanada de aire fresco, siempre sienta de miedo un poco de rock canalla y gamberro, unas gotas de garaje, de surf, y guitarras bramando a las órdenes de una base rítmica que despierte a los muermos y los eché a la calle.
Directas, urgentes y marchosas, yo no me las pierdo el sábado 20 de octubre en Bilbo.
Aquí os dejo las dos versiones de "He's got the power", vosotros elegís.





lunes, 17 de septiembre de 2018

Los lunes... escenas de cine - "El espíritu de la colmena"


De los tres largometrajes que nos regaló Victor Erice, cualquiera de ellos es digno de mención y de admiración, pues son obras francamente magistrales. Con el tiempo irán apareciendo por esta bitácora en la sección de los lunes, pero como hay que empezar por una, lo haremos de manera cronológica en cuanto a su estreno.
"El espíritu de la colmena" (1973) es una película de una belleza radiante. Filmada en un pueblo de Segovia, con una luz mágica y casi con olores, nos habla de unas hermanas de ocho y diez años que vivían en un pueblo castellano en lo más duro de la posguerra, en los cuarenta.
En el pueblo proyectan un día la película "El doctor Frankenstein", lo que provoca una fuerte impresión en las niñas, en especial en Ana, la pequeña. Ante las preguntas de la niña a su hermana mayor, Isabel, esta le dice que el monstruo vive y que está oculto cerca del pueblo.
Película maravillosa, en la que debuta la actriz Ana Torrent en el papel de la niña pequeña. El extraordinario guión es obra del propio realizador y Ángel Fernández Santos.
Como anécdota, citar que ante la incomprensión que suscitaba en la pequeña Ana  el hecho de que sus nombres cambiasen en la película, Erice decidió cambiar los nombres de todos los personajes para que se llamasen igual que en la vida real.
Nos quedamos con "El espíritu de la colmena" del gran Víctor Erice.
¡Feliz semana!

domingo, 16 de septiembre de 2018

Los domingos photosong - The Dream Syndicate - "Still Holding On To You"


Esta mañana me he levantado tarde, la noche se estiró y una de las finalidades del fin de semana es el descanso, cosa que me he tomado en serio esta mañana.
Pero una vez en pie, tocaba hacer girar el plato con algún disco de esos que luego son fotografiados para inmortalizar la jornada dominical en esta vuestra casa.
He intentado contestar una de esas preguntas que me atosigan desde hace años: ¿Cuál de los dos primeros discos de The Dream Syndicate me gusta más?.
Hoy le ha tocado el turno a "Medicine show", y tras dos vueltas sobre el plato a buen volumen tengo que decir que la pregunta sigue sin respuesta, es lo que tienen las obras maestras como éstas. Lo dejaremos para otra vez haber si girando "The days of wine and roses" finiquitamos la cuestión, aunque creo que no...
De momento lo dejamos aquí, sonando la maravillosa "Still holding on to you" que abre el grandioso "Medicine show".
¡Feliz domingo!



sábado, 15 de septiembre de 2018

M. Ward - "What a wonderful industry" (2018)


Conocí a M. Ward hace varios años gracias a su proyecto junto a Zoey Deschanel. Tras flipar con "Transfiguration of Vincent", me cautivó y acuarteló para siempre en su ejército de seguidores con "Hold time".
Le conseguí ver en directo en el Azkena Rock de hace unos años, y después repetí en la sala Azkena de Bilbao, en un concierto agridulce en parte por el carácter del artista y en parte por la actitud absurda y maleducada de una parte (ínfima) del público.
Sus dos últimos trabajos, sin ser malos discos en absoluto, debo admitir que me decepcionaron un poco y tal vez no les he dado mucho recorrido, en especial a "Hard rain".
Este 2018, en la frontera que limita entre el final de la primavera y el principio del verano, sin anuncio previo y por sorpresa, publicaba "What a wonderful industry", un trabajo en el que ironiza con cierto tono de amargura, pero sin que ya le afecte demasiado, sobre la industria del disco, sus tejemanejes y sus negocios, ¿qué les voy a contar?.


El disco no supone grandes novedades en cuanto a sonido y esencia, sigue sonando a folk y a pop elegante y atmosférico, a country alternativo y con ese aire crooner tan especial y gaseoso, sigue sonando a M. Ward, y ésto, de inicio ya es una buena noticia.
Pero las buenas nuevas no terminan aquí, continúan según van transcurriendo canciones. Se nota que estamos ante algo especial desde el inicio, fuertemente marcado por la guitarra twangy de "Arrivals chorus" que encandila y pone en aviso al oyente sobre lo que está por venir.
Y es que un servidor entiende que este disco gana a sus antecesores por las canciones, por las composiciones, manteniendo la excelencia en lo que envuelve a estas, que no es otra cosa que el inconfundible sonido y la vaporosa voz de M. Ward.
Canciones que apenas superan los tres minutos y medio y que poseen un poder de adherencia importante, como demuestran los estribillos de "Miracle man" y "Sit around the house", la cálida brisa que parece orear la bonita melodía de "Motorcycle ride", o la magia de la pradera de sus tonadas más country-folk como "Kind of human", "war & peace", "Poor Tom", o la fronteriza "Return of Neptuno's net".
"A mind is the worst thing to waste" es un tema marca de la casa, y no puedo olvidar los temas más íntimos y acariciadores como son las magistrales "Shark" y "El rancho".



Se cierra el disco con la estupenda y optimista "Bobby" que me recuerda al Bowie de su época folk.
El nuevo disco de M. Ward es una compilación de temas estupendos, que suenan a lo que tienen que sonar y que inciden de manera afilada y sin ambigüedades sobre la industria de la música y sobre todos los tiburones tigre que deambulan por ella, tipos que la corrompen tragando sin degustar y asistiendo a terapias varias.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Tav Falco's Panther Burns vuelven a girar por España la semana próxima.


No hace tanto que disfrutamos de una gira que trajo al gran Tav Falco por estos lares y ya está aquí de nuevo. Viene al frente de su banda Tav Falco's Panther Burns y nos traerá su psychobilly, género poderoso e infrahumano del que es, junto a The Cramps, genuino pionero y activista por los años de los años.
La gira empezará a finales de la semana que viene y dejará su huella por las salas de seis ciudades españolas.
Una nueva oportunidad para volver a disfrutar, y en muchos casos descubrir, a uno de los artistas más infravalorados de el mundillo. Llega en su "New order world tour" y dichosos aquellos que puedan (podamos) acudir a alguna de sus ceremonias.
Las ciudades, salas y fechas del paso de Tav Falco por aquí es el siguiente:

21 de septiembre de 2018 - A Coruña - Mardi Gras.
22 de septiembre de 2018 - Bilbao - Sala Azkena.
26 de septiembre de 2018 - Sevilla - Sala X.
27 de septiembre de 2018 - Valencia - Loco Club.
28 de septiembre de 2018 - Madrid - Fun House.
29 de septiembre de 2018 - Irun (Gipuzkoa) - Irun Rock Jaialdia.

Fuente: Rock and Roll Army.com (pinchar)

jueves, 13 de septiembre de 2018

Vidas encadenadas bajo el sol - Las paranoias de Addi.


Ernesto había oído hablar en diversas ocasiones del miedo a la página en blanco, desde hacía unas semanas, sabía de qué se trataba ese sentimiento en carne propia. La página luminosa y blanca del portátil hacía tiempo que le petrificaba con su tibio temblor electrónico.
Salpicaba con letras el espacio para la escritura del word para en pocos minutos borrar lo escrito entre resoplidos de frustración.
Tenía un encargo pendiente y debía dos meses de alquiler. Cuando dejó el pueblo y la granja de Teodoro para escribir, para hacer sus sueños realidad y poder contarlos en libros que no dudaba que iría desgranando su imaginación de manera fluida, no pensaba que iba a terminar embarrancado en una página en blanco: inmóvil, asustado, azarado, huidizo.
Edurne había cumplido los cuarenta y siete. A pesar de los malos ratos pasados durante la enfermedad de su hija, seguía manteniendo un rostro atractivo y fresco. No quería llorar más, por eso dejó una nota escueta e insuficiente pero explicativa de la situación en la mesilla de José Luis y abandonó el que había sido su hogar durante los últimos veinticuatro años.
En la calle, el sol bañaba a peatones y coches, un sol de septiembre que aún poseía la fuerza suficiente para obligar a retirar del cuerpo prendas superfluas.
Se asomó al tráfico desde la orilla de la acera, soltó la maleta y levantó el brazo izquierdo a modo de visera para atisbar el tráfico en busca de un taxi, al ponerse de puntillas lamentó haber salido hacia el exilio con aquellas sandalias de medio tacón.
Todo fue muy rápido, un empujón precipitado y un joven del que sólo pudo distinguir unos jeans rojos y una camiseta azul se hizo con la maleta y huyó a toda velocidad perdiéndose entre el bullicio, empujaba la maleta, o más bien la arrastraba por el suelo por el lado frontal, el de las cremalleras, quedando la parte dura del fondo de la maleta en contacto con el asfalto pero por el lado donde no hay ruedas, éstas en la zona alta giraban sucias e inútiles.
Silvia entró en una cafetería y pidió un cortado y un pastel de arroz, dejó la mochila en la silla vacía junto al ventanal y se sentó a su lado. Llevaba toda la mañana intentando que alguien en la gran ciudad quisiera escucharla. Los fanzines que le había dado en padre Miguel no llamaban la atención de los viandantes y nadie quería conocer su historia, estaba empezando a pensar que lo de la evangelización no era lo suyo.
Mientras observaba el tránsito de peatones por el ventanal, pensaba en si misma año y medio atrás. Cuando la leucemia estaba a punto de acabar con ella apareció un donante compatible, una médula anónima le salvó la vida para dejarla, una vez recuperada y con nuevo cabello dando vida a su preciosa cabeza, tan sola como lo estaba antes de la enfermedad. Durante las sesiones de quimio sus padres se habían dado una tregua. A veces pensaba que aquellos fueron los meses más felices de su vida, los tres juntos como cuando era niña, sin asomo de la guerra que había empezado tiempo atrás. Ahora, que la vida había vuelto a ella, la belicosidad había desembocado en una guerra fría, silenciosa y tibia, desordenada y oxidada, en una espera sorda del estallido que acabará con todo.
En estos pensamientos estaba Silvia, con las lágrimas asomando a sus bonitos ojos color miel, cuando un joven pasó corriendo y mirando hacia atrás, un ruido metálico siguió a su fugaz paso por delante del ventanal, un alarido, y luego un silencio agorero e intranquilizador.
Salió a la calle con su mochila al hombro para descubrir a un joven tirado en una cata abierta en la acera, se apretujaba, extendido a lo largo, entre las tierras de la pared del agujero y una roñosa tubería de agua, la sangre empapaba su camiseta azul.
José Luis comentaba el partido de fútbol con su compañero de patrulla. Como veterano no le tocaba conducir, sostenía un sandwich de gasolinera, era insípido y sólo una salsa de extraño color que la etiqueta rezaba como de marisco parecía darle un cierto sentido químico pero extrañamente nutritivo.
Intentaba ocultar su preocupación con chistes y cotilleos del departamento. Lo cierto es que hacía tres días que no veía a Edurne, cuando llegaba a casa, o no estaba, o estaba durmiendo, no se atrevía a entrar en el dormitorio, hacía meses que dormía en el cuarto de invitados; ya no se molestaban ni en darse los buenos días o informarse de los asuntos domésticos o económicos que aún compartían.
Cuando vio corriendo a un joven en la acera apartando a los peatones a empujones supo que algo ocurría. El sol de justicia hacía del coche patrulla, empotrado en un atasco, un horno, decidió salir y empezó a correr tras el supuesto ladrón que arrastraba una desvencijada maleta.
Torció hacia la derecha y lo siguió, no conseguía ganar ni un metro con respecto al huido, había perdido la forma de manera alarmante, tras rodear una terraza abarrotada, vio a unos treinta metros al joven tirado en el suelo, una señora de alarmante edad le había zancadilleado al salir de la pollería; la maleta había saltado por los aires unos metros y estaba rota por la parte dura, donde se instalan las ruedas, y algunas prendas abandonaban el interior como tripas reventadas. El chaval se levantó y siguió corriendo con una evidente cojera. Se detuvo José Luis junto a la maleta, decidió quedarse allí, hacerse cargo del objeto robado y buscar al dueño del mismo.
Se agachó y observó el estropicio, la estructura de plástico se había separado de la tela y el equipaje quedaba al descubierto, no sabía cómo proceder. Abrió una cremallera para evaluar los daños, lo que encontró le congeló la piel que ardía bajo el sol abrasador de septiembre: un cuadro que desde hacía años descansaba en la repisa sobre la tele, en la sala de casa, una foto de Silvia cuando tenía ocho años en la playa de Peñíscola.
Unas sandalias de medio tacón frenaron tras él, las acompañaba una respiración agitada y un llanto ahogado, se giró y vio a Edurne recortando su aún hermoso rostro contra el cielo azul.
Silvia ayudó a Ernesto a salir del agujero. La sangre se empezaba a coagular bajo su nariz y la ceja abierta y sangrante se veía rebozada de tierra negra. Se empezaba a extender un moratón en el mentón izquierdo y en el brazo derecho se arracimaban cortes, ulceraciones y llagas. Le ayudó a caminar, le dolía la pierna izquierda y se sentaron en un banco, en una plazuela pequeña ensartada por árboles aún jóvenes que daban una sombra luminosa por lo poco frondoso de su ramaje.
Abrió la mochila y sacó un pequeño botiquín que siempre llevaba encima, los primeros meses tras su operación solía sangrar por la nariz y tuvo algún mareo, y decidió hacer su misión bien pertrechada.
Ernesto le contó lo ocurrido mientras era curado con cariño infinito por Silvia, le explicó que no era ningún ladrón, pero que estaba desesperado y que no compraba comida desde hacía una semana, tenía hambre, y al ver la maleta en medio de la calle tuvo un arrebato, no sabía que podía encontrar dentro que le pudiese servir de ayuda, era un estúpido, y un cobarde también.
Silvia le miró con una sonrisa blanca e inocente, siempre llevaba el pelo azabache, del que ya lucía una pequeña melenita, recogido en la nuca y sujeto sobre su cabeza con una diadema violeta que le daba un aire de niña pequeña y repipi, se lo soltó y agitó la cabeza para ahuecarlo. Ernesto se quedó mirando la maniobra y pensó que era preciosa.
Ella le contó lo de su enfermedad, le dijo que después de la operación decidió ayudar a los demás. El cura de su parroquia, Don Miguel, fue muy bueno con ella y la convenció. Le dijo:
Lo realmente importante no es si Dios existe, posiblemente no exista, lo importante es el bien que puede hacer por muchas personas su figura. Dios puede que no exista, pero hace milagros, todos los días.
Si yo no me hubiese agarrado a ese clavo ardiente, no hubiera llegado al día del trasplante. Creer me dio fuerzas, Dios, o esa figura de esperanza, de fe, de fuerza hizo que encontrase dentro de mi el poder para conseguir resistir, Dios puede ser un señuelo para vivir, una necesidad para que los que están sólos resistan, tengan compañía y no desesperen, porque cuando triunfa la desesperación perdemos el control y dejamos de existir. Si quieres yo te puedo ayudar a que no estés sólo, yo también lo estoy, y te puedes apoyar en mi, y no desesperar.
Ernesto lloraba mientras escuchaba a Silvia, quiero escribir tu historia, si me la quieres contar, Silvia, sonriendo y acariciando la mano magullada de Ernesto asintió, y se fueron juntos, caminando bajo el sol radiante del final del verano.

martes, 11 de septiembre de 2018

And libros by Addison de Witt - "Barbería, New York state of mind" - Cisco Fran.


Un servidor nunca ha estado en New York, aunque en alguna ocasión ha fantaseado con visitar la gran manzana. Al menos ésa era mi sensación hasta ayer. Hoy, después de haber leído "Barbería, New York state of mind", el libro de relatos de Cisco Fran, tengo una sensación distinta: siento que durante las horas que estuve sumergido en las historias que Cisco comparte con nosotros, paseé por el puente de Brooklyn, atravesé Prospect Park, me subí a un vagón en Pen Station, me bañé de luz catódica y neón en Times Square, anduve por Wall Street o la quinta avenida o avisté el perfil de New Jersey.
Me reflejé en al Hudson, fui testigo de un asesinato, presencié a un febril profeta inflamar de soflamas sectarias a los paseantes y charlé con un célebre fantasma.
Me enamoré y me despedí por carta, conocí mujeres buenas y no tan buenas, tuve relaciones sexuales satisfactorias e incluso traumáticas, tuve amores implorados que llegaron sin darse importancia y se fueron sin dejar drama tras de si; trabajé de todo en la gran manzana y conocí a famosos cantantes líricos, fui vecino de uno de mis más admirados escritores y me pelé en la barbería regentada por un viejo parlanchín que cortaba el pelo, entre otros a Woody Allen.
Todas estas cosas, y más, ocurren en "Barbería", el excelente libro de relatos de Cisco Fran. No sé cuantas historias son, la verdad, y no me voy a poner ahora a contarlas, pero ojalá fuesen alguna más.
Los que conozcan las canciones de Cisco, sabrán que te introducen en historias de forma natural, te sumerge en cotidianidades entre las que sientes que parte de la canción. Cisco transmite cercanía y verosimilitud, no es un héroe, ni tampoco un anti-héroe, es una persona de las que circulamos por las arterias del mundo, y sus personajes son, como ocurre en "Barbería", tus posibles y accesibles vecinos, amigos, conocidos, amantes, novios, novias, padres... gente.
Es fácil y fluido leer "Barbería" gracias a un lenguaje familiar y una expresividad potente. Cisco escribe con una prosa dotada de una lírica e incluso poética muy sencilla, mirando a Ford, Bukowski o Auster, su parlamento es culto pero no pretencioso, y nos cuenta las cosas sin rodeos retóricos, y además con un ácido y acariciador sentido del humor.
Me ha gustado mucho, la única pena que siento es que apenas han sido unas horas entre la noche del domingo y ayer, pero repetiremos, pues de momento no tengo intención de visitar la capital del mundo, y "Barbería" es una excursión divertida y entrañable por las calles, parques, cafés y apartamentos de New York.
Cisco Fran (Valencia, 1962) es el cantante y compositor del grupo valenciano La Gran Esperanza Blanca (pinchar), una banda mítica en la capital del Turia que lleva más de treinta años de brillante trayectoria. Así mismo Cisco ha iniciado una carrera paralela en solitario con dos EPs publicados y algún single.
Profesor de profesión, músico, devoto de Bob Dylan, literato y buena gente, ha publicado bajo el método de auto-edición algunos textos como este maravilloso "Barbería" del que hemos hablado hoy.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Octubre" - Serguéi Eisenstein


En 1928, un genio llamado Serguei Eisenstein rueda "Octubre". En esta obra maestra se relata el inicio de la revolución bolchevique.
Tras la revolución de febrero de 1917, la situación en Rusia es agónica, los trabajadores no están conformes con las directrices que adopta el nuevo gobierno y multiplican sus protestas. En abril llega Lenin (que participa en el film, igual que Trotski) empujando a la población a presionar con fuerza al gobierno provisional.
La represión hacia los trabajadores en Petrogrado por parte del gobierno es filmada de un modo sorprendente, trágico y sobrecogedor.
Toda la filmación es demoledora por su realismo, conseguido este por medio de imágenes alegóricas y figurativas. Destaca de manera evidente la dramática escena de la toma del palacio de invierno.
Si bien Eisenstein es mundialmente famoso, principalmente, por "El acorazado Potemkin", "Octubre" es tan genial como aquella, o incluso más.
Noventa años después de aquél octubre, la plasmación más furibunda de aquellos diez días es este film grandioso.
¡Feliz semana!

domingo, 9 de septiembre de 2018

Los domingos photosong - Golpes Bajos - "No mires a los ojos de la gente".


Esta semana nos hemos enterado que Ceesepe ha muerto. Uno de los más importantes artistas plásticos de España en los últimos tiempos. Empezó a desfilar sus cuadros por las atiborradas calles del Madrid de La movida y pronto llamó la atención su arte, su estilo y su personalidad.
Como era habitual en la época, además de una obra artística más convencional, hacía comics, que hoy son piezas de culto y también diseñó (se decía así entonces) carteles de películas, pasquines y por supuesto, portadas de discos.
Me encanta su obra, siempre me ha gustado mucho, tiene mucha vida, y me parece optimista y dotada de una energía poderosa y vital.
Como homenaje a Ceeseepe, vamos a elegir un tema de uno de los discos que lucen un diseño suyo en la portada; más exactamente el mítico mini-LP que lanzó a la fama a Golpes Bajos.
Si os parece disfrutamos una vez más de "No mires a los ojos de la gente" y de la magnífica portada obra del inolvidable Ceesepe.
¡Feliz domingo!



sábado, 8 de septiembre de 2018

La docena de doce de... Woody Allen


Seguimos con las docenas de doce sobre directores y sus películas. Parece que gustan estas listas, así que, ¿porqué no?, al fin y al cabo, no sólo de rock vive el hombre.
No es fácil seleccionar sólo doce películas en filmografías tan importantes y extensas como las de los cineastas que estamos tratando, difícil fue con Wilder y Hitchcock, y con Woody Allen no es menos complicado, pues se trata de otro de mis grandes intocables en esto del cine.
Genial y tremendamente prolífico, Allen es un género cinematográfico en si mismo, tan filósofo como majadero, tan excesivo como apocado, es difícil que incluso en sus cintas menos afortunadas no podamos extraer algún momento, alguna frase, algún guiño absolutamente brillante.
Vamos con la docena de doce de Woody Allen, a ver que le parece a la legión de fans que tiene el clarinetista por estos lares.

1. "Hannah y sus hermanas" ("Hannah and her sisters, 1986).


Siempre correteó entre mis favoritas, pero no fue hasta una noche de domingo que la vi con unos ojos diferentes. Igual me pilló en un momento raro, o lúcido, pero desde aquella noche se convirtió en mi favorita, porque me emocionó y la comprendí como si de una revelación se hubiese tratado. Con su permiso, la primera.


2. "Desmontando a Harry" ("Deconstructing Harry", 1997).



Es posible que sea la última masterpiece de Allen, pero que mejor manera de abandonar el púlpito que con un disparate como este "Desmontando a Harry". No hay un segundo de tregua y a una situación hilarante la sigue una secuencia de desquiciada comicidad, lo mismo vemos como un tipo se desenfoca, que convertimos el infierno en un ascensor de grandes almacenes en los que cada planta alberga a un tipo de malhechores. ¡Genial!.


3. "La rosa púrpura del Cairo" ("The purple rose of Cairo", 1985).


Romántica y fantasiosa. Otra pieza única en la que se nos ofrece de manera onírica y deliciosa la magia del cine. Un homenaje al séptimo arte y una semblanza a los que escondían en la oscuridad de las salas sus miedos y pesares, para convertirse por un par de horas en héroes y heroínas.


4. "Delitos y faltas" ("Crimes and misdemeanors", 1989)


La comunidad judía, como en tantos films, está en el trasfondo del guión y en el tratamiento de los personajes. Una despechada amante amenaza con destruir la apacible y privilegiada vida de un doctor oftalmólogo. Por otro lado Allen y Alda nos ofrecen un contrapunto cómico a la altura del drama. Inteligente y brillante.


5. "Annie Hall" ("Annie Hall", 1977).


¿Realmente hablará de la ruptura en la vida real entre Allen y Keaton?. No lo sé, pero desde luego "Annie Hall" es una intensa comedia romántica con todos los alicientes que hacen de los films del neoyorquino un artista tan sumamente especial y esencial. En la neurosis también puede haber romanticismo y en el desamor cordura. Otra obra magna.


6. "Manhattan" ("Manhattan", 1979).


Allen prediciendo su futuro, o tal vez sospechándolo, cualquiera sabe. En plena edad madura un afamado escritor de TV, cuarentón y divorciado por dos veces inicia una relación con una menor. Al tiempo se enamora (también) de la amante de su mejor amigo. Para redondear el enredo su ex-mujer, ahora lesbiana, tiene previsto publicar un libro donde se cuentan las miserias de su matrimonio... 100% Woody Allen.


7. "Misterioso asesinato en Manhattan" ("Manhattan murder mystery", 1994).



Me da la sensación de que es la película más aceptada por los no fans de Allen, de todas las que ha realizado. Con cierto parecido a "La ventana indiscreta", en este caso es ella la que cree haber descubierto un asesinato en lo que parecía un infarto. Todo se vuelve frenético, con final propio de un thiller y homenaje a "La dama de Shanghai" de Welles en el tramo final. Magnífica.


8. "La última noche de Boris Grushenko" ("Love and death", 1975).


Aunque no es de los fims más famosos de Allen y parece que mucha gente no la ha visto, a mi me gusta mucho. Aunque a nuestro protagonista le encanta la literatura rusa, en esta cinta la parodia con gracia infinita. También es evidentemente un homenaje a los escritores románticos rusos. Hay situaciones bélicas/cómicas absolutamente inolvidables.


9. "Medianoche en París" ("Midnight in Paris", 2011).


Un servidor se va dando cuenta con el paso de los años de que al final es un romántico y un soñador, por lo cual, es normal que ésta sea mi película favorita del último tramo artístico de Woody Allen.
Viajes en el tiempo con París de fondo y los mil y un personajes que han hecho de la ciudad una leyenda bohemia y lírica, ¡maravillosa!.


10. "El dormilón" ("Sleeper", 1973).


Comedia futurista con cierto regusto abstracto al "1984" de Orwell. La estética es una broma casi naif, y las situaciones son surrealistas. Dando caña a los dictadores, la clonación, la crionización y la comida sana, y todo en una edad temprana, ¡si ya apuntaba el maldito!. Además el nombre de la protagonista femenina, Luna, inspiró a Dean Wareham para bautizar a una de sus bandas.


11. "Broadway Danny rose" ("Broadway Danny rose", 1984).


Parodia a la mafia y a los actores stand-up. Precisamente Allen empezó su carrera como uno de esos artistas que ofrecían sus monólogos en los pubs neoyorquinos. Rodada en glorioso blanco y negro, en el film hay persecuciones y escenas de acción, y por supuesto mucho encanto dentro del mundo del arte y la creatividad.


12. "Maridos y mujeres" ("Husbands and wives", 1992).


Última película de Allen junto a Mia Farrow y tal vez plasmación de su situación en la vida real. Dos parejas cenan juntas. Durante la cena, una de ellas anuncia que se van a separar, este hecho hace que la otra pareja empiece a replantearse su situación personal y la realidad en torno al amor y la vida en pareja. Siempre me ha parecido ver una concepción crítica en el guión.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Las Muñecas de Calle Feria - "S/T" (2013)


Dice la leyenda que el marino Willem Van der Decken amaba tanto el mar que firmó un pacto con el diablo por el cual podría surcar los mares y océanos por siempre sin que ningún maremoto o tempestad pudiese interponerse entre él y su deseo. Cuenta también la epopeya que Dios, al enterarse del trato ilícito firmado a sus espaldas, condenó al viejo capitán a vagar por esos mares que tanto amaba sin rumbo y sin tocar nunca tierra, el viejo navegante fue llamado para toda la eternidad: El holandés errante.
Las Muñecas de Calle Feria son, vistos desde la distancia en kilómetros de tierra que contemplamos desde el norte, algo parecido al holandés errante: una banda fantasma que alberga la poética maldita y espectral de los que nunca llegaron a arribar en puerto multitudinario alguno, y cuya obra navega sin rumbo fijo, al albur de un encuentro azaroso en el inmenso mar de canciones e historias, como si una condena divina les sentenciase a errar por un laberinto de desconocimiento, como un castigo a su osadía, a la pretensión de cantar al glamour y al oficio de vivir -cual Dorian Gray fotografiado con flash y vestido de cuero-, y por pretender hacer perversión del arte de sobrevivir, disfrute lujurioso del amor empapado en queroseno, y hogar dulce hogar de la noche poblada de vicios y perdiciones saturadas de placer, galopando sobre los impulsos libidinosos de una excitante aunque definitiva cuenta atrás.
Gracias a mi amigo Isidoro Lora, que me facilitó las coordenadas precisas para encontrarme con la nave de cuatro mástiles comandada por estos tipos, miembros de grupos hispalenses como Sick Buzos, La Mula o Milkyway Express, he podido zambullirme en el pecado causante de la sentencia divina, osea, sus canciones.


Las Muñecas de Calle Feria grabaron un EP en 2012, y un LP en 2013... después el silencio, o tal vez la maldición, éso no lo sé.
Entre los miembros del grupo he conseguido descubrir bajo apelativos que pretendían sin duda burlar al malvado dios, algún nombre importante del circuito rockero andaluz como Chencho Fernández, Pablo Caravaca, Miguel Díaz o Antoñito Picante.
Las Muñecas de Calle Feria practican un rock and roll nocturno y hedonista, con una fuerte carga de purpurina y un adictivo olor a una mezcla venenosa de tequila y pachuli, o tal vez Chanel. El glam y la poética underground nocturna con lírica de vivir deprisa, pero en el entorno luminoso de los neones, donde los vampiros hacen sus conquistas, es el caldo en el que se cuecen las canciones de la banda.
Descubrimos a Burning, T-Rex, David Bowie, Roxy Music, Lou Reed o New York Dolls enredados en las costuras sónicas de cada una de las canciones que rellenan ese cóctel molotov cargado de nihilismo que es su elepé, de hecho descubrimos versiones de los Dolls, Reed o Mick Ronson en el catálogo.
Producido por la propia banda y Álvaro Suite que también colabora con algunas guitarras, no hay tema que no sea un pecado carnal: "Rubia de cuero", "Me gusta ser un chulo", "Comandante Maribel", un tema adictivo con trago largo de nostalgia y amargura, de los que se pegan como un Alien a tu cerebro, o a tu corazón...
Si les apetece desafiar a dioses, tempestades, maldiciones y bestias marinas a cambio de un dorado en modo de canciones de las que nunca podrán deshacerse, no se lo piensen, apunten coordenadas y embarquen en el buque fantasma, junto al capitán Van der Decken y Las Muñecas de Calle Feria, seguro que no se arrepienten: BANDCAMP.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Cuando había música en TV - Décima Víctima - Musical Express


No es Décima Víctima la banda ochentera más recordada. No tuvo una trayectoria demasiado extensa en el tiempo, apenas tres años, aunque dejaron un buen número de grabaciones distribuidas en dos elepés, dos EPs y varios singles.
La formación estaba compuesta por los hermanos suecos Lars y Per Mentanen, que componían la banda instrumental Cláusula Tenebrosa a la que en 1981 se une el cantante Carlos Entrena proveniente de la fugaz formación Ejecutivos Agresivos.
El terceto tiraba con percusión electrónica, hasta que en 1982 se incorpora el baterista José Brena, tristemente desaparecido en 1999.
En abril de 1983, unos meses antes de su separación, fueron invitados a intervenir en el programa Musical Express. Allí interpretaron tres temas de su repertorio, a saber: "El vacío", extraída de su EP de mismo título de 1982; el single de 1983 "Un lugar en el pasado" y el tema "Almas perdidas" que formaba parte de su primer larga duración de título homónimo y publicado en 1982.
Una banda que no obtuvo el reconocimiento que merecía y que para muchos está, a día de hoy, totalmente olvidada, pero que los amantes de la oscuridad y las tinieblas sónoras la recordamos con cariño y admiración.
Les recordamos en este excepcional documento de 'cuando había música en TV'.





miércoles, 5 de septiembre de 2018

Doug Paisley - "Starter home", nuevo disco el dos de noviembre. "Drinking with a friend", canción de adelanto.


Más de cuatro años sin material nuevo de Doug Paisley eran demasiados para los fans del canadiense pelirrojo. Desde aquél "Strong feelings" que publicase en 2014 no sabíamos nada de él y había ganas de tener nuevas canciones.
La espera ha terminado, o al menos está próxima a terminar, pues hoy sabemos que su nuevo disco, "Starter home" está a punto de ser publicado, más exactamente verá la luz el dos de noviembre próximo.
Ya se puede adquirir en pre-order por medio de la web No quarter tanto en CD como en vinilo, el enlace para proceder a la compra por adelantado es ÉSTE.
También se puede escuchar un adelanto a éste trabajo. En la publicación Aquarium drunkard podréis encontraros con una breve reseña con las particularidades de este lanzamiento y también con un enlace para escuchar el primer single titulado "Drinking with a friend", sólo tenéis que pinchar AQUÍ.
Buenas noticias para todos aquellos que amamos la música de este cantautor de Toronto. Adjuntamos el tracklist definitivo.

Doug Paisley - "Starter home" (2018)

1. "Starter home"
2. "No way to know"
3. "Dreamin'"
4. "Easy money"
5. "Mr. Wrong"
6. "Drinking with a friend"
7. "Waiting"
7. "This loneliness"
9. "Shadows"

martes, 4 de septiembre de 2018

The Love-Birds - "In the lover's corner" (2018)


Vuelvo con un disco de este año. Poco a poco voy dejando mis impresiones sobre los trabajos que más recomendables me parecen de lo que se está facturando este 2018, que ciertamente no me parece, en líneas generales, para tirar cohetes.
Hoy me concentro en un disco que viene sonando en casa desde principios de verano, o finales de primavera. Me refiero al debut en larga duración del cuarteto de San Francisco The Love-Birds titulado "In the lover's corner".
Su procedencia queda en evidencia en cuanto empieza a sonar el primer tema, "Again", donde quedan de manifiesto sus influencias californianas sesenteras y setenteras, cercanas a The Byrds o Big Star. Pero no le son ajenos al sonido que exhiben estos jóvenes las referencias pop alternativas, jangle y noventeras de bandas como Teenage Fanclub, Pavement o REM.
Preside el tracklist un single irresistible como "Hit my head" que certifica su empapada esencia byrdiana.


Y el disco discurre con temas que se mueven en esta tesitura de acústicas como en el primer tema o eléctricas radiantes y sonrientes de canciones como "Angela". De once cortes, sólo dos superan los tres minutos, sus bonitas melodías no necesitan de un despliegue excesivo para causar el efecto deseado, pues lo agradable se mezcla con lo adecuado para crear canciones que se disfrutan y que alcanzan su objetivo, de esas que son sencillas y al tiempo importantes por su propia humilde pero hermosa sinceridad.
Más temas lentos y acariciadores como "Clear the air" o "Failure and disgrace", que se enredan con coplas incisivas y luminosas cómo "December (get of you)" con su encantador teclado, o más rockeras dentro de un orden cómo "Kiss and tell" o "River Jordan".



Pero todos los temas que alimentan este "In the lover's corner" tienen indudable interés, encandilan por su melodía y sus elegante y juvenil plasmación sónica y harán las delicias de los más apegados a los grupos y estilos referidos más arriba. No se lo pierdan.

Bandcamp donde escuchar y adquirir este recomendable disco: "The Love-Birds"

lunes, 3 de septiembre de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Las uvas de la ira".


El viernes pasado se cumplieron treinta y cinco años de la muerte de John Ford. Según muchos, entre los que me incluyo, el realizador más grande de la historia del cine. Nos dejó innumerables obras maestras, alguna ya ha encabezado el blog alguna semana, pero vamos a repetir con otra de sus obras magnas a modo de homenaje.
La verdad es que hay donde elegir, pero me he quedado con una que no es western, es un drama social y político como pocos se han filmado jamás, me refiero a "Las uvas de la ira".
Basada en la novela de John Steinbeck publicada sólo un año antes, nos cuenta la historia de la familia Joad y las penalidades que sufre tras ser expulsada de sus tierras durante la gran depresión y buscar la tierra prometida en California.
Una travesía que arrastró a muchos desheredados hacia la esperanza que representaba la soleada California, la dignidad y el honor se dibuja en los rostros arrasados por el dolor de todos aquellos hombres y mujeres que luchaban por dejar atrás la pobreza y conseguir un futuro para sus hijos.
Justo en el momento de iniciar la marcha aparece Tom Joad, un magistral Henry Fonda, el hijo que regresa tras una condena en prisión para encontrarse a su familia arruinada. Él será el encargado de conducir a los suyos hacia el oeste, intentará mantener a la familia unida y con la luz de la esperanza encendida y al tiempo comenzará una lucha por la dignidad y los derechos de los trabajadores.
Impresionante fotografía de uno de los más importantes y determinantes especialistas que han existido: Gregg Toland, y la dirección a cargo de Ford es simple y llanamente perfecta, sublime en todos los conceptos analizables, repleta de planos eternos y con un ritmo prodigioso, el maestro elige además una concepción de la historia un tanto más optimista que en la novela, también magistral, de Steinbeck. Una obra maestra total.
¡Feliz semana!

domingo, 2 de septiembre de 2018

Los domingos photosong - The Cars - "Hello again"


Ayer por la tarde se inició un hilo en el 'caralibro' de ésos en los que te gusta participar. Lo inició mi colega Juanjo Frontera y versaba sobre los ochenta, y coincidimos los que allí nos congregamos en que hoy nos gustaban aquellas canciones más que entonces, y que nos sentimos a gusto entre tanto pelo cardado, sintetizador y vídeo VHS.
Aparecieron bandas como Foreigner, Bryan Adams, Shanya Twain, Chicago o The Cars. Se habló bastante del "Heartbeat city" de estos últimos, disco con ADN ochentero donde los haya y que parece ser que el personal adherido a la Generación X adora, y no es para menos.
Así que hoy lo he tenido fácil para la elección de la canción, vídeo y foto adecuada para el domingo musical, tenía que ser algo del magnífico "Heartbeat city" de la banda de Ric Ocasek, y como a mi siempre me ha gustado mucho "Hello again" y el vídeo era una pasada, con aparición estelar de Andy Warhol que fue además el encargado de dirigirlo, pues no hablemos más, no se puede ser más ochentero.
Nos quedamos con "Hello again" de The Cars dedicado a mi compadre Juanjo Frontera.
¡Feliz domingo!