viernes, 31 de agosto de 2018

The Afghan Whigs - "Black love" (1996) - Mis discos de los noventa.


Continuamos con los discos favoritos de un servidor dentro de la década de los noventa. Repetimos añada, 1996, y si el otro día dejábamos constancia de un disco especialmente adorado por estos lares como es "Magnolia" de Screamin' Cheetah Wheelies, el que hoy traemos aquí no le va a la zaga, nos referimos al inmenso "Black love" de la banda de Cincinnati: The Afghan Whigs.
Nuevamente, no se trata de un disco que alcanzase en su día unas cotas de éxito y popularidad masivas, aunque sí fue un disco que obtuvo entusiastas críticas por parte de la prensa especializada y que se convirtió en lugar de peregrinación auditiva para los fans del grupo que comanda Greg Dulli, que tras el éxito del precedente trabajo de la banda, "Gentlemen" (1993), no eran pocos.
The Afghan Whigs no es un grupo de fácil clasificación, circunscribir su música dentro de una etiqueta no es tarea fácil y aunque en un inicio fue inscrito en la nómina del emergente grunge, la verdad es que los efluvios sónicos de esta banda se expandían en busca de más matices de los que firmaba el referido estilo.


Podríamos decir además, que el álbum se encuentra en el periodo de transición entre las guitarras musculadas que propiciaron la primera calificación estilística y la inminente llegada de sonidos soul y negroides que veremos en sucesivos trabajos, y de forma aún tenue también aquí.
Este periodo coincide con una serie de composiciones absolutamente memorables, donde cada frase musical viene bendecida por la excelencia y subrayada por unos textos impolutos en los que se abordan los temas recurrentes en anteriores entregas: culpa, arrepentimiento, resurrección, sexo, despecho...
Es difícil imaginar un comienzo mejor que el proporcionado por la controvertida y atmosférica "Crime scene, Pt.1", que envuelve al oyente poniéndolo en situación.
El tema se pone serio e intenso con las guitarras que abren la poderosa "My enemy" que continúa con la elegancia de un tema con cierta esencia grunge titulado "Double day".
"Blame, etc" rebota gracias al bajo y repta arrastrada por la voz de Dulli y las guitarras; tranquilidad y reflexión en "Step into the light"; requiebros funky en la estupenda "Going to town" con importancia de nuevo en el bajo.
Se estira el sonido eléctrico entre percusión ácida para "Honky's ladder"; en "Night by candlelight" el violonchelo susurra una letanía recogida e íntima que hace del tema un momento muy especial y nuevamente el funky atrapa la espiral de un tema como "Bulletproof".
El final del disco no decepciona, primero con la explosiva "Summer's kiss", intensidad y presión sónica, otro lugar especial dentro del catálogo; y como colofón la suntuosa y emotiva "Faded" que se alarga hasta más allá de ocho deliciosos y memorables minutos, con la magia del chelo de Barbara Hunter nuevamente, y que vamos a disfrutar una vez más, y en directo.



Que esta banda merece más repercusión de la que tiene es una evidencia. Que es uno de los grupos más importante musicalmente de los últimos veinticinco años, por encima de mucha estrella mediática noventera, habitual en la MTV, también. Pero que tienen un nutrido grupo de fans que nos enchufamos cada disco que publican y que no olvidamos las obras magnas pasadas, como ésta, eso está claro, si estamos entre los elegidos, ¡celebrémoslo!.

jueves, 30 de agosto de 2018

Doe - "Labour like I do", segundo adelanto de su próximo disco.


El trío británico Doe publicará nuevo disco el próximo 28 de septiembre como ya anunciamos hace unas semanas AQUÍ. No obstante la banda se está esforzando en hacer la espera lo más llevadera posible y ahora nos ofrece un nuevo single: "Labour like I do", adelanto del inminente "Grow into it" (Bis Scary Monsters/Topshelf Records).
En palabras de la cantante y guitarrista Nicola Leel, este nuevo disco habla del proceso de envejecimiento y crecimiento, pero observado desde una perspectiva diferente, nada que ver con la visión masculina más centrada en el rechazo a la edad adulta y la búsqueda de la eterna juventud. El grupo enfoca la idea como una búsqueda de la luz y la libertad por medio de la edad.
El pre-order está abierto desde el 8 de agosto, para quien esté interesado puede acceder a él en el siguiente enlace: Pre-order.
Nos quedamos con el vídeo de "Labour like do".

martes, 28 de agosto de 2018

Multiverzal presenta nuevas canciones.


Ya hemos hablado en otras ocasiones de Multiverzal en esta bitácora. El proyecto formado por Mariano Azcurra (Clusterbeat) y Juan Pablo Mazzola (Baby Scream) vuelve a saltar a la arena y lo hace insistiendo en su original propuesta.
Continúan recogiendo canciones ajenas para versionarlas, pero no sólo musicalmente, la letra en los casos que sea en inglés originalmente se verá transportada a la lengua de Sabato, y por contra los textos que hayan sido alumbrados en español se verán reconvertidos en la lengua de Dickens.
Presentan esta nueva acometida de canciones de manera secuencial, single tras single hasta completar un total de diez versiones.
Los implicados en el proyecto se autoversionarán parcialmente, como ocurría de manera general en el EP de título homónimo que comentamos en su día AQUÍ. Así pues, en próximos lanzamientos veremos como temas de Baby Scream serán revisitados en castellano, mientras que algún tema compuesto por Azcurra se verá reinventado al inglés.
El pasado día siete del corriente presentaron el primer single compuesto por "Prisionero" ("Prisoner") de Ryan Admas y "Sky" ("Muchacha de ojos de papel") de Almendra.

Hoy 27 de agosto nos presentan el segundo single: "Limonero" ("Lemmon tree") de Fools Garden y "Mindfuck" ("Pupilas lejanas") de Pericos.

Se pueden escuchar estos temas, y otros, en su spotify, cosa que os invito a hacer.



lunes, 27 de agosto de 2018

Los lunes... escenas de cine - "La noche americana"


En 1973 el genial Françoise Truffaut filma "La noche americana", título que tiene su razón de ser en la técnica cinematográfica por la cual se coloca un filtro en la cámara para que parezca que las tomas que se ruedan son nocturnas. Uno de los mayores homenajes al cine que jamás se han hecho. Pero no es un homenaje a la magia del cine, ni a su capacidad para solidificar sueños o a la fantasía que entra a saco en el corazón de solitarios o perdedores, que en la oscuridad de la sala toman ilusoria revancha de sus miserias, es un homenaje a los intestinos de las películas, al trabajo de hacer una película y lo que en ese proceso ocurre, o puede ocurrir, un homenaje a los que fabrican películas.
Reparto de lujo, con el propio realizador en el papel del director de una película que encuentra complicaciones en el rodaje de la misma. Una nueva lección de técnica narrativa, de ritmo cinematográfico y de imaginación.
Además el filme encierra una auténtica declaración de principios por parte de Truffaut, como uno de los autores de guión. También plasma la otra cara del medio, las inestabilidades de las estrellas y la cara fea de la industria.
Una película a revisitar y conmemorar la entregada labor de amor que es hacer una película.
¡Feliz semana!

domingo, 26 de agosto de 2018

Los domingos photosong - Radio Futura - "A cara o cruz"


Aún con los efluvios del concierto del viernes de Santiago Auserón y Sexy Sadie rondando por mi cabeza y visitando mis sueños, los protagonistas del domingo foto-musical eran evidentes: Radio Futura.
Como siempre. lo complicado es elegir una canción, así que rememorando el bolo del viernes a los pies del Guggenheim, decidí que la elegida debía salir del disco del que más coplas sonaron la noche de antes de ayer: "La canción de Juan Perro".
No me voy a complicar demasiado, el cuarto larga duración de los Radio Futura está repleto de temas grandiosos, así que cualquiera puede servir. Pero como me apetecía alguno que hubiese sonado el viernes, la selección se reducía a cuatro, de los cuales me decanto por "A cara o cruz", que siempre suena como un tiro.
Nos quedamos pues con aquellos Radio Futura de 1987, en la cima de su gloria.
¡Feliz domingo!



sábado, 25 de agosto de 2018

Concierto: Santiago Auserón/Sexy Sadie - Explanada del museo Guggenheim, Bilbao 24/08/2018.


Por unas cosas u otras, nunca vi en directo a Radio Futura, y la verdad es que es una espinita que tengo clavada en el corazón y cuya extracción total se me antoja imposible. Pero la posibilidad de escuchar aquellas canciones en la voz de Santiago Auserón acompañado de una banda de enjundia como Sexy Sadie podría servir de analgésico.
Así que hicimos oídos sordos a los agoreros profesionales del tiempo que anunciaban lluvias (y fallaron), y nos fuimos a la explanada del Guggenheim para presentar dentro del cartel de conciertos de la Aste Nagusia, el recital de Santiago Auserón y Saxy Sadie.
Sexy Sadie es una banda que consigue una redondez sónica notable, son robustos en su conjunción y aunque es evidente que dan un acomodo diferente a los temas de Radio Futura y también a los del Perro, alejando en ciertos momentos el espíritu de alguna canción hacia derroteros más sombríos, el ropaje grunge sienta bien a los míticos temas de la banda madrileña adalid de La Movida.
Por el Perro no pasan los años, perfecto de voz y de silueta, simpático y comunicativo, se le vio con ganas e ilusión, siempre amable con Bilbao (nos consta que le encanta el botxo) y disfrutó de la noche.


Al menos disfrutó (y disfrutamos) en la medida que lo permitieron los problemas técnicos que nos tocó sufrir y que en algún momento hicieron enfadar a Santiago Auserón, no es comprensible este tipo de deficiencias en estos días, aún así tiró de profesionalidad y oficio y el bolo salió adelante de manera brillante.
Arrancó la noche con "Annabel Lee" y "A la media luna" provocando el delirio entre el personal más nostálgico de la noche, entre los que un servidor debe incluirse. Regateando los problemas técnicos suenan temas de Juan Perro: "La noche de fuego", "Negril", "Río negro" e incluso se atreven con una versión eléctrica de "El viaje" que sonó convincente.
También Saxy Sadie tuvo su hueco en el setlist interpretando alguno de sus temas más paradigmáticos: "You know that's the way I like it", "A scratch in my skin", también se interpretó el tema "Me duele la cabeza" del proyecto paralelo de Jaime García Soriano, Sr. Nadie.
Pero les seré sincero, lo que a un servidor interesaba por encima de todo era el repertorio de Radio Futura, y aquí hubo mayoría de canciones de "La canción de Juan Perro" del que sonaron además del tema de inicio: "A cara o cruz", "El canto del gallo" y "La negra flor". No podían faltar "Veneno en la piel", "Escuela de calor" o "Han caído los dos"; termina el concierto con otro tema de Juan Perro: "A un perro flaco".
Llega el momento de los bises y una eléctrica espiral sónica arropa las primeras notas de "La estatua del jardín botánico" que es coreada por el respetable para terminar con una versión, a modo de homenaje o agradecimiento por parte de Santiago Auserón a su banda, del tema del "White album" beatlemano de "Saxy Sadie".
Uno se hubiese quedado un rato más, ¿qué quieren que les diga?. Me hubiese gustado escuchar y cantar: "La ciudad interior", "En el chino", "No tocarte", "Dance usted", "Historia de play back", "Semilla negra", "Imagen pública", "Hadalay"... pero lo que fue lo disfrutamos, y esperamos que no sea la última. La espina no sale, pero el escozor es menos y el analgésico funcionó.
Una vez más, hablamos de una gran noche de rock and roll.

viernes, 24 de agosto de 2018

The Nude Party - "S/T" (2018)


Hace unas semanas, mi compadre King Nikochan nos proponía la escucha de un par de discos desde su perfil del caralibro, como el que sabe, sabe, le hicimos caso. Uno era a propósito del nuevo proyecto de Jonah Tolchin bautizado como Dharmasoul y que aún tengo pendiente de catar. El otro era relativo a una joven banda que se denomina The Nude Party y que han publicado en este 2018 su primer larga duración de título homónimo, aunque ya dieron un toque de atención hace un par de cursos con un EP titulado "Hot Tub".
Según reza su biografía estos tipos se conocen desde adolescentes y aprendieron a tocar juntos. En sus inicios tocaban en numerosas fiestas universitarias en las que el colofón solía tener que ver con el arte del desnudo (imagino que colectivo), de ahí su llamativo nombre.


Lo que entonces posiblemente nadie pensaría es que la formación iba a tomarse en serio lo de la música y que llegarían a escribir y grabar canciones, y menos aún que éstas iban a ser tan buenas, divertidas pero serias y que dentro de una ortodoxia estilística, iban a ser capaces aquellos rapaces de mantener el espíritu de aquellos alocados inicios, pues puedo atestiguar que lo han conseguido.
Lo que escuchamos en este disco es rock clásico, de esencia sesentera y con un fuerte sabor stoniano, canciones que rememoran a la banda demoníaca antes de sumergirse hasta el pescuezo en el fango del blues y en la tempestad de arena del country, antes de que se dejasen embaucar por los demonios que glorificaron a Robert Johnson y de que Gram Parsons les sedujera con su carretera y su frontera.
Once cortes que tonifican neuronas y provocan temblores pélvicos: riffs que se adhieren, teclas que miran hacia el mod, el garaje y el blues, momentos honky-tonk, ritmos sincopados y muy beat, estribillos simples pero enérgicos y voces que conservan el aire high-school, resumiendo: una gozada de disco para escuchar y bailar, divertirse y olvidarse de la madurez y sus mil paranoias aburridas y saturadas de realidad recalcitrante.
Los sucesivos singles que han ido presentando atestiguan la veracidad de lo comentado más arriba y son un botón de muestra perfecto de lo que esconde el disco, no dejen de pinchar encima de este pelotazo puramente stoniano titulado "Chevrolet Van".



Más bucólico y setentero se muestra este tema que también fue single y que arrastra una guitarra a la estela de la voz de Patton Magee, un tema de mucha enjundia titulado "Records".



Otro sencillo que ha provocado habladurías ha sido este tema de empañado sonido que rememora al pop de "Between the buttons" y que se titula "Water on mars".



Pero además hay golpetazos garajeros con fuzz galopante y esencia de garito como "Live like me"; coplas más poperas y progresivas como "War is coming" o momentos de claustrofobia sónica humeante y oscura como "Gringo Che".
Un disco sorprendente, rudo y frenético, juvenil y maduro, y sobre todo lleno de años sesenta, garitos y fiestas de mala nota, pretensiones comedidas y buenas canciones, muy recomendable.

Bandcamp donde se puede escuchar y adquirir este notable trabajo: The Nude Party.

jueves, 23 de agosto de 2018

La docena de doce de... Alfred Hitchcock.


En vista de lo mucho que parece haber gustado la anterior docena de doce cinéfila con el gran Billy Wilder como protagonista, me he decidido a hacer una segunda entrega con otro grande de la historia del cine, el británico y denominado popularmente como El rey del suspense, Alfred Hitchcock.
Desde luego don Alfredo es otro de esos cineastas que consta en su haber con un buen número de obras magnas y además tremendamente populares.
No ha resultado sencillo establecer un orden y desde luego no creo que sea lo más importante, pero en cualquier modo aquí está la docena de doce de Alfred Hitchcock.

1. "Psicosis" ("Psycho", 1960)


Obra maestra total, una película repleta de momentos inolvidables, impactantes y de irresistible tensión. Sórdida y lujuriosa cinta, en la que entiendo como mayor virtud (de las muchas que tiene) el saber, desde el primer plano a la fachada de un edificio, que algo va mal, que la tragedia y el horror se cierne sobre la historia, poco que decir ante tamaña obra.


2. "La sombra de una duda" (Shadow of a doubt", 1946)


Otra cinta en la que planea una nube de funesta premonición sobre la idílica y tranquila localidad de la América profunda en donde se desarrollan los acontecimientos. Un vals como leit motive musical, unas sórdidas conversaciones después de cenar sobre asesinatos, una sospecha que va en aumento, una sobrina que idolatra a un tío que parece perfecto, una obra maestra que no siempre es valorada en su justa medida.


3. "Encadenados" ("Notorius, 1946)


Más de espionaje que de suspense, más romántica que en otras ocasiones, menos irónica y más directa, menos sutil, pero absolutamente sublime. La química entre Cary Grant e Ingrid Bergman es brutal, el fatalismo existencial de ella se diluye ante el miedo a su marido, con el hombre de quién está enamorada mostrando frialdad para el cumplimiento exitoso de la misión. Una obra maestra total.


4. "Vértigo" ("Vertigo, 1958)


Otra de las obras indiscutibles de don Alfredo es este drama psicótico en torno a la misteriosa mujer de un cuadro, un retrato psicológico sobre la mentalidad masculina y una elegía sobre la femenina. Una espiral en la que se van centrifugando todos los ingredientes de manera vertiginosa, nunca mejor dicho, insuperable.


5. "La ventana indiscreta" ("Rear window", 1954)


Seguimos con una obra sublime. Realidad o fantasía, las horas de aburrimiento frente a una ventana sin otra distracción que espiar a los vecinos de un patio interior con un tomavistas hace que James Stewart sea testigo, o eso crea él, de un asesinato, si alguien no la ha vista aún, que no se pierda el desenlace.


6. "Los pájaros" ("The birds", 1963)


¿Porqué un día, sin venir a cuento, los pájaros empiezan a atacar a las personas?. Durante la película se nos ofrecen diversas disyuntivas para dar solución a este misterio que poco a poco alcanza cotas de terror colectivo, dentro de una casa acosada por miles de aves, la tensión va creciendo, y el terror también. Grandiosa.


7. "Con la muerte en los talones" ("North by northwest", 1959)


Sólo la secuencia de la avioneta vale para atribuir la categoría de grandiosa a esta cinta. Como ocurre con "Encadenados" se mueve más en el terreno del espionaje que del suspense. El technicolor es una pasada, hace que el monte Rushmore sea aún más espectacular, todo un clásico.


8. "Pero ¿quién mató a Harry? ("The trouble with Harry", 1955)


Una auténtica rareza dentro de la discografía de Hitchcock. No es de las que suelen destacarse pero a mi me encanta. Humor negro de alto octanaje, el primer rol de Shirley McLaine y está arrebatadora, inocente y pérfida. Todos creen que pueden haber sido los asesinos, y el pobre Harry va de un lado a otro, un delirio.


9. "La soga" ("The rope", 1948)


Un apartamento y una fiesta es suficiente para el maestro. Con estos ingredientes y un asesinato se consigue crear una tensión indescriptible además de abrir un debate en torno al crimen como arte y una execrable supremacía intelectual. La cámara concluye cada escena en un fundido a negro que marca una especie de capítulos dentro de la narración, es francamente magnífica también.


10. "Extraños en un tren" ("Strangers on a train", 1951)


Basada en una novela de Patricia Highsmith y con Raymond Chandler como uno de los guionistas, esta historia de intercambio de 'favores' atrapa y desconcierta al espectador. Además no está exenta de tensión y cierto cinismo argumental, excelente.


11. "Rebeca" ("Rebeca", 1940)


David O. Selznick se encuentra en plena resaca de éxito y soberbia tras "Lo que el viento se llevó". Tras el subidón dedicó su vida a repetir el éxito de la historia de los O'hara y empezó llevando a Hitchcock a USA para que llevase al cine "Rebeca", el gran éxito literario de Daphne du Maurier. Excelente adaptación que no está más arriba porque en mi opinión la lastra Lawrence Olivier, pero que es estupenda.


12. "Frenesí" ("Frenesi", 1972")


En mi opinión el mejor film de la última época del maestro. Vuelta a Inglaterra, la película es muy londinense y la historia muy británica. Asesino en serie, estrangulador para más inri y además violador. Nuevamente la psicología criminal presente en la trama y en la personalidad de los personajes, con grandes planos cortos, su última gran obra.


martes, 21 de agosto de 2018

Tony Molina - "Kill the lights" (2018)


Tony Molina es un californiano nacido hace treinta y tres años y cuyos discos pueden ser escuchados enteros en menos tiempo del que tardarán en buscar una buena posición en su sofá favorito. Ha presentado en este 2018 su cuarto lanzamiento tras dos elepés y un EP, les aseguro que ninguno de los cuatro trabajos alcanza el cuarto de hora de duración.
El de este curso se titula "Kill the lights" y su metraje alcanza exactamente los catorce minutos y treinta segundos, duración repartida en diez canciones, o mejor dicho, micro-canciones.
Si me preguntan mi opinión con respecto a este particular, la verdad, no sabría decirles: tiene mérito conseguir comprimir emociones y sentimientos (de eso hablan las coplas de este autor) en tan poco espacio sonoro y conseguir transmitir, él lo consigue; pero por otro lado, muchas de estas canciones se nos hacen cortas, y da bastante rabia, pues hay en este disco melodías ciertamente hermosas, de una lírica poética y musical notable y un sonido cautivador, basado en acústicas y eléctricas primaverales, con la voz de tono ligero de Tony subrayando cada nota y resguardada de preciosas armonías vocales.
¿Se imaginan sus coplas preferidas de los Byrds o de Big Star, pero con una duración de poco más de un minuto?, ¿o incluso por debajo de ese minuto?, una sensación extraña ¿verdad?.
Pero lo cierto es que el disco se escucha con un gusto indescriptible, hay momentos idílicos en lo melódico donde se nos vienen encima el Lennon más bucólico, pero en modo pastoral: "Now that she's gone".

Me resulta complicado hacer reflexión alguna sobre instantes musicales, eso son realmente: instantes, aunque muchos atesoren tanta belleza e intensidad. Me parecen encantadoras todas y cada una de las canciones que conforman este trabajo, la apertura con "Nothing I can say" es puro y duro Byrds; "Wrong town" es deliciosa y campestre, les transportará a la tierra de la eterna primavera.
En "Afraid to go outside" pensarán en los Fab Four, y con ese piano maravilloso. No se les escapará que Weezer, Elliot Smith o Teenage Fanclub revolotean por el tracklist a modo de influencias, compruébenlo en temas tan delicados como: "Jasper's theme", "Give he take you", "Look inside your mind/losing touch", "Before you go"...
Sinceramente, el disco me parece delicioso de principio a fin, cada rincón del mismo, cada detalle semi-oculto, cada inflexión me parece que está en el sitio adecuado, pero insisto, la duración de las canciones me producen una especie de acariciador desasosiego, pues muchas me molesta que terminen tan pronto, y este mantra no sé hasta que punto me agrada.
Por eso les sugiero que prueben, no les va a llevar mucho tiempo, y veremos si hacemos bueno el dicho de que la mejor esencia se sirve en tarro pequeño para este caso.
Bandcamp de Tony Molina donde escuchar y si se tierce adquirir este mini-álbum: "Kill the lights".

lunes, 20 de agosto de 2018

Autrigalia Fest 2018 - Bantastic Fand/Ghost Number and His Tipsy Gypsies - 18/08/2018


Primera visita al Autrigalia Fest, peculiar festival que se celebró por segundo año en la localidad burgalesa de Busto de Bureba y que combina el mundo de los cereales con el country-folk. Talleres, muestra y cata de cervezas artesanas, exposiciones, mercado autóctono, un espectáculo de humor con un seat 600, mucho frío y por supuesto música, es parte de la oferta de Autrigalia Fest 2018.
Y aunque todos los actos tuvieron interés, lo nuestro es la música y en ello nos vamos a centrar.
El viernes no pudimos estar en Busto de Bureba, pero el sábado aún resonaba el nombre de Moses Rubin que dejó huella tras su concierto en formato power-trio del viernes.


El sábado, en mi opinión demasiado tarde, pasadas las once y media de la noche, y con un frío de órdago, saltaba al escenario la banda donostiarra Ghost Number and His Typsy Gypsies. Era mi tercera experiencia con los donostiarras que gustaron y mucho al público con su música vintage que cuenta con esencias cajun, ragtime, swing, country, folk o hillbilly entre algunas de sus influencias. Liderados por David Pisabarro (voz y banjo), en cada una de las oportunidades que he tenido para verles en vivo se ha notado una mayor madurez y el afianzamiento del repertorio, basado en los temas de su primer disco del pasado año "From dawn to dust", también el grupo se muestra, a pesar de su juventud, muy suelto y con desparpajo aunado a un excelente sonido.
Pudimos escuchar algún tema de su próximo disco, en el que prometen seguir experimentando con sonidos más latinos, nos ofrecieron un tema con aires cubanos y un calipso. Calentaron el ambiente y el público lo agradeció y disfrutó con ellos.


Llegaba el turno de Bantastic Fand, los cartageneros son una banda completamente consolidada, sus canciones suenan cada vez mejor y está claro que van a más. Las armonías vocales con Paloma del Cerro, la base rítmica (Chencho Vilar, Paco del Cerro), los teclados de Carlos Campoy, las guitarras del estupendo Fernando Rubio y por supuesto Nacho Para a la voz, armónica y acústica, todo el conjunto es una máquina perfectamente engrasada para ejecutar un sonido americana de gran enjundia que combina influencias de nombres como Tom Petty, Bob Dylan, Neil Young, The Band e incluso el pop de la invasión británica.
Sonaron canciones de sus dos discos publicados hasta la fecha: "Strong enough to refuse" (2014) y "Welcome to desert town" (2016) e hicieron las delicias de un público que se rindió ante la clase y buen gusto no exento de garra y oficio de la banda cartagenera.
A un servidor gustó de manera especial las nuevas versiones que han incorporado al setlist en directo: "Oh sister" de Bob Dylan, "Love the one you're with" de Stephen Stills y de una favorita personal como es "Comes a time" de Neil Young. También Fernando Rubio nos ofreció algún tema de su magnífico disco en solitario del presente curso "Cheap chinese guitar".


Triunfo por todo lo alto, esperado por otra parte y que repitieron en la matinal del domingo en Frías celebrando una vez más el Vals de 2016, allí en un formato semi-acústico volvieron a deleitar con un reperetorio con mayor presencia de los temas de Fernando Rubio, esta vez bajo un sol de justicia que se agradecía tras el frío de la madrugada anterior, en ese ambiente de paz y armonía tan querido para muchos que se respira siempre en Frías, volvíamos a vivir sensaciones valseras y rememoramos el indescriptible fin de semana del vals de hace un par de años.
Grandes Bantastic Fand como siempre, ya estamos deseando un próximo encuentro con ellos.
El horario y los retrasos propiciaron que el concierto de Red Beard empezase casi a las tres de la madrugada, el cansancio y el frío acumulado me convenció de que lo mejor era ir a dormir, aunque los primeros temas de la banda de Jaime Jiménez me estaban gustando mucho, una pena porque muchos se fueron y Red Beard contó con poco público, algo injusto para todos y de lo que no son culpables ni la banda ni el respetable, creo que es para apuntar y mejorar en ediciones venideras.

Ha sido un placer de dimensiones bíblicas poder pasar este día y medio con tantos amigos, para no caer en olvidos indeseados no citaré a ninguno, ellos saben y yo también, un lujazo.

Los lunes... escenas de cine - "Dos en la carretera"


Stanley Donen es uno de los grandes directores americanos. No siempre valorado en su justa medida, fue un realizador con un sentido del ritmo y de la narración portentoso y dejó un ramillete de obras magníficas además de numerosos apuntes que supusieron importantes aportaciones.
Siempre recordado por sus musicales, también filmó películas como "Dos en la carretera", film encantador, nostálgico y bucólico donde los haya, inolvidable gracias a la pareja rebosante de química formada por Audrey Hepburn (imposible no enamorarse de ella en este film) y Albert Finney y por la maravillosa música de Henry Mancini.
Si en una película se hace una semblanza de la pareja es en ésta. Donen nos lleva a saltos por la vida en común de Joana y Mark a lo largo de doce años, utilizando sus viajes en carretera por Normandia como nexo y leit motive de la película.
Es necesario recordar el excelente guión de Frederic Raphael, innovador donde los haya.
Pasamos la semana con el matrimonio Wallace.
¡Feliz semana!

sábado, 18 de agosto de 2018

La docena de doce de... películas de Billy Wilder.



Vamos con una docena de doce cinematográfica. Como no sólo de rock vive el hombre y uno es cinéfilo de toda la vida, aunque en la actualidad no ejerza demasiado, me ha parecido preceptivo hacer una lista veraniega de la docena de doce sobre alguno de mis realizadores favoritos de la cosa esta del cine.
Y uno de mis más admirados directores y sobre todo guionistas es, sin lugar a dudas, el austriaco Billy Wilder. Autor de innumerables obras magnas que han pasado a la historia del séptimo arte, y autor de unos cuantos guiones que dejó en manos de otros realizadores y que se convirtieron así mismo en películas inolvidables, va a ser el primero, que no el último, en protagonizar la docena de doce de películas. Vamos a ver que les parece.

1. "Perdición" ("Double indemnity", 1944). 


Tremendo clásico del cine negro, guión perfecto obra del propio Wilder y del gran Raymond Chandler, con frases inapelables "¿quién iba pensar que el asesinato podía oler a madreselva...". La lujuria y el asesinato se retuercen en la entrepierna de Fred McMurray, la sensualidad más lasciva en el tobillo de Barbara Stanwick, el instinto del sabueso en el estómago del gran Edward G. Robinson. Obra maestra.


2. "El apartamento" ("The apartament", 1960).


Una de mis comedias favoritas del mundo mundial, una de las chicas más encarecida y sutilmente sexys de la historia del cine, metida en su ascensor y en un enredo sentimental que la oprime, un tipo que por enamoradizo te conquista, a pesar de ser en realidad un sucio trepa, una historia de amor y de perdedores, un guión perfecto, inapelable. Otra obra maestra.


3. "El gran carnaval" ("Ace in the hole" 1954).


Seguimos con otra obra maestra. En esta ocasión un film que no obtuvo el enorme éxito de las precedentes, de hecho sigue siendo una cinta que mucha gente no conoce, y eso que su argumento está tan de actualidad o más en este tiempo que en los años cincuenta, cuando fue rodada. El mejor Kirk Douglas (que siempre he pensado que su perfil es de 'malo') y una historia espeluznante sobre el tratamiento que la prensa carroñera da a ciertos acontecimientos.


4. "Con faldas y a lo loco" ("Some like it hot", 1959).


Otra comedia sublime es ésta. Repleta de momentos inolvidables, míticos y con la frase final más recordada de todos los tiempos, se trata de otra obra maestra sin paliativos. Guión perfecto, interpretaciones rotundas e histriónicas de Jack Lemmon y Tony Curtis, la presencia seductora de la bobalicona Marilyn Monroe y un grupo de mafiosos persiguiendo a dos músicos que se han escondido en una orquesta de señoritas, se monta un buen sarao.


5.  "El crepúsculo de los dioses" ("Sunset Boulevard, 1950).


Más obras maestras del cine. Y ésta en concreto hablando del cine, sacando alguna de las miserias del interior de los estudios. Le granjeo no pocos problemas a Wilder esta película, problemas con la industria y con los estudios Paramount para los que había trabajado hasta entonces. Nostálgica y trágica, la caída de una diosa del cine mudo encarnada por Gloria Swanson, que se niega a aceptar la realidad de que ya no es una estrella sino una supernova, el impecable William Holden y guiños a las estrellas del cine mudo.


6. "Testigo de cargo" ("Witness for the prosecution", 1957).


Un relato corto y no demasiado significativo dentro de la obra literaria de Agatha Christie se convierte en manos de Wilder en una enrevesada trama policíaca en torno al presunto asesinato de una viuda, cometido por el libertino Tyrone Power, para cobrar una suculenta herencia. El perfecto sospechoso se pone en manos del prestigioso abogado Sir Wilfrid Roberts, un estratosférico Charles Laughton que pone en práctica toda su sapiencia para sacar del enredo a su cliente, al tiempo que esquiva la pegajosa profesionalidad de su enfermera. Obra maestra total.


7. "Primera plana" ("The front page", 1974).


Una de las más fantásticas versiones de un guión que según algunos cinéfilos es el más perfecto de la historia. Acepto que me gusta más la anterior de Howard Hawks, pero ésta es hilarante y magnífica, con esa pareja sin igual que formaron Jack Lemmon y Walter Matthau y con una de las primeras apariciones de Susan Sarandon.


8. "Días sin huella" ("The lost weekend", 1945).


Tremebundo y oscuro drama social en torno al problema del alcoholismo, la secuencia del paso del tiempo marcado con los círculos de alcohol que dejan los sucesivos vasos sobre la barra y una máquina de escribir son argumentos que explican el inmenso cineasta que fue Wilder, si a esto unimos las excelentes interpretaciones tanto de Ray Milland como de Jane Wyman, tenemos que rendirnos ante la realidad de que éste es un grandioso film.


9. "En bandeja de plata" ("The fortune cookie", 1967).


Otra película magnífica, otra comedia y una prueba más de la capacidad de Wilder para acometer historias adheridas a la vida real y hacerlo de manera pionera y totalmente realista, al tiempo de disparatada dentro de una verosimilitud sorprendente. Nuevamente la pareja Lemmon/Matthau funciona como un tiro, cada uno en su papel. Imprescindible.


10. "Uno, dos, tres" ("One, two, three", 1961).


Igualmente imprescindible me parece la vertiginosa "Uno, dos, tres", según muchos la película más rápida de la historia. En tono burlón acomete con absoluta ironía, en incluso sátira la guerra fría y nos coloca ante la disparatada historia de un ejecutivo de Coca-cola en Berlín, allí su hija se enamora de un muchacho del lado comunista, todo es un absoluto delirio, con James Cagney arrasando en su faceta cómica. Grandiosa.


11. "Berlín occidente" ("A foreign affair", 1948).


Otra de las películas menos conocidas de Wilder es ésta. Una historia nuevamente de la postguerra, la ayuda americana a la reconstrucción de Alemania y la confrontación entre el estricto proceder de una congresista por Iowa, (Jean Arthur) y el amor. Inolvidable escena de Marlene Dietrich cantando con voz aguardentosa y algún momento surrealista (dentro y fuera de la película) con Jean Arthur.


12. "La vida privada de Sherlock Holmes" (The private life of Sherlock Holmes", 1970).


Una de las películas más infravaloradas de Wilder, y tan extraordinaria como muchas otras es ésta. Una visión muy 'Wilder' de Holmes. Un retrato del personaje más humano y privado, un ejemplo de dominio del lenguaje narrativo en el cine y un guión magnífico de Wilder y I.A.L. Diamond. En su día fue un fracaso total, pero hoy se revisita con sorpresa porque es muy buena, de hecho estoy pensando que igual la he puesto demasiado abajo.

jueves, 16 de agosto de 2018

2x1 - Neil Young/Boz Scaggs - "On the beach"


Recientemente Boz Scaggs ha publicado "Out of the blues", un nuevo disco con el que el de Ohio cierra la trilogía con la que ha venido revisitando viejos temas blues y aportando algún que otro tema propio o inédito. Todo empezó en 2013 con la publicación de "Memphis", al que siguió en 2015 "A fool to care" y que termina con el mencionado "Out of the blues".
Entre los covers de éste último álbum, me ha sorprendido encontrarme con "On the beach", el magnífico tema de Neil Young incluido en su elepé de mismo título publicado en 1974.
Así que la ocasión la pintaban calva para incluir ambos temas en un nuevo 2x1, celebrando al tiempo la publicación de un nuevo trabajo del gran Boz Scaggs.




miércoles, 15 de agosto de 2018

Las tías de negro de la postguerra. Las paranoias de Addi.


Cuando era niño, recuerdo ir con mis padres a visitar a la familia cada verano. Recién empezadas las vacaciones yo sólo quería jugar con mis amigos, leer novelas de "Los cinco" o de Emilio Salgari y construir, junto a mi amigo Javi, naves espaciales con el Tente que se pareciesen a las que salían en la serie "Galáctica" que emitían cada día después de comer.
Alguna tarde, tras el capítulo diario y ya con el libro bajo el brazo y la caja de bloques de colores para jugar a ser un ingeniero galáctico preparada, presto para ir a casa de Javi, que el pobre guardaba meses de reposo tras una agresiva operación en la columna que le mantenía muchas horas en cama, casi inmovilizado por un terrorífico engendro de hierros y tubos que rodeaba su cuerpo adolescente y mantenía su espalda en un estado de dolorosa rigidez, justo cuando iba a salir por la puerta, mi padre me detenía con el anuncio de una visita a alguna de las tías.
No me gustaban aquellas visitas, me aburrían mucho y en cierto modo me entristecía contemplar a todas aquellas tías abuelas, siempre de negro, con el pelo color estaño duramente adherido al cráneo y fuertemente estirado hacia atrás y recogida la melena en un moño ensartado por multitud de horquillas.
Recuerdo ir a casa de tía Julia, era alta y con los rasgos de la cara muy abruptos, como una estatua fenicia, siempre con sus enormes ojos azules empapados de un líquido viscoso que nunca caía por sus mejillas y permanecía allí, como gustándose en aquellas cuencas profundas y ya impermeables, al entrar por el pasillo tenías que poner los pies sobre unas bayetas y deslizarte por el pasillo oscuro, largo y alto, como si esquiases por la olorosa cera que hacía brillar la madera.
La tía María mantenía su cabello negro y arremolinado, y también sus ojos eran oscuros, y su piel, que era del color de la canela; besaba cariñosamente a mi madre y también a mi hermano y a mi, pero a mi padre le besaba entre llantos de alegría y risas de tristeza, le besaba muchas veces y le abrazaba muy fuerte, mucho. Recuerdo que la tía María me resultaba muy impresionante.
Tras el cola-cao servido en una amarillenta taza con cicatrices en su piel de porcelana y las galletas, normalmente revenidas y húmedas, empezaban las historias sobre los ausentes, demasiados ausentes.
Teófila ya estaba llorando antes de abrir la puerta, era pequeñita, graciosa y parecía tan frágil que no pude entender, cuando años después conocí su historia, que aquél requeté le hiciese tanto daño, y que la humillase tan vílmente a pesar de estar enamorado de ella, y que por eso la tratase tan mal, porque ella lo odiaba y se lo decía, nunca consiguió que confesara dónde estaba escondido el tío Rogelio. Incluso cuando un buen día su vientre dejó en evidencia que estaba embarazada, no consintió que la llamasen puta, y con la cabeza alta y en tono firme escupió a todos, incluido al cabo de la guardia civil, que el hijo que esperaba era de su compañero, de Rogelio, que la visitaba algunas veces, siempre por sorpresa y que pasaba la noche con ella y se marchaba antes de despuntar los primeros rayos de sol, y que era demasiado listo para que lo atraparan.
Socorro llevaba el luto con orgullo y coraje, tenía unos ojitos pequeños que se arrugaban tras unas gafas de culo de vaso, en tiempos de la república fue maestra, y realmente lo fue durante toda su vida, aunque no pudo ejercer la docencia por roja. Pero siguió siendo una lectora compulsiva y una maravillosa poeta. Nos besaba al llegar a su casa, pero no al despedirse, que lo hacía con un escueto "¡Salud!" que espetaba con una sonrisa de un millón de dientes, y bien alto para que lo oyesen todos, en especial los fascistas y los que en el 39 se afiliaron a falange a pesar de haber votado al Frente Popular, que esos fueron los peores hijos, nos decía con el rencor cosido a las comisuras de sus labios.
Y Maruja, Enedina, Joaquina, Filomena... todas de negro, todas condenadas a llorar por sus maridos, compañeros, novios, hijos, hermanos y padres, todas firmes y dispuestas a no cejar en la lucha, aquella en la que los hombres de la familia empeñaron sus vidas por defender la libertad, el trabajo digno y la igualdad. Todas en el centro de la diana, muñecos del pim-pam-pum sobre los que los falangistas podridos de victoria disparaban sus bolas curtidas de venganza y crueldad, todas desafiantes ante las miradas hirientes escondidas tras los visillos de las ventanas de los que aún estando a salvo tenían más miedo que ellas, altivas cuando paseaban por las calles del pueblo, pisando fuerte aunque les temblasen las piernas al pasar delante del ayuntamiento, dignas cuando regresaban de alguno de los humillantes y mal pagados trabajos a los que tenían que rebajarse para dar de comer a los hijos, a mi padre...
Hace muchos veranos que no hay visitas, poco a poco fueron dejando este mundo para reunirse con los hombres de la familia, una pena, porque ateas como eran, no contemplaban esa opción. Hoy me da pena y al tiempo alegría recordar aquellas tardes frente al tazón de cola-cao, mirando a la tele y aburrido, sin escuchar lo que los mayores hablaban. Hoy las preguntaría tantas cosas, y me gustaría tanto escuchar la historia de la familia contada por ellas, y me gustaría tanto llorar con ellas por tanto dolor, tanto mal, tanta crueldad, tanta sangre, tantos golpes, insultos, gritos, humillaciones, burlas... y sentir tanto orgullo, por ellos, héroes que entregaron lo más valioso que tenían siendo tan jóvenes y dejando aquí lo que más querían expuesto un largo martirio público y malicento; y sobre todo por ellas, auténticas heroínas, fuertes y valientes, que se quedaron aguantando ante los viles, soportando la vergüenza con entereza, sacando adelante a los hijos y resistiendo por la libertad, por el recuerdo de los suyos, por la verdad y por el futuro. Hoy me apetecía rendir un homenaje a todas aquellas mujeres, para que sepan que (desgraciadamente) muchos seguimos en la lucha.

Esta paranoia explota como reacción visceral a las repugnantes insinuaciones de Joaquin L. Ramírez, senador del Partido Popular, en las que dejaba en el aire la hedionda posibilidad de que las 13 Rosas fuesen unas asesinas, hay que seguir en la lucha, está claro.

martes, 14 de agosto de 2018

David Myhr - "Lucky day" (2018)


Poco a poco el año avanza y pronto los ocres y broncíneos tonos del otoño nos volverán a posicionar ante la inminencia de una nueva navidad. Y poco a poco también, vamos destripando discos publicados durante este año 2018 vertiginoso (como todos).
Y una vez más traemos aquí un disco que lleva mucho tiempo sonando en casa, que ha rendido muchas visitas a mi equipo antes de ser descrito en esta reseña, y que entiende el que suscribe que merece un hueco en esta bitácora y la oportuna recomendación, por si alguno de ustedes no han advertido la aparición de este "Lucky day", obra del cantante, compositor y multi-instrumentista sueco David Myhr.
No se prodiga demasiado el que fuera fundador en las postrimerías de los ochenta de The Merrymakers, pues han pasado seis años desde la publicación de su anterior trabajo, aquél excelente "Soundshine". Pero daremos por buena la espera a tenor de lo que nos ofrece en este excelente "Lucky day".
Brad Jones, un viejo conocido de artistas cercanos con los que ha trabajado en su casa-estudio de Nashville como Quique González o Ariel Rot, es el encargado de producir el disco, por supuesto en Nashville.
Se trata de otro disco que se airea en atmósferas pop, power pop e incluso con un toque a lo Billy Joel, un toque a músico de local nocturno, de esos que en penumbra, pertrechado tras su piano, van  deshojando melodías que se pierden en la madrugada ante un público embelesado entre caricias compartidas con sus acompañantes y con algún whisky de más.
Se pasean por estas diez canciones ecos de Beatles, Alex Chilton, Boz Scaggs o el mentado Billy Joel.
Se trata en definitiva de uno de esos discos que son las canciones las que hablan por ellos, y desde el primer tema ya descubrimos que éstas tienen mucho que decir, escuchen sino el precioso y 'soleado' tema de apertura titulado "Jealous sun".



Continua el recorrido por uno de esos temas neoyorquinos a más no poder: "My negative friend", con la sombra de Joel. "Room to grow" es deliciosa, destaca una fina producción con cuerdas y coros; más coros en "The perfect place"; "Everyday it rains" es más sencilla, con un toque folk, pero igualmente encantadora.
"Lucky day" nos recuerda al Macca más íntimo y "If you really think it's over" es acústica y campestre. Nos volvemos a encontrar con la luz en "Wait until the moment" y las acústicas y los coros armonizan la bonita y breve "Lovebug" para terminar con "The only thing I really need is you", otro tema rebosante de encanto y primavera.
Otro precioso disco, que gustará a los que gustan mecerse en cómodas hamacas melódicas y que es posible que pase desapercibido para muchos, aunque en mi opinión merece (y mucho) la pena pararse en él.

lunes, 13 de agosto de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Robin de los bosques"


Dinámica y divertida, excepcionalmente caracterizada la época y los personajes, con un guión en el que conviven con naturalidad épica y lírica, romanticismo y humor; todo narrado con un ritmo perfectamente adecuado a cada secuencia y con una música impecable del maestro Korngold (al que tantas veces ha fusilado John Williams).
Todos estos ingredientes hacen de "Robin de los bosques" un clásico imprescindible del cine de aventuras, la fuente de la que beben tipos como Steven Spielberg, aunque sin la brillantez del inapelable Michael Curtiz, director -junto a William Keighley- de la cinta.
Extraordinarios Errol Flynn y Basil Rathbone, imposible concebir un Robin más audaz, heróico y romántico que el que inmortalizó Flynn, sin olvidar la lánguida y frágil Lady Marian de Olivia de Havilland o el lascivo Rey John de Claude Rains.
Pasamos la semana sumergidos en el bosque de Sherwood con Robin Hood y sus secuaces.
¡Feliz semana!

domingo, 12 de agosto de 2018

Los domingos photosong - "Take the long way home" - Supertramp


No soy un gran fan de Supertramp, dicho con todo el respeto, sus canciones me suenan a música de fondo en la sala de espera del dentista. Admito que tiene un gran mérito plantarse en los setenta, en medio de un mar embravecido por el oleaje de riffs guitarreros y el hard-blues impuesto por Led Zeppelin y compañía; no naufragar cuando llega el nihilismo reaccionario del punk e incluso soportar la cegadora ola de calor de la música disco que fundió muchas naves al final de la década, plantarse y germinar, grabar no pocos discos y con un éxito importante, haciendo lo suyo, una música que en aquella década era tierra de nadie, porque tampoco los espetados mesías del rock progresivo les acogieron en su casa.
Pero lo cierto es que en vivo me suenan diferentes, me gustan más. Eran unos músicos sorprendentes, excepcionales y me da la sensación de que sobre el escenario se venían arriba y ponían esa garra que echo en falta en sus grabaciones.
En 1983 fui a un campamento de verano, uno de los monitores nos fusiló con el disco "Paris", fue mi primer contacto con Supertramp, tenía doce años y me aprendí el disco de memoria en aquellos quince días en Otxandiano, le cogí cariño y lo cierto es que es lo único que tengo en casa de los Hodgson, Davies y compañía.
Esta mañana lo he pinchado y ahora mismo está sonando, y como siempre su escucha me parece de lo más agradable.
Nos quedamos este domingo soleado con "Take the long way home", extraída del mítico álbum en directo "Paris" de Supertramp.
¡Feliz domingo!



viernes, 10 de agosto de 2018

The Screamin' Cheetah Wheelies - "Magnolia" (1996) - Mis discos de los 90


Hace varias semanas escribí un artículo en el que hablaba sobre los años noventa, los grupos y estilos que escuchamos como locos en aquella década mágica para los que pertenecemos a la Generación X, y en cómo siento hoy algunos de los discos que calciné en aquellos años. Hacía referencia a que muchos de aquellos elepés -al menos en mi experiencia- se fueron evaporando con el transcurrir de los años, y que curiosamente, no son los que más sonaron y visitaron las interminables secuencias de clips de la MTV los que hoy prefiero de aquella época mítica. Más bien todo lo contrario, pues siento que muchos de los grandes hits de la época han envejecido conmigo, o por lo menos han perdido fuelle, hace tiempo que no me producen sensaciones. (artículo AQUÍ).
Entonces me comprometí a recordar y traer aquí alguno de aquellos discos que hoy, veinte o más años después, siguen haciéndome sentir un veinteañero, siguen contagiándome juventud, rebeldía, transgresión y ganas de vivir.
Uno de aquellos artefactos, que lleva veintidós años sin parar de sonar y que sé que ya nunca callará, es el segundo álbum de la impresionante banda de Nashville The Screamin' Cheetah Wheelies titulado "Magnolia".

Ni que decir tiene que este disco no tuvo la tralla mediática que tuvieron otros de aquella época, los de Mike Farris no solían prodigarse en radio-fórmulas ni en la MTV, no ocupaban las portadas de las diferentes revistas especializadas ni eran entrevistados de manera habitual en los late night shows.
Pero aún jugando un papel de gregario de las grandes estrellas, era una banda importante, que se atrevía con un rock sureño clásico, con salpicaduras de soul, de blues, de boogie e incluso de funky, que seguía los pasos de bandas míticas como Rolling Stones, Faces o Lynyrd Skynyrd entre otras muchas.
Es posible que la aparición fulgurante de los Black Crowes en los primeros noventa, que ocuparon la pole de este palo estilístico durante toda la década invisibilizara un poco a sus vecinos de Tennessee. Pero diré que los dos primeros trabajos de SCW no tienen nada que envidiar a cualquier disco de los cuervos, todo lo contrario, y en especial el segundo, el que hoy traigo aquí en esta sección de Mis discos de los noventa, como digo el absolutamente demoledor y grandioso "Magnolia", una de las obras magnas de la década de los noventa y de alguna más.
Producido por Michael Barbiero, el quinteto capitaneado por Farris se muestra pletórico, aniquilador en la ejecución de diez trallazos sonoros de una enjundia extrema, que se balancea entre lo diabólico y lo místico, lo tribal y pantanoso y lo febril y musculado; más allá del bien y del mal.

El trío de canciones con que comienza el disco es tan devastador que cualquiera con sangre en las venas quedará tocado y envenenado por lo que queda de vida: "Blackwoods traveling" y su inefable sabor sureño, su armónica y una guitarra endemoniada, no sólo los Crowes saben de ésto; la magnífica "Gypsy lullaby" que atesora todo la sabiduría del sur, un clásico instantáneo y la más ácida "Hello from Venus"; y su pantanoso bramido.
Pero lo explosivo de este comienzo no provoca un decaimiento en el resto del recorrido por el mundo de los Wheelies, pues continua el recorrido por el soul y el funk de "I found love"; el fantasmagórico susurrar de guitarras, el soplido ritual de la armónica, los fibrosos riffs de las guitarras, el soplido despiadado del hammond y el vozarrón trompeteante de Farris para los impresionantes seis minutos de "Magnolia".
Colaboración de lujo de Warren Haynes en "Good times", que también co-escribe; vuelta a los sonidos de ciénaga e infierno en la tortuosa "Messenger's lament" y siete minutos de milagro sonoro en clave de rock embriagador y sinuoso con la imponente voz de Farris en "Father speaks".
Ver llegar el final del disco produce pavor, la temperatura acumulada a lo largo de la escucha ha alcanzado límites de peligro de explosión y no es un tema en clave funk como "I dreamed" quien congelará el asunto, así que habrá que arder hasta el final de "You are", el momento calmo y relajado, espiritual y con el gospel sobrevolando y mutando en ácido devenir para la despedida de una auténtica tempestad sonora como pocas se vivieron en los noventa, un disco que nunca es suficientemente reivindicado, pues se trata en opinión de este escriba, de una obra maestra a la altura de cualquiera que puedan imaginar. Uno de mis discos de los noventa es sin duda "Magnolia", una auténtica barbaridad firmada en 1996 por Screamin' Cheetah Wheelies.