lunes, 30 de abril de 2018

Los lunes... escenas de cine - "La ley del silencio".


Vamos con un poco de controversia para la víspera del uno de mayo. Todo el mundo sabe que en 1952 Elia Kazan traicionó a varios compañeros del Group Theatre a los que identificó como comunistas ante el comité de actividades anti americanas; ésto marcó el final de las carreras de estos profesionales.
Kazan quedó señalado como delator para toda su vida, e incluso para su recuerdo ahora que está muerto.
Su carrera en cambio continuó, y dos años después rodaba "La ley del silencio". Siempre se dijó, y el realizador griego no lo negó, que había deformado la historia original de "La ley del silencio", dando al argumento un enfoque que en parte justificase su delación.
De cualquier modo, "La ley del silencio" es un film de poderoso carácter psicológico, donde los primeros planos saltan de la pantalla y la atmósfera de tensión casi se puede cortar a bocados.
Marlon Brando, en principio, no quiso hacer la película, por desprecio al chivato, pero finalmente accedió, creando uno de los personajes claves en su carrera.
Los estibadores del puerto de New York viven en una ley de silencio impuesta por el gangster que domina las actividades portuarias, Brando es uno de ellos, testigo en algunas actividades ilegales, e incluso autor directo de alguna de ellas. Pero cuando conoce a la hermana de un compañero (Eva Marie Saint), víctima de la mafia, cambia de parecer y actitud.
No negaré que personalmente siento repulsión por Elia Kazan, pero facturó algunas películas francamente excelentes, aunque creo que esta es la mejor.
Nos quedamos con el irrespirable ambiente del puerto de New York con "La ley del silencio".
¡Feliz semana!

domingo, 29 de abril de 2018

Los domingos photosong - The Move - "Blackberry way"


Me imagino que a vosotros también os ocurrirá. Que tenéis en casa, entre los vinilos de vuestra colección, alguno al que le tenéis un cariño especial, una simpatía que en realidad no tiene que ver con el contenido musical del mismo, es otra cosa.
A mi me ocurre con unos cuantos la verdad, pero hay uno, que lo siento un poco especial, es un doble vinilo que encontré hace unos años a un precio excelente en una feria y que desde el primer minuto me quedé fascinado con él.
Se trata de una recopilación de The Move, no es sencillo encontrar material de este grupo, en mi opinión uno de los más maltratados de la historia. Bonita portada y maravilloso contenido en canciones son motivos de peso para apreciarlo, pero además hay más.
Una gran banda que no tuvo suerte y que revisando su legado, cuatro discos largos y un EP, uno se da cuenta de que se puede hacer poco, tan bueno y tanto en algo más de tres años y con tantas idas y venidas en su formación.
Lo cierto es que Roy Wood aguantó el tipo, y fue con la llegada en 1970 de Jeff Lynne, que decidió disolver el grupo tras publicar su último y excelente disco "Mesage from the country" y reinventarlo junto a Lynne con el nombre de Electric Light Orchestra... pero eso es otra historia.
Hoy nos quedamos con The Move (que a mi me gustan mucho más) y la excelente "Blackberry way".
¡Feliz domingo!



sábado, 28 de abril de 2018

Cuando había música en TV - Los Rebeldes - Musical Express


En 1983 la banda barcelonesa de rockabilly Los Rebeldes pasaban por los estudios de Musical Express para interpretar en directo algunos de los temas que nutrirían sus primeros discos, que coincidían con los primeros años de la década.
En contraste evidente con los colores y el glamouroso efecto de provocación burguesa de muchos grupos de la movida, la banda de Carlos Segarra tenía puestas sus intenciones artísticas en el rock and roll puro y pionero, con todos los clásicos como referencia y haciendo las veces de Stray Cats patrios, sin parecer mostrar demasiado interés por las chillonas propuestas que venían de Malasaña.
Aquellos primeros ochenta vieron a Los Rebeldes más genuinos, más puros y salvajes. Carlos Segarra era un guitarrista indómito y un cantante excelente, con un timbre sobresaliente y un fraseo efectista y agresivo, fueron en aquellos días una imponente banda de rock and roll, ajena a modas y efectismos visuales.
Con el magnífico y seminal "Cerveza, chicas y rockabilly" editado dos años atrás y con las miras puestas en el mini elepé de inminente publicación "Estos es rock and roll" (1984), la banda despacha seis temas, dos de de este trabajo corto: "Esa manera de andar" "Esto es rock and roll". Otro del larga duración que publicarían en 1985 "Rebelde con causa": "Caldonia".
Y también se incluía el tema "Hombre de mala fama", grabado en la época aunque no fue publicado hasta 1991 dentro del disco "Heroes".
Además se incluyen dos rarezas: una versión del tema de Eddie Cochran "Milkcow blues" y el tema inédito "Aleluya, así la quiero".
Desconozco si hubo algún tipo de entrevista en el programa original, lo cierto es que no he encontrado nada a este respecto; de todas maneras son Los Rebeldes en su mejor época, con una fuerza demoledora y un rock and roll germinal como pocas veces se ha hecho en España.
Un interesante documento de "cuando había música en TV".





viernes, 27 de abril de 2018

The Breeders - "All nerve" (2018)


Vuelve Kim Deal con su proyecto paralelo The Breeders. Cuando la bajista original de Pixies anunció en 2013 que abandonaba a la formación que le hizo famosa para dedicarse a otras facetas de su carrera, era de esperar que antes o después resucitara a sus The Breeders, y ha sido ahora, cinco años después de aquél episodio que marcó la definitiva ruptura con Black Francis, que aparece "All nerve", que llega justo una década después de "Mountain battles" (2008).
No quiero engañar a nadie, no me esperaba demasiadas bondades de este disco, no esperaba que superara su catálogo de 2008 (que tampoco es un disco que me enamorase), pero creo que lo hace, y con claridad, una agradable sorpresa.


El disco es dominado por los medios tiempos, suena maduro y se palpa en él una actitud de interiorizar el concepto musical en lugar de buscar el cañonazo de impacto inmediato.
No sorprende en cuanto a desinhibición sónica ni lo busca, pero gana en solidez y personalidad, y además está compuesto por buenos temas y la atmósfera propia de trabajos precedentes.
Sorprende la serenidad que emana y la aparente falta de vocación de destacar, ese mantra que en ocasiones maniata a muchos artistas que retornan con proyectos maduros semejantes, y que terminan facturando, por este motivo, trabajos mediocres, deshilachados y que no se los creen ni ellos mismos.
La producción de Steve Albini, quien ya acometió esta labor en el estupendo "Pod" (1990), provoca que este nuevo cancionero recuerde en muchos aspectos -atmósfera, suntuosidad- a aquél, lo que también es un punto a favor de "All nerve".
En cuanto al cancionero, como hemos dicho dominado por piezas de medio ritmo, es equilibrado y sin paja, con algunos momentos ciertamente destacados como el corte que abre el trabajo "Nervous Mary", excepcional tema que marca la disposición sónica y ambiental del resto del disco.



Pero este trabajo encierra en su interior más motivos de alegría: la vigorosa y encendida "Wait in the car",  el nervio (evidentemente) y el sosiego de "All nerve" una favorita personal, la etérea "Spacewoman", la extraordinaria y sensitiva "Walking with a killer", la trepidante "Archangel's thunderbird" o la gravitatoria sensación sónica y melódica de "Dawn: making an Effort" otra favorita.
Notable disco de Kim Deal, que viene acompañada en esta ocasión de Kelley Deal, el baterista Jim McPherson y la bajista Josephine Wiggs para ofrecer este "All nerve" bajo la nomenclatura de The Breeders, que ha resultado, al menos para un servidor, una agradable sorpresa que recomiendo sinceramente.

jueves, 26 de abril de 2018

Mendizabal - "Golpe de estado" (2016)


Otro disco cuya reseña llega con un retraso injustificable es "Golpe de estado", de mi paisano afincado en Valencia desde hace varios años, Txema Mendizabal, aunque firma sus discos con el apellido únicamente.
Y no será porqué me faltasen buenas referencias por parte de compadres y amigos de cuyo criterio no tengo reserva alguna (más bien todo lo contrario), pero los meses vuelan y el tiempo tiene unas limitaciones que son las que son.
No obstante, fue a raíz de la reseña que mi amigo Johnny le dedicó al álbum hace ya algunas semanas en su Espacio Woody/Jagger, que me decidí a no demorarlo más y me puse manos a la obra con "Golpe de estado".
Con producción de Carlos Soler, estas diez canciones, compuestas en su totalidad por Txema Mendizabal, nos retrotraen de manera inequívoca a esa lírica que navega entre el rockero sensible y el poeta de rimas musculosas que cuenta entre sus máximos representantes con Quique González, Diego Vasallo o el irrepetible, único e inolvidable Antonio Vega.
Si bien estas (y otras) referencias son una evocación constante durante la escucha de este disco, no es menos cierto que el trabajo tiene su propia espiral sónica, siendo la utilización de instrumentos de cuerda y arco especialmente apropiada y deliciosa en determinados momentos.
Y por supuesto, en un trabajo de estas características, no podía faltar el binomio mágico que forman unas bonitas y redondas melodías y unos textos de enjundia.
Y este equipo funciona en todas y cada unas de las coplas, ya sea en el tema que da título al álbum, que me recuerda de manera poderosa al Quique Gonzalez de los años de "Salitre 48", como en momentos más introvertidos como en la estupenda "Terceros tiempos".
Grandes momentos nos ofrece este trabajo en temas como "A corcheas" uno de mis lugares favoritos del álbum; la también favorita "Claridad y certeza" con una esencia muy mediterránea (obsérvese la portada del disco); "El día que te liberes" es un tema concebido bajo la sagrada inspiración de don Antonio Vega al igual que la delicada "Todos los días".

No le van a la zaga cortes como la inquieta "Tormentas"; "Cuatro" insiste en el aire mediterráneo, ahora con mucho color y vida, el que insufla el sonido de un fliscorno. Tanto "Pacto" como "Tú" emocionan con sus hermosas melodías, de corte mayormente acústico y adormecidas por las teclas, realmente encantadoras.
"Golpe de estado" es uno de esos discos que por desgracia pasan desapercibidos para casi todos, poesía y sentimiento en conjunción serena con melodías y sonidos que engarzan el conjunto en figuras musicales de geometría perfecta y tonos pastel.
Cuando las canciones dicen más por lo que hablan que por lo que venden, por su verdad desnuda más que por su vestimenta chillona, es cuando discos como éste tienen mucho que mostrar. Muy recomendable.

Bandcamp donde escuchar y adquirir el hermoso "Golpe de estado".

lunes, 23 de abril de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Corazonada"


Hoy me lanzo con uno de los mayores fiascos de la historia del cine. Me refiero a fiasco comercial y también económico, pues le supuso la ruina a su realizador Francis Ford Coppola, que ha estado pagando las deudas que generó el tropezón hasta hace muy poco tiempo.
Durante años fue considerado un fiasco también artístico, hoy creo que muchos han reculado de esa afirmación para ceder a la evidencia, revisitado el film, de que se trata de una magnífica película.
Fue el proyecto más personal de un loco como Coppola, y como ya había pasado en ocasiones precedentes, un fracaso en toda regla: Welles o Fellini saben bien de qué hablo.
Una de las películas más bellas de ver, filmada en su totalidad en un estudio, al modo de los años treinta y cuarenta, la recreación de Las Vegas es bellísima.
La historia no es especialmente original, un cuento romántico, pero majestuoso en atmósferas y lleno de momentos mágicos, además de la música, es un film musical, a cargo de Teddy Edwards y el gran Tom Waits, que nos deja momentos de intensa emoción.
Hay que destacar dos nombres, Dan Tavoularis en la dirección artística y el inmenso Vittorio Storaro en la maravillos fotografía.
Me confieso un ser enamorado de "Corazonada", la más bella y mágica película de Francis Ford Coppola y en opinión del qué suscribe, una obra maestra.
¡Feliz semana!

domingo, 22 de abril de 2018

Los domingos photosong -Barna Howard - "Indiana rose".


Amanece un día soleado y muy bonito en Bilbao. Apetece pasar la mañana dando un paseo, en un entorno de naturaleza con el susurro de la brisa y los sonidos de los pájaros, con los olores propios de la primavera que refulge y se desliza entre los árboles.
Y por supuesto apetece escuchar tonadas que vayan en sintonía con estos sentimientos tan armónicos, canciones bonitas y sencillas, de esas que hablan de cosas eternas, en apariencia poco importantes, pero en realidad cruciales y definitivas.
Así que me he acordado de un disco que me subyugó hace unos años, y lo sigue haciendo, me refiero al precioso elepé que publico Barna Howard en 2015 titulado "Quite a feelin'".
Lo he extraído de la estantería, lo he pinchado y ahora el círculo se ha cerrado.
Disfrutaremos de esta soleada mañana dominical con Barna Howard y la bonita "Indiana rose".
¡Feliz domingo!



sábado, 21 de abril de 2018

Llueve sobre mojado - Conciertos Vs público.


Pues efectivamente, llueve sobre mojado, y lo que es peor, empieza a llover sobre una inundación. Y es que empieza a resultar ciertamente complicado poder disfrutar de un concierto, que para los menos duchos diré que es una representación artística y cultural, en un ambiente propicio para lo que debería ser el propósito de un evento así, escuchar música en vivo.
Ayer volvimos a vernos bajo el chaparrón, fue en el concierto que ofrecía la banda vizcaína The Travellin' Brothers. En cuanto vi que se colgaba el 'sold out' me eché a temblar, me temí lo peor, otro concierto en un ambiente de insufrible actitud por una parte importante del respetable, que acude a los conciertos a todo menos a escuchar música.
Efectivamente se cumplieron mis peores presagios, y en un Kafe Antzoki abarrotado, el público que allí se concentró se tomó el evento como una verbena el día grande de las fiestas del pueblo.
The Travellin' Brothers practican un rythm & blues de Big Band agradable, oreado por la brisa del Mississippi y con aromas Nuevaorleanescos, interpretado con ímpetu y energía, tienen buenas canciones y un cantante que es un frontman de esos que levantan al público y le animan a intervenir en el show activamente; hasta ahí todo correcto.
Otra cosa es que los que allí se congregaron se sientan en el derecho de convertir el acontecimiento en una fiesta en cuadrilla, molestando y perturbando a los que queríamos, además de bailar y disfrutar del show, escuchar música.
Ya con la banda que hacía de telonera, Mississippi Queen & The Wet Dogs, el murmullo era constante y molesto, en momentos más que murmullo era jaleo, y no faltaron instantes en lo que alcanzaba cotas de escandalera.
Pero fue aparecer la banda principal y aquello se convirtió en un auténtico sindios, gente haciéndose selfies durante todo el evento, delante de nosotros, con flash, en grupo y gritando, charlas constantes sobre temas de todo índole, empujones al estar moviéndose para hablar con uno u otro, que a un servidor le dan ganas de marcharse o soltar cuatro voces a los impertinentes vecinos que tocan en suerte.
No digo yo que en un concierto como el de ayer haya que estar como en misa, es evidente que lo suyo es disfrutar de un show que promueve el baile y el despiporre general, ¡pero coño!, dentro de un orden. Que muchos dirán que han pagado su entrada, si, y yo la mía y quiero escuchar las canciones, al grupo, que se puede bailar sin montar un follón como el de ayer, y el de otros días últimamente, que como digo llueve sobre mojado.
Resumiendo, que lo de ayer no es nuevo, que no sé que se podría hacer y que empieza a resultar reiterativo lo de no poder disfrutar de un concierto, que no puedo entender que la gente se comporte de forma tan irrespetuosa y desconsiderada, con los artistas y con el público que desea disfrutar de un acontecimiento artístico en paz.
¿Qué quieren que les diga?, que estoy hasta los mismísimos de que no me dejen ver los conciertos y que todo sea que me tenga que pensar acudir a ciertos eventos, porque es tirar el dinero. Una pena.

viernes, 20 de abril de 2018

Fernando Rubio - "Cheap chinese guitar" (2018).


Hace un par de días comentaba en esta misma bitácora a propósito de la reseña sobre el nuevo trabajo de Nap Eyes, que el disco de los canadienses me había exigido un buen número de escuchas hasta que conseguí hacerme con él.
Esto no siempre es necesario, y ocurre también todo lo contrario, que desde un principio un disco es asimilado y disfrutado como si llevase semanas sonando, y en apenas media docena de pases la conjunción y armonización entre sonido y escuchante es absoluta y natural.
Esto ocurre, al menos en mi caso, con el nuevo disco del cartagenero Fernando Rubio que lleva por título "Cheap chinese guitar". Pero si no les importa vamos a remontarnos a cómo y cuándo tomé contacto por vez primera con Fernando Rubio. Era el año 2016 y me enfrentaba a mi primera actuación, obviamente como público, de una de mis bandas patrias predilectas, Bantastic Fand. Era en el mil veces mentado y muchas más añorado y recordado Último Vals de Frías. Allí me enteré que la banda comandada por Nacho Para estrenaba guitarrista, un tal Fernando Rubio y cartagenero como ellos; fue una de las sorpresas -por positiva- del concierto. Lo fue para tipos como yo, separados de Cartagena varios cientos de kilómetros, pues poco tardé en conocer la verdad con respecto a Fernando, y es que en su tierra y entorno se trata de una leyenda viva del rock patrio, del arte de las seis cuerdas y de la composición. Tras varios conciertos en los que he vuelto a asistir como público ante él, debo decir que el prestigio de Fernando es más que comprensible y merecido.

Ya quedaba claro en su anterior entrega discográfica, el estupendo "Tides" de 2009, que lo de Fernando Rubio es la música americana cocida a fuego lento y con múltiples aderezos estilísticos, finura en la interpretación y buen hacer en las melodías, el resto se redondea con oficio y amor por lo que se hace, talento e ilusión, con todo ello entenderán que el resultado es difícil que no sea la excelencia.
En esta nueva entrega, producida por el propio artista que además compone todos los temas del mismo, intervienen compañeros de Bantastic como Paco del Cerro (baterías), Paloma del Cerro y Nacho Para (coros), Carlos Campoy (hammond y piano), Chencho Vilar (bajo en "Winter sun"), Iván Estefanía (mandolina en "Winter sun"); en definitiva que Fernando se ha visto muy bien acompañado a la hora de facturar estas doce canciones en Pijama y en los estudios Mirage; no obviemos que el propio firmante del disco canta y además se encarga de guitarras, bajo, armónica y piano eléctrico.
El disco se desarrolla como el latido tenue y natural de la pradera: como el cuadro de un paisaje trazado con finas pinceladas, eligiendo la paleta de cada color con mimo y tendiendo a tonos relajantes, puros y sedantes; un paisaje donde la armonía y el equilibrio destacan por encima de acometidas reaccionarias o jactanciosas.
Desde el tema inicial que bautiza el disco, muy en la onda de Bantastic Fand, con la armónica y las acústicas dejando impronta de crepúsculo, el cancionero va dejando notas de delicias country-folk en exquisiteces como: "Meteor showers", "Thank you for being there", "Winter sun", "Sad sad day" o la preciosa tonada que cierra el disco "I don't want to take you home".



Un rock suave y campestre aderezado con teclas y cierto tono soul/funk como "Bloody black soul" también es un aspecto notable en el tracklist, este mantra sónico se repite aún más implícito en el funk en la bailable y pegadiza "Inner demons" y en la ácida "Love song".
El corte bluesero por excelencia lo encontramos en la magnífica "Carry on blues" y los momentos de más recogimiento melódico en la maravillosa "It ain't an easy thing". No nos olvidamos de la excelente pieza de envolvente rock&soul de piano y burbujas "Come into my dreams".
"Cheap chinese guitar" es un disco extraordinario, de esos que si los firma algún pezzonovante texano u oriundo de Tennessee seguramente despertarían oleadas de elogios, Fernando Rubio es de Cartagena (que no está nada mal) y su disco suena a America y a gloria, no se lo pierdan.
Bandcamp donde escuchar y adquirir este magnífico disco: "Cheap chinese guitar".

jueves, 19 de abril de 2018

And libros by Addison de Witt - "Sangre en la luna" - James Ellroy

No había alcanzado apenas popularidad James Ellroy en España hasta que en 1998 un film (extraordinario) basado en una novela suya fue un éxito total de crítica y público. Nos referimos a la excelente adaptación que de "L.A. Confidencial" realizó en aquella añada Curtis Handsome.
A partir de ese momento la obra de Ellroy se fue dando a conocer entre los más asiduos al género negro. Primero la atención se centró en la 'tetralogía de Los Angeles' a la que pertenecía "L.A. Confidencial" (tercer capítulo), y que además incluía cronológicamente: "La dalia negra", "El gran desierto" y "Jazz blanco".
En aquellas postrimerías del siglo XX, eran (éramos) pocos los que conocían su obra precedente, aunque el escritor angelino ya había destacado -y escandalizado- en su país de origen, y la onda expansiva había llegado a unos pocos.
Su debut en 1981 con "Requiem por Brown" ya había puesto sobre aviso de lo que se cernía sobre nosotros, un escritor apocalíptico en su estilo: directo, enfermizo, violento, despiadado, sanguinario, psicótico, febril, descarnado, obsesivo, cinematográfico, sádico, sórdido, alucinado y cuantos adjetivos quieran poner a un método literario que hace al lector volar vertiginosamente sobre los renglones, encogiéndose con las inclementes descripciones de cuerpos mutilados, sudando ante las penetrantes y perturbadas personalidades que nos presenta en cada uno de sus personajes, asqueándonos observando la corrupción y depravación con que decora a policías y políticos,  temblando en cada situación de violencia extrema, desatada y provocando excitación y pudor cuando nos coloca como voyeurs de las explícitas y, a menudo, retorcidas escenas de índole sexual que salpican de fluidos -literarios- sus historias oscuras y claustrofóbicas.
Antes de la famosa tetralogía referida, Ellroy ya había alcanzado fama y reconocimiento en USA con alguna novela previa -su debut no llegó a alcanzar el éxito masivo, aunque si le dio a conocer- y en especial con la trilogía dedicada a su primer personaje importante: el sargento Lloyd Hopkins.
La primera parte de esa trilogía era "Sangre en la luna" (1984), le seguirán "A causa de la noche" (1984) y "La colina de los suicidas" (1985); aunque las tres son excelentes, nos detendremos en la primera.


Si la famosa y cinematográfica epopeya de Los Angeles que Ellroy escribió tras este repaso a la vida del "Cerebro" Lloyd Hopkins transcurría en los finales años cuarenta y los cincuenta, el sargento Hopkins pasea su privilegiado intelecto por las calles de LA en los años ochenta.
Así es en "Sangre en la luna", corre el año 1982, pero los antecedentes que posibilitan la historia vienen de más atrás, de los años sesenta, cuando un grupo de adolescentes, en un instituto de la zona irlandesa de la ciudad siembra, por separado, la semilla de locura, corrupción, odio, romanticismo enfermizo y psicótico y venganza que desembocará en los continuados y 'perfectos' asesinatos de mujeres, que han pasado desapercibidos, pero superan ya la veintena.
Lloyd Hopkins, apodado "El cerebro" por su exagerada inteligencia y considerado un genio, intercepta una llamada al departamento de policía alertando sobre un terrible asesinato en un apartamento de Los Angeles. Hopkins se dirige hacia allí y decide, a pesar de las reticencias de sus jefes, resolverlo. No tarda en relacionarlo con otras muertes, consideradas en muchos casos suicidios, también de mujeres; el hecho de que en cuatro de ellos coincida la fecha diez de junio, le pone sobre una pista inicial que utiliza para construir una hipótesis sobre la cual trabajar.
A partir de entonces Lloyd se embadurna de toda la suciedad y putrefacción que envuelve al asunto, y se introduce en el pasado de un entramado de personajes que sin saberlo están atrapados en el mismo bucle temporal.
Pedófilos, prostitución, drogas, corrupción, emociones encontradas, sexo, la desastrosa vida familiar de Hopkins, una poetisa que sin saberlo es el centro de la historia, un poeta frustrado, la redención de los pecados femeninos por medio de una muerte adecuada y perpetuada por un enfermo... ingredientes habituales en la literatura y universo de James Ellroy que cuecen un relato que engancha, sobrecoge y activa emociones de difícil manejo.
Alcanza el estilo del escritor su plenitud en la 'tetralogía de Los Angeles', pero en esta trilogía se muestra más desquiciado y cruento que nunca, penetrando en el cerebro del lector y llevándole por su espeluznante infra-mundo, y haciéndole visitar sus macilentos paisajes urbanos.
Una trilogía no tan conocida de James Ellroy que entiendo que es imprescindibles para los aficionados a la novela negra, que en el caso de este psicópata de las letras, es roja como la sangre que corre por litros en sus escritos, no se pierdan las andanzas por los lodazales de la ciudad del sargento Lloyd Hopkins "El cerebro".

martes, 17 de abril de 2018

Nap Eyes - "I'm bad now" (2018).


Uno de los discos a los que más escuchas he dedicado antes de escribir sobre él ha sido el tercero y último hasta la fecha del cuarteto canadiense Nap Eyes titulado "I'm bad now". No he querido dejar nada al azar ni tener que desdecirme más adelante cuando el disco hubiese experimentado una consolidación, que sinceramente presagiaba, y que le hiciese ganar muchos enteros con respecto a la inicial sensación de decepción que me invadió tras los primeros pases.
Así que no desesperé, y el pálpito que tenía con respecto a estos temas y su margen de mejora con sucesivas escuchas se hizo realidad, y ahora, con el disco asimilado y madurado tras muchas audiencias, puedo decir que nos encontramos nuevamente ante un excelente trabajo de Nigel Chapman y compañía.
Continúan las influencias evidentes de trabajos pretéritos: Lou Reed, Velvet Underground, Pavement, Luna, Yo La Tengo, The Clean... y siguen también las melodías retorcidas y volátiles, la instrumentación de guitarras y base rítmica carente de expecacularidades y virtuosismos pero de apabullante solidez y cohesión, y una fuerte personalidad en los textos, de carácter introvertido y filosófico.


No me ha resultado fácil encontrar el punto a este disco, pero la masa sónica del mismo se va fraguando con el tiempo y finalmente se muestra compacta y vigorosa. A día de hoy me resulta sorprendente la fluidez que encuentro en unas melodías que empezaron mostrándome su cara más esquiva.
Desde el primer tema, que ofició de lanzamiento al elepé: "Everytime the feeling", que singulariza la propuesta de la banda, pasando por el segundo corte, y uno de mis momentos favoritos: "I'm bad", donde la poética alcanza cotas de hosca lírica sonora; todo el recorrido al tracklist es un rudo y por momentos agotador viaje a través de propuestas de reflexión, sonidos rezumantes de densidad y belleza a partes iguales, con inclinaciones evidentes a los sonidos de interior, de tugurio y de noches largas y arrebatadas.
"Judgment" es reptante y sugerente, "Roses" es un tema que hubiese lucido a la perfección en la voz del Lou Reed más melódico, en cambio "Follow me down" baraja una opción más acústica aunque de igual impacto.
Unos pellizcos de la guitarra dan paso a unos acordes de gran belleza, que a un servidor recuerdan al último artilugio de Peter Perrett, me refiero a otro favorito personal: "You like to joke around with me". Tal vez el segundo sencillo "Dull me line" resulte más llevadero, sonoro y fluido, mientras "Sage" se convierte en otro momento especialmente querido para un servidor, con esa atmósfera tan Wareham.



Otro tema puramente Reediano es la corrosiva "Hearing the bass" y "White discipline" es más expuesta y diáfana, para terminar con la preciosa balada de corte acústico "Boats appear".
Tenía fe en este grupo y me alegra no haber sucumbido tras unas primeras escuchas poco convincentes, aunque algo me decía que la paciencia tendría recompensa, así ha sido y hoy puedo recomendar este disco sin reservas, con la advertencia de que no es fácil ni inmediato, requiere dedicación y empeño para florecer, pero cuando lo hace muestra su verdadera naturaleza, la de un gran disco que destacará en el presente curso.

lunes, 16 de abril de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Doce hombres sin piedad".


Estos días se han cumplido siete años de la muerte de Sidney Lumet, uno de los más talentosos e incisivos realizadores de su generación a pesar de contar con menos favor popular que otros.
Me parece pues obligado dedicar un lunes a la extraordinaria obra de tan magnífico director. Podrían ser varias las elegidas, pero finalmente me he decantado por "Doce hombres sin piedad".
Basada en un guión de Reginald Rose que en principio estaba destinado a la TV e interpretada por un reparto muy televisivo, con la excepción, lógicamente, del gran Henry Fonda.
Se trata de un drama judicial, con enseñanza al espectador del funcionamiento de un jurado americano y que encierra, entre una entramada maraña psicológica, como es habitual en las películas de Lumet, una critica mordaz a ese sistema de 'doce hombres justos'.
Se plantea una reflexión ética y moral sobre aspectos humanos, legales y costumbristas, no suele Lumet conformarse con quedarse en la superficie, y es de los que gustan de hurgar en las entrañas del guión, argumento y personajes con los que cuenta.
Obra maestra del cine, de las que cada vez que se revisan siguen dejando al cinéfilo clavado ante la pantalla, y con ganas de cambiar cosas, o al menos de pensar sobre ellas.
Recordamos al gran Sidney Lumet con una de sus obras capitales.
¡Feliz semana!

domingo, 15 de abril de 2018

Los domingos photosong - T. Rex - "Jeepster"


Parece que este fin de semana las lluvias nos están dando una tregua, menos mal. La verdad es que a estas alturas del año y en primavera uno empieza a tener ganas de sol y calorcillo. No estoy seguro de cuanto durará esta situación, pero yo por si acaso me lanzo a invocar al calor.
Y pensando en algún grupo que a mi me haga subir la temperatura (desde todo punto de vista) he pensado que el grupo más abrasador y lujurioso que tengo en la estantería de los vinilos tal vez sean los míticos T. Rex.
Y en cuanto a temperatura, entiendo que el mítico "Electric Warrior" de 1971 se lleva la palma, y de entre las once coplas que alimentan esta obra magna, siempre me ha parecido ardiente y sensual en extremo la magnífica "Jeepster".
Así que sin darle más vueltas, y a modo de sortilegio o alquimia, pinchamos al gran Marc Bolan deseando a todos un muy feliz domingo.



sábado, 14 de abril de 2018

"Gene Clark sings for you", nuevo material inédito a partir del 15 de junio.


Informa hoy Efe Eme en este artículo (pinchar), sobre la buena nueva: El próximo día 15 de junio del presente, se pondrá en circulación "Gene Clark Sings for you", un disco con material inédito del para muchos inolvidable y nunca valorado como en justicia merece, Gene Clark.
Según parece, las grabaciones que de forma inminente verán la luz, corresponden a las primeras sesiones que realizó Clark tras su separación en 1966 de The Byrds, la inmortal banda que el fundó junto a otros insignes nombres de la historia del rock, y que ahora y por vez primera verán la luz.
El tracklist que comprenderá esta primera parte del lote, titulado "Gene Clark sings for you" estará formada por los siguientes títulos:

1. On her own
2. Past tense
3. Yesterday, am I right
4. Past my door
5. That's alright by me
6. One way road
7. Down on the pier
8. 7:30 mode


Incluye también el álbum una rareza en toda regla: cinco canciones grabadas para un acetato previo al disco "The Rose Garden" /1968) de la banda de mismo nombre en el que se incluyeron dos temas compuestos por Clark, aunque este no formó parte de aquel grupo de vida efímera. Las grabaciones referidas, también inéditas hasta la fecha son las siguientes:

1. On tenth street
2. Understand me too
3. A long time
4. Big city girl
5. Doctor, doctor

Se completará el ramillete de grabaciones con la demo del tema compuesto por Gene e incluido finalmente en el referido disco "The Rose Garden": "Till today".

Admito que no suelo hacerme eco de estos proyectos discográficos resultantes de las labores de arqueología que acometen los estudios con el objetivo de hacer caja, pero entiendo que el sello responsable de este paquete, Omnivore Records, no es de momento sospechoso de prácticas deplorables como otros más importantes, y además tampoco la figura de Gene Clark es de las que garantizan beneficios sustanciosos, más bien todo lo contrario. Estos factores unidos a mi consabida debilidad por el genio de Tipson (Missouri), me han animado a hacerme eco de la noticia que hoy aparecía en las páginas (insisto) de la revista musical Efe-Eme.
Comentaremos los resultados y parecedes de este "Gene Clark Sings for you".

viernes, 13 de abril de 2018

The Miracle Workers - "Inside out" (1985)


A veces el ritmo de publicación de las novedades discográficas es insoportable. Algunos días te detienes a repasar los discos que se cruzan en tu camino y no te queda más remedio que rendirte a la evidencia de que si tu deseo es escuchar cada referencia como es debido, el tiempo no dá.
Si encima te gusta, como es mi caso, pinchar discos 'de los de toda la vida', el problema se convierte en un homérico propósito o directamente en una utopía en toda regla.
Así que de vez en cuando me gusta desconectar del hoy y sumergirme en el ayer, o mejor dicho, en el siempre.
El paso por Bilbao de The Smoggers la pasada semana santa me ha llevado a la senda, obvia por otra parte, del recuerdo de los sonidos de garaje-rock clásicos e inmortales, la remembranza a los efluvios herméticos del garaje revival ochentero que tuvo su casa y factoría en el mítico sello Voxx Records.
Aquellas respuestas suburbiales y gariteras, de sonidos LO-FI y atmósfera de local de ensayo que desde la más irrebatible actitud metropolitana luchaba contra las embestidas a base de rock artificial y sintetizado, música chicle y cantantes de plástico, hombreras y pelos cardados, con que la industria y la MTV bombardeaban a los más estoicos paladines de los sonidos puros y contestatarios.
Así que me he acercado a la estantería y extraído una vieja referencia de 1985, nada más y nada menos que el debut en larga duración de la banda de Portlan (Oregon) The Miracle Workers, que llevó y lleva por título "Inside out".


La exultante actitud del disco se recoge en trece cortes, doce más un bombazo cargado de verismo sónico y urbano, conseguido en base a guitarras corrosivas, fuzzs y ritmos descarados, teclas difusas y una forma de hacer entre el nihilismo y la antipatía creativa, el conjunto rezuma libertad y audacia.
Grabado en dos días y con la impagable aportación del ingeniero Gary Bomb, que sugirió mezclas que aumentaron la agresividad que ya de por si tenían los temas desde la primera grabación en estudio, en riguroso directo y sin apenas repetir tomas.
Las canciones son de composición propia, con la excepción de la impresionante "Hey little girl", espasmódica versión de un tema de The Barbarians, que en opinión de este escriba mejoran con un infectado sonido de fuzz y órgano.
Pero desde el primer instante The Miracle Workers dejan claras sus lascivas intenciones con la hierática actitud de su mítico cantante Gerry Mohr, quien abandera el espíritu que dominará sobre el estilo del grupo desde "Go now" que abre con irresistible fiereza el elepé.
Se incorporan teclas y espirales genuinamente garajeras y sixties en "That ain't me", "Love has no time", "I'll walk away""One step closer to you", todas ellas excitantes y soberbias.
Rugientes secuencias de guitarras, fuzzs, percusión y bajos que rebotan sobre si mismos en "5:35", "Tears" o la salvaje y sublime "Mystery girl".



Otros temas presumen de un sonido más 'cuidado' o perfilado en esencias del rock sesentero e incluso mod urbanita y amotinado, pero sin perder ni autenticidad ni la sombra de grasa exigible: "Inside out" con cierto deje soulero; la extraordinaria y pegadiza "You'll know why", "Another guy" de esencia mod y la explosiva "Already gone".
Referencia clara e ineludible del estilo garaje-rock-revival propio de Voxx Records y de aquellos mediados ochenta. Un disco paradigmático que lejos de perder con los años, mantiene su fuerza y esencia de justa insolencia, ganando en atributos musicales, refrescando meninges y engrasando músculos atrofiados.
Volverán los viejos rockeros sus himnos a atronar.

jueves, 12 de abril de 2018

Yellow Big Machine - "The next time", single y vídeo de adelanto a su inminente nuevo disco.


Yellow Big Machine ya tiene listo su nuevo disco "See you next time", de hecho estará disponible en los próximos días en descarga digital.
Pero aunque para escuchar el disco entero aún habremos de esperar un poco, el cuarteto bilbaíno nos ofrece un tema de adelanto "The next time", que viene presentado con un divertido y original vídeo-clip que ayer adelantó Zarata Mondosoro.
Se tratará del quinto disco de la banda y viene tras el estupendo EP de hace dos cursos: "Always with you", del que ya hablamos aquí.
Todo indica que el grupo nos deleitará con una nueva acometida de sonidos de rock alternativo con dosis generosas de garaje, surf, hardcore... todo triturado y convenientemente aderezado para crear una vez más un producto generoso, ácido y lisérgico al tiempo de divertido y energético.
Os dejamos con este vídeo-clip que estoy seguro de que os gustará, seguiremos informando.



miércoles, 11 de abril de 2018

Hurry - "Every little thought" (2018)


Vuelve el trío de Filadelfia Hurry tras el estupendo "Guided meditation" de 2016. Las buenas críticas y la excelente acogida que obtuvo el disco por parte del público ha mantenido a la banda ocupada en una fatigosa actividad, presentándolo en directo. No obstante, Matt Scottoline ha sacado tiempo para perfilar un ramillete de canciones nuevas a las que, junto a los hermanos DeCarolis, han dado forma en el estudio para publicar el pasado mes de febrero "Every little thought", su nuevo elepé.
Sin salirse demasiado de las características propias de aquél, su nuevo trabajo presenta un sonido más pop, tal vez estos temas tienen una tendencia más dulce en su silueta melódica y han sido terminados de manera más delicada.
Pero siguen practicando un power-pop y un pop de luminosos contornos, en la onda de Teenage Fanclub, Guided by Voices, The Posies o Pavement, por citar algún referente claro y reconocible.
Guitarras diáfanas y cristalinas, armonías vocales perfectas y sedosas, melodías con gancho y suculentos estribillos vuelven a ser las credenciales de Hurry.
Con un tracklist de diez temas y una duración que no alcanza los cuarenta minutos, el disco se recorre con gusto y deleite, y lo cierto es que pasa como un suspiro.
Los textos se centran en la incertidumbre del día a día y se muestran reflexivos y plenos de sensatez.
El equilibrio es un punto a favor de este cancionero, que se inicia con "Every little thought", un bonito tema pop con precioso estribillo y requiebros de guitarras.
Es la línea que seguirá el trabajo, y así queda constatado en "Waiting for you" que ha sido la elegida como primer single del álbum.



A partir de aquí, nos encontramos temas más intrépidos y noventeros como la incisiva "Read between the lines", la estupenda "Heatwave", la también de esencia años noventa "Jemie" o la más oscura "The one I want" que cierra el disco.
La reflexión y la exaltación melódica se destaca en los temas más calmos como: "Hanging on", la exquisita "Time and time again" o la sencilla y encantadora "Separation".
Dejo para el final el trepidante pop de radiante actividad titulado "On the streets", como momento favorito personal.
Hurry ofrece un disco que continua la buena senda iniciada hace unos años y que alcanzó plenitud hace dos cursos, no se trata de establecer comparaciones que a ningún sitio llevarán, al menos en el presente caso, ya que "Every little thought" es, nuevamente un disfrutable trabajo que entiendo que gustará (bastante) a los afines a estos sonidos.

lunes, 9 de abril de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Hannah y sus hermanas"


Con los años he ido confeccionando una antología de títulos intocables y revisables periódicamente de películas de Woody Allen. Esta selección ha ido creciendo y haciéndose más sólida con el paso de los años, algunas películas han caído de ese Valhalla, para quedarse en paraísos más modestos, pero paraísos al fin y al cabo, y otras han entrado pisando fuerte tras unos años de ir creciendo entre mis preferencias.
La última en entrar, y que a día de hoy es mi favorita (aunque este es un título un tanto enclenque cuando de tantas favoritas se trata) es "Hannah y sus hermanas".
Los últimos visionados a esta película han resultado demoledores, me han provocado una amalgama de sensaciones, todas muy propias del universo Allen, y he terminado llegando a creer que Hannah encierra el más nutrido resumen de tics y elementos propios del Woody más genial.
Es tierna, romántica, juguetona, hilarante, nostálgica, la escena de la tienda de discos es grandiosa, el suicidio frustrado es sublime, además suena al piano "Isn't it romantic", Michael Caine esta soberbio, Woody vuelve a ser un loco hipocondríaco absolutamente vertiginoso, Dianne Wiest es tan frágil y alocada que enamora y Barbara Hershey es simplemente maravillosa, subyugante y la mujer más sexy de la historia del cine.
Así que hoy lo tengo claro, me quedo con "Hannah y sus hermanas", y su loca historia.
¡Feliz semana!

domingo, 8 de abril de 2018

Concierto: José Ignacio Lapido - Bilbao, Sala BBK - 07/04/2018


José Ignacio Lapido lleva más de treinta y cinco años en el negocio musical. En este tiempo El poeta eléctrico nos ha dejado una obra de gran enjundia, varios discos, hoy de culto, con 091, y desde el año que marcó el punto final al siglo precedente hasta nuestros días, ocho trabajos firmados en solitario.
Además de esta herencia en forma de discos y canciones, Lapido demuestra que a día de hoy sus motivaciones siguen siendo las mismas que le subieron a un escenario en los primeros ochenta con su legendaria formación primigenia.
Quiero decir que José Ignacio Lapido no es de esos artistas que en un momento dado activan el piloto automático, facturando discos para cubrir expedientes y perpetuarse en giras que alimenten sus cuentas corrientes, sin ofrecer nada más que nostalgia a un público entregado a las tonadas que aluden a años de aventuras juveniles.
Lapido sigue manteniendo esa ilusión necesaria que precisa la escritura de buenas canciones. Sus discos no bajan de nivel y el granadino sigue teniendo inquietud y ganas de contar cosas, así lo demuestra con su último cancionero del curso pasado: "El alma dormida" (pinchar).
Y a la hora de pisar escenario lo demuestra también, defendiendo precisamente su última colección de canciones, como debe ser, sin centrar el setlist en los viejos tiempos, alusiones a la nostalgia colectiva y al favor de un público rememorando viejos tiempos. Ayer Lapido interpretó "El alma dormida" en su totalidad, con la única excepción (creo) de "Enésimo dolor de muelas".
Además en escena, al maestro le arropa una banda perfectamente engrasada tras años de hacer rugir el motor sónico de esas canciones mágicas. Todo está en su sitio y la solidez es total, los matices están asumidos sin sonar mecánicos o rutinarios y la frescura perdura aunada de una actitud y virtuosismo fuera de toda duda; ayer Víctor Sánchez (guitarra), Jacinto Ríos (bajo), Popi González (batería) y Raúl Bernal (piano y órgano) fueron el ropaje ideal para las canciones que nos ofreció Lapido.


Y haciendo alusión a su último disco, nunca me había gustado tanto como en la tarde-noche de ayer, más rockero y oscuro, sin ese sonido electroacústico que en el disco no me terminó de ganar, demostraron ayer esas canciones que están a la altura del genio de su hacedor, y las disfruté de lo lindo con ese ropaje de cuero y decibelios que mostraron en la sala BBK.
Además pudimos recordar una buena selección de temas destacados de su discografía post 091 (como era de esperar no sonó nada de los cero, también significativo).
Tras un comienzo que enlazaba una breve intro con "Pájaros" de su primer disco solo, el magnífico "Ladridos de perro mágico", del que también sonó la maravillosa "El Dios de la luz eléctrica" sus últimas coplas se combinaron con temas como: "Luz de ciudades en llamas" del EP de mismo título publicado en 2001; "Lo creas o no", "La hora de los lamentos", "El más allá" extraídas del catálogo de 2010 "De sombras y sueños"; "Algo me aleja de ti", la maravillosa y favorita personal "En el ángulo muerto", "Cuando el ángel decida volver" del imprescindible "Cartografía" (2008); "No digas que no te avisé", "La antesala del dolor", ambas incluidas en "En otro tiempo, en otro lugar" (2005); "Noticias del infierno", "No queda nadie en la ciudad" pertenecientes a "Música celestial" (2002) y dió por terminado el concierto con "Cuando por fin" del no siempre valorado en justicia "Formas de matar el tiempo" (2013).
Es posible que la inmediatez, unida a la debilidad juguetona de la memoria, así como la emoción del momento me tiendan una trampa, pero lo cierto es que la de ayer es la mejor actuación que le he visto a Lapido de todas en cuantas me lo he encontrado en vivo (exceptuando las dos noches milagrosas de mis encuentros con los cero de hace dos años), el caso es que el disfrute fue general y antológico, muchos se decantaran por otras referencias musicales, por los cantantes/presentadores de TV y por los que visitan la casa de Bertin, pero los suficientes afortunados (parafraseando a my friend Johnny JotaJota) nos solazamos con artistas de excepción como Lapido, y con canciones eternas como las que ayer sonaron en lo que fue, nuevamente, una gran noche de rock and roll.

No quiero dejar pasar esta ocasión sin comentar que este concierto, como tantos otros, se encuadra en las actividades que desde hace años programa el proyecto Walk On Project, una iniciativa que centra sus esfuerzos en la lucha a favor de la concienciación social e información a propósito de las enfermedades neurodegenerativas; igualmente se procura, por medio de las muchas iniciativas que emprende WOP la financiación para investigación.
Os animo a conocer esta iniciativa, es interesante, necesaria, justa y motivo de orgullo para todos.
Enlace de Walk On Project: http://www.walkonproject.org/WOP/

sábado, 7 de abril de 2018

Gira española de Dropkick presentando "Logwave".


Ayer hablábamos del nuevo disco de los escoceses Dropkick titulado "Longwave". La banda ya está en la carretera defendiendo sus nuevas composiciones, y esta gira también les traerá por España durante el próximo mes de julio, con la única excepción de Palma de Mallorca que acogerá al grupo este mismo mes de abril.
Buenas noticias de cara al verano, pues hay ganas de escuchar este nuevo disco en vivo, donde como es costumbre en las huestes de Andrew Taylor, las canciones suelen ganar en calor gracias a la cercanía de su directo.
Dejamos la relación de ciudades, fechas y locales que tendrán la suerte de recibir la visita de Dropkick.

20 de abril de 2018: Palma de Mallorca - Casa Planas.
08 de julio de 2018: Bilbao - Satelite T (matinal).
08 de julio de 2018: Maliaño (Cantabria) - La Tribu.
09 de julio de 2018: Burgos - Carabas.
10 de julio de 2018: Donostia - Dabadabada.
11 de julio de 2018: Zaragoza - La lata de bombillas.
12 de julio de 2018: Valencia - Loco Club.
13 de julio de 2018: Barcelona - TBC.
14 de julio de 2018: Madrid - Funhouse.

viernes, 6 de abril de 2018

Dropkick - "Longwave" (2018)


En principio poco se puede decir a aquellos que ya conozcan las andadas de la banda escocesa Dropkick, pues a buen seguro que ya están dejando que las canciones de su último álbum, "Longwave", se vayan derramando y dejando una estela de ensoñación melódica y ambrosía vocal tras de si.
Pero para aquellos que aún no se hayan acercado al grupo del gran Andrew Taylor, si me parece oportuno incidir en que la ocasión la pintan calva, pues tenemos entre nosotros desde hace unos días su última colección de canciones, titulada como ya hemos dicho: "Longwave".
Nuevamente la artesanía melódica, las guitarras primaverales que dibujan sonrisas, las excelsas armonías vocales y el tono optimista, bucólico y lírico de su propuesta encandila en todos y cada uno de los doce cortes que completan este catálogo.
El pop y el powerpop de sencilla factura, en la más obvia línea que iniciaron y protagonizaron sus célebres paisanos Teenage Fanclub, es la nota característica de su música. La humildad y el respeto a los paisajes melódicos, el instinto sincero de lo básico y la fe en lo que está al alcance de la mano, a la perfecta y modesta ejecución de unas canciones soberbias, vuelven a ser el secreto para conseguir un nuevo disco delicioso y que prosigue en la senda ya iniciada en magníficos elepés anteriores como "Balance of the light" (2016), "Homeward" (2014) o "Paper trails" (2012) entre otros muchos.
El disco fue presentado hace ya algún tiempo con un single que ya adelantaba todo lo dicho: "It's still raining".



Acompañando a este radiante tema, Dropkick enarbolan la bandera de los sentimientos, de las noblezas humanas y de las experiencias cotidianas, las que provocan felicidades verdaderas y tristezas también auténticas, dispersando suspiros de sensaciones en cautivadores y luminosos momentos: "Out of tune", "Come around", "All I understand" o "Fed up thinking of you".
La nostalgia o la melancolía se muestran a flor de piel en hermosas coplas plenas de serenidad: "Farewell places", "Blue skies", "See you there" o "Turning of the tide".
Alquimia melódica en "I thought I was OK", sonidos de vaporoso efecto en el flotante estribillo de "Giving way" y el frescor del rocío que destila "Even when you're gone".
"Longwave" repite con la fórmula, la de la emoción encerrada en historias humanas y de aparente poca relevancia pero que son las que importan, la formula que crea canciones que se introducen por la piel y que hacen que uno se sienta mejor, menos solo, o más acompañado, depende.
Sencillamente: otro magnífico disco repleto de preciosas canciones de Dropkick.
Bandcamp donde escuchar y adquirir este precioso "Longwave".

miércoles, 4 de abril de 2018

Car Seat Headrest - "Twin Fantasy" (2018)


Como a muchos, el joven Will Toledo, o lo que es lo mismo, su proyecto Car Seat Headrest, me encandiló en 2016 gracias a su disco de titulado "Teens of denial". Tras aquél, que protagonizó buena parte de mis escuchas durante el año referido, y que ha seguido sonado hasta la actualidad, me introduje en su precedente de 2015: "Teens of style", nuevamente con asombroso resultados.
"How to leave town" (2014) o "Monomania" (2012) me han indicado la trayectoria de este geniecillo como en un viaje al pasado en retrospectiva, pero sumamente clarificador.
En cambio no había pasado de ahí, la falta de tiempo exige unas restricciones y dosificaciones, que a pesar de todo se tornan necesarias si de la correcta comprensión de un trabajo discográfico se trata.
Cuando me enteré de que este jovenzuelo tenía nuevo disco, y descubrí que se trataba de una nueva grabación de su trabajo, ignoto aún para mi, de 2011 "Twin Fantasy", me asaltó la duda: ¿escuchar antes esta nueva lectura de aquellos diez temas, o acudir primero a 2011 y después valorar ambos tras la escucha posterior de esta nueva exégesis?.
Finalmente me decidí por la primera opción, y de hecho, en el momento de escribir estas lineas, aún no he prestado oídos al disco de 2011, por lo cual me arriesgo a valorar este como si de un disco nuevo, en toda la extensión de palabra, se tratase (no es descartable que tras la escucha del proyecto primigénio, me decante por hablar de aquél y hacer las puntualizaciones que me puedan parecer interesantes, ya con el conocimiento de ambas versiones).


Una vez puestas las cosas claras, a tenor de los antecedentes, vamos con el análisis de este nuevo disco del amigo Toledo. La genialidad artística se suele notar en la personalidad de la obra del genio en cuestión. Acostumbran los grandes de verdad a impregnar de una esencia inequívoca sus creaciones, una esencia de difícil descripción y que las diferencia del resto para bien, dotando a estas de un halo de capacidades para emocionar, sublimar, sorprender y sentar cátedra como producto al margen de revivals, moderneces, modas o redundancias.
Esto es exactamente lo que emanan las creaciones de Will Toledo, una esencia que ha ido ganando en seguridad y profusión con los años, despertando todo su poderío en el mentado catálogo de 2016.
Desde mi punto de vista, de oyente novel con respecto a estas tonadas, en "Twins Fantasy" se observa una continuidad, una constatación, ya flagrante, de que la esencia de Toledo no pierde intensidad y que la palabra genio empieza a sentar muy bien a su obra (bastante nutrida a pesar de la juventud del firmante).
Desde el comienzo con "My boy (Twin fantasy)", ya deja claras las lineas rojas en las que se encierra su propuesta y que exige que sea el oyente el que las cruce si quiere enterarse de lo que hay dentro del círculo.
Una vez dentro, es necesario deshacerse de pudores estilísticos y emancipaciones intelectuales para acometer la escucha de "Beach life-in-death", una historia musical y extra-sensorial de más de trece minutos, ruidosa y hermosa, emotiva y rupturista, inquieta y adictiva, perfumada con esa esencia de la que hablábamos más arriba.



Tras esta demostración de osadía, el tracklist va desfilando con momentos más acústicos como "Stop smoking (we love you)" de poco más de un minuto, la calma aparente de "Sober to death" se convierte en una desasosegada espiral de anárquico sentido musical.
Sonido industrial con teclas y ruidos para "Nervous young inhumans" y electrónica y programaciones para la hedonista "Bodys".
"Cute thing" es una montaña rusa musical de enorme adherencia y "High to death" es una controvertida pieza que desemboca en los dieciséis minutos de la reflexiva, versátil, flotante e incierta "Famous prophets (stars)".
Termina este extraño recorrido por el interior de las lineas rojas que marca Will Toledo con una especie de fin de ceremonia titulada: "Twin fantasy (those boys)".
No parece de recibo seguir hablando de una promesa o proyecto, el chico de las gafas tiene crédito de sobra para confiar en que la comunión de arte y obra se hará efectiva en la esencia que derrama durante algunas décadas, la rueda no para de girar.

martes, 3 de abril de 2018

Concierto: The Smoggers - Bilbao, Satelite T - 01/04/2018


Esta semana santa, que en Euskadi es un poco más larga, nos hemos quedado en Bilbao, cuidando del botxo. No las tenía yo todas conmigo, igual el aburrimiento nos hacía trizas, pero nada de eso. Además de que el tiempo ha acompañado, la ciudad ha recibido a mucha gente, lo que ofrecía un buen ambiente en el centro. La iniciativa ya comentada del Fest Bask Rock City, a la que hemos asistido y de cuyo evento del viernes ya hablamos aquí, algunas ocurrencias propias y otros entretenimientos a los que tuvimos acceso hicieron de las vacaciones en casa un éxito total.
Además el domingo nos visitaba una banda de la que un servidor es fan irredento. No es de extrañar, los que me conocen saben de mi gusto por el garaje, los sonidos de tugurio y el penetrante y suburbial sonido del fuzz, por todo ello, es de cajón que me guste un grupo como The Smoggers.
El propio Fernando, voz y alma de la banda, nos comentó el éxito que supuso su bolo de tres días antes en La Triangu de Sopelana, lo celebro sinceramente, pero el que nos ocupa es de la matinal de este último domingo en Satelite T.



Toca, una vez más, lamentar la escasa afluencia de público, bandas como esta no se merecen concurrencias tan escasas. Esto desde luego no desanimó al quinteto andaluz, que con buen ánimo y pletóricos de fuerza y actitud demostraron que en este palo de la baraja sónica, pocos les pueden hacer sombra.
Era mi primera toma de contacto con el grupo en vivo y no sabía lo que me esperaba, y por ello las sensaciones fueron más intensas si cabe que de haber tenido alguna experiencia previa. Fernando pone toda la carne en el asador a la hora de acarrear por el espacio las letras de sus canciones, poderoso y rebosante de actitud, es además un frontman de lujo, que llena el escenario con su presencia.
Hay que decir que está perfectamente acompañado por una banda que late al ritmo de una base rítmica borboteante y una guitarra arrebatadora, excelente de veras Juan Carlos a las seis cuerdas.
Además Ana González aporta voces y los soplidos del órgano, y encima una actitud explosiva tras el teclado, el conjunto es de auténtica enjundia y, repito, con pocas posibilidades de establecer parangones con ellos por estos lares.


Presentaban su disco del pasado curso: "Dark Reaction", ya hablamos de él aquí (pinchar) y gustó tanto que no dudamos en posicionarlo alto en la lista de fin de año de los cuarenta favoritos de esta casa.
Así que había muchas ganas de escuchar estas canciones en vivo. Y como era de esperar sonaron varios temas de "Dark Reaction", a saber: "Who's Jenny", "Tu maldad", "Porque te quiero", la magnífica versión del original de Miracle Workers: "Waiting", traducida a la lengua de Galdós como "Eres así", "The devil on me", "Fuzz on the cave", "Dark Reaction" y "You can't come down", cover de un corte de The Crimson Shadows.
No se olvidaron de recordar momentos de su disco precedente, el también magnífico "Shadows on my mind", del que además del tema homónimo sonaron: "Happybilly never after", "Unknown song", "I got you baby", "No volverás", una nueva versión, esta vez del "Why" de Lust-O-Rama, "Psychotic dreams" (grandioso momento), "Es por ti" y dentro de los bises el tema de The Gruesomes: "Dementia 13" con el que finalizó el concierto. También la cara A del single publicado el pasado año "You can listen" y otro tema extraído de un 7", en esta ocasión el compartido con The Satelliters, la cara B del mismo: "Who I am".
Completo playlist, que intuyo que nunca hubiese recordado de forma íntegra de no ser por la ayuda de Fernando Smogger, y auténtico desparrame de los que dejan al personal con ganas de más. Los que se lo perdieron tendrán que esperar a una nueva visita de Smoggers por el norte, yo desde luego espero que no tarde mucho esa visita, bolos como el de la matinal de este domingo no se ven todos los días. En definitiva, que podemos decir que vivimos una gran, esta vez, mañana de rock and roll.

lunes, 2 de abril de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Blow up"


Por una vez y sin que sirva de precedente, me inclino al absurdo de que relativizar es e la única opción. Pero creo que con cualquier película de Michelangelo Antonioni no nos queda otra salvo que estemos dispuestos a una disertación eterna sobre la misma.
Y es que el cine del más controvertido realizador de la historia es de tal densidad que su análisis no soporta los cauces de debate habituales.
Así que relativicemos con respecto a uno de sus títulos más reconocido: "Blow up" (1966): En el Londres de los sesenta, una ciudad que presumía de ser el epicentro del terremoto 'pop', un fotógrafo realiza unas instantáneas en un parque de dicha urbe, al revelarlas, descubre en las mismas una extraña forma que resulta ser un cadáver, o no.
Por supuesto la cinta es mucho más que esta somera sinopsis basada en un relato de Julio Cortazar titulado "El diablo de la baba". Está la plasmación bella e irreal que el director realiza del Swinging London de aquellos sesenta que se disolvían entre el glamour y lo kitch, el mundo de la moda y las modelos también se diseccionan al modo Antonioni, al dictado de la peculiaridad de la propuesta narrativa y de guión característica del genio de Ferrara.
Inolvidables Vanessa Redgrave, Sara Miles y Jane Birkin entre ellas, y David Hemmings y Peter Bowles entre ellos.
No sé donde leí que uno no puede ver una película de Antonioni, que se ve absorbido por ella, como si de un agujero negro se tratase, sumerjámonos pues en la espiral dramática y frívola de "Blow up".
¡Feliz semana!

domingo, 1 de abril de 2018

Los domingos photosong - America - "Three roses"


Empieza abril, mes especial donde los haya y supuesta consolidación de la primavera (a pesar del refrán de las lluvias). Así que se me ocurre celebrarlo como merece, con música de pradera, sol y delicadeces acústicas.
El trío America facturó su obra magna muy pronto, en su primer escarceo en forma de elepé, con aquella maravilla de título homónimo que vió la luz en 1972.
De entre los diez cortes que componían y componen este extraordinario vinilo, hay uno por el que siempre he sentido una especial debilidad, el tercero de la cara A titulado "Three roses"; ya que si hablamos de dar la bienvenida a la primavera, qué mejor que hablar de flores, de rosas.
En Bilbao luce el sol, los del tiempo no han acertado ni de lejos con sus predicciones en Euskadi, y empieza abril, así que os dejo con una encantadora canción registrada en vivo hace unos años.
¡Feliz domingo!