martes, 13 de marzo de 2018

And libros by Addison de Witt - "Tristana" - Benito Pérez Galdós.

La semana pasada tuvimos la suerte de ver materializarse en las calles la agitación feminista que desde hace demasiados lustros parecía contenida por los poderes mediáticos y los miedos tácitos.
Recién finalizada mi penúltima lectura, el soberbio cuento verídico con respecto a la venida al mundo del disco "Camino Soria", que brillantemente nos ha narrado Edi Clavo y que ya comentamos aquí; y coincidiendo la elección del siguiente libro, -momento siempre delicado donde los haya-, con la semana de gloria que vivimos gracias a todas las mujeres, el instinto, o tal vez la marea de estos ilusionantes acontecimientos, me hizo virar de forma radical mis iniciales intenciones lectoras para decantarme por alguna lectura que estuviese en sintonía con los aires reivindicativos y libertarios que las mujeres insuflaban a la sociedad con su valeroso aliento.
Y fueron estos antecedentes los que me empujaron a la estantería para recuperar un libro que leí hace años, lo recuerdo con la neblina que los años interponen entre el hoy y el ayer, pero que no obstante, pensaba primero, y afirmo ahora, que en esencia seguía fresco en mi memoria y preclaro en mi entendimiento.
"Tristana" de don Benito Pérez Galdós fue el elegido, y puedo decir ahora, que más que oportuno texto.
Entiendo necesario referir que un servidor tiene a don Benito como un portento de la prosa, un genio de la novela y uno de los más grandes escritores que jamás han conocido este país y unos cuantos más. Por lo cual, y con las cartas boca arriba y sobre la mesa, intentaré incrustar la inmortal obra del canario en el actual entorno reivindicativo que acometen las mujeres con toda la razón del mundo.
Tristana, la dulce, desdichada, soñadora y talentosa heroína de la novela que vamos a diseccionar, es en esencia una mujer con una cabeza en la que bullen ideas, anhelos y esperanzas que resumen en gran medida las reivindicaciones -justas y evidentes- que hemos oído repetir en las manifestantes y convocatorias recientes.
No es Tristana una mujer, una joven realmente, que se vea a si misma atrapada en un matrimonio como aparato para conseguir una seguridad vital. Es decir, que sus pretensiones están más en la onda de aspirar a una vida de libertad, o como ella dice: pretender ser honradamente libre.
Para ello, cuestiona nuestra joven la posibilidad de poder mantener una actividad lucrativa con miras a poder disfrutar de una independencia económica sin que para ello sea necesario el concurso de ningún hombre. No admite el matrimonio dentro de sus expectativas futuras y se pregunta el porqué su educación ha venido impuesta por una serie de enseñanzas encaminadas a la satisfacción de ese que un día habrá de mantenerla, no le parece a Tristana que esa perspectiva sea ni libre, ni honrada. En resumen, la pretensión última y primera de Tristana es la de vivir sin tener que depender de ningún hombre y consciente de que tan apta como cualquier hombre puede resultar en cualquier cometido que se proponga.
Esta visión que en 1892, año de la publicación de la novela, podría resultar novedosa o escandalosa para ciertos sectores, no ha debido ser demasiado tenida en cuenta cuando en este 2018 las mujeres basan (con muchos más matices por supuesto) sus reivindicaciones y exigencias en puntos centrales como este.
Viridiana, al quedar huérfana es acogida por un amigo de la familia: Don Lope, un hidalgo de execrable moralidad que el entiende como fuerte honorabilidad, mujeriego y dilapidador de una fortuna que nunca trabajó, alérgico al matrimonio y canalla que lo fue con no pocas mujeres.
Por supuesto aprovecha la ocasión para demostrar su falta de escrúpulos con la joven, de apenas diecinueve años, y que bajo su yugo da comienzo a sus ensoñaciones ideológicas y a sembrar una justa rebeldía.
Cuando conoce al joven pintor Horacio Diaz, del que se enamora locamente, inmediatamente mantiene con él una relación en la que el futuro marital queda descartado por la joven que ve amplificada su paleta ideológica en cuanto a su libertad e independencia, pretendiendo aprender tantas artes y oficios como le van llegando a la cabeza.
Un día el joven tiene que ausentarse por motivos familiares a la costa. Continúan su relación de forma epistolar, la correspondencia entre ambos amantes nos relata el decaimiento físico y económico de Don Lope, el asentamiento de Horacio en su nuevo hogar y el enfriamiento de la relación, en especial por parte del joven, más aún cuando Tristana empieza a ver mermada seriamente su salud.
Finalmente, finiquitada la relación amorosa entre ellos, tras el matrimonio del pintor con otra mujer de forma un tanto cobarde, y con nuestra heroína enferma y dependiente, la tercera parte del relato nos narra la vida de Tristana, desencantada aunque no derrotada, con un viejo y enamorado Don Lope, quien se comporta como un padre más que como un amante, y que colma en la medida de sus exiguas posibilidades a la muchacha de mimos y cuidados, arrepentido y humillado.
Circunscrita a su época, la novela define de manera diáfana comportamientos injustos que los años han convertido en 'normales', de esos que hoy siguen siendo vergüenza de occidente, escarnio para la mitad de esta sociedad que por fortuna cuenta ya con muchas Tristanas, y es que ella no hubiese faltado a las convocatorias del pasado día 8.

2 comentarios:

  1. Bien por don Benito, con el que también he andado liado estos últimos meses. Gran conocedor del alma femenina, tanto en su aspecto sociológico como en el lenguaje propio de su género. Muy buena idea el conectar la vivencia de la protagonista de esta obra con la reivindicación feminista.
    Abrazos,
    JdG

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    1. Nunca será suficientemente reivindicado y recordado Galdós, un héroe de las letras españolas.
      Gracias don Javier.
      Abrazos.

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