martes, 28 de marzo de 2017

Los Labios - "Birthday" (2017)


"Ni hecho a propósito". No había terminado la segunda canción del primer Lp de la banda hispano/británica: Los Labios, cuando ya me salió la expresión de marras.
Y es que con tan solo dos temas, ya sabía el que suscribe, que este grupo, sevillano al fin y al cabo, iba a darle mucha guerra al corazoncito rockero de este escriba, que cada vez que nota como se filtran por su piel los palos estilísticos que manejan estos tipos para construir canciones, se sabe agarrado de los mismísimos una vez más. Esclavo por millonésima vez del arraigo rockero al que no parecen menos sujetos Los Labios, y que combina rock de distintas escuelas, blues, hard, algo de pop rudo y punk.
La técnica empleada es la idónea en cada cometido, y las canciones están perfectamente construidas. Si encima tienen ese embrujo que no se aprende en las escuelas de música, sino en los locales, en los escenarios y en las noches delirantes frente al boli, el papel y la guitarra asustadiza de notas indecisas, pues nos tropezamos con "Birthday", que es como se titula -que no lo había mencionado aún- el disco de estos cinco señores.

Parece que gustaron a Lenny Kravitz en algún bolo que les vio (no me extraña, se preguntará el amigo cómo se hacen canciones así). La cosa es que les cedió su estudio y a su mano derecha, el productor y guitarrista: Craig Ross quien ha manipulado la mesa para producir este catálogo.
Mi amigo Isidoro Lora me pone tras la pista del grupo y desde luego que le estoy agradecido, no miento si digo que estoy disfrutando este cancionero.
No es difícil reconocer entre la textura del sonido de Los Labios influencias como Stones, Led Zepp o incluso Motley Crue. Como son referencias incontestables, miel sobre hojuelas.
La energía, en deflagración de riffs y bajos trotantes salta de los amplis de mi equipo en la primera y explosiva: "She don't come anymore". Es solo el principio, esencia setentera inequívoca y de favorecedor aspecto en la estupenda: "Newsong yesterday", de trepidantes guitarras.
Cuando los Stones se ponen sensuales suenan como suena "Cruella", que hace evidentes guiños también a los T-Rex del gran Bolan. "My Baby's coming down" es uno de mis momentos favoritos del lote, por lírica y por esa tendencia melancólica que posee, aparte de una guitarra que desgarra, fantástica.
El tema que da titulo al disco es un energético corte de hard-blues que empasta con los Zepp mas enrabietados, otro excelente corte. En cambio "The secret of love" es un tema "caliente", que se deja arrastrar por densidades funk y psicodélicas dentro de las influencias comentadas.
Excitante linea de bajo y entorno ligeramente inclinado a un pop-testosterónico en la trepidante: "You look like you need a man". Vuelven esencias glam-rock con "Saturday night" tema suntuoso de alta temperatura. "A summer long" es un corte de ramalazos blues a lo Zepp, con intensidad y cuidada construcción sónica y vocal, un gran esfuerzo.
El final llega con "By all means", Stoniano tema, con cierta presencia (en mi opinión) de los Who; de aquella época de psicodelias y excesos, donde las acústicas sonaban a vicio y las eléctricas a desquicio, tremendo entramado de guitarras, base rítmica y teclas, un gran colofón.



No puedo, por lo del amarillismo propio del lugar, dejar de reseñar que canta Sammy Taylor, el hijo inglés del gran e inolvidable Silvio Fernández.
Alguno dirá que no aportan novedades. Bueno, quizá sea así. Pero hacen rock and roll, de calidad, con buenas canciones y que funciona. Tal vez no sean tiempos para descubrir. Se nos fue Chuck el otro día, él descubrió mucho, por eso existen grupos como Los Labios y discos como "Birthday", disfrutemos de ellos. En este caso merece y mucho la pena.

lunes, 27 de marzo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "El Crack"


Toca película española. En 1981 José Luis Garci rueda "El Crack". Magnífica película donde el director madrileño rinde un homenaje al escritor de novela negra Dashiell Hammett y al género negro en general.
No era demasiado frecuente el noir en el cine español, y Garci utiliza un lenguaje cinematográfico absolutamente americano, neoyorquino; comparando la vida y las arterias principales de New York y Madrid como leit motive visual e incluso narrativo.
Escenas de boxeo, estupendos diálogos con el barbero, encuentros con delincuentes y expertos en explosivos... Germán Areta -colosalmente interpretado por Alfredo Landa- es un detective privado que antes fue policía. No duerme, no come y su trabajo, así como su actitud, le mantienen atado a su profesión, es un investigador privado de los de toda la vida, pero español.
Una trama sólida, secundarios imprescindibles, momentos de los que se recuestan en la memoria, dosis de ternura y tragedia, violencia contenida e incluso elegante, un final vibrante y un magnífico retrato visual de Madrid y New York son algunos de los puntos fuertes de esta extraordinaria película.
Pasamos la semana con la panorámica de La Gran Vía madrileña, un personaje más de "El Crack".
¡Feliz semana!

domingo, 26 de marzo de 2017

Los domingos photosong - Stevie Wonder - "Summer soft"


Ayer se pasó todo el santo día lloviendo. Llega la primavera mojada este año. Pero este domingo desubicado horariamente nos saluda con sol, y aunque el cielo esta salpicado de nubes, la verdad es que no ver el suelo mojado levanta el ánimo.
Y un servidor, por algún motivo que seguramente no tiene demasiado que ver con el sentido común, siempre ha relacionado el calor, el sol y los cielos limpios con dos discos, ambos de Stevie Wonder: "Talking Book" y "Songs in the key of life".
Me voy a decantar por el segundo, si les parece, mi disco favorito del chico maravillas. Una obra maestra que contiene varios temas sublimes. Pero si hablamos de calor, hablamos de la estación del mismo: el verano. Con todo lo cual y atando cabos, solo podemos considerar un tema del mencionado álbum: "Summer soft". Si el ambiente no nos calienta el cuerpo, esta canción seguro que nos calienta el alma y el ánimo.
¡Feliz domingo!!!



viernes, 24 de marzo de 2017

Scott H. Biram - "The bad testament" (2017)


El hombre orquesta del rock vuelve a la carga, trae nuevo disco: "The bad testament" con el que justificar una vida de trovador trotamundos. Con su orquesta a cuestas y su actitud de solitario narrador de historias crepusculares, mordaces y aderezadas de amargura, Scott H. Biram vuelve a los caminos, a los moteles y a los escenarios medio iluminados para desgranar sus historias de nómada juglar del rock.
Vuelve a entregar un ramillete de canciones alimentadas de blues, country, rock alternativo y gotitas de punk e incluso sonidos pantanosos nuevaorleonescos.
Produce, canta, compone y toca todos los instrumentos como es habitual, en este décimo larga duración que ha sido grabado en su estudio casero bajo auspicio de su propio sello: Bloodshot Records.


No parece de recibo exigirle algo para lo que probablemente no haya nacido, así que el disco viene a encajar perfectamente en la tónica habitual de todos sus trabajos hasta la fecha. Canciones que suenan antiguas, como pertenecientes a décadas pasadas, a décadas de siglos pasados. Pero coplas con ese arraigo que posee la tradición en cualquiera de sus disciplinas, temas que en su vetusta estructura nunca fallan en su cometido de transmitir, y que por su cualidad de eternas y sinceras, silvestres y humanas, admiten en su seno cualquier fórmula estilística dentro del abanico musical americano.
Finaliza el recorrido por "The bad testament" con tres instrumentales, casi clonados entre sí; tres coplas mudas de diferentes duraciones, donde se retuercen guitarras electrificadas de vivencias y sentimientos, armónicas incandescentes y actitud en deflagración y quejidos.
También esconde este tracklist el tradicional canto gospel de plantación: "True religion", interpretado a capella por el artista junto a un coro con acompañamiento únicamente de un tambourine.
El resto del cancionero nos depara nueve cortes con la argamasa de géneros ya comentada, entre los que destacan: "Set me free", un extraordinario corte country-rock de aguerrida melodía que entona con la carretera y el motel en el ánimo y la voz nasal de Biram.
La magnífica: "Still around" es una pieza acústica, con un leve violín ronroneando, un tema que transpira soledad.
"Red wine" es un blues de libro, etílico, de local de mala nota y filosofía de: hoy y ahora. En cambio la vena punk y anárquica que sin duda posee Biram estalla en "TrainWrecker", escupida más que cantada y rugiente de oxidadas guitarras en ebullición
Varios temas dan comienzo con voces que evocan a la radio de los años cincuenta o antes; así ocurre con la preciosa balada sentimental: "Long old time" barrida su bella melodía por una armónica, una de mis favoritas, por crepuscular y lírica.



En cambio "Swift driftin' " nos deja en manos del pantanoso influjo del delta, con un lamento como acompañamiento acústico. Vuelve la poesía melódica con la hermosa balada: "Righteous ways" cantada con apasionado color vocal y arpegio de guitarras tristes, otro gran momento.
Y vuelta al blues-rock suave y melancólico, con fraseo de crooner errante y melodía de años cincuenta en "Crippled and crazy" que incorpora hammonds y teclas jugando con acústicas y eléctricas.
El fugaz tema de poco más de un minuto y medio, acústico, vintage y con el delta en el espíritu titulado: "Feel so wrong" da por terminado este repaso.
Seré sincero, me sobran los últimos tres instrumentales, sin estar mal no se diferencian demasiado entre ellos y su aportación al conjunto sería suficiente con un solo corte. El resto es un catálogo de estupendas canciones vintage, enraizadas, sinceras, sangrantes y que no esconden ni su esencia ni su vocación. Creo que gustará a los más afines a los sonidos de la América profunda, a los que se emboban con las tristes y consumidas historias de los songwriter de motel y barra oscura y solitaria.
Otro, en definitiva, notable disco del texano Scott H. Biram.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Bash & Pop - "Anything could happen" (2017)


El bajista de los míticos The Replacements: Tommy Stinton ha resucitado a su banda de principios de los noventa: Bash & Pop. No se me equivoquen, un servidor ignoraba hasta hace poco que el señor Stinton tuviese una formación posterior a la capitaneada por el comandante Westerberg. Si conocía vagamente su trayectoria en solitario, aunque nunca seguí ninguno de sus proyectos. Tampoco me era desconocida su temporal participación en bandas como Soul Asylum.
Pero me detengo en esta banda gracias a esta vuelta a la actualidad titulada: "Anything could happen" que fue destacada y reseñada en el Espacio Woody/Jagger que regenta my friend: Johnny JJ.
Evocar a la legendaria escuadra de Minneapolis es suficiente para que el que suscribe empiece a fantasear y se le haga la boca agua. Por tanto no tardé en acceder al disco en cuestión, y menos tardé aún en sucumbir a su contenido.
Con la fórmula mágica del espíritu Replacements, más algunos arranques rockeros de pionero cuño, melodías cuidadas y de ocasional tendencia powerpopera, y ambiente pubrockero del que siempre mola, se desarrolla un equilibrado y suculento catálogo.


Nos encontramos rock cabalgando sobre incendiarias bases rítmicas en: "Not this time", "Never wanted to know", la gamberra: "Unfuck you", o la clásica y efectiva: "Jesus loves you".
En estos mismos parámetros rockeros se desarrolla la excepcional pieza que da título a todo el lote.
Más ambiental pero sin perder pegada: "On the rocks" es revitalizante y desbocada.
Cierto toque fronterizo por el tratamiento de guitarras posee "Breathing room", y las acústicas dan un efecto folk a cortes como "Can`t be bothered", quizás la menos interesante bajo mi punto de vista, la preciosa balada que cierra el Lp: "Shortcut", o la también bonita: "Anytime soon", salpicada de pellizcos eléctricos y espiral melancólica.
La infecciosa: "Bad news" se filtra por la piel gracias a una construcción melódica impecable, y la envolvente: "Anybody else" atrapa con su manto sónico y su sugerente fraseo vocal y melódico.
La sombra de los Replacements es alargada y parece que su néctar no caduca ni resulta rancio a pesar del paso del tiempo, y un año más nos deja muestras de su exquisito bouquet. Muchos lo celebramos degustándolo con algarabía.

martes, 21 de marzo de 2017

Diario onírico de un solitario. Las paranoias de Addi.


Cuando llegó a casa hacía más de dos horas que la noche dominaba el firmamento. Cerró la puerta por dentro y dejó la llave de seguridad incrustada en la cerradura. Todas las noches repetía la misma maniobra. Sabía que era la mejor fórmula para no dejarse las llaves dentro de casa. Al salir al día siguiente tendría por fuerza que volver a abrir el cerrojo y en ese momento introduciría el manojo de llaves en uno de sus bolsillos, exactamente en el bolsillo delantero izquierdo de los vaqueros.
Muchos años atrás, cuando decidió irse a vivir solo, una compañera de trabajo cuyo nombre no conseguía recordar, y que le aventajaba en unos seis o siete años, le advirtió con un tono que nunca conseguía recordar:
-En cuanto empieces a vivir sólo, olvídate de dormir como hasta ahora. Yo nunca he vuelto a dormir como en casa de mis padres.
Por supuesto no hizo el menor caso a aquella teoría, basada únicamente en una experiencia personal. Siempre durmió como un lirón, y no tenía planeado que el cambio de residencia fuese a dar al traste con una de sus aficiones favoritas. Gustaba de dormir hasta el mediodía los fines de semana, aunque se hubiese acostado temprano la noche anterior.
Muchas veces pensaba en aquellas palabras y les daba el justo reconocimiento de premonitorias que merecían. Pues en efecto, nunca volvió a dormir como de zagal, como cuando la seguridad del hogar paterno parecía velar sus sueños. Hoy, muchos años después, la esperanza de dormir más de cinco o seis horas por noche, en el mejor de los casos, era inexistente, y los sueños eran prácticamente lo único que le hacía pensar que permanecía en el mundo de los despiertos. Aunque pueda resultar paradójica aquella sensación, así lo sentía cada vez que se enfrentaba a la hoja en blanco con alguno de sus sueños debidamente reformado para transcribir al formato narrativo.
Se preparó un sándwich con queso, jamón y una rodaja de tomate, y calentó un tazón de leche a la que añadió una cucharada de cola-cao. Después de cenar frente a la televisión decidió, como cada noche, sentarse delante del ordenador. Tenía un sueño que escribir, otro extraño sueño incomprensible y delirante.


Hacía tiempo que había decidido dormir con una libreta y un boli en la mesilla de noche, junto al despertador, la lámpara flexo y un par de galletas Chiquilín. Cada vez que algún sueño le despertaba en mitad de la noche, encendía la lamparita flexo y anotaba lo que había sucedido en su sueño mientras daba cuenta de las galletas, fuese lo que fuese y por muy extraño que pudiese resultar. Lo describía lo más fielmente que la modorra le permitía, pero se tomaba su tiempo. No le importaba la hora. Era consciente que de no hacerlo así, a la mañana no recordaría nada de lo soñado.
Por la noche recuperaba la libreta y releía lo escrito. Era bastante habitual que se tratase de batiburrillos sin sentido, pero no se resignaba a arrojar aquellas anotaciones al olvido y siempre sacaba algo de ellas.
Lo transcribía como podía para hacerlo verosímil, y finalmente escribía una historia con ello, un relato de no más de dos o tres cuartillas. Después lo archivaba en el disco duro, en una carpeta que tituló: "Diario onírico de un solitario".
Eligió un disco, como cada noche, para despiezar sus historietas inconscientes. Le pareció que un poco de jazz podía resultar conveniente para relatar la extraña ocurrencia que su imaginación traidora le pasó, como si de una película se tratase, la madrugada anterior.
Finalmente pinchó "I just dropped by to say hello" de Johnny Hartman, y empezó a escribir, dejándose guiar por las anotaciones de su libreta y por los susurros que un vaso de bourbon Four Roses deslizaba sobre su cerebro:
<<Por algún motivo desconocido -los sueños no exigen explicaciones a respecto de localizaciones- me encontraba en Puerto Banús. En la zona del muelle, las tiendas de lujo se alinean como piezas de un dominó prestas a caer, como en una de esas divertidas performance que suelen salir a última hora del telediario, antes del fútbol. Caminaba entre la gente VIP, ataviado con mi mono azul mahón de trabajo, unas sandalias viejas que cubrían mis pies embutidos en unos calcetines color rosa, y una gorra de baseball de los San Diego Padres, equipo del que en estado de consciencia ignoraba su existencia.
Poco a poco me iba situando. Según parecía, el motivo de mi presencia en Marbella era la necesidad de adquirir unas gafas. El último reconocimiento médico me había detectado una incipiente presbicia, cosa propia de la edad, y era necesario por tanto hacerme con unas gafas bifocales para corregir el defecto. Estaba en una zona de comercios, por lo cual me parecía el lugar apropiado.
Entré finalmente en una lujosa tienda. Me llamó la atención una alfombra morada que se extendía en la acera. No podía dejar de pensar en el calamitoso estado en que quedaría si empezaba a llover; claro que en Marbella la lluvia tendrá que pedir permiso a los dueños de los yates y a los ricos que pagan siete pavos por un café en las terrazas de la calle José Meliá. Eso me imaginaba mientras accedía con paso firme al establecimiento, esquivando las expresiones de escándalo que dibujaban los ojos de las dependientas, posiblemente extrañadas por mi singular atuendo.
Una vez frente a la encargada, una mujer de mediana edad, pintada como una momia egipcia y con un color de pelo inverosímil, le relaté mi problema. Me indicó que aquella era una tienda exclusiva de moda, famosa por sus carísimos zapatos. También tenían gafas, de diseño y muy caras. Supuso la reencarnación de Nefertiti que un servidor no dispondría del pecunio suficiente para adquirir alguna de las lentes que allí se vendían. Y lo cierto es que tenía razón.



A punto estaba de abandonar el tiendorro cuando me tropecé con una señora cuyo rostro me parecía familiar. Al disculparme me di cuenta de que se trataba de Isabel Pantoja. Sí, como oyen. Isabel Pantoja se encontraba ante mí aceptando mis disculpas por el incidente y haciéndome ojitos.
-Disculpas aceptadas caballero, pero ¿se puede saber qué hace vestido de esa guisa en una de las boutiques más caras de Puerto Banús?- Me preguntó con una sonrisa que me pareció encantadora.
-Necesito unas gafas para corregir un problema de vista cansada, de presbicia ¿sabe usted?, y como aquí venden gafas...
-Y ¿cuál es el problema? -preguntó con evidente interés.
-No tengo suficiente dinero para pagarlas, son muy caras. Creo que el hecho de que estén decoradas con brillantes tiene algo que ver con el precio, ¡que me parece desmesurado la verdad!- Isabel sonrió. Creo que a estas alturas la intimidad despertada entre nosotros me autorizaba a llamarla Isabel.
Y me propuso con total resolución:
-Vamos a hacer una cosa. Yo vengo a comprar unos zapatos. Si usted me recomienda unos bonitos, que me convenzan a la primera, yo conseguiré sus lentes. ¿Qué le parece?-. Como no tenía nada que perder, accedí.
Nos acercamos a un estante donde unos zapatos que eran tocayos del mamarracho de mi jefe se exponían dentro de unas vitrinas de cristal limpísimo -recordé que las ventanas de casa necesitaban una limpieza urgente.
Elegí unos blancos, con piedras verdes salpicadas por las tiras de cuero del empeine, y una hebilla que brillaba mucho. Lo mismo eran de oro, pensé.
-Me encantan. Qué buen gusto tiene mi pordiosero amigo. Póngamelos por favor, me los llevo puestos-. Y mirándome con agradecimiento, me acarició la mejilla mientras decía:
-Le toca elegir a usted unas gafas. - Parecía dispuesta a cumplir con su parte del trato, para que luego digan...
Elegí las primeras que había visto antes del encontronazo con mi amiga la coplista. Unas bastante discretas, azules con brillantes y una línea dorada que subrayaba la patilla hasta perderse entre los pelos que cubrían mis orejas.
Tras la compra, mi nueva amiga se deslizó hacia el centro del establecimiento con un giro de cadera felino y se plantó allí con mucho embrujo. Como quien no quiere la cosa apareció una señora con cara de pocos amigos -también me sonaba de algo- que le tendió una bata de cola roja y oro. Apareció una orquesta formada por cinco ministros del PP. Tras ellos, Mariano Rajoy vestido de faralaes entró en escena con una silla de madera y mimbre. La depositó junto a Isabel y se sentó sujetando una guitarra española que evidentemente no sabía por dónde agarrar.
La tienda se llenó de gente. Todos gritaban al unísono:
-¡¡¡Isabel!!!, ¡¡¡Isabel!!!, ¡¡¡Isabel!!!
Entonces la viuda de España empezó a cantar "Marinero de luces" ante la emoción de los presentes, que empezaron a llorar desconsoladamente.
Decidí abandonar el lugar aprovechando el tumulto provocado por el improvisado recital. Ya en la calle me crucé con Paquirrín. Estaba vendiendo uno de sus discos de oro a un tipo que se parecía a Toni Montana -el de "Scarface" ya saben.
Corrí por la avenida hasta una esquina, que doblé tras un derrapaje que acabó con una de mis sandalias en el centro de la calzada... y entonces me desperté.>>
En ese momento terminaba Johnny Hartman de cantar "How sweet it is to be in love". Era el momento de irse a la cama.
-Tal vez me espere algún sueño esta noche...- pensé.




Reparaciones y andamiaje gramatical a cargo de Paco Evánder.

lunes, 20 de marzo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "El demonio de las armas"


No habíamos tocado en los lunes cinéfilos el mítico cine de Serie-B. Estas películas, que se rodaban para aprovechar recursos sobrantes y para mantener una especie de cantera en Hollywood, ha dejado films absolutamente grandiosos.
Su estética, muy particular y definida. y sus historias, igualmente singulares y diferenciadas, hacen de la Serie-B algo que con los años se ha revelado interesante y único.
Entre muchos títulos filmados durante varios lustros, me decanto por "El demonio de las armas". Film de Joseph H. Lewis, con Peggy Cummings y John Dall en los papeles principales: una pareja obsesionada por las armas, que termina deslizándose al mundo del crimen y siendo perseguidos por todo el país.
El guión de Donald Trumbo, sobre una historia aparecida en una publicación, escrita por MacKinlay Kantor, figuró bajo el seudónimo Millard Kaufman, al estar Trumbo perseguido por el Macarthismo.
Gran film que define perfectamente la estética y ritmo de las películas calificadas como Serie-B.
¡Feliz semana!

domingo, 19 de marzo de 2017

Hasta siempre Chuck Berry (1926-2017)


08:50 AM. Entre el terciopelo de un "Egun on" susurrado se infiltra una noticia áspera. El hecho de camuflarla de esa manera ha sido algo bienintencionado y se agradece, pero el golpe ha sido brutal.
"Ha muerto Chuck Berry"... El día del padre celebramos que ya no está el padre de todo este invento, puta paradoja.
No hay tarta, un servidor no es padre, y no son horas para brindar con champán. Hacemos chocar las tazas de café, "Hasta siempre Chuck".
Un rey que no reinó. No estaba hecho para los tronos, demasiada estática se le antojaba la posición de un monarca dejándose ver sentado, luciendo corona y pose, sedas y visón. Lo suyo era agitar, esqueletos y mentes.
Esta mañana no había sido diseñada para llorar al diseñador de la actitud del rock and roll. No estaba en el guión decir adiós al creador de la ortografía con la que se habría de escribir el rock.
Gracias Chuck. Tus canciones y su silueta son el rock and roll. En mis retinas tu concierto de hace unos años, en mi corazón el riff de "Johnny B goode" acompasando su latido.
Tal vez hoy estemos ante el final de una época. Punto seguido.



sábado, 18 de marzo de 2017

"Love is love", nuevo disco de Woods para el 21 de abril.


Estos si que no paran. Si hace un año elogiábamos su extraordinario "City sun eater in the river of light" (pinchar), ahora los de Brooklyn nos sorprenden con un nuevo disco previsto para el próximo 21 de abril y que llevará por título: "Love is love".
Se trata del décimo Lp de la banda y pretende ser más luminoso y urbano, con influencia del jazz etíope, como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones.
En boca de los miembros de la banda este disco es: "una meditación sobre el amor y lo que significa la vida en nuestros días".  Ojalá siga la racha.
Escuchamos un adelanto de título homónimo y adjuntamos el tracklist:

01 "Love is love"
02 "Bleeding blue"
03 "Lost in a crowd"
04 "Spring is in the air"
05 "I hit that drum"
06 "Love is love (sun on time)"

viernes, 17 de marzo de 2017

The Cheap Cassettes - "All Anxious, All the time" (2017)


Si gustan ustedes de propuestas energéticas y desacomplejadas como las que recientemente han protagonizado tipos como Kurt Baker, The New Trocaderos o los bambinos de Radio Days, creo que deberían probar con The Cheap Cassettes, unos chicos de Seattle que poco tienen que ver con el grunge que ha hecho famosa mundialmente a la capital de la aeronáutica.
Tres sujetos: Chaz Matthews (voz, guitarras), Kevin Parkhurst (batería) y Mike Isberg (bajo) que empatizan con los anteriormente señalados sin dejar también de hacerlo con glorias powerpoperas como The Replacements, Cheap Trick o The Buzzcocks por citar tres ejemplos que me vienen a la cabeza de manera instantánea.
Power pop guitarrero pletórico de diversión y actitud high energy, aderezado con fluidas melodías pop con Beatles, Kinks o Big Star en el ADN, salpicado de esencias rockeras pioneras que miran a Buddy Holly, y ramalazos garajeros e incluso punk. Éste es el universo sonoro y vital de The Cheap Cassettes.


Su primer disco se titula "All anxious, all the time", un disco que fue grabado entre 2011 y 2014 en enclaves tan dispares como: Boston, Madison, Hawai o Chicago, y que ahora, tras viajar por los escenarios donde a los que les han dejado subirse, el sello especialista en Power-pop: Rum Bar Records (The Connection, Tom Baker & The Snakes, Nato Cole & The Blue Diamond Band) se lo pone en la calle desde el pasado mes de febrero.
Con estas credenciales poco más se puede apuntar, salvo que el disco es vertiginoso, escurridizo e irresistible rítmicamente, como lo demuestra: "My little twin", ejemplo de precipitación y frescura de ritmo indómito que acelera latidos.



Las melodías enganchan desde el primer tema: "All anxious, all the time", un power-pop de libro de guitarras brillantes. No es fácil resistirse a la esencia juvenil de "Wreckless" ni a los riffs rockeros de "Good and shitty".
Más acerada se entrega: "Seconds of pleausure" con cierto aire soft-heavy ochentero. "Get low" y el bonus track: "Whips and furs" son dos rugientes rock and roll de fibrosas guitarras que se enfrentan con la voz juvenil de Chaz.
El power-pop más evidente vuelve con el medio tiempo: "Sieg heil (means I love you)" de estribillo obvio pero resultón, y con la lírica: "Girlfriend", todo muy high school
Rock and roll de aire pionero nos atizan con: "Big dumb town" de enérgico estribillo y la intrépida: "Black vinyl!".
Y despiden el álbum con el pelotazo powerpopero y de cierto golpeteo Ramoniano titulado: "Disappear with you", adictiva y contagiosa.



Es mejor no resistirse, dejarse conducir por este trío, acabar en sus dominios y disfrutar de la música eléctrica y sin prejuicios que proponen tipos como estos, que no todo van a ser POMs.
Adjuntamos bandcamp de la banda donde escuchar y adquirir: "All Anxious, All the time"..

jueves, 16 de marzo de 2017

Los domingos bohemios, Otis y el fútbol.


Un alarido colectivo rompió la ensoñación producida por "I've been loving you too long".
- ¡¡¡Goooooollll!!!-
Los futboleros no parecían reparar en la presencia flotante y terapéutica de la voz de Otis Redding suministrando caricias y terciopelo a los corazones y labios de algunos presentes, dedicados más a los besos que a la pelota.
Ella sonrió cuando él, en el fondo no tan ajeno al fútbol, retiró fugazmente su mirada para ver quién había marcado. Su expresión era de alegría. Se acercó y la besó. Besos de cerveza y victoria local.
Los domingos se habían convertido en su escondrijo, como el niño que siempre recurre al mismo rincón cuando juega con sus amigos, sabedor de que ha encontrado un lugar que le hace invisible ante el mundo; una guarida que lo mismo le sirve para vencer en los juegos -como aquella noche el Athletic- que para sentirse fuera de él mismo, observándose desde un mirador ajeno y objetivo, como si otra persona le analizase desde allí sin ser vista y luego le transmitiese lo que ve por circuitos mágicos e instantáneos.
Así se sentían ellos. Cada domingo se vestían de otras personas y juntaban sus manos. Jugaban a ser novios, como si fuesen adolescentes, como cuando se conocieron en el instituto, antes de empezar a equivocarse.
Ella pintaba su mirada de mujer subyugante y enamorada y él dejaba al rockero soñador a un lado para transformarse en un misterioso y romántico intelectual ataviado con pantalones de pinzas.
Se emboscaban tras las mesas menos iluminadas de los garitos de los barrios más románticos y pedantes de la ciudad, donde nadie les conocería; los del barrio no frecuentan la zona bohemia de Bilbao. Incluso allí el fútbol era el rey.
Sabían que el juego no era tal, que cuando se triunfa en los juegos el final no se baña con lágrimas. Ellos triunfaban cada domingo, y lloraban cuando la madrugada les llamaba a acuartelarse en la normalidad, en el día a día.
Pero durante unas horas podían beberse los minutos, y dibujar paraísos en sus espaldas con las yemas de sus dedos. Durante unas horas no había cronología y el orden del día era improvisar, buscar la verdad propia en el paladar del oponente y permitir que los secretos se presentasen en papel de regalo de seda, como sorpresas lujuriosas que en la madrugada se autodestruyen.
Los domingos poseían el tiempo necesario para destripar sus días. Todas las ternuras que han visto desfilar ante si durante la semana, y que han sido almacenadas para contarselas el domingo al otro, son por fin disparadas, compartidas. Finalmente sus domingos dan razón de ser a todos sus días.
Los abrazos que les hacen temblar los párpados otorgan eternidad a sus noches. Los dientes de él se clavan en su hombro y ella parece tocar el piano con sus costillas. Los domingos por la noche beben y ríen, sueñan y recuerdan, y saben, o deben saber, que ese tiempo se acaba, que la vida envidiosa impondrá sus reglas. No les dejará ser esos novios cuarentones evadiéndose de sus vidas unas horas cada semana.
- ¿Y entonces?...
- Hasta entonces sigue besándome...

Y volvía a cantar Otis en el viejo tocadiscos de él.




Texto revisado y corregido por mi amigo Paco Evánder.

martes, 14 de marzo de 2017

The Molochs - "America's Velvet Glory" (2017)


Una vez más (y van...) debo agradecer la llegada de este disco a mis dominios, a camaradas y amigos blogeros, en concreto a Johnny JJ y a Jesús del Cierzo. La reseña de éste último y que Johnny publicó en su indiscutible Espacio Woody/Jagger (pinchar) fue el detonante para acercarme primero y quedarme atrapado en sus fauces después, a este "America's Velvet Glory" del grupo californiano The Molochs.
Conjunción de estilos, muy enraizados en los sesenta y frescura podrían ser las claves del sonido y estilo de The Molochs.
En este segundo disco, de poco más de media hora, nos pasean por entornos sónicos que abarcan el merseybeat de los primeros arrebatos de la invasión británica, golpes psicodélicos de esencia costa oeste, tendencias garajeras con asomos en la onda Jonathan Richman y sus Modern Lovers o incluso algún guiño Dylaniano y Byrd.

Tal vez su vena beat sea la más contagiosa y efectiva a un primer impacto auditivo, y creo que así lo demuestran las evidentes: "No more cryin' " o "No control", ambas excelentes.
Pero ya había empezado la cacería de sonidos y fluideces melódicas con "Ten thousand" de rápido decir melódico y regocijos en las teclas.
La comentada lisérgia se hace notar en "Chalie's lips" con una base folk y ambiente muy de veraneos amorosos.
Los Modern Lovers se nos presentan en la soleada y viciosa sónicamente: "The one I love", que no adolece de aires beat de los inicios de la contrareforma sónora comenzada en el ecuador de la década.
Tras "Little stars", de un tono más oscuro llegan esencias Byrds con "You and me" que es un cohete, exactamente igual que "You never learn" que suena pacífica y embaucadora con su bonita linea y su dulce teclado.
Mas folks aunque sin perder mordiente, de nuevo con la psicodélia presente: "New York" o la excesiva: "That's the trouble with you".
En un entorno de espiral sónica más garajero y profundo se desarrolla: "Idon't love you", de imponentes guitarras y ambiente stoniano.
The Molochs han supuesto una de las más gratas sorpresas de este primer trimestre del año, un disco que vuela como las rapaces en busca de la presa y encuentra su objetivo de forma demoledora. Difícil no disfrutar de estas canciones que llegan directamente del espíritu de los sesenta.

lunes, 13 de marzo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "París, Bajos fondos"


En la frontera que delimita el final del "realismo poético", y con la presencia en el horizonte de la "nouvelle vague", aparece esta obra maestra de Jacques Becker.
En "París, Bajos fondos" brilla un realismo que salta de la pantalla. Difícil no enamorarse del París de 1900, de su gracejo popular, de sus plazas y verbenas, de los paseos en bote o de sus bailes.
No menos brillante resulta la melena rubia de Simone Signoret, eje central de la trama y que convierte a la actriz en la gran estrella que posteriormente fue.
Tragedia y romanticismo, balanceo descriptivo de fluido decir en la dirección de Becquer, y todo se rasga con una tragedia amarga.
Film verista en el que se mezcla la lírica y el drama de forma inigualable, obra magna de su autor y film maravilloso, de cuando el cine era algo más que películas.
Empezamos la semana con "París, Bajos fondos".
¡Feliz semana!!!

domingo, 12 de marzo de 2017

Los domingos photosong - Nacha Pop - "Qué hiciste conmigo anoche"


Recientemente Nacha Pop ha grabado un nuevo disco, no descubro nada. Confieso que me esta costando acercarme a éste nuevo trabajo del grupo. Desde luego la ausencia de Antonio pesa mucho y uno, que tiene su corazoncito, no se hace a la idea de unos Nacha sin Antonio.
Pero en el fondo soy consciente de que más pronto que tarde acabaré escuchando el disco, del que por cierto tampoco he escuchado malas cosas.
Pero mientras llega ese momento, buena cosa es recordar los grandes años de la banda. Nunca he sabido a ciencia cierta cual de sus dos primeros Lps me gusta más, si el primero repleto de himnos, o el segundo: "Buena disposición", sin tanto tema mítico pero con una redondez y una lírica impresionante.
Para compartir con el personal este domingo (en el que un servidor estará trabajando, esto está escrito el sábado, me perdonarán la trampa) me quedo con el segundo, con "Buena disposición", y os propongo la urgente, juvenil y rockera: "Qué hiciste conmigo anoche", menos de dos minutos de actitud y vértigo post-adolescente, grandiosa.
¡Feliz domingo!!!


sábado, 11 de marzo de 2017

Jeff Duff "Duffo" - "Bowie Unzipped" (2017), Una extravagante mirada al Duque.


El pasado mes de enero se cumplió un año de la muerte de David Bowie. Recurriremos a la manida exclamación: "¡Como pasa el tiempo!".
Se han sucedido homenajes y recordatorios durante estos meses a la figura del Duque blanco. No es de extrañar, a nadie se le escapa la capital importancia de David Bowie en la historia del rock, especialmente en los años setenta.

Pero vamos a hablar de uno de los productos relacionados con Bowie que menos repercusión van a alcanzar, a pesar de tratarse de un recopilatorio en directo, y que nos lo ofrece uno de los más adheridos fans del camaleón; Jeff Duff o "Duffo" como fue conocido durante gran parte de su carrera, especialmente en sus inicios, en los ochenta.
Éste australiano de Melbourne  nació en 1956 como Geoff Stephen Duff. Sus inicios artísticos fueron en su Australia natal como vocalista de la banda de fusión jazz rock: Kush.
En 1978 se traslada al Reino Unido donde se convirtió, bautizado como Duffo, en una estrella de brillo tenue pero de fuerte personalidad gracias a una andrógina personalidad, con liturgia de ópera star, excesos glam en vestimenta y maquillaje y una extravagancia en escena y en cuanto a producción musical que difícilmente podía dejar indiferente a las cuadrillas underground del post-punk y la new wave londinense.
De vuelta a Australia facturó durante aquellos años interesantes y muy recomendables discos como: "Bob The Birdman" (1981) donde destaca una controvertida versión del "Walk on the wild side" de Reed, o "Lexicon" (1982).


Pero la extravagancia se conjura con una visión artística y transgresora del arte. Interviene en el film de culto "Sons of steel", icónico título para los fans de la ciencia ficción donde fue aplaudido por su interpretación del personaje Secta.


En 2004 sorprende con un proyecto denominado "Ground control to Frank Sinatra" en el que fusionaba de manera muy particular el arte de David Bowie con el de Frank Sinatra y que llevó a los escenarios australianos con éxito en 2005 y del que dejó testamento en el álbum de mismo título.
Según apuntan algunas fuentes conoció a Bowie en los tiempos que el Duque vivió en Sydney, y desde luego el camaleón siempre fue un referente y estuvo presente de manera obvia en la carrera de Duffo.


De un tiempo a esta parte ha venido ofreciendo un show basado en el cancionero del genio de la mirada bicolor que ahora se plasma en este disco en vivo: "Bowie Unzipped", en el que se mezcla la fidelidad a las composiciones originales con la personalidad del australiano, se respira respeto y devoción y la estupenda voz -es un gran cantante Jeff Duff- se pone apasionadamente al servicio de los temas elegidos. 
Le acompañan en los inauditos espectáculos: Glen Rhodes (teclados), Jak Housden (guitarras) y Jess Ciampa (batería).
Me ha parecido una excepcional oportunidad para hablar de un artista único y no muy conocido, algo irreverente tal vez, pero creativo, osado y respetuoso. Un músico con una trayectoria ecléctica y muy respetable que abarca 27 discos y varios singles. Proyectos relacionados con el teatro y el cavaret y que bueno es conocer un poco más, este excelente disco en vivo puede servir de palanca para acercarnos al inigualable Duff.
Dejamos muestras en vídeo de lo que hace este singular creador.
Página web con más información: Duffo.







viernes, 10 de marzo de 2017

La Ruleta China - "La Ruleta China" (2015/2008)


Llega este post a Rock and More, y llega por dos motivos:
a) La Ruleta China es un proyecto y disco de Fernando Márquez, "El zurdo", músico recurrente en esta casa y cuya obra ha sido reivindicada, o al menos recordada, en diversas ocasiones (pinchar).
b) La palabra dada es una íntima posesión no onerosa que algunos aún nos empeñamos en conservar como oro en paño, por mucho que los tiempos actuales y los enfermizos modos de supervivencia que dicen los cínicos que vienen a ellos adheridos, recomienden deshacernos de tales antiguallas. Debe ser que yo soy un viejuno desfasado (como algún anónimo comentarista me indicó al pie de una reseña en esta casa hace unos meses) y me empeño en perfilarme como un perdedor lírico. El caso es que a mi compadre Isidoro Lora, a quien debo el conocimiento y escucha de este disco, aseguré que hablaríamos aquí de La Ruleta China, y por supuesto así va a ser.
Como digo, no fue hasta hace unas semanas que conocí este proyecto, hoy ya desaparecido y cuya defunción tuvo como fastuosa celebración el definitivo lanzamiento de "La Ruleta China" en verano de 2015, siete años aproximadamente después de su gestación, coincidiendo el principio y el final en el mismo punto que da por cerrado el círculo.
Según parece el disco iba a ser publicado en su día por Nuevos Medios, pero la desgraciada muerte de Mario Pacheco (alma y corazón del mítico sello independiente) dio al traste con la empresa.
Acompañan a Márquez en la grabación del disco: Charlie Mysterio (Los Caramelos), Clara Collantes y Angel Ramos. Aunque La Ruleta China tiene su origen antes, desprendido de los estertores del sexteto La Mueca, que ya incorporaba en su repertorio algunos de los temas aquí contenidos.



Ángel Ramos abandona el barco y deja el cuarteto en terceto, y entonces empiezan a girar sin darse cuenta casi nadie (un servidor tampoco). El azar, o la justicia hace que todo vuelva a rodar en 2013, y finalmente el sello Discos Walden hace posible "La Ruleta China" para unir en una misma secuencia vital el nacimiento y la muerte del proyecto.
Tras esta aventura de tragicómico final, Fernando Márquez alumbra junto a Clara Collantes una nueva criatura: El Día Después.


Pero vamos con el álbum. Se trata de un disco de canciones, de esencia pop pero con aderezos diversos que comentaremos. Los textos son libres, evidentes y al tiempo agudos, afilados, nostálgicos y ocasionalmente románticos.
Los orígenes están presentes, se versiona el tema de Carlos Berlanga: "Septiembre" con un encantador aire onírico. Charlie y Fernando intercalan músicas y letras. Y aparecen temas nuevos como; "Insomnio en Madrid" o "Somos de otro tiempo" de reflexivo e hilarante texto.
Observa un servidor esencias griegas: "Un mar de amor", o caricias de bossa nova en "Las vírgenes Shibuyas".
En "Sunset Boulevard" nos visitan los Beach Boys. El tema de Charlie "Al voramar" también aparece como guiño a Carlos Berlanga. "Espejismo" es un tema sensual y romántico con posos de melancolía; cálido y bailable, veraniego se me antoja: "Novio a la vista" como un film patrio vintage; magnífico y tonificante el cover de "En cualquier fiesta" de La Mode. Maravillosa, con impagables coros de Clara: "Con Paciencia".
Alusiones a Vainica Doble, Miguel Bosé o a los guisantes... un disco para escuchar canciones, absorver textos y dejarse llenar el corazón de remembranzas. Un muy buen disco de un clásico que lleva zigzagueando más de 35 años, pero que sigue en pie.
Se adjunta bandcamp donde poder adquirir o descargar: "La Ruleta China",
Con amistad para mi amigo Isidoro.



jueves, 9 de marzo de 2017

Mad Robot - "Pig" (2017)


Ya comentamos hace unos días que la banda valenciana Mad Robot ponía en la calle un nuevo disco: "Pig" para hacer armoniosa la espera de lo que será su nuevo álbum, previsto para después de los calores estivales.
Comentábamos también que éste "Pig" es una recopilación de temas extraídos de sus dos discos de estudio revisitados en formato acústico. Pues bien, tras varias escuchas, aquí van unas impresiones que profundizan más en esta compilación.
Sabía por las redes sociales que Mad Robot había interpretado sus canciones en modo acústico en algún bolo ofrecido en la capital del Turia. Cierto que la primera impresión me chocó, siempre vi a este grupo como un compendio de detalles más que afortunados, que empastan perfectamente con los gustos de un servidor y que en su conjunto habían dejado ya dos Lps que no miento si digo que he calcinado a escuchas en los últimos años. Pero siempre me ha parecido un equipo que funciona cabalgando sobre los watios y los voltios, me costó imaginármelos desenchufados.
Así que cuando me enteré -por las mismas redes sociales- que su nuevo catálogo se servía exento de distorsiones y decibelios me sentí confuso.


Pero la verdad es que desde la primera escucha del tema con que adelantaron la publicación de "Pig": "Ready for death" extraído de "I declare war" (2015), las impresiones fueron buenas.
El caso es que aunque despojen a sus canciones de los chispazos y rugidos eléctricos habituales, y el entorno garitero y crápula parezca difuminarse un poco, lo cierto es que la melodía recupera terreno sin tanto obstáculo sónico y las voces están más expuestas y siguen comunicando (incluso más). Sigue estando ahí la sensualidad vocal en el intercambio de voces y la transformación termina funcionando a la perfección.
Llama la atención la pegada que mantiene un tema tan incisivo (en todos los conceptos) como "Kill the mainstream" que adquiere una cualidad lírica muy favorecedora.
La robótica y peleona: "I declare war" es otro de los momentos favoritos del disco, me ha encantado el fraseo de Susana Munárriz en estas revisiones, acertado y sutil, así se entiende en este corte, uno de los más inverosímiles a priori.
Otra de mis favoritas es "Human error" que resulta efervescente y vertiginosa, nuevamente con prestación vocal perfecta por parte de Susana. Mi tema favorito del grupo: "Hit song" no pierde suspense en el pase al acústico.
Hasta ahora hemos comentado algunos temas de "I declare war", pero los pildorazos que se escapan de "Blacklisted" (2013) no van a la zaga, y la verdad es que "Big cosmic Joke" suena como un tiro, tal vez un tema de más fácil transición a este despelote de noise.
También destacan: "Say my name", con mayor protagonismo vocal de Mike Grau, en "A distan start" parece faltar, como en la original, la cualidad gravitatoria, haciendo honor a esa estrella lejana de la que hablan, y el finiquito con la magnífica: "The white lady" nos deja con la sensación de que el viaje ha sido demasiado corto. Tiene solución el tema...¿Repetimos?.



Bandcamp donde agenciarse "Pig", pinchando aquí.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Es ocho de marzo, hay esperanza. Con ellas.


Entró en el ascensor, exhausta. Depositó las bolsas del súper en el suelo y pulsó con un dedo índice tembloroso por el frío y el peso de la compra el cuatro. Mientras subía intentaba encontrar a la Irene que fue en el espejo de la puerta del elevador. Sonó un timbre y su rostro se rompió al abrirse la puerta telescópica, le pareció simbólico, triste, y aquello despertó en su garganta una ronca y ácida risa gutural.
Ya en el descansillo buscó en el bolso, a oscuras, las llaves. El asa de plástico de la bolsa que albergaba las cajas de leche hería unos dedos a punto de quebrarse por el frío y la falta de circulación sanguínea. Dentro de casa el silencio era tan pertinaz que parecía un castigo. Se llegó a la cocina y dejó las bolsas sobre la encimera. Por la ventana de cristales translúcidos sólo se intuía noche, y luces blancas de otras cocinas tristes y silenciosas donde otras mujeres estarían preparando la cena para el resto de la familia, pensando en qué fue de sus sueños, sin saber por qué, por qué…
Alfredo estaba en el bar. Había partido de la Champions. El pequeño tenía entrenamiento y la mayor se quedaba a estudiar en casa de una amiga; se preguntaba con qué chico estaría derrochando besos. Ojalá un día no los necesite…
Abrió la ventana, en el fregadero había un par de platos, varios cubiertos y una taza de café con el azúcar teñido de marrón, endurecida como la lava y soldada al fondo de la taza, como la rutina estaba pegada a su cama y a su sexo, como la frustración se había escarificado en su corazón.
En la calle un rumor se elevaba. Alguien, una multitud, clamaba: ¡Igualdad!, ¡orgullo!, ¡dignidad!, ¡libertad!... Entonces lo recordó: era ocho de marzo.
Su sitio estaba abajo. Lo comprendió de repente. Se lo susurró aquel silencio tortuoso, luchando como lo que es: una valiente, una guerrera, una mujer... No usó el ascensor. El reflejo de la puerta no le gustaba, no era su auténtico rostro, su auténtica alma. Era imperativo cambiarlo…
Corre Irene, la lucha te espera, te mereces esa lucha y con el tiempo la victoria...
Al llegar a la columna de la batalla vio, entre el bullicio, a su hija... Nunca le faltarán besos. Sonrío, hay esperanza.