jueves, 30 de noviembre de 2017

Last Fair Deal - "Odyssey in the kiey of three" (2016)


En los seis años que está a punto de cumplir esta bitácora, he intentado que por sus páginas pasen grupos nacionales en cantidad. Creo que he cumplido el objetivo, pues hemos hablado de mis bandas patrias favoritas, de las que fueron iniciáticas para mi, y de las actuales; y creo que he dedicado no poco tiempo en hacer hincapié en formaciones y artistas cuyo trabajo pasaba más desapercibido a nivel general y mediático.
Tengo la firme intención de continuar por esta senda, y seguir dando cancha a gente que no suele verse bendecida por los medios más susceptibles de llegar a masas, aquí somos cuatro, pero bien intencionados (y avenidos).
Pero hay algo en lo que creo que he fallado, mea culpa: no he sido justo con los músicos de mi tierra, de Bizkaia. No se si por tenerlos cerca, al alcance de la vista. El caso es que he ido dejando de lado a los grupos que más veces he visto en vivo, y ahora observo que el paso de los años ha convertido una mala maña, en una injusticia.
Tan sólo Fakeband y Rubia han pasado por "Rock and More..."; y a sido a raíz de la reseña del otro día, a propósito del último EP de la Yellow Big Machine (que ya tocaba), que empecé a madurar la idea de ir poco a poco haciendo justicia con los grupos paisanos, y hablar como se merecen (bien) de las excelentes formaciones que tenemos a día de hoy en Bizkaia: Dead Bronco, McEnroe, Los Brazos, Highlights, Still River... o los que hoy visitan esta casa: Last Fair Deal.


Se me ocurre empezar con la banda bizkaina por el final, por el que es su cumbre musical hasta la fecha, el magnífico elepé de 2016: "Odyssey in the key of three".
Un power-trio formado por Gonzalo Portugal (guitarra y voz), Iker Urbizu (bajo) y Virginia Fernández (batería). En su propuesta se aprecia el regusto por el hard rock, empapado de blues y el southern rock más guitarrero.
La rotunda voz de Gonzalo, los riffs fibrosos, los punteos indómitos, la base rítmica sólida y rotunda... todo al servicio de melodías que funcionan a la perfección y de la actitud justa. Sonidos que recuerdan a leyendas como Cream, Rory Gallagher, Led Zepp o Hendrix por citar algún icono de esto del rock.


"Odyssey in the key of three" es un trabajo variado, un viaje por estos sonidos e inquietudes que se desparraman a lo largo y ancho de once temas.
Dando el pistoletazo de salida con un tema que recuerda a aquellos inflamables riffs de Thin Lizzy, pero que torna al estilo más puramente Gallagher, la explosiva: "Wild rose".
Entre los temas más cañeros, junto al corte de apertura, retumban las guitarras de "Warming", la esencia southern de la magnífica: "My song", el boogie de la juerguista: "Let's move" o el aporte lisérgico de la más calma: "Neverending story".
El blues acústico, pantanoso, del delta, llega en "Sweet tender-eye". Con la colaboración de Alex Blasco desarrollan la espléndida y muy Allman Brothers: "Told me".
También colabora Alex junto a Iñigo López en la voz, para la extraordinaria "Roots", tal vez mi favorita, un corte melódico, con salpicaduras de piano y excelentes coros, amén de un estupendo solo guitarrero, con cierto aire stone en la parte coral: ¡magnífica!.



El corte acústico de inspiración Zeppeliniana de "N.L.D." que muta a una descarga eléctrica, es otro momento destacado; y el tema que cierra el disco, un hipnótico bajo que nos arrastra a una espiral sónica ciertamente densa, y que lleva por apropiado título: "Storm" también es muy de mi gusto. Un intermedio acústico para separar ambas caras del vinilo: "Odyssey", da carpetazo al repaso de este disco, uno de mis favoritos del pasado curso, y que debería haber pasado por aquí antes.
Hoy me pierdo el bolo en Bilbao de los Chicos de Last Fair Deal por trabajo, pero lo intentaré compensar con la escucha, una vez más, de "Odyssey in the key of three", con el que empiezo a saldar deudas con los músicos paisanos míos, de Bizkaia.

Adjuntamos bandcamp donde escuchar y adquirir los discos de Last Fair Deal.

martes, 28 de noviembre de 2017

Lukas Nelson & The Promise of The Real - "S/T" (2017)


Por supuesto, conocí a Lukas Nelson & The Promise of The Real a raíz de acompañar a Neil Young en la grabación de "Monsanto Years" (2015) y su posterior gira, donde les pude ver actuar junto al canadiense en Madrid. Por aquél entonces ya me había hecho con su: "Something Real" (2016), disco  que me sorprendió gratamente, y del que ya hablamos aquí.
En 2017 volvía el hijo mayor del legendario Willie Nelson, acompañado de nuevo de su banda, y presentando un disco de título homónimo, cuya fama empezó a correr como la pólvora, y que vengo escuchando desde hace unas semanas con deleite.
Se trata de un elepé añejo, que recoge influencias rock, country, blues, soul y folk en distintas proporciones; sin descubrir nuevos matices en ninguno de estos palos, pero haciendo honor a los mismos gracias a un ramillete de muy buenas canciones, que además están perfectamente interpretadas, como marcan los cánones, que se dice.


Destaca la colaboración de Willie a la guitarra en la preciosa balada: "Just outside of Austin", un precioso corte coutry/folk que recuerda aquellas maravillas con que nos deleitaba Gene Clark, tal vez mi favorita del disco.
También cuenta la banda con la colaboración en los coros de Jess Wolfe y Holly Lessig, del grupo Lucius en varias canciones, como la estupenda: "Set me down in a cloud", de cálido sabor negroide; en la soulera y sabrosa: "Die alone". También la sureña: "Fool me once" -con cierto sabor a los primeros Lynyrd Skynyrd- cuenta con las estupendas voces de Lucius; como ocurre igualmente en la copla fronteriza: "Carolina". Termina la participación en los coros de Lucius con la preciosa balada, de tono melancólico y crepuscular: "Forget about Georgia".
Otro bonito tema, desértico y que mira al atardecer, con las steels aullando, es "Runnin' shine"; otro tema claramente influenciado por sones negroides es la extensa: "Find yourself", que cuenta con las voces de la megaestrella mediática: Lady Gaga.
Rock silvestre y de camino en "Four letter word", continúa el rock, en un tono más seco y machacón con "High times".
Como si de una nana se tratase, mecida sobre susurros de cuerda, suena la bonita: "Breath of my baby". Despide el disco otra preciosa balada, con presencia de piano y steels, y cantada de modo apasionado por Lukas, titulada: "If I started over", que cierra de forma sobresaliente el álbum.
Bonito disco, con estupendas construcciones melódicas, atinadas colaboraciones y variado; no aporta novedades, pero tampoco lo precisa. Un excelente trabajo, de los que siempre sientan bien.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Casablanca"


Ayer, 26 de noviembre de 2017 se cumplieron 75 años de la primera proyección pública (que no del estreno) de "Casablanca".
Imposible, si se es cinéfilo, resistirse ante tamaña efeméride. Es por lo tanto obligado recordar y traer a las alturas del blog, uno de los infinitos fotogramas sublimes y rezumantes de cine en mayúsculas que contiene tan descomunal obra maestra del séptimo arte (cuando éste, merecía tal título).
Hablar de "Casablanca" es hablar del cine, es hablar de las películas en la más amplia extensión de la palabra. En "Casablanca" se encierran todas las películas que el mundo del cine ha visto: hay comedia, drama, romanticismo, heroísmo, noir, musical, épica... encima está rodada por completo en estudio, contiene evidencias del cine expresionista alemán, flash backs inolvidables, planos infinitos, de los que se adhieren para siempre a la memoria... ¡grandiosa!!!.

Cuenta encima con tres personajes inmortales: desde el repulsivo y lascivo capitán Renault, interpretado con inagotable cinismo y una pizca cómica y traviesa por el descomunal actor británico: Claude Rains; pasando por la frágil a la vez de fuerte, y siempre misteriosa y sumamente deseable Ilsa de la gran Ingrid Bergman; y por supuesto Rick, todo el mundo va a Rick's, dueño del local de moda de la ciudad; el hombre que todos los hombres queremos ser de mayores; un héroe escondido tras una pajarita; que se presenta jugando solo al ajedrez, que firma talones sin mirar, que se deshace de las mujeres, para que no le vuelva a pasar otra vez lo que le pasó con Ilsa, para no volver a quedarse solo bajo la lluvia en una desesperada estación de tren, con el corazón roto y con las esperanzas empeñadas a cambio de una vida independiente y cínica, Rick Blaine, por supuesto interpretado como nadie hubiese podido interpretar igual, por Humphrey Bogart.
También el hierático Victor Lazslo (Paul Hinreid) es un personaje de enjundia, aunque en el fondo no le perdonemos que se quede con Ilsa, pues esta ama a Rick.
Sin olvidar al tierno Sam (Dooley Wilson), pianista y amigo de Rick; Ugarte, rastrero pero en cierto modo simpático refugiado español (el gran Peter Lorre) o Ferrari, el hombre de negocios (sucios) de Casablanca, que pretende el café de Rick (Sydney Greenstreet).
Comandantes nazis, italianos haciéndoles la rosca, jóvenes parejas esperando huir en busca de un futuro, camareros con respingos de héroes, mujeres enamoradas de Rick... ¡es que no falta de nada!!!.
La dirige uno de esos maestros de la profesión, mucho menos considerados que otros colegas, pero un de los grandes del cine, el húngaro Michael Curtiz (William Wyller se lo perdió).

Y con la fotografía absolutamente maravillosa de Arthur Edeson, de inspiración expresionista y con especial mimo en fotografiar a Ingrid Bergman, que nunca estuvo más bella que en "Casablanca".
Un guión improvisado por los hermanos Epstein y Howard Koch, aunque aún no está claro de quien fue realmente el mérito, pues no trabajaron juntos, yo me inclino por el gran Koch.
Y la música, gloriosa, inolvidable: desde el épico y emotivo momento de "La marsellesa", único instante de auténtica gloria que concede Curtiz al personaje de Heinrid, hasta le hermosa "As time goes by", al son de la cual se desarrolla el aspecto pasional y romántico de la acción, y que es co-protagonista del momento mágico, y el más célebre de la acción, aquel del 'tocala otra vez Sam'; además de apuntar, que la partitura de la banda sonora original corresponde al más grande: Max Steiner.



Como me imagino que la habrán visto todos ustedes, no les doy más la carga; yo la he visto más de una veintena de veces, y esta semana prometo volver a verla.
Nos quedamos con uno de los fotogramas mágicos de "Casablanca".
¡Feliz semana!

sábado, 25 de noviembre de 2017

Ópera: "Manon" - Jules Massenet (1884) - Plasson, Cotrubas, Kraus (1982)


Ayer, Alfredo Kraus hubiera cumplido 90 años. Por supuesto no he visto ningún comentario al respecto en los telediarios, ni ningún titular en los periódicos, pudiendo hablar un poco más de fútbol...
El tenor canario es uno de esos ejemplos de grandeza, en este caso artística, que esta abecerrada España no se merece.
Pero yo voy a recordarle trayendo a esta bitácora una de sus encarnaciones más grandiosas: El caballero Des Grieux de la ópera "Manon" del inconmensurable Jules Massenet.
Jules Massenet es uno de los máximos exponentes del estilo francés. Desarrolló su carrera durante el último tercio del XIX y las primeras décadas del XX. Su influencia en autores, curiosamente veristas, como Leoncavallo o Mascagni es tan evidente, como en principio, inexplicable; pues no son pocos los aspectos que hacen de ambos estilos, algo antagónico.

Jules Massenet

En un país como éste, muy apegado a las óperas de la escuela italiana (en cualquiera de sus distintas escuelas), el repertorio francés ha sido aceptado únicamente a medias, sólo han triunfado algunos títulos, los más cercanos a Italia. Tal vez, este sea el motivo de que Massenet sea, precisamente, uno de los autores más queridos y representados en España del maravilloso género francés de la época romántica.
Lo cierto es que la ópera más popular de Massenet es "Wether", y también según muchos, éste ha sido el rol en el que don Alfredo más ha destacado (dicen que era su favorito). Desde luego el Werther de Kraus no tiene parangón en los últimos sesenta años (tal vez Nicolai Gedda, sea su principal rival), pero exactamente lo mismo ocurre con su Des Grieux (nuevamente con la rivalidad del magnífico Gedda), pero si me lo permiten, voy a elegir la ópera "Manon", por ser una de mis favoritas del repertorio francés (si no mi favorita), y porqué es menos obvia que la versión operística del célebre personaje escrito por Goethe.

Nicolai Gedda

El estilo francés es, el estilo francés; quiero decir que no es estilo italiano, no se canta como a Verdi, ni mucho menos como a Puccini; error que han cometido muchos cantantes durante décadas, como Franco Corelli.
Esta escuela requiere un canto de fraseo aristocrático, con un control total de la respiración para cantar largas lineas en legato, esto exige una técnica prodigiosa para apoyar la voz en tesituras altas, mientras se canta así, un dominio total del canto en la zona del passaggio, y un buen gusto exquisito. Aquí no valen valentonadas, jadeos, exageraciones, ni ningún otro recurso de los que, por otra parte, muchos abusan en la ópera italiana, en especial en el verismo.
Con todo lo dicho, es perfectamente comprensible el porqué Kraus ha sido, bueno, es, el mejor tenor de ópera francesa (junto a Gedda, insisto), de las últimas muchas décadas.


Acto I.

El noble De Bretigny (barítono), llega acompañado del travieso político Guillot (tenor) a la terraza de una posada acompañados de tres jóvenes actrices. Mientras les sirven la cena, la plaza empieza a llenarse de gente, acuden a la llegada de la diligencia. Entre el gentío se encuentra Lescaut (barítono) que ha de recibir a su prima Manon (soprano), que llega para ingresar en un convento.
Inmediatamente el libertino Guillot comienza a cortejarla, le propone irse juntos en su carruaje, Lescaut llega con el equipaje y aconseja a su prima que mantenga un comportamiento apropiado. Cuando la vuelve a dejar sola, esta no tarda en envidiar los bonitos vestidos de las actrices, canta: Voyons, Manon..
Otro pasajero es el caballero Des Grieux (tenor), que pensaba visitar a su padre el Conde Des Grieux (bajo). Al ver a la joven, queda prendado instantáneamente de ella. Se acerca, y pronto es correspondido por la joven, como se puede corroborar en un encendido y bello dueto: Et je sais votre nom.
Finalmente, ambos deciden renunciar a sus planes iniciales y huir juntos a París, para lo cual utilizan el carruaje del soez Guillot.


Acto II.

En el apartamento de Des Grieux y Manon en París, el caballero escribe a su padre pidiéndole permiso para casarse con Manon, aunque sabe que es una misión imposible. Aparece en escena Lescaut junto a De Bretigny, que viene disfrazado de policía, ambos están conchabados, aunque Lescaut disfraza la treta como una ofensa al honor de la familia.
Ambos truhanes advierten a Manon de que Des Grieux será secuestrado esa misma tarde por orden de su padre. De Bretigny ofrece a Manon su protección y un futuro luminoso junto a él.
Cuando la visita se marcha, Manon duda entre aceptar la oferta o no, advierte a Des Grieux, pero este parte a echar la carta al buzón; entonces Manon entona una hermosa aria despidiéndose de aquel apartamento en el que ha sido tan feliz junto a Des Grieux: Adieu, notre petite table.
El joven vuelve y entona la canción del sueño, hablando a Manon de un futuro juntos pero modesto. Cuando sale a investigar un ruido, es secuestrado, quedando Manon sola.


Acto III.

Cuadro I.
Es un día de fiesta, entre la multitud se encuentran Guillot y Lescaut que cantan las excelencias del juego À quoi bon l'économie?. Llega De Bretigny, que se une a Manon, ella canta al amor y a la juventud: Obéissons quand leur voix appelle.
El padre de Des Grieux, el Conde Des Grieux saluda a De Bretigny, Manon intenta descubrir si su joven hijo aún la ama, descubre que ése ha ingresado en el seminario de Saint Sulpice, y que pronto se ordenará. Guillot ha traído unos bailarines que sabe que Manon deseaba ver actuar, pues también el pérfido político la pretende. Mientras actúa el ballet, Manon tiene la cabeza en otro sitio, decide ir al seminario, quedando rabioso el deleznable Guillot.

Cuadro II.
En la capilla de Saint Sulpice, el coro canta al nuevo miembro de la congregación, aparece Des Grieux. Su padre también canta, pero luego intenta disuadir a su hijo para que abandone el seminario y se case, y así perpetúe el nombre de la familia: Epouse quelque brave fille.
Cuando el conde se marcha, Des Grieux rememora su amor con Manon: Ah! Fuyez, douce image. Aparece Manon que implora su perdón, el la rechaza, pero cede al recordar ambos su vida juntos en Paris, en un apasionado dueto.




Acto IV.

Lescaut y Guillot están jugando en un casino; entran Des Grieux y Manon, esta le declara su amor. Guillot convence al joven para jugar a las cartas, con la esperanza de arrebatarle su fortuna, ya que sabe que la ansía Manon. Des Grieux gana una vez tras otra, el político, enfurecido, acusa al caballero de hacer trampas, este lo niega. Guillot abandona la mesa para volver minutos después con la policía, ante los agentes denuncia a Des Grieux de estafador y a la joven de disoluta.
Ambos son detenidos, el conde le asegura a su hijo que intercederá por él, pero no por la muchacha. Finaliza este acto con una espectacular escena de conjunto, entre las risas del corrupto Guillot.




Acto V.

Manon a sido sentenciada a ser deportada, al ser condenada como mujer de mala fama. Des Grieux, libre gracias a la intercesión de su padre, está ahora aliado con Lescaut, arrepentido de sus perniciosas amistades pasadas que tan terrible suerte le han procurado a su prima.
Pretenden asaltar el convoy que lleva los prisioneros al puerto desde el que partirán hacia la deportación en America. Comprueban que la misión es imposible, pero Lescaut soborna a un sargento, logrando que posponga la incorporación de Manon hasta la tarde.
Junto a Des Grieux, una Manon agotada y claramente enferma rememora su amor junto al caballero, él intenta convencerla de que volverán los buenos tiempos, pero la joven, ya sin fuerzas, muere.



A nadie se le escapa que la versión discográfica más legendaria que existe de este título, es la registrada en 1970 para Deutsche Grammofon, bajo la impecable dirección de Julius Rudel, con la irrepetible, e insuperable Manon de la gran Bervely Sills, magníficamente acompañada del caballero del sueco: Nicolai Gedda, y los magníficos: Gabriel Bacquier Gérard Souzay.
Pero como se trata de recordar al gran Alfredo Kraus, nos vamos a concentrar en el excepcional registro, muy francés, de Michel Plasson para EMI, fechado en 1982.
Versión ensombrecida por la mentada de Rudel, esta toma tiene múltiples credenciales para colocarse como una de las tres mejores "Manon" del último medio siglo, o más.
La refinada lectura orquestal, muy acorde al estilo francés, así como la adecuación de tempos y ritmos, hacen de la toma de Plasson una delicia para el oído, a pesar de incidir menos en el latido dramático. Excelente la Orquesta y Coro du Capitole de Toulouse.



Ileana Cotrubas
Manon Lescaut: La rumana Ileana Cotrubas es la encargada de encarnar a la desdichada muchacha. Si bien su dicción de la lengua de Moliére no es la más exacta, lo cierto es que recrea una Manon tierna, más acertada en los momentos dramáticos que en los ligeros. Cotrubas fue una excelente soprano, con un timbre hermoso y un canto elegante, aunque se hacen evidentes algunos problemas en las agilidades.

Des Grieux: Alfredo Kraus es un Des Grieux de referencia. Tanto su estilo, como su fraseo, como las acometidas al agudo, son simplemente perfectos, inigualables. Es tan placentero escuchar a un tenor al que las notas agudas no le hacen perder el color vocal, que no sufre tiranteces, y que emite sin exhibiciones de ningún tipo, colocando cada nota en su lugar, sin utilizar arrastres.
La sequedad de su timbre, el maestro la convierte en un activo. Transmite perfectamente los diferentes estados por los que pasa el personaje. Lo dicho, de referencia.

Lescaut: El barítono canadiense Gino Quilico se ocupa del imbécil de Lescaut. Demasiado joven en 1982, sale airoso gracias a un bello timbre, y porque ya en aquél entonces Quilico era un estupendo cantante, aunque su encarnación resulta un tanto plana, pero cumple.


Jose Van Dam

Conde Des Grieux: Podríamos hacer un copia-pega con lo apuntado sobre Kraus, y aplicarlo a lo aportado por el magnífico bajo belga Jose Van Dam. Un servidor siente auténtica devoción por este enorme cantante. A pesar de lo breve de su rol, deja impronta de su perfecto canto francés, de su delicado fraseo, de su impoluta encarnación y de una inigualable dicción: magnifique.

Tanto Charles Brules como Jean-Marie Frémeau cumplen sobradamente con sus cometidos como Guillot y De Bretigny.
El resto del elenco redondea una excelente grabación operística, que no siempre ha sido valorada como merece, pero que es más que recomendable, aunque sólo sea por la dirección de Plasson y los sobresalientes Kraus y Van Dam.

A veces da la sensación de que este país sólo reconoce como héroes a sus deportistas. No digo que esto esté mal, no lo está; pero es ciertamente irritante comprobar como los artífices de que España sea un país repleto de auténticas eminencias en el mundo del arte y la cultura, pasan totalmente desapercibidos por una sociedad, que parece entender el orgullo nacional únicamente a golpe de goles, canastas o match points.
Alfredo Kraus, como muchos otros, abanderan un desfile cultural y artístico que hace de España una primera potencia en las olimpiadas de la belleza, de la sabiduría y del pensamiento; pero parece importarle un carajo al personal.
Felicidades don Alfredo.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Cuando había música en TV - Los Secretos - Popgrama.


En 1981, tras el célebre concierto homenaje a José Enrique Cano "Canito" (pinchar), batería del grupo Tos, fallecido en aquella nochevieja, la formación madrileña cambió su nomenclatura para pasar a denominarse: Los Secretos.
Con este nombre, ya mítico en el rock español, iniciaron una carrera que aún prosigue.
Hoy vamos a recordar lo que fue la presentación en sociedad de la banda en el Popgrama que presentaban Carlos Tena y Diego Manrique, unos meses después de aquél concierto y con nuevo batería: Pedro Antonio Díaz, que componía y cantaba como su predecesor y quien sufrió, como Canito, un accidente de tráfico mortal en 1984.
La formación en aquél entonces era la formada por los hermanos Álvaro, Javier y Enrique Urquijo, y el mentado Pedro Antonio Díaz.
Se presenta el primer y legendario debut de la banda, de título homónimo. Para la ocasión eligen tres temas, hoy grandes clásicos de su repertorio: "Ojos de perdida", "Déjame" y "Sobre un vidrio mojado", y un excelente corte, aunque menos popular: "Niño mimado".
Empezaba una leyenda que aún sigue viva, a pesar de las desgracias, la historia musical de Los Secretos.
Lo recordamos hoy en cuando había música en TV.











miércoles, 22 de noviembre de 2017

Mañana da comienzo la gira de Destroyer por España.


Destroyer, que es el apelativo que utiliza artísticamente el canadiense Dan Bejar, empieza mañana una gira por la península para presentar su último disco: "Ken".
Serán cuatro las ciudades afortunadas, que podrán disfrutar del arte de este músico tan personal.
Podrán los afortunados, disfrutar del directo del barbudo canadiense, y disfrutar de los nuevos temas, con sus novedades con respecto a anteriores discos, interpretados en vivo.
Dejamos relación de ciudades y fechas por las que pasará Destroyer:

23 noviembre de 2017 - Donosti - Teatro Victoria Eugenia.
25 noviembre de 2017 - Madrid - Teatro Barceló.
26 noviembre de 2017 - Valencia - Teatro La Rambleta.
27 noviembre de 2017 - Barcelona - Bikini.

martes, 21 de noviembre de 2017

Ricardo Lezón - ·"Esperanza" (2017)


El cantante, compositor y guitarrista Ricardo Lezón, es el corazón de McEnroe, estupendo grupo no siempre valorado en la medida de lo que se merece. En este 2017, mientras la banda se encuentra en un momento de inactividad, Ricardo ha tirado por la calle de en medio, evitando sonidos que recuerden a McEnroe; y ha construido un disco en el que muestra de modo evidente su faceta lírica; y es que Lezón también es escritor y poeta, con un par de libros publicados de relatos y poemas.
"Esperanza", que es el hermoso título de este cancionero/poemario, se edifica sobre unos textos, tan reflexivos, líricos y vitales, que ellos son en parte los protagonistas principales del elepé.
No quiere decir esto, que Ricardo Lezón haya dejado abandonado el recubrimiento sónico de estas palabras y frases, en absoluto. El tratamiento que se da a estas hermosas historias es de una sutilidad deliciosa, simple (aparentemente), pero al tiempo intrincada, con percusión de escobillas (Edu Guzmán), complejo entramado de guitarras y teclas, y unos arreglos de viento, ocasionales y definitivos.
Grabado en Bilbao y Sevilla, con producción de Raúl Pérez, que consigue, sin aparatosidades, dar el entorno sonoro idóneo a cada tema, dotando además al conjunto de una coherencia absoluta.
Txomin Guzmán (Fakeband), acompaña en esta aventura a Ricardo, encargándose de guitarras, bajos y teclados, además de los arreglos del disco.


También Jimena Lezón, hija del autor, aporta su bonita y melíflua voz a varias coplas, dando una sensación de liviandad deliciosa.
Se inicia esta aventura plácida con "Chet Baker", un precioso corte con souleros/jazzisticos arreglos de viento a cargo de Txomin Guzmán; un inmejorable comienzo.
La primera intervención de Jimena es en la nostálgica: "Arena y romero", un tema maravilloso, que transcurre en Sevilla, y cuyo concurso convierte el estribillo en uno de los momentos más líricos, poéticos y nostálgicos que recuerdo en mucho tiempo, en la lengua de Galdós.
Reflexiva, descriptiva, delicada, son algunos adjetivos que se adaptan a la perfección a la preciosa: "La paz salvaje" (dedicada si no entiendo mal, a su habitación), con detalles autobiográficos y un cierto tono crepuscular, otro de los momentos claves del álbum.
El recuerdo, la nostalgia... son protagonistas de "El momento", 'hoy he vuelto a verte' reza el estribillo.



En "Ella baila", se hace acompañar del piano y una acústica, desgrana bellas palabras mientras un entramado de cuerdas gana en intensidad para regalar un hermoso final a otro momento muy especial. Sobre una base eléctrica y acariciadora, Ricardo desliza los versos de la reflexiva: "Lobos", vuelven las voces de Jimena.
Vientos que dan un entorno soul a "Lamento", y fuerte carga emotiva en el corte más bohemio del set, la estupenda: "Primavera en Praga".
Durante una temporada de su vida, Ricardo Lezón vivió y trabajó en el campo, en Noviales (Soria), en un hotel rural. Allí escribió las letras que escuchamos en "Esperanza", en un enclave de paz y tranquilidad, donde la reflexión se hace cómoda y clarificadora: esto se ve mejor que en ningún otro corte, en el colofón al disco, la mística: "Noche en Noviales".
No se hablará de este catálogo tanto como de otros, eso seguro, no es de esos productos que gritan su contenido, haciéndolo visible con luminarias y artificios. Pero es un trabajo reflexivo, nostálgico, lírico y muy bello; poesía musicalizada, o música rellena de poesía... ¿qué más dá?. La realidad es que es un trabajo que invita a la reflexión, el descanto de cuerpo y alma, y el disfrute de la música y las letras, y algunos, no podemos (ni queremos) pedir más. De mis favoritos del año.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "A 23 pasos de Baker Street"


"A 23 pasos de Baker Street" es una película de perfíl bajo, que se diría hoy, dirigida en 1956 por Henry Hathaway.
Magistrálmente ambientada, con un ritmo narrativo exacto que hace crecer el suspense de manera irrefrenable, y con estupendas interpretaciones, se trata de un film que combina el noir con el suspense, y que definitivamente recuerda al modus operandi del genial Alfred Hitchcock.
Basado en una novela de Philip McDonald, conserva también ese aire de novela americana, donde el humo, los diálogos y los romances frívolos, con mujeres heroicas de por medio, son el caldo de cultivo en el que se maceran unos personajes cosmopolitas y de intrincada psicología.
A pesar de tratarse de un film modesto, siempre me ha gustado mucho, me ha atrapado y he sentido la intensidad emocional de los personajes de manera poderosa.
Van Johnson se mete en la piel del pedante escritor invidente que cree escuchar en una conversación en un café, las evidencias de un secuestro, obsesionándose rápidamente por ello, Vera Miles, su ex-secretaria y ex-novia, será sus ojos y compinche en sus investigaciones.
Con el chirriante ruido de una tragaperras, como inmaterial personaje de la acción, nos quedamos esta semana con la extraordinaria "A 23 pasos de Baker Street".
¡Feliz semana!

domingo, 19 de noviembre de 2017

Michael Head & The Red Elastic Band - "Adios Señor Pussycat" (2017)


La historia de Michael Head no es nueva, es más bien redundante, por lo repetida y tópica dentro del mundo del rock. Natural de Liverpool y consciente de su talento, Head estaba llamado a convertirse en una gran estrella cuando despunto a principios de los ochenta con su banda The Pale Fountains, pero no fue así.
En el 86 se lanza con una nueva y talentosa formación: Shack, y con este proyecto empieza la truculenta historia de nuestro protagonista: En 1991, tras un debut que pasó desapercibido y una vez finalizada en U.K. la grabación del que sería su segundo disco: "Waterpistol", el estudio se quemó, con los masters del disco en su interior. La única copia que se salvó quedó olvidada por el productor Chris Allison en el interior de un automóvil de alquiler en USA -éste ignoraba el episodio del incendio- y cuando Allison volvió a Gran Bretaña y se enteró del suceso, intentó, y consiguió, ponerse en contacto con la compañía de alquiler, y finalmente recuperar la copia de "Waterpistol". Para ese entonces, la compañía quebró y no había distribuidor. El disco fue lanzado por fin en 1995.
Tras esto, varios años de actividad junto a su hermano John (guitarras) con Shack, funcionando con los estudios de Noel Gallagher: Sour Mash.
Funda Michael Head & The Strands, combinando la actividad de esta banda con Shack. En 2013 publica el disco debut con Michael Head & The Red Elastic Band, un EP titulado: "Artorius revisited".


A esta poco inusual trayectoria, hay que añadirle la constante de las drogas y el alcohol en la vida del británico. Adicciones que han condicionado su vida y su música, nunca triunfó como era previsible, y ha desarrollado su carrera como artista de pub, reconocido por parte de la crítica y con una reducida aunque fiel legión de seguidores.
Vuelve en este 2017 con un disco nuevo, que tiene como particularidad, que es el primero que crea en estado de sobriedad absoluto. Desenganchado de las drogas hace tiempo, y en fase de superación de otras adicciones, "Adios Señor Pussycat" es el nuevo  y excelente elepé de este artista al que muchos denominan un genio perdido y uno de los compositores más dotados de su generación.
La concepción musical de Head gira en torno a sus tres iconos musicales: Love, The Byrds y Burt Bacharach.
Con estos precedentes, Head crea un disco sedante, de tono pausado, rebosante de medios tiempos en los que priman las melodías fluidas y calmas, cantadas en tono de discurso y con elegantes inflexiones vocales y perfecto fraseo.
Se escuchan pianos, cellos, vientos esporádicos, guitarras acústicas y eléctricas, base rítmica susurrante y multitud de matices que embellecen sutílmente cada segundo del disco.
Cada canción es una pieza de orfebrería melódica, de artesanía de fina elaboración y de poesía, un disco para hacer las paces con el mundo y el hombre.
Un álbum al que entregarse, dejarse llevar por sus idílicos senderos y no discernir entre uno u otro tema de los trece que enriquecen sus surcos.



Dedicado a mi amigo Joserra Rodrigo, culpable de que lleve unos días enganchado a este disco.

sábado, 18 de noviembre de 2017

El día que la esperanza se marchitó. Un día de terror en Cracovia.


Decidí pasear, para relajar los nervios y purificar las sentimientos, por la orilla del Vístula. A mi izquierda y mirando al cielo, que ya teñía de oscuro Cracovia, veíase el Castillo de Wawel, que desde la altura nos vigilaba.

Al llegar frente a la cueva del dragón -smok wawelski, como lo llaman en aquellas tierras- me quedé observando la amenazante figura de bronce, que sigue custodiando la entrada a las profundidades de la tierra. En un momento dado, el ser mitológico empezó a escupir fuego, una llamarada que permitía ver, entre la oscuridad que iba ganando terreno al día, sus fauces y una terrible expresión de maldad, de crueldad, como me imaginaba al Obersturmbannführer Hoess; después la llama desapareció y sólo quedó en el ambiente un leve pero perceptible olor a gas.

El fuego, el rostro de la bestia y el gas me devolvieron a las nueve de la mañana, al principio de aquél día maldito, de aquél día de confirmaciones y dolor, de incredulidad y -al menos en mi caso- batalla contra mi mismo para no dejarme dominar por el odio; aunque confieso que si me venció la rabia, la pena, la incomprensión, la impotencia.
Los setenta kilómetros que separan la bella Crakovia de la yerma planicie donde se extendió el campo de Auchwitz-Birkenau, parecen, vistos desde la ventanilla del autobús, una inhóspita ladera aguijoneada por eucaliptos y abedules, que fantasmagóricamente parecen convivir con una niebla perenne, húmeda y fría, que puede entenderse como prólogo de una maldad infinita escrita en la historia, y que se incrusta en el corazón y el cerebro de cualquiera que se sienta humano.


Frente a la puerta de Auchwitz, el escalofrío otorgaba a mi costado derecho una heladora sensación, como si alguien me acuchillara con una daga de escarcha. El cerebro en cambio hervía, atrapado por unos auriculares, por los cuales la voz, pequeña, afectada, aún incrédula de Mónica, nos narraba unos episodios que con 16 años apenas, empecé a conocer tras leer "Holocausto" de Gerald Green, siempre he pensado, que era demasiado joven.
Lo que más duro, no por inesperado ni por tener pleno convencimiento de ello, se me hizo, fue la constatación de la veracidad de lo que decían aquellas páginas que me aterraron cuando de adolescente, empapaba de dolor mi cama con las vivencias de unos personajes que se iban desintegrando por ser quienes eran, sin explicaciones ni piedad, sin juicio ni sentencia, como si su suerte fuese la voluntad de algún dios macabro.
Ver el horror con unos ojos que sólo lo habían conocido de manera indirecta, por medio de libros, o con pantallas de por medio, dando una nota de geometría artística al entorno, fue lo que me hizo hincar la rodilla, agotar el crédito que aún le daba al género humano. Por unos momentos, nada parecía tener sentido, nada parecía real, sentía que formábamos parte de un teatro, aquél de Calderón, tal vez, donde todos somos parte de un elenco elegido al azar por algún caprichoso y cruel ser infectado de maldad en estado puro, sólido, líquido y gaseoso.
En el trayecto de vuelta intenté relajar mi conciencia, que por motivos obvios se sentía culpable, todos lo somos me repetía una y otra vez, leyendo "Yo confieso", estupenda novela de Jaume Cabré, que fue la elegida para mi viaje por Polonia, pero que no ayudaba precisamente. Apagué el E-Book, y me quedé con los ojos congelados y la cabeza apoyada en la ventanilla, mirando los árboles, que me hacían muecas tristes, como diciendo: ya te lo advertimos.


Me di media vuelta y desanduve lo andado. Ahora el castillo se extendía a mi derecha y recortaba su silueta sobre una nube gris azulada que parecía resistir ante la negrura del cielo, que ya había teñido de oscuridad las aguas del río. Pensé que nada podía hacerme sentir humano aquella noche: las vías del tranvía me invocaron a aquellas que se estrellan contra la puerta del infierno de Birkenau, la puerta de la muerte, de la desesperanza, del final impuesto por el odio a nada, a nada, a nada...no encuentro a qué...no existe un qué.


Entré en un bar, era como una cueva, muy bonito y acogedor, estuve escuchando a Billie Holiday, y a Marvin Gaye, y la maravillosa versión de "Isn't it romantic" de Ella Fitzgerald.
Recurrí a lo de siempre: música y cerveza, libros y fantasía, humanidad y amistad. El día 20 de octubre de 2017 nada funcionaba, fue el día que la esperanza se marchitó para siempre en mi corazón, así lo sentí aquella tarde, frente a unos vasos vacíos mientras la Fitzerald lo intentaba, pero no, no es esta una historia romántica.



viernes, 17 de noviembre de 2017

Salto - "Far from the echoes" (2017)


Estaba advertido, lo habían comentado todos y cada uno de los cronistas musiqueros que habían escrutado, antes que un servidor, el último trabajo de Salto. Es por eso, que cuando hace una semana, tras el concierto que nos trajo a la banda a Bilbao para su presentación, y empecé a introducirme en sus surcos, no me pilló por sorpresa la inicial - aunque fugaz- barrera que se interponía entre el cancionero y el escuchante.
Y es que este "Far from the echoes" no es "Salto" (2015); quiero decir, que la inmediatez en cuanto a la aceptación de las coplas de aquél excelente debut -puro pop sixty y powerpop de esencia Big Star- desaparece en esta segunda intentona.
El motivo no es otro que una mayor apuesta sónica que pretende, y consigue, enriquecer unas melodías, retorcer el envoltorio que decora la lírica voz de Germán, y aportar gramos de psicodelia 'made in 1968' a un disco, que en esencia sigue perteneciendo al pop y al powerpop.
Conseguido el éxito artístico, queda por demostrar la resistencia ante la impaciencia, del personal; digamos que las primeras escuchas sirven para adaptarse a un universo que no es todo lo confortable que se esperaba, a tenor del primer capítulo de la carrera de Salto. Pero tampoco hay que desesperarse, en la segunda escucha empieza a verse la luz (de cambiantes y ruidosos colores), y se empieza a aceptar la atmósfera sónica de "Far from the echoes" de forma natural.
Para conseguir este especial recubrimiento, Salto ha contado con una banda de enjundia, y con la adhesión de sitares, campana, cellos, violines, trompetas y trombones.
Justo es por tanto, resaltar la producción de Rams y Martí Perarnau.


En cuanto al tracklist, una vez dejamos arrastrarnos por el oleaje colorista y 'extraño' del sonido, nos vamos tropezando con temas de deliciosa melodía, ricos en su aparente simplicidad: "Everything", un triste canto al final de una historia, con piano, acústicas y coros; que de repente marca el camino a seguir para el resto del elepé.
Como si de un final feliz tras la hecatombe se tratase, "Home again" acarrea sol y luz, calor y esperanza, un tema que es difícil que no encandile. En cambio es imposible no recordar a Big Star cuando se recorre "Her man".
Los sitares y una mezcla de esencias orientales y africanas dan carta de naturaleza a la lisérgica: "Moving".
Los Fab Four del 67/68 se nos muestran en una reencarnación patria, que desde Madrid desparrama reflejos catadriópticos con la sensacional: "It`s all abaut you".
La cara B del vinilo da comienzo con "Such a waste of time", una preciosa balada, más accesible y 'ortodoxa', a la que sigue la maravillosa: "You were always waiting", una melancólica y nostálgica pieza en tono folk. "Mary", tal vez mi corte favorito, por su alegría prudente (que creo descubrir) y sus elegantes teclas.
Continúan las baladas, que dominan esta cara B del vinilo, con: "Hopefully", para la que Salto cuenta con la colaboración de Carolina de Juán (Morgan). Vuelven ecos de la Gran Estrella con la triste pero hermosa "Haters".



Y termina el paseo por este universo sonoro tan especial y delicado con "Song for Ollie", donde se aúna la esencia más densa y una base folk deliciosa; este es el tema más controvertido y ambicioso, con un pasaje instrumental que se cuece en un caldo de tintes lisérgicos.
"Far from the echoes" es el segundo disco de un proyecto musical osado y con evidente vocación de crecer, de evolucionar, pero sin perder pureza, lírica y personalidad; la que vislumbramos de modo claro en el primer disco, y que ahora se hace sabrosa y más suntuosa.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Hellsingland Underground visita España en enero


Los suecos Hellsingland Underground visitarán España después de las navidades. Pudimos verles por última vez el pasado mes de junio en el Azkena Rock Festival, y ahora vuelven dentro de la gira en la que continúan defendiendo su último disco de 2016: "Understanding Gravity".
La gira parará en muchas ciudades, por lo cual muchos tendremos la posibilidad de asistir a sus conciertos y disfrutar con su rock enérgico y vitalista.
No hacían un tour por este país de estas características desde el año 2013, salvo citas puntuales en alguna ciudad de manera dispersa.
Buena ocasión para bajar los turrones y mazapanes bailando con los suecos.
Lista de actuaciones de Hellsingland Underground:

Miércoles 17 de enero: Barcelona, Rocksound.
Jueves 18 de enero: Valencia, Loco Club.
Viernes 19 de enero: Madrid, Boite Live.
Sábado 20 de enero: Sevilla, Sala X.
Domingo 21 de enero: Estepona, Louie Louie.
Lunes 22 de enero: Aldemayor de San Miguel, El Zagal de S. Martín.
Martes 23 de enero: O Burgo (A Coruña), Forum Celticum.
Miércoles 24 de enero: Avilés, La Factoría Cultural.
Jueves 25 de enero: Santander, El Almacen de Little Bobby.
Viernes 26 de enero: Bilbao, Back Stage.
Sábado 27 de enero: Zaragoza, La Lata de bombillas.




martes, 14 de noviembre de 2017

Concierto: Chuck Prophet, Kutxa Beltza (Bilbao), 12/10/2017.

Tercera cita de un servidor con Chuck Prophet, y no se si será por la inmediatez de esta última, pero me da la sensación de que la del pasado domingo ha sido la mejor de todas.
Se presentaba el californiano en Bilbao, dentro de la gira de presentación de su último disco: "Bobby Fuller died for your sins", y había expectación, a tenor del llenazo que adornaba la sala, y el magnífico ambiente que se vivió.
Para la defensa de este, se hace acompañar de una formación clásica: The Mission Express, con guitarra, bajo, batería y teclados; que arropa perfectamente a Chuck, y se muestra engrasada y con el repertorio dominado al dedillo. Una más que solvente formación, que sonó como una apisonadora en los pasajes más rockeros, y sutil y con clase en momentos más calmos.
El profeta se mostró, como es habitual, simpático y cercano, muy bien de voz y demostrando que es un excepcional guitarrista.
A pesar de tratarse de la gira de presentación del último catálogo del artista, no suenan demasiadas coplas del mismo: el tema homónimo, que abre el set, tras una breve intro, "Bad times for rock and roll", que resultó arrolladora; la trepidante y excitante: "In the mausuleum" o la magnífica: "Jesus was a social drinker", dentro de la sección que ofrece con la acústica colgada en detrimento de su machacada telecaster blanca.
No se olvida de sus obras precedentes; así de "Night surfer" nos ofreció: "Countrified Inner-City Technological Man", "Lonely desolation" o la magnífica y contagiosa: "Wish me luck" con participación entusiasta del público junto a un esplendido y desatado Chuck Prophet.
Tampoco faltó la aportación del fantástico "Temple beautifull", del que sonaron el título homónimo -de nuevo con adición del personal a la fiesta-, y la preciosa: "Willie Mays Is Up At Bat".
También se dejaron caer algún viejo tema como: "Summertime thing" de "No other love" o "Doubter Out Of Jesus (All Over You)" del no siempre valorado "Soap and water".
Por supuesto, el final fue, como era de esperar, una fiesta rockera, con el público coreando el inminente y correoso estribillo del clásico de los Groovies, y también desde hace años del profeta: "Shake some action".
Rock and roll de alto octanaje, diversión y buen rollo, gran ambiente y todos los ingredientes necesarios para poder afirmar que la del domingo fue otra gran noche de rock and roll.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "La Strada"


La película que catapultó a Federico Fellini a una suerte de paraíso creativo del que ya nunca se bajo. Uno de los principales exponentes de neo-rrealismo, y ganadora de multitud de premios y reconocimientos. Es difícil olvidar los penetrantes personajes principales, el cruel y descarnado Zampanó y la luchadora e incomprensible Gelsomina; brillantemente interpretados por Anthony Quinn y Giulietta Masina.
Fue además un film que despertó numerosos debates, tanto en su concepción artística, como estilística; y también en cuanto a su filosofía y posicionamiento político y social.
De cualquier manera es una cinta conmovedora, bella y triste, dura en la concepción de personajes, realidades y donde queda plasmada la ardua vida en la calle, su adictivo románticismo y su épica.
Uno de esos films que permanecen en las retinas para siempre, y uno de los más imponentes logros del genial Fellini.
Nos quedamos con un hermoso fotograma de "La Strada".

domingo, 12 de noviembre de 2017

Los domingos photosong - Joni Mitchell - "Chinese cafe/Unchained melody".


Esta semana ha cumplido años Joni Mitchell, no diremos cuantos, las diosas no cuantifican su edad numéricamente, como es obvio.
Pero a un servidor se le olvidó la efeméride, y me he guardado la felicitación para esta ocasión, la del domingo fotográficomusical.
Era demasiado redundante elegir alguno de sus discos más legendarios, por lo cual me he decantado por uno de esos mal denominados 'discos menores', en concreto por el extraordinario: "Wild things run fast" (1982), cuyo título además me parece más que apropiado, pues es una realidad que se va amplificando conforme pasan esos años (salvajes o no).
Álbum maldito, porque muchos interpretaron que era una deserción de la diva al jazz, para adentrarse en senderos pop, y comerciales.
El disco no es jazz, eso está claro, pero tampoco es un elepé de pop comercial y cursi del que se empezaba a hacer en aquellos primeros ochenta, es un disco delicioso, lleno de canciones bonitas y muy elegante.
Primer disco de Joni con Geffen y primera colaboración al bajo del que pronto sería su marido Larry Klein.
Así que como además la portada me encanta, no le doy más vueltas y nos deleitamos con el primer corte del álbum, esa delicatessen titulada: "Chinese cafe/unchained melody".
Feliz cumpleaños (atrasado) reina.
¡Feliz domingo!!!



sábado, 11 de noviembre de 2017

Yellow Big Machine - "Always for you" EP (2016)


A pesar de que estamos a punto de cumplir los seis años de vida de esta bitácora, lo cierto es que aún tenemos cosas pendientes, de aquellas que en los primeros tiempos de vida del blog tenía en mente como inexorables y obligatorias.
El tiempo pasa tan deprisa que no siempre abarcamos los acontecimientos que se incorporan a la cotidianeidad, y los que eran fijos terminan quedando relegados al injusto -y ocasionalmente eterno- más adelante.
El otro día, tras el concierto de Salto, mientras un grupo de gente tomábamos un cerveza, estuve charlando un rato con Pablo Moreno, guitarrista del grupo bilbaíno Yellow Big Machine, fue una agradable conversación sobre conciertos, discos y Neil Young, ¡coño que raro!, 
Le confesé, que a pesar de ser paisanos, sólo les he visto en vivo una vez; pero lo cierto es que conozco sus discos desde hace años, y además me gustan.
Es este, uno de esos grupos que se han quedado atrapados en ese más adelante, del que hablaba antes.
Así que me di cuenta, de que el momento de dedicar unas líneas a los Yellow Big Machine había llegado.


Y como los últimos serán los primeros, me parece justo hablar del, hasta la fecha, último lanzamiento del cuarteto: el EP de 2016 "Always for you".
Para quien no esté en antecedentes a propósito de lo que ofrece esta banda, diremos que su música es un explosivo coctel de rock, garaje, surf, hardcore, soul... todo muy caliente, muy racial, y muy divertido y energético.
Con producción de Aingeru Malaxetxebarria, el EP contiene seis temas de iridiscente pálpito, equilibrio y mucha actitud, prerrogativa habitual de los bizkainos.
Da comienzo el disco con "Things", un tema que arranca con una guitarra al modo "Day tripper" de Beatles, pero que gira hacia terrenos más tórridos, garajeros y sucios, cantada por Pablo, en lugar de Álvaro.
"Fucking lie" comienza con un riff, y un tono Stoniano, que conjuga rock, soul y pop sixtie. Una de mis favoritas del set.
Sórdida, reptante y oscura: "I wish you came back" es un tema atmosférico, que encima cuenta con las voces de Cristina Lizarraga (Belako), el estribillo es adictivo, otra gema.
Rock de guitarras que rugen, cierta esencia punk, un tema muy sugestivo titulado: "Point of no return".
Mi favorita del lote es, sin duda: "Give me fire", vuelve Cristina Lizarraga; es un golpe de efecto un tanto anárquico, calenturiento e infeccioso, con un estribillo para dislocar pescuezos, irresistible.

Lo mejor que se puede decir de un EP es que se hace corto, es una putada, pero resulta clarificante: te quedas con ganas de más. Eso ocurre con "Always for you", que tras la apisonadora sónica que es "Serious compromise", uno se queda con ganas de más, y se ve forzado a repetir. (Ojo con el apéndice electrónico).
Era hora de hacer justicia a un grupo del que hace demasiado tiempo que me propuse hablar, y que aún no lo había hecho.
A veces la vida, y algunos encuentros, te empujan por el buen camino, este camino es bueno, y bailongo y lleno de acción musiquera, porque es un placer escribir un poco sobre mis paisanos de Yellow Big Machine.

Adjuntamos bandcamp donde encontrar los discos, escucharlos y descargarlos, de Yellow Big Machine.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Concierto: Salto - Kutxa Beltza, (Bilbao) 09/11/2017


Llega esta crónica del concierto de Salto en Bilbao, con motivo de la presentación de "Far from the echoes", último disco de la formación, cronológicamente al revés de lo habitual, me explico:
Digamos que lo ortodoxo es acudir a un concierto en el que se presenta el disco de una banda a la que admiras, con el nuevo material un tanto asimilado; es decir: primero el disco y luego el concierto.
En esta ocasión primero he llegado al concierto y después lo haré con el disco, ya que aproveché la ocasión para comprarle el vinilo directamente a la banda.
Un pase y medio a los nuevos temas era todo mi bagaje de escuchas (y es que un servidor no se adapta al dichoso spotify).


A tenor de los resultados, es justo decir que quedó probado que el orden de los factores, al menos en la presente ocasión, no ha alterado el producto.
Salto es una formación que suena como un tiro, con una base rítmica que soporta todo el sonido de la banda con una solidez tremenda, gracias al buen hacer de Juan Utan (bajo) y Gabi Planas.
Los dos guitarristas que flanquean a Germán en escena se complementan, dentro de sus diferenciaciones, de manera intuitiva y creando una suerte de riqueza sónica muy favorable para el conjunto.
Las teclas, fundamentales, y las voces, que se expanden sin dificultad, arropan la voz lírica de Germán que se cuelga la acústica, y redondea un circulo sonoro de carácter y suntuosidad. Desde el comienzo, con temas de este segundo catálogo, hasta el final, que culmina como empezó, nos encontramos con momentos Big Star, Beatles, Beach Boys... y algún pildorazo lisérgico que nos hacía pensar en los mismísimos Dead, por la profusión e intensidad del sonido. Amén de intercalar en el set mi corte favorito de mi solista favorito del mundo mundial: el imponente "Down by the river" de Neil Young.


Por supuesto los temas del disco del gallo están más que asimilados, por culpa de los cientos de escuchas que ha sufrido el vinilo, y las recibí con alegría primero y satisfacción una vez escuchados los resultados, pero las coplas de "Far from the echoes" me sonaron familiares y no causaron turba ni confusión, a pesar de no haberlas escuchado apenas; ¡vamos! que las recibí de manera natural.
Excepcional concierto, excelente comportamiento de la sala en cuanto a acústica -cada vez me gusta más esta ubicación, prefiriéndola incluso a la sala inferior, la grande- y también del público, que disfruto y dejó disfrutar.
Ahora le toca al disco, que ya está girando, y probablemente en breve, lo pasearemos por esta bitácora.
Otra gran noche de rock and roll.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Ópera: "La Boheme" (1897), G. Puccini - Beecham, V. de los Ángeles, J. Björling (1956).


La ópera nunca desaparecerá de mi vida, eso lo sé. Lo tengo tan claro como que el rock and roll me acompañará siempre, como que Dickens siempre será una debilidad y Oscar Wilde el principio del fin de mi personalidad.
Pero estas vacaciones, tras volver de Polonia, he dedicado bastante tiempo a recuperar viejas grabaciones que tenia en casa de óperas míticas, de esas que nunca te cansas de escuchar una vez tras otra, y siempre descubres algo nuevo en ellas.
Cuando me han preguntado por mi ópera favorita, siempre he contestado lo mismo: que no lo sé. Lo que si sé, es que si sólo pudiese escuchar una ópera durante el resto de mis días, la elegida sería: "La Boheme" de Giacomo Puccini.
Es por la música, fría, como el invierno del París en el que se precipitan los acontecimientos. Romántica, como todos los personajes. Cercana, pues todos en nuestra juventud hemos soñado, y la vida nos ha obligado a elegir, o nos ha escupido nuestra cobardía a la cara. Porqué es imposible no amar esa música y a esos personajes, a pesar de la injusta tragedia que castiga a tan adorables seres humanos.
Basada en la novela: "Escenas de la vida bohemia" de Henry Murguer, que fue ofrecida por entregas en el periódico El Corsario, y con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, refleja en cierto modo las vivencias del joven Puccini, cuando estudiaba en el conservatorio de Milán.
Destaca la música del frío del tercer acto, para la cual el maestro utilizó la escala pentatónica (propia de la música oriental, y que utilizaría con mayor profusión posteriormente en: "Madama Butterfly" y sobre todo en "Turandot"). Y por supuesto la desbordante pasión que arropa a los cantantes, obra de una entramada orquestación, y unas melodías en arias, dúos y escenas de conjunto, de una belleza pocas veces alcanzada en la historia del género.
La conexión de esta ópera con el público, es tan brutal, que año tras año es una de las más representadas y sin duda de las favoritas de los aficionados.

Sir Thomas Beecham


Acto I.
En una mísera buhardilla del barrio de Montmartre de París viven cuatro jóvenes bohemios: el poeta Rodolfo (tenor), el pintor Marcello (barítono), el filósofo Colline (bajo) y el músico Schaunard (barítono).
Mientras Marcello pinta un cuadro, Rodolfo mira abstraído por la ventana, entra Colline enfadado por no haber podido empeñar un libro; todos tienen hambre y frío, y utilizan una comedia recién escrita por Rodolfo para calentarse quemando sus páginas, pues no tienen carbón para la estufa.
Entra Schaunard, con comida, vino y dinero, pues ha conseguido un trabajo con un estrafalario inglés. Schaunard decide invitar a sus amigos a cenar en el café Momus cuando llega Benoit (bajo), el casero, reclamando el pago del alquiler, que lleva bastante retraso.
Con simpatía y descaro, consiguen desembarazarse de él, utilizando vino e ingenio. Todos acuden al café, excepto Rodolfo que se queda a terminar un artículo, prometiendo reunirse con ellos en unos minutos.
Llaman a la puerta, es Mimi (soprano), una joven modista que vive en el edificio, pide a Rodolfo que le de fuego para encender su vela. Se le cae la llave cuando iba a volver a su piso, Rodolfo, deseoso de que no se vaya, la encuentra y la esconde.
Se vuelve a apagar la vela y sus manos se encuentran en la oscuridad, ambos se cuentan sus vidas en sendas arias, Rodolfo entona: Che gelida manina, y Mimi: Mi chiamamo Mimi. En un romántico y apasionado dúo final, Rodolfo la invita a cenar en Momus con sus amigos, para celebrar su recién estrenado amor.

El momento mágico del encuentro entre Mimi y Rodolfo, las arias de ambos y el dúo de amor final.




Acto II.
En el café Momus, todos, una vez incorporados Mimi y Rodolfo, beben y celebran la noche. Rodolfo compra un sombrero a Mimi, hay una gran animación y todos disfrutan felices.
De repente llega Musetta (soprano), una cantante, antigua novia de Marcello, acompañada de su anciano protector, un político llamado Alcindoro (barítono), al que ella trata con desdén. Musetta intenta llamar la atención de Marcello, que pretende hacer creer a todos que la ignora.
La desvergonzada joven canta el vals: Cuando m'en vó. Marcello empieza a sentir celos, ella finge un dolor en el pie, para despistar al abuelo, y de esa manera reconciliarse con Marcello.
Cuando el camarero llega con la cuenta, Schaunard advierte de que no llega el dinero, deciden, a instancias de Musetta, endosar la cuenta al viejo Alcindoro. Así termina este divertido segundo acto de "La Boheme".

Musetta, coqueta, trata de reconquistar a Marcello, y lo consigue cantando un vals, el pintor explota bramando porque su juventud, que aún no puede estar muerta.




Acto III.
Suena la maravillosa música del frío. Aparece Mimi, parece enferma y tose violéntamente. Esta buscando a Marcello, que trabaja en una taberna pintando los anuncios de la misma.
Le encuentra y le cuenta lo difícil que es vivir con Rodolfo, y que éste ha abandonado la casa. Marcello le confiesa que Rodolfo está durmiendo en la taberna con él.
En ese momento aparece el poeta, Mimi se esconde y ambos hombres empiezan a hablar, Rodolfo le cuenta a Marcello que Mimi está muy enferma, que posiblemene tenga tuberculosis, y que el está intentando que ella le deje, pues en su pobreza poco puede hacer por ella, y que algún hombre en mejor posición tal vez pueda ayudarla. Mimi, que lo ha escuchado todo, se descubre por un ataque de tos, ambos amantes se reconcilian, mientras Marcello, que se une en la distancia a Musetta, discute ferozmente con esta, con un hermoso cuarteto termina este maravilloso tercer acto.

Dramática escena del tercer acto, con Mimi, Rodolfo y Marcello, cantando envueltos en frío.




Acto IV.
En la buhardilla, Marcello y Rodolfo se lamentan, ambos han perdido a sus novias. Llegan Colline y Schaunard con algo para cenar, los cuatro jóvenes simulan que tienen ante si un gran banquete bailando y riendo.
Repentinamente entra Musetta, cuenta a los cuatro amigos que se ha encontrado a Mimi, que ha dejado al vizconde que la protegía desde que había decidido abandonar a Rodolfo. Según parece está muy enferma y ha decidido traerla a la buhardilla. Allí todos ayudan a la joven: Musetta sale para vender sus joyas y Colline su abrigo, para comprar medicinas.
Rodolfo y Mimi se quedan solos y recuerdan los días felices de su amor, cuando llegan todos, Schaunard descubre que la joven ha muerto, Rodolfo llora desconsoladamente la perdida de Mimi.

Rodolfo y Marcello hablan, entre el frío parisino, de Mimi y Musetta, con tristeza. Dos voces demoledoras y hermosas.




Si bien es cierto que la versión más popular de la obra maestra de Puccini es la registrada para DECCA en 1973 por Karajan, con Pavarotti, Freni y Panerai, yo siempre he preferido esta dirigida por Sir Thomas Beecham en 1956, quien saca un partido insólito a la Orquesta de la RCA Victor, que realmente es un conjunto formado por miembros de otras orquestas, improvisada sobre la marcha con el objeto de grabar esta versión aprovechando la permanencia de los dos protagonistas: Jussi Björling y Victoria de los Ángeles durante varias semanas en New York, representando en el Metropolitan Opera House esta ópera con gran éxito.
Se obró el milagro, y la orquesta hace de la improvisación todo un activo, dotando a la partitura de una fidelidad dramática sublime, una limpieza sonora única y una belleza casi juvenil, amén de un oportuno sentido del humor cuando la acción lo requiere, lo dicho: un milagro.


Victoria de los Ángeles y Jussi Björling en La Boheme

Mimi: Victoria de los Ángeles encarna una modistilla realmente tierna, buena y que va madurando según se cierne sobre ella el trágico final. Con ciertas tiranteces en el agudo, pero con una pureza indescriptible. La catalana es una de las grandes Mimis del pasado siglo.

Rodolfo: El tenor sueco Jussi Björling fue un cantante descomunal. No obstante siempre fue tildado de ser un cantante frío, demasiado serio y perfecto. Como Rodolfo adolece del sentido del humor y el desparpajo propio del personaje del principio, aunque matiza psicológicamente el personaje mucho más en el tercer y último actos: Pero Björling canta de manera tan sublime, su fraseo es tan aristocrático, tan elegante y sus agudos están colocados con tal perfección, además su timbre es uno de los más bellos que jamás tenor alguno tubo, que muchos, entre tantos un servidor, se lo perdonamos todo.

Marcello: barítono estrella del Met durante aquellos años, el inmenso cantante que fue Robert Merrill tiene las virtudes y defectos comentados con Björling, pero igualmente su voz es tan hermosa y su canto tan elegante que todo vale, además matiza cómicamente más su personaje que el sueco.

Musetta: Lucine Amara es otra cantante habitual en las sesiones del Met (completaron el elenco de esta grabación con cantantes de la casa), y desde luego no será recordada como una de las mejores Musettas, fría y sin aportar nada al personaje, simplemente cumple.

Colline: Giorgio Tozzi plasma un magnífico Colline, el bajo italiano tiene la ligereza de timbre que el personaje necesita y se luce con su aria Vecchia zimarra, senti, del cuarto acto. Estupendo.

El resto del reparto cumple sobradamente, destacando al mítico bajo bufo Fernando Corena que resulta hilarante encarnando a Benoit y Alcindoro.

Lo dicho, si sólo pudiese quedar una ópera tras una catástrofe, un servidor se quedaría con la historia eterna de juventud, sueños, diversión y pena que vemos, sentimos y lloramos en esa obra maestra que es La Boheme.

martes, 7 de noviembre de 2017

"Toda la poesía" de Luis Eduarto Aute, en las librerías a partir del 14 de noviembre.


El próximo 14 de noviembre se publica: "Toda la poesía", un libro de poemas de Luis Eduardo Aute, publicado por la editorial Espasa.
Los que amamos la lírica de Aute, estamos de enhorabuena, pues este poemario llega en un momento de silencio musical forzado por las circunstancias, y en estas páginas, a buen seguro encontraremos las visiones, siempre tan personales, que Luis Eduardo acostumbra a tener sobre determinados aspectos de la vida, el paso del tiempo, la actualidad, las reivindicaciones, el amor, el hombre, la mujer, el arte y el mundo.
Nos encontraremos con dos ediciones a la venta de "Toda la poesía": versión rústica y de lujo.
Serán más de seiscientas páginas de poemas y sentimientos, latidos y sensaciones, con el lenguaje de un artista único, especialmente sensible a la belleza, el dolor y la reflexión.
Un magnífico regalo para estas próximas fiestas navideñas.



lunes, 6 de noviembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Vacaciones en Roma".


Ayer, llegué a casa un poco tarde (ventajas de estar de vacaciones), me preparé algo para cenar y me senté delante de la tele. Buscando en la maraña de canales, no encontraba nada que mereciese ni mínimamente la pena, hasta que llegué a uno en el que me encontré con un fotograma que me era familiar. Una jovencísima Audrey Hepburn se escapaba de un palacio para vivir un día en Roma, como si no fuese una princesa, acompañada de Gregory Peck, un periodista que la reconoce y pretende conseguir, aprovechándose de la ilusión y candidez de la joven, el reportaje de su vida.
Era "Vacaciones en Roma", de William Wyler. Hacía años que no la veía, y no pensaba, a priori, que hoy por hoy la película me entusiasmase, pero anoche comprobé que sigue funcionando a la perfección. El romanticismo inocente y cristalino de la historia, el humor inofensivo y el agridulce 'happy end', todo funciona, todo es tópico y sin complicaciones, pero funciona.
El caso es que me quedé a verla hasta el final, y me fui a la cama con una sonrisa en el rostro.
Así que me parece, que pasar la semana con esta escena, mola bastante.
¡Feliz semana!

domingo, 5 de noviembre de 2017

Los domingos photosong - Traveling Wilburys - "Handle With Care".


Esta mañana tristona, de lluvia y cielo ceniciento, me ha dado por extraer de la estantería de los vinilos, el primero de los Wilburys, el mejor.
La reciente tragedia que ha supuesto la marcha de Petty me ha terminado de decidir, y a rebufo de ésta, me he dado cuenta que del más esplendoroso supergurpo que nunca se creó, faltan ya tres estrellas.
Así que como el cielo esta gris y feo, los ánimos tienden a ensombrecerse pero, a pesar de todo es domingo, y las estrellas nunca dejan de brillar en el firmamento; pues se me ha ocurrido dedicar a los Wilburys la portada del domingo con un tema de esos que refulgen, luminoso y que inyecta buen rollo, el famoso: "Handle with care", para que la luz venza a las tinieblas y demostrar que los viejos rockeros nunca mueren.
¡Feliz domingo!