sábado, 30 de septiembre de 2017

Gene Clark - "Here tonight - The White light demos" (2013)


Los que me conocen saben que no soy amigo de los discos de 'demos', rarezas y descartes. No suelo hacer acopio de bootlegs ni archivos de unos u otros, y tiendo a circunscribirme al material publicado por el artista o grupo en cuestión de forma oficial a lo largo de su carrera.
Digo esto porque a muchos puede sorprender que me lance a reseñar un disco que es precisamente eso: un disco de 'demos', de primeras tomas, uno de esos productos que no suelen gustarme demasiado.
Les voy a contar un secreto: un servidor, a Gene Clark se lo perdona todo, quiero decir TODO. Es otra vez, mi más honda y entregada debilidad, el para mi, músico más injustamente infravalorado de la historia del rock and roll, y uno de los más grandes compositores de la historia... ¡he dicho!.
En 1971, este genio de las melodías, este cantante de voz esculpida por la melancolía y el amor, este romántico con vocación de fracasado, este ser tan sensible que sufría tanto por los desdenes que le disparaba el mundo musical, como por las torpezas personales en el plano sentimental y humano, torpezas que trataba de enderezar a base de substancias, alcohol y canciones, publicaba "White light".


Tal vez fuese su sino, la cosa es que el álbum no funcionó. Como tampoco lo hizo su primer disco tras su salida de The Byrds, aquella maravilla titulada: "Gene Clark with the Gosdin Brothers" (1967). Igual que tampoco tuvo suerte con su pareja de gemas junto a Doug Dillard (1968-69).
Agotado y cansado de la 'maquina de hacer estrellas' que era la ciudad de Los Angeles, desertó de la que fue denominada como la tierra prometida, y se instaló en un ambiente rural e íntimo, cerca de Mendocino.
Allí, junto a su nueva esposa: Carlie McCumming, compuso las canciones que formarían su nueva obra maestra: el ya aludido "White light" (1971).
Disco registrado con absoluta economía de medios, sin apenas detalles en su producción, de base principalmente acústica, que bebía de la fuente de los primeros discos de Dylan; y que contaba como principal baluarte, la infinita calidad de sus composiciones, la inagotable ternura de las siluetas de todas y cada una de las melodías, y la melancolía, el amor y la paz del momento, inyectadas en la voz de Clark, una obra de belleza y humanidad sobresaliente.


Como decíamos más arriba, el disco no funcionó. Con un mundo contoneando las melenas al ritmo de los riffs del rock blues de los Zepp, el naciente hard-rock de los Sabbath, o las iniciativas glam de Bolan, parecía que Clark volvía a colocarse en tierra de nadie, invisible entre el bullicio y el ruido de fondo.
En 2013, alguien decide poner en circulación las 'demos' de aquél maravilloso disco, que no tuvo éxito, y que ya seguramente nunca lo tendrá.
El entorno casero, íntimo, desnudo y acústico de la toma definitiva, hacía un tanto absurdo (en principio) esta edición. En verdad los temas no difieren demasiado del resultado final, pero si dejan una impresión en el oyente: la autenticidad, el germen de cada canción antes de pasar por el proceso de vestido y alicatado para presentarse en sociedad. Son las canciones de "White light" en ropa interior, sin maquillar, sin terminar de vestir y peinar; las maravillosas canciones de "White light" recién levantadas, aún desperezandose y recién asomadas a la luz del día, a la luz blanca en las que florecieron al mundo, a ese mundo que se mostró incomprensivo e indolente con ellas, con el sentimiento que dejaban ver, tendidas ante el mundo, bajo el sol como se mostraron entonces, como siguen mostrándose hoy, inmortales de puro ciertas, desnudas y reales.
Son las canciones de "White light" mirándose en el espejo, observando la mejor forma de salir a la calle, un poco más presentables, más limpias y bonitas, pero sin dejar de ser ellas mismas, sin ocultarse tras capas de afeites y aromas, decoradas sólo con la guitarra y la armónica.
Es importante dejar claro que no se trata del mismo tracklist del disco que finalmente fue publicado en 1971. En esta grabación nos podemos encontrar con seis temas de los nueve que fueron registrados en el vinilo original, a saber: "The Virgin", "With tomorrow", "White light", "Because of you", "Spanish guitar" y "Where my love lies asleep". Tamién incluye esta rareza dos temas inéditos, aunque sólo a medias, pues fueron incluidos -entre cinco otros cinco bonus- en la reedición del original, puesta en circulación en el año 2002, aunque aquí, obviamente en versión desnuda: "Opening day" y "Winter in".
Además nos encontramos con curiosidades como "Here tonight", tema elegido para titular el disco y que fue grabado -aunque original de Clark- por The Flying Burrito Brothers en 1973; también nos encontramos tres cortes inéditos, como la bella: "For no one", la Dylaninana: "Please Mr. Freud" y la breve: "Jimmy Christ".



Finalemente, quedan sueltas tres de las gemas del "White light" primigénio: "One in a hundred", "1975" y la sobrecogedora versión del clásico de The Band: "Tears of rage".
"Here tonight - The White light demos", no es sino el día antes de poner la máquina de engalanar melodías en marcha. El momento en el que Gene Clark cantaba las canciones que había parido en una época (fugaz y anecdótica) de felicidad y paz, cuando pensaba que nadie le oía, cuando las cantaba para si mismo.
Permítanme que me desdiga, que me contradiga; incluso que caiga en la debilidad, y que les confiese que "Here tonight - The White light demos" me parece un emocionante disco de 'demos'.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Hoy empieza la gira española de Tav Falco's Panther Burns.


Desde hoy, tenemos por aquí girando al artista norteamericano Tav Falco. Un todoterreno que destaca en varias disciplinas: director de cine, actor, fotógrafo, artista de performance... y músico, claro.
En calidad de tal viene a girar por la piel de toro, acompañado de su banda desde 1979: Panther Burns, derramará su rock and roll psicodélico, su blues y su rockabilly por diversos escenarios de la geografía patria (realmente en el norte penínsular).
Una referencia -junto a The Cramps- en lo que se dio a llamar psychobilly, y una oportunidad para ver en vivo a un tipo que no goza -al menos por estos lares- del reconocimiento que merece, para variar.
A continuación, dejamos fechas, ciudades y salas donde actuará el gran Tav Falco's Panther Burns:

Viernes 29 de septiembre de 2017: Vitoria-Gasteiz, Helldorado (+ Dave Graney & Clare Moore).
Sábado 30 de septiembre de 2017: Bilbao, Satélite T.
Domingo 1 de octubre de 2017: Burgos, Matarile.
Lunes 2 de octubre de 2017: Liérganes, Los Picos.
Martes 3 de octubre de 2017: Oviedo, Lata de Zinc.
Miércoles 4 de octubre de 2017: León, El Gran Café.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Guadalupe Plata - "Guadalupe Plata" (2017)


Como en cada año impar, desde 2009, el trío de Úbeda Guadalupe Plata cumple con 'su' tradición discográfica y entrega un nuevo trabajo, el cuarto, como siempre, de título homónimo.
Fieles a su estilo, sin dar la espalda a su sonido rock-country-blues: oxidado, infeccioso y subterráneo, con un eco fronterizo y pastoso, como de cloaca y ciénaga. Nos sueltan diez canciones, diez alaridos agónicos que parecen trepar por los resbaladizos muros que ascienden desde las cloacas.
Esta entrega contiene cinco cortes instrumentales, la mitad exactamente, un detalle poco habitual, y menos aún en bandas patrias: "Navajazo", tiene ese aire fronterizo y nocturno, peligroso y agorero, salpicada de ruidos y efectos; "Preso" es más clara, como un country de camino, de huida...; "Borracho" es como una marcha triunfal tras una noche de farra en el subsuelo; "Nido de avispas" nos lleva de nuevo a la frontera y al calor, ¿descubro un cierto aire árabe en el tema?; y "Almeria" es el último instante instrumental que cierra además el álbum.
Los otros cinco títulos, cantados, resultan más destacados -en opinión de este escriba- y es necesario destacar la impresionante versión del inmortal de la chilena Violeta Parra: "Qué he sacado con quererte", la hacen encajar en su entorno sonoro, dándole al tema un efecto nocturno, pantanoso y sombrío, realmente magnífica.



"Miedo" empieza con un trote de percusión que es puro rockabilly, las guitarras lo llevan al western y los aullidos de Pedro de Dios a las puertas mismas del averno. Junto al tema de apertura, "Tan solo" es posiblemente el momento que más me gusta, un blues denso y reptante, melancolía teñida de sombras y charcos amarillos y azuferinos.
Como un rock pionero sonando en la plaza de un pueblo en medio del desierto, en plena ola de calor, así me suena "Perro de vieja".
El blues más obvio, aunque diluido en rockabilly y con letanía fronteriza, lo recibimos en la breve y agónica "Demasiado", con la voz de Pedro que parece sudar.
Guadalupe Plata es un sinónimo de calidad, lealtad a un estilo, que les pertenece y del que hacen gala como propio -cosa al alcance de muy pocos en la actualidad- y fe en el suelo de su camino.
Vuelven a acertar en el presente ejercicio, sin superar anteriores trabajos, pero sin que el presente catálogo suponga -ni mucho menos- un desdoro a su impecable trayectoria.
Con la vista puesta en el directo, que espero me sorprenda (aún no he tenido la oportunidad de verles actuar en vivo) como en su día hicieron sus temas grabados, seguimos disfrutando de esta cuarta entrega de -como siempre- título homónimo.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Almudena Grandes presenta: "Los pacientes del doctor García" en Bilbao, Biblioteca de Bidebarrieta, mañana 28/09/2017 a las 19:30 horas.


Mañana viene Almudena Grandes a Bilbao a presentar "Los pacientes del doctor García", cuarta entrega de sus "Episodios de una guerra interminable". Será en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta y dentro del Espacio Bidebarrieta Kulturgunea, a las 19:30 horas (entrada libre hasta completar aforo).
Este acto supondrá un nuevo encuentro del programa: "EscritorAs del siglo XXI".
Me apena mucho no poder asistir. Sin duda será interesante escuchar a Almudena comentar los entresijos y detalles de la gestación de esta nueva entrega, y seguro que también dará un repaso a las tres anteriores.
Soy devoto fan de los episodios, y de la obra de autora madrileña en general.
Tras "Inés y la alegría", "El lector de Julio Verne" y "Las tres bodas de Manolita", llega este relato sobre el franquismo, la II guerra mundial y la conexión entre el nazismo y el régimen del dictador español. Novela -la más internacional y ambiciosa de la escritora- de espías, nazis que con ayuda del franquismo huyen a América, y donde se intercalarán sucesos reales con otros no tanto sobre la época más lóbrega y maldita de la reciente historia de España.
Cita imprescindible para los interesados en estos temas.

martes, 26 de septiembre de 2017

The Flying Eyes - "Burning of the season" (2017)


A pesar de que el nuevo disco de la banda de Baltimore: The Flying Eyes ha sido lanzado el pasado día 22 del presente mes, gracias a las triquiñuelas de internet, un servidor lo viene escuchando desde hace unas semanas.
Se ha hecho esperar este lanzamiento, pues no teníamos material nuevo del cuarteto desde 2013, año en que publicaron el estupendo: "Lowlands" (pinchar).
Lo primero que se advierte cuando el disco empieza a girar, es que el grupo no renuncia a sus señas de identidad. Esto tiene una doble lectura: por un lado mantienen las bondades de su sonido, y por otra parte se arriesgan a pecar de redundantes, pues apenas queda margen en este nuevo trabajo para comentar nada que no haya sido ya analizado en la revisión de sus trabajos pretéritos.
Es posible que en este nuevo disco, el sonido, o más bien la atmósfera del disco sea más luminosa; podríamos decir que no flotan estas canciones entre tinieblas tan nebulosas y espesas como las de antaño, dotando a su sonido de mayor amplitud, resultando por tanto más accesible.


Pero no es éste un detalle de excesiva significación, lo que se escucha es, como siempre, un blues rock, con evidentes brotes psicodélicos y esencias hard-rock.
Es inevitable la comparación con productos similares aparecidos en el ultimo lustro como: The Sheepdogs o Datura 4, resultando esta banda más claustrofóbica, íntima y underground que las dos excelentes formaciones mentadas. Aunque siguen existiendo en su ADN connotaciones estilísticas que nos retrotraen a bandas como: The Doors, Black Sabbath, Cream o Led Zeppelin.
Con todo lo dicho, nos encontramos con un disco de ocho canciones, que quizás pequen de ser demasiado similares sónicamente, lo que unido a la extensión de alguna de ellas, puede hacer la escucha del disco un tanto pesada.
Pero durante el repaso del elepé nos encontramos momentos brillantes, de gran intensidad y suntuosidad sonora: riffs furibundos a base de distorsiones y fuzz, una base rítmica cohesionada y francamente rotunda, incisivos punteos, algún poderoso estribillo y buenas melodías, aunque sin sorpresas reseñables.
"Sing praise" abre el disco, con un riff psicodélico y poderoso, un estribillo efectivo y gran conjunto bajo/batería, un muy buen tema en la onda de los Zepp más lisérgicos.
"Come round" se apoya sobre una base de batería y la voz de Mac Hewitt. mezcladas en un torbellino de guitarras, un tema de hard rock setentero.
"Drain" es un corte mucho más hard, con gran base rítmica e interacción de guitarras, y un explosivo final.
La extensa "Circle of stone" hace incapié en el blues rock psicodélico, fuzz, sólida base rítmica y medio tiempo melódico en un tema que se va desarrollando en instrumentación, por lo cual no aburre, un gran momento.



Tampoco decepciona "Fade away", un corte que va evolucionando desde una estructura de balada hasta un final enérgico de gran riqueza eléctrica. El tema más accesible es el rock-blues: "Farewell", más luminoso y con menos carga sónica, se trata de una bonita melodía de sedante lirismo.
"Rest easy" se muestra más controvertida, aunque gana con las escuchas.
Y finalizan el tracklist con la extensa, -más de ocho minutos- "Oh sister", gran rock aderezado de blues, de poderosa percusión y pegadizos momentos melódicos que recuerdan tanto a los Zepp del "III" como a los Cream del "Wheels of fire", un extraordinario final.
El nuevo trabajo de The Flying Eyes no aporta demasiado a su trayectoria en cuanto a estilo, aunque no se puede habar -ni mucho menos- de un mal disco. Se nota una madurez y una apertura sónica con respecto a anteriores ocasiones incuestionable, aunque tal vez peque de un tanto lineal.
Confieso que esperaba un paso al frente más decidido, pero apartando esta pequeña decepción, me veo en la obligación de reconocer que hay momentos excelentes en el trabajo, que las canciones mejoran en estructura con respecto a anteriores trabajos y que el disco gana -y bastante- con las sucesivas escuchas.

2x1 - "Light my fire" - The Doors/José Feliciano


El otro día un amigo me comentaba que tengo muy abandonada la sección "2x1". Según parece tiene bastante aceptación esta cosa de las versiones. Le prometí a mi amigo que lo tendría en cuenta y que incluiría más "2x1" en el blog en adelante.
Así que como lo prometido es deuda, y aprovechando que he descubierto este cover de José Feliciano del famoso "Light my fire" que incluyeron The Doors en su grandioso disco debut, pues me he dicho: 'blanco y en botella'...



Lo cierto es que desconocía esta versión del puertorriqueño José Feliciano, incluida en su disco de 1968 "Feliciano!"; inconmensurable disco de versiones, todas en formato acústico, de diversos artistas, que tras pasar por el tamiz de la guitarra y la voz de Feliciano adquieren una dimensión totalmente diferente y ciertamente exquisita.
Entre otros temas de leyendas como The Beatles, Gerry & The Pacemakers o The Mama's & The Papa's, me he decidido por esta.
Elijan su favorita...





lunes, 25 de septiembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Mientras Nueva York duerme"


Este fin de semana me ha tocado guardar reposo, una lesión de espalda me ha obligado a ello. No llevo demasiado bien el tema del reposo, de no salir de casa y guardar cama durante horas, pero lo hemos hecho lo mejor posible.
Para paliar el aburrimiento hemos leído, escrito, escuchado música... lo habitual. Y también visionar alguna película.
Una de ellas ha sido: "Mientras Nueva York duerme"; grandiosa cinta del inigualable Fritz Lang, ya sumerido a estas alturas (1956) en su etapa americana desde hacía años.
Reparto de lujo, un guión lleno de ingredientes: intriga, conspiraciones, periodismo, un caso policial, asesino en serie... ¡¡¡que no le falta de nada a la película vaya!!!
Dana Andrews, George Sanders, Thomas Mitchell, Rhonda Fleming, Ida Lupino, Vincent Price... se pasean por la pantalla encarnando a personajes diversos, formando un puzzle que culmina en un estado coral de personalidades absolutamente subyugante y que atrapa al espectador desde el primer minuto.
Y por supuesto una historia romántica, moderna y catastrófica. Imposible aburrirse ni un solo segundo visionando este film, magistralmente realizado por el grandísimo Fritz Lang, que vuelve a dar una magistral lección de dirección.
Muy destacable el magnífico guión de Casey Robinson sobre la novela de Charles Einstein.
Esperando que esta semana sea mejor que la pasada (no es difícil), nos quedamos con "Mientras Nueva Yourk duerme".
¡Feliz semana!

domingo, 24 de septiembre de 2017

Peter Perrett - "How the west was won" (2017)


Hace exactamente una semana y un día, en el previo del concierto de Bantastic Fand, mi amigo Imanol Lopez me recomendaba este disco (no era la primera vez que le oía elogiarlo). Tomé nota y el lunes sin falta lo hice girar.
Nunca estaré suficientemente agradecido a Imanol por tan impagable consejo. Tras una semana sonando casi en bucle, me decido a escribir unas lineas sobre el magnífico: "How the west was won", sorprendente retorno discográfico de Peter Perrett.
Tras veintiún años desde "Woke up sticky", único disco que grabó con The One, y que ha sido relegado al olvido, y casi cuarenta desde su debut con The only ones, con aquel grandioso disco de título homónimo, era necesario hacer acopio de fe para zambullirse sin temor en esta vuelta a la actividad artística, y más conociendo los problemas por los que ha pasado el músico inglés durante años.


Pero los milagros existen, pese a quien pese, y he aquí la prueba. Peter Perrett ha vuelto, y lo que en mi opinión es más importante, ha sido capaz de componer un ramillete de canciones maravillosas.
Para registrarlas ha reunido a sus dos hijos: Jamie y Peter, a un grupo de curtidos músicos, al ingeniero de sonido: Josh Green y al productor: Chris Kimsey; entre todos han dado forma a un disco atmosférico, de alto contenido romántico, de poética maldita y claramente (al menos para mi) nostálgico.
Con un ineludible poso sónico Velvetiano, y momentos que aluden al sonido propio de los cabarets malditos que operan en las medianoches clandestinas y una lírica recogida en recuerdos y sentimientos, las canciones flotan en un aire oscuro pero puro, se dejan respirar y envuelven al escuchante con el terciopelo de su textura, con la sedosidad de la voz de Perrett, con las incisivas guitarras y los bajos espumeantes; amén de algunos pasajes corales de ensueño.
No busquen trabas en el tracklist, no las encontrarán, o al menos yo no encuentro ninguna, todo lo contrario, cada pase descubro nuevos motivos para admirar y sumergirme en este elepé.
Porque hablamos de un disco absorbente, que puede crear obsesión, y no conformarse con un número limitado de pases, pues mucho me temo que está dispuesto a quedarse como una obra que perdure y que con el paso de los años vaya ganando en sabor y cuerpo, como el buen vino.
Uno de esos discos que me gusta dejar que los descubran los que no los conozcan aún, a los que ya han saboreado y han permitido que estas canicones se filtren por su piel, creo que poco tengo que decirles.
Pero me permitirán que les deje un par de preferencias personales, pues no me resisto a hacerlo, la verdad:
En primer lugar, el final; es decir el título que cierra el disco, una maravillosa balada que se retuerce en una especie de tempestad de guitarras y una agonía vocal que enciende, no obstante, la llama de la esperanza, la que ilumina el camino, su título: "Take me home".
Y en segundo término, un corte romántico, de cegadora luminiscencia en los coros finales y un enredado bullicio de sonidos eléctricos que la hacen evocadora, hermosa, su título: "Troika".
Termino esta reseña, mientras sigue sonando el, creo, infinito "How the west was won", del resucitado Peter Perrett.



viernes, 22 de septiembre de 2017

Crowdfunding - "Pasión no es palabra cualquiera", el esperado libro de Joserra Rodrigo.


Comprenderan que no les vaya a presentar a Joserra Rodrigo, si ya le conocen. Pero a lo mejor lo que algún amigo no sabe es que desde ayer está abierta la campaña de crowdfunding para financiar el primer libro (de momento) de Joserra, que llevará por título: "Pasion no es palabra cualquiera".
Los que conocemos a Joserra sabemos perfectamente de lo íntimamente relacionada que está la palabra, o más bien el sentimiento pasión, con la personalidad de Joserra.
Este libro, que como el propio autor señala, es una colección de epifanías de rock & soul, no me cabe duda de que será un despliegue de pasión, y, o mucho me equivoco (no he leído el libro), o no solo actuará esa palabra -que no es cualquiera cosa- en: canciones, punteos, ritmos, voces, coros, vientos o cuerdas, no me cabe duda de que la pasión de desbordará también en el universo particular de Joserra.
Quiero decir que el maestro vive con pasión, y esas vivencias las encierra en canciones, si; pero también en imágenes de su querido Portugal, paseos resguadado de un anorak por la city de los Kinks, travesías en coche, rumbo a Frías, con la ventanilla bajada, oteando los campos que hacen de Castilla territorio country, los recuerdos de su viejo barrio en las alturas Bilbaínas, veranos pasados y nunca terminados (es lo que tiene la pasión)...
El caso, es que esas epifanías, estoy seguro, contendrán todo eso. No solo canciones y discos bajo el erudito punto de vista de un melómano inigualable, sino la pasión en todo su esplendor, con canciones, discos, soul, rock, folk....arte, de fondo.
Conocer a Joserra es aprender que se puede vivir de pasión, de amor y entendiendo que compartir es mejor que recibir, que dar lo que se tiene, sin lazos ni envoltorios coloridos, es terapia de vida. Leerle tiene que ser, sin duda, magisterio de comportamiento de todo ello.
Por eso, se me antoja que "Pasión no es palabra cualquiera" es algo más que una canción de Graham Parker, es un libro, el primero, de Joserra Rodrigo; con preciosas ilustraciones de Cayetana Älvarez, y ustedes pueden contribuir a ello.
No hay mucho que pensar, ¿no?
Enlace verkami para ser mecenas de "Pasión no es palabra cualquiera".
Enlace facebook donde encontrar la actualidad del libro aquí.


Pasión No Es Palabra Cualquiera from Joserra Rodrigo on Vimeo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Elvira Sastre - "Ya nadie baila". Peleando contra la maldita juventud perdida.

Hace varias semanas me decidí a comprar en mi librería habitual: "Ya nadie baila", libro de poemas de la poeta Elvira Sastre. No fue una maniobra fácil. Me obligó a entablar una ardua pelea contra mi mismo. Mis cuarenta y pico se las tuvieron con ver con la realidad de que ya no son veintipico, que son los que tiene la maldita Elvira Sastre.
Recuerdo hace años, cuando aún solíamos acercarnos al pueblo de mi padre, a las fiestas patronales del mismo. Él siempre insistía en que 'las fiestas del pueblo ya no son lo que eran'. Por supuesto no es cierto. Las fiestas son mucho mejores hoy que las que mi padre vivió, habían mejorado en seguridad, limpieza, actividades... Lo que le pasaba a mi padre es que no eran SUS fiestas, aquellas que pasaba con sus amigos, que algunos aún están por allí, repitiendo la misma cantinela que él; las fiestas de su juventud, aquella feria en la que revoloteaba en sus tripas una adolescencia que mordía las entrañas, que salía a pasear con aquella primera novia, a la que alborotaba, entre risas y temblores la falda tras las zarzas, mientras la orquesta, al otro lado de las vías, entonaba "Tengo una vaca lechera..." aquello es lo que él añoraba. Mi padre, hacía años que había perdido el contacto con el hoy, con la vida, para repetir unos años que no fueron tan buenos como la memoria se empeña en reiterar, tramposa ella, pero que fueron días de juventud y sueños.
Cuando busqué sin encontrar libro alguno de la poeta segoviana, extrañado pregunté a una dependienta. Lo que me dijo me sumió en una leve pero duradera depresión.
- Busca en la sección de 'literatura juvenil'. - Aquello me sentó fatal, como si una bomba de dehidroepiandrosterona explotase ante mi, sin ser capaz de echar mano a un solo gramo de juventud química de la que se esparcía por el aire, a mi alrededor; me sentí como mi padre oteando las eras donde se celebran las fiestas de su pueblo, y comprobando que ya no son SUS fiestas; aquella no era mi sección.
Siempre he visto el cumplir años como una guerra contra la juventud, pero no en cuanto a lo que de evidente tiene la juventud, eso es una contienda perdida de antemano, me refiero a una guerra contra la ilusión, contra la osadía, contra el ímpetu de la juventud, un permanecer con actitud juvenil todo el tiempo posible, para poder seguir en la pomada del hoy, y no quedarse rememorando una y otra vez las fiestas de antaño.


Atreverme con la poesía de Elvira Sastre suponía una batalla decisiva, si perdía se podía imponer la certeza de que definitivamente había dejado de rueda a la vida, al hoy, a la actitud juvenil; me aterraba que sus versos me mandaran a la definitiva cuarentena y con ello a la consiguiente incapacidad para comprender un lenguaje, el lenguaje que hablan los malditos veinteañeros, el lenguaje de hoy, de mañana...
Me consta que hace tiempo estoy haciendo la goma, pero parece que aún tengo contacto visual con lo que hoy cocinan y sirven los jóvenes, esos a los que catalogan en estanterías donde pone 'literatura juvenil': como si el público hubiese de ser etiquetado por los editores, o los libreros; como si un veinteañero no pudiese disfrutar con los versos de Pedro Hierro, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre... como si una persona madura o mayor, tuviese demasiadas dioptrías en el corazón para entender a Elvira Sastre, Mai R. Ayamonte o Laura Fernández.
Me resisto a vivir de los clásicos en exclusiva. Si, son clásicos y lo clásico es eterno, inmortal... paradójicamente estos adjetivos me recuerdan demasiado a la muerte, o al menos al final, a la presencia del mismo al fondo de un camino que ya ha agotado sus bifurcaciones...
Me acerqué a la estantería de 'literatura juvenil', sin complejos, o al menos eso intenté dibujar en rostro y silueta, y agarré un ejemplar de "Ya nadie baila", lo acerqué al mostrador y no lo pagué con la tarjeta joven porque hace años que no me la dan.
La poesía de Elvira Sastre es fresca, prerrogativa de su edad, pero es osada, descarada y pasional, igualmente consecuencia de sus años. Pero es madura, sorprendente y muy incisiva.
Me destrozó algún poema por su fulgurante sensibilidad, por la desfachatez de tenderse ante el lector con las puertas abiertas, dejándose ver, pudiendo admirarla por dentro.
Contra todo pronóstico no tuve problema en entender y asimilar sus versos, sus verdades y sus sueños, sus ilusiones y sus rimas afiladas, blandas algunas, duras y cortantes otras.
Definitivamente estamos ante una gran poeta, y mejor que lo será en breve. Y ahora lo tengo claro, no puedo dejar de disfrutarla, ni a ella ni a ningún escritor maldito veinteañero, saben tanto que yo ignoro, tienen la vista tan clara cuando yo empieza a vislumbrar el futuro con sombras y manchas suspendidas en el aire.
"Ya nadie baila" es un poemario con evidente vocación de clásico, de inmortal, de eterno... pero eso será en unos años, ahora el torrente está en su apogeo y dejará cadáveres en el camino, los lectores que pierdan la rueda y se pasen el resto de sus días recordando las fiestas de su juventud.



martes, 19 de septiembre de 2017

Concierto: The Outside Hours - 17/09/2017 - Satelite T, Bilbao.


Hace aproximadamente dos años descubrí a la banda barcelonesa The Outside Hours. Fue una de esas casualidades, trasteando por la red, algún comentario en algún foro, o algún amiguete de BCN, o no me acuerdo muy bien cómo fue, pero alguien te pone en la pista, indagas y ¡plas!, ¡todo encaja!, esos sonidos que te gustan, esas guitarras, ese bajo siniestro, esos fuzz, ese blues subterráneo y garitero...
Desde entonces he venido siguiéndoles la pista. Hemos reseñado alguno de sus trabajos pretéritos (pinchar), y tenía noticias de que en este 2017 estaba previsto nuevo material.
El nuevo material ya está aquí, se titula: "Red runs the river", no veo el momento de que el cartero traiga mi elepé (¡joder, como anda correos!). Lo podéis escuchar, descargar o comprar en vinilo en su bandcamp: "Red runs the river".


Me los perdí en el ARF de 2015 porque aún no les conocía, y meses después me jodió bien, pero este fin de semana, -intenso de conciertos y eventos- se han acercado a Bizkaia para presentar sus nuevas canciones, repasar algún tema anterior y dejar constancia de que existen y saben lo que hacen.
Me da la sensación de que muchas veces, las matinales aprisionan a los grupos en una franja horaria muy estricta, lo que hace que se pierda cierta comunicación en pos de un mayor protagonismo de las canciones, no lo sé, igual es cosa mía.

El domingo por la mañana, ante demasiado poco personal, me dio (un día más) esa sensación. No obstante el trío formado por: Pere Casabella (voz, guitarra), Fresno Hugo (bajo) y Victor Calderón (batería) despacharon un buen ramillete de temas, en los que demostraron personalidad, calidad y actitud, además de buenas canciones.
Riffs poderosos, variedad de afectos sónicos de egregia distorsión, y nebulosos pero más que efectivos punteos que rodeaban la voz sugerente de Pere; el bajo de Fresno burbujeaba y se acoplaba a la sólida hiper-acción de la batería de Victor, la verdad es que sonaban como venidos de las cloacas del rock, aunque el entorno era demasiado soleado.
Se acercan al blues, al rock, al punk, incluso al rhythm and blues, y lo hicieron con esa atmósfera hipnótica y densa que a algunos nos atrapa, y con conciencia de clase rockera, como debe ser.
En el tracklist, con temas del nuevo disco que aún no domino pero que dejaron un regusto muy favorable, quiero destacar la excepcional y favorita personal: "She took the gun".
Espero que no sea la última vez que nos veamos las caras. Si pasan cerca de vuestras casas, no se os ocurra perderos la oportunidad de sumergiros en la oscuridad del rock-blues-garaje de la mejor factura, no os arrepentiréis, es difícil encontrar algo tan bueno dentro de estos planteamientos. Estupendos.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Calle Mayor"


"Calle Mayor" de Juan Antonio Bardem, es una película cruda y profundamente realista basada en la obra teatral de Carlos Arniches: "La señorita de Trevélez".
Despojado el drama original de sus afecciones cómicas, dando relevancia a los aspectos dramáticos de la historia.
Se trata de un drama sobre la miseria, la decadencia moral y el cruel y despiadado costumbrismo, el hombre en su encarnación más fiera.
Una película eterna, un tipo de comportamiento que no muere, no morirá porque está por encima de educaciones, clases sociales, cultura o status, simplemente es la despótica actitud fascista y el lodazal intelectual en que viven muchos seres aburridos, inservibles e hipócritas, que sienten una superioridad frente al resto basada en aspectos ridículos y meramente socioeconómicos.
La repugnancia que se puede sentir ante ese grupo de inútiles, que basan su egolatría en la contemplación de aquellos a que consideran inferiores o cómicos, observándoles pasear por la calle mayor, mientras ofician de hijos de..., y de enchufados en...
Perféctamente ubicada la historia dentro de un entorno provinciano. Un grupo de jóvenes, que ya no lo son tanto, y que se pasan el día jugando al billar y gozando de su privilegiada posición social, plantean como mero divertimento que uno de ellos, Juan (José Suarez), un médico soltero y atractivo que comparte en principio frivolidad con el resto del grupo, corteje a Isabel (Betsy Blair), una chica de 35 años que aún sigue soltera, convencida ya de que no se casará.
Cuando comienza el cortejo, ella no tarda en enamorarse ignorante de que se trata de un juego, una broma, un delito moral repugnante.
Grandiosa película de Bardem, con magníficas interpretaciones y una excepcional plasmación del ambiente y modos provincianos.
Pasamos la semana con cine patrio, la magnífica "Calle Mayor".
¡Felis semana!

domingo, 17 de septiembre de 2017

Concierto: Bantastic Fand - 16/09/2017 - Cotton Club, Bilbao.



Ha pasado como una exhalación. Desde Cartagena llegaron Bantastic Fand un jueves, bajo un cielo prematuramente otoñal, para llenar el Colegio de Abogados del botxo, donde sorprendieron en tan pelculiar entorno.
En Arrasate dejaron -según crónicas de amigos que allí estuvieron- impronta de lo que son capaces de hacer. Y finalmente ayer, en el legendario Cotton Club bilbaíno, se presentaron en la jornada de gala, la etapa reina de su mini tour por tierras de Euskadi.
Así que no era de extrañar que allí se concentrase tanto personaje ilustre, y tras el recital, que las sonrisas y la satisfacción fuesen la tónica general que a todos nos unió en animadas conversaciones, con el extra de vida que da un concierto como el de ayer de Bantastic Fand.
Tras verles en la histórica cita del Vals de Frías, y el pasado otoño en El Intruso, en la capital de reino, por fin jugaba en casa contra las canciones de los Bantastic.
Y demostraron que la banda está en su mejor momento. Las canciones suenan como nunca, la interpretación es precisa, los recovecos musicales son conocidos por el grupo y se sortea cualquier dificultad sin traba.


Nacho canta con más soltura, con su voz soleada, con esa placidez de la pradera y de la fe en lo que se hace, muy bien acompañado por Paloma del Cerro. También Paco del Cerro da un paso al frente en su prestación vocal, así lo demostró en "Down the river" y "Desert town".
Teclas (Carlos Campoy), base rítmica, con Chencho Vilar al bajo, todo se funde en el núcleo del sonido Bantastic, dejando un reguero de notas y sensaciones sublimes, algo que va más allá de las cancioness, unas sensaciones al alcance de pocas formaciones a día de hoy.
Y la guitarra de Fernando Rubio... es difícil para los que amamos esto del rockerío no detenerse en lo que este tipo es capaz de hacer; un guitarrista (y cantante, y compositor), absolutamente portentoso, fino, elegante y con la fuerza justa y necesaria para destacar sin despendolos en su cometido, un privilegio verle actuar. Toca algún tema de su extraordinario disco de 2009: "Tides" y nos regala una lectura del mítico: "Souther man" de Neil Young de auténtica excepción, impresionante.
Y es que en el apartado de covers también los cartageneros la lían, con Dylan en "Love sick" -versión mejorada con respecto a la de Frías, más acorde entonces a la clásica del "Time out of mind" de Dylan- y uno de mis títulos favoritos de la producción Dylaniana, me refiero a "Most likely you go your way (and I'll go mine)". Además de un impagable "Cold turkey" de Lennon, o una revisión final y en maravilloso acústico de "Come's a time", volvía Neil Young a posarse en el escenario del Cotton.


Y por supuesto sus canciones, con un buen repaso de sus discos, en especial el segundo, el magnífico "Welcome to desert town"; sonaron entre otras otras: "Can't you see?", "Givin' up the battle", "When she came to the city" (mi tema favorito de la banda, y como es habitual dedicado a mi brother Joserra Rodrigo, al que tanto debemos, entre otras cosas esta mini-gira), ,"Anymore" -además de las ya comentadas e interpretadas por Paco; también de su primer y estupendo "Strong enough to refuse" sonaron: "Calling""What can I say" o "My morning" en acústico.
En resumen y para no dar la txapa, que Bantastic Fand ha oficiado de ornamento de la escena bilbaína, han dejado un recuerdo inmejorable, y es que además ha sido genial volver a verles, saludarles y por supuesto disfrutar de su música y sus personalidades.
Espero que podamos decir hasta pronto, y que ese pronto haga honor a su significado. Un placer.

Un concierto de rock es una ceremonia, que cuando se es devoto y se tiene fe, se disfruta como si de un milagro se tratase, cuando -como en mi caso, ayer- la ceremonia se disfruta en tan buena compañía, un bolo es casi un trocito de cielo.



sábado, 16 de septiembre de 2017

The Dream Syndicate - "How did I find myself here?" (2017).


Una de las noticias más ilusionantes del año en curso ha sido la vuelta de The Dream Syndicate a los estudios para facturar material nuevo.
En estos casos, es habitual que la fe a la que se hace merecedora la historia de la banda, se mezcle con el recelo ante lo que pueda deparar un disco nuevo casi treinta años después de su última obra.
No es catastrofismo, ni pecar de agorero el tener dudas a este respecto: el mundillo está repleto de casos como el presente, en los que la decepción ante la realidad de un nuevo material evidentemente inferior a lo recordado y con los años venerado, deposita en el melómano de turno una mancha de amarga decepción.
No citaré ningún ejemplo de lo expuesto, todos tenemos algún caso de éstos en la cabeza. Pero si diré, para tranquilidad general, que esto no ocurre con "How did I find myself here?", el nuevo trabajo de The Dream Syndicate.


Steve Wynn es mucho Steve Wynn, y la verdad es que resultaría extraño que un tipo como éste se decidiera a ofrecer un producto mediocre, no viene siendo esa su costumbre en ninguno de los proyectos que a acometido en los últimos casi cuarenta años, no sería de recibo cortar esta tendencia.
Con lo cual, sin prisas pero sin pausa, hace unos días que abrí este nuevo álbum de una de las bandas definitivas de los ochenta (y más allá), para encontrarme el disco que paso a comentarles:
Como era de esperar, el grupo tira por derroteros sónicos, que sin traicionar ninguna de las propuestas hasta la fecha expuestas, intenta buscar rincones no explorados y que puedan ajustarse al latido musical de la banda, lo consiguen por supuesto.
Así, el disco ofrece una gama de esencias sónicas que determinan un fino tapiz de riqueza y variedad dentro de la coherencia. Como siempre, las melodías se desarrollan de forma cadenciosa, a base de escuchas. El disco se comporta con el oyente como un bálsamo, que poco a poco, y con la ayuda de un tenue masaje, va filtrándose por los poros, tomándose su tiempo en ejercer su terapéutico propósito.
Abren con una oferta más 'sencilla': "Filter me throw you", temazo lleno de épica ochentera, casi new wave, pero con un rotundo y bello entramado de guitarras, y un adictivo y pegajoso estribillo.
En un orden sónico similar se mueve "Glide", con contorsiones eléctricas de guitarras, una base rítmica que apunta al periodo siniestro, y esa espiral rock hipnótica que hace de los Syndicate una banda tan absorbente.
Se orillan hacia oscuridad de garito y ruidos subterráneos en la turgente e infecciosa: "Out of mmy head"; y no dan tregua con la lúgubre y resbaladiza: "80 west", extraordinario tema de tenebroso sonido que raya con el post-punk.



En la lírica "Like Mary" la textura del sonido se entrevereda con una melodía en la onda de Lou Reed y su sub-mundo, pero muy Syndicate.
Se aproximan al grunge, al vertiginoso delirio rítmico con la irresistible y arrítmica: "The circle", absolutamente demoledora; y tras esta explosión de viveza, nos enfrentamos al tema homónimo, una reiteración de códigos sonoros y aplicaciones rítmicas de once minutos que atrapa al tiempo que envenena, que se degusta con la complicidad de la ausencia de lo terrenal, magia sonora.
Y finalizamos con un tema de Kendra Smith, miembro pretérito de la banda y parte de los estupendos Opal, titulado "Kendra's dream", y que burbujea en un estado de semi-ebullición que no llega a explotar, y que crea una inquietud poética muy especial, otro gran momento y un cierre excepcional para el disco.
No estaba previsto, la verdad, pero se confirma lo que la mayoría suponíamos: The Dream Syndicate han vuelto para dejar constancia de su grandeza, de que han nacido para dejar cicatrices y fuentes sangrantes de arte y excelencia en la piel de todos los que aman la música, que lo suyo es definirse como una banda imprescindible que vive al margen de ortodoxias y pequeñeces globales o mediaticas. Uno de los discos del año.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Minigira vasca de Bantastic Fand - Recordamos sus discos.


Estamos de enhorabuena en Bilba. Bantastic Fand nos está visitando estos días; una minigira, que empezó ayer en un abarrotado colegio de abogados, donde demostraron bien a las claras cuales son sus intenciones.
Éstas  sus intenciones- se verán totalmente dilucidadas en las siguientes citas: en Arrasate esta misma tarde en el Kulturate de la ciudad guipuzkoana.
Y el sábadao en al Cotton Club bilbaíno, en la que promete ser una de las citas del año: si no me creen, aquí les dejo el enlace para adquirir las entradas que les harán entrar en razón a todos aquellos que anden aún con la mente en otras historias musiqueras: Bantastic Fand en el Cotton Club.
De tal magnitud me parece la ocasión, que voy a hacer algo que nunca antes había hecho: recordar las reseñas que a propósito de la publicación de sus dos discos de estudio hasta la fecha escribí.
Son precisamente los entresijos que esconden estos magníficos trabajos -más alguna suculenta versión- lo que degustaremos en esta minigira, y creo que refrescar la memoria puede venir genial.
Vamos pues con las reseñas, tal y como fueron escritas, de "Strong enough to refuse" y Welcome to desert town".
Y hagan caso, si pueden, no falten, y dejense deslumbrar por el arte de Bantastic Fand.


Bantastic Fand - "Strong enough to refuse" (2014).



Este es uno de esos artilugios sobre el que tienes intención de escribir tan pronto llega a tus oídos, mi bro Joserra me lo descubrió desde sus dominios de la land y también en su exilio compartido, hay recomendaciones que por venir de quien vienen no se pueden dejar pasar. Así que tras unos días pre-navideños en los que el material se amontonaba en repisas y discos duros, me acerque a la bandcamp de la formación cartaginesa y me agencie este: "Strong Enough to Refuse" antes de los atracones que conmemoran el nacimiento de un futuro líder.
No quería decirlo, pero no me resisto: en cuanto enchufas el primer tema a las orejas, descubres que lo que suena más que proviniente del soleado sur de la piel de toro, parece germinado por la fértil tierra que se ve regada por las aguas de cierto río allende de los mares, que reparte musas sobre todos aquellos que nacen a su vera concibiendo como armamento vital una guitarra, una pluma o un corazón estrujado.

Deliciosa colección de canciones que por fin verán la luz, justo antes de las procesiones que conmemoran la muerte del líder antes comentado, y que nació días después de pinchar el disco por primera vez, hace unos meses.
Esta banda comandada por Nacho Para no es nueva en el mundillo, son varias las décadas que llevan viendo a esta gente pelear con el embravecido oleaje de la cultura en este país, tormenta que siempre se ceba con los que entienden la música (en este caso) como vehículo de expresión artística, recipiente de belleza y sentimientos y fabrica artesana de felicidad para los demás; y no como un simple entretenimiento menea-culos y duerme-inteligencias destinado para el consumo rápido y masivo en Radio Formulas y TV carentes de otros intereses que no sean las cuentas de resultados de los grupos periodístico/políticos a los que pertenecen.
Pero tras varios éxitos artísticos de los miembros del grupo y que se pueden consultar y admirar en su magnífica pagina web: http://bantasticfand.com/, presentan en el pasado 2014 un disco, este que hoy comentamos, que marca diferencias y crea adictos a un sonido genuino, fresco y luminoso que viste excelentes melodías

Hay de todo un poco en el álbum: desde abordajes al sentimiento Jayhawks poblados de pop, hasta banjos y reductos sónicos mas folks, temas que se agarran al country o hermandades con los songwriters mas destacados que vuestra imaginación quiera presumir. Además hay armónicas, y hammonds que hacen de conductores de una sutil psicodelia, y hermosas lineas de rock amamantado por papá blues y mamá soul; lo dicho, una gozada.
Como el disco es variado y de una duración mas que respetable, cada tema tiene un lugar definido y bastante delimitado con respecto al resto, no es cuestión de que os desvele los secretos de todos ellos, con lo que os comentare brevemente cada uno.
Abrimos con un fluido tema de acústicas que encandilan, Nacho canta con liviana voz una melodía que rebosa vida y brilla desbordante de sol, bien podrían haber introducido The Jayhawks este excelente tema en cualquiera de sus discos....ah! se titula: "I'm Ready".
Me encanta "Far From Home", con esas guitarras que reptan como serpientes por el desierto, los banjos casi amenazantes y la voz arenosa de Nacho, excelente.
Preciosa balada folk: "Light my Room" y "My Morning", es un country muy cajun, muy de tasca y botas con espuelas.



Teclados un tanto anfetamínicos respaldando la voz de Nacho y electricidades que se intercalan, base rítmica pausada y clásica...que chula es: "When I Was Young". Y no os digo nada de "Calling", mágica y deliciosa, se desliza por los oídos endulzando el ánimo, cantada con tono juvenil, es como una tarde de primavera, como la sonrisa de un bebé, tan inocente, tan intensa...
Otra balada que mira al folk de songwriter, mas sesuda y oscura, pero igualmente sublime, se trata de "Free". Vuelven las luminosidades con "Joyful Spiral", con guitarras casi transparentes, pianos a lo Spooner y hammonds a lo Don Patterson, ¿que decir?.




Nos vamos al salón hasta que nos echen, imposible no estar de buen humor bajo el influjo de: "I Didn't Know". En cambio el piano y la entrada de voz me recuerdan a The Band, aunque solo un poco, en la bonita "After All". Y ojo a la entrada de: "What Can I Say", guitarrera y caliente, bluesera y con un toque funk, un tanto Hendrix, estupenda de veras.
Y la psicodelia coral nos despide, a lo CSN mezclados con Beach Boys, ambos influenciados por Beatles e incluso Jayhawks, un tema que invita a volver a empezar, su título: "Two Weeks".
Estoy encantado de haber terminado esta reseña, tenía que haber sido en navidades, finalmente ha sido en Semana Santa...bueno, algo de milagroso y celestial si que tiene el disco, puede valer...
De cualquier forma, sea la época del año que sea, os recomiendo que no os perdáis este disco de los cartaginenses: Bantastic Fand, se titula: "Strong Enoug to Refuse".



Las fotografías que decoran este post están extraídas de la pagina web del grupo: http://bantasticfand.com/



Bantastic Fand - "Welcome to desert town" (2016).




El otro día escuchando "Last Days of The Century" de Al Stewart me di cuenta de que mi bro. Joserra tiene razón, y la voz del amigo Al tiene un notable parecido con la de nuestro Nacho Para.
Y dicho ésto, que no quería que se me olvidase, entramos en el meollo de este post, es decir: el nuevo disco de los cartageneros de Bantastic Fand que lleva por título: "Welcome to Desert Town".
Superar, e incluso igualar el anterior y magnífico: "Strong Enough to Refuse" de 2014 no era tarea fácil, y la verdad es que tras varias escuchas de esta secuela debo decir que no tengo ni idea si se ha visto superado el precedente, lo que si tengo claro es que éste no esta ni un ápice por debajo de aquél, osea que me parece tan maravilloso como el primero, para mi, miel sobre hojuelas oigan.


Si que se evidencia una mejora en cuanto a las condiciones técnicas facilitadas, que dan lugar a un sonido más compacto, más limpio. También esta claro que en este álbum la producción esta más cuidada y es justo desatacar el trabajo de Carlos Ashworth, pues me parece muy importante que este mayor empeño en los controles no de al traste con la veracidad de los temas, con la frescura, con la normalidad de una bella canción de rock como ocurre en no pocas ocasiones, sobresaliente en este apartado, pues el disco se muestra sincero a los oídos, crepuscular y dotado de una sensibilidad exquisita y nada amanerada.
Por las costuras del tejido emocional de las canciones de Bantastic Fand se escapan ecos de Jayhawks, soles atlánticos de Tom Petty y su gente, quejidos de mi Gene Clark, y horizontes amarillos del Neil Young más nostálgico, el de pradera y camino de arena solitario.


Y empiezo por ésta, por "When she came to the city", por bonita, por venir del mismo lugar del firmamento rojo de la atardecida en el que Olson y Louris recogían sus coplas más emocionantes y románticas.
Y sigo con "Desert Town", que parece traer consigo la tierra de la pradera americana agarrada a los tacones del corazón.
Pero todo había empezado unos cuantos pellizcos antes, con la soleada: "Can't you see", poblada de susurros de los Flying Burrito Bros.
"Down by the river", cantada por Paco del Cerro es vaquera y fronteriza...y hermosa, como también lo es "Giving up the battle", tocada por las acariciadoras notas del Hammond.
Vuelve la luz y la electricidad más evidente en "Anymore", tema que de buena gana firmase el amigo Petty, y "Find the door" es inmortal, porque tiene todos los ingredientes para permanecer impermeable al paso del tiempo para todos los que amamos esta historia, incluye harmónica y piano.


Otro de mis temas favoritos es "Something's going on", por la voz sobrecogedora y las voces sublimes, corte que tiene contestación antagónica con la guitarrera y pelín canalla: "Everybody's rocking" de original letra en la que se recuerdan creaciones de unos cuantos colegas de todos nosotros.
Más primavera y más Petty, mas carretera en "My invention", y vuelve a la voz cantante Paco del Cerro en "Goodbye", de guitarras dulces, modelo Traveling, o Byrds oigan...
Y se acaba el paseo, con pianos y soplos de hammond, nostalgia en el decir a lo Elliot Murphy, el de aquellos setenta gloriosos, adiós con la preciosa: "Muses".


Sin duda estos tipos lo han conseguido de nuevo, otro motivo para creer que hay cosas buenas tras el necesario fundido en negro que obligamos a aceptar a nuestros televisores cada noche, tener presente que siempre, cada día se puede uno perder en los paraísos, o desiertos, de la música hecha con corazón, talento y bondad como la de este disco, en Frías con las canciones golpeándonos el rostro... más.
Bandcamp para descarga o compra del CD en el siguiente enlace:

https://bantasticfand.bandcamp.com/album/welcome-to-desert-town

jueves, 14 de septiembre de 2017

Se reúnen The Containers - "Self contained" (1977/2017)


La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. El otro día, trasteando por internet, me sorprendió encontrar algo relacionado con un viejo disco: "Self contained" (1977), obra de un setentero grupo británico denominado The Containers, es muy posible que a muchos les suene.
El disco, no especialmente conocido por estos lares, llegó a mi hace años por medio de un amigo que a su vez conoció el artilugio durante una temporada que pasó en Birmingham, se trajo una copia, me la prestó, y me gustó, me sigue gustando.
The Containers era una banda capitaneada por James A. Smith, que cuenta en sus filas con la imprescindible voz de Stella Barker, que a pesar de poseer un timbre que me recuerda en parte al de Yoko Ono, lo cierto es que hace un tándem vocal con Smith bastante sugerente y exclusivo.
De la escuela de Elvis Costello, Buzzcocks ó The Waves, grabaron este disco, con la presencia de los Soft Boys de Robyn Hitchcock, -que tocó el bajo en la grabación de "Self contained"-, con quienes compartían nada menos que los Spaceward Studios, al ingeniero Mike Kemp, y también inquietudes musicales y una sana (ó no tanto) camaradería.
El grupo no tardó mucho en descomponerse. La primera en abandonar la nave fue Stella Barker, que posteriormente militase en bandas notables como The Bodysnatchers ó The Belle Star.
James A. Smith probó suerte con un nuevo proyecto: The Beach Bullies, con el que tampoco tuvo demasiada suerte. Incluso formó parte de unos iniciativos Thompson Twins.
El caso, es que en este 2017, el conjunto ha decidido reunirse. Al dúo vocal se une el también fundador: Adrian Foster 'Hots'. Por supuesto también han vuelto a poner en circulación aquél atractivo y efervescente "Self contained", que se puede adquirir en descarga vía bandcamp y también en vinilo.
El álbum nos ofrece un explosivo coctel de pop, garaje de bajo octanaje, pub rock y beat psicodélico de etérea textura.
Celebro esta resurrección, por encantadora y aventurera. Nos quedamos con la estupenda: "Rita's leg", interpretada en directo en este 2017.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

El cine Vizcaya, la abuela Maruja, la fila de los mancos - Las paranoias de Addi


El cine que me gusta es de sesión continua. El cine que me atrapa es uno que ya no existe. El del rugir del proyector en la habitación abierta al patio de butacas, sobre las cabezas de los agazapados en la fila de los mancos.
El cine Vizcaya estaba en la calle San Francisco, en Bilbao. Atravesando el puente Cantalojas, en dirección a la oscuridad lírica y húmeda de Bilbao la vieja, buscando la silueta de la iglesia de San Antón, que vela por el sueño de la ría del Nervión desde su puente de piedra. Transitando por la acera izquierda, y tras rebosar el bar Linaje, en pocos metros podías detener el paseo para recrearte con las fotografías, que tras un cristal, mostraban barcos piratas recortando sus velas sobre la luna llena, intrépidos romanos con sus capas, rojísimas, ondeando al viento que sacude los helechos, veloces y destartaladas diligencias huyendo entre los cactos de los aulladores pieles rojas de Toro Sentado, a la Marisol ye-ye que había dejado de ser niña para convertirse en artista, y lucir como un engatusador reclamo de deseos pecaminosos.
Cuando accedía aquellos domingos de mi niñez, con la abuela Maruja, al interior del Vizcaya, siempre imponía mi deseo de pasar frente a la puerta de la sala de proyección; aún la puedo ver: alicatada hasta el techo con azulejos blancos, ruidosa y esparciendo un olor a química y a hoguera.
En aquellos años, no se comía en el cine, pero se podía fumar. El haz de luz que se empotraba contra la pantalla, se hacía visible gracias al humo de Ducados y Fortunas.
Olía a chicle, a saliva y a azúcar. Las pipas clandestinas croaban cual ranas, y sus cuerpos huecos y rajados se amontonaban en un suelo, protestando si las pisaban.
La linterna del acomodador buscaba butacas vacías y manos indómitas y aventureras, dedos con el esmalte roto en las uñas que rascaban sobre la piel suave de un pecho de vello incipiente; manos torpes y ávidas que tanteaban la carne creciente que se desbordaba por los límites de los sostenes; aquellos alguaciles de la moralidad perturbaban la paz de los labios, de aquellos labios que no eran sino alevines de amantes.
Yo era muy niño para aquellos oficios, mi abuela Maruja me mantenía alejado de la bacanal de las últimas filas.
En la segunda película me tocaba despertarla, pues se quedaba indefectiblemente dormida, ignorando las triquiñuelas de Antonio Ozores y Toni Leblanc para timar a sus semejantes en una de aquellas comedias brillantes y de moralidad pordiosera de la España del tardofranquismo.
Cuando los siete hermanos acaban a puñetazos con sus siete contrincantes, dando al traste con la construcción del granero, al ritmo de las melodías de Gene de Paul, el cine arrancaba en un estrepitoso aplauso regado con risas y bravos.
En cambio, la indignación se dibujaba en los rostros de los que observábamos como Henry Fonda llevaba a una muerte segura a los suyos en la fascistoide pero grandiosa "Fort Apache".
El cine Vizcaya ya no existe, cuando era niño dejó de existir y no me di cuenta durante años de que allí están mis primeros recuerdos. La abuela Maruja tampoco está, y en los cines ya no hay fila de los mancos, ni ronroneo en la sala de proyección, ni linternas, ni sesión doble, ni pipas en el suelo, ni olor a chicle, ni fotos de barcos piratas, diligencias ó romanos flanqueando la entrada, ó en el lateral junto a la taquilla, tras un cristal, en el caso del Vizcaya bastante sucio.
Aquél cine que yo añoro, aunque apenas conocí, ya solo está en los sueños de los mayores, y en el propio cine.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Los Goonies"


Por edad soy un "Generación X" total. Ahora bien, por gustos y adhesiones no, al menos no con respecto al cine. Quiero decir que en aquellos ochenta que tantos iconos cinematográficos dejaron en los que ya caminamos por la cuarentena, y que tantos compañeros de generación tienen como parte sustancial de sus recuerdos, yo tengo poco de "Generación X", siempre fui un tanto raro, mi hermano dice "peculiar" (que creo que es peor).
Resumiendo que nunca me entusiasmo ni "Regreso al futuro", ni "Gremlins", ni "Indiana Jones", ni "Juegos de Guerra", ni "ET", ni "Star Wars"... un auténtico marciano, lo reconozco.
Solo hubo excepción: "Los Goonies". Y mira que la película tiene varios ingredientes de los que me suelen tirar para atrás en esto del cine: principalmente los niños, ¿qué quieren que les diga?, no puedo con los niños en las películas.
El humor de la película tampoco es mi favorito, y la estética igualmente no debería ser mi favorita, pero lo cierto es que adoro "Los Goonies".
Me gustan todos los segundos de la película y cada vez que la pillo en la tele la veo hasta el final, no me pasa con muchas eh...
Así que vamos a oficiar de miembro de pleno derecho de la "Generación X" y nos quedamos esta semana con la mítica, icónica y encantadora "Los Goonies".
¡Feliz semana!

domingo, 10 de septiembre de 2017

Los domingos photosong - The Beatles - "Come together"


La foto de este domingo ha sido propiciada por la televisión, o más exactamente por un anuncio de la televisión. Se trata de una de esas colecciones que cada septiembre y enero aparecen como setas para hacer negocio aprovechando aquello de los buenos propósitos del personal.
En esta ocasión se le ha ocurrido a la publicación de turno ofrecer discos, nada más y nada menos que los vinilos en 180 gr. de The Beatles.
Desde luego puede ser una buena oportunidad para los que no dispongan de la discografía de los Fab-Four en vinilo para hacerse con ella a un precio razonable, ciertamente ignoro si la edición y sonido de los mismos es la idónea, aunque quiero pensar que no habrá gato encerrado. En cualquier caso yo tengo pensado hacerme con algún ejemplar de los que no dispongo en el formato grande, como: "A hard days night" o "Magical Mystery Tour".
Como oferta de lanzamiento han optado por "Abbey Road", uno de los grandes discos de la banda, último de los que grabaron, aunque publicado en 1969, unos meses antes del postrero "Let it be".
Así que nos quedamos con esta obra maestra con la que Beatles cierran definitivamente la puerta de los míticos estudios londinenses, para no volver a entrar juntos nunca más.
¡Feliz domingo!



sábado, 9 de septiembre de 2017

La docena de doce de... discos dobles.


Esta semana se han improvisado diversos hilos de comentarios en el caralibro a propósito del nuevo disco de nuestro Danny Wilson y sus campeones del mundo, que como saben es doble. La reseña que del disco de Danny ha depositado Johnny en su Espacio Woody/Jagger ha desencadenado interesantes reflexiones sobre lo frecuente de muchos discos de estudio en formato doble, de venir sobrecargados de canciones, algunas de las cuales tienen un discutible aporte positivo en el tracklist.
Aunque evidentemente prima por mi parte el respeto hacia el artista, que tiene toda la libertad para discernir la cantidad y duración de las canciones y del disco que compone, graba y publica, no deja de ser un debate interesante, que aunque numerosas veces planteado, sigue siendo de actualidad, pues es evidente que se siguen grabando discos dobles de estudio.
Pero como no es menos obvio que también existen auténticas obras maestras en este formato, justo es también destacar alguna de ellas.
Es por ello que he determinado confeccionar una de esas listas que tanto gustan en esta casa, una docena de doce discos presentados en formato doble.
Excluyo discos de éxitos y directos, por lo cual no busquen celebridares disqueras como: "Made in Japan", "Rock of ages", "At Filmore East", "Live at Leeds", "Weld"... sólo he considerado a la hora de confeccionar la lista discos de estudio con temas inéditos.
Les presento la docena de doce discos dobles de estudio:

1. The Rolling Stones - "Exile on Main Street" (1972).



2. Bob Dylan - "Blonde on blonde" (1966).



3. The Beatles - "The Beatles, (The white album)" (1968).



4. The Clash - "London Calling" (1979).



5. Stevie Wonder - "Songs in the key of life" (1976).



6. Led Zeppelin - "Physical Graffiti" (1975).



7. Eric Burdon & War - "The black man's Burdon" (1970).



8. Stephen Stills - "Manassas" (1972).



9. The Jimi Hendrix Experience - "Electric ladyland" (1968).



10. Cream - "Wheels of fire" (1968).



11. Bruce Springsteen - "The River".


12. Captain Befheart and his Magic Band - "Mask trout replica" (1969).




12+1. George Harrison - "All thing must pass" (triple) (1970).



jueves, 7 de septiembre de 2017

Igual que hace treinta años - Las paranoias de Addi.


La luz que se filtraba por el hueco que dejaba la persiana, cerrada sólo a medias, fue suficiente para despertarme. Me dí la vuelta y descubrí su cabeza junto a la mía. Respiraba acompasadamente, con un ronquido que parecía acariciar sus sueños, bucear en el aire viciado del dormitorio, recoger para guardar en la memoria las palabras disparadas durante una noche de sentir y no discernir, de pelear contra la piel ajena y desdecir a la historia, a nuestra historia.
Me deslicé despacio hacia fuera de la cama, intentando que mis movimientos no provocasen un terremoto en el colchón, no quería despertarla. Con ambos pies en el suelo, no pude resistir la tentación de mirarla dormir. Dormir así es una forma de arte, un cuadro viviente que solo se puede colgar del muro de recuerdos de la memoria. La boca sonreía formando una curva rosa que arrugaba sus mejillas, las retorcía y dibujaba en ellas dos hoyuelos que hacían de aquel rostro, hace tiempo sumergido en la cuarentena, una eterna exposición de adolescencia.
El óvalo de la cara continuaba tirante en las mandíbulas, demasiado huesudas, esculpiendo unos contornos cortantes y radicales bajo sus orejas, siempre desnudas de metal y piedras, pequeñas y ocultas bajo el estropicio de bucles negros que seguían brotando de su cráneo.
De repente, arrugó la naricilla, aspiró con fuerza y abrió los ojos. Agitó las pestañas, acondicionó las pupilas al claroscuro de la habitación y me sonrió con todo el rostro.
La disciplina se disolvió en el néctar color caramelo de sus iris. La fuga se frustró tan pronto las fosas de sus mofletes se hicieron más profundas, más infantiles; generalas que dirigían mi voluntad.
Me dejé caer sobre el colchón, cual camikace dirigí mis labios hacia los suyos, que seguían cerrados, construyendo una línea serena que tenía réplica de perfecta geometría unos centímetros más abajo, en el contorno de su barbilla.
Los abrí con mi lengua, no encontró oposición, y buscó sus pensamientos en el paladar, en las encías, en el hueco que dejaba la extraviada muela anterior a la del juicio, aquél que nos había abandonado aquella madrugada.
Hundí mi cabeza en su pelo, olía a papelería de barrio, a salitre, a hierba recién cortada, igual que hace treinta años.
Cuando nos separamos, una noche fresca de abril, con la plaza de toros como único testigo de mi abatimiento. Aquello me pareció un prematuro fin del mundo. Sentía que mi corazón hacía sangre por cada costura reventada, por cada compuerta desencajada, por cada desagüe de seguridad sobrepasado.
Cuando nos encontramos, hace unos meses, en un bar que solíamos frecuentar en los ochenta: recordamos las manifestaciones de estudiantes, mi cólera ante la injusticia, su miedo a que nos separasen, las manos enlazadas ante el cataclismo de bolas de goma surcando el aire de la Gran Vía; me dí cuenta de que ella también albergaba recuerdos de entonces, de cuando eramos tan poderosos que el tiempo no significaba más que el desierto de minutos que transcurría entre beso y beso.
Su divorcio obsceno, sus hijos intermitentes, la ceguera de la madurez no acogida con la alegría que nos hace jóvenes eternos, el arrepentimiento; todo aquello se mezcló con mi fracaso, mi frustración, mi infinita caminata de vampiro errante que siempre busca en el lugar equivocado.
No podía ser, o tal vez si. Olía tan bien: a papelería de barrio, a salitre, a hierba recién cortada, igual que hace treinta años...