jueves, 31 de agosto de 2017

Danny de la Matyr - "Crybaby" (2017)


En menos de un mes estarán aquí las diversas gamas de amarillos, y los tonos pardos que empujarán al juvenil verde al recuerdo, hasta que la deserción de los grises y licuados colores del invierno nos devuelvan a otra primavera.
Y en primavera, la pasada eso si, es cuando fue publicado el primer disco en solitario del músico texano Danny de la Matyr titulado: "Crybaby". Y aunque antes de los calores estivales ya me había hecho eco de él, por unas cosas u otras no ha sido hasta este punto, casi en el cataclismo del estío, que me he sentado ante el ordenata para comentar sus muchas bondades.
Uno de esos discos que no se ha marchado desde que lo descubrí en el mes de abril. No ha sido "Crybaby" un trabajo de esos que tras unas escuchas iniciales que dibujadan el boceto de un gran disco, el paso de los días van corroborando que no era para tanto, y que la preferencia por otros productos  dejan a la "promesa" en un lastimoso "¡qué pena!".



"Crybaby" es un exquisito trabajo que contiene algunas de las estructuras melódicas más lindas del presente curso.
Además de unas adiciones a modo de ornamentos sónicos de absoluta idoneidad y preciosismo. Comprensible este aspecto atendiendo al firmante de la producción: Luther Russell, quien en el curso pasado nos ofreció un delicioso disco, junto a Jody Stephens, ex Big Star, que firmaron bajo el apelativo de Those Pretty Wrong, de título homónimo y del que ya hablamos aquí. Aquél trabajo contiene evidentes similitudes sónicas y estilísticas con este "Crybaby" que hoy comentamos.
Y es que si el experimento de Those Pretty Wrong tenía a la gran estrella en el punto de mira de su esencia musical, este disco no se desvía demasiado de ese precepto. Si bien es cierto que "Crybaby" recoge saberes de otras fuentes de la orfebrería musical como The Beatles, The Posies, Raspberrys ó Cotton Mather.
Una vez más, por tanto, el powerpop sedoso y el pop de transparencias eléctricas y voces de colores pastel, nos hace sucumbir ante productos más -en principio- ambiciosos.
Con un listado de doce canciones que no dejan vislumbrar un punto débil en la coherencia y enjundia del disco, destacar algún momento es una labor, en cierto modo, ingrata.
Pero no me parece de recibo perderse la ocasión de observar el tránsito entre la brisa blanda y cálida del verano, con el carraspeado quejido del viento otoñal, sin contar con la compañia de maravillas como "Sure do I need you", favorita del que suscribe, por deslizarse como un intruso portador de magia e infancia en el organismo adulto.



Esto sin olvidar brotes de remembranza a los Beatles o los Kinks en "Skeleton Key", a George Harrison en "How can it be", ó a unos Cheap Trick juveniles en "Misfire".
"Lines", "Crybaby" o "Waterslide" son algunos momentos reventones de emoción y artesanía.
Pero creo que es mejor que descubran ustedes solos el disco. Yo llevo haciéndolo desde la primavera, pero ese duro y fatigoso viaje que nos hace enfrentar el húmedo otoño, dejando a nuestra espalda la calidez de otro estío que reservar para el futuro, cuando ya el frío no nos deje, creo que puede ser un momento único para repetir sus balsámicas melodías, o descubrirlas. El otoño vendrá con más tonos y susurros tiernos con "Crybaby".
No quiero perder la ocasión para elogiar (otra vez) el trabajo, plagado de decisiones impolutas y sabias, del sello alicantino Pretty Olivia Records, quienes con este artista (y otros) engrosa una nómina que empieza ser el quién es quién del powerpop y el jangle pop a nivel general.

Adjuntamos bandcamp donde escuchar y adquirir este imprescindible "Crybaby".

martes, 29 de agosto de 2017

A.J. Croce - "Just like medicine" (2017)


No me resisto a esperar más para disparar una de las balas que tenía en la recámara, una bala bañada en soul, ternura melódica y sensibilidad. Esta bala musical no es otra que la que lleva inscrito el nombre de A.J. Croce en su cápsula brillante.
El nuevo disco de Croce es un regalo para el oído. Se nota desde el primer segundo lo cuidado del producto: la producción exacta y metódica de Dan Penn y el grupo de músicos que le rodean: Colin Linden, David Hood, Steve Cropper ó Vince Gill, son prueba inequívoca de ello.
Si además nos fijamos en los conjuntos corales encargados de arropar la arenosa voz de A.J., no nos queda otra que sucumbir: Muscle Shoals Horns y The McCrary Sisters.

Pero todo este despliegue no sirve de nada si las canciones no acompañan, pero como tampoco es el caso, pues se trata de diez excepcionales composiciones, podemos decir que nos encontramos ante un disco delicioso y que se escucha sin freno y cada vez gusta más.
Las dos colaboraciones de lujo del lote se dan en los temas: "The heart that makes me whole", excelente corte compuesto junto a Leon Russell, soulero, cabaretero, con jolgorio de coros, vientos y piano al que se suma la guitarra de Steve Cropper; y "Name of the game", tema inédito de tono más folk, compuesto por el padre del artista, el inolvidable Jim Croce, en el que se hace acompañar de Vince Gill.
No es difícil recordar al gran Otis cuando la húmeda liturgia del soul de la bahía nos mece en la escucha de "Cures just like medicine", deliciosa.
Vientos en el elegante y sedante tema: "Move on" y ambiente más encendido y caliente en "The other side of love".
Más swingera se torna la acariciadora melodía y el inquieto fraseo en "Full up", y con un aire brioso la maravillosa: "The roads" que cierra el disco con vértigo de hammonds.
Y eso que el elepé había empezado con los pantanosos sones y ruidos de "Gotta get outta my head".



Y todavía nos queda la intensa balada: "I couldn't stop", íntima, absorvente, con un acordeón que redondea la atmósfera, un tema que podría haber recorrido la espina dorsal del noctámbulo Tom Waits. Y cerramos este repaso con otra virguería, soul de salón, con vientos y esencia clásica, a lo Otis, Sam, Arthur... ya saben... me refiero a la preciosa: "Hold you".
No decepciona el nuevo cancionero de A.J. Croce, todo lo contrario, me tiro a la piscina, me mojo, y les digo que puede ser su mejor disco hasta la fecha. En una palabra: delicioso.

lunes, 28 de agosto de 2017

Los lunes... escenas de cine - "El último vals"


Nunca había hablado en este espacio de cine musical. No es mi favorito la verdad, aunque alguna película me gusta. Pero la que traigo aquí es distinta, es especial y es bella -porque hay que joderse lo hermosa que es de ver esta película- es nuestra película musical (sospecho), la peli musical de muchos de los que por aquí pasan, sobran las explicaciones.
Hablamos de "El último vals", la obra maestra de Martin Scorsese, que en realidad se trataba del concierto ofrecido en la sala Winterland de San Francisco el día de acción de gracias de 1976, y que sirvió de despedida (aunque en la práctica no fue tal) de la banda The Band.
El proyecto inicial, que no era otra cosa que celebrar con amigos músicos una despedida oficial, interpretando temas del grupo conjuntamente con los propios de los invitados, fue creciendo al acceder a la realización Martin Scorsese, melómano reconocido, que filmó el concierto con enorme belleza plástica e intercalando entrevistas del grupo y de cada miembro por separado.
Mientras nos cuentan el inicio del grupo, los diversos nombres que pensaron para la formación, anécdotas, planes de futuro, etc... vamos viendo el mítico recital.
Me niego en redondo a destacar un momento favorito -aunque lo tengo- porque es todo el conjunto tan enorme, lírico, nostálgico, musical, glorioso, bello... que destacar un instante es como segregar al resto, igualmente celestiales.
Ah!!! Recuerden, cuando la vuelvan a ver (otra vez), no olviden poner el volumen a toda pastilla.
¡Feliz semana!!!

domingo, 27 de agosto de 2017

Los domingos photosong - Toni Gominola y Los Nerviosos - "Busca en otro lugar"


Recientemente mi amigo Toni Garrido, osea Toni Gominola, ha tenido la infinita generosidad de pasarme el EP que grabó con Dr. Divago, aunque bautizados como Toni Gominola & Los Impostores titulado "Oraciones de gamuza", del que ya hablamos aquí.
También me he encontrado un pedazo de single grabado en la madrugada del 12 al 13 de febrero (según información anexa) y que cuenta con un tema en el que a Toni le acompañan Dr. Divago (otra vez) titulado "Eva" por una cara, y otro junto a Los Nerviosos titulado "Busca en otro lugar", que es el que colgamos más abajo porque es una gozada cósmica de temarral, por cierto, todo lo que estoy escuchando a raíz de esta llegada de Los Nerviosos me parece la hostia, habrá que buscar.
Además adjuntaba el paquete unos fanzines: "Combustión", editados por el mismo Toni, -este tipo vale lo mismo para un roto que para un descosido-, que como era de esperar a un tipo como yo, han super-encantado.
Aprovecho la ocasión para incluir en la foto el estupendo libro de Toni: "Crawfish" que también recomiendo, como hice en su día en esta reseña.
En resumen, que estoy como un niño con discos nuevos.
Millones de gracias a Toni, y disfrutamos del domingo con este temón titulado "Busca en otro lugar"..
¡Feliz domingo!


jueves, 24 de agosto de 2017

The Lunar Laugh - "Mama's boy" (2017)


Nos paramos en otro de los (pocos) discos que me han atrapado este verano: "Mama's boy", segunda intentona de la banda de Oklahoma: The Lunar Laugh, tras su excelente debut de 2015: "Apollo".
Nuevamente son los sonidos livianos, de tierna estructura sónica, los que consiguen alcanzar la cima de la calidad, entre algún que otro fiasco de trabajos de artillería pesada que se quedaron en promesas únicamente (al menos para mi).
La combinación de pop sixtie con un leve regusto lisérgico, powerpop años setenta y cierto acento folk, funciona a la perfección. Añaden al coctel salpicaduras varias en forma de vientos o violonchelos, coros perfectos y omnipresentes, y un cuidado en las melodías más que destacable.
La producción, sin ser excesiva si echa a perder cierta frescura que se apreciaba en su debut, pero la evolución en el conjunto hace que el resultado merezca la pena. Gran trabajo registrado por avispado sello español: You are the cosmos records.
Se aprecian diversas influencias, como Simon & Garfunkel, muy apreciable en la estupenda y optimista: "She get's stoned".

Pero también The Byrds, The Beatles, The Beach Boys... escúchense temas como: "Sticks and stones", la maravillosa y Byrdiana: "Work in progress", la delicia de impagables coros y vientos que rememora tonadas sixties de los chicos de la playa: "A better fool"; la esencia más folk y campestre se reivindica en "Doin' alright", las esencias americanas de la costa oeste vuelven con "Living a lie".
El rompedor tema, de título homónimo con que da comienzo el catálogo, donde se perciben ecos psicodélicos es otro momento destacado. También sonidos más de interior y pradera, con trabajo de violines: "Take a little time"; coros y falsetes sobre el rasgado de la acústica en la breve "Lullaby moon", para terminar el tracklist con la preciosa tonada country-folk: "Nighthawks and Mona lisa".
Y dejamos para el final la preciosa balada, favorita personal, que cuenta con la adición del cobrizo sonido de un cello titulada: "The bedroom door".



Precioso disco, que pasará a buen seguro desapercibido, pero que reune suculentos sabores de los sesenta y toques de los setenta, en una combinación de haceres y sentires deliciosa, y que rubrica uno de los discos más bonitos y de calidad del curso. Recomendable.

martes, 22 de agosto de 2017

Eyelids - "Or" (2017)


Van llegando -con cuentagotas- discos que me animo a reseñar en esta segunda mitad de 2017. Con los favoritos del año más o menos dilucidados, y con alguna bala en la recámara, he aprovechado el verano para dar cancha a algunos trabajos que tenía pendientes, y debo decir que con desiguales resultados.
Uno de los que si me ha convencido a sido este "Or" de la banda oriunda de Portland (Oregon): Eyelids.
Bajo esta nomenclatura se agrupan cinco músicos con experiencia en el mundillo, no en vano han trabajado con artistas tan consagrados e incontestables como: Elliott Smith, The Decemberist, Drive by Truckers ó Damien Jurado.
Varios singles y un disco de 1984 titulado: "854", que no he escuchado, es todo su legado hasta la fecha. Presentan hace unos meses este segundo elepé, que llega a mi por medio del master Johnny JJ, que ya habló de él en su Espacio Woody/Jagger.
Se trata de un disco de fácil escucha, con guitarras cristalinas, voces que se reparten en armonías y estribillos de forma delicada y excelentes melodías.
Peter Buck produce el trabajo y crea un entorno sonoro que conjuga el jangle pop, con el pop ochentero ó ciertos toques de psicodelia.
Se presenta el disco con el single de fuerte pegada: "Slow it goes", que nos pone en el camino y puede funcionar como leit motive sónico del disco.



Entre los temas más rítmicos y encendidos nos encontramos coplas como: "Camelot" ó "My caved in vain". Medios tiempos pródigos en guitarras y teclas, coros y ritmos rotundos: "Falling eyes", "23 (years)" ó la deliciosa: "Furthest blue".
No faltan delicadas dulcineas, de tono nostálgico y orfebrería melódica, con ornamentos en voces y lineas sónicas: "Don't (please) come around", la delicada: "Moony" ó la también estupenda: "You know I gotta reason", con notas psicodélicas.
También se aprecia el toque lisérgico en: "(I will) leave with you". Aunque mis momentos favoritos vienen en los cortes más ensoñadores y calmos: "Ghost, ghost, ghost" y en especial con la hermosa: "Tell me you know".
Si ustedes gustan de las canciones de The Decemberist, Big Star o Teenage Funclub, es muy posible que este disco les conquiste, pues contiene toda la carga de elementos necesaria para que sorprenda (favorablemente) a muchos.



lunes, 21 de agosto de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Scarface"


Vamos con una de gangsters, con una pionera película que abrió el melón de uno de los géneros por antonomasia durante los años treinta y cuarenta dentro de la baraja temática del Hollywood de la edad de oro.
Nos referimos a "Scarface", pero la buena, la de 1932, la que dirigió el inconmensurable Howard Hawks y que contó con el "caracortada" de lujo de Paul Muni.
A diferencia del -en mi opinión mediocre- revival de Brian de Palma, en la original de Hawks, el protagonista es el auténtico caracortada, el que pisó las aceras y calzadas de Chicago: Al Capone, aunque en la película el personaje es bautizado como Tony Camonte.
El protagonista se muestra lascivo, cruel y despiadado. No obstante tiene una aura de inteligencia y capacidad analítica y estratégica de la que carece el Tony Montana de Pacino (que es un total mastuerzo).
Aunque es en ambas cintas, un romance del lugarteniente de 'scarface', en el caso de Hawks: George Raft, que inicia una relación con la hermana del hampón, lo que da al traste con el imperio del protagonista y precipita un desastroso final para los intereses del gangster.
Obra maestra del cine americano: oscura, violenta, de un realismo impactante que sorprendió en la época y sigue afectando en la actualidad, con momentos únicos de acción, y que marca el camino a seguir para lograr una buena narración de un género, el noir de gangsters, que es inmortal y siempre bendecido por numerosos seguidores, entre los que un servidor se encuentra.
Empezamos la semana con "Scarface", de Howard Hawks.
¡Feliz semana!!!

domingo, 20 de agosto de 2017

Concierto: Ana Curra - "El Acto" - Bilbao, Kafe Antzokia - 19/08/2017


Empezaba la Aste Nagusia y no estaba claro que fuese el mejor día para que "El Acto" de los Parálisis llegase a Bilbao.
Ana Curra es la encargada de pasear uno de los discos icónicos de aquello de La Movida (que ya uno no sabe muy bien que fue a estas alturas, de tanto abuso sobre el tema), y uno de los elepés más radicales, transgresores, personales, imperecederos y definitivos de la historia del rock patrio.
No me extenderé, pues lo que se vió y vivió ayer en el Kafe Antzoki se define por si solo.


Serpiente, un trío de teclas, bajo y batería metió en la sala la atmósfera que requería la ocasión, y con una siniestra propuesta de alaridos inquietantes, bajo borboteante y un ritmo que invitaba al movimiento, rubricaron un sorprendente y muy buen bolo, a mi me gustó.
Llegaba Ana Curra, una de las diosas de la oscuridad ochentera, una dama. Presentaba en Bilbao un tema inédito titulado "Fundido en negro", y con él empezó "El Acto".
La banda sonó cohesionada, las guitarras de Berdi y Cesar Scappa aportaban las dosis exactas de electricidad y el ritmo, con Rafa Balmaseda, miembro original de Parálisis, al bajo, retumbaba con frenético pálpito, escoltando la voz de Ana, que se mostró firme en tesitura y volumen.


Y fueron rugiendo los temas, salidos de las cloacas, del subsuelo del rock, como tienen que sonar. Que les voy a contar, ya lo saben: "El Acto", "Adictos a la lujuria", "Esa extraña sonrisa", "Jugando a las cartas", las versiones del "Heroes" de Bowie, momento elegido para recordar a Eduardo, a Bowie y a todos los ausentes, "Quiero ser tu perro", una de las dos míticas versiones que existen en la lengua de Cervantes del clásico de The Stooges.
Se intercalaron temas de Seres Vacíos: "Ratas", "Recuerda"... y otros temas de la banda madre.
No podían faltar "Quiero ser santa", "Unidos"...
Ana tocó al piano el triste "Air on the G string" de Bach para el necesario minuto de silencio por los terribles acontecimientos recientes.


Punch final donde destacaré por la importancia que este tema tiene para mi: "Autosuficiencia", emoción descontrolada en un servidor, por tantas noches e historias con este tema rayando mi juventud.
Gran concierto de Ana Curra, variado, subyugante, y en el que la fuerza de unos temas inmortales, la nostalgia y el glam oscuro y atmosférico de la diva formaron el coctel perfecto.
Otra noche de rock and roll inolvidable.

sábado, 19 de agosto de 2017

Joan Manuel Serrat - "Dedicado a Antonio Machado, poeta" (1969)


Ésta ha sido una semana difícil, áspera, fea y triste. No es fácil reconciliarse con el mundo ni con los hombres en semanas como ésta.
Cuando la falaz y vil saña con que el hombre suele aderezar sus obsesiones, sus ambiciones y sus creencias, se empeña en imponer la razón diluyéndola en sangre inocente, dolor y destrucción, uno termina pensando que hay cosas que no tienen remedio. Siglos de debate con la fuerza del filo asesino de la navaja como lengua, y la pólvora como argumento, revela que el ser humano no da para más.
No quiero mentir, ni a mis amigos, ni a mi mismo: no debo ser yo un ejemplo a tener en cuenta, cuando reconozco que en casos como el de esta semana, en la que la miseria se ha cebado con Barcelona, una ciudad cercana, querida, antes más admirada que ahora, pero repleta de amigos y estampas hermosas, de recuerdos y buenos ratos, de conciertos y descubrimientos; el dolor es más hondo y ácido que en otras ocasiones, es la mía una forma también de mezquindad.


Desgraciadamente lo que han volcado muchos miserables por la boca, el lápiz ó la red social, a posteriori, no ha contribuido a la reconciliación difícil que antes refería.
Pero es necesario -y justo- reconocer la entregada humanidad de la mayoría, la voluntad de ayudar de muchos, el sincero dolor expresado con pena y rabia, pero sin odio de casi todos, porque si odiamos dejamos de ser, y si no somos no estamos, y ser invisible a los sentimientos no es vivir exáctamente...
Pero es que además en esta semana de infortunio, también ha saltado la polémica de Sabadell y el "rumor" de que estaban pensando retirar la calle dedicada a Antonio Machado. He leído bastantes cosas, y la verdad es que me da la sensación de que se ha querido hacer noticia y ruido de algo que no es exactamente como algunos lo han querido contar. En cualquier forma, espero que el alcalde de Sabadell demuestre con hechos que Don Antonio Machado se queda.

Si España fuese un país serio, culto y decente, Antonio Machado ocuparía el lugar que le corresponde: uno de los escritores, en especial poeta, más grande, humano, sensible, colorista y genial del siglo pasado, aquél siglo que junto con su país, tan mal trató al genio sevillano.
Así que hoy, sábado, tiempo para el descanso y el asueto, he querido juntar Barcelona y al gran poeta en un post.
Hablando de genios y de Barcelona, hay que hablar de Joan Manuel Serrat. Sostengo que la obra del barcelonés desde sus inicios con aquél "Una guitarra", hasta 1984 con "Fa vint anys que tinc vint anys", hay que escucharla de rodillas y dando gracias a Dios, o a cada quién tenga fe como hacedor de milagros no explicados por la ciencia.
No me voy a andar por las ramas, que ya estoy poniéndome demasiado pesado:
"Dedicado a Antonio Machado, poeta", es una obra maestra total, absoluta y definitiva. Un disco que debería estar en una suerte de gloria eterna, pasarlo una y mil veces en colegios e institutos, para que los jóvenes y niños aprendan al tiempo la hermosura que encierra la poesía y lo bella que puede ser la música, cuando sus notas son administradas con el tino y la coherencia anárquica de la inspiración poética y el amor a la belleza, he dicho.
Tal vez alguno acuse a la producción de este disco de un tanto barroca, un poco aparatosa. Es cierto, en ocasiones y escuchado hoy puede dar esa sensación, en especial la primera cara del vinilo. Pero cuando Serrat se concentra en el Machado andaluz -como saben ustedes hay también un Machado castellano- este sonido abarrotado de metales y vientos, de cuerdas y fervor (andaluz) es coherente y al menos a mi, no me molesta.
Tan solo en una canción me parece que está de más la labor orquestal de Ricard Miralles, me refiero a la maravillosa: "Guitarra del mesón", aquí si me gustaría que la cosa hubiese quedado entre Joan Manuel, Antonio y la guitarra.

Pero las melodías son tan maravillosas, Joan Manuel canta con tanta fe, con tanta admiración por las palabras que escribió don Antonio, con tanta humildad, que creo que nunca antes ni después ha cantado tan bien el cantautor barcelonés.
Y las letras, los poemas del genio poético del 98. Pero, ¿cómo se pueden adaptar tan bien estos versos milagrosos?, ¿cómo pudo Serrat encontrar la melodía que la providencia había elegido para estas palabras, y escondió entre la ropa interior de las musas?.
No hay trabajo tan meticuloso en la discografía española que aúne literatura y música como este homenaje a Machado.
Siempre es un buen día para recordarlo, para homenajear a Serrat, por supuesto a don Antonio y en semanas como esta, incluso llorar un poco por Barcelona, por el mundo y por el hombre.
Si se pueden hacer discos como éste, igual los milagros existen, a lo mejor aún hay esperanza.

jueves, 17 de agosto de 2017

And libros by Addison de Witt... "El corazón helado" - Almudena Grandes


Por algún motivo que en realidad desconozco, "El corazón helado", novela publicada por Almudena Grandes en 2007, se había quedado enredada en la maraña de acontecimientos que han tejido la pegajosa y tupida tela de araña que ha sido mi vida durante demasiados años de la última década.
Pero afortunadamente, todo lo que tiene que llegar, inexorablemente termina llegando, y así ha sido también en esta ocasión. Muchas veces he pensado en esta novela con pesadumbre no disimulada (un servidor es fan de Almudena, y encima me cae muy bien), pues se trata de una cuenta pendiente conmigo mismo, y también con la autora y su obra, que tanto me ha dado.
Y como la lectura de esta novela estaba vaticinada para que se desarrollase ajena a la ortodoxia, ha llegado en formato E-book, que desde luego no es mi favorito (aunque tampoco soy anti-pantallas), pero del que suelo hacer uso ocasional, así me siento por unos días un millennial (cosa que la edad se empecina en ratificar que no soy).
El entierro de Julio Carrión, rico empresario hecho a si mismo, se celebra en el pueblo natal de éste (Torrelodones), en la más absoluta intimidad: su mujer, sus cinco hijos con sus familias y un puñado de viejos conocidos del pueblo. Cuando aparece una misteriosa mujer que observa la escena a cierta distancia, su cuarto hijo: Álvaro, el más parecido al padre físicamente, y curiosamente el único que nunca quiso emularle (se trata don Julio de una especie de gigante, brillante e irresistible a los ojos de hombres y mujeres), repara en la mujer, que despierta una tremenda curiosidad en el hombre.
Raquel, la mujer que acude al cementerio: es nieta de Ignacio Fernández: un héroe de la resistencia durante la guerra civil y que combatió contra Hitler en la segunda guerra mundial, miembro de una familia adinerada de Madrid, republicana y que tras la guerra, salpicada de innumerables desgracias para el clan, se exilia en Francia, donde consiguen prosperar, para volver a la capital tras la muerte del dictador.
Ignacio, apodado "el abogado" y su nieta están muy unidos a la vuelta del exilio. Los sábados por la tarde les pertenecen. Una Raquel de apenas 9 años acompaña a su abuelo a casa de Julio Carrión uno de aquellos sábados de 1977, allí conoce a sus dos hijos menores, uno de ellos el joven Álvaro de 12. Lo que allí ocurre aquella tarde, cambiará irremisiblemente su vida.
Tras el funeral, Raquel y Álvaro se vuelven a encontrar, se enamoran y echan sus vidas a rodar por la empinada y resbaladiza pendiente del destino. El vertiginoso devenir de los acontecimientos se mezcla con el pasado en el que ambas familias comparten una historia común donde Julio Carrión protagonizó un papel traidor y mezquino, momento en que empezó a fraguar su indecente fortuna.
Con enorme destreza, Almudena Grandes nos hace viajar en el tiempo, contando la historia de la España de la guerra y el franquismo, por medio de la heroica familia Fernández por un lado: sus bajas de guerra, las traiciones a las que les somete la vida, el sufrimiento y la entereza de unas mujeres ejemplares y valientes; y por otro, la del mezquino Julio Carrión: su posicionamiento en el bando republicano primero, su traspaso -puramente oportunista- al previsible lado vencedor de Franco; su alistamiento en La División azul, de la que también desertó, y su coincidencia en París con la familia de Ignacio Fernández. Describiendo su impúdica manera de proceder hasta construir su imperio.
El presente se vuelve espejo en el que cada cual se mira, viendo la imagen reflejada de su herencia moral, los rostros del pasado, las acciones que a unos ennoblecen y a otros depravan, la miseria de la guerra, la tiranía de los vencedores fascistas, lo terrible de su cristiano proceder genocida, la infame traición (ocultada tantas veces por ciertos sectores de la izquierda) que supuso el golpe de estado de Segismundo Casado, la miseria que afloró en muchos comportamientos, que se volvió incluso contra la propia sangre; el miedo, asentado para siempre en los corazones de muchos, la soberbia, el despotismo, el olvido, la falsedad, la normalización de las muertes, la grotesca e inhumana ceremonia de muchos asesinatos amparados por la ley...
Se confirma finalmente en la novela, que solo quieren olvidar unos... los que vencieron la guerra (con ayuda), pero perdieron la humanidad, y se comportaron como bestias contra hombres y mujeres, que indefensos y desnutridos, fueron aniquilados y sometidos por venganza, codicia y miedo.
Absolutamente maravillosa novela de Almudena Grandes, con un trabajo de documentación extraordinario, con una tensión dramática sobrecogedora y un estilo (el de Almudena Grandes), que hay que estar congelado (como el corazón de Julio Carrión) para que no emocione.
Una clase de historia además, osada, cruda y sincera; sin amaneramientos ni edulcorantes, con numerosos personajes 'de paso' que marcan el devenir de la narración.
"El corazón helado", además de la alusión forzosa a don Antonio Machado, quiero imaginar que hace referencia al órgano de Julio Carrión, y al estado en que quedó tras su paso por los campos congelados frente al río Vóljov.

Hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes 
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas 
ha de helarte el corazón.

(Antonio Machado)

miércoles, 16 de agosto de 2017

Tirar la toalla o viajar a la luz... - Las paranoias de Addi.


A veces la tentación de tirar la toalla es casi irresistible. Resulta tan tentadora, provocativa, cautivadora la imagen de esa toalla cayendo sobre la lona, a cámara lenta, provocando su aterrizaje una deflagración de cientos de diminutas gotas de sudor, afiladas y saladas, mezcladas con sangre, que terminan diseminándose en el aire, como anaranjadas pompas de jabón.
La esquina del perdedor, siempre refulgente de ánimos y caricias al púgil derrotado, los besos de una mujer ahora aliviada a pesar del magullado cuerpo de su hombre, las atenciones y los cuidados, todo ese micromundo de humanidad, contrasta con la soledad del vencedor: solo bajo la cascada de luz blanca y humeante en el centro del cuadrilátero, con los dedos mirando al cielo eléctrico, y el rugido de un público deseoso de canjear sus billetes de apuesta por dinero, es el momento de los negociantes.
La bolsa viene cerrada con una soga que a partir del triunfo se anudará alrededor del pescuezo del vencedor, que ya no es libre para separarse demasiado de la guarida del dinero, si no quiere perecer asfixiado por el negocio. El precio de la victoria es un intercambio de níquel por lágrimas, el vencedor ahora no es un hombre: es un titular, un vídeo de YouTube, un juego de la PS, el muñeco de los puños de oro.
La bolsa del derrotado no pesa tanto, pero deja paz al tiempo que despide a su propietario. Los que pierden no son virales, no tienen cara en los diarios deportivos y su nombre se va difuminando entre la manada de gloriosos 'vencedores por minuto' que va produciendo el mundo.
La libertad absoluta es no sentirse culpable por contradecirse, no dar vuelta atrás a escondidas, poder volver por donde has venido con la conciencia tranquila, sereno y desandando el camino, forcejeando entre el tráfico contrario: caravanas de robots que miran con la obsesión pintada en el rostro a un sueño, a una imagen idealizada del triunfo, sin observar el paisaje que se extiende en las lindes del camino.
Cuando las yemas de los dedos hormiguean ante la presencia cercana y palpitante del objetivo, prestas a iniciar unas caricias codiciadas, imaginadas y ambicionadas, no es extraño que el encanto desaparezca, se auto-destruya la ilusión en las postrimerías de la victoria, que se revela en ese momento vitalicio como la parte final de un camino en el que la vida se ha ido quedando atrás, jugando, enredada con los vencidos que has ido apartando, empujando a los confines de la vereda, que ahora, lejana y solitaria, empieza a ensombrecerse a la espalda del vencedor, que suele cruzar la linea de meta en soledad.
En ese cruce de caminos previo al gong, la disyuntiva entre la toalla, arrastrada por la gravedad a un estallido de fluidos que desperece la abotargada cabeza de sueños ahora menos importantes, o el eterno camino hacia el centro del ring, hacia el baño de luz cegadora y flashes que arañan las córneas a cuenta de la gloria que prometen, tan repetida como rápidamente olvidada, ignorada, dada por supuesta; en ese cruce de caminos, tirar la toalla a veces es la victoria, la victoria que permite ganarse a uno mismo, que permite tener aquello que la piel necesita: caricias; que a la vista alimenta: belleza doméstica y habitual; que el corazón precisa: amor.
Pero...
A veces la tentación de asestar el golpe definitivo, el ko del oponente, en busca de la gloria luminiscente y enfervorizada en el centro del cuadrilátero es casi irresistible...




martes, 15 de agosto de 2017

Wavves - "You're welcome" (2017)


Sexto disco de la banda capitaneada por Nathan Williams. Wavves publica "You're wellcome" dos años después de "V", repitiendo con el sello Ghost Ramp y, al menos en mi opinión, mejorando aquél.
En esta nueva tanda de canciones podemos encontrar el batiburrillo de estilos habitual en este grupo: punk-pop, surf, noise rock, garaje... con ese sonido Lo-Fi que también caracteriza la propuesta de Wavves.
Se observan también esencias doo-woop cincuenteras, y baterías enlatadas que dan una esencia electrónica y seca a algunos temas, dotándolos de una espiral bailable que no desagrada.
Ritmos de pulso exaltado, coros elocuentes y actitud descarada y en cierto modo frívola.
Un disco divertido, frenético y con el que se puede interactuar sin demasiadas consideraciones sesudas, pero con calidad y momentos interesantes.
Once temas que dotan al elepé de redondez, equilibrio y cierto eclecticismo.
En el primer y encendido tema, titulado "Daisy", nos introducen en su madriguera sónica, para retenernos allí.



Y a partir de aquí todo rueda por los derroteros previstos. "You're wellcome" es un tema de ácida corriente melódica y ritmo borboteante, con alusiones psicodélicas. "No shade" es una frenética estampida sónica y de actitud que no alcanza los dos minutos.
En cambio "Million enemies" es un atmosférico corte punk-pop, con ambiente claustrofóbico y adictiva melodía.



Otro de mis favoritos es "Hollowed out", en "Come to the valley" nos encontramos las esencias doo-woop comentadas, un tema de inocente ternura, etéreo discurrir sonoro y destacados coros.
"Animal" suena garitera y underground hasta que el estribillo la ilumina, destacando el uso del bajo. En "Stupid in love" vuelven de nuevo la vista atrás en cuanto al sonido; y "Exercise" es un tema de corte punkarra, de bajo reptante y guitarras rugientes.
Programaciones electrónicas en "Under" y conglomerado sónico y melódico un tanto anárquico. Nuevo retroceso en lo referente al sonido con la ochentera y agradable: "Dreams of grandeur".
Y se termina la fiesta con más ecos doo-woo, como zarpar por el Mississipi se imagina uno cuando de la gratificante -y como fuera de contexto- escucha de "I love you" se refiere.
Divertido y de fácil escucha este "You're wellcome", sexto disco de Wavves, que además viene muy bien para el verano.

lunes, 14 de agosto de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Carta de una desconocida"


Max Ophüls es un realizador que ha pasado por la historia del cine como de puntillas. No suele aparecer su nombre cuando de recordar las grandes hazañas cinematográficas de los años treinta y cuarenta se refiere.
En cambio, fijando la mirada, se da uno cuenta de que ha dejado importantes títulos como: "Madama de", "El placer", "La ronda" o esta maravillosa "Carta de una desconocida" que me he decidido a destacar para esta semana.
Basada en una historia de Stephan Zweig, este film es una de las obras cumbres del drama victoriano. Sobre una trama sencilla y casi anodina, se va tejiendo una historia a base de flash backs en los que se narra el amor fugaz entre un pianista de éxito y una joven.
Mientras aquél episodio no significó nada para el músico (Louis Jourdan), que ya no recuerda a la joven (Joan Fontaine), para ella es un capitulo que altera su vida y da al traste con ella, pues no ha conseguido con el transcurrir de los años olvidar aquel romance.
Así se lo hace saber por medio de una carta, que no deja de ser para el pianista la carta de una desconocida.
Magnífica cinta, entregada, apasionada y con esa atmósfera victoriana que solo los directores europeos como Ophüls saben recrear de manera tan notable, obra que reivindico por parecerme una maravilla de principio a fin.
¡Feliz semana!

domingo, 13 de agosto de 2017

Los domingos photosong - David Bowie - "Wild is the wind"


Aunque siempre pensaré que la original de Nina Simone es insuperable, esta versión que Bowie realizó para su disco de 1976 "Station to Station" siempre me ha gustado mucho.
El disco, que hizo de nexo entre su etapa soul y más luminosa, con la densa y claustrofóbica travesía berlinesa.
Un elepé que si bien es cierto que se queda un poco en tierra de nadie, que no alcanza la total coherencia de anteriores trabajos, y que adolece de el punch de sus grandes obras pretéritas, no es menos cierto de deja momentos excelentes y bucólicas letanías sonoras, como la presente versión.
Hoy en Bilbao tenemos un día de verano, así que el viento salvaje igual está un poco fuera de lugar, pero siempre gusta dejarse acariciar por la estupenda "Wild is the wind".
¡Feliz domingo!



viernes, 11 de agosto de 2017

The Outside Hours - Nuevo disco en septiembre: "Red runs the river".


En esta santa casa (bueno, no tan santa) somos fans de los catalanes The Outside Hours. Y esto es así desde que hace unos años descubriese trasteando por la red a estos tipos, me agenciase sus tres trabajos discográficos, y comprobase que lo que hacen empasta a la perfección con parte de mis gustos musiqueros.
Es por esto, que tras un tiempo espiando sus movimientos en las redes sociales, apercibido que estaba hace tiempo de que traían aviesas intenciones de publicar nuevo disco, me he enterado finalmente hoy, de que éste (el disco, digo), ya está presto a ser soltado, cuidado con la criatura que puede morder.
Se titulará: "Red runs the river" y verá la luz el 15 de septiembre en vinilo y descarga digital.
Yo ya me he apurado en encargar mi Lp. Pues es una edición limitada a 300 copias. Así que al loro.
Para aquellos que estén interesados, creo que lo mejor será acudir al enlace del caralibro de su sello: 'Swamp thing Records"  o al del propio grupo: The Outside Hours.
No es la primera vez que hablamos de esta banda garajera, potente y rockera en esta bitácora, recordamos las reseñas que aparecieron en su día de su EP: "The devil's right hand" y de su disco largo: "Gone".
Así que de momento, a esperar toca, dejamos este vídeo/anuncio del disco.




jueves, 10 de agosto de 2017

Nuevo disco y gira española de Flamin' Groovies en septiembre


Una de las plantillas clásicas de Flamin' Groovies, es decir, la formada por Cyril Jordan, Chris Wilson, George Alexander y Victor Peñalosa vuelven a la carga con un nuevo disco, primero que graban juntos en 38 años y que llevará por título: "Fantastic Plastic". Este trabajo verá la luz vía Severn Records el próximo 22 de septiembre, esperamos la fecha con el aliento contenido.
Y no acaban las buenas nuevas aquí. Al menos para España. Pues en este próximo septiembre, además de alumbrar el nuevo disco de la mítica banda californiana, tendremos la suerte de verles presentarlo en vivo, en primicia.
En principio serán cinco las ciudades que visitarán en esta inminente gira.
A continuacion la lista de salas y fechas previstas. Desde luego no faltaremos a la cita.

Lunes 4 de septiembre de 2017: A Coruña, Garufa Club
Miércoles 6 de septiembre de 2017: Avilés, Centro Niemeyer
Jueves 7 de septiembre de 2017: Bilbao, Kafe Antzokia
Viernes 8 de septiembre de 2017: Madrid, Sala Caracol
Sábado 9 de septiembre de 2017: Sant Boix, Festival Altaveu

martes, 8 de agosto de 2017

La cala del mensajero - Las paranoias de Addi.


La descripción que del peligroso enajenado daban por televisión no dejaba el más mínimo reducto a la duda. Desde hacía días, un tipo como el que describían los telediarios dormía en la playa de un precioso y escondido pueblo de pescadores. Aliado con el buen tiempo, que santificaba a los sufridos marinos aquella primavera norteña, se le podía ver mirando al mar, al horizonte, tocando una vieja guitarra española astillada y uniformada con pegatinas y dibujos.
En una aldea como aquella: diminuta, de gentes indiferentes a las moderneces, de pescadores genéticos, de ancianos descreídos que ya solo creían -aunque con fe ciega- en el sol de la mañana y las estrellas de la noche, no podía pasar desapercibido el extraño sujeto que había montado una destartalada tienda de campaña en la 'cala del mensajero', con la noche como natural camuflaje y la luna llena como cómplice y testigo.
Se decía de él que podía ser peligroso, y que se había escapado de un prestigioso centro de salud, aunque no estaba claro quién pagaba la elevada factura del mismo.
Según parece, iba de un lugar a otro, errante y sin un punto fijo en su destino. Se sospechaba que había perpetuado algún robo en varios comercios a su paso, incluso utilizando para llevar a cabo sus propósitos la violencia y algún arma blanca. Pero esto, solo es lo que decía la televisión.
En el pueblo había paseado por las calles, con su guitarra y su abstraída sonrisa. Por la mañana y al atardecer se le podía ver cantado frente al mar preciosas baladas en una lengua extraña. Lo hacía con una voz cristalina que parecía salir por los poros de su piel, pues los más osados que se habían acercado a su vera, decían que cantaba sin abrir la boca, y que las coplas eran hermosas, como rezos a la naturaleza;  y que mientras se dispersaban hacia el horizonte, su rostro dibujaba una amplia sonrisa, como una sonrisa de esperanza y perdón.
Se acercó la tarde del segundo día tras su llegada a la ventana de una enlutada viuda: doña Enedina, siempre malhumorada y reiterando las bondades de su difunto esposo: un marinero que, siendo aún muy joven, una mañana dicen que salió a la mar, y no volvió. Muchos pensaban -y piensan- que no era el fondo del mar el que mecía su musculoso cuerpo, sino alguna sirena de la capital, sin cola ni mar de por medio.


Sonreía y admiraba sus macetas. Reparó en el mal estado de unas rosas amarillas que se debatían entre la tierra y el cielo dentro de un quebradizo macetero de barro. La viuda le miró con expresión aviesa, pero el extraño no se dio por aludido; sonrío, y rozó con un dedo el laberinto de venas verdosas que era la mano de la anciana, que de repente sintió como su corazón se despojaba del peso de unos recuerdos impertinentes, agoreros y putrefactos, volviendo la auténtica paz y el ardoroso amor por su marinero extraviado en el océano, al mismo estado en que estaba cuando se casaron en la ermita del montículo que preside el rugir de las olas a sus pies, vigilando al mar, aquél que años después habría de separarles.
Sacó una botella de su roída mochila roja, y regó con una extraña agua color azucena la tierra que parecía que iba a sepultar a las flores.
A la mañana siguiente, las rosas, ahora rojas y blancas, parecían pedir espacio a Dios para poblar el mundo de color y aroma de vida, tan silvestres y hermosas se mostraban ante el sol recién llegado del día.
La mañana del domingo, mientras las gentes estaban en misa, y Darío, el hijo del herrero, se golpeaba una y otra vez contra los adoquines que alfombran la plaza, empeñado en dominar la vieja bicicleta que antes fue de su hermano Rodrigo y después de su hermana Rocío, el nuevo vecino de la playa apareció con su sonrisa impregnada de primavera, y levantó del suelo con cariño al pequeño Darío. Le montó en la bicicleta, le enseñó una sonriente luciérnaga que llevaba en la mano, que irradiaba luz de un color indescifrable, y que despertó la admiración del zagal. Le guiñó un ojo y lanzó al luminiscente animalito, que salió volando en dirección a la calle mayor, Darío salió pedaleando detrás del coleóptero. Cuando finalmente éste desapareció, al final del pueblo, perdiéndose en el bosque, iluminando los troncos de los eucaliptos, Darío se dio cuenta de que lo había logrado: sabía montar en bicicleta.


Los vecinos se encariñaron con el nuevo habitante del pueblo. Los zagales le dejaban jugar con ellos al fútbol, algunos jubilados le daban de beber de la bota cuando pasaba junto a la taberna, los pescadores le acercaban a su tienda sardinas y anchoas recién pescadas, que él asaba en la playa, aromatizando toda la aldea; incluso alguna jovencita se enamoró de su largo y rizado cabello negro, de sus profundos ojos azules y de su sonrisa, siempre bendecida por una suerte de alquimia purificadora.
Las noticias insistían en lo peligroso que podía llegar a ser el vagabundo, y aportaban un número de teléfono para que llamase cualquiera que tuviera alguna pista sobre su paradero.
Raimundo, el alcalde, organizó un pleno en el ayuntamiento al que también asistió don Elías, el cura; doña Concha, la doctora; don Serafín, el terrateniente y Juanete, el dueño de la tasca, por regentar el establecimiento que hacía de receptáculo de las noticias que circulaban por el pueblo de forma oficiosa.
No se invitó a la pareja de la guardia civil, pues manifestaron desde un principio su intención de no querer formar parte de una evasión de lo que deben ser las responsabilidades como ciudadanos de las gentes, aunque prometieron acatar la decisión que se tomase con respecto a si era lo preceptivo delatar al joven.
En menos de media hora, todos los concejales, y las fuerzas vivas del pueblo, alcanzaron, por primera vez en décadas, una resolución de manera unánime: no encontraban ninguna actitud sospechosa ni peligrosa en el joven, y no lo delatarían, al contrario: al día siguiente se presentarían en la cala para ofrecerle un trabajo y un alojamiento en una de las casas de don Serafín, hasta que se estableciese y pudiese hacer frente al pago de un alquiler.
Pero a la mañana siguiente el pueblo se despertó antes de que el sol iluminase el horizonte mojado, cuando los pesqueros aún avanzaban rodeados de noche. En la cala se había congregado una pequeña multitud de periodistas armados con cámaras, micrófonos y furgonetas que hacían un ruido infernal. Habían enmoquetado el suelo de cables y transformadores. Se gritaban entre ellos y hablaban ante las cámaras con la 'cala del mensajero' de fondo.
La policía, que llegó desde la capital ante la inoperancia de la benemérita pareja del pueblo, tenía cercado al joven de la sonrisa eterna. El amanecer dejaba ver tímidamente su tienda de campaña, y todo indicaba que lo pescarían durmiendo.
En el pueblo todo el mundo estaba triste.
- Este joven no ha hecho nada a nadie. Aquí se ha portado muy bien con todos y queremos que se quede- decía el alcalde a una de las cámaras de televisión, aunque según parece, su declaración no fue tomada demasiado en serio, y mientras hablaba a codazos, el programa de AR estaba en publicidad y la cámara apagada.
Don Elías, el cura, tranquilizó a los más jóvenes, que pretendían ayudar al desconocido con una acción tan desesperada como bienintencionada, que a buen seguro no serviría de nada, salvo para ganarse ellos un disgusto con las autoridades y perjudicar al pueblo.
Algunas mozas lloraban, y las señoras denunciaban entre hipos y ayes la vergüenza de actuar de aquella manera contra un buen chico, que sabía cantar como los ángeles, curar a las flores, y enseñar a montar en bici a los chavales.
Cuando el sol ya mandaba en el cielo azul oscuro de la primavera cantábrica, la policía entro en la tienda de campaña, con las pistolas en la mano y los grilletes prestos a enlazarse en las frágiles y artísticas muñecas del joven.
Las cámaras echaban humo. Los reporteros transpiraban emoción y ambición profesional, pateándose entre ellos por el mejor ángulo, o por el fondo de cámara más atractivo.
El jefe de policía llegó, fatigado tras escalar por la empinada cuesta que daba acceso a la 'cala del mensajero', y por la prominente barriga que afloraba por encima del ceñidor, en el que descansaban sin un solo segundo de gloria, la pistola y los grilletes. Se paró frente a las cámaras y los curiosos, secó su frente con el anverso de su oronda mano, y con cara circunspecta notificó que el vagabundo no estaba en la cala. En el interior de la tienda no había nada ni nadie.
El pueblo estalló en un grito de alegría. Poco a poco los periodistas abandonaron las eras frente al mar, dejando el lugar como el escenario de una batalla, el silencio volvió a la aldea y la playa volvía a estar silenciosa, muda, solitaria.
Nunca más se supo de aquél joven, pero desde entonces, 'la cala del mensajero', es conocida como 'la cala del amigo desconocido'.

Texto corregido y adecentado, como siempre, por mi amigo Paco Evander.

domingo, 6 de agosto de 2017

Los lunes... escenas de cine - "To Be or not To Be"


Vuelve Lubitsch a los lunes cineros, y lo hace con la que para muchos es su obra cumbre: "To be or not to be". ¿Qué quieren que les diga de este film?, está todo, o casi todo dicho.
Que se trata de una comedia de despiadado nervio cómico. Una burla a una amenaza real en tono crítico, pero con el lirismo del cine con mayúsculas.
El teatro dentro del cine y la guerra dentro del teatro, como acción terrible en clave de comedia. Un corte de mangas a lo peor del mundo que casi se desarrolla en paralelo a la realidad, el cine saltando de la pantalla y sobrevolando una Europa en pleno delirio, locura, y desde luego nada cómica.
Hay momentos grandiosos, surrealistas y un ritmo vertiginoso que hacen el visionado de la cinta una aventura frenética e hilarante.
Una obra maestra del género cómico con pocas rivales en lo que a grandeza se refiere.
Iniciamos esta semana de agosto, con medio país de vacaciones, pero revisitando "To Be or not To Be".
¡Feliz semana!

Los domingos photosong - Crosby, Stills & Nash - "Marrakech express"


El debut de la superbanda por antonomasia llega en mi opinión en el mejor momento creativo de los tres artistas que conforman CSN. Me parece, tras "Deja Vu" que cuenta con el añadido decisivo de Neil Young, su mejor trabajo conjunto.
En el disco hay canciones bonitas para aburrir, y los tres aportan temas de gran enjundia, coplas llenas de encanto juvenil y esa materia gaseosa y bienintencionada del folk sencillo e inspirado de la época. Por no hablar de la ligereza y acariciadora sonoridad de las armonías vocales.
Entiende un servidor, que Graham Nash está especialmente inspirado en aquellos años, y deja algún tema de esos que hay que escuchar de rodillas. No en vano, seguido a este trabajo, el británico nos deja dos obras maestras en solitario de esas que crecen a cada segundo.
Es por este particular que me he decidido por un tema de Nash para este domingo, en el que por fin parece que el sol asoma por el cielo bilbaíno.
Dejamos que se vaya calentando el ambiente con la preciosa y exótica: "Marrakech express" de Crosby, Stills & Nash.
¡Feliz domingo!



sábado, 5 de agosto de 2017

The Smoggers - "Dark reaction" (2017)


Aunque estoy esperando la sorpresa del cartero, anunciando la llegada del nuevo vinilo de los andaluces The Smoggers, lo cierto es que ya lo tengo bien trillado.
Vía bandcamp y spotify, este "Dark reaction", que llega a nosotros un año después de "Shadows on my mind" -repiten con el sello Soundflat records-, ha sido devorado por el que suscribe desde hace un par de semanas. Los que me conocen pensarán que mucho me tiene que gustar el grupo para engancharme al spotify, que no me gusta nada.
No es la primera vez que hablamos de The Smoggers. Banda que practica un sonido crudo, descarnado y rotundo: garaje-punk, con ese toque ye-ye que tanto me gusta, y que de pronto me recuerda a Los Flechazos (banda de referencia para un servidor), por sus soflamas sónicas a base de teclas setenteras. Un conjunto que sería catalogado por los fachas, en los albores del franquismo como: "existencialistas".


Entre grasa guitarrera, teclas "fundamentales", ritmos anárquicos y frescura que se escurre del subsuelo, salen a la luz diez canciones que harán las delicias de las criaturas más afines al tugurio y el síndrome de Peter Pan más underground.
Abren fuego con "Eres así", un tema directo, bailable y con palmas, estribillo contagioso y mucho swing.
Mucho más oscuro, denso y claustrofóbico es mi tema favorito del lote: "Razones para odiar", con claroscuros y un poso que me retrotrae a The Doors, un temazo en toda regla señores-as.
Vuelve la luz, las teclas que buscan el sol y el calorcillo de verano con la 'popera' esencia de "No volverás".
Cierto espíritu teenager abarrota la despiadada frescura de "Porque te quiero" y "Tu maldad", ambas para no parar de bailar, hasta mezclar los huesos de la osamenta cual puzzles.
La segunda cara es en inglés. y parece que la oscuridad gana enteros, la niebla densa de las cloacas crean una atmósfera más garajera, y esto se evidencia en la magnífica: "Dark reaction".

"Fuzz me in the cave" ataca desde el final del túnel, buscando el corazón, otro gran momento descarnado y rugiente. Y en "You can't come down" incluso se reivindica un blues callejero que activa a un muerto.
"Who's Jenny" es más ácida y psicodélica, y el final viene con el sobrecogido sonido de guitarras y teclas del colofón opresivo y agobiante de "Devil in me", otro gran momento.
Gran año para el rock patrio, de hecho me están gustando más discos de aquí que de allí. The Smoggers nos ofrecen un nuevo catálogo de temas iridiscentes de rock, punk y pop garajero difícilmente resistible, no se lo pierdan.

viernes, 4 de agosto de 2017

Ben Bostick - "Ben Bostick" (2017)


Muchas veces, enredados en la búsqueda del Santo Grial sonoro que nos haga eternamente jóvenes y vanguardistas, nos olvidamos (disculpen si hablo en primera persona del plural cuando lo oportuno sería hacerlo en primera del singular), de que a veces la verdad y lo realmente eterno, por clásico y por soportar siempre las pesadumbres, esperanzas y anhelos que nos corresponden como humanos, se encuentra en lo básico, en lo sencillo, en lo visceral.
Y es por ello que hoy, me apetece hablar de un disco sencillo, básico, crepuscular y hermoso, firmado por el joven cantautor norteamericano: Ben Bostick y de título homónimo.
Carta de naturaleza le otorga al trabajo su procedencia, pues lo he recogido del imprescindible MTD, blog sin igual de mi compadre Bernardo de Andrés Herrero.
No nos detendremos demasiado en diseccionar el artilugio: se trata de una decena de canciones de rock americano y folk rock, con leves acentos country, que incide en la mirada lírica del atardecer, las historias de soledades y amores perdidos, las epopeyas típicamente americanas, y ese poso seco, polvoriento y ronco del rock de carretera.


Llama la atención el bonito barniz de la voz de Bostick, y la fácil proyección de la misma. También es de agradar el interesante uso del piano, no siempre utilizado en estos sones de carácter acústico, y la limpieza y preciosismo de las melodías.
Tocando diversos palos típicos del género aludido, no pueden faltar encendidas baladas como: "Independence day", "Sweet thursday" en tono más folk, "Supposed to", o la Springsteeniana: "Erin is blue".
Rock de esencia fronteriza como "Coast of Mexico", en la onda de Cracker, o "I should have been her man" en un entorno más songwriter; momentos más genuinos y pioneros: "Paid my dudes" y otros más épicos: "After the rain".
Rock con empuje country y espiral tabernaria en el single: "The juggler".
Aunque tal vez la joya del disco sea "Paper football", precioso tema que se adapta a la perfección a lo que pretendía explicar en el inicio de la reseña: sencillez, calidez y emoción.


Ben Bostick nos regala un disco para escuchar en la mecedora (quien la tenga), para sentirse dentro de sus melodías y dejar que nos susurren al oído, nos agiten, y no ofrezcan resistencia al sentir.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Jason Isbell and The 400 Unit - "The Nashville sound" (2017)


Vuelve Jason Isbell dos años después de "Something more than free" con "The Nasville sound". Parece que ha establecido el ex-DBT esta secuencia bienal para ofrecer nuevos temas, cosa que es de celebrar.
Vuelve también con su antigua banda: The 400 Unit, tras prescindir de ellos en sus dos anteriores trabajos.
Desde luego, están definitivamente superados los malos tiempos, que se cebaron con el bueno de Jason tras su marcha de Drive by Truckers, y a raíz de su divorcio de la bajista de la banda de entonces: Shonna Tucker.
Su actual esposa, la violinista y cantante: Amanda Shires ha sido pieza fundamental en la recuperación del artista, y no falta su concurso en el actual disco, poniendo su voz en los coros y dejando impronta de su sensibilidad con el violín.
La producción corre a cargo de otro experto en el sonido americana: Dave Cobb, con el que tripite, y que ya ha dejado muestras de su saber hacer en trabajos de artistas como Anderson East, Chris Stapleton o Sturgill Simpson.


El nuevo trabajo de Isbell es, como cabía esperar, una colección de temas de sintonía sureña, con inspiración melódica y sobriedad sónica. No faltan elementos definitorios del género: hay guitarras, steels, secciones de cuerdas, eléctricas y miradas al crepúsculo. Pero se observa un leve distanciamiento del sur más profundo, con guiños a un rock melódico al modo de The Jayhawks o Elliott Smith en determinados momentos.
Se despega también de ciertos clichés adjudicados al sur en los textos, de clara amplitud progresista, con miradas a la igualdad y rotundo rechazo a las diferencias de clase y al racismo. Este último aspecto queda más que claro en el tema: "White man's world".
El disco muestra una mayor coherencia y equilibrio que su anterior entrega, y no se observan altibajos en su tracklist. Nos encontramos temas como la crepuscular: "Last of my kind", con letanías de steels; la preciosa balada, con Amanda Shires acompañando en la segunda voz y las cuerdas titulada: "If we were vampires"; o la preciosa pieza de orfebrería: "Chaos and clothes""Something to love" es otro tema, en esta ocasión más country, ofrecido junto a Amanda Shires que también deleita por su poso melódico, igual que la nostálgica: "Tupelo".



También hay hueco para pelotazos de esencia más rockera, como "Cumberland gab" de pegadizo estribillo, o la rugiente: "Hope the high road".
No olvidamos la excelente: "Molotov", ni mucho menos: "Anxiety", tal vez mi favorita del catálogo, una pieza de tono realista en un texto totalmente demoledor.
No suele fallar Jason Isbell, y en mi modesto entender, este año no solo no falla, sino que mejora su anterior prestación. Nos regala un disco excelente, que sin apartarse de su germen natual, busca horizontes menos trillados y oxígeno sónico.