miércoles, 31 de mayo de 2017

La culpa la tiene Malevaje.


No recuerdo el año, debía ser 1986 o 1987. Junto a unos amigos, durante los carnavales de aquél año, nos dejamos caer por la Plaza Nueva bilbaína. Había programados conciertos, y en aquella adolescencia caracterizada -entre otras cosas- por las ansias de músicas, no podíamos faltar a la cita, a ver que se pillaba.
No había demasiada gente y nos pudimos poner en la parte de delante, debajo del escenario. El concierto empieza con una bailarina armada con unas castañuelas y vestida, maquillada y peinada de una manera que me pareció absolutamente anacrónica. Se contorneaba y retorcía al son de un instrumental que adolecía de guitarras eléctricas, bajos borboteantes o baterías desafiantes.

Sin abandonar el escenario, la dama abraza de forma casi lasciva a un cantante recién llegado tras la intro -el insigne Antonio Bartrina, por supuesto. Vestido de negro, peinado como El Padrino (así me lo pareció) y que cantaba, mientras aguijoneaba con la mirada la silueta de la bailarina, con una mano dentro del bolsillo de sus pantalones de tergal. Su fraseo me pareció el de un borracho que busca sexo, pelea, perdición o cualquier otra cosa que pudiera crearle problemas. La voz profunda se expresaba en un idioma que a pesar de ser el mio no conseguía descodificar, una jerga extraña, desconocida pero sumamente sugerente, me dificultaba la absoluta comprensión de la literalidad del mensaje, pero como por arte de magia, lo entendía todo.
Un anciano -con todo el respeto, se trataba del gran Osvaldo Larrea- sentado en un taburete, tocaba una especie de acordeón que más tarde supe que se llamaba bandoneón, y en la percusión, un tipo que se parecía un montón al batería de Gabinete Caligari (lo era).
Mis amigos empezaron a reír el aspecto de aquel conjunto, y antes del tercer corte empezaron a dar la tabarra. Querían marcharse. Esperaban otro concierto, como el de Rosendo del día anterior, o el de cualquier otro grupo del momento que convirtiese la electricidad en sonido atronador.
Finalmente se fueron. Yo no, yo me quedé. Desde el primer instante acogí aquél lamento, aquella amargura teñida de esperanza, pero fatalista ante la consciencia irremediablemente poética de unos personajes que zigzageaban por los intestinos de aquellos textos balbuceados y ahogados. Unos tipos dispuestos a morir perdiendo, pero sintiendo hasta que no se pueda resistir tanta vida concentrada, para bien o para mal. Desde el primer instante digo, me sentí identificado con aquello, me sentí a gusto, ya apuntaba un servidor a nostálgico empedernido, a vencedor vencido por la vida, a romántico sin remisión ni propósito de enmienda.
¡Acababa de descubrir el tango!... Malevaje -que a todo esto, era el grupo que tocaba aquella noche definitiva- me lo descubrió.


Inmediatamente, el lunes siguiente, me puse a buscar material. No encontraba nada. Finalmente adquirí en una tienda de discos -de cuyo nombre no puedo acordarme- que hace lustros que desapareció y que estaba ubicada en la calle Berastegui, un vinilo: "Tangos por Antonio Bartrina y Malevaje".
Siete canciones, lo compré por 475 ptas. ni siquiera sabía que eran siete versiones de grandes clásicos del tango, y que el disco era un homenaje al rey, a Carlos Gardel en el cincuenta aniversario de su muerte.

Con aquél disco, llegó "Mano a mano"... 'y con aquella todo se fue al carajo'. Sucumbí para siempre jamas al puerto y sus lágrimas de alcohol, al barrio y sus tardes de pesadumbre y recuerdos de aromas de mujer, a la taberna y sus nocturnas alegrías etílicas que pretenden envenenar dolores, hasta que descubren, tras apagar el camarero la última luz, que la soledad es el auténtico amigo que nunca falla... Me enamoré del tango sin plantar contienda.
Después llegó "Margot", "Arriba los corazones" y "Un momentito"... la gran trilogía de los ochenta. Y los conciertos de Malevaje, muchos, con diferentes formaciones.
Y empecé a escarbar en la historia del género. Descubrí al rey, a Piazzolla, Troilo, Discépolo, al Polaco (¡que grande coño!)...
Y aquí estamos, unos treinta años después, escribiendo esta reseña mientras en la calle llueve, escuchando -por enésima vez- "Arriba los corazones".
Y es que el tango suena mejor cuando retumba sobre adoquines mojados.
Lo dicho: la culpa la tiene Malevaje.



martes, 30 de mayo de 2017

Esta es una noche de rock and roll (El concierto de sus vidas).


No eran las diez de la mañana y el sol ponía el asfalto de la ciudad en estado de shock. Las camisetas, sudadas desde el mediodía, se pegaban a unas anatomías jóvenes e insinuaban unos contornos que los pocos años que soportaban habían dibujado sin demasiado esfuerzo.
Él decidió comprarle una pulsera de cuero en un mercadillo de hippies. Ella le hizo un regalo mucho mejor: lo besó en la mejilla con el calor emocionado que solo saben transmitir los labios enamorados e ignorantes del mañana.
No llevaron demasiado dinero, así que la comida no figuraba entre las prioridades. Un par de sandwiches de supermercado y dos cervezas de marca blanca servirían para mantener la intensidad hasta que todo acabase.
Paseando por aquella ciudad desconocida, fogosa y a punto de una explosión de luminiscencia solar, se tropezaron con rincones que parecían colocados allí por un ser superior. Alguien que los intuía había decidido que allí aguardarían aquellas localizaciones, a que llegaran ellos a bendecirlas con un beso, una risa y un estremecimiento.
Un enorme parque poblado de niños, ancianos y corredores de footing hizo las veces de lecho en el que descansar sus cuepos en una abrazada siesta.
A las seis de la tarde, mientras compartían el enésimo canuto, decidieron abrir los ojos y observar el mundo que se extendía más allá de la distancia visual que se tropezaba contra la nariz del otro. El parque estaba lleno de futuros asistentes al concierto. Las camisetas, los porros, la actitud y las sonrisas ilusionadas y lujuriosas de rock and roll los delataban.
Decidieron mezclarse con el resto del mundo, concentrado en aquel parque. Sin soltarse las manos y regalándose sonrisas, caricias y susurros. Bebieron cerveza fría con unos chicos algo mayores que ellos que habían viajado desde Galicia para asistir al concierto de sus vidas.
Tropezaron con unos policías municipales que les hicieron vaciar la mochila que portaba él. El jachís estaba a buen recaudo, en el calcetín de ella. Sólo encontraron condones, un par de camisetas del grupo del concierto y un plano de la ciudad.
Empezaba a abandonar el sol la escena del crimen. Había llegado la hora de acercarse al estadio.
Dentro, la emoción se podía moldear como plastilina, dibujando con ella la figura que mejor se adaptase a los sueños de cada uno de los presentes, a las ilusiones, a la pasión incontenible.
Entre alcohol y humo fueron volando los minutos. Se cambiaron de camiseta en medio de un gentío que obvió que ella no llevaba sujetador. La noche borró de luz el cielo para que los focos del escenario hiciesen de soles, de estrellas... el estadio era un cosmos.
La emoción amenazaba a los corazones; los susurros ya no podían contener la presión y se convertían en gritos. Unos preguntaban: "¿Con qué canción crees que empezarán?" otros suplicaban, como una anciana a la virgen ante su última oportunidad de ser abuela en activo: "Que toquen tal canción por favor"...
Ellos se abrazaron fuerte, casi como si pretendiesen que sus esqueletos se mezclasen en un sórdido puzzle óseo sin resolver. Se habían apagado las luces, el suelo vibraba y los corazones asomaban a las bocas de los presentes...
Un estallido, un grito al unísono, y el escenario disparó una llamarada de luz como sin duda será la estrella que señale el día final...


¡Suenan las guitarras!, ¡Ruge el rock and roll!



Correcciones a cargo de Paco Evánder.

lunes, 29 de mayo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "La mujer del año"


Utilizaremos esta sección para matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, pondremos en la cabecera a la pareja más talentosa y brillante de la historia de Hollywood: Spencer Tracy y Katarine Hepburn.
Juntos filmaron nueve películas y mantuvieron un romance que se perpetuó hasta la desaparición de él.
Por otro lado, elegiremos un film como "La mujer del año", que en su día fue tildado de feminista, aunque evidentemente no lo es.
Hoy, que las mujeres luchan (siguen luchando) por alcanzar el puesto social, económico y profesional que les corresponde. Que siguen encontrando trabas y dificultades en una lucha que no debería ser tal, pues lo normal sería que tales objetivos fuesen alcanzados de manera natural y por evidencias lógicas. Que injusticias de índole sexual, económica etc... se eternizan en el tiempo sin poner solución los que pueden ponerla. En esta época, bueno es recordar a la Hepburn, pionera en la lucha feminista a nivel mediático y mujer de armas tomar, actriz sublime y ejemplo de no doblegación.
La película es divertida y tiene momentos hilarantes, pero de feminista nada. Además fue la primera que hicieron juntos la mítica pareja, y en la que se conocieron y dieron comienzo a su relación.
Se quedan en el blog Spencer y Katharine.
¡Feliz semana!!!

domingo, 28 de mayo de 2017

Los domingos photosong - Gene Clark - "Silver raven"


En un domingo triste como este me apetece pinchar discos de esos, de los que seguro que también gustaban a Gregg. La decisión era si enredarnos con alguno de los himnos de la hermandad del sur que hoy ha quedado desemparentada definitivamente, o mirar a algún otro icono de la música americana.
Me decanto por esto último y no se me ocurre nadie mejor para dar al luto el lustre que la ocasión merece que el gran Gene Clark.
Me lanzo a la estantería y agarro del lomo el inmortal "No other" y lo pincho. Junto a mi tengo ejemplares de "Brothers and sisters", "At Fillmore East" y mi favorito; "Idlewild south".
Iran sonando canciones tristes y rugidos melódicos engendrados por las tierras del sur. Poesía flotante en las aguas del Mississippi y blues enraizado de pálido acento. Y se intercalan quejidos de Gene...Gregg y Gene...
¡Triste domingo!




jueves, 25 de mayo de 2017

Cinco discos que han gustado (mucho) a Addi en este 2017


Hoy, aprovechando que nos acercamos al fin de semana, mutamos de piel y pasamos de "heater" a "buenrollista". Si ayer el jefe hacía una mini-lista de cinco discos decepcionantes, hoy Addi gira 180º y se decanta por otros cinco, pero estos correspondientes a los que más (cinco de ellos, hay más) le están gustando hasta la fecha.
El año empezó muy fuerte, pero parece que se ha ido desinflando, aún así hay unos cuantos discos que merecen la pena -tiene el haragán de Addi unos cuantos aún pendientes- y de entre estos ha decidido separar cinco.
Los cinco en inglés, aunque tal vez se confeccione una mini-lista en castellano.
De momento vamos con cinco discos chulos, según Addi.

1. Robyn Hitchcock - "Robyn Hitchcock".


Desde la primera escucha, este disco ha encajado a la perfección. En un principio no estaba seguro de que fuera a empastar con todo el mundo. Se oficiaba un cierto cambio de estilo con respecto a los últimos discos del maestro, pero he podido observar que muchos piensan como Addi y estamos ante uno de los discos del año.


2. The Afghan Whigs - "In Spades".


Este ya es otra cosa. Muchos son los que no han congeniado con el último cancionero de Greg Dulli y su cuadrilla. Desde luego no es un disco fácil y puede parecer pomposo o excesivamente barroco. Lo que está claro es que a un servidor le ha impactado (también uno es fan de Dulli y los suyos).


3. Ron Gallo - "Heavy Meta".


El muchacho del pelo alborotado ha grabado otro de los discos del año. Una detonación sónica a base de fuzz y alaridos controlados de mucho cuidado. Un disco que aporta juventud, clasicismo y energía. Un disparo de rock y garaje, de punk y glam-rock... Uno de los discos que más han revolucionado las meninges del acartonado Addi.


4. Bash & Pop - "Anything could happen".


Tommy Stinson resucita su banda noventera, nacida tras la separación de The Replacements, y nos ofrece un disco que recuerda (bastante) a aquellos. Contiene mucho de lo que encerraba el mítico grupo de Minneapolis y deja impronta de autenticidad. Un cancionero estupendo, repleto de excelentes canciones que se escucha fluido y que encandila. Un hallazgo.


5. Japandroids - "Near to the wild heart of life".


Tal vez, tras la primera escucha del último del dúo de Vancouver, pueda uno pensar que han suavizado su sonido, que lo han atenuado. Pero si las escuchas se suceden, pronto se descubre que no, que lo han expandido, lo han hecho más grande y ahora abarca más, pero no pierde el sentido de la música de Japandroids. Se han tomado su tiempo para hacer este, que puede ser, su mejor trabajo, Desde luego de los discos que más vueltas están dando en el equipo de Addi.


Pues son estos cinco, Podrían ser alguno más, pero están bien como botón de muestra de como va el año.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Cinco discos decepcionantes según Addi en este 2017


Igual es cosa mía pero, ¿No os da la sensación de que la cosa esta un poco parada por aquí últimamente?.
Será cuestión de oficiar de "heater" o como se escriba la dichosa palabrita, y dar un poco de meneo al tema.
Y la mejor manera que se me ha ocurrido, es hablar -por una vez, y sin que sirva de precedente- de algunos discos publicados este año y que me han parecido decepcionantes.
Pero no decepcionantes de decir: "me esperaba más", o "No es tan bueno como el anterior"... ¡No!, hablo de discos decepcionantes porque son directamente: 'flojos', 'malos', o 'malos de cojones'. Por supuesto según mi humilde parecer.
Vamos a ver, que no se trata de montar una bronca incendiaria en la red. Simplemente hacer unas risas y si se tercia montar un debate de esos que no llevan a ningún sitio, pero se caracterizan por terminar hablando de Dylan, Reed, Young o alguno de esos iconos del rockerío mundial.
Como decía algún tipo de cuyo nombre no quiero acordarme: "Sin acritud".

1. Ryan Adams - "Prisoner".


Al tratarse del 'enfant terrible' del rock, entiende un servidor que los últimos discos de Ryan (que a mi también me cae bien el chico eh...) han contado con una generosidad desconocida en otros artistas a los que se les da leña hasta cuando lo hacen bien. En cualquier caso el último de Adams me parece, insistiendo en lo de la generosidad: "regulero". Aunque seguramente sea algo peor que este termino.


2. Woods - "Love is love".


Lo de estos ya me duele más, ¿qué quieren que les diga?. Y es que su trayectoria discográfica hasta el momento era impoluta. Pero me da la sensación de que con este precipitado: "Love is love" se han pasado de frenada. Apenas llevaba un año en circulación su anterior y excelente "City sun eater in the river of light" y se han lanzado con este extraño y un tanto disparatado Lp. Seis temas, uno de ellos repetido en dos versiones y un tema de más de diez minutos que aburre a los muertos... Una pena.


3. The Orwells - "Terrible human beings".


Otro producto flojo, flojo, flojo es este disco de los prometedores The Orwells. Debe ser el mal de los discos post-éxito. La actitud amarragategui, el intentar dar con la fórmula para conservar lo conseguido a nivel comercial sin perder la esencia, es lo que definitivamente no funciona, o lo hace muy pocas veces. El caso es que en este "Terrible human beings" no hay apenas una sombra de la actitud y espíritu que si se encontraba en anteriores trabajos, como el estupendo "Disgraceland".


4. The Jesus and Mary Chain - "Damage and Joy".


Otro de los que duelen. Catorce canciones de las que siete ya eran conocidas por llevar deambulando por bolos y demás historias desde hace años. En el estudio -al que acudían 19 años después de "Munki"- se completa un cancionero con otras tantas coplas ciertamente mediocres y para rellenar. De las siete conocidas tampoco nos encontramos mucho más que temas resultones. Pero se albergaban esperanzas (yo las albergaba). Finalmente decepción.


5. Cotton Mather - "Wild kingdom"


Otro producto de los de: "¿qué quieren que les diga?"... Que no me suena a nada. Que no encuentro temas reseñables ni destacables, y que incluso estilísticamente me parece un batiburrillo: irregular, incoherente...
No voy a nombrar el disco que les ha hecho pasar a la historia, pero el álbum del año pasado: "Death of the cool" estaba francamente bien, este en mi opinión, no.

Ya hemos hecho de "heater" un poco. Si ustedes gustán de opinar al respecto serán recibidas sus opiniones con las orejas abiertas.

martes, 23 de mayo de 2017

Dan Baird & Homemade Sin - "Rollercoaster" (2017)


En el presente 2017, hay un tipo en el planeta que lleva grabados dos discos... ¡Con un par!. Nos referimos a esa factoría de rock and roll que es Dan Baird.
Hace unos meses, en febrero más exáctamente, hablábamos de un nuevo disco firmado por el susodicho en solitario; "SoLow". En abril, con la compañía de su banda más habitual (que no la única): The Homemade Sin, nos presentaba: "Rollercoaster".
Y, ¿qué quieren que les diga?, que el disco es una auténtica comilona a base de rock and roll, boogie, golpetazos de southern trotamundos, cow-punt, esencias americanas a discreción y posos de nostalgia de esos que se acumulan en el fondo de la botella... 
Una comilona que, como en "La Grande Bouffe", bien podría marcar un final feliz, explotando con lo que más hace disfrutar a muchos, pero no será así.
En breve podremos catalizar esta sobredosis de rock y actitud reventando a bailar y disfrutar con Dan en su inminente gira de junio, donde podremos destrozar con él estos temas y muchos de sus clásicos con Georgia Satellites, o sus pelotazos noventeros en solitario.
De momento nos centramos en su nuevo trabajo de alucinante portada. ¿De lo mejor que ha grabado en los últimos lustros?... Es muy posible. 


No se debe esto a que en el disco aparezcan caracteres sonoros o estilísticos diferentes a lo habitual. Lo que escuchamos es lo esperado, ya lo hemos enumerado. Pero lo cierto es que estas canciones parecen estar dominadas por el mismísimo demonio, por el veneno del asfalto hirviendo de las carreteras, por el nostálgico aire de las madrugadas de vigilia y whisky... Temas que contagian esos sentimientos y paisajes emocionales, esas dosis de energía y actitud, y las ganas de correr, vivir y bailar. Creo que estamos hablando de rock and roll en mayúsculas, y punto.
Pero inicio un resumen del tracklist con la preciosa melodía y el heroico romanticismo de "Do my worst", mi favorita del lote.
Pero como imaginarán hay bocados hard-blues-rockeros emulando a los AD/DC de los buenos tiempos en "It's all right" o "Knocked out cold".
El espíritu de juerga nos da la bienvenida con "Shake it til it's sore", que es un auténtico pelotazo.
"Licka sense" o "Lay it down" poseen el espíritu del rock americano que habita en carreteras secundarias o tabernas mortecinas sin horario de cierre.
Hay momentos de más recogimiento y dulzor en guitarras, pero sin perder la garra, como: "The other side", la estupenda: "Let it shine", "Thanks for the memories" o "Bury me standing" que cierra el disco de forma brillante.
No olvidamos la frenética acción guitarrera de "Love gone wrong", el tono clásico a lo CCR de "Roll on Chattahoochee" o el blues oscuro y reptante de "Can you hear me now".
Si algún día hace falta tirar de recursos para mantener vivo el rock and roll, que nadie dude que Dan Baird estará allí para salvarnos a todos, con su poderío, su incansable cruzada rockera por el mundo, su inagotable espíritu y sus directos desbordantes de todo lo que se concentra en este negocio.
Vuelve Dan Bair & Homamede Sin con un disco de canciones de rock and roll inapelable, para disfrutar y no olvidarse de la verdad de este invento.

lunes, 22 de mayo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "La Colmena"


Una de mis novelas favoritas de Cela, sino mi favorita, es "La Colmena". La llevó al cine el magnífico aunque infravalorado Mario Camus en 1982.
Recuerdo verla hace varios años, y también recuerdo que me gustó. El año pasado recuperé el libro del Nobel gallego, y recientemente he revisitado la película.
Y efectivamente se trata de un film soberbio. Una gloriosa obra coral, como la novela, donde Camus consigue, por medio de una puesta en escena impoluta -colosal fotografía de Hans Burmann- y un elenco sobresaliente, plasmar la miseria de la época.
Pero también, con la ayuda inestimable de la maravillosa música que compuso el maestro Antón García Abril, y gracias a una adaptación de la novela extraordinaria a cargo de José Luis Dibildos, logra plasmar el miedo del perdedor, la épica del superviviente, la soberbia del vencedor y la mezquindad del aprovechado, el terror del régimen vengativo, genocida y homófobo... En definitiva, el inenarrable terror de una época que algunos (desgraciadamente) parecen añorar.
No hubo justicia, pero películas y novelas como "La Colmena" nos permiten no olvidar.
El frío traspasa la piel visionando la excelente "La Colmena" de Cela/Camus.
Como buen romántico, eligo la secuencia del paseo de Purita y Martín Marco, cuando, siquiera por un día, ella se siente una novia y no una prosituta, y el un galán y no un poeta arrastrando miseria y mendigando esperanza.
¡Felíz semana!

sábado, 20 de mayo de 2017

The Mastersons - "Transient Lullaby" (2017)


El pasado mes de enero, The Mastersons pasaron por España y ofrecieron unos cuantos conciertos en los cuales presentaron sus nuevas canciones. Nuevamente me los perdí (ya van dos veces), pero dejaron diseminados por la piel de toro unos cuantos ejemplares de su nuevo disco: "Transient Lullaby", y por vericuetos del azar, el cancionero llegó a mis manos.
Han tenido que transcurrir cuatro meses hasta que este nuevo trabajo del matrimonio formado por Chris Masterson y Eleanor Whitmore vea la luz. Y ahora, que desde ayer es una realidad su publicación, me decido a escribir unas letras a propósito del mismo, pues desde hace muchas semanas que está acariciando las tiernas orejitas de un servidor.
Esta tercera entrega no hace sino incidir en lo hasta ahora apuntado en los excelentes: "Birds fly south" (2012) y "Good luck charm" (2014).


Canciones de perfecta construcción melódica, con esencias country-rock y country-pop. Vuelven en este nuevo catálogo las hermosas lineas vocales con la pareja como protagonista: el sonido delicado y suntuosos sin aparatosas disposiciones produccionales, y las preciosas canciones, con momentos de emoción y lirismo inigualable.
Y por tercera vez aciertan, dejando una nueva colección de temas de elevado nivel, que recuerdan a los Jayhawks más entregados a la belleza y al pop.
Inicio con "Perfect", de fluida melodía y caricias vocales, con especial interés en las teclas, para abrir boca.
Llegan los fiddles y la hermosa voz de Eleanor que se mezcla con steels en la excelente: "Trasient lullaby".
Toma el relevo vocal Chris en la reposada: "You could be wrong", con delicioso apoyo vocal de Eleanor en el estribillo.
Más campestre, pero igualmente lírica se muestra la pegadiza y primaveral: "Fight". Aparecen las acústicas y los ritmos lentos mecidos por las voces de los protagonistas en "Fire escape" con cierto aire "Harvest". También "Highway 1" es una preciosa balada crepuscular, con la voz de Chris de protagonista hasta que se junta la dama en el estribillo, añade un dulzor idílico el violín, uno de los temas definitivos del set.
Contrapunto a la anterior, la más animada y eléctrica: "Don't tell me to smile". "This isn't how it was supposed to go" es otra muestra de romanticismo entonado a dúo.



El cancionero no tiene puntos muertos, y así se demuestra con la explosiva y efervescente: "Shine on". Una nueva balada, con la voz de Chris acompañada de acústicas, para la sentimental despedida en falso que es "Happy when I'm movig", presencia de armónica y guitarras que aullan.
Se finiquita este exquisito álbum, superior al precedente en mi opinión, con el sedante bonus track: "Anchor".
Referencia absoluta del género en la actualidad la pareja The Mastersons. Ellos saben entregar coplas cargadas de emoción, utilizando diversidad de instrumentos pero sin abusar. Conocen la tecla a pulsar para ofrecer un producto suntuoso pero no cargante ni barroco, y esparcen lirismo y belleza en derredor.
O mucho me equivoco, o este disco será de lo más escuchado (y disfrutado) del presente curso.

viernes, 19 de mayo de 2017

Concierto: Copernicus Dreams - Kafe Antzokia, Bilbao 18/05/2017


La Luna de Miel llegó a Bilbao. Tenía que ser en primavera y en la sala más emblemática del botxo. Ante una buena concurrencia, con una ilusión que se podía acariciar en los previos, Copernicus Dreams nos llevó en su furgoneta pintorrajeada de camino, sol, amor y arte por las carreteras soleadas que se vislumbran en su excelente: "The Honeymoon".
Un concierto para constatar que la última creación de los cántabros suena tan bien sobre las tablas que haciendo girar el CD en la pletina.
Desde el primer contacto dejaron claro Chus y compañía que no había -como todos suponíamos- margen al error, y menos aún a la decepción.
El bolo empezó como debía, con el tema que da inicio a "The Honeymoon". Sonó fresca y siempre romántica, cálida y deliciosa: "The wedding day". Todo en su sitio, y el Antzoki sin hacernos jugarretas... Partíamos de viaje, de Luna de Miel.
El bolo fue creciendo, la banda fue clavando las botas con más firmeza sobre el escenario y cada canción superaba a la anterior. En actitud y redondez, contundencia -que bueno es Txangu- y sutileza también.


La voz de Chus estaba on fire y era secundada de forma idónea por Maki que posee un bonito instrumento, que desglosaba además con su bajo los latidos más apropiados para los parches de Txangu. Pablo, en una esquina, dotaba de terciopelo y atmósfera a los temas con sus teclas; y la guitarra de Igotz cerraba y abría el circulo.
Chus combinaba acústicas y eléctricas, poniendo pasión y fe en los punteos.
El protagonista era la última criatura, pero también hubo momentos del pretérito "Sunrise", precisamente uno de mis temas favoritos del grupo: "Childhood dreams" fue de los primeros en aparecer, al igual que "Shock the monkey to live".
Pero fueron desglosando delicatessen de "The Honeymoon", precisamente para el tema homónimo les acompaño Luis Cuesta en la armónica.


Despacharon el Lp con: "Even roses die", "Cheers to those days", "For you from you" llegó, por supuesto, el emocionado recuerdo a Luis con "How we miss you"...
Se intercalaban coplas de "Sunrise" como "You say" y el concierto crecía a cada segundo para deleite del personal.
Por motivos laborales me perdí los bises, salí apenado, con mi camiseta debajo del brazo pero contento de ver triunfar a los Copernicus. Habrá más ocasiones este verano, y sin duda nos veremos las caras, pero ayer empezó todo para mi, y no pudo hacerlo mejor.

jueves, 18 de mayo de 2017

The Afghan Whigs - "In Spades" (2017) - La insumisión ante lo obvio.


Me voy a permitir, y espero que sabrán disculpar mi osadía, proponerles una actitud si deciden dar cancha al nuevo disco de The Afghan Whigs titulado: "In Spades".
Estimo oportuno tirar del 'dicho popular', y encaramarse a la figura del fundador y último profeta del Islam. Por ello entiendo que el mejor camino para acercarse al último trabajo de Greg Dulli y cia es precisamente no iniciar camino, y dejar que sea la Montaña -entendiéndose como montaña el mentado "In Spades"- la que llegue al oyente, a la sazón Mahoma.
De esta manera conseguiremos que la sorpresa nos aborde a nosotros, en lugar de iniciar una farragosa y tal vez un tanto agotadora búsqueda en los estrechos, y abarrotados de baches, caminos que llevan a la cima de "In Spades".

Creo que desde la posición del observante, al que el paisaje y la belleza que envuelve el ascenso sorprende en un apacible paseo, es como mejor se puede entender este disco.
Entenderlo de forma natural, por derrota sin luchar contra la pendiente. Entenderlo por ser recibido de forma involuntaria, sin buscar nada, pero encontrando todo. En definitiva, que el trabajo lo haga la música que destila "In Spades", que la opción de conquista vaya a cargo de la Montaña. Les aseguro que disfrutarán de una dulce derrota sin contienda.
Y es que no es "In Spades" un disco fácil. No me parece la mejor opción, lanzarse al cuerpo a cuerpo contra él. Entiende este escribiente que será en el tranquilo paseo de ascenso, donde la atmósfera propia de las cumbres, envuelva las terminaciones nerviosas y los resortes sensitivos del oyente, para que los múltiples registros sónicos y estilísticos que conforman la maraña (dulce, pero maraña) sonora que se observa en el disco. sea suavemente aceptada y registrada. Sucesivas escuchas -o ascensos- darán como glorioso resultado la definitiva asimilación de un disco excepcional. Finalmente, creo (sinceramente) que la mayoría coincidirá en amar "In Spades".
Cuando hablamos de The Afghan Whigs solemos reincidir en tópicos, nomenclaturas de un sonido que llevan utilizadas desde los primeros años de la banda: rock alternativo, rock con esencias soul... No diré que no sean ciertas, lo son. Pero hay algo más.
Además de lo citado, no es ajena a la realidad de la música de estos señores (más si cabe en esta última entrega), elementos electrónicos o poperos entre otros palos estilísticos. Una suerte de pira donde las esencias de diferentes maderas, dejan escapar sus aromas particulares al dictado del fuego, sin que la mezcolanza resulte excesivamente dulzona o empalagosa, todo lo contrario: se revela sedante y sabrosa.
En cuanto al tracklist, y sin ninguna vocación de extenderme (no es oportuno, ya saben, dejarse sorprender por la montaña en la subida), cualidad evidente es la variedad. Diez cortes sin que se pueda encontrar copias-pega entre los mismos.
Quédense con la copla (si gustan) de temas ultra-favoritos míos como: "Oriole", que no me resisto a ofrecerles:



También la profunda y enigmática: "Demon in profile" con sísmico encontronazo de piano y guitarra.
La sinuosa: "The spell" con teclas y cuerdas, atmósfera claustrofóbica, y rincones oscuros en la melodía.
Creo sinceramente que "In Spades" es, y desde luego será, uno de los discos definitivos de 2017. Un trabajo que marcará la añada y desde luego una nota de diferenciación y riesgo. Una especie de insumisión ante lo obvio.
No vayan a la Montaña, dejen que "In Spade" llegue hasta donde ustedes se encuentren, y escalen sin miedo.

Copernicus Dreams - Presentación de "The Honeymoon", Kafe Antzokia (21:30 horas, Bilbao)


Hoy hay concierto en Bilbao, en el Kafe Antzoki. Hoy es una cita marcada en rojo y además subrayada en el calendario. Un día importante, bonito, especial.
Y no es que así sean todos los días de concierto, pero algunos si. Hoy es uno de los días de bolo con carga emotiva, con sensaciones especiales en la piel y apreturas de goce en el corazón.
Y es que, señoras y señores: hoy se estrena oficialmente "The Honeymoon" (pinchar reseña), el último regalo que nos hacen Copernicus Dreams.
Y se hace en el Kafe Antzoki, en un lugar que se ha convertido en emblemático. Le ha dotado de esa estela los cientos de veladas de música y sensaciones que se han vivido allí. Un local que antaño fue un cine de los curas, ahora vecinos, del que por cierto, me expulsaron hace lustros (en el instituto) por besarme con una chica mientras proyectaban "En busca del fuego", para la clase de historia, (los curas de antes).
El local más mítico de Bilbao -a pesar de todo- y en el que muchas noches hemos resucitado a golpe de himnos, solos, armonías y guitarrazos.
Llega Copernicus Dreams para aportar sus canciones a un tracklist emocional personal que abarca instantes con: Lucinda Williams, Chuck Prophet, Marah, Drive By Truckers, Red Kross, Mike Farris, Graham Parker, John Hiatt...
Hoy hay concierto en Bilbao. Hoy es un concierto muy especial. Hoy tocan mis colegas los Copernicus en el Antzoki.
¡No se lo pierdan hombre!. Hace un día de perros, no se puede disfrutar del juernes en las terrazas. Inmejorable ocasión para disfrutar en vivo de la banda cántabra.
Recuerden es a las 21:30 horas. ¡¡¡Y gratis total!!! 




martes, 16 de mayo de 2017

Furious Planet - "Trip" (1995)


Cuando hace unos años my friend Johnny JJ publicó en su Espacio Woody/Jagger una de sus célebres listas sobre sus discos favoritos de un año determinado, en este caso 1995, observé que uno de los discos elegidos en aquella añada fue "Trip" de unos tipos llamados Furious Planet.
Anoté en el espacio de comentarios que no los conocía, y que me los apuntaba, a lo que me contestó el firmante que podía encontrar sus trabajos en su bandcamp a inmejorable precio.
Allí me dirigí, y entonces pude comprobar que lejos de ser guiris (como me imaginaba), los tal Furious Planet eran de por aquí, más concretamente valencianos.
Y no solo eso, es que quien estaba al frente del proyecto era Mike Grau, la cabeza pensante de Mad Robot, banda sobre la que de inmediato empecé a investigar convirtiéndose en poco tiempo en grupo fetiche y absolutamente favorito del que suscribe.
Pero debo confesar que siempre he sentido una predilección enorme por este disco de los Furious, el trabajo de 1995 "Trip". Puede ser debido a que realmente conocí a Furious antes que a Mad Robot. Pero lo cierto es que "Trip" era un cancionero que hasta la fecha tenía en un altar.
El cancionero, se ha convertido finalmente en disco de verdad, pues he conseguido hacerme con una copia física en CD de "Trip", logro que debo a otro colega valenciano: Sergio "Perrin", bajista de Los Radiadores, que me dio el soplo sobre donde podía encontrar una copia de este álbum, gracias tío.


Y como hasta ahora no había reseñado el disco en cuestión, pues que mejor ocasión para hacerlo que ésta, con el CD recién llegado a casa y sonando a toda pastilla en el mismo momento que emborrono esta reseña.
Para aburrirse escuchando este disco hay que estar muerto, porque si estás muermo te espabila a la voz de ¡ya!... O tener la sangre de horchata (por seguir tirando de Valencia).
Con un tracklist de nada menos que quince pistas, a cual más excitante y urgente, todo ocurre dentro de los límites del vértigo. Con solo dos temas superando los tres minutos: "Going nowhere" y "Kick in your teeth"; y tres de apenas dos o menos: "I wanna be president", "Ice" y "Ti amo"; cuando uno se quiere dar cuenta, el despiporre sónico y melódico se ha terminado.
Lo que en los noventa se bautizó como indie es lo que suena en esta colección de pelotazos. Guitarras furibundas, ritmos desenfrenados, frescas melodías pop que fluyen con la esa energía juvenil propia de la época, y poco o ningún miedo en los textos.



La voz de Mike Grau se enfrenta a las melodías como desafiándolas para firmar con ellas un empate que a todos convence. Y el resto de la banda: Sr. Paco (guitarras), Chuli (batería) y David (bajo) redondean sónicamente los temas dotándolos de fuerza, desparpajo y energía.
Por lo demás, empaque juvenil y actitud transgresora, desde la portada que es un cuadro de Chema Lopez titulado "El cristal con que se mira"; los agradecimientos y las letras de las canciones en el libreto interior, que a estas edades no tiene uno ya vista para leer; o canciones como la estupenda "Mr. Perez" que es el perro de Paco.
¡No se lo pierdan hombre!... Está en el bandcamp (pinchar) junto a otros discos de los mismos tipos, y descúbranlos. Por citar una favorita personal: "Love in C minor".

lunes, 15 de mayo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Plácido" - Luis García Berlanga.


Cuando un director de cine crea un género, es que estamos ante algo más que un realizador. Luis García Berlanga es precisamente eso, un género en si mismo, un estilo y una personalidad independiente. Un genio.
Casi se podría decir que sus escenas tienen un ambiente especial, como si fuese capaz de dotar de una niebla a los planos, que hace que sus personajes respiren un aire especial, propio, Berlanesco.
La ironía, la ternura y la crítica conviven en un mismo giro de cámara, en la misma frase afilada, en la misma coordenada.
No es fácil decantarse por una película del maestro entre tanta masterpiece, pero como hay que elegir alguna, tiraremos, como tantas veces, de intuición y preferencias sentimentales.
"Plácido" es una obra maestra del cine. En esta cinta, un elenco de excepción nos cuenta las visicitudes de un trabajador el día de noche buena. Fiel reflejo de la hipocresía y egoísmo de la burguesía de la época, la miseria y el menosprecio al trabajo, y al tiempo la honradez y de un personaje eterno.
Berlanga y su magnífica "Placido" a la cabecera del blog.
¡Feliz semana!

domingo, 14 de mayo de 2017

Los domingos photosong - Nacha Pop - "Relojes en la oscuridad"


No podía ser de otra manera. Hoy, en los domingos de vinilos y canciones tenía que estar él. Antonio era la parte metafísica de Nacha Pop, la poesía y el alma de la banda.
He contado muchas veces que en mis días de adolescencia recién estrenada odiaba a Nacha. No tardó demasiado en cambiar aquello, y fue gracias a esta canción: "Relojes en la oscuridad" que todo cambió.
De manera que puedo y debo decir que "Dibujos Animados" fue mi primer disco de Nacha. También es cierto que por edad era el que me tocaba, pues un servidor apenas era un niño cuando los maravillosos dos primeros trabajos de los primos.
Por supuesto no es mi disco predilecto del grupo, aunque me parece un disco excelente que no fue muy bien tratado en su día por la crítica, aunque si por el público. Para muchos sigue siendo un Lp fallido, no pienso de esa manera, aunque esté lejos de los dos primeros álbunes, inalcanzables para la mayoría.
Pero si diré que por motivos sentimentales es al que más cariño tengo. Esta semana que no se puede resistir acordarse de Antonio, viajamos a 1985 con él, con Nacha y con "Relojes en la oscuridad".
¡Feliz domingo!



sábado, 13 de mayo de 2017

Luna - "Rendezvous" (2004)


Esta semana he comprado mi entrada para el concierto de Luna que el próximo 13 de octubre tendrá lugar en el Antzoki bilbaíno.
Una de esas asignaturas pendientes que no me puedo permitir dejar pasar. Ya se me escaparon vivos en alguna ocasión precedente, Así que en este 2017, recién comenzadas mis vacaciones, podré sacarme por fin la espinita.
Hacía tiempo que no pinchaba alguna de sus delicatessen, las cosas como son. Pero otra de las cosas buenas que ha traído consigo la noticia, ha sido precisamente volver a degustar alguna de aquellas golosinas que nos regalaron, y que definitivamente podemos decir que no se deterioran con el paso del tiempo.
Era momento pues de traer alguno de aquellos discos a Rock and More. Elegir uno era cuestión difícil ciertamente. Posiblemente mi favorito sea "Penthouse", aquella maravilla de 1995, pero me ha parecido más indicado decantarme por el último: "Rendezvous" que hasta el día de hoy, finiquita una brillante discografía que nunca gozó del reconocimiento merecido.
Segundo larga duración con Britta Phillips en la formación. Por lo demás y aparte de esta curiosidad, "Rendezvous" es otra semblanza al pop atmosférico, etéreo y ambiental; una nueva y postrera muestra de belleza que evoluciona a través de melodías de contornos gaseosos y preciosismo sintético en instrumentos y voces.


Concebido bajo el influjo de los inevitables: Velvet Undreground, Joy Division, Serge Gainsbourg o Television, y con la elegancia y la sofisticación por bandera, la escucha de "Rendezvous" resulta sedante y excitante al tiempo, creando un círculo emocional de difícil definición, dentro de los ámbitos de lo suntuoso y delicado. Otro disco hipnótico del equipo capitaneado por ese genio tan poco conocido llamado Dean Wareham.
Aunque una de las joyas más sobresalientes del disco: "Still at home" viene bajo la escritura de Sean Eden, quien además la canta con admirable fraseo y lírico timbre. Cierto que Eden ya había dejado en el set la maravilla de pop ambiental: "Broken chair" de flotante efecto.
El comandante Wareham nos deja, bajo su firma y voz, coplas de íntimo efluvio, que se rodean de aires Velvetianos en la magnífica: "Malibu love next", la etérea: "Cindy tastes of barbecue" o en "Speedbumps" de tono más corrosivo y guitarras inequívocas, con ciertos aspectos afines al primer Elliott Murphy, uno de los momentos favoritos del que suscribe.



Aunque a este respecto, la palma se la lleva la extraordinaria pieza, compuesta junto a Eden: "The owl and the pussycat", magnífica melodía que arrastra la herencia en el texto derivada del poema de Edward Lear.
Wareham compone junto a Lee Wall el nervioso corte pop: "Astronaut" y "Star-spangled man", un tema de estupendas guitarras que nos retrotraen a los modos de Television, con Reed en el horizonte vocal.
Polvorienta, urbana y nocturna: "Motel Bambi" que inicia el final -de nuevo bajo la batuta de Wareham- con la densidad insuflada por la VU de "Buffalo boots" y la bonita e introvertida balada: "Rainbow babe", maravilloso final.
Luna es una de esas formaciones capaces de hacer música para localizaciones íntimas, atmósferas del alma, espacios cerrados del recuerdo, y que además, de noche, suenan como cada cual quiere que suenen.
Esta noche he escrito mi primera reseña de un disco de Luna, del último (por poco tiempo).



viernes, 12 de mayo de 2017

Antonio Vega - Esas melodías suspendidas.


Imposible olvidar el instante en que me enteré de que Antonio ya no estaba. Fue por la radio, en una tarde aburrida mientras trabajaba. Sentí que algo estallaba en mi pecho. No me lo esperaba, aunque lo cierto es que no había demasiados motivos de asombro, todos conocíamos el estado físico de Antonio desde hacía lustros.
Algo similar me ocurrió años después cuando se fue Lou Reed, también me pilló por sorpresa.
Pero de forma misteriosa, esta marcha me afecta más con los años. Cada año recuerdo con más dolor, pero también con más cariño a Antonio, intentaré explicarme:
Cuando uno llega a cierta edad, es normal acumular alguna que otra cicatriz. Yo siento el escozor de unas cuantas, en especial durante ciertas noches de recuerdos y puñaladas, que sin acero de por medio atraviesan tejidos y descomponen descansos, sueños y erosionan segundos de vida.
Antonio fue un referente siempre, desde adolescente. Y con los años sus canciones decoraron mis paisajes oníricos de futuros que no llegaron, empaparon lechos palpitantes de ilusiones, y compusieron bailes en la oscuridad intercalados de besos y susurros.
Durante unos años, antes de su marcha, sentía que Antonio musicaba mis momentos más íntimos, y también los más extrovertidos, cuando las ganas de vivir eran tan exultantes que se despedía de mis fronteras de piel una luz que se apagó de repente, sin avisar. Pero cuando aquello ocurrió, Antonio ya se había ido.
Entonces llegaron las noches de vigilia y preguntas al silencio. Los recuerdos de cuando las coplas de Antonio siempre parecían optimistas, y la oscuridad creció a mi alrededor.
Algunas canciones de Antonio hicieron de propicio bastón al que asir una osamenta menguada, y a su pesar vencida al destino que traía malas pulgas en su envenenada brisa de alegría.
Cuando la coctelera de sucesos hacía que la cabeza viviese en continuo mareo y los recuerdos se empeñaban en coser a estocadas una fuerza de voluntad de seguir, narcotizada por el dolor de lo irremediable, entonces, el play era la única luz de mis noches y la voz de Antonio se alzaba: sólida, fuerte, amiga... y sus melodías parecían suspendidas en el aire... ya no estaba solo.
Hoy, que cuando las cicatrices duelen, las doy un beso -como si de la pupa de un niño se tratase- escucho menos a Antonio.
Pero cuando lo escucho, manda el respeto, la admiración y siento, como siempre, que algunas de sus melodías (las más mágicas) están suspendidas y me observan, para que todo siga bien. Todo va bien Antonio.
Antonio Vega (16/12/1957 - 12/05-2009)




jueves, 11 de mayo de 2017

The Milkyway Express - "Malinche" (2017)


Una vez más ha sido la red la que me ha descubierto una perla musical oculta. Una de esas que navegan entre lo más oscuro de la tormenta, ganándose el respeto del mar y las olas, mientras mucho mediocre surca las mismas aguas embravecidas a salvo de infortunios, bien agarrados al salvavidas de la industria que los apoya (por decentes y limpios).
El caso es que un compadre, uno de esos afortunados que contemplan la capital hispalense en su día a día, tal vez y para su desgracia, no advirtiendo ya la belleza de Sevilla, es quien me ha hecho saber de estos The Milkyway Express, banda igualmente sevillana, que no por recién descubierta por mi es nueva en este negocio del rock and roll.
Su nuevo trabajo de este 2017 es un Lp titulado: "Malinche" y que desde hace varios días traslada mi mente melómana a latitudes y décadas pretéritas y no menos legendarias.
La música de The Milkyway Express recorre las décadas gloriosas del rock and roll, los escenarios más icónicos, y los aspectos más enraizados y al tiempo tortuosos de cuando la máquina sónica del rock no paraba de crecer y alcanzar más y más revoluciones. Cuando aquél motor parecía que jamás dejaría de rugir.


Clara esencia southern, ¡y que bien!. También sus melodías se solazan con influencias country (como debe ser) y folk. No faltan en el coctel unas gotitas de lisergia, ni por supuesto blues, ni esas imágenes sónicas de paisajes desérticos o de carreteras infinitas bajo un sol de justicia.
Jordi Gil produce las nueve canciones, que compuestas y arregladas por el propio grupo deleitarán a los adheridos a estos sonidos, que a pesar de encontrarnos en el siglo XXI nunca suenan desfasados, todo lo contrario.
The Milkyway Express son: Carlos Yáñez, Fernando Faces, Jaime Muñiz, Antonio Molinero y Alvaro Aspe.
Un comienzo sureño, con toque fronterizo y de carretera da comienzo la movida con "The Lover". A partir de aquí, los temas se desarrollan a fuego lento, sin prisas, gustándose y retroalimentandose en su propio caldo, y sin hacerse largos o pesados.
"Malinche" es más árida, bluesera y con una solera tremenda en el estribillo. "Olivia" es dulce y con una guitarra que acaricia, soleado y crepuscular tema, un favorito personal.
Aullan las armónicas para dar envoltura a la soberbia y arcillosa: "Ambush & midnight". Aparecen acústicas y esencia Stone en "100º City".
Otra favorita es la reptante, cual serpiente: "El verdugo", tremendo blues pantanoso y genuino. La energética y etílica: "Rye whiskey" dispara piernas en busca de una noche interminable, y con "Voodoo Doll" llega la psicodelia y el ácido néctar sureño de interior.

Y nos despedimos con la bonita copla acústica: "Casa Jeromo", un folk que mira al horizonte rojo del atardecer, sentado desde cualquier coordenada del sur que engendró los sonidos que se escuchan en este estupendo "Malinche".
Que nadie se extrañe, no hay de qué, eso si, si ustedes gustan de los entornos sónicos de referencias como Black Crowes, Pure Prairie League, Rolling Stones o similares, no se pierdan a The Milkyway Express y verán como en Sevilla también se entiende y cataliza el espíritu sureño y rockero de forma admirable.
Adjuntamos bandcamp del grupo donde escuchar y adquirir este excelente: "Malinche".

P.D. Mi sincero agradecimiento a Daniel Sanchez por este descubrimiento.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Luna - Gira española en octubre.


El gran Dean Wareham vuelve a girar con su intermitente proyecto master: Luna. Y en este 2017 el cuarteto, que ya visitó la piel de toro en 2015, nos trae un show en el que nos esperan los viejos y míticos temas del grupo y las nuevas canciones que han estado grabando durante los últimos tiempos.
Siempre es una excelente noticia una visita como esta, y un servidor ya tiene su entrada a buen recaudo, por lo que pueda suceder.
Serán siete las ciudades que visitará la formación y que pasamos a enumerar:

3 de octubre de 2017  - Sala de cámara del Kursal (Donosti)
5 de octubre de 2017  - Escenario Santander (Santander)
9 de octubre de 2017  - Joy Eslava (Madrid)
11 de octubre de 2017 - Sala Bikini (Barcelona)
12 de octubre de 2017 - Ram Club (Valencia)
13 de octubre de 2017 - Kafe Antzokia (Bilbo)
15 de octubre de 2017 - Teatre Municipal Xesc Forteza (Palma de Mallorca)

Como aún queda bastante, vamos matando el gusanillo con alguna cancionaca del grupo que seguro que sonará en octubre:




martes, 9 de mayo de 2017

Opinión: Bandas de rock locales. ¿Cómo tocar fuera de su entorno?. Dificultades insalvables.


He visto recientemente dos reseñas aparecidas en Espacio Woody/Jagger que me han provocado envidia. En ellas my friend Johnny JJ nos contaba los conciertos de presentación de los recientes discos de Cisco Fran y Mad Robot.
Le comentaba a Johnny, mitad en broma y mitad en serio, que me daba envidia que hubiese podido presenciar los dos bolos en pocos días, y comprobar que ambos eventos habían sido bendecidos por el éxito derivado de la valía de los oficiantes de la ceremonia, y lo deseables de la piezas musicales que fueron sacrificadas en pos del deleite colectivo en ambos cultos.
Como casi todo el personal sabrá, tanto el cuarteto Mad Robot, como el gran Cisco Fran son oriundos de la capital del Turia, osea valencianos. El coincidir en este particular con mi amigo Johnny, es el motivo de que este les conozca (la cercanía ayuda) y que hubiese tenido acceso a las presentaciones de los mentados discos -ambas tuvieron lugar en Valencia, claro.
Es gracias a amigos valencianos que conozco a estos grupos y a otros de aquella ciudad que también me son queridos.
La envidia aparece por la dificultad de poder ver cerca de mi casa (Bilbao) a estos artistas, y a otros de por allí o de otros lugares: Lanuca, Senior i el cor brutal, Carolina Otero, Ambros Chapel, Los Radiadores...por citar alguno de los elencos valencianos, pero hay otros en otras localidades... A Doctor Divago les he podido ver hace un par de años, ¡y gracias!, que hacía nueve cursos que no tocaban en Bilbao.
Cierto que algunos consiguen cruzar el circulo de fuego de su entorno geográfico y hacer una gira, pero son muchos, demasiados, los que no lo consiguen, o lo tienen muy difícil.
Esto es algo incomprensible, y casi indeseable. Pues no es este país tan grande como para que los grupos no puedan recorrerlo -al menos en parte- tocando, haciendo arte.
Evidentemente no es que los artistas no quieran, es que no hay posibilidad (o muy pocas) de que lo hagan.
Primero, por cuestiones económicas: los costes serían inabordables para unos artistas que tienen que anteponer a su arte otras profesiones (seguramente menos vocacionales) para ganarse el sustento.
Pero es que tampoco tienen fácil, aún estando dispuestos a realizar un desembolso de dinero que bastante triunfo sería cubrirlo con el caché, para encontrar sala, un lugar donde tocar.
Y es que este problema es el resultado del otro, del segundo. Es decir, de la falta absoluta de promoción que tiene su música. Los medios y los grandes estudios pasan de todo artista o grupo que no garantice unos ingresos y una presencia mediática del interfecto, tampoco importa demasiado que su música sea una puta mierda (casos sobran y no me voy a explayar). Mientras estén el programa de Bertin o haciendo de coachs en La Voz.



Tienen las bandas que intentar promocionarse por medio de la red. Ellos mismos, de forma normalmente local, con ayuda de amigos, salas de su zona de influencia que les echan un cable y creen en ellos y su música, alguna publicación, normalmente no muy grande; o chalados que tras conocerlos hacen (hacemos) lo posible por darlos a conocer entre los colegas o gente que te sigue (en mi caso cuatro amigos tan frikis como yo). Intentas compartir sus historias, hablar de ellos en los blogs o en hilos de las redes sociales, dar la txapa a tus "contactos" para que hagan lo mismo...
Por supuesto de las condiciones en las que graba esta gente ni hablamos: total y absoluto Low coast, y actitud DIY (Do It Yourself).
El resultado suelen ser -y esto es lo más alucinante- buenos discos, con creativas ideas y propuestas personales y valientes -ya decía Dylan lo que pasa cuando no tienes nada que perder- imposibles de encontrar en el mercado oficial, saturado de música chicle y peroratas ultra-horteras para niños bien peinados y vestidos, y muchachas casaderas de buen aspecto y mejor pensamiento conservador y "como dios manda".
Es lamentable que la cultura, que no es sino una forma de pensar y expresar lo que uno "quiere" en libertad y ensanchando horizontes filosóficos y artísticos, esté en España acuartelada en agujeros negros. Que se le niegue a la gente el arte libre, algo con una innegable labor didáctica que trae acarreada por si misma, y un magisterio que descubre cuando eres adolescente, forma cuando eres joven y te hace librepensador cuando la madurez amenaza con su cruel realidad de las cosas y marca el camino de opinión conveniente desde las tertulias e informativos.
Es además la guarida en la que encerrarse y dejarse llevar al núcleo de la personalidad de uno mismo. El refugio para no envejecer del todo nunca, el rincón en el que sientes que Peter Pan existe y eres tú, y Wendy es tu chica, y los niños perdidos tus colegas.



Ojalá esto algún día cambie, y la creatividad no sea (para los poderes) algo que esconder por miedo a que la gente escuche y piense. Ojalá no haya el localismo vallado por el sistema que atenaza a los artistas de hoy, recluidos en salas que también parecen estar perseguidas. Ojalá haya locales dispuestas a acoger a grupos de otras latitudes, porque haya un público que ha descubierto a esas bandas, esas canciones. Ojalá pueda ver en mi ciudad a los grupos que me gustan, y mis colegas de Valencia puedas ver a los grupos del norte.
Hasta entonces yo, seguiré dando la txapa con la peña que me gusta.

lunes, 8 de mayo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "La Diligencia"


Me he dado cuenta de que apenas había tenido presencia en los lunes cinéfilos el western. Me gusta el género, y aunque no soy fanático, reconozco no pocas obras magnas que tienen al salvaje oeste como protagonista espacio temporal.
Lo que si es una evidencia es que John Ford es el genio y dominador absoluto de las películas del oeste. Era lógico pues elegir una de sus granes epopeyas para la ocasión.
¿Cuál escoger?. La cuestión no es fácil. Está la trilogía de la caballería, pero queda descartada, pues lo ideal sería mencionar la obra completa y no una de las tres películas, descartando el resto (dejemos ideas y etiquetas políticas aparte).
El crepuscular e insuperable retrato de Wyatt Earth que de forma tan lírica filmó el maestro en "Pasión de los fuertes" era otra opción. También la callejera y sublime obra postrera: "El hombre que mató a Liberty Valance"... Demasiadas obras maestras.
Pero finalmente me decido por la que es mi favorita, al menos como espectador: "La Diligencia". Una odisea entre cactus, un micromundo encerrado en unos pocos metros cuadrados y llevado al extremo por la situación, un héroe de leyenda, la justicia y la ley, el bien y la moral... Todo está encerrado en esa diligencia.
Llevamos a John Wayne a la cabecera durante esta semana.
¡Feliz semana!

viernes, 5 de mayo de 2017

Moses Rubin - "Subtle Atmospheres" (2016)


Me siento esta tarde lluviosa de primavera frente al teclado para escribir una reseña que hace unos meses hubiese jurado que nunca escribiría. No pretendo engañar a nadie, y justo es reconocer que mi primer contacto con Moses Rubin y sus canciones no fue precisamente impactante.
Creo, y con el tiempo esta sensación se va convirtiendo cada más en convicción, que el estado de ánimo, o el día a día que va unido a determinados momentos vitales, tiene mucho que decir en cuanto a como recibimos o rechazamos ciertas cosas.
El arte es un ejemplo claro de lo que digo, y la música si cabe, más que ninguna otra disciplina. Cuando escuché por vez primera las canciones de Moses no me sedujeron demasiado. Venían auspiciadas por amigos a los que respeto como Nikochan, Joserra o Johnny JJ, (pinchar sobre cada nombre para acceder a sus impagables reseñas al respecto) pero la verdad es que tras una frugal escucha, decidí dejar al amigo Moses Rubin para más adelante.
Tampoco tengo demasiado claro eso de que hay que insistir (demasiado) en los discos que no gustan tras unos iniciales impactos auditivos. Al final no se si el disco termina gustando, o simplemente es memorizado por el cerebro, que termina repitiendo ciertos códigos de expresión del mismo como un loro.
De una manera u otra, este "Subtle Atmospheres" termino dando con sus canciones en el cuarto de los olvidados.
Y no fue hasta hace una semanas, que Moses visitó Bilbao para cantar sus canciones y departir con el personal en la Escuela Emocional del Rock de mi brother Joserra, que volví a interesarme por el disco de este joven del que tan bien hablaban muchos colegas.


No pude asistir aquél sábado a la EER, pero le pedí a Joserra que me reservase un vinilo. Simultáneamente he ido escuchando "Subtle Atmospheres" en MP3, pero he esperado al día de hoy, con el sonido del vinilo congeniando con la lluvia que al otro lado de la ventana arrecia contra los vidrios, que me he puesto a la labor de de aplicar justicia sobre artista y obra.
No ocurre siempre, -eso hay que decirlo-, pero si en esta ocasión: este álbum gana mucho en sonido y las consecuentes sensaciones en el formato de vinilo.
Es fácil, incluso obvio pensar en referencias como Cat Stevens, George Harrison o incluso, si me lo permiten, algunos de gurús progresivos que teñian de cierta lisérgia su mística propuesta en los setenta británicos, cuando de analizar influencias y parecidos se trata con respecto al Lp.
El caso es que ni siquiera mi intuitiva repulsa química hacia los sonidos progresivos hacen mella en un servidor cuando de la escucha de estos temas se trata. O bien han cambiado mis biorritmos, o me estoy haciendo viejo. Lo cierto es que las cuidadas y envolventes melodías, la gaseosa atmósfera que dan unas acústicas que se intercalan con eléctricas y teclas de forma natural, el sutil tono psicodélico, y la voz sedosa y al tiempo varonil de Moses, me convencen plenamente... Y en vinilo más aún.
Es importante resaltar la exceldente labor de producción de Ramiro Nieto y Martí Perarnau, pues dotan al disco de un sonido delicioso y que encuentra lo que las canciones buscan.
Para un guitarrero como el que suscribe: "The rain" es una favorita, gracias al desbocado punteo final rellenado con fulminante base rítmica dentro de un entorno muy Harrison.
Mística y mágica se torna la encantadora: "Steppin' stones", de claras alusiones al Cat Stevens de sus mejores trabajos.


También "Friday" y su inevitable aroma a costa oeste embauca, con magnífico trabajo de hammond y dosis de electricidad lisérgica.
La juguetona "Shiny coloured waistcoat" llena el ánimo de catadriópticos juguetes sonoros, el pop sesentero cuasi inofensivo de "Surreal deal" con algún guiño cómplice de nuevo al menor de los Fab Four...Y así hasta ocho.
No me duelen prendas. Me tengo que echar atrás y recomendar con efusión este estupendo trabajo. Prometedor y lleno de encanto (siempre he pensado que esa palabra es un elogio infinito), que suena a otro tiempo, ¡y que bien!!!.
Pues parece que si, que los estados de ánimo influyen, tal vez más que la insistencia. Y sigue lloviendo.
Adjuntamos bandcamp donde escuchar y adquirir este estupendo: "Subtle Atmosphere".

"Alessandra" - Nuevo disco de Pablo and the Appleheads en Junio - "Zaida", primer tema de adelanto.


Pablo Villavecchia, un joven barcelonés, es el responsable del proyecto musical Pablo and The Appleheads. Cuando descubrí "Stars and Dots", su álbum debut de 2014, no pude dejar de hacerlo girar durante semanas, y sigue siendo un disco que recupero de forma habitual. Todo en aquél trabajo me llamó la atención para bien. Pero en lugar de volver a reiterar las bondades del mencionado debut, mejor les remito a la reseña que en su día escribí para que refresquen la memoria, o bien se den por advertidos (pinchar).
Descubro por casualidad, gracias al caralibro, que Pablo tiene una nueva criatura que está a punto de llegar -ojalá con un pan debajo del brazo- el próximo mes de junio.
El nuevo disco se titulará "Alessandra" y ya tiene un single de adelanto. Aunque está previsto un vídeo para presentarlo como es debido, de momento hay que escucharlo sin imágenes (que no pasa nada oiga, como toda la vida), lleva por título la nueva canción "Zaida".
Desde luego cruzamos los dedos para que este "Alessandra" sea digno sucesor del mangífico "Stars and Dots".
Aún no tenemos portada ni tracklist. De momento nos quedamos escuchando "Zaida".

jueves, 4 de mayo de 2017

Marah - "If you didn't laugh, you'd cry" (2005)


¡¡¡Pelillos a la mar!!!. Según parece, y así esperamos corroborarlo el próximo sábado, la travesía por el desierto de Marah ha terminado. Los problemas empezaron con el excesivamente vilipendiado "Angels of destruction" (2008), y continuaron con sucesivos trabajos de -esta vez si- baja calidad e incluso alguno, incomprensible. Ofrecieron algunos shows donde se puso de manifiesto el mal (peor que mal) momento por el que pasaba la formación. Se fue Serge Bielanko, y después volvió.
Dave Bielanko se recuperó para la causa, y en la visita que rindieron el pasado año a algunas ciudades españolas ya se evidenció la recuperación del grupo.
Ahora vuelven por estos lares, y en el caso de Bilbao actuarán en un concierto doble junto a Cracker. Inmejorable ocasión para certificar que Marah vuelve a ser aquella banda endemoniada y de explosivo directo que fue hace una década (el año pasado no tuve ocasión de verlos), y que a muchos nos pegó un pelotazo bestial hace unos cuantos años.
Parece pues el momento de recordar alguno de sus discos previos a la crisis. Un servidor incluye "Angels of destruction" entre sus grandes discos. Pero como era cuestión de elegir el predilecto desde el punto de vista de un servidor, ese no podía ser otro que "If you didn't laugh, you'd cry".


En 2005 fue publicado el disco, posiblemente, más maduro de la banda. Aquí se recogían todos los estilos que en precedentes Lps habían ido confeccionando la materia sónica de Marah. Y finalmente aquí eran dosificados y catalizados dentro de una coherencia sonora personal y de justo maridaje.
Se recogen influencias rock, folk, country, blues y esa esencia Springsteeniana que es en parte el sello del grupo, (aunque a mi nunca me ha parecido algo tan evidente y flagrante).
Es en temas como "Demon off white sadness" donde más se aprecia esta hermandad sónica con el jefe de Jersey.
Pero también la sombra de Dylan se hace notar en coplas como: "The dishwasher's dreams"
Pero ya hacen notar sus evidencias rockeras de incendiarias guitarras en la inicial: "The closer" o en la rotunda: "The hustle". El rock de pub y vértigo "Fat boy" nos vuelve a introducir en los surcos de los discos juveniles del Boss.


Aunque no negaré que en este magnífico disco, mis favoritas son las coplas acústicas. Baladas maravillosas, de melódica inspiración, que dibujan hermosos contornos como en: "City of dreams", la melancólica: "So what if we're outta tune"; o en maravillas como la Dylaniana: "Walt Whitman bridge" de esencia folk, o ese nocturno canto lírico y de profunda belleza que finiquita el álbum titulado: "The Apartament" con sus juguetes de viento.
Otra entregada pieza de tono sureño es la fiestera de esencia folk: "Sooner or later", y la espiral callejera a lo E Street Band llega con "Poor people".
No olvidar el escondido extra, endemoniado y disfrutable: "The sooner or later interlude".
Esperamos este sábado ver a los Marah de aquella época, cuando sus discos se contaban por excelencias, sus directos por terremotos de decibelios, y en 2005 agarraron del cuello a la diosa "Gloria" con "If you didn't laugh, you'd cry". Lo contaremos.