jueves, 27 de abril de 2017

Scott H, Biram - Gira española en junio.


El hombre orquesta Scott H. Biram estará entre nosotros con su rock sucio de carretera, su blues acústico empapado de la humedad del delta, su gospel ancestral, su country crepuscular...
Viene para presentar su último disco: "The Bad Testament" del que ya hablamos aquí.
Con sus inequívocas influencias blues-metaleras insuflará el aire de polvo del camino y olor a alcohol barato.
Magnífica ocasión para degustar el arte de un músico íntegro y auténtico. Serán cinco citas durante el mes de junio y bien valdrá la pena no perderse lo que promete que será un recital enraizado y genuino. Yo no lo haré.

La lista de ciudades afortunadas, salas y fechas:

6 de junio:  Kafe Antzokia (Bilbao).
7 de junio:  Sala Acapulco (Gijón).
8 de junio:  Boite Live (Madrid).
9 de junio:  Zaragoza.
10 de junio: Rocksound (Barcelona).

Nos quedamos con un tema de su último disco titulado: "Train Wrecker".



miércoles, 26 de abril de 2017

Copernicus Dreams - "The Honeymoon" (2017)


Turno para Copernicus Dreams. Hace varias semanas, realmente desde antes de navidad, y estamos casi en mayo -¡como pasa el tiempo!- que venimos hablando en esta santa casa del nuevo proyecto de Copernicus Dream.
Titulado "The Honeymoon", Llega con unas expectativas tan ilusionantes como poco proporcionales a los méritos, evidentes tras catar el producto, en cuanto a difusión general, (típico). Es finalmente desenvuelto y colocado en la pletina para desarrollar lo que lleva dentro.
Cierto que tenía una idea bastante aproximada de lo que contenía este "The Honeymoon". La mañana que pasé con los Copernicus grabando los teclados, y alguna demo que me había enviado via wasap my friend Chus, me tenían sobre la pista y no esperaba grandes sorpresas.
Aún así, los buenos discos siempre sorprenden, y este caso no ha sido una excepción.
Se aprecia una evolución en el grupo. Se evidencia en la redondez del sonido, más centrado y coherente, con más matices y un poco más guitarrero -cosa que los apegados a canalladas sonoras como yo agradecemos SIEMPRE-. No es que estas cuestiones fuesen rémoras por las cuales atacar a su anterior trabajo "Sunrise", ni mucho menos, era aquél también un excelente álbum (pinchar reseña), pero siempre es bienvenida y muy gratificante la evolución, maduración y enjundia que se consigue con el paso del tiempo y la experiencia (en cualquier orden de la vida); y es una gozada comprobar como Copernicus Dreams consiguen mejorar su anterior entrega de forma sutil pero incuestionable, según mi parecer.


Que Chus González (voz, guitarras) haya producido el disco me parece un punto clave para la consecución de esto que comento. Por supuesto también el impecable trabajo de Jon Asier Zubelzu (al que agradezco el trato y la info sobre micros vintage). Igualmente las incorporaciones de Maki Soto al bajo e Igotz Aramendi a la guitarra por fuerza tienen que influir en sus cometidos: soulero y como de puntillas el bajo, y determinante la guitarra (de lo que más me gusta del disco es como suenan esas guitarras).
Continúan brillantes como siempre: Pablo Gil a las teclas (sesenteras y finamente psicodélicas), Javier Santurde a la batería y Chus acompasando guitarras y voz, que sin ser fuerte si se siente firme, de elegante fraseo y cálido timbre.
El tracklist es excepcional, no se observan grietas ni momentos de desinfle. Se aporta variedad y coherencia al tiempo. Recuerdo aquella mañana en los estudios Gaua, conversar con Chus sobre la importancia del orden definitivo del set, pues creo que el comienzo de "The Honeymoon" es absolutamente demoledor, con dos pelotazos como: "The Wedding day", donde aparecen las steels -otro elemento definitivo en el buen devenir sonoro del disco-, un tema de carretera cálido como la brisa de la pradera y que destila felicidad; y "The honeymoon song" romántico texto que viaja por lo más lírico de USA y con aparición estelar de armónica y teclas, enamorado de ella desde que la escuché por wasap hace varios meses.
"Mysterious woman" es más acústica, cálida y acogedora, finalmente Pablo consigue cuadrar con matricula su solo de hammond. Como el Springsteen más de carretera, el que se acopla al asiento de cuero de su Cadillac mientras conduce y sueña, así suena "Even roses die".
Mas reposada se ofrece "Like I do", y también "How we miss you", un recuerdo a Luis en clave de soul y sol, excelente tema.



Reflexiva y más progresiva: "For you from you". Íntima, acariciadora, con pianos y guitarras cristalinas la preciosa balada: "Cheers to those days".
Otro tema que pude degustar por móvil, y ya anunciaba lo que escondía es: "Big Star", otra favorita personal, impoluto homenaje a la banda powerpopera de la vida.
Y nos vamos con "Run baby run!!" pop optimista y radiante que Chus dedica a su sobrino, y que es perfecta para despedirnos con una sonrisa en los labios. Queda una sorpresita simpática y que define el espíritu alegre y optimista de la formación, que omitiremos en esta reseña (sorpresa).
Muy contento con el disco de mis compadres de Castro, los Copernicus Dreams. Artefacto que sin dudarlo recomiendo desde aquí.
Pueden acceder al mismo en este enlace, no se lo pierdan: "The Honeymoon".

lunes, 24 de abril de 2017

Robyn Hitchcock - "Robyn Hitchcock" (2017)


El trabajo número 21 en solitario de Robyn Hitchcock es el primero que lleva título homónimo. También es el primero desde la época con Soft Boys en el que Hitchcock no se cuelga una acústica, utilizando la plantilla sónica habitual en los chicos suaves: dos guitarras eléctricas, bajo, batería y armonía.
Grabado en Nashville junto al productor Brendan Brenson, se trata de un trabajo introvertido, reflexivo y observante desde el punto de vista del autor, de ahí que finalmente se decantase por un título homónimo.
Tras un fin de semana haciéndolo sonar casi en bucle, creo que me atrevo a afirmar que este trabajo se ha de convertir en uno de mis favoritos para esta añada a la que aún le quedan sus dos terceras partes.
Me siento muy a gusto escuchando este disco. Vamos a ver si me explico: desde el primer instante el disco ha sido aceptado de forma instantánea por un servidor. Como las piezas de un puzzle que van encajando unas con otras sin mostrar ningún tipo de resistencia, hasta que de forma sorprendentemente fácil se culmina el juego, siendo el lienzo resultante inmediatamente recibido con admiración.


Diez temas que se suceden como si hasta el orden elegido para las mismas haya sido concebido bajo un estado de inspiración divino, pues todo (como en el puzzle) parece aparecer en el momento justo y ocupar el lugar idóneo.
No hay complicaciones produccionales, los momentos más ambientales o místicos se resuelven con artesanía instrumental, como ocurre en la maravillosa: "Sayonara judge".
Es posible que muchos no encuentren en los intestinos del trabajo demasiados motivos de exaltación. Al fin y al cabo solo se trata de exactas contrucciones melódicas, deliciosas guitarras que arpegian con deleite, lineas de bajo suculentas pero poco pretenciosas, ritmos atinados que casi pasan desapercibidos y algunas electricidades rugientes que acarician. Complétenlo todo con la flexible voz de Hitchcock despiezando las notas que conforman ese hermoso paisaje resultante del puzzle, y por lo demás, nada de especial.
Tono reflexivo en los textos y guiños a diversos estilos como el pop de esencia beat de "Detective Mindhorn", los aullidos fronterizos de las steels de "1970 in Aspic", el suave rock de tasca de "Time coast", las esencias setenteras de rugientes guitarras de "Virginia Woolf" o el country crepuscular de "I pray when I'm drunk".
Después de cuatro décadas estamos en disposición de afirmar que Robyn Hitchcock no falla. No estoy seguro de que esta reseña sea compartida por muchos, pero el disco, que indefectiblemente recordará a Soft Boys más que otros en solitario del de Paddington, a mi me parece encantador, equilibrado, de enjundia literaria, que desborda clase y con canciones excelentes. A tener muy en cuenta.



Los lunes... escenas de cine - "La Regla del Juego"


Jean Renoir es uno de los realizadores más grandes de la historia. Recordar sus películas es un motivo evidente para reafirmarse en la opinión respecto de lo pequeño, vulgar y mediocre que son el cine actual y sus hacedores de películas.
Tras esta ventolera, hoy traemos una de sus grandes cintas: "La Regla del Juego". Película en la que es indispensable tomar como punto de referencia el año en que fue filmada: 1939. Fiel reflejo de una época vista desde el indecente y deformado por la miseria punto de vista de la aristocracia centro europea.
Film comprometido, como es habitual en su autor, nos relata esa decadencia moral y unos estereotipos aún mantenidos, y la insistente actitud de hedonismo y abstracción de la realidad de las altas clases acomodadas europeas que permanecen inmóviles ante el ascenso y consolidación del fascismo. Todo filmado desde una perspectiva de vodevil y comedia romántica, un tono ácido que imprime Renoir a la película, un contrapunto narrativo brillante.
Aunque no fue bien acogida en su época, "La Regla del Juego" es una película magnífica, muy recomendable en etapas como la actual, puede resultar didáctica, si es que interesa modificar conceptos podridos en esta Europa que se desvanece.
¡Feliz semana!

domingo, 23 de abril de 2017

Los domingos photosong - The Rolling Stones - "Respectable"


Finaliza una semana saturada de acontecimientos: El esperado lanzamiento de "Americana", el nuevo disco de Ray Davies; el cumpleaños de La Iguana -increíble que haya llegado a los setenta-; el Cervantes a don Eduardo Mendoza...
Y hoy, día de Sant Jordi, mi favorito del año, tocan libros y rosas. Asi que me parece una jornada idónea para resumir en la foto dominical alguno de los acontecimientos de la semana dando lustre a algunas de las cosas que más me gustan del mundo.
Una bonita tablilla con Eduardo Mendoza dibujado y citando a Hemingway (otro crack) que me regalaron hace tiempo, uno de mis libros favoritos de favoritos del mundo mundial: "El tercer hombre" de Graham Greene. Y para musicalizarlo todo, la banda de mi vida, los Rolling Stones pateando rock and roll desde uno de sus mejores discos: "Some Girls", con la apisonadora sónica que es "Respectable".
Disfrutemos del embrujo de Sant Jordi, sigamos venerando los libros, los discos y todo lo bonito del mundo, que hoy no es día de tristezas.
¡Feliz domingo!



sábado, 22 de abril de 2017

El día que Eduardo Mendoza llegó a mi vida (de humilde lector).


Algún compañero del curro me tacha de raro, extraño, intenso e incluso pedante (seguro que hay cosas peores), me consta, y la verdad es que me la trae al fresco.
Saben de mi afición por la música, el teatro, la pintura, la historia, la ópera, el cine, la literatura... Lo que se dice un autentico 'bicho raro'; - "¿En serio no sabes con quien juega el Athletic el domingo?".
Aunque no se trate de buscar culpables, mucho me temo que las malas compañías de las que me rodeé en mi infancia, marcaron el devenir de mi estrafalaria personalidad, ya sabéis: "la infancia es la verdadera patria del hombre" (Rainer Maria Rilke).
El caso es que entre unos y otros me metieron en este lío. Cuando era jovencito me empezaron a entusiasmar los libros. En alguna ocasión me han comentado mis padres que incluso antes de aprender a leer me podía pasar horas jugando con ellos. Los miraba y pasaba sus páginas, en silencio y muy atento a sus ilustraciones. "Parecía que estabas deseando saber lo que contaban aquellos cuentos de hadas", me ha repetido mi madre muchas veces.
Lo cierto es que pronto empecé a interesarme por los libros. No recuerdo cuando fue, siempre me recuerdo a mi mismo leyendo.


Nunca perdonaré a mi hermano que destrozase unos libros ilustrados como comics de obras literarias clásicas que adoraba. Aquellos comics (en realidad eran comics) fueron las primeras lecturas que recuerdo. El cabrón del pequeñajo se los cargó todos: "Don Quijote", "Los Tres Mosqueteros" (allí se cimentó mi adoración eterna por esta obra), "La Flecha Negra"...
Pronto llegaron los libros de "Los Cinco" y "Los Hollister". Después Julio Verne, Salgari, Karl May... La adolescencia trajo la inquietud y el morbo: Tolkien para el verano y para fantasear. "El Principito" para soñar y entender (o todo lo contrario). Y la curiosidad mató al gato: Sade, Masoch, "El amante de lady Chatterley"...
Esta afición por los libros propició que los comics, a los que tan apegados están muchos de mis contemporáneos y multitud de amigos, pasasen de largo en mi juventud, tan solo "Jabato" y "El capitán Trueno" consiguieron que consumiese horas con ellos.


Llegaba el momento de iniciar otra etapa. ¿Qué leer?, había consumido unos cuantos cartuchos, empezaba a amar la literatura de las generaciones españolas del siglo XX (en el que aún me encontraba), clasicos como Dickens, Hugo o Scott, entonces apareció Begoña.
Desde mis dieciséis o diecisiete años, Begoña me parecía un mujer con gran experiencia, sabia, madura y con unos cuantos años que habían llenado su cuerpo y alma de experiencias. Era la bibliotecaria del centro de cultura de San Adrián. Creo que debía tener unos treinta, en fin.
Aquél verano no tenía muy claro que leer, ya había fulminado "El señor de los anillos" y "El hobbit" el año anterior, y "La historia interminable" me parecía una etapa definitivamente superada. Tocaba hacerse mayor (quién me diría a mi que Pio era propio de jovenzuelos).
Quiso el destino que en plena eclosión de la novela negra en mi vida, apareciese él.
- ¿Has leído a Eduardo Mendoza? - me soltó Begoña.
- No, ni idea.
- Pues no se hable más, te va a encantar.
- ¿Cuál me llevo? - pregunté un tanto cándido frente a los cinco ejemplares que se alineaban, con aspecto de haber resistido ya muchas lecturas, en el estante más pegado al suelo del armario del fondo.
- Mi favorito es este. Llévatelo, me lo traerás en tres o cuatro días, estoy segura.

Cuarenta y ocho horas después estaba en la biblioteca a primera hora con "El misterio de la cripta embrujada" en la mano, devorado en una noche y un ratito durante la hora de la siesta, deseando tener entre mis fauces más historias de ese Mendoza que había llegado a mi vida para quedarse.
"El laberinto de las aceitunas" y "La verdad sobre el Caso Savolta" fueron los siguientes.
"La ciudad de los prodigios" es uno de los libros de mi vida, la historia de Onofre Bouvila me enseño tanto sobre el ser humano y sus motivaciones, sus derrotas maquilladas de victoria y sus felicidades cautivas de uno mismo. Las realidades intrínsecas que escondemos y nos hacen cobardes furtivos de nosotros mismos. La miseria y la pobreza que juegan en el mismo tablero oscuro y de espaldas a Dios, ¡¡¡adoro esta novela!!!.
Es el libro que más me gusta regalar, así que creo que lo he comprado una docena de veces.
Compré por primera vez un libro suyo recién publicado en el 91: "Sin noticias de Gurb". Poco a poco he ido incorporando a don Eduardo a mi cotidianidad. Humano, irónico, aparentemente inofensivo, entrañable, sabio, agudo, afilado, cariñoso, rudo, delicado, transgresor, generoso, imaginativo, vacilón... un genio.
Normalmente paso de los premios. Por algún motivo no me fío de ellos, y mucho menos de los tipos que los dan. Pero que contento me sentía el otro día, cuando Eduardo se infiltró entre esa fauna que se le acercó a sacarse fotos con el Premio Cervantes, y sonriendo, y siendo Mendoza recogía el galardón más importante de las letras españolas.
El día que Eduardo Mendoza llegó a mi vida, fue un gran día. Una mañana de julio de 1988,
¿Sabéis qué?, creo que soy amiguete de un Premio Cervantes.

viernes, 21 de abril de 2017

Cisco Fran - "Sultán" -EP- (2017)


Me esperaban en el buzón dos discos cuando volví de mis últimas vacaciones de Semana Santa. Dos discos especiales. Por una parte la experiencia me dice que los firmantes de ambos trabajos -Copernicus Dreams y Cisco Fran- no acostumbran a calar en lo que a fabricar e interpretar canciones se refiere; por otra parte puedo (creo) decir que a ambos referentes me une una cercanía personal y un afecto sincero que siempre -queramos o no- hace de la escucha de sus trabajos un ejercicio diferente a lo que se "vive" con otros discos.
No quiere decir esto que no se sea objetivo. Aunque a ese respecto no estoy encontrando problemas: les aseguro que ambos discos son fantásticos -confieso que de no ser así me vería en una situación complicada-.
De todas formas, en esta casa vamos a hablar de los dos álbunes.
Pero vayamos uno a uno, no nos aturullemos. Y empezamos por el del gran Cisco Fran.
Cuando hace unas semanas Cisco visitó Bilbao y nos cantó unas cuantas coplas en la Escuela Emocional del Rock de mi brother Joserra Rodrigo, incluyó en el set algunas de las que nutrirían su inminente (entonces) nuevo EP, este "Sultán" que hoy traemos aquí. Ya entonces se veía venir que Fran nos reservaba otra muestra de su arte en mayúsculas, a la primera escucha casi improvisada ya se intuía que aquellas canciones tenían eso que sabe transmitir él con clase y cercanía mejor que nadie.
Reproducir aquellas canciones en el formato definitivo de grabación solo ha servido al que suscribe para constatar que, efectivamente, Cisco nos vuelve a regalar un trabajo excelente.
Continuación perfecta de "Gigante" del que ya hablamos aquí. Tal vez menos íntimo, menos personal y con un Fran que otea su paisaje envolvente para contarnos lo que ve. Pero igualmente "fastidioso", pues nuevamente se hace corto.

* - Nota del comentarista: "Un disco largo con la conjunción de "Gigante" y "Sultán" se me antoja un Lp apabullante".

Empieza el ejercicio de narración el observante (Cisco Fran) con: "La razón y el corazón", maravillosa canción sobre el poder de erosionar razones y corazones del tiempo.
"Sirenas" es una bonita y melancólica balada con ese aroma Mediterraneo (los levantinos y su mar) que hace tan especial la música de los que moran junto al mar de mares.
"Oropel" es una canción regada con banjos de tono visceral; porque no siempre van juntas la clase artística y humana, y así nos lo hace saber Cisco.

El tema más folk, más fronterizo y más optimista es "Sale el sol", otro excelente momento.
Decíamos que el disco se hace corto. Y es que casi cuando estamos cogiendo velocidad el instrumental "Sultán" nos dice adiós con su macedonia de cuerdas camperas y su esencia country.
No me ha sorprendido Cisco Fran. Ya tenía en los oídos estos temas y no me cabía dudas, a esta altura del partido, de que el paso por el estudio les daría lustre y empaque a los mismos.
Así ha sido, Cisco sigue creando coplas sinceras y cercanas, con ese country acariciado por el viento de poniente que le caracteriza. Lo celebramos como la ocasión merece.
Adjuntamos bandcamp donde poder escuchar y adquirir "Sultán".

miércoles, 19 de abril de 2017

The Rallies - "Serve" (2017)


En los últimos tiempos, no se si debido a la falta de discos de mayor peso sónico, lo que más deleita a este escriba son los sones powerpoperos. Tanto aquellos de esencia jangle pop en la onda Teenage Fanclub o Big Star, como los más acerados y bailables sones de barra y farra.
Es por ello que tras descubrir en las páginas del blog de mi compadre Bernardo de AndrésMTD este disco, decidí darle cancha primero, para optar a las pocas escuchas por quedármelo para mi para siempre.


Hablo de un artilugio titulado "Serve" y que ha sido publicado durante el primer trimestre del presente año por el grupo oriundo del estado de Washington: The Rallies.
El trabajo se identifica más con el powerpop melódico y de pegada popera que por el canalla de esencia rockera. Mandan melodías fluidas y delicadas, voces entonadas y con carácter, que también se extienden en armonías de conjunto, y una suntuosidad que ocasionalmente se ve arañada por afiladas guitarras que se inmiscuyen en las sencillas texturas acústicas que hacen de principal cimiento sónico.
Aires beat y sonoridades costa oeste. Dice Bernardo que son una especie de versión gringa de los escoceses -tan alabados en esta casa- Dropkick, y creo que puede ser una aguda y acertada definición.
El álbum da comienzo con un pegadizo tema que sirve de declaración de intenciones: "Don't give up", donde a las armonías vocales y el terciopelo melódico se une una amable fiereza en guitarras.



Una vez abierto el melón, todo es coser y cantar. Se suceden golosinas pop y powerpop como "Watherver you thought" de menos de tres minutos o "One way" de cierto aire ochentero.
Las armonías vocales y la primavera en acordes y arpeguios llegan con las deliciosas: "No one knows" y "Every now and them". "So right" arranca haciendo el contrapunto con una rudeza mayor en guitarras, dando un efecto más rockero.
Vuelven los juegos vocales con la estupenda: "You don't know" y la esencia Rickenbacker con la deliciosa: "These are the words", quizá mi favorita del lote.

Sonidos cálidos de costa oeste en "On my mind". Y llegamos a la última estación con "Still gonna want you" de esencia Jayhawks o Fanclub, deliciosa despedida.
"Serve" es un exquisito trabajo lleno de preciosas canciones, perfecto para relajar tensiones y dar rienda suelta a la emoción sencilla y sin complejidades produccionales.
Está claro, al menos en lo que a un servidor respecta, que los sonidos claros y radiantes son los que mandan en estos tiempos. Son por ello bienvenidos grupos como The Rallies y discos como "Serve".

Se adjunta bandcamp donde escuchar y si se desea adquirir: "Serve".

martes, 18 de abril de 2017

Cuando había música en TV - Gabinete Caligari - La Edad de oro


El 15 de diciembre de 1983 aparecían en el programa de Paloma Chamorro unos renovados Gabinete Caligari. Presentaban su primer disco en formato Lp titulado: "Que Dios reparta suerte". Con este trabajo los madrileños pegaban la definitiva espantada del post-punk y los sonidos afines a la onda siniestra que caracterizaron sus primeros trabajos como grupo.
Como era habitual en La Edad de Oro, el grupo ofrece una entrevista con Paloma y un set en directo en el que incluyen seis temas.
Cuatro de estos cortes están incluidos en el mentado: "Que Dios reparta suerte"; y además añaden al set dos canciones anteriores al mismo.
"Golpes", uno de los primeros temas del trío en alcanzar celebridad, incluido en las sesiones que compartieron unos meses antes con Parálisis Permanente en un EP conjunto grabado en el sello que ambas bandas fundaron denominado: Tres Cipreses.
Y un tema menos conocido y hoy prácticamente olvidado titulado: "Me tengo que concentrar" que fue cara B del single de lanzamiento de "Que Dios reparta suerte": "Sangre Española".
Se trata de una canción compuesta por Jaime Urrutia junto a Lars Mertanen, miembro de Décima Víctima, grupo con el que Gabinete compartió influencias y similitudes en su época más oscura sónicamente.
Escuchamos la breve entrevista que concedió la formación a Paloma Chamorro:



Escuchamos ahora el concierto, empezando por: "Me tengo que concentrar".


El tema que daba título al disco: "Que Dios reparta suerte".


Otro tema bastante olvidado: "Pérdidas blancas".


La canción que abanderó al Lp como single de adelanto: "Sangre española".


Otro de los temas incluidos en "Que Dios reparta suerte" era: "Gresca Gitana".


Finalizó aquél breve set con el tema mas reconocible del grupo hasta la fecha: "Golpes".


Se podría decir que en este programa Gabinete Caligari daba el pistoletazo de salida a su nueva concepción artística. Lo hacían por la puerta grande, y aunque aún no alcanzaban su máximo esplendor, aquí ponían la primera piedra para cimentar la carrera ochentera de uno de los grupos cumbres de la música española.
Un nuevo recuerdo de cuando había música en TV.

lunes, 17 de abril de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Alma en suplicio"


Cuando Warner Bros adquirió los derechos del best seller de James M. Cain: "Mildred Pierce", que el film resultante se convertiría en uno de los éxitos del año era una apuesta segura.
Pronto las actrices punteras del Hollywood de los años cuarenta se postularon para interpretar el papel protagonista. Según algunas fuentes, la Warner barajaba dos nombres: Bette Davis y Joan Crowford -un servidor siempre ha pensado que Barbara Stanwick hubiese resultado perfecta para el rol-, finalmente fue la Crowford la elegida, lo que, según se cuenta, ensanchó aún más las diferencias entre ambas divas.
Dirigió el gran Michael Curtiz. Director a la vieja usanza, obrero del cine capaz de sacar adelante cualquier guión por muy poco que hubiese de donde rascar en el mismo. Lo mismo filmaba un musical, una película de aventuras, de época, una comedia o un melodrama con tintes de novela negra como la presente.
Finalmente la película fue el éxito que estaba pronosticado. Joan Crowford ganó el oscar a la actriz principal y el film sigue siendo un clásico incontestable.
Acometemos este lunes con "Alma en suplicio" -que es como se titulo la peli en España???-.
¡Feliz semana!

sábado, 15 de abril de 2017

"Yours no more" y "Pretty little troubles", dos perlas dentro del nuevo disco de Malcolm Holcombe.


Malcolm Holcombe tiene nuevo disco en la calle: "Pretty little troubles". Un servidor, que es devoto fan del trovador de Carolina del norte ya está emocionado ante la escucha del nuevo artefacto. Cierto que aún no lo tengo entre mis manos, pero pronto estará en mi poder.
De momento tenemos un par de botones de muestra de lo que encierra el nuevo Lp de este poético y enraizado cronista de la vida. Siempre desde la penumbra de los moteles de carretera, con la melancolía y la pureza del que no tiene nada que ocultar como sello de su obra, Holcombe es uno de los más brillantes y emocionantes songwriters de las últimas décadas.
Con una discografía impoluta que va desperdigando por escenarios ocultos de los flashes en medio mundo, con la soledad dibujada en el semblante y la actitud generosa del que toca para seguir.
Dentro de poco hablaremos aquí del disco entero. De momento dejamos dos temas para abrir boca.
Por un lado la canción que da título al disco:



Y por otra parte la copla que sirvió de adelanto hace unas semnas titulada: "Yours no more":



Adjuntamos enlace donde adquirir "Pretty little troubles"

jueves, 13 de abril de 2017

La lámpara mágica y los chicles Cheiw.


-Si te encontrases una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pedirías?
-¿Tres deseos? ¿Estás loco?.Yo no tengo tantos. Me conformaría con uno.
-¡Anda ya! ¿Uno solo?
-Sí, uno solo. Imagínate que pido los tres a pesar de considerar que sólo uno es realmente importante. Vamos a suponer que un buen día alguien se vuelve a tropezar con la lámpara. Y que ese alguien está realmente necesitado de cosas importantes. Y que los deseos que se piden no se convalidan. Es decir, que al aparecer un nuevo usuario no puede volver a pedir tres deseos al genio, y que se tiene que conformar con los que haya dejado el anterior afortunado. Y esa persona, más necesitada como hemos dicho, se queda sin poder recibir ayuda de la lámpara. Y todo porque yo he malgastado dos deseos pidiendo dinero, coches o tonterías por el estilo. Esa incertidumbre no me dejaría dormir tranquilo. Prefiero conformarme con uno, eso sí, importante. Y que queden deseos para el siguiente.
-Es un punto de vista. Raro, pero un punto de vista. Y por curiosidad, ¿qué pedirías al genio?

-Un chicle Cheiw de fresa ácida. Son casi imposibles de encontrar. ¡Cuánto los echo de menos!
-¿Un chicle? Pero, y eso, ¿por qué?
-Por el sabor, por supuesto. Es a lo que sabían los besos de mi primera novia: a Cheiw de fresa ácida. Pero no sólo por recordar los besos de Itziar, que también. Ese sabor me llevaría a los dieciséis años. A cuando, sin saberlo, pones los cimientos de tu vida. A lo solo que haces esa tarea.
Creo que recordaría cuando cimenté la mía. Y a lo mejor encuentro en esos recuerdos donde fallé. Si fue sólo culpa mía, o me ayudaron a equivocarme.
¿No te has parado a pensar en la poca ayuda que tienes en esos momentos de tu vida?
O nadie te cuenta nada, o te cuentan lo que quieren que sepas y entiendas. Es una emboscada. Lo justo sería saberlo todo. O por lo menos tener la mayor información posible sobre todo.
Pero lo cierto es que te cuentan una parte de cada materia, un bando de la batalla continua que es la historia. Al final es el tiempo, que no tiene vocación docente, el que te enseña, a su arbitraria manera, el lado oscuro de tus conocimientos.
¿Por qué nadie me explicó que se puede estudiar para vivir conforme a tu esencia, y no sólo para conseguir un trabajo bien remunerando? ¿Por qué me convencieron de que el sexo sin amor sabe igual que el que se hace con alguien especial? Ésta sí que es una mentira convertida en realidad de tantas veces repetida. Creo que escuchar el embuste de marras apacigua corazones solitarios y fríos, como por regla general ha sido el mío.
¿Por qué añoro los besos Cheiw, si lo cierto es que me han besado labios portados por más bellos rostros que el de Itziar? Pero los de ella sabían a fresa.
Tengo tantas preguntas que se quedaron atascadas en cada una de las decisiones "importantes" que he tomado, que creo que volver a la esencia de mí mismo es la única manera de volver a recuperarlas. A ser aquél que tan bien me caía. Aquél que tenía toda la vida por delante y que se sentía afortunado sintiendo el ácido sabor a fresa de la boca de su primera novia.
La vida ha ido pasando, vertiginosa. Muchas de aquellas cosas pequeñas pero importantes desaparecieron, y otras se transformaron; algunas incluso se envilecieron. De muchas ni siquiera me acuerdo, y esa es la tristeza total.
Pero recuerdo el sabor de los chicles Cheiw de fresa ácida en la boca de Itziar. Y a día de hoy es lo único que deseo en el caso de encontrarme una lámpara encantada. Muchos pensarán que soy un triunfador. No es cierto. Nadie que anhela algo así y por esos motivos ha triunfado. Es posible que no existan los triunfadores totales.
De todas formas amigo mío. Las lámparas maravillosas no existen, ¿no?




miércoles, 12 de abril de 2017

Los Radiadores - "Los perros ladraron" (2017)


Se empeñan algunos en sorprender al escuchante, acostumbrado a la repetición cíclica de códigos sónicos y textuales con la que muchas bandas dejan pasar años y discos sin diferenciarse demasiado entre si.
Decíamos hace unas semanas que Mad Robot se desenchufaba para mostrar su cara acústica, sorprendiendo con esta ocurrencia en su último artilugio: "Pig". También comentábamos la personal visión de un pop victoriano de evidente toque personal y nuevamente sorprendente que encontramos en "Amado líder", el último trabajo de Havoc.
Y como no hay dos sin tres, toca analizar ahora: "Los perros ladraron", tercer larga duración de los valencianos Los Radiadores. Y Seguimos sorprendiéndonos con la escucha de éste álbum.
Esperaba un buen disco de los chicos de Raúl Tamarit, eso sin duda. Pero "Los perros ladraron" es un disco magnífico. El salto es cualitativo en cuanto a la paleta estilística utilizada. Se da cabida a más esencias sónicas. Pierde rabia, pero gana en sutileza, matices, melodías e incluso textos.
Esto que comento no implica una deserción a nada, en los intestinos del disco se cuece el modus operandi habitual del grupo, osea que reconoces a los interfectos a pesar de presentarse más maduros, equilibrados y expandidos (abiertos). Simplemente son mejor banda.


Se graba el artilugio en El Sotano, con Dani Cardona a la producción y aportando percusión en "Buddy Holly"; todo resulta conocido hablando de músicos valencianos.
Nueve temas que empezamos a conocer hace varias semanas con el adelanto de "Buddy Holly", un rock castizo que invita al baile y a unas cañas para homenajear a Buddy, pegadiza y un auténtico pelotazo.
Se ve que coinciden los chicos con un servidor en la apocalíptica visión que tienen de la actual televisión, endemoniado elemento de codificación de voluntades. Un gran tema la combativa: "Estas de suerte".
Ritmos lentos, cierto tono lírico y una bonita melodía en "Más no te puedo dar". Choca la anterior con "Marte ya no nos quiere", tema de cierta esencia punk, que recuerda a los años de la movida y que cuenta con una hilarante letra.
Rugen guitarras en "Dando lecciones", uno de los temas que más recuerdan al precedente (y también excelente "Gasolina, santos y calaveras").
"Felicidad" es una bonita balada muy íntima, familiar y optimista, uno de los mejores momentos del lote. Aunque tal vez el mejor sea "La última función", un medio tiempo melancólico y de exquisita melodía sobre la última estación, cuenta con Manolo Bertrán (Doctor Divago) a las doce cuerdas y los coros. Un tema definitivo y que marca diferencias.



"Sin saber que hacer" es un viscoso tema siniestro post punk que galopa sobre el bajo de Sergio "perrin" y que dificilmente puede evitar las remembranzas a los míticos Parálisis Permanente, otro gran momento.
Y cierra el disco "Cuerdo de atar", otro tema que responde a la tradición sónica de Radiadores, donde funciona toda la banda de manera cohesionada, con las guitarras de José Nova "el joven" y la batería de Vicente Vila uniéndose (como en todo el tracklist) al bajo de Sergio y el parlamento de Raúl y creando un sólido tema de orgía sónica, como ocurriese en su anterior aventura donde cerraba el disco la enorme: "Círculos concéntricos".
Sorprenden para bien Los Radiadores, para muy bien. Es adictivo y resiste multitud de escuchas "Los perros ladraron", no se lo pierdan.
Merece la pena destacar las ilustraciones de portada y contraaportada a cargo de Balbina Benito, por originales y chulas.
Bonavena Música distribuye el disco que encontraréis en el bandcamp del grupo en este enlace.

lunes, 10 de abril de 2017

Los lunes,,, escenas de cine - "Un tranvía llamado deseo"


He elegido para este lunes "Un tranvía llamado deseo" porque la he visto este fin de semana. Ha sido de forma accidental, no estaba previsto, nos tropezamos con ella. La vi hace años y no me entusiasmo. Si que me gusta el texto de Tennesse Williams, el genial dramaturgo americano que extendía la controversia de unos personajes extremos y enfermizos por los escurridizos ambientes del sur de Estados Unidos, un genio al que un servidor venera.
Lo cierto es que revisitando el film de Elia Kazan no me ha quedado otro remedio que recular. La película es espléndida. Kazan se las apaña para dotar a la obra de Williams de un lenguaje cinematográfico sin abandonar en ningún momento la forma de obra de teatro
Los actores están soberbios y sacan todo el partido a unos personajes maravillosos. La Blanche de Vivien Leigh es perfecta, frágil, soñadora de otros tiempos, frustrada reina del sur, derrotada  y cayendo en barrena. Stanley tiene la rudeza y violencia que el ron precisa en la encarnación física y visceral de Brando. Perfectos Karl Malden y Kim Hunter.
El calor y el delirio son protagonistas intangibles del film, como es habitual en las obras de Williams.
Me alegra recuperar esta película que en su día no supe valorar. Tenemos en la cabecera para esta semana santa; "Un tranvía llamado deseo".
¡Feliz semana!!!

domingo, 9 de abril de 2017

La última noche del Alabama Rock Bar. Las paranoias de Addi.


No había ningún motivo para que aquella noche no fuesen los Doors los que cerrasen el local. Lo habían hecho durante los veintitrés años de vida del mismo. Cada madrugada, al sonar "Alabama Song (whisky bar)" los parroquianos sabían que la noche terminaba en el Alabama Rock Bar.
No fue fácil convencer al matrimonio que cada madrugada llegaba para limpiar el Alabama de que podían irse. Ya no era necesario que se pegasen la paliza de limpiar un garito tan grande como aquél.
-Pero hemos cobrado hasta hoy, y lo justo es que cumplamos con nuestra obligación, aunque sea la última noche-.
Carmelo y Adela siempre cumplieron. Con los años terminaron siendo dos miembros más de la gran familia del Alabama. A Mike se le hizo muy difícil y triste despedirse de ellos. Los encantadores Carmelo y Adela. Se fueron con lágrimas en los ojos.
Entró en la barra. Sobre la cámara se encontró una rosa blanca y una nota:
"Gracias, Mike. El Alabama me hizo amar el rock, y aquí me hice mujer.
Un millón de gracias, y otro millón de besos.
Lydia".
No pudo evitar que una lágrima cayera en el whisky que se acababa de servir. Recordaba cuando llegó Lydia. Una tarde de invierno, con una carpeta llena de apuntes de la universidad y un ejemplar de "El hombre sin atributos" de Musil. Entonces le calculó veinte años; no se equivocaba. Pidió un café con leche y sacarina. Bebió un sorbo y sin pensárselo dos veces imploró más que preguntó:
-¿No necesitaréis camarera? Busco trabajo. Necesito trabajo.
Aunque el local se estaba poniendo de moda y los fines de semana había bastante trabajo, Mike pensaba arreglarse solo. Pero algo en la expresión de aquella joven le embrujó. La juventud arrebatada se diluía con una tristeza en la mirada que encogió el corazón de mal empresario de Mike. La contrató para los fines de semana. Pensaba que cualquier día se marcharía, que buscaría algo relacionado con su carrera de empresariales y no necesitaría servir copas hasta el amanecer. No faltó una sola noche en veintiún años. Incluidas las de los últimos meses, trabajadas gratuitamente. El negocio no daba para más.
La vio convertirse en mujer. Una maravillosa mujer. Estuvo en su boda y disfrutó del espectáculo de verla deslizarse por la barra con una barriga de treinta semanas. Su amiga Lydia. No la vio marcharse aquella noche. No dejó de llorar. Se fue sin despedirse. Dejó la rosa, la nota, y desapareció.


Al final pudieron con él. Los horarios y las restricciones municipales terminaron por hacerle claudicar. Los que mandan no quieren gente como sus clientes, sus amigos. No quieren personas vivas. Les estorban los que se desperezan y no entregan sus noches al programa de turno para que narcotice sus conciencias. Los que no se conforman con asentir ante las reclamas de aquel periodista que parece abanderar su cruzada a seiscientos pavos la tertulia. Los que buscan en el meollo de la vida ese paso adelante que les hace ser ellos mismos, diferenciarse para parecerse. Huir del rebaño y poner de manifiesto que sus caderas están para algo más que procrear y desgastarse trabajando para un patrón enfermo de avaricia. Que están -sobre todo- para bailar, y correr, y caerse, y levantarse, y follar.

Los conciertos, tan elogiados como libertarias expresiones culturales cuando todos eran progres, pronto fueron proscritos, como subversiones que ensucian mentes y molestan a los vecinos. De repente hacía falta licencia para crear, expresar, cantar, amar y volar.
Decidieron poner hora de cierre al instinto, al deseo y al arte. Fijaron una franja temporal para que los osados e inadaptados se reclutasen en garitos casi clandestinos, y luego fueron estrechando esa franja. Hasta terminar asfixiando a la poesía y al pensamiento. Hasta que aprisionaron al amor desligado de la tradición destructiva de besos -tan oportuna para los demonios del "como Dios manda"- y cerraron la guarida nocturna del rock.
Apagó las luces, estampó el vaso contra la pared y les maldijo. La persiana golpeó contra el suelo con un plañidero alarido metálico.
Mañana será otro día, Mike, y seguirá habiendo canciones y cantantes.

Como siempre las correcciones corren a cargo del profe Paco Evánder.

viernes, 7 de abril de 2017

Ya está aquí lo nuevo de Copernicus Dreams - "The honeymoon song", adelanto y vídeo clip.


El círculo está a punto de cerrarse. El ciclo mágico que supone la creación y plasmación de una nueva obra artística, está a punto de completarse. Será mañana sábado, en Castro Urdiales (Cantabria), donde Copernicus Dreams, jugando en casa, presentarán ante la parroquia su nueva criatura: "The Honeymoon".
Un nuevo disco que un servidor (entre otros parientes), está esperando con la respiración contenida desde hace algunos meses. Tantos como hace que Chus González me adelanto una demo de un tema que conformaría el tracklist definitivo del disco.
Aquella toma, que aún conservo y que fue enviada a mi wasap, se correspondía a un tema titulado "The honeymoon", exactamente igual que sería titulado todo el disco.
Me resultó imposible evadirme de la belleza acariciadora de la copla, del ambiente cálido y evocador del sonido costa oeste de veranos de amor pasados, de la milagrosa esencia melódica que exalavan aquellos acordes, y la voz de Chus, surfeando por unas notas tan meticulosamente administradas. Ya a la primera toma de contacto se sucumbía ante la presencia de un tema especial, hermoso, diferenciador.
Luego llegó el croundfounding para la consecución del proyecto -que desde aquí apoyamos en la medida de nuestras escasas aunque entusiastas posibilidades- y los días de grabación en Mungia, en los estudios Gaua. Y la mañana maravillosa y tan especial que pude pasar con ellos grabando teclados para "The Honeymoon".


Y ahora, a unas horas del bolo de presentación en Castro, al que desgraciadamente no puedo asistir, (quedamos citados para el próximo mes de mayo en Bilbao), cuando ese circulo al que aludía en la entrada está prácticamente cerrado. Ahora, llega el adelanto, precisamente aquella embaucadora copla transmitida hace unos meses vía wasap por Chus a un servidor. Ahora llega terminada, perfilada y con imágenes. Ahora se presenta por medio de una publicación en Mondosonoro (pinchar). Un adelanto y vídeo clip titulado: "The honeymoon song".
Deliciosa canción, precioso clip, y porción XXL de ilusión en el nuevo cancionero de los Copernicus, Este adelanto os aseguro que es una gozada.
Por si alguien tiene alguna duda, me permito remitirle a la reseña de mi bro Joserra Rodrigo para el Exile SH Magacine donde sacará de dudas a cualquier escéptico que pueda quedar.

Para la adquisición de este imprescindible artilugio, remitirse a: Copernicusdreams@live.com



jueves, 6 de abril de 2017

Havoc - "Amado líder" (2017)


Hace unas dos semanas que, tras una larga espera, fue publicado el nuevo trabajo de Havoc titulado: "Amado líder", hasta el título me resulta sugerente.
Se me antoja como una progresión interesante hacia lo íntimo y metafísico, más maduro y más guitarrero, con respecto a "Lo saben los Narvales" (2014), del que confieso que aún tengo pendiente la oportuno reseña.
Este proyecto, capitaneado por el donostiarra Pedro Gracia Pérez de Viñaspre, cuenta con la labor en los controles del guitarrista y productor Yon Vidaur, y ha sido registrado en los estudios Muir (Donosti) y lanzado por Suberfuge Records.
Cuando hace unos meses me tropecé con el tema que sirvió de adelanto al lote: "Cosas", no pude evitar empezar a indagar sobre este proyecto, así lo dejé dicho en esta reseña. No es de extrañar que estuviese deseando la llegada de "Amado líder".



No me he sentido decepcionado en absoluto. Así a bote pronto, dejaré claro que me parece el mejor trabajo hasta ahora del proyecto. Con una banda cohesionada tras los directos de presentación del anterior Lp. Con las ideas claras con respecto a lo que se pretendía llevar al estudio, y con evidentes síntomas de asunción de riesgos -no es un disco clonado a otros, dentro de los parámetros habituales- "Amado líder" engancha por diversos motivos que intentaré describir:
Siendo las melodías pop las que parecen hacerse con el protagonismo, las guitarras se muestran con distorsiones de suculento sonido. Se impone un ambiente poético y que da la sensación de retro-alimentarse según se desarrolla la canción, que fluye sin dificultad -a pesar de una densidad sónica nada desdeñable- gracias a la etérea voz de Pedro y los textos líricos y de victoriano romanticismo (tal vez ahí radique el sentido de esa portada). Punto muy a tener en cuenta es la base rítmica, con un trabajo excepcional del magnífico baterista: Andoni Etxebeste, uno de los más dotados profesionales en los parches de la actualidad.


Dosis generosas de emoción, temas que absorben la atención del oyente en una inicial y muy agradable sensación de confusión que poco a poco se va clarificando. Ese sentir, tan poco habitual en estos tiempos de: "ésto no lo había escuchado antes", y dentro de la dificultad (parece un disco complicado de engendrar y plasmar) un equilibro y uniformidad sorprendentes. Todo lo dicho apunta a que "Amado líder" se va a convertir en uno de los discos del año para el que suscribe.
Uno de esos discos cuyo tracklist entiendo más oportuno que vaya descubriendo cada cual sin demasiadas indicaciones, son temas muy especiales, indicaré como favoritos propios: "Siberia" "Fluor", "Oh, master" ó "Cometas". 
Muy recomendable trabajo, fácilmente conseguible en este enlace de Subterfuge Records: Havoc.



miércoles, 5 de abril de 2017

¿Somos exagerados a la hora de alabar discos y artistas?. Pensamiento y ensayo.


Como fanático musiquero que ha salido uno, tengo costumbre de leer numerosas reseñas sobre el mundillo en muy diversos medios. Me interesa todo: discos, conciertos, festivales o discografías; artículos de opinión, ensayos... todo.

De unos años a esta parte hago prevalecer medios amateurs sobre publicaciones comerciales -salvo alguna excepción-, pues considero que el elemento "negocio", que si bien me parece totalmente lícito, no hace demasiado bien a la objetividad de algunos medios, que tienen en la publicidad de los grupos o las promotoras de giras que trabajan con esos grupos, su principal fuente de ingresos. Parece que hay publicaciones -insisto no todas- que esconden bajo una suerte de "linea editorial" intereses comerciales que son entendibles, pero no interesantes desde el punto de vista de la revisión artística de una banda, bolo, festival o disco. No es una acusación de nada, solo una observación. Y es que desde el punto de vista personal no me resulta interesante esta situación encontrando en la red alternativas más "libres" o desinteresadas.
En resumen, que hace tiempo que me decanto por los blogs. Puedes estar de acuerdo o no con el redactor, pero es de suponer que le mueve su gusto, su buen entender, y su amor a esto. No se mantiene un blog sin un esfuerzo no remunerado (en ningún concepto en las más de las veces) considerable, para lo cual el amor a ésto es indispensable.
Pero creo que también los que nos dedicamos a darle a la pluma en tono musiquero hemos entrado en ciertas mañas que últimamente me han hecho cambiar un poco (tampoco es nada importante), mi manera de entender esta actividad de escribiente.


Seguramente el amor a la música que comentaba, sea el culpable de la excesiva exaltación que a propósito de artistas y discos, solemos cometer de forma abusiva muchos blogeros -no negaré que sin duda yo también he cometido este pecadito.
Vengo observando que, dependiendo del artista tratado y la relación de apego entre escribiente y el mencionado autor, la objetividad no suele ser la deseada. Por supuesto esta apreciación la expongo teniendo en cuenta mis personales gustos o conclusiones. Pero entiendo que sobre ciertos nombres -no mencionaré ninguno, aunque creo que muchos estarán en la cabeza de la mayoría- se tiende a tener una benevolencia que en ocasiones es casi beatífica.
Esto nos lleva a, en no pocas ocasiones, dar una visión de ciertos discos absolutamente inflada. Buenos discos se conviertes en sobresalientes obras, y discos excelentes en masterpieces o POMs. Creo que pecamos de desmesura (me incluyo, insisto).
Contrasta con el abandono que reciben año tras año los trabajos de otros artistas menos "queribles" y que en muchos casos superan a los grandes nombres en sus trabajos de los últimos años. Es la dicotomía entre 'caer en gracia o ser gracioso'. Decía un amigo mío: "Hay gente a la que se la alaba hasta cuando lo hacen mal, y a otros se les da caña aunque lo hagan bien".


Esto mismo se puede aplicar a conciertos. Acuñamos apelativos como 'bolazo' o 'grupazo' con generosidad infinita. Yo este año estoy ahorrando en conciertos, a veces escondes en términos grandilocuentes actuaciones correctas, pero que tampoco han aportado gran cosa y que no han merecido el precio pagado -ya he comentado que no deseo poner ejemplos, pero los últimos bolos de Jayhawks y los Fanclub no creo que cambien la vida a nadie, especialmente los últimos (¡Ala!, ya lo he dicho).
Creo, en definitiva y para ir terminando, que a lo mejor no estaría de más que hiciéramos un ejercicio de mesura a la hora de lanzar comentarios. No se trata de dar puñetazos manchados de tinta, pero si actualizar la base de datos de grandes obras maestras de la música antes de acuñar ciertos apelativos a buenos discos, que son eso, buenos o muy buenos discos, pero ya. O a la hora de repartir el término "genio" a unos y otros; recopilar la nómina de "genios" del rock and roll (sus discografías marcan el merecimiento del adjetivo) y replantearse si fulanito o menganito es realmente un genio basándose en la vara de medir más evidente.
Resumiendo. No creo que sean tiempos de obras maestras ni de genios. Si de excelentes artistas y magníficos discos, buenas canciones y gente que se lo curra de miedo en directo. No es ésto una bronca a nadie (en todo caso a mi mismo), simplemente es que me da la sensción de que veo demasiadas veces impresas estas palabras que antes aplicábamos a "Sticky Fingers", "What's going on" o "Blonde on blonde"... y la verdad es que no veo la justificación luego, cuando el disco gira, el grupo toca, o la discografía se repasa.
Un abrazo a todos.



lunes, 3 de abril de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Los mejores años de nuestra vida"


Seguimos repasando la lista de grandes realizadores. Paramos  en William Wyler. El director favorito de la academia, al menos en cuanto a su presencia y la de sus películas en la famosa gala. No había ceremonia en los últimos años treinta y durante la década de los cuarenta en la que Wyler no estuviese presente de un modo u otro.
Su filmografía alberga un buen número de magníficas películas, pero en 1946 filmó, de modo casi instantáneo y paralelo a la realidad de lo que ocurría en la sociedad, tal vez su mejor cinta: "Los mejores años de nuestra vida".
En ella se relata la vuelta a casa de los veteranos de la segunda guerra mundial. Las complicaciones de adaptación familiar y también laboral que sufrieron. La frustración ante una sociedad civil que los ignoraba. La incomprensión y la dureza que ésta puede generar.
Para ello Wyler nos plantea la historia de tres veteranos, impolutamente interpretados por Dana Andrews, Fredric March y un auténtico veterano: Harold Russell, un joven que perdió la mano en la guerra y que se sirve de unos ganchos para realizar muchas de las tareas cotidianas con impresionante pericia.
En el retorno les esperan sus familias, esposas y trabajos. No será una vuelta fácil, y ésto se relata perfectamente en la película. Acompañan a los actores las excelentes: Myrna Loy, Teresa Wright y Virginia Mayo.
Estupenda película con la que nos quedamos en esta primera semana de abril.
¡Feliz semana!

domingo, 2 de abril de 2017

Historias de abril - Las paranoias de Addi.


Estamos en abril. Desde que me alcanza la memoria, el mes de abril es un mes diferente: mágico y maldito. Mágico porque no han sido pocas las experiencias "encantadas" que me ha deparado abril en mis cuarenta y pico primaveras. Maldito porque alguna ha sido mala, e incluso misteriosa. Como escapada de un lúgubre maleficio.
Abril me atrae y al tiempo me asusta. Era abril cuando mi primera novia decidió que ya no aguantaba más mi estúpida adolescencia saturada de canciones y sueños pueriles. Me dejó tras una bronca estrepitosa en medio de la plaza de Indautxu, un viernes de abril. ¿O la dejé yo? Tampoco importa demasiado; al fin y al cabo fue ella la que se presentó un día después en el casco viejo bilbaíno agarrada del talle de un tipo con tupé y un irrisorio "Danny Zuko" escrito con pintura blanca en la espalda de la chupa de cuero. Se preocupó de pasearse por todos los rincones en los que sabía que me podía encontar. ¡¡¡Qué mala hostia tuvo!!!
Aquello no acabó allí y, sin saberlo, aquella tarde de abril, mientras intentaba olvidarla gracias a una deseada aunque jamás contrastada velocidad amnésica atribuida al kalimotxo -evidentemente sin conseguirlo-, ambos ignorábamos que el odio que agriaba mi sangre contaminada con vino malo y refresco de cola barato y la satisfacción de ella, agarrando del cinturón a su Travolta, que observaba la escena sin entender nada. Menos debió entender cuando su "Pink Lady" le dio puerta entre sollozos y arrepentimientos una vez superó la euforia. Estaban forjando los cimientos de una historia de esas que nunca terminas de superar, por mil y una cosas buenas, hermosas y también dolorosas: una auténtica historia de amor.
Todo terminó definitivamente algunos años después de forma civilizada. Aunque me van a permitir que siga pensando que eran otros intereses, que no los sentimientos, los que nos hicieron buscar una vida más acorde a lo que otros -en especial la suegra que nunca lo fue- esperaban y deseaban para nosotros. Aquél civilizado desenlace se produjo un 29 de abril por supuesto, domingo para más señas. Uno de los días más tristes y solitarios de mi vida. La vuelta a casa desde la plaza de toros de Vistalegre supuso el cuarto de hora más lento y solitario que jamás pude imaginar. Sigo sintiendo un dolor denso y pertinaz cada vez que recuerdo aquel trayecto hacia mi casa.




Ya hemos dicho que cosas mágicas también ha traído a este narrador el mes de abril. Hace tiempo, demasiado tiempo. Cuando uno aún estudiaba, ocurrió algo que se me quedó grabado de forma muy especial.
Eran otros tiempos. Los años noventa. Semana Santa. Los amigos estaban diseminados en distintos lugares, de vacaciones. Aquél año me quedé trabajando, atendiendo un parking en Bilbao. La vida de estudiante obliga a ser austero o bien a buscarse la vida con curros de medio pelo, para cubrir las necesidades y vicios propios de la edad.
Como buen zagal, nuevo en plaza y pringao oficial, me endosaron el turno de noche. Entraba a las diez de la noche y salía a las seis de la mañana.
En una diminuta garita, con un libro y sin existir facebook las horas pasaban despacio. Internet era algo de lo que se empezaba a hablar en los telediarios, pero continuábamos ajenos a lo que se nos venía encima. Escuchaba en un viejo radiocassette el doble en directo de Barricada mientras consumía las horas, lentas y baratas: a setecientas pesetas cada una.
De repente se coló un perro en la garita, uno de esos pequeñitos -no entiendo de marcas de perros- con flequillo y pintas de muchachuelo travieso y pizpireto, el perro favorito de Dickens, seguro.
La cosa es que desde el exterior, al otro lado de la barrera que da acceso al parking, su dueña le llamaba sin levantar demasiado la voz. Eran más de las once de la noche y muchos vecinos estarían durmiendo: ¡Thorgal!, ¡Thorgal!, ¡Thorgal! Me hizo gracia el nombre que había elegido aquella señora para bautizar a su perro.




El caso es que Thorgal no quería salir; se acurrucaba en una esquina y tuve que levantarlo y llevárselo a su ama. Leonor era una señora de mediana edad. Vestía un chándal que le quedaba grande, una bata morada y zapatillas de casa. Tenía el pelo corto y una viveza inquieta y curiosa en la mirada. Era muy nerviosa y hablaba a toda velocidad. Me pidió disculpas y me dio las gracias un montón de veces.
-Todos los días salgo a estas horas a pasear con Thorgal. Vivo sola y no duermo bien. Luego subo y me pongo a escribir en mi diario.
Aquél trabajo era aburrido -aparte de mal pagado- y no me importó darle palique a Leonor. Salía cada noche en bata, fumaba un cigarrillo y pensaba en sus cosas, o más bien en su falta de cosas.
Me ofreció un Lucky, que acepté, y estuvimos hablando mucho rato: de libros, de mis estudios y mis proyectos, de que ella no se casó porque su novio se casó con otra a la que conoció en Canarias mientras hacía la mili. Y se lo dijo por carta después de la ceremonia. Sólo lo volvió a ver una vez más. Se quedó en Las Palmas para siempre. Que sus vecinos decían que estaba loca, que era muy rara y que seguramente, incluso, peligrosa. Lo que le pasaba es que estaba sola, sola desde que su novio se casó con otra mientras hacía la mili en Canarias. Con lo que ella lo quería, con lo que le sigue queriendo.
Le temblaban los ojos mientras contaba su triste historia. Sonreía y sollozaba al mismo tiempo. Era la persona más triste que nunca he conocido.
Me contó muchas cosas. Se interesó por mí, y me animó a no dejar que la vida me desbordase.
-Siempre hay algo a la vuelta de cada esquina. No camines con las manos vacías y mirando al suelo. Hay un horizonte al que mirar y muchos tesoros que portar. Si no, acabarás como yo, sola, echando de menos a un novio que se casó con otra, paseando al perro y escribiendo un diario en el que sólo hay tres personajes: Leonor, Thorgal y Ernesto, que se quedó en Canarias. En mi diario no escribo sucesos, escribo pensamientos y sentimientos, casi todos tristes. Nunca me pasa nada.
Después de media docena de cigarrillos y mucho rato de charla en la que hubo risas y recuerdos, Leonor dijo que se tenía que ir.
-Me espera mi diario y mi noche de insomnio, es muy tarde. Muchas gracias, Jorge.
Me dio un beso y se fue, llamando a Thorgal en un grito disfrazado de susurro.
Al día siguiente volví al parking, estuve todo el día pensando en Leonor, en su historia. Me apetecía volver a verla, y charlar como la noche anterior.
El compañero del turno de tarde me dio un sobre.


-Me ha traído esto para ti una vieja loca que anda por el barrio. Siempre está paseando al perro. Ten cuidado, está como una cabra. No te acerques a ella. Dicen que ha estado en la cárcel varios años porque mató a su novio. Parece ser que la dejó cuando estaba haciendo la mili, se casó con otra y la tía ésta se fue a Canarias y se lo cargó. Le quitó la pistola a su padre, que era madero, y le pegó un tiro, sin mediar palabra.




Aquella noche de abril, Viernes Santo, en la garita de un parking que ya no existe, sonaba Barricada. El sobre contenía una carta, muy breve y que aún conservo.
Leonor me daba las gracias por escucharla y hacerle compañía. Me deseaba lo mejor del mundo en mi futuro y me contaba la verdad: que estuvo en la cárcel y que mató a Ernesto. Y que aún le quería.
Finalmente me dijo que había escrito sobre mí en su diario. Que gracias a mí había podido escribir sucesos y añadir un personaje más: Jorge.
Trabajé dos días más en aquél parking, No volví a ver a Leonor ni a Thorgal. Nunca más les he vuelto a ver. No sé qué habrá sido de Leonor, pero me acuerdo mucho de ella. Y la recuerdo con cariño, a pesar de lo que ocurrió.
Puede parecer una tontería pero creo que el hecho de aparecer en el diario de alguien es algo maravilloso. Pocas cosas me han hecho sentirme tan bien como aquella carta en la que Leonor me dice que salgo en su diario.
Ha habido otros abriles, y también especiales. Pero he decidido recordar estos y compartirlos a la espera de que se cumpla el conjuro y este abril que ahora comienza me sorprenda con algo.


Quiero dedicar este relato a mi amiga Cristina.