domingo, 31 de diciembre de 2017

Otro año más, los sueños olvidados y la fe en el mañana. ¡Feliz año nuevo!


¿Ha pasado un año?. Otro calendario que toca descolgar de la pared, sale uno con los cuadros de Van Gogh y entra otro con los de Gauguin, me consuela que el irremediable paso del tiempo se vista de arte, de colores, de situaciones que parecen suspendidas en el aire, indiferentes a los minutos.
El vértigo se adueña de mi, los años no son lo que eran. Antes parecían oportunidades para alcanzar durante su paso metas que parecían tan accesibles que el margen para conseguirlas dependía de que en un año nos diese tiempo.
Los meses se desprendían con la parsimonia de las mil aventuras amontonadas en otras tantas noches, de los sueños que hacían cola en la reserva de esperanza, que más parecían objetivos ciertos, fáciles.
Después, una mañana, sin saber cómo ha ocurrido, te golpea la certeza de que el tiempo para las victorias se ha estrechado tanto que apenas consigues distinguir lo conseguido, del sueño que se fundió al contacto con la realidad.
La lista de logros al alcance de la mano apenas se ha modificado, y aunque sin darte cuenta, has dejado hace tiempo de añadir nuevas metas, lo cierto es que la lista ya no es un muestrario de esperanzas, sino de desilusiones, y el tiempo aparece siempre como culpable, víctima propiciatoria, coartada de perezas, prioridades poco líricas y aventuras empeñadas en el monte de piedad de la seguridad, que es sinónimo de cobardía.
Y esa mañana de reproches tanto tiempo mitigados, dejas de soñar: ya no seré músico, ni novelista, ni un bohemio feliz con sus ilusiones siempre a flor de piel. Los años te han quitado los anhelos, y ahora se vuelven contra ti, en lugar de haberte advertido antes: si la dejas ir, no volverá; si te descuelgas la guitarra ahora, ya no te lo perdonará; si no te aferras a ese hilo pegajoso que te lleva a la espiral de la inspiración, nunca terminarás ese poema...
Hasta que los años ya sólo son números, no nacen emparejados a una ilusión y seguir así no es tan malo, mientras haya salud y trabajo.
Pero hoy, que se acaba un año más, me hago otra reflexión y os hago partícipes de ella: seguimos aquí y tenemos orejas, y ojos, y piel. Seguimos sintiendo la música penetrar por los poros y tomar al asalto nuestro corazón, sólo tenemos que dejarla pasar; nuestros ojos transmiten bellezas al cerebro para que las almacene en ese baúl llamado memoria: esos labios tan bonitos, ese crepúsculo, esa obra de arte; y la piel... ¡que me aspen si no se estremece cuando me acaricia!, cuando rodean sus dedos mi mano, cuando su mejilla pasea por mi pecho.
Los sueños se apartaron porque no tenían sitio, o no fuimos valientes para perseguirlos, pero aquí estamos, luego no lo haremos tan mal.
Que en 2018 sigáis escuchando hermosuras, observando bellezas y sintiendo amores, y que no lo hagáis solos ni con egoísmo, que los años ya van desbocados y sin freno.

Quiero agradecer de todo corazón a todos los que me hacéis tanto bien con vuestra amistad, a los que os acercáis a leer las cosas que escribe este loco que aún persigue sueños aunque ya son quimeras, a la gente que me quiere y a la que quiero aunque a veces no lo parezca y aún así me aguantan, a todos vosotros que existís y me dejáis formar parte de vuestro mundo, aunque sea un poquito.

¡Feliz año 2018, y que persigáis por siempre vuestros sueños!

Jorge.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Gentle Brent - "Just dandy" (2017).


Continuamos con discos de este, casi extinguido 2017, que por un motivo u otro no han entrado en las famosas listas de fin de año. En este caso, nos vamos a referir a un producto del sello You are the cosmos, lo que ya pone en guardia a cualquier amante de sonidos frágiles y etéreos.
Los afines al pop sixtie de esencia beat, los que se derriten con las filigranas melódicas que siguen la linea de Big Star, los enamorados del jangle pop primaveral, de los sonidos folk-pop de esencia Byrds, los adictos al merseybeat de los pioneros de la invasión británica que tuvo lugar en los albores de los años sesenta... a todos ellos gustará, cuando no entusiasmará, este disco obra del australiano Gentle Brent -antes conocido como Brent Randall- y que lleva por título: "Just dandy".
Aquí se concentran los Fab-Four, la gran estrella o The Searches, juntos pero no revueltos, y en perfecta comunión para disparar un ramillete de canciones que salvo en dos ocasiones (de once) no supera los tres minutos, y cuya escucha, además de vertiginosa, hidrata meninges, alimenta buenos humos y adolece de castigar con pesadas digestiones; aquí sólo valen sonrisas.
La pereza y una cierta zozobra que durante unos meses del presente/pasado curso me azotó, posicionandome contra los sonidos de este tipo, -tal vez una sobre-exposción excesiva a los mismos durante un periodo demasiado prolongado de tiempo, sea el culpable de tal hartazgo temporal y ya finiquitado- han sido los responsables que me han demorado a la hora de acometer este disco, y que por lo tanto el enganche haya llegado un poco tarde para cambiar listas, pero es otro que se pueden hacer a la idea de que está en la lista de favoritos, adjudiquenle puesto ustedes mismos.
Pero vamos al disco, que para lo que hemos venido. El recorrido cuenta con piezas de artesanal construcción melódica, armonías vocales, teclas y guitarras pletóricas de frescura, buen rollo y cierto aire romanticón; no se pierdan: "Tea & butter tars" una golosonería; "Lollipop girl", como si fuese obra del Maca más inocente y juvenil; en la onda de los grupos de high school sesenteros se disfruta la encantadora: "Never wanna make you cry".



El corte más extenso es "The lonely one" de cierto tono funk-negroide. En cuanto a "Coney island girl" es tan débil y quebradiza como una nana. Por contra "By my side" transita por una vía más jangle y guitarrera, para volver a las liviandades melódicas en "There's a girl" y en la muy McCartniana: "A twinkle of your eyes" (me recuerda mucho a "Let em in").
Similar apunte se puede hacer sobre el otro corte que supera los tres minutos, la efectiva: "Ooh, you'll believe in love".
Con un tema de cierto tono swing, con un Gentle Brent oficiando de crooner de baja intensidad titulado "No foolin'", y la gaseosa balada "At the bazaar", se apaga la luz de este luminoso y refrescante lote de tonadas ideales e inquietas, que llegan a última hora, pero lo hacen para devolver la primavera a la navidad.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Ian Felice - "In the kingdom of dreams" (2017).


En los albores del año y con las listas definitivas de discos ya confeccionadas y soltadas al ciberespacio, aparecen esos discos que, por llegar a última hora, no han figurado en ellas, aunque no les faltan motivos -tras lo visto y escuchado- para merecer un sitio en las mismas.
Un ejemplo flagrante es el debut en solitario del hermano mediado de los Felice Brothers: Ian, titulado: "In the kingdom of dreams", y facturado en colaboración con su hermano mayor Simone en la batería, que además se encarga de la producción, y con el menor del clan: James, al teclado. Un trabajo que no puede dejar indiferente a ningún amante de los sonidos puros americanos.
La voz nasal de Ian se siente a sus anchas entre los sonidos acústicos y de enraizado cariz con que se ve arropada. Las melodías, emocionantes, nos muestran la realidad legendaria de los sonidos de crepúsculo, de pradera y soledades propias del género, recordando a los que hicieron de esta forma de hacer canciones una auténtica denominación de origen, imposible no recordar los temas acústicos de Bob Dylan, Neil Young, Pete Seeger, o incluso el Springsteen de "Nebraska"; sin olvidar artistas contemporáneos como Josh Ritter.


Las canciones se suceden limpias, creadas tras conocer el autor su inminente paternidad; sin presentar trabas gracias a la perfecta construcción de las mismas y a unos emotivos, tristes, evocadores textos; la fluidez y tradición se hacen fuertes en el deleite que siempre supone la escucha de hermosas e intensas canciones.
Y la experiencia, aunque conocida, se deja saborear desde el tema inicial, de título homónimo y que sienta las bases de lo que será el leit motive del álbum, un precioso tema con base de arpegios de acústica y teclas susurrantes, amén de una dosis de emotividad notable.
La triste y turbadora "Will I ever reach Ladero" nos recuerda al Boss más introvertido, y "21st century" se muestra con un mayor carácter social y con ese sonido metálico de las cuerdas.
Bonita y secular la balada: "In memorian"; mientras el piano toma el protagonismo en "Signs of spring".



Una mirada al interior, con la esencia folk de rojizos atardeceres en "Mt. Despairs"; y "Road to America" se torna más country y agitada. Densa y reflexiva, como un recitativo, "Water street" deja paso a "Ten to one", una copla netamente Dylaniana que supone uno de los momentos cumbres del álbum. Cierra este recorrido por la America proverbial el ceremonioso: "In the final reckoning", que cuenta con el acompañamiento casi único de un wurlitzer.
Los sonidos eternos, aquellos que nacieron para vislumbrar horizontes murientes -o nacientes-, para solazarse en noches interminables donde se mezcla la negrura más agorera con la esperanza más iridiscente, para rememorar o impacientarse ante el futuro; los sonidos del folk americano en definitiva; esos y no otros, son los que alumbran y oscurecen este magnífico cancionero, primero en solitario de Ian Felice.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Los favoritos de Addi en 2017 (1 al 20).


Nos zambullimos en la relación de los veinte primeros, los favoritísimos de Addi. Reitero que la cronología es un tanto laxa, pues la línea que separa unos de otros es tan fina que se puede romper fácilmente.
Con el evidente respeto a otras relaciones defendidas por mis colegas y amigos, aquí tenemos los veinte favoritos de Addi.

01. Ricardo Lezón - Esperanza.


Después de muchas vueltas a los tres primeros puestos de esta lista, me he decantado por el disco del getxotarra Ricardo Lezón. simple y llanamente porque me ha roto el corazón, hacía mucho que un disco no me causaba tamaño impacto. Belleza infinita, el primero.
Reseña: Ricardo Lezón.


02. Peter Perrett - How The West Was Won.



El disco de Peter Perrett es una maravilla, todo él. Me convenció mi amigo Imanol, pues no albergaba un servidor demasiadas esperanzas con respecto a este tipo, y desde luego estoy encantado de tener que rectificar, magnífico, sobresaliente.
La reseña: Peter Perrett.


02. Robyn Hitchcock - Robyn Hitchcock.



Existen artistas a los que parece que se les justifican sus malos (y repetidos) trabajos, debe ser porque caen bien. A otros por contra, nunca se les valoran sus discos, excelentes y siempre rebosantes de calidad año tras año, década tras década. Robyn Hitchcock es de estos últimos, este año sublime.
La reseña: Robyn Hitchcock.


04. The Afghan Whigs - In Spades.



Disco controvertido que no ha llegado a todo el mundo. Nunca ha sido demasiado fácil la música de Greg Dulli y sus chicos, pero yo siempre conecto con ella de forma determinante, este año no ha sido diferente, y este "In Spades" me parece igualmente excelente.
La reseña: The Afghan Whigs.


05. The Lunar Laugh - Mama's Boy.



Este elepé llegó a mi tras las reseñas de Bernardo en MTD y Johnny en espacio Woody/Jagger. Luego descubrí que pertenecía al catálogo del magnífico sello You are the cosmos (otra grata sorpresa del año). Uno de los discos que más, y más a gusto a sonado, pop de oro.
La reseña: The Lunar Laugh.


06. The Parson Red Heads - Blurred Harmony.



Muchos discos de calidad este año, y sin duda el último trabajo de los pelirrojos Parson es uno de ellos. Rock, folk, psicodelia... un coctel exquisito al tiempo de sugerente. El disco con el que definitivamente se consolida esta banda, también en nómina de You are the cosmos.
La reseña: The Parson Red Heads.


07. Danny de La Matyr - Crybaby.



La exquisitez que ha publicado Danny de La Matyr podría estar más arriba, pero como suelo decir, el orden es un tanto aleatorio, muchos discos buenos y cada uno sólo puede estar en una posición, así que el séptimo puesto pertenece a "Crybaby" como podría ser otro más alto. Se trata de un disco soberbio.
La reseña: Danny de La Matyr.


08. Ron Gallo - Heavy Meta.



Demoledor el discarral del jovencito del pelo alborotado. Disco de efervescencias rockeras, garajeras, punkarras. El fuzz y la actitud se mezclan con la arrebatada juventud de Ron y crean uno de los discos más excitantes y correosos del año, realmente magnífico.
La reseña: Ron Gallo.

09. Lee Bains III & The Glory Fires - Youth Detention.



El mejor disco hasta la fecha de los magníficos Lee Bains III & The Glory Fire ha llegado este 2017. En su último catálogo hay rock y punk de irreverente actitud, unido a ese espíritu combativo, protestón y transgresor que caracteriza a la banda. Furiosos, rockeros, broncos... pero al tiempo exquisitos, un gran disco que ha girado y gira mucho.
La reseña: Lee Bains III.


10. Lanuca - Tibia Turbia.



Ángela Bonet firma sus delicados discos bajo el nombre de Lanuca. Si sus precedentes trabajos eran una plasmación del espíritu mediterráneo con un delicioso aroma de pop sesentero, en este, además de estos atributos hay que sumar la absoluta redondez y madurez del conjunto. Uno de los primeros discos del año (creo que el primero), y que continúa entre los CDs que no han pisado la estantería, pues está entre los que entran y salen del reproductor constantemente.
La reseña: Lanuca.


11. The Outside Hours - Red runs the river.



Como se comentaba con Lanuca, los catalanes de The Outside Hours, también han fabricado su disco más maduro, equilibrado y de mayor enjundia en cuanto a composiciones. El vinilo ha dado muchas vueltas estos últimos meses, y más que dará.
La reseña: The Outside Hours.


12. Kevin Morby - City Music.



Otro disco que ha despertado cierta disparidad de opiniones. Algunos lo han tachado de precipitado. Lo cierto es que Kevin Morby venía de facturar dos estupendos discos. No obstante, un servidor no ha detectado que este "City music" baje el listón. Así que lo seguiremos disfrutando en 2018.
La reseña: Kevin Morby.


13. Son Volt - Notes of Blue.



Otro de los discos que llegaron a principio de año. Puede que esta temprana llegada del disco haya propiciado una cierta falta de protagonismo en los últimos meses, pero lo cierto es que el disco es magnífico, así nos lo pareció en el momento de su lanzamiento, y desde luego seguimos opinando igual.
La reseña: Son Volt.


14. Havoc - Amado lider.



Desde que descubrí el proyecto Havoc a principios de año, la propuesta de este grupo me atrapó. La aparición de "Amado líder" ha supuesto una más que grata sorpresa. Se ha convertido en uno de los discos que más escuchas ha acumulado y cuyo concepto más me ha interesado y sigue interesando. Magnífico disco y excelente grupo.
La reseña: Havoc.


15. Salto - Far from the echoes.



La segunda intentona de Salto es francamente magnífica. Un disco osado, con ataques lisérgicos, melodías exquisitas, un gusto incuestionable y una gran suntuosidad sónica. Pura orfebrería pop.
Tenía que estar en la lista por méritos propios.
La reseña: Salto.


16. Chuck Prophet - Bobby Fuller Died for Your Sins.



El último trabajo del profeta me ha costado algún debate entre colegas este año. Muy buen disco, aunque he pensado y pienso que con algún relleno. Aún así es un álbum con temas estupendos, en la onda del mejor Chuck Prophet y desde luego debe estar entre los destacados del año. En directo fue la repanocha.
La reseña: Chuck Prophet.


17. The Dream Syndicate - How Did I Find Myself Here.



La vuelta de los de Steve Wynn no ha decepcionado. Su disco suena a ochenta y no repite cánones pasados, eso no va con los Syndicate. No hay duda de su calidad y no entraremos en comparaciones, simplemente disfrutaremos de un estupendo disco.
La reseña: The Dream Syndicate.


18. The Smoggers - Dark reaction.



El ardiente sonido garajero de Smoggers hace siempre las delicias de un servidor. Con un disco equilibrado y que mantiene intactas las bondades y características del grupo, este año los andaluces no han parado de sonar en casa, en el coche y allí donde me han dejado pinchar música. Magníficos como siempre.
La reseña: The Smoggers.


19. The Surfing Magazine - S/T.



Dos componentes de los inquietos The Wave Pictures, un miembro de Slow Club y un baterista forman este grupo que nos ha presentado un disco disfrutable, que engancha y se deja escuchar entregándose al oyente. Rock, garaje, pop y surf en perfecta armonía para ofrecer un divertido trabajo.
La reseña: The Surfing Magazines.


20. Los Radiadores - Los perros ladraron.



Los Radiadores volvían tras el estupendo "Gasolina, santos y calaveras", y aunque superar a aquél no parecía tarea fácil, lo consiguen. Su mejor disco hasta la fecha, repleto de buenas canciones, excelentes textos, algunos nostálgicos, otros sugerentes, otros tiernos y algunos afilados y críticos. Lo dicho, un gran disco.
La reseña: Los Radiadores.

martes, 26 de diciembre de 2017

Los favoritos de Addison en 2017 (21 al 40).


Un año más, al finalizar el curso llegan las amadas/odiadas listas. Como los años precedentes, en esta casa no hablamos de los mejores, sino de los favoritos del firmante, que como es el díscolo Addison, no se extrañe nadie de que la relación de discos resulte un tanto alocada e irracional.
Puntualizamos, eso si, que la lista es confeccionada de manera un tanto aleatoria, esto quiere decir que los puestos que ocupa cada disco son susceptibles de cambiar de haber sido otro el estado de ánimo, o directamente la inspiración que alumbró a Addi en el momento de decidir este orden.
Como repito cada año, los discos más antiguos, suelen estar más olvidados y por ello, muchas veces ocupan puestos bajos, más por haber acumulado muchas escuchas, con lo cual se ha perdido la sorpresa inicial, o por llevar varias semanas sin ser pinchados; no obstante hemos intentado tenerlo en cuenta para no cometer injusticias y que estén todos los que lo merecen.
También este año hemos incluido discos nacionales e internacionales en la misma lista; si estamos repitiendo una y otra vez que no hay diferencia entre lo que se hace aquí y lo que hacen allí, pues bueno me parece demostrarlo poniendo a unos y otros en la misma relación.
También se hará un apéndice con algunos discos que no han entrado por unos motivos u otros, hay desde algunos que han llegado a última hora, hasta otros que, simplemente, se me han pasado (será la edad que ya hace que el coco no funcione como antaño). Y la verdad es que una vez confeccionada la lista, me daba una pereza terrible cambiarla.
Y sin más dilación, empezamos con la lista de los favoritos de Addison. En esta primera entrega van los números del 21 al 40.


21. AJ Croce - Just Like Medicine .



Estupendo el nuevo disco de A.J. Croce, una colección de magníficas canciones y una sutil ensalada de estilos perfectamente interpretados. Un disco excepcional y rebosante de clase que ha sonado mucho este verano, lamentablemente no pude acercarme a su concierto de Donosti.
La reseña: A.J. Croce.


22. Lukas Nelson & Promise of the Real - S/T.



No descubre nada el nuevo disco de Lukas Nelson, pero lo cierto es que es un trabajo compuesto por un ramillete de muy buenas canciones. La colaboración de Lady Gaga no deja de ser una anécdota. Un disco que no cansa.
Reseña: Lukas Nelson.


23. Copernicus Dreams - The Honeymoon.



Otro disco que llegó en las primeras fechas del año. No obstante, "The Honeymoon" no ha dejado de sonar en todo 2017. Un definitivo paso al frente para la banda de Castro, muchos recuerdos de Frías y de la grabación del álbum, y un conjunto de canciones excepcionales. Más que justificada su presencia en este listado.
La reseña: Copernicus Dreams.


24. The Milkyway Express - Malinche.



Gracias a mi compadre Daniel Sánchez, conocí a esta banda de rock and roll, del de siempre, del que funciona como un coctel de nitroglicerina y pólvora agitada. He empleado tiempo en descubrir su discografía y la he disfrutado de lo lindo. Muchas ganas de escuchar los temas de este stoniano álbum en vivo.
La reseña: Milkyway Express.


25. Bash And Pop - Anything Could Happen.



Otro disco que no ha parado de sonar, descubierto hace muchos meses vía Espacio Woody/Jagger. El grupo de Tommy Stinton, bajista de los míticos The Replacements, derrama el jugo de su viejo grupo en un elepé de esencias rock, powerpop y punk-rock. Excelente.
Reseña: Bash & Pop.


26. Michael Head & The red elastic band - Adios señor pussycat.



Con The Byrds, Love y Burt Bacharach como referentes, el británico Michael Head ha creado un magnífico disco, que ha llegado a mi conocimiento en el último cuarto del año gracias a my friend Joserra. Un excelente trabajo.
Reseña: Michael Head.


27. Frontera - Ha llegado el rey.



Conocía la existencia de este disco antes de conocer a su autor: Juanjo Frontera. A Juanjo le conocí en Frías, y es un episodio que celebro ampliamente en lo personal. El disco, que se volvió conmigo desde el castillo, me enganchó desde la primera escucha en el coche de vuelta a Bilbao, ya no me ha dejado en todo el resto del año.
Reseña: Frontera.


28. Andrew Taylor - From the outside.



En primavera llegó el disco en solitario de Andrew Taylor, líder de mis queridos Dropkick. Mientras se iba cocinando el nuevo cancionero de la banda escocesa, su voz cantante recogía una colección de temas y los grababa, como para pasar el rato, el resultado es un excelente disco de canciones sencillas y, por supuesto, muy primaverales.
Reseña: Andrew Taylor.


29. Cisco Fran - Sultan.



Como ocurrió el pasado año con "Gigante", el EP de Cisco Fran sólo tiene un cosa mala, que es un EP, es decir, que es demasiado corto. Por lo demás Fran sigue haciendo de la sencillez, y las historias humanas un valor seguro, folk, country, rock hispano de la mayor calidad.
La reseña: Cisco Fran.


30. Ghost Number & His Tipsy Gypsies - From dawn to dust.



Sonidos desnudos, que nos retrotraen a la América de interior de principios del siglo pasado. Temas silvestres, pantanosos y con un fuerte poso de autenticidad. No sólo se vislumbra el folk de las laderas del Mississippi, también nos encontramos sonidos propios de la tradición profunda del viejo continente, y todo realizado en Donosti. Una más que agradable sorpresa que no ha dejado de sonar.
La reseña: Tipsy Gypsies.


31. José Ignacio Lapido - El Alma Dormida.


Lapido no falla, sus canciones y sus textos siempre están a la altura, no obstante no será éste mi disco favorito del poeta eléctrico, sigo, después de muchas escuchas, echando de menos un recubrimientos sónico de más enjundia. Aun así se trata de un muy buen disco, como siempre.
La reseña: Lapido.


32. Japandroids - Near To The Wild Heart Of Life.



Un claro ejemplo de disco que se ha visto perjudicado por el paso del tiempo, pues los Japandroids y su última creación fueron de los primeros en llegar este año que ahora termina. Uno de los discos que más escuchas acumuló en la primera mitad de 2017.
La reseña: Japandroids.


33. Doug Tuttle - Peace Potato.



Excelente disco, mejorando en mi opinión el anterior. Melodías mágicas y con una comedida psicodelia, pop artesanal y una producción que no empalaga, un interesante artista que crece con cada proyecto.
La reseña: Doug Tuttle.


34. Rubia - The Game.



Sara Iñiguez ha logrado con este disco el equilibrio, la madurez y el unánime reconocimiento de público y crítica. Su trabajo más redondo, de más enjundia, y que en vivo suena de maravilla. Estupendo de verdad.
La reseña: Rubia.


35. The Proper Ornaments - Foxhole.



Otro disco afectado por ser uno de los primeros del año, pero tras repasarlo, durante este mes de diciembre, su extraordinario pop, su suntuosidad sónica y sus excelentes melodías me han convencido de que merecía estar en la lista, tal vez, más arriba.
La reseña: Proper Ornaments.


36. Gurf Morlix - The Soul & The Heal.



Estupendo disco de mi admirado Gurf Morlix. Si bien de inicio me gustó mucho, más que el anterior proyecto, el paso de los meses no le ha beneficiado, pasando a un segundo plano, no obstante, Morlix no suele fallar, y este disco no es ni mucho menos un fallo.
La reseña: Gurf Morlix.


37. The Sadies - Northern Passages.



Otro disco que con el paso de los meses ha perdido protagonismo entre mis escuchas. También es posible que sea otro de los afectados por ser de los primeros del curso. Se trata de todas maneras de un disco excelente y debería estar en la lista.
La reseña: The Sadies.


38. Jason Isbell and the 400 Unit - The Nashville Sound.



Muchos celebramos la vuelta de Jason Isbell con los 400 Unit. De echo este "Nashville sound" nos muestra a un Isbell más rockero, más bailongo y menos tristón. Recuperamos al Isbell más cercano a los DBT, otro muy buen disco.
Reseña: Jason Isbell.


39. Slaid Cleaves - Ghost On The Car Radio.



Magnífico regreso del siempre simpático Slaid Cleaves, un disco de carretera y bosque, pradera y asfalto. Estupendas melodías, muy enraizadas y con ese toque rockero acostumbrado en la música de Cleaves.
La reseña: Slaid Cleaves.


40. Scott H. Biram - The Bad Testament.



Este disco cierra la lista porque alguno tenía que cerrarla, pero creo que no es justo que esté tan abajo. El caso es que lo había olvidado y a última hora lo recuperé, no podía faltar y cierra la lista pero es tan bueno como otros colocados más arriba, gran disco.
La reseña: Scott H. Biram.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Feliz navidad, os desea Addi y Miguel Hernández.


Hoy es la noche, y hemos llegado sanos y salvos, y lo que es mejor, con ganas de seguir.
Os deseo a todos que disfrutéis de una noche feliz, con los vuestros, los que elijáis para el empeño de lucir sonrisas y desear bondades.
Que al menos por unas horas, y a rebufo ya para siempre, sintamos todos que estar aquí es de puta madre, y que nada nos separará de la fe, la esperanza y el calor de la gente querida.
Os felicito de corazón, y con poesía, la de el camarada Miguel Hernández.
Zorionak eta eguberri on!!!

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.


sábado, 23 de diciembre de 2017

Reverend Horton Heat - "We three kings" (2005).


Proliferan en nuestros tiempos muchos 'enemigos' de la navidad. No es de extrañar, a nadie se le escapa el concepto de negocio y la desaforada actividad de irresponsable consumismo que nos ataca estos días. El bombardeo publicitario en televisiones tampoco ayuda, y bueno, demasiada hipocresía, constante también durante el resto del año por otra parte.
Pero ¿qué quieren que les diga?, algo tienen que tener estos días. Yo me convencí hace doce años cuando el sátiro y descarriado Reverendo Jim Heath junto a sus secuaces Jimbo Wallace y Scott Churilla sorprendió a propios y extraños y publicó un disco en el que omitió sus clásicas historias machistas sobre mujeres, alcohol, juergas y peleas, para ofrecer un disco de villancicos; ¿necesitan más prueba sobre la magia de la navidad?.


En el corazón navideño que latía en aquella ocasión en el trío más sucio y duro del rock americano, nos ofrecieron sus sonidos psychobilly, o punkabilly, como lo definen ellos, así que hay ecos, navideños eso si, de rockabilly, punk, swing, country...pero interpretados con mucho más candor, sin histriónicos bombazos guitarreros, dejando para mejor ocasión las bases rítmicas arrítmicas y apartando la suciedad y chulería en el fraseo del reverendo.
Todo suena como tiene que sonar a la hora de cantar a Santa, como un villancico.
En este entorno se desarrolla "We three kings", el disco navideño de Reverend Horton Heat. En él se versionan, sin que la banda pierda su crédito sónico, una docena de tradicionales canciones navideñas como las ultra conocidas: "Santa Claus is coming to town", "Frosty the snowman" o "Jingle bells" en versión instrumental. Éstos títulos se combinan con otros  mucho menos conocidos como: "Run Rudolph run" que cierra el disco con incendiarias credenciales rockabillies; el country de farra titulado "Santa looked a lot like daddy" o los otros cortes instrumentales: "We three kings", "What child is this" o "Winter wonderland".
A esta docena hay que sumar una composición propia titulada "Santa on the roof", estupendo villancico de contagioso y tabernario estribillo.
Estamos en navidad, olvidemos las malas mañas que impone esta sórdida tendencia consumista que propaga como un virus pernicioso el maldito capitalismo salvaje, y disfrutemos de la magia de estos días, con los seres queridos, con la esperanza en el futuro, el corazón henchido de fe y por supuesto, con villancicos... ¡venga, que le gustan incluso a los Reverend Horton Heat!!!; no me dirán que ustedes son más malotes que éstos tres sujetos...

¡¡¡Zorionak eta eguberri on danori!!!
¡¡¡Feliz navidad a todos!!!

jueves, 21 de diciembre de 2017

"Pasión no es palabra cualquiera", el libro de Joserra Rodrigo, el denominador común.


Un servidor es nostálgico por vocación, y tal vez, también por necesidad. El caso es que los que oficiamos de nostálgicos, acostumbramos a realizar de forma constante repasos, o recuentos, de recuerdos, como no puede ser de otra manera.
Pero los nostálgicos de gama alta, tenemos quizá, una característica que ignoro si es común a todos: la capacidad de no ceñirse unicamente a remembranzas lejanas en el tiempo; es decir, los tipos como yo, somos capaces de sentir morriña de episodios acontecidos hace apenas unos meses, semanas, e incluso días.
Y es mejor esta modalidad de añoranza, pues los recuerdos, que es habitual que se contaminen con el filtro que la alianza tramposa de tiempo y debilidad suele colocar entre el hoy y el ayer para moldear los momentos recordados a conveniencia del nostálgico en cuestión, con los episodios recientes no ocurre, simplemente porque no se ha establecido aún esa alianza por falta material de espacio.
Es por eso, que algunos, entre los que me incluyo, somos capaces incluso de sentir nostalgia por recuerdos que aún no han terminado de crearse: nostalgia en paralelo al recuerdo... una cosa rara.
En uno de estos febriles lances me encuentro esta tarde fresca de diciembre. Y me estoy dando cuenta de que muchos de los momentos más emotivos y cargados de cosas puras en los que me he visto involucrado en los últimos años, tienen un común denominador.

Un tipo tan escéptico como yo, que no considera como algo real elementos ingrávidos y gentiles (que decía Serrat) como el alma o el espíritu, siente en estas evocaciones, que algo que percibo como una pelota de gomaespuma, rebota y juguetea en mis tripas, creando una agradable sensación, creo que eso puede ser el alma, o el espíritu, que sin duda se siente excitado ante tales reminiscencias.
Pues cada vez que aparece la pelota, aparece ese común denominador al que hacía referencia: mi amigo Joserra Rodrigo, que no andaba demasiado lejos, andaba, exactamente, en el centro del cotarro.
El último recuerdo que estoy acariciando con sentido de añoranza paralela al curso de los acontecimientos, es la llegada, cual maná, del libro de Joserra, ya sabéis: "Pasión no es palabra cualquiera".


La pelota empieza a jugar al billar en mi estómago, mientras espío por esa especie de agujero en la pared que es muchas veces internet, y las redes sociales, a Joserra pateando territorio con su libro debajo del brazo. Es que Joserra se deja espiar, es lo que tienen los tipos que no esconden nada y enseñan mucho, incluso sin pretenderlo, que no necesitan ocultarse de nada ni de nadie.
Y en esas fotos y vídeos, con mi amigo rodeado de gente que le quiere, firmando libros, y con la ilusión teñida de inocencia de los puros en la mirada, y la paz del que se sabe a salvo en el semblante, vuelve uno a sentir que está viviendo otro momento emotivo y cargado de cosas puras.
Y así, pero en vivo y en directo, fue el miércoles en la presentación del libro en Bilbao. Jugar en casa no siempre es más fácil, y así lo confesó Joserra. El colegio de abogados del Botxo practicamente lleno, amigos y admiradores arropando al autor, Cayetana Álvarez que se vino de la capital del reino al evento, para descubrir cosas de ella y de su arte, Txomin Guzmán cantando alguno de los ingredientes de "Pasión no es palabra cualquiera", charla coloquio entre camaradas... más momentos de ilusión, de sonrisas, de emoción, y, como no, de pasión.


Abro el libro, y la pelota empieza a chocar contra mis costillas; en el interior se encuentran esas sensaciones que hacen de muchos de mis recuerdos recientes sean tan especiales, es porque en cada letra, cada frase, cada canción elegida, está el común denominador en estado puro, desnudo y vivo, porque Joserra es uno de los tipos que más vivo está siempre, incluso cuando calla.
Decía en la charla Eduardo Ranero, que el libro narra la vida del autor, y si, claro que si, tiene razón Edu, porque Joserra canaliza su existencia por medio de la música. Hay canciones que son como adoquines de la calle Kirikiño, charcos de Fernandez del Campo, amaneceres lusos, ráfagas de viento colándose por la ventanilla del coche...
Estas navidades, en unos días libres que tengo, me agarraré a mi libro, ya firmado, y me apasionaré, y sentiré nostalgia de lo actual, de lo inminente, aunque las cosas de Joserra, no necesitan de coaliciones entre tiempo y debilidad, porque son cosas en las que manda la pureza, y sobre todo la pasión. Y que la pelota de gomaespuma no pare de botar.

Enlace en el que se puede encargar: "Pasión no es palabra cualquera".