lunes, 26 de junio de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Smoke"


En 1995, el realizador de origen Hongkonés: Wayne Wang filma "Smoke". Con guión del estupendo escritor Paul Auster, basado en su propio relato corto: "Cuento de navidad de Auggie Wren".
Película coral, original, con Brooklyn como protagonista intrínseco y de íntima puesta en escena.
Por el estanco que Auggie (Harvey Keitel) regenta, circulan una serie de personajes a los que el estanquero hace de confidente. Destaca entre todos Paul (William Hurt), un novelista en plena crisis creativa, y desolado tras el fallecimiento de su esposa, víctima de una bala perdida durante un atraco.
Servirá a Paul de inspiración la colección de fotografías que durante 14 años ha hecho a diario Auggie desde la puerta de su establecimiento, a la misma hora.
También paran por el estanco otros personajes como el joven Rashid, que busca al padre que le abandonó de niño, o Cyrus, al que le han amputado el brazo izquierdo, en lo que el entiende un castigo divino.
Imposible olvidar la escena donde se narra la forma de pesar el humo de un cigarrillo.
Extraordinaria película, de magnífico guión y apacible ritmo narrativo, excelentes interpretaciones y que crece con el paso del tiempo.
Dedicamos la cabecera a la excelente "Smoke"
¡Feliz semana!

sábado, 24 de junio de 2017

Azkena Rock Festival - Viernes, 23/06/2017 - Gasteiz.

Hellsingland Underground

Lo único que me parecía relevante decirme a mi mismo esta mañana al abrir los ojos, es que 'ya no estoy para estos trotes'. Y es que me parece perfectamente aplicable la metáfora aquella de: me siento como si me hubiese pasado un camión por encima. Pues los huesos se quejan como si hubiesen sido triturados y los músculos como si el aplastamiento los hubiese dejado, al menos temporalmente, inutilizables.
La tarde noche festivalera de ayer se terminó haciendo larga, para qué negarlo. Y aunque motivos para el disfrute, e instantáneas para guardar en la memoria -archivo de cosas buenas- no faltaron, todo lo contrario, casi doce horas de patear bajos de escenario, empieza a ser demasiado para este que suscribe.
Obviemos pulseras, colas, mala comida (joder con el perrito caliente), precios de consumiciones y camisetas etc, etc... y centrémonos en lo importante: los conciertos.

The Godfathers

Empezaba la tarde con mis adorados The Godfathers: viene siendo un clásico que el que abre el festival en su escenario principal, tenga que pagar la novatada del acoplamiento del equipo. Así, lo que en otras ocasiones tuvieron que sufrir Eels o Blue Öyster Cult, ayer lo sufrieron los padrinos del rock.

Problemas de sonido que fueron solucionándose según avanzaba el bolo. Pero los coros apenas se escuchaban y el conjunto sonaba un tanto opaco, como cerveza sin espuma (la cerveza era Heineken, por cierto). Aún así Godfathers, con Pete Coyne a la cabeza pusieron furia y entrega, y desplegaron temas de su último disco: "Big bad beautiful noise" que combinaron con clásicos incontestables, ya saben: "Cause I said so", "She gives me love", "Walking talking Johnny Cash blues", "Love is dead", "I'm unsatisfied", y por supuesto: "Birth, school, work, death"... Los fans hubiesemos preferido otro horario, pero lo cierto es que disfrutamos del primer bolo del festi con una banda mítica.

Tygers of Pan Tang

Turno para inspeccionar el terreno: paseo hasta el escenario dos: Gregg Allman y Sharon Jones, y vuelta al principal dedicado a Chuck Berry y Chris Cornell donde The Shelters no consiguieron retenerme. Finalmente pasé un entretenido rato con Tygers of Pan Tang y su clásico y manido metal, bien interpretado y pletórico de estribillos en el tercer escenario dedicado a Greg lake y Javi Ezquerro (mala cosa que ahora los escenarios rindan homenaje a dos músicos desaparecidos en lugar de uno como antaño, en fin).

Cheap Trick

Cheap Trick es una auténtica apisonadora. A pesar de no contar con el enorme batería que era Bun E. Carlos, el hijo de Rick Nielsen -menos histriónico que en otras ocasiones, pero tan inconmensurable guitarrista como siempre- Daxx Nielsen no hizo que se le extrañase, y creó una base rítmica demoledora junto a uno de los bajistas más talentosos de la historia de este negocio: el gran Tom Petersson que no se descolgó su legendario bajo de doce cuerdas.
Por Robin Zander no pasan los años, ni en cuanto a su aspecto, figura, ni mucho menos en lo que a su voz respecta, absolutamente impoluta. 'El hombre de las mil voces' sigue siendo uno de los mejores vocalistas de siempre jamas.
Versiones ("Ain't that a shane"), inicios beatlemanos, y repertorio con presencia de clásicos que terminaba con batería de éxitos: "I want you to love me""Dream police" y como no, "Surrender". Absolutamente bestiales.

Hellsingland Underground

Cena, encuentros con gente amiga que siempre mola, cháchara y a por Hellsingland Underground.
Se despacharon los suecos un concierto de mucha consideración. Con un guitarrista excelente y su estilo claramente apegado al Springsteen de los primeros setenta, salpicaron temas que iban acumulando público y elogios según llenaban el espacio de rock y actitud. No es la primera vez que me da la sensación de que un cantante más intenso les vendría genial, pero fue un gran, gran concierto.

John fogerty

John Fogerty es un gigante. Presenciar un concierto del gran jefe de la CCR es algo más que una experiencia o un privilegio -es ambas cosas-, es además un viaje en el tiempo, un magisterio sobre la historia de America y por consiguiente del mundo durante una época de guerra, amor, paz, lucha, sueños y rock and roll.
Nos traslada a 1969, cuando Creedence Clearwater Revival irrrumpen en la vida musical y social de los americanos. Se empapa de aquél espíritu, y apela a la ética de la banda madre, colocándonos súbitamente en las laderas de Woodstock, cuando la lucha era un motivo para creer en el futuro (como ahora, pero al revés).

Banda gigantesca, guitarrista sobrecogedor, repertorio inigualble (salvo por unos pocos, poquísimos), profesionalidad, pelea, y esa magia que tienen algunos grandes que a pesar de los años, los éxitos y el cansancio, se les sigue viendo disfrutar en el escenario... ese es John Fogerty.
Obviamos que la voz del maestro no es aquel trueno que carraspeaba, haciendo llover arena por su laringe; que los años se han cobrado la gloria del californiano, en las aristas de su timbre sin igual (aunque reconocible, es más liviano) y que su registro está más justo; pero se mantiene el fraseo, la intencionalidad y el aura mágica e inexplicable que solo tienen los dioses de ésto.
Quedaron momentos para guardar en la memoria... hasta el final.

Hellacopters

El cansancio pedía lo suyo, pero aguantamos un poco más. No me gustaron Hellacopters. Soy fan del grupo desde siempre, pero da la sensación de que el proyecto ahora mismo no es musical, y los acontecimientos recientes no ayudan. En definitiva, les sentí como una caja de música, ¡con el piloto automático vaya!.
Así que no lo ví entero y maté la noche disfrutando con Dani Ne-Lo y sus estupendos Mambo Jambo. Energéticos, divertidos y con esa actitud circense (esto es un alago) que tienen estos combos...¡Qué grande es Ivan Kovacevic, al contrabajo!

Mambo Jambo

Y con ese inmejorable sabor de boca nos retiramos, pasaban las tres y cuarto de la noche y un servidor empezaba a sentir el camión acercarse para aplastarme.
Este año, solo viernes, pero por la intensidad, y el estado actual de mis articulaciones, casi mejor.
Como cada año, el Azkena es una cita imprescindible y un festival muy especial.

P.D. Un honor de enorme magnitud haber pasado la tarde/noche festivalera con mi amigo Imanol Lopez. Gracias.

viernes, 23 de junio de 2017

Nuevo disco de The Flying Eyes en septiembre: "Burning of the season".


La banda de Baltimore: The flying Eyes vuelven a la pomada. Buena noticia para los que hace años nos sentimos tocados por el oscuro y denso psicho-rock de tinte blues y hard que practica este extraordinario grupo.
Nada sabíamos de la banda desde 2014, cuando publicaron "Leave it all behind", una colección de temas que se alejaban (voluntariamente) de los sonidos con los que se le venía asociando al grupo. Nos dejaban en aquella entrega sonidos acústicos y de esencia country e incluso folk, pero con ese envite psicodélico y robusto que les caracteriza.
Será el próximo 15 de septiembre en Europa (Noisolution) y el 22 del mismo (Ripple Music) en el resto del mundo, cuando verá la luz su nuevo cancionero titulado: "Burning of the season".
Grupo admirado en esta casa, así lo demostramos con una reseña de su magnífico Lp de 2013 titulado "Lowlands". No oculto que espero mucho de lo nuevo de The Flying Eyes.
Desgraciadamente no tenemos aún tracklist ni tema de adelanto, pero si un vídeo promocional y una portada (tal vez provisional).
Dejamos el clip para abrir boca.



jueves, 22 de junio de 2017

And libros by Addison de Witt... - "Sueños en papel" - Andrés Rodas Ruiz


Vuelven los libros a Rock and More -hay que ver que poco se prodigan por esta bitácora, con lo que adoro estos artefactos-, y lo hacen para poner el punto de mira sobre un escritor de esos valientes, osados.
Porque hay que ser intrépido para lanzarse a la aventura de publicar un libro, en estos tiempos, con los hábitos de (no)lectura que imperan en esta sociedad, y en formato de autoedición.
El indómito escribiente es Andrés Rodas Ruiz. Llega a mi por medio de una amiga que me presenta su primera novela: "La casa de la colina", que debo decir que me gustó bastante. Y hace unos días hace lo propio con esta segunda intentona: "Sueños en papel" (Punto Rojo Libros), en mi opinión, superior, ¡ciertamente estupenda, en realidad!.
Un servidor, que acostumbra a emborronar cuartillas (de LC, eso si), con tanta torpeza (o más) que ilusión y vocación, siente asombro cuando se enfrenta a un congénere masculino que analiza y se filtra por los entresijos de la sensibilidad y arrolladora personalidad femenina de forma tan atinada e intuitiva como hace Andrés Rodas Ruiz. No me parece tarea fácil, aunque siempre puede achacárseme un escaso conocimiento de la mujer, cosa que en modo alguna descarto.
Es que "Sueños de papel" es una historia sobre mujeres. Ellas son las protagonistas reales, imaginarias e intuidas o soñadas de la historia.

Giovanna es una mujer -de una edad indeterminada, cosa que a la postre no es en absoluto importante- que ha hecho de la soledad su modus vivendi. Una soledad que se dice a si misma que ha sido una opción personal. Trabaja de bibliotecaria y durante las horas de atención al público se recoge en su mesa, donde crea un reducto aislado del mundo, incluso de los usuarios habituales del centro.
Entre las cosas que se lleva a su isla desierta, destaca un espacio donde habitan libros que almacena para consumo personal.
Al terminar la jornada, atenúa las luces de la biblioteca, escoge un ejemplar, y lee. Se introduce en la lectura, y en no pocas ocasiones sus lecturas, de índole herótico y con alto contenido sensual, provocan sus emociones, fantasías y realidades interiores. El contenido de los textos elegidos la llevan a amarse a si misma con una pasión no compartida, también en soledad.
Un día, tras echar el cierre, tropieza con un libro que no recordaba que estuviese en su universo privado. Lo recoge de la estantería, donde parecía estar esperándole, y desde el primer instante excita su curiosidad. Su tacto, el color de su cubierta...todo en él resulta sedante y atrayente.
Titulado "El viaje" y escrito por una escritora nipona cuyo nombre le es totalmente desconocido; en realidad la obra parece ser invisible al mundo, como aparecida de la nada en su librería particular.
Cuando empieza la lectura descubre la inquietante y bella historia de dos mujeres que en el Japón de post guerra enlazan sus soledades, sus pensamientos y sus emociones, y que deciden iniciar un viaje de autoconocimiento y huida de sus soledades y miedos.
La lectura sacude a Giovanna, que de inmediato se ve reflejada, y de una manera extraña, juez y parte de la historia de aquellas dos mujeres.
Desde entonces la vida de la protagonista empieza a adquirir un pulso diferente, un interés creciente por si misma, por su entrega y recogida de y hacia otros seres, y esta comprensión oficiará importantes cambios en su vida.
"Sueños en papel" es una novela de bellas palabras, utilizadas para describir anhelos, sentimientos, pensamientos, debilidades y visiones idílicas. Su lectura es ágil y consigue atrapar gracias a un eficaz ejercicio narrativo, donde se intercala la realidad de Giovanna y la lectura de "El viaje".
Finalmente Andrés Rodas Ruiz consigue que el lector viaje por el país del sol naciente, y cada uno por nuestra propia realidad, escrutando los rincones del alma a los que les retiramos la luz en un momento semi-olvidado de nuestras vidas.
Emocionante, mágica, lírica, exótica, sensual... son algunas de las palabras que se pueden aplicar a esta recomendable y hermosa novela.

Enlace donde poder adquirir "Sueños en papel"

miércoles, 21 de junio de 2017

Rubia - "The Game" (2017)


Sara Iñiguez es desde hace tiempo una artista totalmente consolidada en la escena musical, ya no vasca (Sara es de Getxo, Bizkaia), sino nacional. Este acomodo como solista, compositora y teclista de referencia -dentro de su estilo (y de otros)- se ha producido firmando sus trabajos como Rubia, bajo cuya rubrica acaba de presentar su cuarto Lp de título "The Game".
Ella misma produce y arregla este cancionero, y son dos apartados que delatan al álbum como un trabajo de plena madurez y que supone un paso al frente, sutil pero perceptible, y que hay que celebrar.
Salvo el cover de Garnet Mimms: "A quiet place", encantadora, soulera y saltarina, todos los temas son compuestos y escritos por Sara.
Acompañan a la autora en la grabación, algunos de los músicos habituales, como Jokin Salaverria al bajo o Mauro Mietta en las guitarras, entre otros.
Desde un punto de partida sónico basado en el soul, -esencias de la Motown-, pero con guiños al funk o al soft rock, y un espíritu que remite a la costa oeste de los años dominados por el amor, las teclas de Sara hacen de soporte a una decena de canciones redondas, de variado tono, y que resultan apetecibles y saciantes. Además en cada disco canta mejor.


Abre fuego con el delicioso corte que bautiza el lote: un swing que remonta el vuelo en busca de una optimista brisa cálida.
"Howl" es un soul de dulzura melódica y que recuerda a las Ronettes. En cambio "Anyone" se muestra más ácida y funk.
El blues tiene cabida en la bonita: "Bessie"; y el rock con salpicaduras psicodélicas se presenta en "My boy", otra de mis favoritas.
Un excelente tema como "Teenage heartbreaker", que bucea en aguas pop, pero deja impronta de un soul californiano delicioso, da testimonio del muy completo y exquisito disco que nos deja Rubia este 2017.
Nos volvemos a sentir envueltos por sones swingeros en la delicada melodía pop de "I owe it to myself", y por un encanto cincuentero en la cinematográfica atmósfera de "Dead on the snow", con su navideño poso.
Y el final llega con un corte gaseoso y de etérea melodía, en la onda de Carole King, la maravillosa: "Ivy".



Con "The Game", Rubia firma un disco absolutamente sólido, muy bonito y de coherente variedad. Me atrevería a decir que alcanza un punto de equilibrio y exquisitez como nunca antes, y eso que bajo esta nomenclatura, Sara Iñiguez ha firmado ya excelentes discos (pinchar).
Lo celebro, y estoy deseando escuchar estas canciones en directo, me imagino que a no mucho tardar.

martes, 20 de junio de 2017

Festival: "A dos pasos del blues" 30 de junio y 1 de julio, Frías (Burgos)


Este año, la ciudad de Frías en Burgos, vuelve a la carga con un nuevo encuentro musiquero de calidad e interés. Como en anteriores ocasiones, Joserra Rodrigo oficia de principal baluarte y hospitalario anfitrión, una garantía de cosas buenas.
El evento marca diferencias con los festivales al uso, y antepone una linea temática sobre el batiburrillo de bandas y artistas que se funden sin orden ni concierto en muchos festivales que adolecen de personalidad y donde siempre actúan los mismos, con los mismos repertorios.
En esta ocasión el hilo conductor del festival es el blues, poniéndolo sobre el tapete por medio de dos glorias del mismo como son Muddy Waters y The Rolling Stones.


Para ello se concentrarán en Frías diversos grupos que interpretarán un repertorio basado en estos gigantes.
Como ocurriría en El Último Vals (2016) y el Rust Fest III (2013) el buen ambiente, la calidez humana y la diversión estarán garantizadas, además de la emoción y la buena música.
Un evento que merece, y mucho, la pena y que se perpetuará en el recuerdo de muchos.
Toda la información referente al festi la podréis encontrar en el siguiente enlace: A dos pasos del blues.
Dejamos programa y horario de grupos que actuaran, por supuesto, en el imponente patio de armas del castillo de la ciudad:

VIERNES: 30 de junio:

21:00 Horas      Confluence (Bilbao)
22:30 Horas      Copernicus Dreams (Castro-Urdiales)

SÁBADO: 1 de julio:

21:00 Horas      Moses Rubin (Madrid)
22:30 Horas      Sleepy Roosters (Madrid)
24:00 Horas      The Sugar Stones (Madrid)



lunes, 19 de junio de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Mujeres al borde de un ataque de nervios"


En noches como la recién terminada, en la que el calor ha hecho prácticamente imposible la tarea de dormir, uno tiene tiempo para pensar en una y mil historias, solucionar los problemas del mundo y revisar perversiones y meteduras de pata propias.
Y entre las cavilaciones que se amontonaban buscando vencer al insomnio, he caído en la cuenta de que hoy lunes tocaba película, y que nunca había aparecido por la sección Pedro Almodovar.
Tocaba pues película de Almodovar. Me gusta el cine del manchego. Su trayectoria puede pecar de irregular y en no pocas ocasiones se le ha ido un tanto la olla. En algún momento de su carrera ha dejado que la 'marca Almodobar' se coma el guión, la puesta en escena e incluso las interpretaciones del elenco, han sido esas sus entregas menos afortunadas sin duda.
Pero su propuesta convenció, por un lado a la industria, y por otro al  público, que en España cabía otro cine, que el color, la histeria y el escándalo eran propuestas cinematográficas que podían cuajar excelentes films, Almodovar despertó a una generación de cineastas de la mojigatería reinante durante el fraquismo y su censura (salvo algún genio que todos conocemos).
Tras unas películas delirantes, excentricas y que buscaban el escandalo y la reivindicación en aspectos sexuales y estéticos, llega finalmente su época de grandes películas.
La primera es la excelente "Que he hecho yo para merecer esto", y acto seguido la comedia vertiginosa y estrafalaria "Mujeres al borde de un ataque de nervios",
Obra cumbre de la comedia española, giro definitivo a ciertos códigos cinematográficos, al tratamiento de personajes, y comienzo también a esa corte que desde entonces empezó a acompañar a Almodovar que con los años ha ido degenerando en un espectáculo no siempre gratificante,
Pero 'Mujeres' es divertida, rápida y tremendamente moderna. Las actrices están grandiosas y las situaciones de cada una de ellas, que se mezclan en el piso de Pepa, crean un coctel hilarante y de desfrenada comicidad, casi surrealista.
Hoy en día un clásico, así que nos la traemos a la cabecera de Rock and More,
¡Feliz semana!

domingo, 18 de junio de 2017

Los domingos photosong - Paul McCartney - "No more lonely nights"/"Monkberry moon delight"


Hoy el vinilo que debía venir a Rock and More estaba claro. Bueno, más que el vinilo, el protagonista: Paul McCartney, que hoy cumple 75 castañas y le felicitamos efusivamente desde aquí.
Elegir el disco de la portada era otra cuestión. Tenía dos candidatos y no me decidía.
Uno, "Give my regards to Broad Street": porque es el disco con el que descubrí a Paul, y también a los Beatles, el primero, y al que le tengo un cariño infinito.
El otro era "Ram": este me parece su mejor trabajo en solitario, una obra maestra que consolidó muchas cosas a propósito de mi amor por la música, que me lo descubrió, como otros muchos discos y bandas, un profesor mío llamado Txema, cuando un servidor era un infante que cursaba 8º de EGB.
Así que he tirado por la calle de en medio (que se suele decir) y esta semana tenemos, como homenaje a Macca, dos discos y dos canciones: "No more lonely nights" y "Monkberry moon delight".
¡Zorionak Paul!!! y feliz domingo a todos.




viernes, 16 de junio de 2017

Concierto: Havoc, Bilbao, 15/06/2017 - Kutza Beltza (Kafe Antzokia)


No es la primera vez que diré que "Amado líder", último trabajo de los donostiarras Havoc, es sin duda uno de los discos que más me está gustando -e incluso impactando- en lo que llevamos de año.
Usando sus últimas canciones como palanca, he ido extrayendo del pasado antiguas canciones y discos, confirmando que lo de "Amado líder" no es ninguna casualidad. 
Pero lo cierto es que no había tenido la oportunidad de ver su directo. Así que confieso que el de anoche era uno de los bolos más esperados de la temporada para un servidor.
Así que con muchas expectativas, nos congregamos unos cuantos en la Kutxa Beltza -sala superior y más reducida del célebre Kafe Antzokia- para, al menos en mi caso, continuar recibiendo agradables sorpresas por parte del cuarteto donostiarra.


La música de Havoc no me parece propicia para soltarla a bocajarro, o como se suele decir: "a saco". En ella abundan sutilidades, y aunque parezca de tono tenue y victoriana, encierra una fuerza en las guitarras que estaba deseando comprobar como se desarrollaba en directo.
Tras el concierto debo decir que se desarrolla como una auténtica tormenta eléctrica, (recordaron en ciertos momentos, y salvando las distancias, a los Crazy Horse más endemoniados), poderío y contundencia, la que le imprimen a sus instrumentos Jon Vidaur y Pedro Gracia Pérez de Viñaspre, pero sin perder el aspecto tenue, elegante y sutil que comentaba.

Se edifican las canciones desde la solidez de una base rítmica de muchos quilates, pues tanto José María Lluch al bajo, como Andoni Etxebeste a la batería propician un ritmo de enjundia cósmica, que hace de soporte anticataclismos para cada una de las composiciones.
También había curiosidad en comprobar si la elasticidad y timbre vaporoso de la voz de Pedro se sostenía en directo, cosa que hace con tranquilidad y sin crispaciones: ni en tesitura, ni en fraseo. Notable en este aspecto también.
En resumen, que no es a estas alturas de la película, sencillo verse sorprendido por la propuesta en directo de casi nadie, pero Havoc lo han conseguido. El secreto: la fuerza, la descarga eléctrica y la cohesión que insuflan a los apartados instrumentales, aunada con el mantenimiento de melodías y tono lírico y poético, con vocalidad exquisita, como si de una descarnada y furiosa versión de la poética del estudio se tratase.

El setlist, presentaba (lógicamente) "Amado líder", del que sonaron por orden (si no me falla el coco): "Cometas" para romper el hielo; el segundo single del Lp: "Siberia"; el tema que lanzó el disco hace meses y con el que llamaron mi atención: "Cosas", la introvertida: "Explicarnos"; "Sabotaje", tema que finiquita el disco y que fue la que más me impactó en la tarde de ayer; la vertiginosa: "Amanecer" magnífica también; "Fluor"; y "Será" con expectacular altercado sísmico sobre el escenario.
Se intercalan: "Frenesí", "Un día", "El golpe", "Hélices" y "Lo nuestro" del anterior -y también estupendo- "Lo saben los narvales", que empastan perfectamente con las canciones nuevas.
Por dar una nota menos positiva, un servidor echó de menos: "Oh master", uno de mis cortes favoritos de "Amado líder".
Esto se tiene que repetir, y si es posible, de nuevo en sala, y advertidos de lo que se nos viene encima, para mojar y bailar el evento como lo merece. 
Esta vez si: una gran noche de rock.

jueves, 15 de junio de 2017

Mañana es lunes, pasado mañana, nunca.


Sus dedos se clavaban en el aire estancado de la habitación, como si estuviese sumergido en una ciénaga apestada de insectos. La vista avanzaba torpe y a trompicones, como nadando en una atmósfera de blandiblup. Los pensamientos veíanse interrumpidos por un zumbido tóxico, como si en su cabeza habitase un mechero barato con el pulsador del gas perpetuamente apretado. Las articulaciones protestaban con grotescos chasquidos cada vez que eran activadas, para callar de nuevo asumiendo un reumático aburrimiento. Las tripas, vacías de alimentos y sensaciones, ya no esperaban apetito; y los ácidos subían a la boca y al cerebro para manifestar el decrépito estado de su hogar. Los oídos se hacían cruces preguntándose por la música que animaba sus días. Aquella música de primavera que se llevó Alicia, y que salía de su garganta siempre alegre.
Ella se llevó la música, sí; y el olor a flores frescas, y la arquitectura perfecta de su cuerpo estirándose en la cama los domingos por la mañana, extendiendo así el tiempo para soñar, también despiertos.
La única realidad que rondaba su abotargado cerebro era la necesidad de reponer la ya agotada botella de whisky, y rellenar la cubitera, también vacía, y sucia, y caliente.
Recordar cuando besaba sus párpados con la ilusión de cambiar el color verde de sus ojos de hechicera, tampoco ayudaba. Ni los abrazos haciendo que sus pies se elevasen sobre el suelo, volando como una heroína de cuento de hadas. Ni los dibujos de quimeras al alcance de la mano que pintaba su lengua en el cuello blanco y de seda.
Se levantó del sofá tras una cantidad indeterminada de horas. Hacía demasiado tiempo que su cuerpo no atravesaba unas coordenadas temporales definidas por su cerebro, demasiado ocupado en recordar cómo ocurrió, cómo la perdió.
Debía ser madrugada en la calle. Abrió la persiana y la farola que es vecina de la ventana le regó con una luz sucia y amarilla que dejó en evidencia la palidez de su rostro demacrado y sin expresión.
Abajo, en la acera, una pareja de novios jugaban a quererse entre risas, zarpazos y miradas como océanos de vida en pleno maremoto. Los observó y por un momento la escena arrancó una sonrisa a su boca pastosa y encallecida de hablar solo para adentro.
Ahora comprendía que los semáforos en rojo de sus sueños, eran avisos de que la vida estaba a punto de impedirle el paso a la avenida de los deseos realizados.
Y ahora también se daba cuenta de que el amor no es algo que se pueda dar por sentado; que el ayuno de besos terminó apagando la luz de unos ojos que se habían acostumbrado a la inyección de color de unos labios que se posaban con liturgia de fe sobre sus párpados; que la música que cada día sonaba más ocre en su garganta, más ronca y desafinada, añoraba las caricias de una lengua pintora y artista; y que las flores que aromatizaban sus días las recogía después de cada abrazo, cada vez que el vuelo hacia el oasis del techo ponía al alcance de su mano aquél jardín particular y mágico.
Cuando acabaron los besos, los abrazos y los paseos mojados por su piel, se fue acabando el sentido.

Mañana es lunes, y pasado mañana, nunca.

Cuando se fue, no dijo hasta luego, dijo adiós.



Correcciones y puntualizaciones a cargo de Paco Evánder.

miércoles, 14 de junio de 2017

Shanda & The Howlers - "Trouble" (2017)


La palabra "Revival", aplicada a un grupo o disco es controvertida. Me da la sensación de que no siempre se utiliza con buenas intenciones. A veces da la sensación de que es un adjetivo que pretende tachar al así bautizado de copión, rutinario, trasnochado o incluso pelmazo.
El caso es que si a alguien lo que le gusta es el soul, el Rhythm & blues y las esencias del sonido Stax, y quiere moverse en ese terreno, difícil está la cosa para que no aparezca el dichoso apelativo.
Pero ¿qué se puede hacer en ese caso?.
El grupo oriundo de Las Vegas: Shanda & The Howlers, practican estos palos de la baraja musical americana, y no lo ocultan con extravagancias sónicas que muchas veces no vienen al caso, ni huyen de la palabra de marras: son un grupo "revival".


Han publicado su primer disco: "Trouble" con el sello Rum Bar Records recientemente con producción clásica y muy empapada de tradición de John Fallon. Y es un recorrido por los pantanos, las praderas, los atardeceres, los calores que se adhieren a los caminos, y los aromas silvestres del sur.
En clave soul y R&B, pero con salpicaduras gospel e incluso del rock stoniano de más enraizada esencia, y bajo una sutil pero evidente influencia del sonido Stax.
Domina el cotarro la voz enérgica y de fuerte expresión de Shanda Cisneros, a la que siguen cual fieles escuderos: Trevor Johnson (guitarras), Luke Metz (bajo), Mica Lapping-Car (saxo) y Keith Alcantara (batería).
No hay sorpresas, eso ha quedado claro. Pero si hay canciones para disfrutar, de la voz de Shanda, de los vientos que ensalzan el ánimo, de las guitarras campesinas, y los ritmos alegres.
Once temas que abarcan una paleta considerable, que da comienzo con el aguerrido Rhythm & Blues: "Keep telling me", que pone las bases precisas.
Momentos que invitan al baile y a olvidarse de todo como: "She don't want a man"; la pieza de encaje antiguo y de tono cajun: "Don't need your love"; o la preciosa balada soul, -con leve recuerdo a los Stones más implicados en estos sones-, titulada: "Born with a broken heart".



Más rockera y farragosa, con la voz de Shanda como atravesada por un fluido arenoso: "Don't wait up". Soul, y mucho calorcito en: "Stay Awhile".
El blues y la alquimia del delta y las noches calientes de Neva Orleans se concentran en "Mind made up".
Otra preciosa balada, la copla lírica y romántica: "You're gonna cry"... Y "Lil' operator", "Bad love" o "Trouble's out to play" que no hacen que baje la nota media.
"Trouble" es un disco "revival", donde encontraremos soul, Rhythm & Blues, esencias del sonido Stax, algo de rock, de blues, de aroma Nuevaorleanesco y mucha tradición. pero como esta muy bien hecho, diseminado en buenas canciones, y con respeto y verdad, pues es un disco que está genial, que mola mucho y me está encantando.
¡¡¡Que viva el "revival"!!!

Aquí el bandcamp de Shanda & The Howlers, para degustar, bailar y si es preciso adquirir: "Trouble".

martes, 13 de junio de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Sentido y sensibilidad"


Si, ya se que hoy es martes. Que lo de la peli debió ser ayer. Pero es que no me dio tiempo. Por unas cosas u otras, hay días, incluso semanas, que a uno no le da la vida para estar en todos los rincones que quiere o debe. Los últimos días están siendo de esos.
Pero como no es cuestión de que el amigo Nosferatu se eternice en la cabecera, pues habrá que saltarse las normas -saludable costumbre, siempre que se consuma con moderación- y traspasar la entrada cinéfila al martes, pero como si no hubiese pasado nada.
Y vamos a pasar del blanco y negro, del silencio y la niebla, y del pavor de lo desconocido, al color, la música y el encanto de las historias que tienen un final feliz.
Y de paso me juego el tipo, y pongo mi espíritu masculino y de rockero altivo en entredicho con la confesión que me dispongo a hacer a todos ustedes: "Me gusta Jane Austen... y mucho".
Pues ya está. Disparen al timorato, al blandito, al peregrino en busca de amores castos entre praderas, tormentas, miradas severas, promesas rotas por caballeros, estiércol y casas victorianas rebosantes de hipocresía. Todo eso, y más sentimientos balanceantes, se encuentran en la literatura de Jane Austen.
En 1995, Emma Thompson pone a la escritora de Winchester de actualidad. Tomó el boli y guionó más que correctamente la obra más redonda de la novelista: "Sentido y sensibilidad".
Encarnó a la hermana mayor de las Dashwood, y bajo la dirección del irregular Ang Lee, dejó una versión clásica, atinada, bella en cuanto a su plástica y perfectamente interpretada del libreto.
A mi me gusta. Me gusta mucho, porque es divertida, trágica, romántica, bucólica, con encanto y crítica, con personajes tan haraganes y encantadores que uno solo puede sentirse envidioso y encolerizado ante su absurda forma de malgastar su vida...
Nos vamos al amor y la virtud con "Sentido y sensibilidad".
¡Feliz semana!

domingo, 11 de junio de 2017

Andrew Taylor - "From the outside looking in" (2017)


Ayer, día 10 de junio, se oficializó la publicación del primer disco en solitario de Andrew Taylor. Su titulo es tan bonito como su contenido: "From the outside looking in".
Y creo que tan bonita afirmación encaja muy bien con lo que se escucha en el Lp.
Pero antes, y para quien no lo sepa, decir que Andrew Taylor es la voz cantante de los maravillosos Dropkick, de los que ya hemos hablado en diversas ocasiones (pinchar).
Debo agradecer a Andrew la deferencia de poner a mi alcance este cancionero. Es por ello que desde hace varios días está sonando en casa, y lo estoy disfrutando de lo lindo.
Se trata de una serie de canciones que el escocés tenía archivadas, compuestas a lo largo de los años, y que ahora ha decidido grabarlas a modo de aperitivo para lo que será el nuevo Lp de Dropkick que ya se está cocinando en el estudio, y que pronto tendremos entre nosotros.
Se puede pensar, y seguramente será así, que se trata de un proyecto humilde y sin grandes pretensiones. Pero es que Andrew Taylos entiende así la música y el arte. Como algo que se hace como se respira: con naturalidad y un sentido de compartir y expresar sentires y pareceres.
Por eso el disco es como una exposición de acuarelas donde predominan los paisajes hermosos, las semblanzas a la belleza del ser amado por medio de pinceladas sutiles y llenas de amor, y ensalmos a la humanidad a base de imágenes optimistas y llenas de primavera.


Economía de medios en el apartado sónico. Como si de un disco de Dropkick se tratase, la voz sugestiva y de hermoso color de Andrew se enreda con su Gibson SG, que rasga el espacio con hermosos acordes -pero nada timoratos ojo-; y ambas en comandita, junto a una sutil base rítmica, despiezan las notas que construyen bonitas melodías, y entonan bucólicos textos, creando un entorno sedante y agradable, con momentos de infinita y confortable paz.
Pop poblado de armonías vocales, que mira a sus compatriotas de Teenage Fanclub, con apuntes de Big Star o Jayhawks (principalmente los que comanda en solitario Gary Louris) y que embelesa pero no empalaga.
Desde la inicial "Won't you talk to me" nos damos cuenta de que estamos ante una copla 'marca de la casa', con ese acento flotante en la voz, y las guitarras de tierno rugido. Una preciosa canción para abrir boca de lo que será un 'no parar' de escuchar bonitos temas.
Y el vaticinio se certifica con luminosos temas como "I saw throgh you", de idílico estribillo. Sigue la tónica con: "In their shoes" "Someone".
En "Gone" nos ofrece una visión más folk y virginal gracias a unas acústicas, a las que les acompaña el tenue susurro de un órgano. Pero inmediatamente después, las guitarras juguetean en la animosa: "Who we really are".
Más sonidos folk en "Stories", que parece entonada en una noche de zozobra, hermosa. "Couldn't you call?" tiene todo el sabor de los Jayhawks, y "Standing still" es fresca y libre como la brisa de la mañana.
"Can't clear my head" da carpetazo al disco, una preciosa copla que mira a la gran estrella y que deja un sabor de boca inmejorable con hermosas lineas vocales y un entorno sónico tan amable y terapéutico que asombra, ¡como se puede hacer tanto con tan poco!.


Un disco de transición, una escapada de Andrew Taylor al estudio a grabar viejas canciones, un proyecto para musicalizar la espera ante el nuevo disco de Dropkick... ¡Si vale!, pero un disco precioso, bonito de verdad, un lujo.
Aquí el bandcamp donde poder degustar y adquirir este precioso disco: "From the outside looking in"

Mi más sincero agradecimiento a Andrew Taylor. Todo un caballero, y un gran creador de canciones.

sábado, 10 de junio de 2017

2x1 - "Hey Joe" - Love/The Byrds (1966)

"Hey Joe" es un tema que encierra tanta grandeza y musicalidad en su estructura, como misterio en cuanto a su verdadero origen.
Si bien fue registrada en el año 1966 por Third story music, que impuso como autor único a Billy Roberts, este particular viene desde entonces manteniendo controversia e incluso conflictos legales, pues musicólogos americanos sostienen que en realidad se trata de una canción popular que tiene como origen los Apalaches.
Canción icónica que se ha convertido en un auténtico himno del rock. Narra la historia de un hombre que tras asesinar a su esposa huye hacia Mexico. Evidentemente el texto impone connotaciones de todo índole en cuanto a la situación de la mujer y el despreciable machismo (que es universal), siendo además un alegato contra la violencia de género.

Han sido muchos los que han decidido grabar este gran tema: los primeros fueron el grupo garajero The Leaves, que la inmortalizó en 1965.
Pero otras figuras han dejado excelentes versiones: Deep Purple, Wilson Pickett, Roy Buchanan, Patti Smith, Alvin Lee, Soft Cell, Nick Cave, The Offspring, Willy DeVille, Otis Taylor... aunque la más célebre y famosa se debe, por supuesto, a Jimmy Hendrix Experience, que la registró de manera sublime en su magistral debut de 1967: "Are you experienced".
No obstante, hoy vamos a traer a este "2x1" dos de las que siendo excelentes y a cargo de dos grupos míticos, no se encuentran entre las más recordadas o celebradas. Seguramente será debido a los muchos registros grandiosos que ambas bandas han dejado para la posteridad.
Nos referimos a los covers que Love y The Byrds plasmaron en sus discos "Love" y "Fifth Dimension" respectivamente.
Ambas tomas de 1966, y ambas excelentes, personales y diferentes entre si.
¿Cuál preferís?




viernes, 9 de junio de 2017

The Beatles - "Sgt. Pepper's lonely hearts club band" (1967)


Acaba de cumplir cincuenta años el disco más mítico y pintoresco de los Fab-Four. Y como era de esperar, se ha montado una zapatiesta de mucho cuidado con motivo de la efeméride.
Para empezar, los señores de la industria nos han endosado una de esas cajas maravillosas con material anexo a la información intrínseca del disco, que en su día fue descartado, pero que ahora parece que era una serie de registros sonoros sublimes que la banda no supo apreciar... ¡en fin!, es que uno no es mucho de cajas conmemorativas (y carísimas) de estas.
Por otra parte han vuelto a los comentarios musiqueros el tema de que si este es -como dice la leyenda- el mejor disco de la historia, el mejor de The Beatles... ya saben a que me refiero.
Luego Diego Manrique ha publicado un artículo en El País donde habla de las pegas musicales del Lp, que hacen -en opinión del cronista- que el "Pepper's" no sea el mejor disco de la historia, y ni siquiera el más importante entre los que nos dejaron los melenudos de Liverpool.
Debates más o menos encendidos en las redes sociales, declaraciones, ¡un poco de jaleo vaya!.
Así que finalmente, y como uno anda de un tiempo a esta parte combativo, he decidido dejar aquí plasmada mi opinión sobre este particular.


No voy a descubrir nada diciendo que "Sgt. Pepper's lonely hearts club band" nació con el propósito -ideado por Paul- de que fuese una especie de ópera rock, o como también se suele denominar: álbum temático.
El hilo de acontecimientos que haría posible la idea se cortó en el segundo tema, es decir, cuando tras el brillante rock que da título al disco, es presentado -a modo de puente musical- el segundo personaje del cuento: Billy Shears (Ringo), que canta la maravillosa: "With a little help for my friend".
Tras esto se termina el disco temático, y da comienzo el disco tal cual con la llegada de la primera copla de John, que nunca fue amigo del proyecto, y que el mismo destacó que no funcionó, y que su aportación fue en base a canciones sueltas, hablamos por supuesto de la catadrióptica: "Lucy in the sky with diamonds".
Ciertamente, "LSD" es un tema sobre el que circulan mil historias que ustedes ya conocen. Y es evidente que se trata de una de las piezas de referencia (o escaparate) de la música psicodélica, pero a mi, gustándome el tema, no me enloquece como si que ocurre con otros de este singular Lp.
Servidor es de la opinión -que aún no había sido puesta sobre la mesa- de que no se trata el celebre "Pepper's" del mejor disco de la historia, ni tampoco de los de Liverpool, entendiendo que al menos tres, que realmente son cuatro, le superan.


La culpa la tienen, entre otros, los dos siguientes cortes: "Getting better" y "Fixing a hole" son dos temas que sinceramente no creo que tuviesen cabida en algunos de los otros álbumes de los Beatles. No digo que sean malos ("Fixing a hole" es flojísima), pero tampoco aguantan comparación con mucho de lo facturado por la banda en este y otros trabajos.
Otra cosa es "She's leaving home", esta es una romanza orquestal de tono romántico de impagable belleza y perfección, un logro cósmico tanto de Paul como de Martin, impagable.
Y otra cosa también es "Being for the benefit of Mr. Kite", mi favorita desde adolescente. Dice la leyenda que John se inspiró en un afiche de circo del siglo XIX que adquirió en un anticuario. Se comenta que el ambiente circense se logra tras cortar la cinta con los sonidos grabados, y volviendo a juntar sus partes al azar. En cualquier caso, el resultado es una pieza barroca, traumática en su estructura musical y absolutamente subyugante.



El comienzo de la cara B viene a darme motivos para mis reservas con respecto a "Pepper's", el oriental y extraño tema de George no me ha dicho nada nunca.
Dos temas de Paul: "When I'm sixty four" y "Lovely Rita" siguen en la cronología del álbum: la primera es una especie de tema apto para un crooner (se comentó que fue ideada para Sinatra), me parece un tanto naif y nunca me ha terminado de convencer.
En cambio la segunda me parece un pasional canto rockero de amor, y sobre todo pasión, al que siempre le tuve un gran cariño.
Tampoco "Good morning, good morning" es un tema que me vuelva loco, ¿entraría esta canción en otros discos de la banda?, creo que no.
Terminamos con el tema homónimo en una lectura mas rockera, cruda y corta (una pena), y "A day in the life".
Sobre "A day in the life" se pueden escribir enciclopedias: sobre su grabación en el estudio, sobre esa parte central de Paul, sobre los puentes orquestales que flanquean a esta parte telefónica original de Maca (¿un orgasmo musical?)... Una de las grandes canciones de The Beatles y de la historia de este negocio.



Y seguirán las conversaciones y las opiniones a propósito de este mítico disco: influencias, la portada, la 'muerte' de Paul, las versiones de alguna de sus canciones...
Un gran disco, de eso no hay duda. Nunca lo tuve como el mejor del grupo, tampoco es importante en una discografía tan demoledora, pero un disco al que le acompañan los comentarios y el debate de forma infinita, y por algo será.
El caso señores-as, es que medio siglo después, aquí estamos comentando los entresijos que rodean a "Sgt. Pepper's lonely hearts club band".

jueves, 8 de junio de 2017

Malcolm Holcombe - "Pretty little troubles" (2017)


El otro día me comentaba un conocido que suele tener la amabilidad de leer esta bitácora, que cada vez encuentra menos reseñas de discos en Rock and More. Es cierto, tiene razón.
Me sentí en la obligación, y también en el gusto de darle una explicación a su atinada observación. Hace bastante tiempo que me impuse una disciplina: debo escuchar más -en cuanto a tiempo e interés- un disco, antes de escribir sobre él.
Entiendo que esta actitud, que mantengo con inquebrantable tozudez, es mucho más racional y también justa a la hora de analizar una obra musical (o de cualquier otra disciplina). Al fin y al cabo estamos examinando el trabajo de una persona (o personas) y no es la ligereza en el juicio la más recomendable actitud.
Esto lleva acarreado un retraso en cuanto a las escuchas, con el consiguiente amontonamiento de material pendiente de ser escrutado.
Entiendo que es un caso más donde se impone la lógica de 'mas vale calidad que cantidad'.


Esta perorata viene a propósito del disco que ahora me dispongo a analizar, y que no es otro que el último cancionero de Malcolm Holcombe titulado "Pretty little troubles".
Cierto que hace muchas semanas que lo tengo conmigo (de ahí la introducción). Y como siempre, Holcombe no decepciona y vuelve a firmar un estremecedor y hermoso tratado de poesía de motel y carretera, de lágrimas y sueños olvidados en culos de botellas, y de alegrías ensombrecidas por la niebla venenosa de una vida no siempre fácil.
La desgarrada alma del compositor de los Apalaches, nos retrotrae en su último disco a las vivencias de los primeros colonos irlandeses que llegaron a Estados Unidos.
Con producción del también excelente Darrell Scott y Brian Brinkerhoff, el disco insiste en la lírica y la épica tradicional del autor. Auna como siempre el blues polvoriento del camino con el folk del sonwriter solitario; el country del crepúsculo y el rock racial del sur; la poesía del desamparo con el orgullo del luchador de fondo.
Por el tejido de sus melodías rubricadas por una voz rota por la vida, se filtran, además de los conolizadores del país del tío Sam comentados: personajes solitarios, ladrones, ciegos, alcohólicos, perdedores...



Como me ocurre cada vez que me enfrento a un trabajo de Malcolm Holcombe, se me hace imposible descomponer su obra en canciones. Es tal la coherencia y equilibrio de sus discos, la unidad emocional que hace que cada tema tenga continuidad en el siguiente, que solo se pueden analizar como 'todos', completos y sin fuga de emoción en su metraje.
No es la excepción "Pretty little trouble". Una nueva creación magistral de música americana de carretera secundaria, de amargura etílica, de botella de whisky y biblia de hotel perdido en el desierto, la última semblanza al músico solitario, la última joya de Malcolm Holcombe.
Como siempre, de lo mejor del año.

miércoles, 7 de junio de 2017

El juego final/El juicio final - Las paranoias de Addi.


Un Dios, tan poderoso que el hombre no tenía constancia de su existencia, harto del irreverente egoísmo, de la desmedida ambición, y de la impúdica soberbia de los habitantes del planeta Tierra, decidió poner a prueba su supuesta humanidad mediante un juego.
Para llevar a cabo su experimento, debía escoger una pareja de entre todas las que existían en aquel planeta cada vez menos azul.
Determinó que tendría por fuerza que tratarse de una pareja heterosexual. Como no quería ser injusto con el género humano, se preocupó de que no se tratase de gente con características especialmente viles.
No debían ser políticos, ni empresarios, ni militares, ni periodistas. Eligió a una pareja de treintañeros, sin hijos, y casados hacía un año.
De clase media, dentro de lo que entendían en el primer mundo que era aquello. Se querían y respetaban; y cumplían con sus obligaciones sociales, religiosas y fiscales.
También sus trabajos eran medios, como sus estudios, sus aficiones e incluso sus sueños. Le pareció al Dios desconocido que eran lo más parecido a unas personas normales.
En unas vacaciones, que muy oportunamente les habían tocado en un concurso de la tele, se llegaron a una idílica isla de la que jamás habían oído hablar. Insuflaban sus pulmones un aire perfumado de esencias afrodisíacas, y el contacto del suelo con la planta de los pies desnudos era como un masaje preliminar.
Bebieron, sentados bajo un sol que alimentaba la libido con su mágica luz y su sedante temperatura, deliciosas bebida de excitantes colores; y comieron frutas exóticas y extrañas, pero que parecían causar estremecimientos de deseo en sus cuerpos.
Al llegar la noche, hicieron el amor en una enorme cama situada en una azotea desde la que no se veía más que un inmenso cielo, de un azul noche que nunca antes habían visto, poblado de miles de estrellas de un sinfín de colores que brillaban y parecían sonreírles.
Se miraron a los ojos y se sintieron afortunados: se querían y lo demostraron con besos y caricias.
Uno de ellos dijo, cuando la intensidad del acto empezaba a afectar al raciocinio:
- Ahora mismo no me importa nada el resto del mundo.


Tras pronunciar estas palabras, entro en liza el Dios ignoto que les había traído hasta allí, y con voz suave pero amenazante, tronó:
- Han sido ustedes elegidos para marcar el tiempo que le queda a su planeta con este acto de amor. La consumación de esta cópula, por medio del orgasmo de cualquiera de ustedes, marcará el final de la Tierra. Ahora mismo vuestro gozo será la última concesión de placer que se le va a permitir a vuestra especie.
El abrazo se quebró y el horror se manifestó en sus ojos. No podían ver al malvado Dios, pero sentían su presencia. Pensaron que las bebidas y los extraños aromas del aire de aquella ínsula les habían nublado la razón. Se abrazaron más fuerte aún y continuaron amándose, sin importarles el resto del mundo. Decidieron reírse del Dios y de la naturaleza.
Él los observaba con tristeza: "Aquella humanidad no tenía remedio, estaban dispuestos a poner en riesgo la vida de su planeta antes que renunciar a su propio goce, al placer. El yo antes que el todos".
Comprendió que no estaban dispuestos a aprovechar la oportunidad, pues sus movimientos eran cada vez más convulsos y el placer había tomado el mando en sus lujuriosas mentes. Cambiaban de postura buscando un final que estuviera a la altura del momento extraño e idílico, y la violencia de sus manos era utilizada para dejar marca de sensaciones en la piel del otro.
La amenaza cruzaba por sus mentes, pero ambos preferían olvidarla. Luego pensarían en aquello, pero les habían advertido de que no habría un luego. El ser humano, resuelto a terminar con todo, con su planeta y la vida, por cumplir sus egoístas expectativas.
Entonces, el Dios quiso dar una vuelta de tuerca a la situación, buscando una reacción en aquella pareja que se retorcía en un acto glorioso de sexo y amor, al tiempo que de egoísmo sordo y pertinaz.
- Os repito que con el primer orgasmo que os regaléis condenaréis a vuestro planeta al final -decidió tutearles para proyectar confianza-. Pero os concederé una última oportunidad, viendo que no reaccionáis. Si es el hombre el que alcanza ese orgasmo por el cual parece que estáis dispuestos a acabar con vuestra naturaleza y vuestra civilización, desaparecerán para siempre las cosas masculinas; en el caso de que sea ella la que disfrute del último estertor de placer, el mundo femenino sucumbirá.
Una dosis envenenada de terror se infiltró en sus músculos y en sus mentes, y por primera vez durante el acto, empezaron las miradas de soslayo. Había llegado el momento de la especulación.
- Debo intentar que el orgasmo lo alcance ella, así salvaré al género masculino -pensaba ruinmente él.
Ella multiplicó sus caricias y acercó su boca al oído de él para excitar su deseo con las frases lascivas que ella sabía que le gustaban.
Él pensó en el fútbol como algo masculino, pero pronto se dio cuenta de que no era así, de pronto se había convertido en un machista. Ella recordó la sección de perfumería de unos grandes almacenes y advirtió que era frívola y superficial, nunca se había dado cuenta de ello hasta ese momento, mientras advertía -pero esta vez no celebraba- las caricias que su marido le propiciaba en la zona favorita de ella.
Ahora hacían el amor con los dientes apretados y el ceño fruncido. Ya no se miraban como enamorados, eran contrincantes. Había llegado el instinto de supervivencia.
Ambos entendían que el final del coito estaba cerca. Ella hundió sus dientes en el pezón de él y recibió como respuesta la lengua de su marido sobre su nuca, dibujando apocalipsis.
Las uñas soterraron las epidermis y el amor se convirtió en enfrentamiento. Sólo pensaban en salvarse a sí mismos por medio de claudicar a un orgasmo que hacía unos minutos buscaban compartir.
En el último segundo se miraron a los ojos y se pidieron perdón, pero no pensaron en el planeta. Y se impuso la oscuridad y el silencio.
El Dios lloraba la sentencia. El género humano lo había hecho: se había autodestruido. La codicia y la avaricia habían sido más fuertes que el intelecto y la bondad.
El respeto se difuminó ante la amenaza de perder. La especulación volvió a ser el juez traidor que da al traste con la dignidad.
Mientras fijaba su vista en el hueco humeante que había dejado en medio del cosmos la Tierra, el Dios pensaba:

-¿Quién habrá llegado antes al orgasmo?... ni siquiera se dieron cuenta de que no importaba.




Texto corregido por el profesor Paco Evánder.