sábado, 31 de diciembre de 2016

¿Una noche vieja cualquiera? - Las paranoias (navideñas) de Addi


Aquella mañana de NOCHEVIEJA, Gabi se despertó con unas irresistibles ganas de vivir, como le venía ocurriendo durante las últimas siete mañanas. Giró sobre sí mismo para alcanzar el cuello de Karmele y darle un furioso beso de buenos días, que ella recibió con una juguetona protesta de beneplácito que sonaba como un maullido al que respondió con otro el viejo gato de Gabi, el cual hacía unos días había abandonado su dormitorio junto al horrible zapatero, para instalarse en una esquinita a los pies de la cama de Gabi y Karmele.
Mientras exprimía unas naranjas para hacer zumo, Karmele apareció ataviada con una vieja sudadera verde regalo de un banco, que hacía siglos que Gabi no se ponía. Aún no había traído demasiada ropa de su piso, y además decía que le gustaba andar por casa con aquella prenda y unos viejos pantalones cortos de deporte, también de Gabi, que le estaban enormes.
Desayunaron juntos. Karmele untaba el pan tostado con margarina y mermelada, y Gabi la observaba admirado. Ya nadie encendía la televisión para desayunar. Las risas de Karmele y las divertidas batallitas de Gabí eran un sonido mucho más terapéutico que los mediocres tertulianos de cada mañana.




El timbre del móvil de Karmele, aún en el dormitorio, interrumpió una delirante historia de adolescencia de Gabi. No quería seguir desayunando hasta que volviese, así que la esperó a pesar de tener bastante hambre.
Karmele regresó con el teléfono en la mano y una sonrisa de sorpresa en el rostro.
- Era Ramón. Que ya ha llegado el disco que estaba esperando. Que puedo ir a por él cuando quiera.
Salieron a la calle dispuestos a demostrar al mundo que estaban allí, y que querían formar parte de algo. Cuando entraron juntos en Play-Back, Ramón los miró con cara de sorpresa, pero pronto reaccionó y esbozó una sincera y encantadora sonrisa.
Mientras Karmele pagaba con su tarjeta, Gabi aprovechó para depositar la agenda de Ramón en uno de los estantes de CDs antiguos, exactamente delante de un ejemplar del "Blue" de Joni Mitchell. Sólo esperaba que su amigo no relacionase la aparición milagrosa de la agenda con su persona. Lo cierto es que no sabía cómo justificar la posesión de la misma y negar haberla extraído él mismo de la tienda. Se despidieron de Ramón con un sincero y jubiloso "Feliz año nuevo", y caminaron hacia la panadería y la vieja tienda de ultramarinos de Alfredo. Gabi había decidido volver a cocinar. Quería agasajar a su chica y empezar a dar carpetazo a unos últimos años marcados por la apatía y la soledad, primero escogida y más tarde impuesta por la vida. Volver a escribir, tocar la guitarra y ahora cocinar se le antojaba la mejor terapia y el tratamiento más eficaz para curarse de la tristeza de los últimos tiempos.



Karmele, por su parte, estaba aprendiendo a tocar la guitarra y había descubierto que cantaba bastante bien. Estaba deseando probar el manjar que tenía previsto preparar Gabi para la cena de nochevieja: Rape al horno con salsa americana.
Entraron en la panadería cogidos de la mano. A Gabi le encantaba el contacto de su mano con la de su chica, a pesar de que esta fría mañana se interpusiese entre las dos pieles los guantes de lana de ella.
Volvieron al piso. Dejaron la comida en el frigorífico y decidieron comer fuera, dar un paseo y comprar cava para brindar por el año nuevo y despedir con un concienzudo ¡hasta nunca! al viejo y a unos cuantos más anteriores a éste.
Comieron en un burguer rodeados de adolescentes, y después entraron en una vieja heladería que conocía Karmele. Hacían helados durante todo el año. Tomaron uno cada uno acompañando a sendos cafés con leche, y después de estos decidieron que no estaría de más repetir helado, ¿y por qué no?, café también.
Pasearon por el parque y no advirtieron que la noche había arrojado su negro manto sobre la ciudad. Decidieron volver a casa y empezar a preparar la cena.
El barrio de Gabi era un caos. Todo estaba oscuro. Las calles se encontraban atestadas de vecinos con los móviles en las manos hablando a gritos, y una cuadrilla de operarios de la compañía eléctrica suplicaba a la gente que les dejasen trabajar. Tenían que localizar la avería y repararla. Y cuanto antes empezasen, antes terminarían. Ellos también querían pasar la nochevieja en casa con sus familias y comer las uvas.
El apagón afectaba a varios portales, entre ellos al de Gabi. Consiguieron subir por las escaleras, casi reptando por la pared y sin soltarse las manos.



Optaron por encender un par de velas, sentarse en el suelo y llenar dos vasos de vino. Esperarían a que la compañía consiguiese restablecer el servicio y entonces empezarían a cocinar. La cocina de Gabi era eléctrica y la calefacción también. El frío se hacía notar. Se pusieron unas mantas por encima y apoyaron las espaldas sobre los bajos del sofá. Sentados en el suelo la alfombra de pelo largo hacía cosquillas en las pantorrillas a Karmele, que había insistido en ponerse los pantalones de deporte de Gabi. Cuando él se levantó y abandonó su trozo de alfombra, Karmele se quedó mirando a la puerta, que parecía bailar por el bamboleo de la llama de la vela que se consumía sobre la mesa baja de la salita. Enseguida volvió con la guitarra. Empezó a tocar y Karmele, apurando el segundo vaso de vino, le acompañó cantando. Era la primera canción que habían escrito juntos y en aquellos momentos les parecía la más bonita del mundo.
A las diez de la noche la luz no había vuelto. Los vecinos iban resignándose a pasar una nochevieja sin luz, sin televisión y sin que algún famosillo de la pantalla les confundiese con las doce uvas. Las calles empezaban a vaciarse y muchos proferían amenazas de todo tipo, desde denuncias ante tal o cual estamento hasta actuaciones violentas contra la furgoneta de los operarios, o incluso contra las oficinas de la multinacional, a la que consideraban responsable del inoportuno apagón.
Muchos decidieron buscar refugio en algún restaurante o bar de la ciudad, una misión imposible; pero no dudaban en intentarlo. Cualquier cosa antes que pasar la noche de fin de año en la deprimente oscuridad a la que había sido condenado el barrio. Otros buscaron cobijo en casas de amigos o familiares, por los niños decían.




Gabi encendió otra vela y se fue a la cocina, mientras Karmele apuraba el enésimo vaso de vino y abría otra botella. Menos mal que entre el aguinaldo de ambos se contaban varias botellas de vino, además de las que habían traído del ultramarinos de Alfredo. Gabi regresó con una bandeja en la que, sobre dos platos, se extendía un buen número de piezas de embutidos y quesos cortados en cuñas, pan y algo de paté. Tenía claro que no se iban a quedar sin cenar.
A las doce menos diez no se oía un alma en la escalera. No había música ni risas. La calle estaba vacía y los operarios de la compañía eléctrica habían desaparecido. La furgoneta tampoco estaba donde antes. Las amenazas de algunos vecinos habían causado un efecto que probablemente no era el deseado.
Tras la cena siguieron con el vino, con su canción, y con otras canciones de "las de toda la vida". Las cantaron en voz baja, como si tuvieran miedo de que los vecinos, enfurecidos y amargados por el apagón, advirtiesen su felicidad. No querían que se sintiesen molestos con ellos.
Llevaron sus vasos de vino a la ventana y abrieron las dos hojas. No les importó el frío. Karmele abrazó a Gabi y hundió su cabeza en el pechó de él, que admiraba su precioso pelo, y lo besaba. Y no se podía creer que aquella noche, aciaga y desastrosa para la mayoría, estuviese siendo la noche más feliz que vivía desde hacía muchos, muchos, muchos años.
Pasó el brazo izquierdo por encima de la cabeza de Karmele y con la derecha acercó la última vela que les quedaba a su muñeca. El reloj marcaba las 23:56. Karmele sostuvo el plato con las 24 uvas. Gabi contaría los doce últimos segundos del año como marcaba la tradición y comería al mismo tiempo. Desde luego no lo conseguiría. Ella prometió ayudarle comiendo alguna más de doce, y cumplió con su palabra.



Cuando devoraron la última uva dejaron caer el plato sobre la alfombra. Se felicitaron el año y se besaron. El cielo se llenó de fuego y ruido. La fiesta rugía sobre sus cabezas y a lo lejos se empezaba a oír a las gentes felicitándose el año y deseándose lo mejor.
Cuando se separaron, se descubrieron el uno al otro, iluminados por los fuegos artificiales. Las lágrimas que cubrían sus ojos y resbalaban por sus mejillas les dieron una intimidad infinita, y se sintieron afortunados. Sólo desearon seguir juntos, cantando y bebiendo vino, llorando y besándose, hablándose y escuchándose, necesitándose y teniéndose, ofreciéndose y tomándose, sintiendo que no necesitaban nada más, dispuestos a vivir sin pretensiones: misión de auténticos héroes. Prerrogativa de sabiduría que sólo conocen los infelices y los artistas con fe. Y los que han huido de la soledad, como Gabi y Karmele.


Os deseo a todos, y a mí mismo, que huyemos de la soledad y que el año nuevo obtengamos la prueba definitiva de que nos acercamos a la felicidad. Que la vida nos dé paz, caricias y esperanza, y que con eso nos sea suficiente.

Correcciones y puntualizaciones a cargo del profesor Paco Evánder. Gracias una vez más.

viernes, 30 de diciembre de 2016

ENTREVISTA: Chus González nos habla de Copernicus Dreams y sus proyectos más inminentes


Buenos días Chus, gracias por acceder tan amablemente a mantener esta charleta a propósito de este grupo tan especial que formáis y que es Copernicus Dreams.
En primer lugar y por si hay alguien que no sabe de qué ó quién estamos hablando, cuéntanos un poco:
ADISSON de WITT: ¿Quiénes sois Copernicus Dreams?

CHUS GONZALEZ: Gracias a ti por ayudar a bandas como nosotros  a ser más visibles, respondiendo a tu pregunta Copernicus Dreams somos una banda de Castro Urdiales (Cantabria) que surgió a finales de 2012 casi sin querer,  mi banda de toda la vida  Gramophone Man  había decidido tomarse un descanso y yo empecé a trabajar en casa en un formato más acústico sin más pretensiones que seguir tocando y explorando nuevos terrenos.  Para cuando me di cuenta tenía bastantes canciones, así que a mediados de 2013 decidí buscar compañeros de viaje. Fue entonces cuando hicimos los primeros bolos como Copernicus Dreams .
AW: Pregunta obligada. ¿Cuales son vuestras principales influencias?, Es decir, ¿De dónde nacen canciones tan bestiales como "Childhood dreams"?.

CG: En cuanto a las influencias, está claro que en mi disco duro se encuentran bandas como Wilco, The Jayhawks, Neil Young, Dylan, Byrds, Beatles, Stones pero no es menos cierto que tengo mucho amor a bandas como Pink Floyd, Génesis, King Crimson o Yes.

En cuanto al nacimiento de  canciones como Childhood Dreams creo que por aquel entonces mi vida experimento muchos cambios a nivel personal,  fue un 2012 de rupturas….mi pareja, mi banda de toda la vida. Fue como empezar de nuevo en muchos aspectos y esos cambios hicieron que mis letras hablasen por primera vez de todo lo que me rondaba la cabeza, no eran historias inventadas, eran letras que surgieron desde el corazón ya que lo estaba viviendo en primera persona.  Por un lado estaba la nostalgia del pasado, de los tiempos en los que todo iba bien y por otro lado la ilusión y emoción ante todo lo que estaba por llegar en mi nueva vida.




AW: En 2015 publicasteis vuestro primer disco: "Sunrise". ¿Cómo fue la gestación y posterior grabación del disco?

CG: Pues la verdad que fue algo mágico pero  a la vez complicado, Trabajamos mucho en el local la producción, y cuando llegamos a Gaua teníamos bastante claro todo, cuando entramos a grabar Luis estaba peleando contra la leucenia así que los planes a medio plazo valían de poco, íbamos día a día, a Luis le ponían sangre los días previos al estudio y eso unido a su gran ilusión hacían que el mono (termino que usaba Luis para hablar de su enfermedad) se olvidase por unas horas. Nunca olvidare el día que Luis término la grabación de sus bajos. Nuestras miradas se cruzaron, pasase lo que pasase Luis dejaría grabado Sunrise.

Con el disco sin mezclar Luis empeoro y lamentablemente el 1 de julio nos dejó, fue un mazazo del que seguimos recuperándonos.
AW: Ya que aparece Luis en la conversación, en el nuevo disco evidéntemente habrá un vacío cuando empiecen a construirse las canciones, os dará alas sin duda imagino. Tubo que ser emocionante el concierto en Frías, justo en el primer aniversario de su marcha.

CG: Realmente su falta se nota a diario, yo personalmente perdí un amigo, un compañero de grupo y un gran profesor, como digo en uno de los temas del nuevo disco que se llama How we miss you, “Todavía espero ver tu ventana abriéndose, busco y no encuentro tus gafas escribiéndome, desearía poder enseñarte esta nueva canción”. Esta y estará muy presente en todo momento.  Quiero pensar que donde se encuentra estará mandándonos mucha fuerza y buenas vibraciones.  Que encima el concierto de Frias fuese el día de su aniversario sin duda lo hizo más especial.




AW: Luego está el tema de la fabricación de canciones. ¿Cómo trabajáis ese tema?, el de la composición de letra y textos.

CG: Para Sunrise lleve todas mis canciones al local y junto a Luis, Txan y Pablo fuimos dándolas forma. Luis era un gran productor y se preocupó por enseñarme mucho a nivel de producción y grabación. De cara al nuevo disco y ante la falta de un bajista en el momento de empezar a componer, decidí grabar yo  las canciones completas en casa y después pasárselas a la banda.


AW: Y otro aspecto que me parece interesante es el trabajo en el estudio. ¿Cómo funciona Copernicus Dreams allí?
CG: La clave del estudio es hacer los deberes antes de ir, cada uno debe tener claro a lo que se enfrenta y dejar poco espacio para la improvisación. Antes de ir a Gaua ya hemos grabado demos en el local que nos dan una perspectiva de cómo funcionan las canciones. Esas demos también nos sirven de base en la grabación,  el batera no tiene que tocar escuchando una claqueta, toca escuchando a la banda. El tema técnico recae en manos de Asier Zubelzu que es un crack y que es ese padre musical con el que compaRto todo lo que tiene que ver con la grabación.

AW: Y por supuesto el directo. Imagino que muchos ensayos y trabajo para desarrollar las canciones en vivo de la manera impecable que yo puedo dar fe que las lleváis. ¿Qué tal ha ido el tema de bolos?. ¿Contentos a este respecto?


CG: Me encanta ensayar, si por mi fuese lo haríamos a diario, pero las agendas cuesta cuadrarlas, no obstante al menos dos ensayos ya sacamos a la semana.  En cuanto a los bolos hemos tocado bastante, nos hubiese gustado más, pero podemos estar satisfechos, esperamos que todo lo que hemos sembrado con Sunrise nos ayude a conseguir más y mejores bolos con The Honeymoon.


AW: Seguro que si. Y ya que mencionas "The Honeymoon". Con el nuevo año Copernicus Dreams tiene nuevos proyectos, nuevas canciones y un disco en ciernes. ¿Cuéntanos que os traéis entre manos?

CG: El 15 de enero entramos a grabar nuestro segundo disco que se va a llamar The Honeymoon, estamos en capilla, para mi supone un reto ya que las críticas de Sunrise han sido maravillosas, es una buena forma de dejar claro que esto no va a ser flor de un día, sino que hemos llegado para quedarnos. Quiero ver también cómo funciona la nueva banda en el estudio.


AW: Es interesante el tema de la financiación. Seguro que alguno de los que se pasa por aquí se puede sentir interesado. Lo publicamos en este mismo espacio hace unas semanas, hay gente que me ha preguntado, el enlace de vuestro Facebook no ha resultado clarificador para algunos. Cuéntanos exactamente que puede hacer algún lector para participar en la campaña y ayudar a la grabación de "The Honeymoon", vuestro inminente proyecto.


CG: Afrontar una producción supone a parte del esfuerzo creativo que no tiene precio, un enorme esfuerzo económico,  estudio, copias físicas, videoclip, merchand, promo…. son aspectos que llaman a tu cuenta bancaria y que influyen en el resultado final.

La banda se autofinancia, es decir lo que ganamos se queda en la banda, alguna vez hemos repartido para darnos una pequeña alegría, casi siempre traducida en pedales de guitarra, baquetas o cuerdas…. Si alguien nos hiciese una auditoría el resultado sería que palmamos dinero con la música. Pero sarna con gusto….
En cuanto a la campaña, pensamos en hacer un Crowdfunding al uso, pero dándole unas vueltas y teniendo en cuenta que queríamos cerrar la gira con un concierto se nos ocurrió ligar ambas cosas.  Así que decidimos hacer un concierto fin de gira en el que sorteásemos diferentes productos donados por establecimientos de Castro, los amigos de la banda podrían colaborar comprando papeletas para el concurso y al mismo tiempo recibirían una copia del nuevo disco. Falta el concierto pero hasta la fecha estamos muy contentos y agradecidos.

AW: ¿Pero se puede seguir participando en la capaña después del concierto del día 31 de diciembre?


CG: Si sabemos que en estas fechas hay muchos compromisos así que dejaremos al menos hasta que entremos al estudio a mediados de Enero tiempo para que la gente que quiera apoyar nuestro proyecto lo haga, a cambio recibirán nuestro nuevo álbum.




AW: "Sunrise" fue un disco excelente, así lo han manifestado muchos de los que lo han escuchado, yo también desde luego. En "The Honeymoon" ¿se va a seguir el mismo camino en cuanto a influencias y sonido, o se busca algo más?. Quiero decir a nivel sónico y compositivo, un paso adelante dentro de la misma línea, o se rompe de alguna manera con lo escuchado en "Sunrise". Hay cambios en el equipo de trabajo.

CG: Las influencias siguen estando ahí, la verdad que es un disco en el que se van a reconocer los Copernicus de Sunrise pero buscando una evolución en todos los sentidos, para mí no sería bueno que dijesen que  es mas de los mismo. Quizás las guitarras eléctricas tengan un poco más de peso pero sin olvidar las acústicas, sonaran Steel guitars, armónicas, melotrones,  mandolinas... En cuanto al equipo de trabajo repiten Txan y Pablo y se suman Maki e Igotz. El disco queremos que tenga un sonido añejo así  que trabajaremos en ello en Gaua.


AW: Suena de maravilla. A mi Copernicus es un grupo que me evoca ineludiblemente a la costa oeste, al verano del amor. Hay ese aire hippy y esas melodías fluidas y casi místicas. Ese entorno psicodélico y una riqueza en cuanto a utilización de instrumentos que hace del sonido de algunas canciones algo realmente suculento. Recuerdo los vientos de "Leave for live" que me parece que le dan ese toque de "sonido de interior", soul, blues...y esa base acústica le da la esencia folk, y el hammond. Es una movida en cuanto a construcción sónica de mucha enjundia. ¿Seguirán estos aspectos en "The Honeymoon"?


CG: Seguro, la verdad es que en el momento de componer cada canción me a lleva a diferentes sitios, hago muchas pruebas antes de dar algo por bueno y fruto de esas pruebas surgen todos los elementos que luego dan forma a la canción final. Piensas aquí vendría bien un piano, unos vientos, una mandolina o un melotrón. En todas seguirá existiendo una base de guitarra acústica. Al final un buen ejemplo sería verlo como un lienzo que poco a poco va tomando forma. El aire hippy seguro que viene de mi amor por la Psicodelia


AW: Háblanos de alguna de las canciones que tenéis preparadas.


CG: Las canciones siguen siendo experiencias personales, The Honeymoon y The wedding day que hablan de mi boda y viaje de novios por USA, How we miss you dedicada a Luis, o incluso Big Star Lost que sirve de homenaje a la gran estrella, algo que traído a nuestros tiempos  esta ocurriendo, grandes bandas con mucho que decir que no consiguen hacerse un hueco a pesar de su calidad, ya que los festis y demás premios gordos del pastel recaen siempre en los mismos. Quien sabe quizás en unos años se descubran y sean de culto ;)También tendremos For you From You que es una carta en la que yo mismo me escribo al futuro.


AW: Deseando escucharlas Chus. ¿Y para cuándo podremos tener el disco en nuestras manos?


CG: Pues no tenemos una fecha exacta pero debería de estar para mediados de Marzo




AW: Grabar un disco es un auténtico acto de fe. ¿Con qué apoyos habéis contado?


CG: En primer lugar nuestro sello Gaua que nos facilita todo. Los establecimientos que han colaborado con nuestro Crowdfunding Live de forma desinteresada, las personas que como tu han ayudado a que fuésemos mas conocidos y todos aquellos que han comprado alguno de nuestros discos, papeletas o camisetas

AW: Es posible vivir de ésto haciendo la música que hacéis, es decir. ¿Se puede vivir de la úsica en este país apostando por la calidad y el trabajo fino?


CG: Ojala!! Pero no. Ahora mismo vivimos de nuestros trabajos, Txan se va a pescar todos los días  a las 4 am. Es  difícil porque los caches son bajos, para nosotros hacer buena música compensa todo lo demás.

AW: Y por supuesto hay un aspecto que no puedo ni quiero dejar pasar. El Último Vals, Frías. Estuvisteis allí, formasteis parte de aquello y además abristeis el festival. ¿Cómo vivisteis aquella experiencia?. Desde luego muchos somos conscientes de que no la olvidaremos jamás.

CG: Conocer a Joserra y estar en el Vals ha sido sin duda lo mejor que nos ha pasado a nivel de promoción, gracias a él hemos llegado a mucha gente. Desde el minuto uno nos implicamos a muerte en el proyecto de hecho tocamos en la presentación de Bilbao en Power records, en la presentación de Frías y en el Vals.  

En la presentación de Frías tocamos en la calle y nos hicieron sentir muy especiales, hicimos un sin fin de amigos y la verdad que el finde del Festi fue una gozada, llegar a Frías y ver a muchisima gente con camisetas de Copernicus fue un subidÓn. Conocerte a ti, a Chals …..
En cuanto al concierto ya en el casTillo pagamos un poco el ser los primeros, la gente todavía estaba ubicándose y sobre todo casi no pudimos probar sonido, aún así salimos a por todas.
De las bandas que estuvieron hicimos muy buenas migas con todo el mundo pero especialmente con Danny and the champions con los que compartimos cartel también en Lierganes, los Frank o los Still River. Tenemos muchas ganas de ver el documental de los Twobaskos
Este verano habrá que volver como sea a Frias ha presentar el disco Nuevo.


AW: Bueno Joserra es un ser especial, todo lo que hizo fue increible. Recuerdo comentar contigo en Frías después de vuestro concierto el tema de que ser los primeros es un arma de doble filo, y mi amigo Chals fué el primero que me presentó vuestro disco. Si se hace ese concierto en Frías me comprometo a no faltar.
Hablando de otras cosas, ¿Cómo ves el panorama patrio en cuanto a la música, así en general?

CG: Tenemos muy buenas bandas unas visibles y otras no tanto, fíjate el cartel del Vals. Hoy en día una buena forma de ser mas conocido podrían ser los festivales, se han convertido en actos sociales, si consigues tocar en uno posiblemente se te abran muchas puertas, lo que pasa que acceder parece realmente complicado, si juntamos a los 4 festivales  mas importantes seguro que se dan grupos que repiten en todos.  Es una pena porque no hay nada mejor que descubrir nuevas bandas, sería mas enriquecedor. Al final parece que se apuesta siempre a lo mismo.


AW: Estoy totalmente de acuerdo con lo de los festis, hay bandas que estan en todos, en cambio otras. Seguís cantando en inglés. Yo personalmente soy de los que echa un poco de menos que las bandas jóvenes no apuesten un poco más por la lengua de Lope. ¿Porqué el inglés?


CG: Escucho música en castellano, pero a día de hoy no he conseguido sentirme a gusto ni cantando ni componiendo en castellano, nunca digo de este agua no beberé pero ese día aún no ha llegado.
AW: ¿Os veremos esta primavera y verano presentando "The Honeymoon" por los escenarios?

CG: Esa es la idea tocar y tocar, seguro que si.






AW: AH!!! Y otra cosa antes de que se me olvide: ¿Porqué Copernicus Dreams?

CG: Realmente no lo se, pero lo cierto es que ese nombre se instalo por algún motivo en mi cabeza, cuando se tomo el descanso Gramophone man, daba clases de guitarra a mi primo Miguel y un día charlando, entre acordes de Shine your crazy diamond, le dije si monto una banda nueva se llamara Copernicus Dreams.

Siempre me ha fascinado mirar a las estrellas y me imagino que Copernico y compañía tendrían unos sueños flipantes, yo si me considero un soñador, espero por lo pronto seguir cumpliendo sueños con Copernicus.
AW: Sólo me queda desearos mucha suerte, estoy seguro de que la nueva criatura será, cuando menos, tan bella como "Sunrise". Animo a todo el mundo a que colabore con éste proyecto, si no apoyamos a las bandas jóvenes que apuestan por el arte, por la calidad y la personalidad, estamos perdidos.

CG: Muchas gracias a ti, por dedicarnos este espacio y por tu amor a la música, queda pendiente vernos en el estudio, ya sabes que sera un placer contar con tu visita.


AW: No faltaré, será un honor asistir a la grabación de "The Honeymoon". Pero antes de despedirnos vamos a recordar al personal que os queda un bolo antes de terminar el año. Será en el Vespa Café de Castro Urdiales (Cantabria) a las 13:00 horas. Inmejorable manera de terminar el año.


AW: Muchas gracias Chus, y Feliz año nuevo.

CG: Feliz año nuevo a todos.



jueves, 29 de diciembre de 2016

Luis Auserón - "Lógica y proporción" (2016)


Primera reflexión que acude al oyente tras una primera toma de contacto con el cuaro disco en solitario de Luis Auserón: "Lógica y Proporción", es que se trata de una continuación lógica del magnífico catálogo de 2012 titulado "Lejos" que ya elogiamos aquí.
Segunda reflexión que no tarda en hacerse evidencia es que se trata de una feliz continuación. Pues con un par de pases ya nos convence plénamente este nuevo disco de Luis. Tanto es así que no seré yo quien  entre en diatribas comparativas entre ambos trabajos, aplicaremos el futbolístico termino de X para dejar claro que éste álbum vuelve a hacer centro en la diana de la calidad.
El menor de los Auserón insiste en los sonidos suntuosos pero sencillos, las melodías muy personales y cuidadas, y los textos inteligentes e irónicos, tal vez más estrictos que en su anterior entrega, sin dar cobertura a la ortodoxia ni al modus operandi radio formulero, como era de esperar.


Vuelve a contar con la colaboración de Fernando Macaya (Deltonos) con quien firma tres canciones: "Amor supremo", precioso blues cantado con voz rota y con las susurrantes guitarras de Macaya, teclas y coros femeninos, excelente corte. "El último rock and roll" es otro tema de corte pionero, de nostálgico poso y vientos que evocan al pantano y a las noches húmedas de New Orleans, otra delicia. La tercera copla compuesta junto a Fernando Macaya es "Días mejores", de ritmo más optimista, y letra que mezcla nostalgia con esperanza en un radiante estribillo, con éste demoledor trío de canciones empieza "Lógica y Proporción".
Luis revisita acústica y bucólicamente el tema del inolvidable Quique Sierra: "En alas de la mentira", aparecido en mi favorito de Radio Futura: "De un país en llamas".
Y por supuesto hay más. Recuerdos sónicos a Radio Futura en "Una razón" con excelentes arreglos.  Hay mucha reflexión en "Lógica y Proporción" y así lo atestigua el tema que da nombre a todo el disco. "Dulce delirio" es una preciosa balada donde nuevamente la reflexión se desliza entre bellos sonidos.



La recta final empieza con "Nada", tan sencilla como efectiva y de nuevo con impecable texto. Sonidos industriales y eléctricos en "Akelarre" y final de trayecto con la rockera: "Es descortés molestar", un tema stoniano que hace de la ironía, los riffs y los pellizcos guitarreros un caldo exquisito, embriagador y venenoso al tiempo, inmejorable final.
No puedo acabar sin hacer referencia la portada, obra del recientemente desaparecido: "El Hortelano", quizás última imagen de su arte sin igual, más de una vez ligada a la música, otro gran artista que se nos ha ido este funesto año.
Grabado en los estudios del propio Luis Auserón: Broken Robot. Se trata de uno de los discos en castellano más destacados de esta añada, que no figuró en la lista recientemente publicada (pinchar) por haber sido puesto en circulación hace unas pocas semanas, pero que ustedes mismos pueden insertar en el puesto que más oportuno les parezca, calidad le sobra.

martes, 27 de diciembre de 2016

Cuando había música el TV - Mike Oldfield (Musical Express)


Último capítulo de Cuando había música en TV de 2016. En el año entrante seguiremos haciendo estos ejercicios de nostalgia y de buena música en vivo. Y también seguiremos eligiendo programas de Televisión Española, a ver si con un poco de suerte, algún directivo televisivo ve por casualidad la apuesta musical que ofrecía aquella televisión de hace 30 años o más, y comparándola con las toneladas métricas de basura que se emite hoy, se le cae la cara de vergüenza y hace algo para solucionar el actual entuerto y descomunal bochorno.
Nos despedimos con un impagable documento, absolutamente impensable hoy en día. En 1981 el programa de Ángel Casas: Musical Express, graba una entrevista con Mike Oldfield en el estudio y la casa del artista y ofrecen una serie de actuaciones en vivo en los estudios del mítico programa con unos acompañantes de absoluto lujo.
El vídeo que vamos a ver data de 1983, aunque lo que se hace es revisionar lo grabado y emitido en 1981, aprovechando el décimo aniversario de la publicación de "Tubular Bells" por parte de Oldfield. Ángel Casas ofrece un breve pero completo resumen de la gestación del disco y el posterior impacto que obtuvo de modo inmediato en 1973. Presenta y da información de todos y cada uno de los acompañantes de Mike Oldfield en la mítica ocasión y hace una pequeña entrevista al artista.

El setlist ofrecido estuvo formado por momentos escogidos de los discos: "QE2", "Ommadawn", "Tubular Bells" y "Platinium". Además de un documento único que cuenta con el guitarrista flamenco Diego Cortés, pedido por el propio Mike Oldfield, con el que interpreta a dúo la composición del propio Cortés: "Pastosa".
Aquí queda el vídeo, auténtico disfrtute de Cuando había música en TV.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Los favoritos internacionales de Addi - del 1 al 10


Y de manera puramente accidental, por fin ha llegado el momento. Los 10 favoritos de Addi, que no los mejores, simplemente los favoritos.
Al fin y al cabo se trata de los discos que a un primer vistazo me da la sensación de que más he escuchado y por tanto más he disfrutado. Ha sido un año desigual, con momentos del curso en los que no tenía casi nada fechado en la ya agonizante añada que escuchar, y una recta final en la que no he dado abasto, dejandome algunos sin escuchar, es por eso que la lista quizás quede un tanto corta o incompleta, de todas formas en estos diez, más algunos más de la segunda parte, esta el meollo musiquero internacional del amigo Addi, mas los nacionales que no han tenido nada que envidiar a los internacionales.
Vamos al lío con los 10 favoritos de Addi:

1. Car Seat Headrest - "Teens of Denial"


En mi opinión el disco del año, el que me ha petado, un sonido que retuerce ecos del pasado, y los mete en una hoguera sónica de alta temperatura, involucrando en su pira esencias de los setenta, ochenta y noventa. El amigo Will Toledo nos ha dado a muchos una gran alegría.
La reseña: Car Seat Headrest


2. Jeff Rosenstock - "Worry"


La sorpresa de fin de año, me ha hecho cambiar toda la lista, pero este tipo y su punk moderno o pop-punk me ha atrapado totalmente, melodías y distorsiones, acústicas, teclas, coros bárbaros, ska e incluso electrónica...un poco de todo, coctel explosivo.
La reseña: Jeff Rosenstock


3. Dropkick - "Balance the Light"


El disco bonito del año y el que ha propiciado que busque más trabajos de este grupo, con los Teenage Fanclub en el punto de mira, éste es un gran grupo que cuenta con un buen número de trabajos tan excelentes como éste, ya sabéis, armonías vocales y melodías perfectas, una gozada.
La reseña: Dropkick


4. Scott & Charlene's Wedding - "Mid Thirties Single Scene"


Es imposible que no me guste esta formación, tienen todos los ingredientes necesarios para hacer el efecto mágico en mi corazoncito, no es su primera demostración de clase, me queda la espinita de su concierto en Bilbao, demasiado desangelado de público desgraciadamente.
La reseña: Scott & Charlene's Wedding


5. Woods - "City Sun Eater In The River of Light·


De los que más he escuchado, estos tipos no fallan, regularidad y estilo propio son dos de sus características principales, es de los discos que más he recomendado y además siempre me parece un buen momento para pincharlo.
La reseña: Woods


6. Malcolm Holcombe - "Another Black Hole"


Un favorito el amigo Malcolm y una debilidad personal, no sabe lo que es hacer un disco malo, va a su bola, sincero, rasgado y correoso, en su especial forma de transmitir su mundo de moteles y soledades se encierra una belleza íntima y extrañamente sensible.
La reseña: Malcolm Holcombe


7. The Felice Brothers - "Life in the Dark"


Tradición y emoción se concentran en el cancionero que han elaborado este año The Felice Brothers, sin duda el disco que más me ha llegado, relato de música silvestre, adherida a los ancestros y con sones de noche y día. Excelente disco.
La reseña: The Felice Brothers


8. Datura 4 - ·Hairy Mountain"


Dom Mariani lo ha vuelto a hacer, grabar en tiempo record otro disco que sigue la estela brillante de su predecesor, el excelente "Demon Blues". Blues, psicodélia, rock progresivo, hard-rock...y mucha temperatura.
La reseña: Datura 4


9. The I Don't Cares - "Wild Stab"


Otro de los discos que más escuchas han registrado este año, la curiosa pareja formada por el Replacement: Paul Westerberg y la Lemmonhead: Juliana Hatfield nos ha obsequiado con un disco repleto de canciones redondas que funcionan desde la primera escucha y que no cansan.
La reseña: The I Don't Cares


10. Nap Eyes - "Thought Rock Fish Scale"


Ambiente de local de ensayo, polvo y juventud convencida de la veracidad de lo que hace y de la eternidad del rock and roll. Espíritu Velvet Underground y esencia australiana. Otro favorito.
La reseña: Nap Eyes

sábado, 24 de diciembre de 2016

¿Una Nochebuena cualquiera?. Las paranoias (navideñas) de Addi


Gabi se despertó a la misma hora de siempre. Se incorporó y avanzó por el pasillo bostezando y saludando al gato que, desde hacía varios años, había hecho del hueco existente entre el radiador y un horrible armario zapatero su dormitorio. Se duchó como cada mañana y desayunó café con un poco de leche desnatada, en la misma taza Recuerdo de Fuengirola de cada día. Y como en cada desayuno miró las noticias que disparaba contra el televidente el mismo canal de televisión.
Se quedó frente al ordenador sin saber si merecía la pena mirar el correo electrónico o consultar lo que ocurría en las redes sociales. Eran movimientos que le recordaban que la soledad era la única compañera que le quedaba.
Confeccionó el menú para la comida. Decidió que arroz con salchichas y un huevo frito sería apetecible y sencillo. Cada vez le gustaba menos cocinar. En otro tiempo fue un gran aficionado a la gastronomía y solía presumir de darse maña con a los fogones.
Puso un disco en el plato, uno antiguo, de los que ya le acompañaban en casa de sus padres; uno de los Kinks, que siempre fue una de sus debilidades.





Salió sin afeitar. Sólo iba por el pan y una botella de vino para la cena. Al fin y al cabo era NOCHEBUENA. Al llegar a la panadería la cola llegaba hasta la calle, Todos se deseaban felicidad y hablaban de los planes que tenían para la noche, menús minuciosamente elaborados y regalos para todos. Los más pequeños correteaban con la incertidumbre enseñoreada en los ojos. Esperaban la llegada fantasmagórica del OLENTZERO con avidez.
No tardó en sentirse incómodo entre tantas muestras de alegría y espíritu navideño. Salió y cruzó la calzada. Pensó que se merecía un regalo de olentzero, igual que aquellos niños y adultos de la panadería. ¿Por qué iba él a ser menos?
Entró en Play-Back, la vieja tienda de discos de su infancia, una de las pocas supervivientes de su especie en toda la ciudad, y sin duda la más querida para él. Allí le llamaban por su nombre y le respetaban. Sabían que sus conocimientos musicales eran dignos de tenerse en cuenta.



En la tienda sólo estaban dos personas: una chica joven que había elegido un disco superventas de los que programan en las radio-fórmulas. Lo mando envolver para regalo y abandonó el local con un alegre ¡Feliz navidad! Y una chica de más o menos su edad.
Tenía el pelo rubio muy largo y se le rizaba en las puntas ligeramente más claras que el resto del cabello. Le pareció un pelo muy bonito. Estaba apoyada en el mostrador. El rostro no delataba ni un año menos de los cuarenta y pico que sin duda tenía; pero la belleza madura tampoco había abandonado aquella piel. Los labios carnosos y sin pintar no daban la sensación de producir demasiadas sonrisas; y la nariz chata y con un piercing en la aleta izquierda otorgaba simetría a un rostro dominado por unos hermosos ojos castaños que al elevarse hacia el dependiente delataron una enorme tristeza y soledad.
- ¿Te lo pido, Karmele?
- Sí, por favor. Cuando llegue me llamas, si no te importa, Ramón.
- Claro, dame tu teléfono. No sé qué he hecho esta mañana con mi agenda. He perdido todos los teléfonos. Menudo lío. El disco es buenísimo, te lo aseguro; pero he vendido el último a un extraño tipo que ha venido esta mañana.





Gabi observaba la escena desde el panel dedicado al jazz, tras el mostrador. Se acercó y vio que Karmele estaba considerando la posibilidad de adquirir un disco que para Gabi fue muy importante en su vida. Como un arrebato irrefrenable le imploró, aunque sonó a orden:
- ¡Cómpralo!
- ¿Lo conoces?
- Si, claro que sí. No sabía que quedaba alguna copia. Es un disco que hice con mi novia. Ella cantaba y yo tocaba la guitarra. Escribimos las canciones entre los dos, hace un siglo de eso. Éramos tan jóvenes.
- ¿Y qué pasó? ¿Por qué no hicisteis más discos?
- Ella enfermó mientras hacíamos el disco. Estuvo mucho tiempo malita y al final se fue. Todo está en el disco. Entonces yo dejé de tocar y de escribir canciones… Nada ha sido igual desde entonces.
- Lo siento. Yo también estoy sola, y tengo una historia triste. Odio los días como hoy. La soledad parece que se hace más grande y una se da cuenta de que los milagros no existen. Digan lo que digan los telefilmes navideños.
- No, desde luego que no - respondió Gabi con tristeza.
Karmele compró el disco y dio las gracias a Gabi. A él le pareció que de su boca escapaba una sonrisa. Casi se podía escuchar el chirriar de la comisura de sus labios al conceder alegría a aquél rostro después de tanto tiempo. Estuvo tentado de invitarla a un café, pero finalmente no se atrevió.
- Por cierto, me llamo Gabi
- Karmele - contestó mientras estampaba un beso tímido en su mejilla. - Espero verte otro día Gabi. Feliz navidad.



Gabi salió de la tienda sin despedirse. Necesitaba verla caminar. Parecía que flotaba por la calle, como una sirena urbana. Llevaba unos vaqueros muy ajustados y raídos, y le pareció que tenía un culo estupendo. De repente ella giró la cabeza y buscó con unos ojos ahora menos tristes la presencia de alguien, de Gabi. Sus miradas colisionaron a la altura del colmado de Félix, en medio de la acera atestada.
Por segunda vez estuvo a punto de llamarla e invitarle. Ya no le apetecía un café. Ahora quería algo más, una navidad, o tal vez una vida.
Le pareció ver una triste caída de ojos en el rostro de Karmele cuando observó que él no reaccionaba. Giró despacio la cabeza. Apretó el paso y se mezcló entre la gente cargada de regalos.
Gabi compró el vino. No dejaba de pensar en la desconocida que hoy escucharía la voz de Mila. Hacía años que no la escuchaba. Ni él, ni seguramente nadie. Apenas se vendió el disco cuando lo editaron con tanta ilusión hacia más de veinte años. Le extrañaba a horrores que el disco le hubiese pasado desapercibido en sus numerosas visitas a Play-Back. Recordó que Ramón tampoco se acordaba de que estuviese en sus vitrinas. Además, no aparecia en el catálogo ni en la tarifa de la tienda. Finalmente se lo vendió a un precio que eligió, generosamente, al azar.
Dio un paseo y siguió pensando en Karmele, en su pelo, en su percing, en su culo caminando por la acera. Volvió a la panadería. Un individuo delante de él salía justo cuando Gabi entraba, produciendose un choque accidental y algo aparatoso. El desconocido, vestido con un pesado chaquetón gris se disculpó y salió a escape.
No se dio cuenta de que se había caido algo del bolsillo de su viejo abrigo. Hacía frío pero no para justificar una prenda de tal enjundia.
Recogió el objeto y salió para advertir al hombre del abrigo gris y devolvérselo. Curiosamente no se le veía. La panadería estaba situada en medio de una manzana, y hasta cualquiera de las esquinas de ésta mediaban varios metros. No era posible haber alcanzado alguna de las bocacalles en tan poco espacio de tiempo. Pero el extraño y friolero individuo del encontronazo había desaparecido. Gabi guardó en el bolsillo el objeto: una libreta de piel marrón bastante desgastada y muy sobada por el uso.
Volvió al piso con el vino, el pan y la cabeza repleta de Karmele. Apenas comió. No era que el arroz estuviese mal cocinado, es que estaba nervioso, como a la espectativa de algo que parecía que estaba a punto de suceder. Sufría esa excitación que padecen los niños tal día como ese, ante la inminente llegada del olentzero. Pero él sabía que el viejo carbonero no existía.
Cenaría unos langostinos y un poco de solomillo con patatas fritas, para qué más. Bastaba una plancha, aceite, sal y limon para preparar un manjar.
Recordó que aún no había hecho la cama. Al llegar a la misma descubrió su disco, el que hace más de dos décadas escribieron y grabaron su chica y él, tendido sobre las sábanas. ¿Cómo había llegado allí? Decidió ponerlo en el equipo. Volver a escucharlo. Algo le decía que Karmele estaría haciendo lo mismo en ese momento. 
Recordar a Mila le hizo sentirse bien. Escucharlo y cantarlo con ella le hizo sentirse más cerca de aquella desconocida que por algún motivo extraño parecía conocer de siempre. ¿Estaría entendiendo la naturaleza de aquellas canciones? La sucesión de las mismas relataban una historia de amor, de un amor que por desgracia termina demasiado pronto. Se sintió extrañamente alegre.
Arregló la casa y recogió la ropa; no tenía pensado salir más. La nochebuena le volvía irascible. No es un día para exhibir soledades. Es mejor ser discreto o si no, invisible.
Al guardar la chamarra sintió un peso en el bolsillo interior. Era la vieja libreta de piel que había perdido el extraño tipo de gris de la panadería. Se sentó y empezó a inspeccionar aquel objeto. Pronto descubrió que era una agenda. ¡La agenda de Ramón!
Entonces empezó a atar cabos. El corazón parecía una máquina de vapor al límite de su capacidad, haciendo girar todos los mecanismos de su organismo. Especialmente su cerebro empezó a burbujear. De pronto lo vio claro. Aquél tipo del abrigo gris fue quien robó la agenda de Ramón, y sin duda quien colocó su disco allí, cerca de Karmele, para que ella lo descubriese. Nunca había estado su CD en Play-Back. También fue el sujeto que compró el último ejemplar que fue a buscar Karmele por la mañana. No podía ser casualidad el accidentado encuentro en la panadería.



Todo aquello tenía que tener algún significado. Alguien le estaba marcando el camino, no sabía quién ni qué.
Empezó a buscar en la agenda. Se dirigió hacia la página correspondiente a la K. Tenía que estar allí. Ramón había dicho que había perdido la agenda; por eso le pidió el teléfono. Desde luego Gabi no lo memorizó. Siempre fue muy malo para los números. Se detuvo en la J. Le daba miedo pasar de allí. Si no estaba el número de Karmele se llevaría una gran desilusión.
Pero aquello era absurdo. Seguro que estaba fantaseando. Su imaginación y la soledad se habían aliado con el estúpido espíritu navideño y le hacían pensar disparates. Finalmente pasó esa última página con dedos temblorosos. En la hoja sólo había un nombre y un número de teléfono.



Llamó a Karmele sin pensar lo que iba a decir cuando contestase. No estaba nervioso; sólo esperanzado, como un Robinson que tras años sólo en su isla cree escuchar voces en la noche.
- ¿Diga?
- Karmele, soy Gabi
- Hola Gabi, qué sorpresa. Estoy escuchando tu disco. Es precioso, ¿Cómo es posible que pudieseis escribir mi vida sin conocerme?
- También es mi vida, Karmele.
Tras un momento, como un impulso, preguntó: ¿Tú cantas?
- No
- Ahora sí. Quiero escribir contigo otra historia, y dividir los momentos en canciones, y que sea nuestra historia...
- ¿Cenas con alguien?
- No
- ¿Y qué vas a cenar, Gabi?
- Solomillo y patatas fritas. ¡Ah!, y unos langostinos.
- Me encanta todo. ¿Me apunto?
- Anota mi dirección. Tráete solo lo necesario para dejar de estar sola, Feliz Navidad, Karmele


En ese mismo momento, en algún lugar, el hombre del abrigo gris terminaba de escuchar el disco que había comprado por la mañana en la tienda de Ramón y se preparaba para una dura noche de trabajo, como hacía cada nochebuena.
- Igual los milagros existen...

Os quiero desear a todos una noche de ésas en las que todo, por muy estúpido y quimérico que parezca, se antoja posible e incluso fácil. Y que la vida se encargue de demostraros que así es.
¡¡¡Feliz navidad!!!