miércoles, 30 de noviembre de 2016

J Teixi Band - "Desde el tren" (2016)


Con casi cuarenta años de carreteras y discos a sus espaldas, Javier Teixidor continúa erre que erre, con su banda de los últimos tiempos: la J Teixi Band, a lo suyo, repartiendo rock genuino, rhythm & blues clásico, soul nuevaorleanesco y blues urbano y grasiento entre el personal, desgraciadamente menos del deseable, que espera(mos) como agua de mayo sus nuevos proyectos.
Y es que cuando de uno de los históricos de nuestro rock se trata, la espera suele verse recompensada desde la primera escucha de cada nueva entrega, así si hace tres cursos nos regalaba aquel oscuro y reptante: "Grandes huesos negros" del que ya hablamos aquí y que encabezó la lista de los favoritos nacionales del 2013 para nuestro amigo Addi, en este ejercicio nos ofrece "Desde el tren", un catálogo más luminoso y animoso que cuenta con tantas bondades artísticas como aquél, osea muchas, y que vamos a tratar de referir en las siguientes lineas.




A la voz de Teixidor y a su inapelable guitarra por supuesto, les acompañan una encendida sección de vientos, teclas de carácter honky tonk, ritmos tabernarios, aires fronterizos y un aroma rockero americano que evoca trenes errantes, carreteras barridas por el cálido viento manchado de arena del desierto, moteles baratos huidos de los mapas y esas zonas pantanosas que hierven donde mueren los extrarradios de la ciudad.
Dando el pistoletazo de salida el instrumental: "Lincoln Avenue" a un tracklist con dos estupendos covers, el adelanto del disco: "Stanck Back", revisión en castellano del estupendo tema de 1987 de los Fabulous Thunderbirds y una magnífica versión del poco conocido: "Seven days" de Bob Dylan traspasado aquí como "¿Qué vendéis?" y que supone uno de los momentos destacados del disco.
También nos obsequian con dos tomas en vivo, por un lado la habitual: "Estoy loco" y el rockabilly tabernario: "Quiero pronto" de irrefrenable ritmo con pianos incendiarios y armónicas.
Más momentos de innegable actitud son "Rosas rojas" de inflamables vientos en el entregado estribillo, otra favorita personal es el soul pantanoso y nocturno "Buscando un amor", y no digamos nada del corte que da título a todo el trabajo, copla fronteriza en la que refulgen las guitarras de Juanma del Olmo, el rubio guitarrista de los también legendarios Elegantes.
Los vientos siguen haciendo de las suyas en las intrépidas: "Huyendo de aquí" con incursiones del piano y "Estoy lejos" con un cierto aire stoniano.




Vuelven las esencias fronterizas y crepusculares con la estupenda "Falso amor" de tintes nostálgicos y el blues hace inexpugnable fortín en las entrañas de "20 días".
Vuelve don Javier Teixidor y vuelve con la grandeza de siempre, demostrando que la lengua de Juan Ramón Jiménez también puede hacer temblar los habituales elementos sónicos americanos y que la frontera, el golpe de whisky en el glotis y los gatos negros en los callejones son una fuente inagotable de grandes discos y maravillosas canciones.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los lunes...escenas de cine - "Stromboli"


"Stromboli, Tierra de Dios" es la película que resultó de la carta de admiración que Ingrid Bergman envió a Roberto Rossellini, donde le informaba de lo mucho que le gustaría trabajar en una de sus películas.
Durante la realización del film, duro y bello a la vez, pétreo como la tierra de Stromboli y arisco como sus gentes, la actriz y el director iniciaron una intensa relación que deparó muchos sinsabores a la Bergman en USA y que acabó con la misma pasión que empezó pero en términos contrarios, de ocaso en lugar de nacimiento.
Película difícil, en cierto nodo incómoda, pero llena de verdad, de humanidad, pero dando visión las dos caras de la moneda, la amable y la terrible.
Maravilloso film, que decorará la cabecera esta semana, y me vais a permitir que sea ella, Ingrid Bergman la protagonista de la instantánea...porque dificilmente se puede estar más bella en todo su terrible penar, que como se presenta ella en "Stromboli".
¡Feliz semana!!!

domingo, 27 de noviembre de 2016

Thee Oh Sees - "A Weird Exits" (2016)


Esta semana que hoy termina me he visto sorprendido por un nuevo trabajo de la banda de San Francisco Thee Oh Sees titulado: "An Odd Entrances". Es increíble la voracidad creativa y de publicaciones del grupo que capitanea John Dwyer, pues con éste disco recién publicado son ya 14 los álbumes que bajo esta nomenclatura llevan presentados en apenas una década.
Pero hoy no me trae aquí este nuevo catálogo sino el anterior, editado hace tan solo tres meses y aún caliente, ardiendo diría yo, dedicamos unas letras a: "A Weird Exits".
Es conveniente destacar que a esta promiscuidad artística le acompaña la calidad, y que el nivel en todos y cada uno de los discos del grupo se mantiene en torno al notable alto, sin perder personalidad ni fuerza su apuesta.
Algo si es novedoso en "A Weird Exits", la utilización de dos baterías, ya habíamos visto en vivo al grupo actuar con una dupla en los parches, pero ahora lo llevan al estudio de manera estable, así el habitual éxtasis rítmico se ve acentuado y llevado a excitantes límites por parte de Ryan Moutinho y Dan Rincón acompañados del cavernoso bajo de Tim Hellman.


Para dar carnaza al sonido cumplimentan la formación con la artillería en voz, guitarras, sintetizadores y demás instrumentos imaginables de John Dwyer y Brigid Dawson también a la voz y las teclas.
El disco insiste en esa suerte de psych-garage-punk que incide en melodías y ruidos de anarquía sónica, fuzz demoledores y efectos tóxicos e incisivos, con guitarras furiosas y voces de ultratumba como en la excelente y punkarra: "Gelatinous cube", que además no esconde una cierta sensualidad aportada por Brigid, un temazo que marca la escucha en mi opinión.


Ácida y de retumbrante linea de bajo, con guitarras furibundas y ritmo machacón el tracklist comienza con "Dead man's gun".
Puede acusarse al trabajo de no aportar nada nuevo a la trayectoria del grupo, pero la intensidad está ahí, la oscuridad densa y la luz cegadora se combinan y la atmósfera oscila entre lo sedante y lo opresivo, por lo que no da la sensación de que Dwyer haya encendido el piloto automático, todo lo contrario, sigue despachando temas con intención y sin levantar el pie.
Así ocurre con la frenética "Ticklish warrior".


El instrumental: "Jammed entrance" se desliza electrónicamente sobre una linea de bajo sinuosa, y los efectos chisporrotean entre una red de percusiones, le sigue la radiante actividad de "Plastic plant" cantada por Brigid Dawson y con dosis lisérgicas mezcladas con guitarras casi glam, otro excitante momento.
"Unwap the friend Pt.2" es otro tema instrumental de metafísica sonoridad, y la despedida se acerca con la robótica atmósfera de "Crawl out from the fall out" de casi ocho minutos de cósmica esencia y la excelente: "The Axis" de decadente influjo sónico que combina la belleza con el misticismo, otra favorita personal.
Celebramos el concubinato en el que parece vivir John Dwyer con las musas, seguro que son más de una, gracias a la vida en pecado nos deja discos como éste, que si bien no son de masivo seguimiento, si que son de reconocido prestigio musical y personal iniciativa, ahora con este aún burbujeando en el cerebro nos acercaremos al reciente: "An Odd Entrances".

sábado, 26 de noviembre de 2016

Se presenta un doble CD con toda la discografía de Mas Birras


El próximo 2 de diciembre, coincidiendo con lanzamientos de bastante más relumbrón, será publicado un doble CD que bajo el título de "Maldita sea mi suerte, (Discografía Completa 1985-1993)" incluirá en formato digipack los cuatro discos que grabó el grupo zaragozano: Mas Birras.
Una de las bandas más infravaloradas de este país, cuyo material es prácticamente imposible encontrar y que ahora de la mano de Universal Music y Grabaciones Interferencias verá la luz, 24 años después del último disco del grupo, el magnífico y semidesconocido: "Tierra quemada" (1992) y 16 desde que nos abandonase el imprescindible Mauricio Aznar.
Además de aquél último disco el producto contendrá el resto de la discografía de la banda, es decir: "Al Éste del Moncayo" (1987), "Otra Ronda" (1988) y "La Última Traición" (1991).
Acompañará al doble compacto un libreto de 30 páginas con textos de Matías Uribe, Jesús Ordovás y Javier Aguirre así como diversas fotografías del grupo.
Se trata sin duda de una buena oportunidad para adquirir el material de esta banda de rockabilly, rock y country-rock aragonesa que no consiguió la repercusión y reconocimiento que sin duda merecía.
Nos quedamos con el tema más popular de Mas Birras popularizado por los también aragoneses Héroes del Silencio: "Apuesta por el Rock and Roll"



jueves, 24 de noviembre de 2016

La fuerza de una canción - "40 días en el desierto" - José Ignacio Lapido


Hay discos que me duele escuchar, que me da la sensación de que sus escuchas originales fueron realizadas entre sombras y que están afectadas por una capa de surrealismo orgánico por parte del escuchante, en este caso yo, y que tras los años no resulta cómodo enfrentarse a ellos una vez disipada la niebla, y vueltas las aguas a su cauce.
El año 2012 y el invierno y primavera de 2013 están plagadas de Lps que se ajustan a estas premisas, por culpa de un servidor por supuesto. La cosa es que su contenido guarda para mi relación con hechos, recuerdos (muchos suposiciones, más que recuerdos), y sensaciones que por la naturaleza de aquellos tiempos que me tocó vivir hoy su escucha parece más una amenaza, o un echar en cara los errores y disparates cometidos, que el propio deleite y disfrute ante una obra musical.
Poco a poco me voy enfrentando a ellos, y aunque suelo conseguir disfrutar de las nuevas escuchas, algunas no se corresponden hoy en nada a las sensaciones recibidas en su día durante aquellas primeras tomas, lo cierto es que no consigo sacudir del todo ese peso del pasado que azuza mi memoria y mi sentido de culpa, y que anida entre sonidos, melodías y textos.
Entre los más dolorosos se encuentran: "Diarios" de Rafael Berrio, "Delantera mítica" de Quique Gonzalez, o "Tempest" de Bob Dylan...todos ellos han superado la prueba del tiempo nuevo y me siguen pareciendo grandes discos, también en su día me lo parecieron, pero ahora su escucha no resulta penosa, ni vergonzosa... tal vez el de Quique me sigue aguijoneando cuando escucho ciertos temas como "Dallas, Memphis".


Pero "Formas de matar el tiempo" del gran José Ignacio Lapido no había vuelto a sonar desde aquella primavera, tocaba, tras el éxtasis del año 091 y sus incendiarios directos, volver a la senda del poeta eléctrico que tanto me hizo pensar y sufrir en 2013 por culpa, o mejor dicho gracias, a su disco de aquella añada "Formas de matar el tiempo", y mas exactamente a una de sus canciones.
Cuando hay que tomar partido entre cuestiones diametrales, y el silencio y la oscuridad (de todo índole) parecen las únicas ayudas que se tienen a mano, canciones como "40 días en el desierto" pueden prender una bombilla en la negrura y permitir mirar al mundo con más claridad, cuando nuestro poeta eléctrico pone al anti-héroe errante sobre la pista de la senda gracias a realidades que asustan como: "Mi cuerpo pide tierra, mi alma pide cielo", te hace ver una situación tal vez no-irreversible como: "Sigo sin respuestas pero tengo sed", y termina apareciendo en la frágil voz de Lapido la certeza que conduce a la pregunta: "Llevo 40 días en el desierto...creo que ¿Yá es hora de volver?"...se siente, entre el viscoso aire que flota en el camino estrecho, como nace la olvidada resolución de que ha llegado la hora de decidir: ¿cielo o tierra?, ¿buscar las preguntas y saciar la sed?, actuar: ¿Volver ó vagar por el desierto hasta que el sol gane la partida?.



Volver a escuchar "Formas de matar el tiempo" es volver a escuchar, o tal vez descubrir ahora si, un disco maravilloso, recordar el pasado es una forma de con arrojo y orgullo por lo logrado, seguir utilizando el fuego de la voluntad y el alcohol de la fe para seguir cauterizando heridas que aún dejan escapar ocasionalmente algo de sangre..."40 días en el desierto" es la canción.
Por supuesto la decisión fue: "Tierra", "Agua", "Vuelta a casa"...

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Melodrama común desencajado (VI)


Un sábado de octubre de 2015, 12:15 horas. (un día después de la noche de autos).

Carol se despertó con la boca como un estropajo que llevaba demasiadas horas al sol; el estómago, como una depuradora de agua que no funciona; y la cabeza, como si fuese un globo inflado con mermelada. Tenía una resaca descomunal. Estiró el cuerpo con la intención de enfrentarse al despertador y, por un segundo, pensó que la aventura iba a salirle cara a su esqueleto. Ya eran las doce y cuarto del mediodía.
Se levantó temblorosa y tomando todo tipo de precauciones para que la confitura del cráneo no bailase demasiado y dejase de golpear contra las sienes. No lo consiguió.
Necesitaba una ducha. Escuchaba a los niños en la sala jugando con Raúl. Era un sol: no había puesto ninguna objeción a la aventura de chicas de la noche y se quedó de buena gana con los dos monstruos. Seguro que les había dejado atiborrarse de bollería en el desayuno y luego les había hecho jurar por Pocoyó que no dirían nada a mamá. Buscó en el armario del baño del dormitorio si había algún ibuprofeno. Había una caja mediada. Tomó uno con un trago de agua que le supo a mil demonios. Por una vez se saltó la norma de nunca tomar ningún medicamento sin comer algo sólido antes, pero la cabeza la estaba matando.



Tras la ducha se dio cuenta de que en el baño pequeño no tenía ninguna toalla grande. Se tuvo que arreglar con una de manos mientras se observaba en el espejo del lavabo. Sólo se veía reflejada hasta la cintura y pudo comprobar que su figura no había acusado demasiado los dos embarazos. Seguía manteniendo unos senos firmes, y no parecían sus pezones demasiado castigados por los terribles mordiscos de Laura cuando, aún lactante, empezaron a despuntar sus primeros dientes. Tenía un poco de barriguita pero no le afeaba las líneas. Y sólo unas pequeñas y casi invisibles estrías le chillaban que la cuarentena avanzaba a paso firme. No se observaban colgajos en los brazos, que seguían bien torneados. Se alegró de que no se le viesen las piernas en el cruel espejo. Sabía que la celulitis sí había invadido sus muslos, aquéllos que por enseñar bajo unas minifaldas ínfimas tantas peleas le hicieron lidiar con su padre. “Pareces una cualquiera, alguno te va a tomar por lo que no eres”, solía decir a voz en grito cuando la sentía escapar de puntillas por la puerta en busca de sus amigas o novios.
Necesitaba gafas y lo sabía, aunque se negaba a visitar al oftalmólogo. Hacía tiempo que tenía problemas con la letra pequeña, aquélla que antes veía perfectamente, pero que hacía unos años había empezado a menguar de manera lenta pero irremisible. La verdad es que seguía siendo una coqueta incorregible y no quería ocultar tras unos vidrios sus preciosos ojos azules. Ya fue bastante traumático teñir su finísimo pelo castaño claro cuando la voracidad de las canas lo hicieron demasiado claro en su conjunto, sumándole varios años a su rostro. Luego llegaron las patas de gallo y unas manchas según Raúl inexistentes en la mandíbula debajo de la oreja izquierda. Y ahora las gafas... Terminaría pareciendo un adefesio.
Pero se quejaba de vicio y lo sabía. Seguía manteniendo su atractivo, y esa seguridad en sí misma que siempre la caracterizó no hacía otra cosa que hacerla más bella y sofisticada. Remedió la cuestión del cabello con un tinte del que estaba enamorada. Tardó meses en dar con él tras muchos experimentos con diferentes tonalidades; pero, finalmente, aquel rubio la hacía parecer joven e intrépida, justo lo que siempre fue, con un deje de mujer fatal, de las que parece que ganan todas las partidas y desangran cualquier corazón que entre en su punto de mira. Aunque cuando se apagan las luces en la soledad del cuarto, las lágrimas reiteren lo contrario. Pero no tenía pensado cambiar de color, desde que decidió dejarse conducir por Raúl y admitirse a sí misma que estaba enamorada de él desde el instituto de aquella femme fatale que dejaba abordar su cama con miradas encendidas y permitía la huida del bucanero de turno con miradas mojadas y saladas no quedaba nada; bueno sí, el color del pelo, según la seria y siempre atinada Bea, color mostaza.

Carol

Se vistió con unos pantalones color camel de pinzas y una blusa granate. Estaba dispuesta a que su esposo viera que era una dama que, incluso tras una noche de excesos, sabía parecer una señora ante su marido y una madre ejemplar ante sus dos niños. En cuanto advirtió la sonrisa socarrona de Raúl se dio cuenta de que no podría engañarle ni vestida de monja. Sus ojos le reprocharon la borrachera de la noche con un brillo divertido y un poco perdonavidas. La besó en la boca -aún sin pintar- y le susurró al oído un chascarrillo que no entendió bien a propósito de la nueva Martina, la aventurera y glamourosa asaltacunas que llegó del eterno idilio con el perfecto Ulises para romper corazones jóvenes, aún sin costuras en su piel que mantuvieran parcheadas viejas heridas.
Raúl se alarmó al ver el cambio en el semblante de su mujer. Siempre estaba pendiente de ella, la conocía de verdad y sabía que la fachada de seguridad y el aire de chula sobrada de recursos solía derrumbarse. Y entonces pocas almas eran capaces de administrar tanto dolor para que no se acabase, como si se sintiera bien castigándose con él, culpándose siempre de todo.
Raúl no compartía el amor de su mujer por los espejos. Entendía, y así se lo explicaba a su esposa, que la auténtica seguridad anida en el interior, en la mente y en la personalidad. No puede una persona hacer depender su seguridad en un tablón manchado de mercurio.
Mantenía una estupenda forma física, nunca abandonó el deporte y todavía jugaba a fútbol regularmente, si era posible todos los domingos por la mañana. Si algún asunto familiar o algún problema con los niños lo hacían imposible, recuperaba la actividad en el gimnasio o corriendo algunos kilómetros cualquier mañana antes de entrar a la oficina del catastro en la que trabajaba. Cuando decidió estudiar para sacar una oposición en lugar de ir a la universidad, muchos se sorprendieron. Era un buen estudiante y nunca había destacado por ser proclive a reclamar la atención sobre él. Todos veían en Raúl un futuro doctor, informático, o algo parecido.
Con los años ingresó con su puesto en la administración y, poco a poco, fue ascendiendo hasta el puesto de responsabilidad que ahora sustentaba. Tampoco la blancura de su cabello le preocupaba. Las sienes ya estaban invadidas por las canas y la mezcolanza de negro y blanco le daba a la testa un precioso tono grisáceo. Carol se derretía cuando le veía con aquella mueca de susto en la boca. Era consciente de que la quería por encima de todas las cosas, incluso de sus hijos, a los que adoraba.
Raúl preparó un café con poca leche a su mujer y unas galletas. Se sentó junto a ella en la cocina, no sin asegurarse de que los niños estaban bien concentrados en la tele, que emitía un episodio de una de las incomprensibles series de dibujos animados de la actualidad. Y en voz baja la espetó:
- ¿Qué pasa Carol?... ¿Ocurrió algo anoche?...Te reías mucho por no sé qué lío de Martina con un jovencito... Pensaba que bromeabas. Venías un poco cargada, cariño. ¿Le ha pasado algo a Martina?
Carol estaba atando las imágenes sueltas que ahora asaltaban a su memoria. No entendía cómo su amiga de toda la vida pudo actuar así. Se fue abrazada a un chico guapísimo de poco más de veinte años –calculó-, y parecía dispuesta a todo. Se colgó de su cuello y no parecía que soltarse del mismo estuviese entre sus planes.



Se lo explicó a Raúl atropelladamente. Ahora lo recordaba todo con exactitud y comprendía el error de su amiga. Empezó a sentirse culpable como siempre. ¿Cómo lo había permitido? Era una locura. Aquel muchacho era un pijo de armas tomar, pero eso no quería decir que no pudiera ser peligroso. Y el pobre Uli no se lo merecía. Desde luego Martina se había vuelto loca. Con lágrimas en los ojos y sin probar el café le dijo a Raúl: “Tengo que llamarla”.                                          
Lo hizo, muchas veces. El teléfono de Martina estaba apagado. Finalmente llegó un wasap:
"Tranquila, Carol. Estoy bien, pero con resaca. No me riñas, ya lo sé. No me apetece hablar. Te llamo el lunes, o el martes. Un beso".

A pesar de estas palabras, Carol no se quedó tranquila hasta que consiguió hablar con Martina el martes siguiente a la noche.

* Es justo e imprescindibe indicar que la preciosa ilustración de Carol corresponde a la talentosa artista Cristina Benavente, que inspiró el aspecto de la amiga de Martina cuando el bueno de Addi contempló el dibujo una mañana reciente, durante éste extraño otoño, que aparezca en éste capítulo es una cortesía de Cristina. Muchas gracias.

* No menos importante es la aportación de mi brother Paco Dominguez "Evánder", a la hora de corregir mis torpezas gramaticales, gracias también profesor.

martes, 22 de noviembre de 2016

Multiverzal - "Multiverzal" EP (2016)


Seguimos explorando la obra del argentino Juan Pablo Mazzola, y en esta aventura las sorpresas atacan al curioso buscón a traición, bendita traición, Me introduzco en otro proyecto de Juan Pablo: Multiverzal, y en él descubro al también bonaerense Mariano Azcurra, quien confieso que hasta tener conocimiento de éste proyecto no tenía un servidor más referencia que las explicaciones y enseñanzas que a propósito de éste escribió my friend Johnny y que podéis visitar aquí.
Ya presentamos a Juan Pablo en esta bitácora cuando hablamos hace unas semanas de "Life's a Tramp", su último disco como Baby Scream. Ahora vamos a hablar de Mariano Azcurra, el otro 50% de ésta original idea que es Multiverzal, Mariano Azcurra es un cantante, guitarrista y compositor, con mucho recorrido en la música argentina y que ha empapado su trayectoria de diversos estilos, desde el grunge hasta versiones de ilustres compatriotas como Cerati o Spinetta, encuadrado también en la banda Clusterbeat.


¿Qué se les ha ocurrido a estos dos pibes?, muy sencillo, juntarse e intercambiar canciones y también idiomas, de ésta manera Juan Pablo versiona dos temas de Mariano y los traspasa al inglés, idioma en el que se desarrolla la carrera de Mazzola, y viceversa, Azcurra hace covers en castellano de Juan Pablo.
Además de original y también divertido, el resultado es un EP delicioso, donde los cuatro cortes suenan a gloria, destacando la calidad intrínseca de las composiciones y la mimada producción de Nick Shinder.
Mariano Azcurra nos da su visión de dos cortes aparecidos en el disco de Baby Scream: "Fan fan fan" que aunque aún no domino me puedo hacer una idea gracias a las letras que le dedicó Johnny en esta reseña, me refiero a los temas "En el fondo del mar", preciosa pieza con aires beat de última generacion y de una intensidad única que ya me empieza a ser conocida y a la que dota de una oportuna cualidad vocal Mariano, si me permiten diré que me recuerda a los momentos más brillantes de Fito Paez también, y "Triste en Berlin", bonito, divertido y breve tema que me gusta mucho a pesar de que Berlin es una ciudad que amo de manera muy especial, aspecto en el que creo que no coincidimos Juan Pablo y un servidor.
En cuanto al alma de Baby Scream pone la lengua de Wilde a "You lost keys again", tema donde la electrónica contenida se diluye con acústicas y que tiene un aire al Bowie que empezaba a dar la espantada del folk para adentrarse en territorios marcianos.
El otro tema que nos ofrece Mazzola es "Spoiled but happy" extraído del EP de Azcurra "Mondrial".
Seguiremos la senda abierta este otoño y nos deslizaremos por la obra de estos dos artistas, no cabe duda de que su material es interesante y de calidad, y tampoco es que sean cualidades que sobren en la actual oferta musiquera...aquí creanme que hay calidad y se nota la pasión.

Dejamos link con bandcamp de Multiverzal, Baby Scream y Azcurra, (pinchar sobre el nombre).


lunes, 21 de noviembre de 2016

Los lunes... escenas de cine - "Muerte de un ciclista"


Un poco tarde pero llega, como cada lunes, el momento cinéfilo, esta semana con un producto patrio, o al menos en parte, pues "Muerte de un ciclista" es un film hipano-italiano.
Nunca había aparecido una película española en este espacio, y hoy he decidido acabar con ese desaguisado, y más aún después de comprobar por segunda vez en pocas semanas que poca, muy poca gente en el mundo, es capaz de desarrollar un show musical y rockero como el de 091, que son de Granada nada menos.
Juan Antonio Bardem era madrileño, pero tanto dá, fue un realizador impresionante con una mirada de la vida a través del objetivo de una amplitud estética, cinematográfica y dramática excepcional, un artista y activista que merece mucho más respeto y que en otras circunstancias (ya se entiende) hubiese cuajado una obra de enorme enjundia.
Calificada como peligrosa por la censura franquista, si fue entendida en el extranjero y premiada. Vista hoy sorprende por su modernidad cinematográfica y su actualidad argumental, pues se trata de una historia que no tiene principio ni final en el transcurso del hombre occidental ni de la burguesía, nos retrata la cobardía, la falsedad y la mezquindad de la que es capaz el ser humano, que si cabe se acrecienta dentro de determinados círculos caracterizados por la hipocresía y la mentira, círculos que son universales y que viven en constante y cíclica decadencia.
No me resisito a elegir para la cabecera una de las impresionantes y bellas escenas en la carretera, auténtico desencadenante y corazón del film.
Esta semana decora el blog la tremenda "Muerte de un ciclista" de Don Juan Antoio Bardem.
¡Feliz semana!!!

domingo, 20 de noviembre de 2016

Concierto: 091 - Bilbao - Santana Wop Festival - 19/11/2016


Hoy es domingo y juega el Bilbao Basket, esto quiere decir que en mi micro-mundo la mañana dominical tendría como protagonistas a ellos, a los Hombres de negro, y efectívamente así va a ser.
La diferencia con otros domingos es que los héroes de la jornada no van a ser Alex Mumbrú, ni Scot Bandford, ni Axel Hervelle...hoy los protagonistas son otros hombres de negro, otro quinteto, el formado por José Antonio Garcia, Tacho González, Victor Lapido, Jacinto Ríos y José Ignacio Lapido, los Cero que anoche asomaron por el escenario de la sala Santana en impoluto negro, como marcan los cánones para los caballeros andantes del rockerío.


Venía un servidor advertido tras el paso por La Riviera en Madrid donde hace unas semanas me sumergí en el directo de los granadinos, pero mucho del personal que se congregó en la sala de Bolueta (finalmente hubo una muy buena entrada) no sabía lo que se le venía encima cuando empezó a vibrar al calor del intro: "Palo cortao".
Allí estaban, bajo los focos, la máquina perféctamente engrasada y el depósito burbujeando petróleo, la temperatura rozaba la eclosión y el milagro empezó, con esa mezcla de nitroglicerina y terciopelo que hace del sonido de 091 algo de lo que es imposible escapar.
No parece que haya muchas posibilidades de mantener el nivel de intensidad en un bolo que comienza con "Qué fue del siglo XX" y "Zapatos de piel de caimán"...pues que nadie se haga líos, se mantiene y en ocasiones, (cada uno tendrá las suyas) incluso alcanza picos de irrealidad, donde es casi imposible dar verosimilitud a lo que se desarrolla en el escenario.


Fueron sonando todos los clásicos, que hoy además son himnos: "El lado oscuro de las cosas", "Esperar la lluvia", "El baile de la desesperación", la irresistible "Nada es real", imposible no echar el resto en el soberbio estribillo de "Este es nuestro tiempo", "En el laberinto", alguno, entre ellos yo, estuvo a punto de desencajarse la mandíbula cantando las lapidarias (escritas por Lapido) estrofas de "Huellas", "Para impresionarte", otro momento de subidón con "Sigue estando Dios de nuestra parte", "Otros como yo", "Un camino equivocado"...todas oigan, todas.
Momentos más íntimos y recogidos con "Nubes con forma de pistola", "La noche que la luna salió tarde" o la lírica y emotiva "Un cielo de color vino", para dar el concierto por terminado con "La torre de la vela".


Claro que nadie se lo creyó, y en un par de minutos salieron José Antonio García y José Ignacio Lapido a interpretar la maravillosa "Canción del espantapájaros" en una impecable revisitación acústica con armónica, una delicia que la parroquia cantó con José Antonio firmando uno de los momentos de la velada.
Las almas de los asistentes habían perdido su voluntad hacía muchos temas, y con todos los feligreses entregados y sin propósito de lucha, el resto fue una fiesta-ceremonia de ésas que se viven solo de vez en cuando, era cuestión de vivir más que escuchar: "Esta noche", "La calle del viento", "Nadie encuentra lo que busca"...¡qué les voy a contar!!!...
Traca final con "La vida qué mala es", y cuando todo parecía acabado los cero se revuelven y nos dejan una desatada: "Fuego en mi oficina".



Hubo más, y fue igual de bueno, los Cero deberían estar incluidos en los planes de estudio del ministerio de educación, como aprendizaje para los jóvenes, como un saber estar en un escenario, como portar un repertorio y no solo no hacerlo caer sino conseguir elevarlo a escenarios de inmortalidad...porque ¡cómo suenan los Cero!, ¡como pilota la nave Lapido!, ¡como canta José Antonio García! ¿y la base rítmica de Jacinto y Tacho?...¿Y las guitarras de Victor???
Afortunado me siento de haber tenido la oportunidad de asistir a dos conciertos de 091, la banda que vino del pasado para vengarse de la indiferencia cateta de un país que miraba a otro lado, con más colorines pero ignorando la grandeza de unos Hombres de negro que hoy restan protagonismo a mi Bilbao Basket...que se repita...

Quiero dedicar esta reseña a Imanol y Ana, con los que compartí charla, tarde y concierto, a los que tuve el placer y el privilegio de conocer y a los que siento que volveré a encontrarme en el camino, no me cabe duda.
Emocionado de volver a bailar, rockear y reír con mis Rafa y Carol. Y encantado como siempre de saludar y ver a los habituales, aunque faltaron algunos.

P.D.: Mi única queja es a propósito del Merchandising de Los Cero, bueno del No Merchandising porque inexplicablemente no hubo, nos quedamos todos con cara de tontos y con ganas de discos, txapas y camisetas.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Cuando había música en T,V, - Leño - Musical Express.


El 29 de octubre de 1982 la banda madrileña Leño se presenta en Mussical Express para presentar su recién editado Lp "Corre Corre".
El grupo llegaba consolidado su éxito, como un referente dentro del rock patrio, con el liderazgo de Rosendo y sonando como una bomba de neutrones, cosa que demuestran en el programa.
Ángel Casas realiza una breve entrevista al terceto que saltan al escenario para interpretar dos de los temas que a la postre más conocidos y recordados serán del grupo y que forman parte de aquél "Corre Corre" que terminó siendo su testamento musical.
Empieza la actuación de Rosendo, Ramiro y Tony con el inmortal "Corre corre"



Continúa el programa con el poderoso directo de Leño presentando "Que tire la toalla".



Vemos ahora la entrevista de Ángel Casas.


A modo de inmejorable despedida los Leño dinamitan el escenario con el mítico tema de su disco homónimo de debut "Este Madrid".



Una nueva entrega, en esta ocasión con El Rollo como protagonista, el rock urbano y proletario de la más infinita calidad, en vivo, con charla y opinión por parte de los artistas, de los tiempos siempre añorados de cuando había música en TV.

viernes, 18 de noviembre de 2016

la docena de doce de 091


Mañana es el día, mañana vienen los cero al botxo, ¡joder que ganas!!!...Posiblemente durante el año debería haber escrito algo a propósito de esta maniobra de resurrección que nos ha devuelto a los granadinos 20 años después y con 20 veces más poderío, pero no ha sido así, vamos a rectificar en parte el desaguisado.
Al menos más poderío en lo que a respuesta popular hacia a su venerada figura respecta, según parece estas dos décadas han hecho de 091 lo que muchos ya sabíamos desde nuestra mocedad, que su legado discográfico es tan descomunal que la parcial y algo más indiferencia que sufrieron en su momento era una injusticia de calibre cósmico, el personal lo esta rectificando para que la historia deje al grupo en el lugar de grandeza que siempre les correspondió.
Y uno contento y feliz, y orgulloso de los cero, viendo como han ido llenando salas y poniendo festivales patas arriba con su glorioso repertorio.
Confieso que el año ha sido jodido, pasaban las fechas y lo que un servidor daba por hecho, es decir que antes o después tocarían en Bilbao, empezaba a poner en entredicho cuando pasaba el verano sin noticias de los cero por la ciudad.


Hasta que llegó la noticia, venían en noviembre, y encima a la sala Santana, mi favorita y la de muchos por su imponente acústica, la van a preparar gorda, y dentro del WOP-Festival, lo que le da al evento una dimensión extra.
Hace unas semanas, imposible aguantar más, me bajé a Madrid y finalmente les vi y disfruté en la sala Riviera, todavía no estoy seguro de que lo que allí ocurrió fuese realidad o una visión idílica propiciada por la cerveza y las tapas propias de la capital, fue impresionante.
Y mañana más, me da un poco de pena que la primera experiencia de resurrección no sea en mi Bilbao, pero he dejado en la reserva unos gramos de ímpetu para que sea especial, veré el concierto con amigos y eso lo hará especial también, bueno la verdad es que en Madrid también estuve rodeado de amigos...y también fue especial.
Así que la ocasión merecía una docena de doce, y es ésta, por supuesto espero escuchar mañana las doce, todas ellas sonaron en La Riviera y lo mismo espero aquí.
Pero no me hagan mucho caso, seguro que mañana hubiera elegido otras doce, y en otro orden, es lo que pasa con las superbandas histórico-galácticas como 091.
¡Que vienen los cero a la ciudad niñas y niños!!!


1. "La canción del espantapájaros"




2. "Un cielo color vino"



3. "Huellas"




4. "El baile de la desesperación"




5. "Este es nuestro tiempo"




6. "La torre de la vela"




7. "Nada es real"




8. "En el laberinto"




9. "Sigue estando dios de nuestro lado"




10. "Zapatos de piel de caimán"




11. "La calle del viento"




12. "Como acaban los sueños"



jueves, 17 de noviembre de 2016

2x1 - "Stand Back" - The Fabulous Thunderbirds/J. Teixi Band


Aprovechando la publicación hace unas pocas semanas del nuevo disco de la J, Teixi Band: "Desde el tren", que por cierto aún no he catado como merece ser catado todo lo que sale de las manos de don Javier Teixidor, volvemos con otro 2x1, en esta ocasión el intrépido guitarrista nos versiona, y además en la lengua de Cervantes, el célebre "Stand Back" con el que la formación del gran Kim Wilson: The Fabulous Thunderbirds abría su disco de 1987 "Hot Number".


Es además el tema con el que la banda madrileña lanza su nuevo Lp, siguen apostando por el rock, el blues y el soul de perfil clásico, y continúan ejecutándolo de manera impecable, derrochando clase y actitud, como demuestra este magnífico cover que sirve, según declaraciones de la banda, como homenaje al no siempre jústamente reivindicado Kim Wilson.
Vamos pues con ambas lecturas de este temonaco titulado "Stand Back".





martes, 15 de noviembre de 2016

Datura 4 - "Hairy Mountain" (2016)


Este momento tenía que llegar y ha llegado, me refiero a la hora de sentarse y plasmar sobre el lienzo lumínico del portátil las impresiones que despierta en Addi el segundo trabajo de Datura4 en aproximadamente doce meses titulado: "Hairy Mountain".
El primero llegó y sorprendió a casi todos, se tituló "Demon Blues" y el título era toda una declaración de intenciones con respecto a lo que escondía, hablamos y alabamos el artefacto en esta reseña.
Adelanto que no entraré en disquisiciones comparativas entre uno y otro, lo que si digo alto y claro es que Dom Mariani, padre de la criatura, lo ha vuelto a hacer, osea, liarla gorda.
Se vuelve a apoyar en los también excelentes Grez Hitchcock, Stu Loasby y Warren Hall para crear una superbanda de no excesivo calado mediático pero enorme calidad y talento intrínseco que sabemos valorar y disfrutar los suficientes.


Similar coctel de estilos y paralelas actitudes ante melodía e instrumentación, tal vez esta segunda parte resulte un tanto más oscura, con una mayor carga hard-bluesera y una tendencia más densa en algunos temas, pero siguen los goterones lisérgicos, una caída hacia sensaciones progresivas y las connotaciones setenteras.
Todo lo apuntado no lo digo yo, lo dice el tracklist, se advierte la calidad desde la inicial "Fools gold rush" de anfetamínica espiral sónica y clásico estribillo, con el fuzz a toda pastilla. Guitarras de tradicional efecto rockero setentero y evidencias Zeppelinianas en la estupenda "Trolls", similares sensaciones despierta "Uphill climb" rodeada de envolvente textura lisérgica.
En "Mary Caroll Park" cambian el tercio y nos ofrecen un boogie-rock bailable y de epilepsia rítmica. "Hairy Mountain" es un tema de fuertes riffs, en la tradición hard rockera más evidente, sabroso y maldito, como lo es también "Greedy world" con mayor luz en su fibra y unos riffs de descoyuntar pescuezos. Heavy de extrarradio a la australiana en "Confide in me" y estupendas guitarras rugiendo rock tradicional en la excelente "Too much (or not enough)" de eterno estribillo, y "Something to hide" tiene en sus guitarras esa mezcla venenosa con el blues de la escuela de Page.



Finiquitan este descomunal cancionero con "Broken path", un precioso tema apoyado en acústicas y con serenidad en el canto, más agudo y nostálgico que en el resto del metraje.
Sin duda aparecerá en puestos nobles dentro de unas semanas a la hora de confeccionar listas de favoritos, enganchable, disfrutable y muy sabroso, con la personalidad de lo clásico y el encanto de lo osado y novedoso, debemos felicitarnos de que tipos como Dom Mariani se dediquen a este negocio de la música por amor a la misma, y que su inquietud no deje de depararnos buenos proyectos, diferentes y siempre de calidad.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Los lunes... escenas de cine - "Toro Salvaje"


Este fin de semana he vuelto a ver "Toro Salvaje", hacía años que no la veía y aunque era mi tercer visionado si la memoria no me falla me ha sorprendido, creo que es la vez que más me ha gustado.
No he tendido dudas de que la obra maestra de Scorsese tenía que ser la que pusiese nota cinematográfica al blog durante esta semana, siete días que espero que sean mejores que los anteriores.
¿Qué escena elegir?, era la pregunta clave, había muchos planos memorables y hermosos dentro del ring, pero he elegido éste, los primeros minutos de "Toro Salvaje" son brutales, y esta escena con LaMotta ensayando su intervención televisiva en el camerino me parece magnífica.
Nos enfrentamos a esta semana con el glorioso blanco y negro en la cabecera de "Toro Salvaje".
¡Feliz semana!!!

domingo, 13 de noviembre de 2016

Los domingos photosong - Neil Young - "Down by the river"/"Mellow my mind"


Ayer no tuve yo el día para felicitaciones, más bien todo lo contrario, pero hoy toca levantar la cabeza y seguir camino. Es por ello que no felicité al más grande entre todos los grandes, al tío Neil que cumplía 71 castañas y tan fresco el amigo, con una gira en el presente año en la que se le ha visto descomunal de energía y actitud (como siempre) y con nuevo disco en ciernes...un auténtico alien.
Así que nos lo traemos al domingo con foto ya habitual, que se lo tiene más que merecido.
Otra cosa era elegir un disco para hacerlo posar en la foto. Durante años "Tonight's the Night" fue mi disco de Neil, oscuro, agobiante, opresivo, enfermizo...como era en parte mi vida durante un tiempo, cuando llegó la luz dejé un poco abandonado aquél disco y me decanté por "Everybody Know's this is Nowhere", con más luz y la mirada fija en el horizonte, grabado y concebido antes del dolor y la oscuridad.
Antes o después había que volver a "Tonight's..", y al hacerlo volvió a embaucarme, una obra maestra total que ahora disfruto y no sufro...¿con cual quedarme???...Pues como es el cumple de Neil he decidido que me quedo con los dos, y todos tan contentos.
Gracias Neil y muchas felicidades, como he llegado a la conclusión de que eres un alien me imagino que tendremos aún muchas felicitaciones por delante.
¡Feliz domingo!!!





sábado, 12 de noviembre de 2016

Imperial State Electric - "All Throug the Night" (2016)


Como en los viejos tiempos que diría más de uno, Nicke Andersson vuelve, un año después, a la carga con nuevo disco de sus Imperial State Electric. No parece el sueco necesite de cuatro años para sacarse de la manga un ramillete de canciones, meterse en el estudio y decorarlas con aquello que parece que ha sido llamado por los dioses a hacer mejor que casi nadie.
Con la compañía habitual nos presenta: "Throug the Night", continuación del excelente "Honk Machine" del pasado curso.
Y la verdad es que la formula utilizada en este "Throug the Night" es la misma, con pocas molificaciones, que ya funcionó de maravilla en las cuatro entregas precedentes, es decir, una amalgama sónica de iridiscente sonido, energía vital trasladada a las canciones de manera natural y actitud rockera por los cuatro costados, todo en un pupurrí estilístico que encierra rock, garage, powerpop, pop sesentero e incluso detalles prosesivos y country.
Y precisamente la aparición de éste último palo es lo que menos me gusta del disco con diferencia, un tema titulado "Break it down" cantado a dúo con Linn Segolson y que se me hace una especie de country de OT o algo así, vamos que me lo salto.
Pero por lo demás, más de lo mismo, pelotazos para perder el sentido de la realidad enredados en una espiral de excitante rock and roll show como: "Remove your doubt" (mi favorita), de pataleánte powerpop, la inicial "Empire of fire" que comienza con un riff blusero en la onda Lynyrd Skynyrd, salpicaduras rockeras cincuenteras en la bárbara: "Get off the boo hoo train" y más cabalgantes en "Would you lie".



Dolf de Borst canta la incisiva: "Over and over again" de trepidante base rítmica, reiterantes coros y afilado solo de guitarra que se repite en la de onda progresiva: "Bad timing".
El pop de origen beatle llega con "Read me wrong" y se repite en la que cierra el disco, con acústicas y sutil entorno psicodélico titulada: "No sleeping".
Sólo resta analizar la efectiva y perfectamente perfilada melódicamente: "All throug the night".
Imperial State Electric lo vuelven a conseguir, facturar un disco con los ingredientes habituales que funciona a la perfección, haciendo lo que saben hacer y continuando con la linea marcada hace años, se disipan dudas en torno a lo absurdo de insistir en comparaciones con The Hellacopters (aquellos son intocables), y ahora toca esperar que no tarden demasiado en presentar estas canciones en vivo, seguimos rockeando.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Chuck Prophet - "Bobby Fuller died for your sins" - Nuevo disco en febrero de 2017


Ya está anunciado, será el 10 de febrero y llevará por título "Bobby Fuller died for your sins". Hablamos del nuevo disco de Chuck Prophet. Magníficas noticias para todos los fans del californiano.
Tenemos portada, tracklist, tema de adelanto y pagina para la pre-compra del disco.
Empezamos por el tracklist, que será el siguiente:

01. Bobby Fuller Died for Your Sins

02. Your Skin

03. Open Up Your Heart

04. Coming Out in Code

05. Killing Machine

06. Bad Year for Rock and Roll

07. Jesus Was a Social Drinker

08. In the Mausoleum (For Alan Vega)

09. Rider or the Train

10. If I Was Connie Britton

11. Post-War Cinematic Dead Man Blues

12. We Got Up and Played

13. Alex Nieto


En cuanto al enlace para acceder a la página de preorder bastará con pinchar aquí.

Y solo queda lo más importante, escuchar el tema de adelanto al Lp, la excelente: "Bad year for rock and roll", que podréis escuchar en el facebook del autor en es siguiente enlace, pues en youtube no se permite compartir el vídeo.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Melodrama común desencajado (V)

El último domingo por la mañana, en septiembre de 2010 (cinco años antes de la noche de autos).

Aquella mañana el habitual polvo dominical se volvió a saldar con otro orgasmo unilateral y además bastante insípido y desinflado.
Ulises vio como Elisabeth se levantaba de la cama y se encaminaba al cuarto de baño, lo hacia en silencio, sin sonrisas ni besos, ni tampoco aquella luz en los ojos. Hacía siglos que no le sugería que se duchasen juntos.


La miraba y le parecía reconocer en su silueta a la misma chica que le destripó los instintos y el corazón quince años atrás, pero si atendía a su expresión o al tono de su voz lo único que veía era a una vieja desconocida con la que hacía tiempo que el sexo era algo insatisfactorio, insuficiente...innecesario. Lo peor es que la relación estaba marcada por los mismos adjetivos amordazados por el prefijo in, le dolía intensamente aquel absurdo sometimiento a lo inevitable, aquella cuenta atrás que ninguno de los dos se atrevía a detener, para así poder empezar a dar cuerda cada uno a sus respectivos relojes vitales, era increíble pero ya no sentía nada por Elisabeth, nunca pensó que aquello pudiese suceder.



Cuando la conoció la odió, una niña repelente, estudiante de bellas artes, siempre con el espeso cabello castaño enmarañado y con aspecto de metódico desorden, como queriendo aparentar suciedad, pero en cambio siempre delatando lo contrario un suave aroma a champú para bebés. Bajo sus holgados jerseys y sus largas faldas hippies se adivinaba un cuerpo de formas sutiles y elegantes, sin grandes exuberancias pero de fina y lujuriosa simetría. Detestaba sus peroratas excesivamente pretenciosas sobre la pintura flamenca, muy superior en su opinión a la famosa y sobrevalorada colección de estampas bíblicas de la época renacentista, o sus diatribas sobre la grandeza barriobajera y desgarbada de Jean Michel Basquiat, lo cierto es que Ulises nunca hubiese amado la pintura del neoyorquino como la amaba de no haber sido por Elisabeth.

Pero entonces él prefería fijarse en sus labios siempre pintados de rosa, como las muñecas que tenía su hermana cuando eran niños y cuyos nombres nunca consiguió memorizar, en como arrugaba la naricilla respingona haciendo que la punta mirase al cielo, en sus ojos castaños siempre atentos ante cualquier asomo de belleza oculta al mundo que pudiese darles algún grado más de luz, de intensidad, de inspiración creadora diluida en una expresión infantil que parecía instalada en aquellas pupilas para siempre jamás.
En aquellos días pensaba Ulises, mientras escuchaba el sonido de la ducha solitaria de Elisabeth, ésa que les separaba dando a sus espíritus unos instantes de paz, cuando salga del aseo comprobará una vez más cuan equivocado estaba tres lustros atrás cuando daba por eterna aquella expresión de niñez en los castaños ojos de Eli, hace demasiado tiempo que no queda nada inocente en los ojos de su novia.
Odiaba tanto a Eli que no pudo evitar enamorarse de ella cuando descubrió, mientras sufría su primera derrota profesional, en su mirada aquel manto de tierna compasión cuando su padre le negaba el apretón de manos tras perder el juicio para el que su bufete había sido contratado por la empresa familiar, un pleito sobre una indemnización a la que el padre de Elisabeth y sus socios creían tener derecho y que él no pudo conseguir, era su primer juicio importante y seguramente su inexperiencia dejó al avaro padre de aquella pedante aspirante a artista sin un dinero que en justicia le pertenecía. Algunos errores garrafales en la sala y en las argumentaciones dieron al traste con un éxito que nunca debió dejar escapar, Inocencio Salgado, que era el nombre de aquél despreciable hombre que hoy, enfermo y sólo tras la jubilación y el divorcio, juraba quererle como al hijo que nunca tuvo, pero que quince años antes no dudó en tocar las teclas adecuadas para que Ulises fuese expulsado del pequeño bufete en el que ingresó tras un breve periodo como pasante, y que retiró la palabra a su hija cuando se enteró que había ennoviado con aquél perfecto aspirante a fracasado perpetuo, despreciando la brillantez del aburrido y prometedor hijo de su socio.

El día que se besaron por primera vez no hubo pintores, ni escultores, ni directores de cortometrajes incomprensibles en la conversación, sólo había desprecio por parte de Eli hacia su padre, cruel y pesetero, y fe en el joven abogado al que conoció unas pocas semanas antes, cuando día si, día también rondaba por la casa familiar para mantener aburridas reuniones con el cabeza de familia, ya no veía en Uli al tipo trajeado que pretendía pasar por un triunfador pero que derramaba mediocridad y vacío existencial a su paso, verle zarandeado por la codicia paterna le ablandó el corazón y decidió no seguir acosándolo a base de supuestos conocimientos artísticos, de exaltaciones de la belleza tan subjetivas como pedorras...decidió enamorarse de él, y lo hizo.
Ulises no pudo resistirse a sus ojos niños, sus labios rosas y su nariz trapecista, pero se enamoró de la bondad resistente y escondida de Eli, se entregó a su debilidad y puso la suya en sus manos fuertes y artistas, y se dejó moldear por ellas cual trozo de barro, y se excitó cuando bajo el enorme jersey gris asomaron los pequeños pero bonitos pechos, y las axilas sin depilar, y la piel blanca como un lienzo sobre el que pintar un cuadro interminable, y haciendo el amor con ella se sintió bendecido por la suerte del incauto, y perdió el sentido, y aspiró el aroma a pastel y acuarela que emanaba de su piel, y tuvieron orgasmos bilaterales, muchos, durante años, lustros...
Eli ya no pintaba, ni esculpía, ni olía a pastel y acuarela, ahora vendía lo que otros y otras con olor a herramientas de arte pintaban, y esculpían.
Cuando volvió en sí vio que  Eli estaba en humbral de la puerta llorando, como él, lagrimones de fracaso, de fealdad, el llanto del final...
 - Tenemos que hablar - dijo ella sollozando, llevaba varios minutos mirando a su novio recordar y llorar - si, lo sé.



martes, 8 de noviembre de 2016

Madness - "Can't touch us now" (2016)


No puedo decir que sea un ferviente seguidor de Madness, desde luego conozco y valoro en lo que se merecen trabajos que hoy han ganado la vitola de míticos y que editaron en décadas pasadas. Que nadie dude que he desgastado todo tipo de articulaciones desatando la osamenta al alocado y reaccionario ritmo ska, reggae o dance roots de sus inmortales himnos que fueron auténticos megaéxitos (y lo siguen siendo).
Pero de ahí a hacer seguimiento de la discografía de la cuadrilla de Graham McPherson, más conocido como Suggs, en los últimos lustros media un abismo. Y la verdad es que el motivo por el que me he decidido a tomar impulso y tratar de sobrevolar ese abismo no ha sido otro que la elogiosa recomendación que el maestro Bernardo de Andrés Herrero hizo hace poco de éste undécimo disco de los british en su impredecible MTD.
Así que tras varias escuchas, en alguna ocasión auténticamente encendidas y disfrutadas de forma desaforada, me ha parecido justo dedicar unas letras a "Can't touch us now" el último y excelente, radiante, y más que molón disco de Madness.
Por supuesto en este trabajo nos encontramos las señas de identidad del grupo, ska y mucho Jamaica, pop de impecable linea melódica y los arreglos de vientos habituales, textos mordazes y que 'no se callan' y vocación de jarana y bailoteo.
Cierto que la última cualidad apuntada se ve difuminada con respecto a los años mozos de los chicos, no se haya en la presente década esa desorbitada acción de violenta búsqueda del goce a toda costa, pero tampoco se echa de menos.
Lo que si hay es un tracklist de auténtico lujo, melodías que enganchan y no sueltan al oyente, textos que hacen pensar y que calan hondo, como en "Blakbird", un extraordinario tema con coros souleros, no en vano se trata de un hermoso homenaje a Amy Winehouse.


Utilizaron los pianos, el ritmo acalorado, el inefable saxo y el estribillo marca de la casa de "Mr. Apples" como un adelanto que ya encendía la luz de alarma a propósito de lo que podía contener el Lp.
Como el disco es una auténtica colección de hits, el segundo tema de presentación elegido ha sido el medio tiempo "Herbert", este con más ska en su fibra y esa ligereza reggae-pop tan característica.
Pero como digo, nos encontramos ante un auténtico desfile de pelotazos y temas que se adhieren al cerebro que los recibe con evidentes e irrefrenables signos de alborozo, por destacar alguno, entiendo mucho más gratificante y divertido que cada cual los vaya descubriendo y gozando, mencionaré la cancionaca que da título al álbum, realmente excitante cresccendo orquestal de melodía pop, la calenturienta y deliciosa "Good times", el destacado ska jamaicano tan típico titulado "I believe" o la tonada de aire western, sonido fronterizo que se enrreda con rítmos reggae (con disparos incluidos) titulada "Grandslam"...



Maravillosa sorpresa la que un servidor se ha llevado con este disco, donde menos te lo esperas salta la liebre, lo estoy disfrutando y me temo que en estas vamos a seguir durante una buena temporada, impecable trabajo este "Can't touch us now".

lunes, 7 de noviembre de 2016

Los lunes... escenas de cine - "Desmontando a Harry"


Hoy vuelvo al tajo tras las vacaciones, no me siento deprimido ni nada por el estilo, las vacaciones me han cundido y hemos disfrutado bien de ellas, hemos tenido un poco de todo, estoy contento.
Pero siempre se siente un poco de pena o pereza ante la vuelta a la rutina, aunque me va a venir bien descansar de vacaciones, no obstante prefiero que sea una comedia la que nos de el toque cinéfilo al blog esta primera semana.
Y he elegido una de mis favoritas del maestro Allen: "Desmontando a Harry", una desternillante película de 1997 que me da la sensación de que se ha quedado en una segunda linea entre los grandes films de Woody y no estoy en absoluto de acuerdo, me parece de sus títulos más memorables.
Elijo mi instante favorito, cuando Harry monta en el ascensor del infierno y la típica vocecilla metálica de los ascensores o de las consultas médicas le va relatando la clase de delitos que van asociados a cada planta, como si se tratase de unos grandes almacenes.
Volvemos al curro con comedia.
¡Feliz semana!!!

domingo, 6 de noviembre de 2016

Los domingos photosong - Joni Mitchell - "The jungle line"


Tras un buen concierto anoche, aunque un tanto extraño por razones que no vienen al caso, hoy no me veo con galones suficientes como para escribir sobre lo que vimos ayer en el Cotton Club bilbaíno, así de extraño y anómalo me resultó el bolo, demasiados factores ajenos al artista, Sam Outlaw, y no demasiado agradables y apropiados para una representación artística me hacen declinar la labor de ponerme a relatar el acontecimiento, eso si, decir que Sam Outlaw estuvo muy bien y realmente agradable y simpático en todo momento.
Así que para digerir lo de ayer me asocio con una de las grandes del mundo mundial: Joni Mitchell y lo hago con uno de sus discos menos recordados, tal vez por suponer un paso hacia adelante en cuestiones de producción y establecer un acercamiento hacia el jazz que no fue del todo asimilado en su momento, pero que entiendo que se trata de un álbum que escuchado hoy se aprecia como lo que es, un disco excepcional, hablo del trabajo de 1975 "The Hissing of the Summer Lawns" del que me decanto por el tema "The Jungle Line".
¡Feliz domingo!!!