domingo, 29 de noviembre de 2015

The Godfathers, Bilbao - 28/11/2015 - Satelite-T


Hay cosas que sientes que tienes que hacer, que es como una obligación, una cuenta pendiente con tu historia, con tu pasado, contigo mismo y con el rock and roll que ha forjado de una manera u otra tu forma de ser, vestir e incluso en cierta forma, vivir.
Ayer comparecían en Bilbao The Godfathers, uno de esos iconos del rock que van un poco más allá de unas vestimentas, unos ritmos o unos manifiestos vitales en modo de canciones, estos tipos llegan al punto de singularizar una actitud definida, propia e incuestionable sobre esa forma de ser, vestir y en cierta forma, vivir.

No es que mi estilo sea estrictamente como el de el gran Peter Coyne, pero es un modelo del que parten diversas postales humanas, entre ellas aquella tras la cual se esconde Addison de Witt, osea un poco la que Jorge protagoniza.
Así que como no podía ser de otra manera, allí estábamos a las 21 horas, cerveza en mano, esperando a que la banda saliese a triturar un ramillete de canciones, esas que han hecho de los padrinos la leyenda que hoy son...porque a pesar de tocar en un pub como Satelite T, maravillosa sala pero pequeña para la grandeza de los protagonistas de la noche, aunque perfecta como entorno para este bolo, aunque pequeña decía, ellos son una leyenda para muchos (pocos) de los locos por el rock and roll, especialmente del viejo continente.
Con lo cual, la sala abarrotada, el grupo en el escenario (abarrotado también) y comienzo del repertorio, clásico, con todo lo que tiene que sonar, mucho y bueno de su cancionero: "Cause I Said So" con la que comenzó el show como un auténtico vendaval, Peter con una actitud amenazante, duelista de chaqueta traje y mirada al infinito, susto en el cuerpo de las jovencitas (si las hubiese), ruido, metralla guitarrera, batería y bajo trotando por la noche de forma anfetamínica, nihilismo, brindis con el respetable, saludos en ingles, castellano y euskera...y así, con la adrenalina derrapando en las curvas de las arterias impulsada por el maremoto sanguíneo provocado por el rock sucio y despótico de The Godfathers fueron pasando "If I only had time", "When am I coming down", "I want you", "Love is dead", "Walking, talking Johny Cash blues"...salida en falso cumpliendo el protocolo y vuelta con la batería final: "I'm unsatisfied", "How low is low", "I want everything", "Birth, school, work, death"...
El silencio sonaba raro, como ajeno tras el último espasmo de sonido que salió del infierno urbano en que se había convertido el escenario, volvía la calma, el respetable excitado, todos a la calle, a la terraza a pesar de que la música que se estaba pinchando era excelente: Burning, 091, Ramones...pero no eran The Godfathers, y ellos eran la estrella anoche, además la temperatura invitaba a tomar la(s) últimas al aire libre.
La banda que se anima y brinda con la gente, educados, cercanos y mezclandose entre los flashes...una gran noche de rock and roll, otra más...y que el rollo no pare.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Carolina Otero & The Someone Elses - "Diastema Girls" (2015)


No conozco Valencia, nunca he estado en la capital del Turia...hasta hace unos años tampoco lo había pensado demasiado, no tengo nada contra aquella tierra ni mucho menos, pero en mis viajes siempre he tenido tendencia a buscar las encerronas paisajísticas del interior.
He tenido la suerte de conocer personajes oriundos de Valencia que me han acercado sentimentalmente al Mediterraneo, la música une más de lo que a primera vista puede parecer, el caso es que hoy tengo como proyecto ineludible para 2016 el pasar por allí unos días para visitar a mis colegas Chals y Johnny, y si se cuadra y lo hacemos bien, escuchar en vivo a alguno de mis grupos favoritos.


Porque señores, entre mis grupos favoritos hay un número importante de formaciones valencianas, más que de ningún otro sitio de la península. El 2015 que ahora finaliza ha sido el año de la música valenciana en casa de Addi...Doctor Divago ya me son cercanos y queridos desde hace años, este año por fin se acercaron a Bilbao (pinchar), y lo mismo debo decir de Uzzuhaia, que este año no nos ha ofrecido material nuevo pero les sigo hace tiempo; pero en este curso se han consolidado grupos valencianos entre mis escuchas más habituales, bandas que hoy son de referencia par un servidor como; LGEB, Los Radiadores, Ambros Chapel (que aún tengo pendiente profundizar), Lanuca...y la escena decibélicomelódica powerpopera que me trae loco de un tiempo a esta parte por culpa - entre otros - de dos grupos: Mad Robot (pinchar reseña de su último disco) y Carolina Otero & The Someone Else.
Es por todo ello que mi primer viaje a Valencia es de recibo que coincida con saráo protagonizado por alguno de estos pájaros, pues esta caro verles por mi Bilbao por razones que todos conocemos y que dicen muy poco de la actividad cultural de este país, sería genial compartir bolo con mis colegas junto al Mediterraneo...
Pero dejémonos de fantasear y centrémonos en el último artefacto de Carolina Otero & The Someone Elses, esta chica que también forma parte de Mad Robot, se junta en este proyecto al guitarrista Dani Gurrea, el bajista Nick Simpson y el batería José Montoro para crear con formación básica un disco, tercero ya, que tiene en el ritmo elemental pero contundente y las guitarras de distorsión amable pero firme un modus operandi que si bien no parece inventar nada, lo cierto es que haciendo de soporte a unas excelentes melodías nada tendenciosas y la personalidad interpretativa de Carolina, poseedora de una voz bonita y sugerente, pero con carácter, crean un conjunto muy personal, que no es lo de siempre y que encandila al oyente del primer al último tema de este "Diastema Girls" que es como se titula el artilugio en cuestión.
Y precisamente el último es el que más me acalora, será por el título: "A new sun", un rock luminoso y enérgico que encierra mucho pop en su interior a pesar de lo que rugen las guitarras, fantástico:



Pero para cuando hemos llegado a este atómico final hemos tenido oportunidad de pasar por varios estados según se sucedían los temas, así hemos bailado el frenético estribillo de la popera intensidad de "Diastema Girls" y con la guitarrera y vertiginosa: "Bob Dollar".
Nos hemos tomado un respiro con el precioso medio tiempo lírico: "Toxic bottled boy", y hemos entornado los ojos con excelentes baladas como: "Gathering the Roses" y de modo muy especial con la nostálgica (o me lo parece a mi) y hermosa: "Susan".
Urgencias rockeras en las musculosas guitarras de "Daphne calling" de épico final y en la formidable y más ortodoxa: "Grunge face. sticky soul" con retazos grunge y stonianos (evidentemente).


Más soleada y primaveral se nos muestra "Wishing well" hasta que llega el estribillo, pegadizo e incisivo; el órgano es la nota diferenciadora de la mística: "Greener grass dreamer".
"Out loud" es un tema inflamable, como una olla a presión, uno de mis favoritos del álbum, también es de mis favoritas la fugaz y electrizante: "Sick and bored", con genial linea de bajo, estribillo urgente y voces sugerentes en la segunda linea, falsete y sensualidad...un tema de órdago.
Tenía esta entrada pendiente hace tiempo y hoy me he lanzado, muchas ganas de visitar Valencia, ver a mis camaradas y si es posible presenciar a alguna de las grandes bandas que rugen a orillas del Turia.
Se adjunta bandcamp de la banda para escuchar y adquirir este estupendo disco:
https://carolinaotero-and-thesomeonelses.bandcamp.com/track/diastema-girls

Aprovecho la ocasión para dedicar este post a mis amigos Chals y Johnny JJ, con afecto creciente.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Cracker - "Kerosene Hat" (1993)

Si hay en estos momentos un nombre que esta en efervescencia entre el rockerio hispano, ese es el de Cracker; no es de extrañar, pues además de la impecable trayectoria artística de los susodichos, que resulta tarea complicada olvidar su ultimo disco: "Bekerley to Bakersfield" que ahora cumple un año y que de momento cierra una lustrosísima discografía, y que para más inri, en estos momentos se encuentran entre nosotros llenando toda sala a la que se presentan los célebres: David Lowery y Johnny Hickman, lo extraño sería que Cracker no estuviese en boca de todo buen aficionado al rock.
El gozo que recientemente tuve la suerte de conocer tras su bolo del pasado ARF, se amplia ahora a varias plazas de la geografía patria, y seguro que supone un insuperable regalo navideño para muchos, especialmente para aquellos que no han conocido la excepcional experiencia de adentrarse en la vida sónica de este sublime grupo en formato en vivo, y hacerlo encima en recintos apropiados para el total e inmejorable aprovechamiento de sus buenas artes, osea: en salas.
Desconozco cual será el cancionero elegido para la ocasión, no se si coincidirá con el ofrecido en el pasado mes de junio en Gasteiz, la verdad es que no me importa demasiado, pues todo lo que esconde su catálogo discográfico es notable cuando no sobresaliente, además me ha servido de escusa para repasar su discografía, una de las más brillantes de los últimos 25 años a nivel mundial.


Así que rebobinando en la memoria, me he ido hasta 1993, al segundo pelotazo del grupo, cuando el que suscribe era tan joven que no merece la pena pasar la angustia de recordarlo, así que mejor revivir aquel curso charlando con  la parroquia de uno de los mejores discos de Cracker, y tal vez el más exitoso de todos, el excelente: "Kerosene Hat".
Además de sus sonidos rockeros de raíz, con retazos countries y aromas sureños, que no obvian otros palos de la baraja tradicional américana, el grupo sonaba en aquellos principios más musculado en guitarras y sinuosidades, clara y feliz influencia del grunge que entonces barría el mundo como un huracán con nacimiento en el noroeste americano.


Este último aspecto se evidencia en el éxito: "Low", uno de los cortes más populares del grupo, aunque en mi opinión inferior a otros trallazos de similares coordenadas como: "Movie star", la radiante: "Get off this", la iridiscente: "Let's go for a ride", o la furiosa: "I ride my bike".


Baladas de perfectas melodías y guitarras deliciosas, susurradas más que cantadas como: "Kerosene Hat", y también en ritmos calmos: "I want everything" o "Take me down to the infirmary" que parecen paridas por las musas que embriagaron a los Glimmer Twins  en sus años de mayor locura creativa, son botones de muestra de la enorme banda con que nos las estamos viendo estos días en los escenarios de media España.
El aire de la pradera calienta el ambiente de temas enraizados y maravillosos como: "Lonesome Johnny Blues" o la balada acústica: "Loser".
"Sick of goodbyes" es otro destacado corte compuesto por Lowery junto a su amigo Mark Linkous, también con los Stones más inspirados como guía.
Otro conocido hit del grupo es la magnífica "Euro-Trash girl", country-rock con Denominación de Origen y vibrante estribillo.


Completan este perfecto tracklist la encendida guitarra y carnosa melodía de: "Nostalgia" y la rebuscada pero excelente: "Sweet potato".
Segundo disco de Cracker y segundo pelotazo, obra que permanece ajena al paso del tiempo, pues tras 20 años tiene todos los elementos que tenía en su 1993 natal, y lo que es más importante, con la misma significación que entonces transmitían, lo dicho, con artefactos como este "Kerosens Hat" y estando ellos por aquí...¿cómo no va a andar el personal revolucionado?

jueves, 26 de noviembre de 2015

La vuelta a los escenarios de antiguas bandas, estudio de un fenómeno en alza

Kiss en una actuación de su 40 aniversario

No es un fenómeno nuevo desde luego, en los últimos lustros viene siendo habitual que muchas de las bandas que en los años ochenta, setenta e incluso sesenta y que determinaron detener su actividad por diversos motivos hayan decidido volver a la primera plana de la actualidad, argumentando para ello una gira a nivel mundial (o nacional), y en algunos casos incluso un nuevo disco.
La falta de algún miembro de la formación, por unas causas u otras, no ha solido ser impedimento para estas reuniones, tampoco las por todos conocidas desavenencias entre miembros de tal o cual banda, que han olvidado rencillas quemándolas en una hoguera alimentada con billetes de dolar o euro, han puesto en peligro el negocio.

The Police protagonizó una de las vueltas más exitosas de los últimos años.

Y es que no nos engañemos, estamos hablando de un negocio en los más de los casos, muchas de estas formaciones ni pretenden dar continuidad a una carrera musical creando nuevas canciones ni aportar a su legado nada más a lo ya hecho en su juventud, simplemente ponen su nombre en brillantes letras de tamaño elefantiástico sobre un escenario y se dedican a repetir cancionero noche tras noche durante unos meses, para tras este periplo retirarse a sus mansiones durante otra temporada.
Pero lo que vemos en estos imponentes montajes de luz y sonido ¿se corresponde con la leyenda de la formación que hizo posible esta realidad lucrativa y alimentadora de portadas y titulares?...pues de todo hay, para muchos fans no tiene demasiada importancia, siempre que los que pisen tablas sean menganito o fulanito, que el resultado musical y de forma sobre el escenario sea el mínimamente exigible, otros en cambio se muestran más exigentes e incluso críticos, llegando en casos (alguno justificado) a la crueldad.

The Zombies en la actualidad.

Muchas bandas han vuelto con shows en los que han mantenido la dignidad e incluso han sorprendido por su excelente estado de forma, se han preparado el repertorio y han demostrado que su talento juvenil apenas ha sufrido desgaste en lo que al directo se refiere. Todos tenemos en la cabeza bandas que han vuelto con grandes espectáculos a las arenas y estadios del mundo, pero me interesan más los grupos que han vuelto a un nivel más pequeño, los que su vuelta ha sido conocida por unos pocos, los que se asoman a las salas, a hoteles menos lustrosos de las ciudades, y a los tenderetes que se instalan en las entradas a firmar sus discos recopilatorios o sus nuevos discos en ocasiones.
No son pocos, y en ocasiones ofrecen excelentes bolos, repasan su trayectoria con dignidad y en no pocas ocasiones despiertan admiración cuando no emoción entre el respetable.
Este domingo sin ir más lejos han ofrecido ambrosías sonoras en el Antzoki bilbaíno los míticos The Zombies, el próximo sábado tendremos en otra sala bilbaína a los no menos legendarios The Godfathers, ambos resucitados para la música y que demuestran que su arte es inmortal, y que puede ser llevada al directo con la clase presupuesta y con energía, estos retornos son un gusto para los melómanos que por edad u otras circunstancias no hemos podido disfrutar de su arte en la mejor época de la banda.

Television durante su concierto en el ARF-2015.

Alejados de los grandes medios y las entrevistas en programas de prime time, estas bandas ejemplifican el amor al rock, el buen gusto y el honorable comportamiento nómada del músico.
He podido disfrutar de bandas que en estos parámetros se manejan durante este año, demostrando que están en perfecta forma, por citar alguno diré que me han encantado: Television, the Dubrovniks o The Long Riders por ejemplo.

The Dubrovniks durante su concierto en el ARF-2015

El año que viene nos esperan algunas formaciones de las resucitadas, parece que The Pixies se pasearán por aquí, también estamos a la espera de poner día a la visita de 091 por escenarios cercanos, y quien sabe si algún otro retornado como The Libertines (con un más que correcto nuevo disco), The Chills (tengo pendiente el nuevo trabajo) o The Sonics (con uno de los artefactos del año sonando desde hace meses en casa) se nos ponen a tiro y disfrutamos junto a ellos de sus canciones en vivo.

091 protagonizará una de las vueltas más esperadas en 2016.

Además me imagino que tendremos entretenimiento con los rumores sobre la vuelta (yo creo que alguna ya imposible) de los de siempre: The Kinks, Led Zeppelin...
En cualquier caso en este fenómeno, como en todo, es difícil certificar lo bueno o lo malo, yo personálmente me quedo con las bandas de pequeños espacios y perfil bajo, que se acercan a la parroquia en pequeñas salas, dejando la grandeza de los arenas para que la memoria colectiva la recopile en bootlegs, ignorando que los tienen en una de las pequeñas salas de su ciudad...mejor, así a diferencia de los grandes eventos, en la sala estamos los de siempre gozando con las leyendas del rock que vuelven a los escenarios...todo queda en La Familia.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Manifiesto: "No en nuestro nombre"...Os invito a firmarlo.


















Hoy no vamos a hablar de música, ni de cine, ni de libros...hoy si no os importa os quiero hablar de otra cosa.

A todos mis amigos que reniegan de la violencia y las armas como forma de solucionar conflictos, a mis amigos que no culpan ideas, religiones o creencias sanas por la mala aplicación de las mismas que unos terroristas deciden interpretar sembrando el terror y la muerte entre inocentes, a todos los que no quieren ver los telediarios convertidos en seriales bélicos una vez más, que no desean que inocentes rebautizados como "daños colaterales" sean los que paguen la injusticia, codicia y avaricia de unos cuantos, a todos los que desean que los problemas se solucionen desde el dialogo, la colaboración y el respeto a la vida y las libertades de todos, en general a mis amigos (creo que a todos o casi todos), os invito a que leáis este manifiesto y si os interesa, que seguro que sí, si aún no lo habéis hecho, lo firméis, para impedir que las bombas rasguen el cielo que es único cobijo de muchos inocentes agotados de pagar las enfermedades de moral del mundo.
Así mismo os animo a que salgáis a la calle para hacer del hermoso acto que es pedir la paz una fiesta de reivindicación y humanidad. En las ciudades donde no hay concentración animo a que se realicen quedadas, no faltarán voluntarios, estoy seguro.
Gracias y un abrazo a todos.


Llamamiento 'No en nuestro nombre'
Los brutales atentados perpetrados en París el pasado 13 de noviembre buscaban instaurar un clima y un régimen de terror entre la población, levantando muros de sospecha y odio entre vecinos, quebrando la vida en comunidad e instaurando la política del miedo en nuestro día a día. Si la respuesta a la barbarie pasa por suspender derechos, recortar libertades y encerrarnos en casa, la victoria del terrorismo será total. Si al dolor por las víctimas inocentes se responde provocando más dolor a otras también inocentes, la espiral será imparable. Si buscamos culpables entre nuestros vecinos y vecinas por el simple hecho de vestir o pensar diferente, si criminalizamos a quienes huyen precisamente de ese mismo horror, estaremos contribuyendo a apuntalar los mismos muros que el fanatismo quiere crear. No podemos permitirlo.
El fanatismo terrorista del Daesh (ISIS) es funcional y retroalimenta al fanatismo racista europeo, mientras nuestros Gobiernos practican recortes de derechos sociales y libertades fundamentales, xenofobia institucional y bombardeos indiscriminados, que se han demostrado ineficaces. Nos negamos a participar en el falso mercadeo entre derechos y seguridad. Aquí, en París, en Iraq o en Siria, son los pueblos los que ponen las muertes mientras unos y otros trafican con influencias, armas e intereses geoestratégicos. El odio fanático de unos no puede esgrimirse como justificación para nuevos odios. Nos negamos a ser rehenes del odio, el terror y la intolerancia, eso sería claudicar ante el terrorismo.
Las y los abajo firmantes creemos que la democracia, los Derechos Humanos y la aspiración a una paz con justicia no son un camino ni una moneda de cambio para nada, sino que constituyen en sí mismos el camino y el horizonte, además de la mejor respuesta contra quienes quieren acabar con ellos. Por eso nos oponemos drásticamente a cualquier respuesta al odio que implique más odio, más intolerancia, más muertes de inocentes y menos derechos y libertades.
Desde el convencimiento de que en estos momentos la ciudadanía no solo no puede esconderse, sino que debe ser protagonista y liderar la respuesta contra el terror, nos convocamos el sábado 28 de noviembre a las 12:00 en la Puerta
del Sol de Madrid para mostrar nuestra repulsa a los ataques terroristas de París y Líbano, nuestra repulsa a los bombardeos contra la población civil siria, nuestra repulsa a recortes democráticos como ineficaces garantías de seguridad y nuestra repulsa a la política exterior belicista iniciada por el Trío de las Azores (Bush-Blair-Aznar). Invitamos al resto de municipios a sumarse a esta iniciativa impulsando convocatorias ciudadanas similares.
Contra el terrorismo, contra la islamofobia y contra sus guerras.
Ni los recortes de libertades ni los bombardeos nos traerán la seguridad y la paz.
NO en nuestro nombre.


Los firmantes que han empezado esta iniciativa y la han llevado al conocimiento público son personas por todos conocidas, a ellos por su poder mediático correspondía esa labor, creo que cualquier camarada que haya llegado hasta este último párrafo sabrá sobradamente de quienes se trata, a mi me interesa que ahora seamos nosotros, las personas progresistas de verdad y los que despreciamos la violencia y la guerra como inutil aunque lucrativo modo de (no)solucionar problemas los que desde nuestro anónimato (relativo) sigamos haciendo de esta convocatoria algo grande como en el pasado lo fué, por ello quedáis invitados todos a firmar este manifiesto, para lo cual os facilito el enlace, en él podréis además consultar la lista de todos los firmantes. El sábado hay que pisar las calles para que sepan que en nuestro nombre no.
¡Salud y paz!

martes, 24 de noviembre de 2015

2x1 - "A Mí Con Esas" - Los Brincos/091

Aprovechando la vuelta de los 091 para el año que viene, no he podido evitar repasar su discografía, y llevan varios días sonando de forma habitual en casa, y en estas escuchas, antes o después tenía que tocarle el turno al disco maldito de la banda, al tercero, al no demasiado bien valorado por muchos: "Debajo de las Piedras", a mi es un disco que me gusta y que contiene una versión de uno de los temas menos conocidos de Los Brincos, un tema que no aparece en ningún disco de los de Fernando Arbex y que no consiguió demasiada repercusión, pero que tiene un ambiente chulesco y castizo, de tasca y chato de vino, pelín machista pero chistoso y con ese inevitable aire ye-ye que a mi me hace gracia, en 1988 fue versionada por los granadinos en el disco mencionado y lo hicieron con similar gracia y aire castizo, pero poniendo al tema su sello propio, aquí están ambas y haber con cual os quedáis:





sábado, 21 de noviembre de 2015

The Orange Humble Band - "Depressing Beauty" (2015)

Hay discos que te plantan cara cuando los pinchas por primera vez, no se dejan camelar y te obligan a entregarte a una batalla cruenta contra ellos y contra ti mismo; cierto que a estas alturas, cualquier escuchador habitual de cacharros sonoros sabe que ante enemigos de este correaje, cuando se logra la victoria, esta suele culminar en un alto el fuego liberador y un tratado de cohesión pacífica que acostumbra a deparar décadas de gozosa convivencia musiquera con el enemigo ahora convertido en amigo y aliado...y fueron felices...




Otros en cambio se dejan querer, no tienen problemas en entrar al trapo a la primera lisonja, el primer guiño o la primera carantoña; en seguida se entregan y se muestran cariñosos, abrazando al oyente y dulcificando sus orejitas con su cálido y sugerente aliento...besando su cuello con la pasión y belleza de su juvenil pálpito...encandilan y se dejan encandilar, sonríen y se deleitan en la carcajada que provocan, se muestran tal cual, sin caretas ni amagos, frescos, libres, luminosos, con promesas de juventud eterna.
En este segundo grupo encaja a la perfección el tercer disco de The Orange Humble Band titulado: "Depressing Beauty", esta superbanda formada por Darryl Mather, los Posies: Ken Stringfellow y Jon Auer y Jody Stephens tras los platillos y parches nos vuelve a deleitar con un disco de encantador pop de melodías gráciles y voces encendidas, y de soleado acento, sonidos abiertos de guitarras, y ritmos vivos que no feroces, una gozada para querer y dejarse llevar por la libertad de la juventud licenciosa y de inocencia lujuria (pero lujuria al fin y al cabo).


Siguen recordando a Big Star y ocasionalmente a unos Cheap Trick menos cargados de rock. Cuenta el trabajo con la oportuna y sabia producción de Mitch Easter en la que destaca un inmejorable tratamiento de las cuerdas, en lo que el productor es un maestro.
El resto son canciones, todas ellas de las que se prestan al cortejo, seducen y se dejan seducir, acarician y susurran, brotan como la miel estirándose hacia el gaznate desde su cima en el hueco de la cuchara, lenta, viscosa pero dulce y haciendo que el momento del contacto se haga esperar, se haga desear y termine en gozosa sensación.
Como además el disco nos entrega 15 raciones de ambrosía, su escucha se presenta como un trabajo de placentera entrega a la concupiscencia sonora, pues no sobra nada en la piel de este álbum.
Composiciones de Darryl Mather principalmente, aunque con colaboración del resto del grupo, nos encontramos para empezar el delicioso pop del mítico Dwight Twilley: "You close your eyes", un tema en la linea de los clásicos de la Gran Estrella que suena a viejo y nuevo al mismo tiempo, y que dejan tras de si estela de eternidad.



Y a partir de ahí, ¿qué quieren que les diga?...sirvanse ustedes mismos, a mi me obligan a repetir ración una vez tras otra: "No one cares about me" de guitarras jugando con órganos y estribillo años sesenta, "Upon Cindy's will" y la sublime: "With the universe in my hand".
Difícil no perderse en el fondo del vaso apurando licores dulces y frescos como: "The girl without a name" de deliciosas cuerdas, la más oscura y humeante: "Conversations with miself" o el inevitable recuerdo a Lou Reed de "Ain't tougher than me".
Jon Auer se marca una acústica y hermosa balada titulada: "Emma Amanda" de tono beat...y así hasta quince, no notarán demasiada diferencia entre ellas, así que preparen sus mejores galas y salgan de ligoteo musical, en la barra hay un buen número de frescos y dulces espirituosos esperándoles y alguien dispuesto a dejarse conocer, y creo que tiene mucho que decir y cantar, y otro día ya pelearemos.

viernes, 20 de noviembre de 2015

The Sheepdogs, Bilbao 19/11/2015 - Kafe Antzokia.


Menos público del esperado, al menos por mi, ayer noche en el Antzoki para presenciar el primer concierto de la gira española de The Sheepdogs.
Los canadienses desembarcan en la piel de toro para presentar en vivo su último y extraordinario disco: "Future Nostralgia", cuya reseña ha aparecido recientemente en este enlace correspondiente a esta bitácora.
Había ganas de presenciar su directo tras la más que positiva impresión de hace un par de años en el ARF, ahora con la adición en el repertorio de las canciones de este nuevo trabajo, superior aún al anterior de 2012.
Y no han faltado momentos para celebrar con gozo las mencionadas melodías, pues desde el primer instante, las guitarras han rugido al ritmo de "I,m gonna be myself", cañonazo con el que se abre el disco y también el concierto, con Shamus Currie pilotando las teclas y demostrando un dominio impecable del instrumento blanquinegro, tanto en soplidos de hammond como en latidos de piano, solo abandona su puesto para ejecutar al trombón el excelente: "Help us all" de este último Lp, momento que la banqueta frente al teclado lo ocupa su hermano Ewan, gigante que se presenta con el pelo más corto pero con el tremendo vozarrón que se vislumbra en el disco, y haciendo una dupla guitarrera con Rusty Matyas de auténtico delirio, ambos rasgando y punteando con fiereza y virtuosismo, se unen a ellos una sección rítmica de absoluta enjundia formada por Sam Corbett a las baquetas y el impresionante bajista Ryan Gullen.


Es obligatorio destacar las impolutas prestaciones vocales de todos ellos en los coros, con momentos en los que parecían auténticos ángeles, eso si, caídos.
Con estas premisas fueron despachando un repertorio basado en sus dos últimas entregas disqueras creciendo en potencia a cada tema que disparaban al respetable como si con un bazooka de sonido tratasen de echar abajo el mítico entorno bilbaíno.
Sonaron de forma demoledora y demostraron tener la maquinaria perfectamente engrasada a tenor de lo escuchado en cortes como: "Downtown", "Bad lieutenant", "Take a trip" o "Jim Gordon" de su último trabajo junto a canciones pretéritas como: "Learn and Burn" o "Feeling Good", todas epatando sónicamente con los referentes habituales de la banda, es decir: Sly & The Family Stone, CCR, Led Zeppelin, Humble Pie o Lynyrd Skynyrd entre otros.
Tras un carnoso cancionero volvieron a clavar botas en las tablas para deleitar al personal con dos bises, ambas versiones de temas tan célebres como "Almost cut my hair" de CSNY y esa POM de su paisano Neil titulada: "Down by the river", ambas interpretadas de forma impoluta y tras las cuales finalizó una noche de rock and roll de carácter, prodigios vocales e instrumentales y que fue creciendo hasta que estalló con la mítica copla de Neil Young y Crazy Horse.
Gran concierto al que solo se le puede achacar que quedó un poco corto de parroquia, aunque observé para mi alegría un par de cuadrillas de chicos jóvenes (veintipocos años), que daba gusto verles disfrutar con un concierto que se podría considerar vintage.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Dick Diver - "Melbourne, Florida" (2015)


"Melbourne, Florida" es el tercer disco de los australianos Dick Diver, trabajo que lleva desde hace meses deambulando por el laberinto de material discográfico que hace de mi cuarto de torturas y deleites auditivos, una torre de Babel en la que no siempre es fácil encontrar idioma común con el que hacer justa convivencia con los habitantes de la misma a los que les toca esperar.
Es por ello imposible dar salida a todos en el momento que toman posesión de la torre, estos últimos días les ha tocado el turno a Dick Diver y su último trabajo.
Difícil describir lo que suena tras el play, máximos exponentes del New Melbourne Jangle, me recuerdan a bandas como The Church, Yo la Tengo, o incluso a ciertos momentos de The Modern Lovers.


Aunque como lo de las etiquetas tampoco es lo más importante, y no me siento inspirado por nada que se aleje de un jangle-pop de excelente factura y suave sabor, que no es poco, vayamos al elemento, o mejor dicho elementos, que hacen de "Melbourne, Florida" el excelente disco que es...las canciones.
Ya en la inicial "Waste the alphabet" se aprecia lo cuidado de la producción y el perfecto ensamblaje entre las diferentes voces, guitarras claras (de lo que mas me recuerda a los colegas del señor Richman), un estribillo con gancho, y excelente linea de bajo (aspecto común en todo el álbum), un botón de muestra de la calidad que esta por venir.


Y ese buen hacer general se corrobora con: "Years in pictures" de suntuosos teclados, voces delicadas y concubinato feliz de bajo y batería como apuntábamos antes, en este excelente corte se suma un saxo que enriquece el conjunto de manera decisiva, uno de los momentos cumbres del Lp.
La diferencia de la también magnífica: "Leftovers" la marcan las voces, entrelazadas y luminosas de los chicos: Alistair McKay y Rupert Edwards que caballerosamente dejan el protagonismo a la chica de los parches: Stephanie Hughes, unos gloriosos vientos hacen el resto.


Como un paseo por el Londres de The Kinks, muy brit la extravagante: "Beat me up (talk to a counsellor)", tras ésta el breve instrumental: "Resist".
Un bajo sugerente se acopla a unos dedos chascando en la curiosa, estupenda y rara: "Percentage points", el órgano brilla en "Competition" y acompaña las voces nuevamente mixtas, un tema que no deja indiferente a nadie.
"Private number" me resulta más nueva olera y me trae de nuevo a Modern Lovers a la cabeza, y "Tearing the posters down" es otro de los temas destacados del catálogo, perfecta en textura y melodía, y rebosante de luz; todo lo contrario que la acústica de inspiración Reediana con nuevo reto vocal chico/chica de: "Boomer class".


En "Blue time" destaca una trompeta sorprendente y nuevamente la alternancia vocal, y en el cierre titulado: "View from a Shakey Ladder" las teclas acompañan la voz desnuda de Stephanie, dando dulce carpetazo al trabajo entre vientos y el soplo de un órgano.
La paciencia tiene premio en muchas ocasiones, así ha sido en esta, pues "Melbourne, Florida" es otro disco que se postula para calentar las meninges del pobre Addi a la hora de confeccionar las listas pre-navideñas de este 2015 con gran presencia de los antípodas.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

091 - "Doce Canciones Sin Piedad" (1989) - Discos en la lengua de Cervantes

Era una de las noticias que muchos esperábamos, la vuelta de los Cero, empezaron hace unos meses los rumores, comentarios que indicaban que podía ser, que no era imposible que los Cero pisasen tablas de nuevo en 2016, y finalmente lo confirmó la propia banda, y lo hizo en mi casa, en Bilbao.
Ahora solo es cuestión de esperar que se confirmen fechas, y desde luego este 2016 será año 091, porque así debe ser, porque ellos y nosotros nos lo merecemos.


Tiempo de recuperar por enésima vez sus álbumes, días para volver a hablar de ellos, volver a cantarlos y vibrar con sus canciones, repasar los surcos porque seguro que algún detalle se nos había pasado en los cientos de escuchas previas...es lo que ocurre con los grandes discos.
Y los Cero tienen grandes discos, todos, incluso los tres primeros - no siempre valorados como deben - me parecen soberbios, incluido ese en ocasiones vapuleado: "Debajo de las Piedras" (1988) al que muchos tildan de blando y fallido en cuanto a producción y que a mi me gusta por la perfección melódica y porque suena a un pop fresco que hace de fino envoltorio de unos textos excelentes (como siempre).


Pero hoy me he decantado por hablar aquí del cuarto, del extraordinario: "Doce Canciones Sin Piedad" que la banda grabase y publicase en 1989, cuando la década miraba como se apagaban las luces fosforescentes de la movida con la llegada de las nuevas generaciones, mucho menos afines a los colores chillones y los peinados de peluquería, y que tenían como referente a formaciones como los granadinos, que siempre tuvieron el rock y la esencia de las guitarras, bajos y baterías como soporte de melodías geométricas y textos trabajados y sutiles.
Todo ello alcanza con este disco la madurez que desde los primeros pasos del grupo buscaba José Ignacio Lapido, melodías redondas, sonido cohesionado gracias a una banda en un estado de forma impecable - todavía con el bajo Antonio Arias en sus filas, antes de iniciar su aventura con Lagartija Nick - y la voz excelente de José Antonio García que canta como nunca, y unos textos poéticos y de carácter derrotista que emanan una lírica filosofía como solo el maestro sabe transmitir con palabras guardadas entre sonidos eléctricos.


Andreas Prittwitz acierta de pleno con la producción, y si a esto se suma un tracklist impoluto, el resultado solo podía ser el que fue...el que es...un disco extraordinario y de referencia dentro del rock hispano de aquella década y de todas las demás.
Con José Ignacio Lapido como letrista de todos los cortes y compositor principal de casi todos, Antonio Alonso corre con la construcción melódica de: "En tus ojos",bonito tema de carácter pop y glorioso estribillo, "Al borde del abismo" es un bonito corte acústico de texto fatalista y aire folk con destacado uso del piano, y la rabiosa y sórdida "Carne cruda", que cierra de forma brillante el disco.



El resto del cancionero fabricado por Lapido se desarrolla sin mácula, desde el comienzo con el juguetón bamboleo melódico de la magnífica: "Cartas en la manga" absoluto botón de muestra de lo que es una canción del poeta eléctrico.
"Confusión" cabalga sobre una base rítmica contundente y unas guitarras afiladas, y no se queda atrás: "El deseo y el fuego" de melodía más dulce, "En el laberinto" es un corte de sublime estribillo, guitarras sugerentes y letra de tono filosófico con alusiones bíblicas, y se detecta cierta esencia pop/mod en la cadenciosa: "Nada es real".



A la voluptuosidad sónica de guitarras con uñas largas de "El trago más amargo" hay que sumar la acústica y melancólica ingravidez de "Nadie encuentra lo que busca", y la única luz de esperanza de la no menos excelente: "Esta noche".
No me olvido de "Qué fue del siglo XX", el tema más popular de la banda y auténtica obra magna sobre el paso del tiempo, la perdida de trascendencia de la historia en el día a día y ejemplo de nostalgia dentro de un entorno rockero/punk, un tema histórico y grandioso.



No tengo mucho más que decir sobre este plástico, una de las colecciones de canciones más definitiva del rock español (no la única firmada por los Cero)...Ahora solo queda esperar a que la carretera les traiga por escenarios a los que nos podamos asomar y vivir y llorar las míticas canciones de 091, como las doce desesperadas que recopilaron en este magnífico disco.

martes, 17 de noviembre de 2015

Pistones - "Persecución" (1983), Discos en la lengua de Cervantes


La fiebre del vinilo  que  en la actualidad asola las tiendas de discos y las páginas virtuales de compra y descarga, esta propiciando que vuelvan a estar disponibles Lps que en muchos casos parecían enterrados en el sumidero de la memoria colectiva.
Este de los madrileños Pistones que fue tremendamente popular en los ochenta, debido al demoledor éxito de la inolvidable: "El pistolero" y que llevaba por título "Persecución" es buena prueba de lo que digo, verlo el otro día en el flamante soporte en una tienda me recordó que una copia en casette debía andar por casa y me entraron ganas de recordarlo.


Uno que es aficionado a la nostalgia encontró en este suceso la excusa perfecta para ejercitar esta cualidad, echando la vista a los años de adolescencia cuando "El Pistolero" sonaba sin parar, y todos sabíamos la fílmica letra de memoria, seguros de que la banda de Chirinos prometía infinitas entregas disqueras de éxito...no fue así.
Producción de Ariel Rot motivada por el batería de la formación, el argentino Fabián Jolivet, que convenció al resto de la banda de la conveniencia de contar con el ex-Tequila en los controles.
Se nota la mano de Ariel en el brillo que insufla a las guitarras y el ritmo vivo y entre el rock canalla de aquellos y la seca pegada powerpopera más anglosajona, no obstante el tratamiento de la batería es el típico de la época,  lo que no beneficia al resultado del disco.


Sinceramente, lo recordaba distinto, me esperaba un disco más compacto y personal, no me ha fascinado, me ha parecido un recopilatorio  de sonidos y modos de hacer de otros grupos del momento aplicado a un ramillete de buenos temas, con originales letras y bien interpretados, pero que adolecen de vida propia y parecen tomar prestada de otros temas de grupos ajenos su ser y carácter.
De hecho creo que solo "El Pistolero" muestra cartas que no están marcadas, y sigue siendo un tema excitante y rabioso, con una batería que a pesar de sonar electrónica insufla genio al ritmo, una melodía endiablada, y unas guitarras que llevan el funky al western, me sigue pareciendo excelente.
El resto del cancionero bebe de las fuentes de los primeros latidos de Nacha Pop en cortes como: "Persecución" con presencia de esas guitarras funk normalmente presentes en los primeros temas de Nacho García Vega, mismo comentario es aplicable a la excelente: "Lo  que quieras oír" aquí con la lírica poética de Antonio como fuente de inspiración, "Mientes" de fulminante estribillo o la también interesante: "Metadona", que podría haber firmado - salvando las distancias - Los Elegantes.
Suenan más nuevaoleras con presencia de teclados: "Último soldado", "Galaxia" o "Nadie"; y powerpop de elegante estribillo en "Formula".
Finiquitan el disco con otro buen tema que se presenta con la luz propia de los ochenta y que se titula: "Flores condenadas" y en los que vuelvo a detectar una mirada desde lejos a los dos primeros discos de Nacha, eso si, sin alcanzar la grandeza de aquellos.


Hacía varios lustros que no escuchaba "Perseguido", sinceramente pocos recuerdos albergaba del disco salvo la renombrada "El pistolero", y aunque no me parece un mal disco, creo que poco más puede ser considerado en estos surcos como realmente destacable, una pequeña decepción la verdad.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Los domingos photosong - Neil Young - "Like a Hurricane"


Otro domingo con sol en el cielo, y pena en el alma, nos acercamos, sombreado el ánimo aún por el dolor despiadado y sin sentido, todavía con la incomprensión intentando hacerse hueco en las mentes sanas y explicar lo que no tiene explicación, el terror, la muerte y el odio no tienen excusa...si remedio, el respeto, la cultura y la humanidad.
Pero nos acercamos quería decir al cumpleaños de Neil Young, uno de los más grandes de este invento, genio musical y modelo de lucha y pelea, pero de lucha y pelea desde las proclamas firmes pero cantadas, lucha utilizando como arma la guitarra, y como razón la poesía.
Horas antes del horror celebrábamos el cumpleaños del eterno hippy rockero, folkie y country. Horas antes de la muerte celebrábamos los 70 años de vida de Neil Young, un tipo que es como un huracán de talento, genialidad y lucha, pero con el símbolo de la paz dibujada en la correa de su Gibson "Old black".
A pesar de todo ¡Feliz domingo!!!



sábado, 14 de noviembre de 2015

The Godfathers - "Birth, School, Work, Death" (1988)


El segundo disco de un grupo puede resultar el lógico devenir de los acontecimientos artísticos de una banda, o bien la respuesta a lo que desde un punto de vista comercial, el entorno del grupo entiende que quiere escuchar el público teniendo el cuenta el resultado de la primera entrega.
Es por todo ello muy habitual que este segundo álbum indique ante qué y quién nos encontramos, desde el punto de vista artístico y en cuanto a actitud y personalidad...no siempre los segundos discos son satisfactorios, y por regla general cuando falla una de estas premisas suele fallar la otra.
El segundo Lp de los padrinos sale victorioso en ambos apartados, no solo es un trabajo de evolución y pulimento del mensaje y actitud de su vibrante debut, sino que deja clara la personalidad y motivaciones de un grupo de chicos que confeccionaban un disco que presentaba un contenido antagónico a lo que el mercado británico reclamaba en aquellos años ochenta que empezaban a mirar a los noventa,


Es este segundo comentario lo que propició que "Birth, School, Work, Death" pasase bastante desapercibido en su día.
Este catalogo pule superficies sónicas y dibuja con trazo más fino perfiles melódicos, añade detalles que modernizan el sonido y redondean el conjunto, pero no pierden lo esencial, en esta segunda entrega continúan las actitudes nihilistas y el tono seco y desafiante que emana de muchas canciones.
Siguen las guitarras rugiendo, las bases rítmicas latiendo frenéticas y la voz proyectándose gruesa y húmeda...todo un reclamo punk-rockero dentro de una espiral de oscuridad y opacidad que contrastaba con las luces y colores que mandaban en el establishment musical del momento.


Pero si bien el gran público ignoró el trabajo de los Coyne y su demoledora compañía, embelesados por el veneno catódico y el encantamiento radioformulero, los más apegados al lado salvaje disfrutaron in situ de un álbum que casi treinta años después sigue provocando andanadas de pasión y actitud entre los que lo pinchamos ávidamente, especialmente cuando el cerebro pide un desagüe por el que vaciar los restos del naufragio habidos tras la batalla contra la incomprensión y la frustración,,,o como hoy, contra el terror gratuito y sin sentido.
Todo en el disco tiene vida, una vida que no se circunscribe a una fachada concreta y que sí apuesta por la libertad de expresión vital y creativa, así lo demuestra la incisiva melodía pop con incursiones de teclas del pegadizo corte que finiquita el álbum: "Love is dead", de funesto título.
Pero antes de este final feliz, se nos han venido encima cortes de demoledores estribillos como: "Cause I said so", "Obsession" o "Tell me why" de connotaciones psicodélicas.
Geniales medios tiempos como la Velvetiana: "It's so hard" o la Bowieana "Just like you".
Se asoman al rock pionero cincuentero en "S,T,B," y al sonido industrial más ácido en "The Stranger boy".
Oscura y sugerente es "When am I coming down", rockera e hiperactiva; "Birth, school, work, death" y bailable e hipnótica: "If I only jad time".





Prueba superada por The Godfathers en su segunda entrega, un álbum estratosférico que consolidó su propuesta que crece con respecto a su precedente artefacto, y que lo hace gracias a un conjunto de excelentes composiciones, una actitud firme y sincera, una banda de cohesión y fe y una producción magistral a cargo de Vic Maile.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Chuck Prophet - "Balinese Dancer" (1993)


No me pregunten porque, no les podré contestar, no tengo respuesta...pero el caso es que hoy me ha dado por pinchar un disco que hacía tiempo (mucho), que no pinchaba, le guardaba un grato recuerdo, le tenía por un muy buen disco - como casi todo lo que ha firmado el autor del mismo -, pero no lo hacía girar hace años.
Tal vez los portentosos últimos lanzamientos de Chuck Prophet, autor al que nos estamos refiriendo, haya dejado en un segundo lugar alguno de sus primeros trabajos tras la finalización de su etapa con Green on Red, pero lo cierto es que hacía demasiado que no recordaba discos pretéritos del californiano, el pinchar, escuchar y admirar hoy su segunda entrega en solitario me ha hecho lamentar el tiempo perdido, pues este "Balinese Dancer" que fue publicado en el lejano 1993 es un álbum francamente excepcional.
Lo es en primer lugar por la perfección melódica de todos y cada uno de los temas compuestos por Prophet, por lo depurado, que no encorsetado, del sonido conseguido para cada composición, y por la perfecta adaptación estilística a la personalidad de cada corte; todo esto se consigue gracias a una excelente producción a cargo de Jim Scott y el propio Chuck Prophet.
El firmante del catálogo además se luce como instrumentista, poniendo voz a diversos instrumentos como la guitarra, el dobro, el bajo, el melotrón o  la steel guitar, además de cantar claro. Por si esto fuera poco pasean sus artes por los surcos de este "Balinese Dancer": Al Kooper al hammond, David Kemper a la batería, su actual esposa Stephanie Finch a la acordeón y el wurlitzer además de poner su voz a algunos temas, o Roly Salley al bajo y a la voz en la preciosa: "110 in the shade" que componen juntos.


Un cancionero caracterizado por la orfebrería en cuanto a construcciones melódicas, de aire nostálgico y en el que al rock intrínseco en Chuck le acompañan bellos entornos sónicos folks y countries que le dan al disco un ambiente crepuscular y lírico que empasta de forma sensacional con cada tema.
Dan el pistoletazo de salida las cristalinas guitarras que abren "Baton Rouge" que pronto se convierte en un folk de rica y enraizada orquestación rural, "Savannah" es un bailable corte de golosa melodía y toques de hammond y guitarras que acercan el corte al funky.
Riqueza instrumental de gran voluptuosidad en la extraordinaria: "Balinese Dancer" con un toque pantanoso, muy Nueva Orleans.


Las acústicas se enredan con eléctricas y acogen el seco color vocal elegido por un Prophet que se hace acompañar de Stephanie en el estribillo de la preciosa y oscura balada: "Star crossed Misbegotten love", con mucho Dylan en sus costuras.
"One last dance" es más Prophet de pura cepa, y "Who am I foolin" es otro giro al folk acústico declamado con una voz limpia con la adición de violines y acordeones, en similares tesituras estilísticas pero con aires más fronterizos debido al uso de steels y guitarras forajidas se mueve "Heart breaks like the dawn".


Esencias rockeras, con acordeones y aún así de cierto tono Stoniano en la estupenda: "Angel"; y fin de recorrido con la maravillosa balada rica en teclas, guitarras, y porciones repartidas de blues, soul y country, con la voz de Stephanie sumándose a la despedida en la preciosa: "Somewhere down the road".
Una suerte de impulso el que me ha empujado a revisitar este segundo disco en solitario del gran Chuck Prophet, que tenía en una nebulosa en mi memoria y que sospecho va a pasar a ocupar un lugar prioritario en mis predilecciones en lo que al profeta se refiere.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Los 70 de Neil bien valen una entrada...


Pues si, aunque he tenido un día un tanto liado y aún no he terminado, creo que merece la pena sacar un ratito para felicitar a nuestro Neil, el mío y el de muchos.
Uno de los grandes que como quien no quiere la cosa se ha plantado en los 70 boniatos y según parece en plena forma, creativa, combativa y también en cuestiones amatorias...lo celebro de veras porque aún esperamos muchas cosas de él.
Zorionak pues al maestro, y que no pare la rueda de energía de este indomable y genial hipy, rockero, bluesero, folkie, countrie...



miércoles, 11 de noviembre de 2015

The Connection - "Labor of Love" (2015).


Este último tercio de año me esta sorprendiendo por lo a gusto que me estoy sintiendo entre acometidas eléctricas, ritmos anfetamínicos y estribillos frenéticos, pegadizos y de acento juvenil.
Que sin dejar de lado mis habituales sones fronterizos y crepusculares, mi southern enraizado o mi rock de blusero ADN, me encuentro a las mil maravillas en compañía del músculo guitarrero, la grasa sónica, el powerpop adrenalítico y de sensible melodía, y el rock de garito y cercos de vasos en la barra (cada vez más difuminados).
Todo empezó con The Sonics, continuó con los valencianos Mad Robot y los aires del norte que traen Imperial State Electric... pero la puntilla la puso la recomendación de mi amigo Johnny (pinchar) de prestar atención al artefacto que hoy traigo aquí: "Labor of Love", tercer Lp (sin contar varios EPs) de estos The Connection con los que tuve como primer contacto su concierto de hace unas semanas, propiciado por el oportuno consejo también, como no, de Johnny.


El caso es que en aquel bolo, compartiendo escena con The New Trocaderos (de los que también hablaremos), salí encantado de la vida y con excelente material.
Estos tipos capitaneados por Brad Marino y Geoff Palmer practican con todo el desparpajo y naturalidad del mundo un entramado de estilos que comprende el rock and roll de toda la vida - convenientemente pulido a su manera - un powerpop de vertiginosa actitud, pop de delicada melodía que recuerda invasiones brit de hace décadas, un poco de fibra pub y otro poco de ADN Ramonero...casi nada, como esta bien hecho, el resultado es un ramillete de canciones que se caracteriza por el eclecticismo, algunas medidas dosis de high energy y descaro, todo con clase y buenas melodías.
Pelotazos a lo Ramones como las urgentes: "Labor of love", "Don't come back" o "Red, white & blue".
Cuidadas melodías y coros que flotan entre el pop sixtie y un powerpop melódico nos deparan temas como: "You ain't special" en el que destacan unos teclados un tanto vintage, la estupenda y eléctrica: "So easy", la deliciosa: "Pathetic kind of man", la garitera: "Treat yo so bad" o la yé-yé: "Good things" que me recuerda a mis queridos Flechazos por su esencia primaveral.
Más ácida y con grasientas guitarras la no menos melódica y excelente: "Circles" y con un encantador aire juvenil y nostálgico la también magnífica: "Let the jukebox take me".


Un disco breve que se deja querer y escuchar, invita a bailar y olvidar malos rollos, que no se para a pensar más de lo debido, y que insufla juventud a los que ya la vemos, cada  vez más pequeña, por el retrovisor. Buena idea dejarse llevar por The Connection y este "Labor of Love".

martes, 10 de noviembre de 2015

Fernando Márquez "El Zurdo" - Paraíso, entre lo fugaz y lo inmortal

Kaka de Luxe  fue la banda y fanzine que Fernando Márquez, más conocido como "El zurdo", montó junto a otros jóvenes ávidos de crear y en cierto modo destruir, cuando en las calles de Madrid se empezaba a disipar la niebla enfermiza de podredumbre moral y política que se había levantado durante los cuarenta años de franquismo.
Estamos en el rastro del Madrid que se despedazaba de miseria de 1977, allí el destino, (o una treta según Carlos Berlanga) propició que varios artistas sedientos de contra-cultura se conocieran y pusiesen manos a la obra para dar rienda suelta a sus ímpetus artísticos juveniles y a su reaccionaria forma idealizada de vida por la cual apostar para hacer de sus mejores años de existencia algo inmortal.
Carlos Berlanga, Nacho  Canut, Quique Sierra, Alaska, Manolo Campoamor y el mencionado Fernando Márquez eran Kaka de Luxe...Alaska o Manolo Campoamor ni siquiera tenían dominio de instrumentos en un principio, Alaska en cambio era una deflagración de fuerza y actitud, y Manolo Campoamor un artista recién llegado del extranjero que desató el escándalo, Carlos Berlanga, Canut, Quique y "El zurdo" eran multidisciplinares y además del comic y las artes plásticas decidieron expresarse por medio de la música, del punk... así Kaka de Luxe fue también un grupo.


Un EP, un disco con el grupo desaparecido: "Las Canciones Malditas" (1983) y una vuelta a los escenarios para presentar algunas canciones en "La Edad de Oro" y dar una entrevista póstuma, fue el legado de un grupo que abrió puertas y convenció a muchos de que los tiempos habían cambiado, que era posible sentir y hacerlo saber a todos, con libertad de expresión también artística, rompieron fronteras que parecían indestructibles y eternas y dieron titulo de naturaleza al escándalo como modo de creación cultural.



Cuando el proyecto murió, Fernando Márquez fundó Paraíso, decidió girar en sus intenciones y crear junto a Carlos Berlanga algo dotado de una inspiración más colorista sin dejar de ser contundente en el mensaje. Ambos artistas, bajo la influencia del disco de Jonathan Richman y sus Modern Lovers: "Egyptian Reggae", álbum acústico que se adorna de un ambiente naif totalmente alejado de los postulados de Kaka, deciden bautizar a la banda como Paraíso, una nomenclatura que irradiaba embelesada actitud infantil e inocente...todo muy naif, que era lo pretendido.


Sirve la formación para que Carlos de comienzo a su actividad como compositor creando algunos temas como: "No te equivoques" o "Crimen pasional", aunque el gran tema de estos primeros capítulos del grupo fue el legendario pop creado por El zurdo: "Para ti".


La ida y venida de componentes fue una constante en la corta vida de Paraíso, Carlos Berlanga dejó el grupo por discrepancias con el resto de la banda en torno al sonido de un determinado corte. Tras este abandono la formación quedo como sigue: Mario Gil (teclados), Isabel San Gabino (guitarra), Paco Diez (batería), Gregorio Perez (bajo), el también cantante Juan Luis Lozano y el experto guitarrista Antonio Zancajo, además de Fernando claro.


Estos fueron los encargados de grabar el EP con Zafiro en 1979 producido por Manolo Tena.
En el grupo participaron en diversas épocas otros artistas como: Carlos y Sergio Entrena, María Portuondo y María del Mar Dorado; Alaska y Carmén Madirolas se encargaron de los coros en las grabaciones del EP.
El grupo vive inmerso en una espiral de incomprensión, alejados de los postulados estéticos del momento, tildados de hipys y un tanto inclasificables su música era básicamente un pop de fina melodía, eclecticismo sónico y textos provocadores y realistas. Tampoco las cosas les marchaban demasiado bien en otros aspectos, aún así era habitual su presencia en diferentes eventos llevando sus canciones al directo, como hicieron en Popgrama en junio de 1980, interpretando cuatro temas: "Makoki", "Vacaciones en la Morgue", "Carolina" y "Lipstick", lo que es un legado televisivo musical excepcional; estos temas se grabarían en un EP de difícil adjudicación por problemas con Zafiro y que produjo Carlos Tena.





Dispusieron de dos despedidas, aunque en la auténtica (por ser la última evidentemente) los que estuvieron en el escenario fueron solo cuatro componentes: El Zurdo, Antonio Zancajo, Mario Gil y Paco Díez, en esta despedida sonaron temas que  formarían parte del cancionero de la siguiente experiencia musical que Fernando Marquez tenía previsto acometer: La Mode, imponente grupo en el que le acompañaron Antonio y Mario y con la que finalmente alcanzó el éxito que tan interesante creador merecía.
La Mode merece un post propio, pero dejó joyas como: "El eterno femenino", "Enfermera de noche", "Aquella canción de Roxy", "Asesinato en el ascensor", "En cualquier fiesta", "Zowie , Zowie" o "Sueño 84" junto a Vainica Doble.


En cualquier caso hoy traíamos a El zurdo en su segunda incursión musical, aquel fugaz Paraíso que ha dejado grandes canciones, algunas versiones excelentes y una huella demasiado poco profunda, un Lp difícil de encontrar ya que nunca fue realmente editado y un trozo de historia de la música de este país que me apetecía recordar.

domingo, 8 de noviembre de 2015

The Godfathers - "Hit by Hit" (1986)


Ya tengo la entrada, en unos días tendré a pocos metros de mis narices a los padrinos del rock británico, comandados como no, por Peter Coyne, y a buen seguro armados con sus guitarras grasientas de rock y su actitud seria y furiosa, haciendo temblar los micros con su aliento y las tablas con su  sonido.
Será mi primer concierto de los londinenses y es uno de los bolos que con más ganas espero en el presente ejercicio.
The Godfathers es una banda que ha ido enamorándome poco a poco, no fue uno de esos grupos que te agarran a los pocos segundos de escucharles, su música me sonaba mejor a cada pinchada, sus canciones, al principio un tanto ásperas se iban dulcificando al contacto con mis orejas de pase en pase, y su ritmo, vitalidad y energía de pub terminó por hacerme esclavo de sus ritmos y sus acometidas sonicas rockeras, esos parlamentos que se emparentan con el punk sin dejar de arrastrarse con el rock, el garaje y esa descarada actitud nihilista pronto me atraparon irremisiblemente.


Se prestaba la ocasión para refrescar neuronas con sus discos, cosa que he hecho, y momento justo también para traer alguno de ellos aquí, y como por alguno hay que decidirse, pues me ha parecido que el primero, sin tener la redondez evolutiva bestial del inconmensurable: "Birth, school, work, death" (1988), si tiene esa energía que  emana de los lanzamientos de debut, ese ansia de decir, de gritar al mundo "aquí estamos y os vais a enterar", ese espíritu de "nada que perder", de "Todo o nada", esas ganas viscerales de la juventud...Hablamos un rato, si os parece, de "Hit by Hit" (1986).
Los hermanos Coyne se entregan - tras el proyecto no culminado de The Sid Presley Experience - en los brazos del productor Vic Maile, pieza absolutamente decisiva en el sonido que fue y es santo y seña de la banda.
Culminan junto a Maile un cancionero pletórico de actitud, de ferocidad sónica y tremendamente personal, conjugando el punk, con un rock sucio y despiadado, y unos aires nuevaolescos que otorgan fluidez al conjunto.
A los temas propios del grupo hay que destacar las excelentes versiones de: "Sun Arise" de Rolf Harris y popularizada por Alice Cooper, dando una metálica prestación rítmica y oscuridad en la mejor versión del tema en mi opinión; el otro cover es la Lennoniana: "Cold Turkey" de guitarras ardientes.
El disco esta repleto de trallazos rockeros de anfetamínica base rítmica y musculados riffs, auténticos estallidos de urgentes estribillos como: "I want everything", la apisonadora coral del estribillo de "I want you", el destrozo decibélico de "Sticks & stones"; la inconmensurable: "I'm unsatisfied", mi favorita del lote, o la introvertida y estupenda, aunque más atenuada: "Angela".



Aires fronterizos propios de la pradera en "Lonely man", y caricias al mariachi, un tema propio de cualquier arenoso spagetti western el instrumental protagonizado por la trompeta y que cierra el álbum: "Gone to Texas", tema que hubieran podido firmar sus compatriotas The Shadows.
"Can't leave her alone" suena pionera y cincuentera, palmas y actitud hedonista, y esencia road movie en la instrumental  y crepuscular: "John Barry".
Se completa el tracklist con "This damn nation", otra joya de excelencias sonoras en guitarras, ritmos contundentes y melodía que se agarra.



Discazo en toda regla, presentando un sonido que sería, no se si mejorado pero si perfeccionado en posteriores entregas, espero escuchar alguno de estos temas en la Sala Satelite-T de Bilbao el próximo 28 del presente, la ocasión lo merece.

sábado, 7 de noviembre de 2015

And libros by Addison de Witt... "Crawfish" -Toni Garrido Vidal

La llegada de la primera novela de Toni Vidal (Toni Gomiola): "Crawfish" a casa, entregada por el cartero y llegando desde Valencia, fue un momento de alegría e ilusión de esos que acostumbran a insistir en no pasar al olvido, tanto es así que decido guardarla y llevármela de vacaciones donde su lectura prometía resultados mas satisfactorios con el acicate del descanso.
Reconozco que no fue una buena idea, pensaba que la hora de esperar la llegada del sueño tras los días que tenía reservados para conocer Praga, era lo menos que merecía un libro que me había llenado de emoción con su sola presencia en casa y de reconocimiento y agradecimiento al autor, personaje que en su Valencia es más que respetado, y hoy sé de buena tinta que de forma bien merecida y justa.
Llegaba tan cansado a la piltra que me quedaba dormido sin apenas leer unas letras, y las leídas eran poco o nada asimiladas por ser su repaso intercalado con el sueño, finalmente tras las vacaciones lo retomo para leerlo en mi Bilbao (que tampoco esta mal), pero eso si, como Dios manda.
La novela es una compilación de los capítulos que Toni escribió y publicó entre 2009 y 2013 en la revista de la que es redactor: Cutaway Guitar Magazine.


La acción nos sitúa en carreteras - se trata de una suerte de road movie -, pero también en gasolineras, trenes, tiendas de licores, campos de golf, polígonos industriales abandonados o idílicos entornos boscosos, escenarios en los que habitan de forma fantasmagórica y un tanto romántica ecos de un pasado que fue testigo de sucesos sórdidos protagonizados por personajes que deambulan entre la leyenda urbana y la mitología morbosa en las abarquilladas páginas de los diarios de sucesos de la prensa de los años sesenta o setenta.
Con un pie en ese desconcertante pasado y otro en el presente más crudo y asfáltico, desfilan ante el atrapado lector una serie de personajes que se desenvuelven entre la marginalidad homicida, la soledad sin esperanzas, los delirios de grandeza/locura borrachos de sensualidad, o la sumisión hiriente y humillante, todos ellos en busca de respuestas, para lo cual articulan sus pasos como hace el "Crawfish", un cangrejo oriundo de los ríos de Louisiana y que sale del agua por las noches a comer carroña.



Prosa de la que atrapa, de la que estremece con un respingo de frío en cada tormenta, pone a prueba aparatos nerviosos en las búsquedas nocturnas de pasados que se confunden en los momentos de desvarío, o provocan regusto ante las narraciones sensuales...
Y la música claro, no me olvido de ella, las canciones son testigos de la acción, canciones que emiten radios que funcionan milagrosamente, que se escapan de garitas o cabinas de camiones, de vinilos de segunda mano y que ofrecen un repaso de la gran música americana en la voz (que casi podemos escuchar escupida por el papel) de Elvis, Johny Cash, Nick Cave, Jayhawks, Lester Young, Roy Orbison, Rolling Stones o Alice Cooper entre otros.
Fascinante relato, de suntuosas descripciones y viscosos personajes, de ritmo vivo y acción urgente que difícil veo que no enganche tanto a lectores intrépidos como a los más analíticos, y desde luego encantará a los amantes del rock and roll de genuino sabor  americano, como el bourbon de Kentucky. Súmamente recomendable.
Enlace para aquellos interesados en la novela: http://www.crawfish.hol.es/

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cotton Mather - "Kontiki" (1997), abriendo el cofre del tesoro.


Dentro de poco celebraré el cuarto cumpleaños de esta aventura blogera que me hizo pasar de escuchante a secas, a escuchante y escribiente de lo escuchado.
Durante este tiempo he dejado caer sobre el lienzo lumínico mis sensaciones sobre diversos artilugios sonoros, muchos de ellos novedades que me he ido encontrando en mi camino, otros, discos de esos que nos han forjado como melómanos y en muchos casos como seres humanos un poco también, obras históricas que han cambiado el mundo del rock.
Pero hay una especie de tercer grupo, me refiero a los discos que habitan en un cajón aparte, especial y en cierto modo secreto, discos que no son del común afecto de las masas por tratarse de obras que no han alcanzado la popularidad y gloria que merecen por unas razones u otras.
Estos discos secretos (a voces muchas veces), no es raro que además de emocionar como muchos de los clásicos unánimemente aclamados como obras maestras, nos hagan sentir en cierto modo especiales, como afortunados de conocer un néctar que emana de una fuente que pocos conocen, un néctar delicioso que es degustado por los más eruditos, los más sabios.
Es por ello que me cuesta sacarlos de su cofre, ése que oculto en ese cajón, para hablar de ellos públicamente, como si un avaricioso exceso de celo me impidiese mostrarlos poniendo en peligro el disfrute que obtengo con su escucha al poder ser ésta compartida con más seres humanos, como si el goce general de esas obras desgastase su belleza.
No es una actitud de la que sentirse orgulloso, y por ello acostumbro a luchar contra esta mala maña de vez en cuando, aunque hoy abro el cajón para sacar uno de los diamantes que con más devoción custodio, una de las obras que más emocionan y derriten a este escuchante y escribiente...hablo del maravilloso trabajo que en 1997 sacaron del paraíso, para exiliarlo en mi cajón secreto (y me consta que en unos cuantos más) el trío texano Cotton Mather y que decidieron  bautizar como: "Kontiki".
Uno de los más emotivos y hermosos cancioneros que jamás se han grabado, pudiendo competir en tan intensos adjetivos con cualquier obra mítica que el lector que no conozca esta catedral sonora pueda imaginar, empatando en bondades con los más suculentos manjares powerpoperos que parieran algunos de los mas inspirados orfebres de la melodía tales como: John Lennon, Paul McCartney, Alex Chillton, Gene Clark o Gary Louris por nombrar algún nombre cuyo peso específico pueda dar idea al lector del terreno que pisamos, o mejor dicho sobre el cual levitamos.
Pues la sensación de despegar del suelo para flotar por universos sónicos y melódicos de mística belleza es lo que se siente en cuanto el dedo aprieta el triángulo del PLAY y empiezan a sonar estas canciones.
"Kontiki" es un tesoro enterrado en  el corazón de todos sus dueños, un botín robado al tiempo y rescatado del galeón del olvido para disfrute íntimo y a oscuras de tantos bucaneros como avaramente lo protegemos con desvelo y codicia.
Un tesoro con 14 piedras preciosas, todas bellas, todas brillantes, todas delicadas...14 canciones en las que el pop más acariciador y el powerpop que saborea intensos espirituosos sesenteros manchados con pizcas de psicodelia se combinan servidos en envases instrumentales que compiten en perfección con las más finas cristalerías de Bohemia.
Teclas, vientos, voces, lineas de bajos y golpes de parche...todo esta en su sitio, todo parece germinar de suelo sagrado, como tocado por dedo divino. Es por ello que prefiero que el que se asome por vez primera a esta obra la descubra él, sin nada que nuble su percepción de la emoción que a buen seguro sentirá, y el que ya conoce el disco...bueno me consta que el que conozca "Kontiki" sabe a que me refiero.
En cualquier caso para unos y otros dejo muestra de alguna de las piezas de este tesoro, éste que muestro abriendo por fín el cofre que lo contiene, atesora.