sábado, 31 de octubre de 2015

The Sheepdogs - "Future Nostalgia" (2015)


Conocí a The Sheepdogs en 2013 gracias a su anterior disco de un año antes y título homónimo, el álbum  me encantó como hice saber aquí, y reconozco que me encapriché de la banda canadiense liderada por Ewan Currie.
Tener la ocasión de verles en vivo en el Azkena Rock de aquel 2013 supuso la puntilla, aquel bolo fue uno de los más destacados y comentados de la edición, sorprendieron y muy gratamente a casi todos.
Vuelven a publicar nuevo disco tres años más tarde, con sensibles cambios en la formación, Shamus Currie, hermano de Ewan sustituye en la guitarra a Leot Hanson, y se suma a Ryan Gullen (bajo) y Sam Corbett (bateria) el también guitarrista Rusy Matyas, todos ellos se confabulan con Ewan Currie (voz y guitarra) para facturar este irresistible "Future Nostalgia".
Producido por Matt Ross-Span y el propio Ewan Currie, continua teniendo en común con el anterior el eclecticismo en cuanto a estilos, siempre dentro de los palos habituales del rock de raíces americanas en el que se enjugan esencias soul, country, blues, southern e incluso hard...


Desde la primera escucha, este cancionero de 18 cortes me ha pegado un patadón al cerebelo que me ha dejado Game Over, no falta de nada, no sobra tampoco nada, según se suceden las canciones el grupo va suministrando dosis de riffs guitarreros de poderosa pegada rockera, sureño acento e histrionismo acorazado bajo una base rítmica despiadada, emulando a los mismísimos Lynyrd Skynyrd, escúchense a modo de ejemplo temas como: "I'm gonna be myself", "I really wanna be your man", "downtown" o "Take a trip".



No hacen ascos a ritmos calenturientos con incorporaciones de vientos y teclados en canciones como: "Help us all" tremendo tema con fogosos vientos, o el medio tiempo de angulosa melodía: "Bad lieutenant"; los teclados adquieren protagonismo mágico en la soberbia: "Darryl & Dwight".
Las guitarras suenan como si el exilio del cielo al infierno las hubiese condenado a vagar por siempre jamas por un territorio de nadie, en busca del espíritu mismo del rock, los teclados parecen acompañarlas de buena gana, y el ritmo es rotundo e impenitente y no pierde coba, los coros impolutos, y el vozarrón de Ewan sobrecogedor en su poderío y hermoso en su barnizado timbre, una banda de mucha enjundia, muchísima.





Se acercan a sonidos mas relajados con aparición de acústicas y lucimiento de color y fraseo por parte del vocalista en: "Jim Gordon", de destreza acústica en la instrumental: "Jim Sullivan", y con acompañamiento eléctrico y de teclas en: "Where I can roam".
Ritmos de vodevil en la saltarina, de tono festivo/nocturno: "Same old feeling", acercamientos a un pop más amable y sutil en otro medio tiempo de conjunto, combinando piano, guitarras y voces de forma sublime: "Nothing all of the time".
"Back down" es un arañazo sensible a un hard/rock de tradicional poso que encandila y hace temblar el suelo.



Y los últimos cinco cortes forman todos ellos, sonando sin solución de continuidad, una mini-sinfonía sureña de fuerte sabor a garito, a carretera bañada por el sol, a pradera y a bourbon, cinco cortes que no exceden los dos minutos y que recuerdan (salvando las distancias), a esa mitológica segunda cara del "Abbey Road", donde varios cortes se alían para crear un todo irresistible y emocionante, aquí a ritmo de souther rock de un octanaje que no admite miradas hacia arriba.
Recomiendo ardorosamente este disco, creo que es un pelotazo tremendo, también digo que los que esperen encontrar la nueva fórmula de la influencia del maligno sobre los rockeros que se abstengan, todo lo que contiene ya lo han hecho otros, estos se suman a ellos para darnos otro capítulo de rock con mayúsculas y en letras de oro.

viernes, 30 de octubre de 2015

Lou Reed - "Coney Island Baby" (1976)


Esta semana se han cumplido dos años desde la desaparición de Lou Reed, es increíble el sentimiento de vacío que dejó su muerte, pocos artistas han sido tan añorados y su muerte tan sentida como la de Lou, hablando del público del rock and roll claro, ya saben esa tribu de marginados que merodea por las salas de este país escuchando a gente rara y que cuando hablan de música lo hacen de unos grupos y cantantes rarísimos que nadie conoce como Neil Young, Tom Waits, Van Morrison, The Kinks, The Band o Lou Reed por ejemplo...
El caso es que no ha sido posible resistirse a pinchar alguno de sus discos, no hace falta ninguna efemérides para hacerlo esta claro, pero permitanme pensar que esta semana los motivos se multiplicaban.
En los últimos 30 años mis preferencias con respecto a Lou han ido cambiando, aunque debo decir que ningún disco del neoyorquino se me ha caído en este tiempo, si bien empecé, como casi todos, con "Transformer", los noventa me llevaron a idolatrar "Magic and Loss" y en el principio de la madurez "Berlin" me hacía estremecerme más que ningún otro trabajo en solitario del maestro de los bajos fondos, llegó mi idilio hoy convertido en romance forever con VU, y finalmente decidí, tras su muerte, quedarme como herencia del viejo Lou para mi con "Coney Island Baby", tampoco me preguntéis por que.
Aunque es posible que sea porque "Coney Island Baby" me parece una tregua que Lou le da a la vida, a su entorno y a si mismo...esto es una teoría que no sustento en nada concreto, solo es una sensación que extraigo de las escuchas de este trabajo.
Digamos que tras el periplo de juventud de la Velvet, el éxito de portada de suplemento dominical de "Transformer", la densa agonía de piel y aguja de "Berlin", el directo que vomitaba rock and roll a borbotones de "Rock and Roll Animal" y el posterior invento de "Metal Machine Music" con los resultados comerciales ya conocidos, y que además trajo al maestro más de un disgusto y sinsabor con todos los que le rodeaban por aquel entonces, digamos que "Coney Island Baby" supone un paréntesis en la espiral en la que parecía irremediablemente encerrado Lou Reed, espiral en la que la oscuridad solo permitía al artista vislumbrar charcos viscosos, rayos de luz humeante, cristal y acero, y vasos sucios de tanto llenarse y vaciarse...Con "Coney" (Hago como Guzz y me abstengo a partir de este momento del resto del título) parece querer salir a la luz, a la claridad y a la limpieza...como decía, darse un respiro.
Esto se ve claro desde la portada hasta la instrumentación elegida, diáfana y sencilla, sin estridencias ni distorsiones, como dando la espalda al "MMM" de un año antes.
Los textos no se adhieren a esta tregua en la batalla y siguen combatiendo con toda la aspereza típica del poeta del underground, pero lo hacen articulados por estribillos sensibles al canturreo y lineas más asimilables y amables.
Ocho cortes que no ofrecen resistencia a la emoción a pesar de lo atenuado de su oferta - más teniendo en cuenta lo que nos había ofrecido meses antes -. "Crazy Feeling" es fluida y se ofrece gracias a un estribillo de los que no se van.
Siguen las cercanías al encanto sonoro con: "Charley's girl" y sus primaverales coros, sorprende para bien la versión del "She's my best friend" de la Velvet con evidentes coros sesenteros, para tras ellos abrir la puerta al Lou más habitual, al de cabaret de mala nota con mañas jazzisticas y voz reptante, fin con "Kicks" a una cara A de ensueño, que no pesadilla.



Guitarras susurrantes e incisivas para un corte que es como un tequila reposado, que pasa por la garganta suave, dejando su carga de veneno (del bueno que también lo hay) a su paso, me refiero a la magnífica "Gift" que inicia el lado B del vinilo.
Lou Reed convertido en decidido songwriter de la electricidad y la temperatura artificial de los calores guitarreros que distinguen el rock: "Ooohhh Baby", en cambio con la chulería como vehículo nos monta en un blues de acordes acústicos y ambiente de garito llamado: "Nobody's business".
Carpetazo al disco con el tema homónimo, con la poesía de terciopelo frío, como pasado por el frigo, el terciopelo helado que quema, quema tanto que se pega como un alien al cerebro y no lo suelta hasta que el corazón claudica, un tema de los que marca la diferencia.
Hace dos años que Lou se fue, pero no nos dejó, nos ofreció un testamento que le ata al suelo, a la oscuridad humeante de todas las noches de dolor y pasión, al ruido insoportable del silencio, a su mundo, ése que todos los de la tribu de marginados a la que me refería hemos asumido un poco como propio...recordamos este día a Lou Reed con su inmortal "Coney".



jueves, 29 de octubre de 2015

Jefferson Airplane - "Surrealistic Pillow" (1967)


El bautizado como disco del verano del amor y uno de los más representativos del sonido de San Francisco empezó gracias al consejo musical y espiritual de Jerry Garcia, eso dice la historia y los créditos del álbum.
Pero lo cierto es que los once temas que completan este cancionero son plasmados para ocupar sitio en la eternidad en tan solo 19 días y bajo la producción de Rick Jarrard.
Para este segundo disco de la ácida formación californiana resulta clave la incorporación de la vocalista: Grace Slick, poseedora de un imponente instrumento que pronto se impone como seña del grupo, de su sonido y particularidad identificativa de su estilo, además de ser la autora de los dos grandes éxitos del disco, las inmortales: "Somebody to love" y "White Rabbit" que dudo que necesiten ser presentadas a nadie.




Pero no acaban aquí las bondades de este histórico Lp, todos y cada uno de los cortes que componen "Surrealistic Pillow" se caracterizan por una exquisita labor de composición y un excepcional tratamiento vocal e instrumental, no en vano la formación que participó en este disco estaba sobrada de talento y capacidades musicales que posteriormente han demostrado en los diferentes proyectos que han acometido, hablamos de artistas como: Paul Kantner, Marty Balin (auténtico creador de la banda), el gran Jorma Kaukonen, Jack Casady o la propia Grace Slick, entre todos cocinaron un suculento plato con aderezos de The Byrds o Buffalo Springfield en los que fundieron con maestría el pop y rock sesentero con el ingrediente lisérgico del momento y un folk delicioso y acústico.


Marty Balin deja su impronta en la composición de la deliciosa: "Comin' back to me" interpretada por él mismo, "3/5 of a mile in 10 seconds" más ácida y de rockero carácter tonal, o la lisérgica: "Plastic Fantastic Lover". Además Balin compone junto a Paul Kantner la preciosa balada acústica: "Today" de evidente tono folk/hippy, y junto a Jorma Kaukonen la inicial y catadrióptica: "She has funny cars" con la excelente voz de la Slick sonando por vez primera.
Paul Kantner compone en solitario el folk a lo Mamas & The Papas: "D.C.B.A." mientras Kaukonen se encarga de fabricar e interpretar el instrumental: "Embryonic Journey" donde demuestra su destreza a las seis cuerdas, en este caso acústicas.
Completan este cancionero sin igual: "My best friend", hermoso tema pop de similitudes a The Byrds que compusiese el futuro miembro de Moby Grape: Skyp Spence (que ya no pertenecía al grupo) y el corte folk hippy de deliciosa labor coral titulado: "How do you feel" escrito por Tom Martin (también ajeno a la banda).
Disco histórico y BSO de una época que marcó la vida de muchos jóvenes de la costa oeste americana, e inició un movimiento social que desde la universidad protagonizo luchas por derechos sociales, igualdades y deseos de paz que desgraciadamente a día de hoy, solo es necesario asomarse a los televisores para comprender que solo parecen haber servido para dejar un ramillete de discos y canciones maravillosas, de ideas e intenciones esperanzadoras, y un reseco de frustración en la garganta...pero siempre nos quedará: "Surrealistic Pillow".




martes, 27 de octubre de 2015

Los Deltonos - "Salud!" (2015) - Discos en la lengua de Cervantes.


La banda cántabra Los Deltonos lleva subida al vehículo del rock desde hace casi 30 años, durante todos ellos al volante el berlinés: Hendrik Röver ha sido el encargado de sortear curvas y acelerar en rectas para sacar el mayor partido de un motor que sigue moviendo las bielas alimentandose de gasolina Super, de la de siempre, por eso incluso al ralentí suenan a auténtico y genuino, aunque no falte en su susurro ese indefinido toque que lleva el rock and roll facturado en España que lo diferencia del resto de propuestas.
Rompe el aire en su carrera este nuevo disco llamado: "Salud!" y que demuestra que ésta no les falta al veterano: Pablo Z (bajo) y al recién llegado: Javier Arias (batería) que actúan de acompañantes en los asientos traseros del booga, conduce el mencionado Hendrik Röver que declama con su lírica voz los textos actuales, sinceros y en ocasiones valientes del trabajo y toca la guitarra, haciendo demoledora dupla eléctrica con su copiloto: Fernando Macaya.
Las nueva docena de temas del cancionero de "Salud!" se ven tocadas por los fantasmas sónicos de siempre, los acostumbrados...es decir, toques blueseros en cuerdas y ritmos demoledores, esencias countries en algunas baladas y actitud rockera en el conjunto, que no pierde la vista a los enchufes, demostrando que la electricidad puede estremecer tanto como las acústicas en momentos íntimos.
Sin entrar en si se trata de mejor o menos bueno que otros, lo cierto es que este álbum ha quedado ciertamente redondo, sin un solo minuto de relleno y de una riqueza absoluta, donde todos los elementos aparecen y además bien servidos en cuanto a sonido, voz y composición.
Así lo demuestra el primer corte: "Merecido", tema 100% Deltonos y que engancha a lo que promete ser una escucha delirante, cosa que el resto del tracklist se encargará de demostrar.


Pocas parejas consiguen una cohesión tan impecable como la que logran Hendrik y Fernando con sus respectivas guitarras, así queda de manifiesto en "Miedo" (y el resto del disco), donde el ritmo es incisivo y muy americano, y el texto afilado y valiente.
Estupenda letra en "Segunda vez" con incorporación de un hammond que eleva el sonido al más allá.
Liturgia country en guitarras para la estupenda: "Perdedor".
El tema que bautiza el Lp es un rock de indómitas guitarras que habla del tiempo que pasó y no volverá, con un toque irónico.
"Ese otro café" es una bonita balada romántica con suntuosas lineas de bajo y elegantes vientos.
El baile y la "Taquicardia" se adueñan del ritmo de este tema de tan taquicárdico título, más vientos y elementos funkys en "Milagritos", bailable corte más cálido y alejado del habitual rock and roll que caracteriza al grupo.
No tardan en aullar las guitarras en la tópica pero incendiaria: "Incendios" que da paso a otra preciosa canción que demuestra lo que comentaba de la intimidad y la electricidad, magnífico tema titulado: "Tripas".
Guitarras sureñas, aire de desierto y vías de tren abandonadas en la enérgica: "Propósitos" y se termina el viaje como deben terminar los viajes memorables, de forma nostálgica y con deseos de reencuentro, de esto, de reencuentros habla "Pierdete"...fin de trayecto y a repostar.
Sensacionales los Deltonos, que como acostumbran vuelven a ofrecernos rock and roll de factura personal y a la vez tradicional, rock del de siempre, como un motor movido por gasolina Super.




lunes, 26 de octubre de 2015

And cine by Addison de Witt..."Midnight in Paris" (2011)

LOS QUE LA HICIERON:

Dirección: Woody Allen.
Reparto: Owen Wilson, Marion Cotillard, Rachel McAdams, Kathy Bates, Michael Sheen, Corey Scott, Kurt Fuller, Adrien Brody, Carla Bruni...
Guión: Woody Allen.
Música: Varios.
Fotografía: Darius Khondji.

LO QUE PASA:

Una pareja a punto de casarse se encuentra pasando unos días en Paris con los padres de ella, él: Gil Penders (Owen Wilson), un escritos de guiones de Hollywood de tendencias bohemias y en plena culminación de su primera novela seria, anhela los dorados años veinte del Paris más romántico mientras se aburre con las pijas amistades de su novia Inez (Rachel McAdams) y tiene encontronazos con su suegro (Kurt Fuller), un republicano burgués lleno de prejuicios y opiniones fascistoides.
La pareja termina haciendo vidas separadas por la ciudad, una noche, cansado y algo borracho es invitado a subir a un extraño coche de época tras sonar las campanadas que señalan la medianoche, al bajar se da cuenta de que ha sido trasladado a sus idealizados años veinte...allí conoce a lo más granado de aquel Paris creativo, alegre y hedonista, incluida a una joven llamada Adriana (Marion Cotillard), de la que se enamora platónicamente, durante estas noches locas y surealistas, los acontecimientos le ayudan a tomar determinaciones sobre su vida real, la del tercer milenio.



LO QUE PIENSA ADDISON:

En "Medianohe en Paris" nos encontramos al Allen más onírico y brillante, al Allen que aparca los traumas y los enredos psicológicos de los personajes para dar rienda suela a la esperanza, aunque ésta llegue de la ilusión y la fantasía, tirando de sueños que se realizan, como ya ocurría en "La Rosa Púrpura del Cairo", o de otra manera también en "Alice", para llevar a los personajes a una felicidad que merecen a tenor de sus virtudes y buenos sentimientos.
Owen Wilson sabe dar a su personaje la vena cómica que este exige, se trata de uno de los muchos individuos típicos del neoyorquino, creativos y bohemios que se dejan llevar por personalidades más egoístas y pútridas que la suya y que tiene en la falta de carácter precisamente su encanto y fuerza, Marion Cotillard es preciosa y misteriosa, empasta perfectamente con la concubina que, como Gil, añora tiempos pasados, Rachel McAdams pone su palmito imponente en la piel de Inez, la pija, frívola, ególatra y egoísta niña bien, que oficia además de única riqueza real de un padre facha y desfasado.
Los diálogos entre Pendes y el matrimonio Fitzerald, Hernest Heminway, Dalí, Picasso, la mítica Gertrude Stein y su amante, Luis Buñuel - al que el guionista indica el guión de "El Ángel Exterminador" en un hilarante momento cómico, - Luis Belmonte, T.S. Elliot o Matisse, enredados por las notas al piano de Cole Porter que no para de cantar y beber, son originales y con una evidente vis cómica que despierta sonrisas y provoca una agradable melancolía y un estado de dulce nostalgia en el protagonista.


No obstante lo más interesante me parece el aspecto humano y real del film, esa demostración brillante e incisiva que Allen ofrece de la falsedad tantas veces recurrida por los hombres del "Cualquier tiempo pasado fue mejor", mientras Gil Pendes sueña con el París de los años veinte como cima creativa y romántica de la civilización, ve como su relación con Adriana se desvanece cuando juntos, y de la misma manera que ocurriría al escritor en solitario desde su original 2011, viajan a la "Belle epoque", época dorada igualmente deseada por Adriana y considerada por ésta como el Paris más bonito de la historia, ella decide quedarse en ese espacio y él comprende lo absurdo de continuar viajando en el tiempo cuando Toulouse Lautrec y sus amigos Gauguin y Degas tienen idealizado el renacimiento, como momento clave de la lírica humana y cumbre de la inspiración artística, demostrando lo inutil del argumento de que "cualquier tiempo pasado fue mejor".


El final, predecible pero justo y valiente deja con un buen sabor al espectador tras algo más de 90 minutos de sueños, comedia y un poco de historia del arte.
Estupendo trabajo además de ambientación y extraordinaria fotografía a cargo de Darius Khondji...
Del periplo fílmico iniciado por Woody que le ha llevado por diversas capitales europeas, esta es sin duda mi favorita, maravillosa.

domingo, 25 de octubre de 2015

Los domingos photosong - The Kinks - "Victoria"


Volvemos con la sección fotomusical de los domingos en este último día del señor de octubre. No soy yo muy de misa, la verdad es que no soy nada de misa, de entender la misa como una ceremonia encaminada a la búsqueda de la verdad y el bienestar con uno mismo y con lo desconocido, lo más parecido que entiendo yo por celebración litúrgica y de rastreo de la verdad es el rock and roll y su máxima expresión, osea el directo.
Y aprovechando que la experiencia de mi amigo Joserra con The Kinks en sus recientes vacaciones han despertado en servidor las ganas (que nunca se pierden) de escuchar a los de Muswell Hill, he decidió escuchar misa con este directo que he encontrado en el You Tube del tema más popular de uno de mis discos favoritos de Ray Davies y sus secuaces...este "Victoria" del inconmensurable "Arthur, or the decline and fall of the Britihs empire"... y que siga el otoño adelante.


viernes, 23 de octubre de 2015

Mad Robot - "I Declare War" (2015)


Empecé a escuchar este disco, que llegó a mi poder gracias a mi amigo Johnny JJ antes de empezar mis vacaciones, fue una primera toma de contacto que ya me convenció de que el disco estaba destinado a gustar, llegaron las vacaciones en León y Praga, y la música ha ido sonando con calma y tiempo, en plácidas escuchas antes de dormir y en mañanas ociosas o en paseos por las milenarias calzadas de las ciudades citadas.
Me he sentido más cómodo con las propuestas de lírico entorno sónico como: Ultimate Painting, Barna Howard o Dave Rawlings Machine...la llegada a Praga esta asociada a The Bottle Rockets, y esta semana de relajo al powerpop y a este: "I Declare War" que esta rellenando los circuitos de un servidor de energía y colocando los niveles de vitaminas y adrenalina a tono para la vuelta que ha de llegar antes o después.


Y se confirma lo que sospechaba antes de los viajes, el nuevo disco de estos Mad Robot, banda liderada por Mike Grau, responsable de los no menos excelentes Furious Planet, continúa con las bondades que de las que ya disfrute hace un par de ejercicios con su precedente "Blacklisted".
Es difícil que no provoque reacciones en el ánimo y las terminaciones nerviosas la sugerente combinación de voces con Susana Munárriz; aunque el instrumento de la fémina ocupa papel protagónico, la réplica acostumbra a dejar regueros de sugestión y lujuria.
Todo enredado en un caldo de distorsiones de las que no rascan al pasar por el oído interno, pero que dejan a su paso su carga de energía, un ritmo contundente y unos teclados que suavizan el conjunto sin hacerle perder fuerza y empaque, melodías suaves entre todo el entramado sónico, y textos en inglés no carentes de interés.
En el proyecto figura también Carolina Otero, cuyo proyecto anexo: Carolina Otero & The Someone Elses tiene en circulación un álbum: "Diastrema Girls", al que no veo el momento de hincarle el diente como es debido, los primeros contactos ya me han convencido...¿qué tendrá Valencia para la música???.
Pero vamos al grano, el sonido viene a continuar lo ya iniciado con el precedente catálogo, siguiendo las pautas lógicas y recomendables en cuanto a madurez y redondez artística, tiene el conjunto un aire industrial que a un servidor encandila, da la sensación de que la música sea confeccionada con buzos de azul neón y caretas de soldar, que la oscuridad y el humo se adueñen del entorno creacional y que sea receptáculo de las emociones de los oficiantes la noche y el delirio de la juventud, con las ideas revolucionarias y un tanto pesimistas fácilmente aplicables a esa bendita época de la vida en la que más proclive se es para la creación y la rebeldía.
Hay riqueza además en proclamas, muestran su desacuerdo con la industria musical, más pendiente de vender que de crear, lo demuestran temas como la casi violenta: "Kill the mainstream", la incisiva: "Hit song" o "Problematic".
Con una cierta agonía intrínseca da comienzo el disco con "Human error" de poderoso estribillo, en cambio suenan más optimistas cortes como: "Big cosmic joke"o "I am a fake" que parece un alto de paz en el camino.
Con aires ochenteros me encanta: "Go Extinct" rememorando bandas pretéritas que hicieron de un sonido de aire claustrofóbico su sello, como hoy hacen estos valencianos/as.
"Screw you all" juega con el hard rock de los noventa gracias a guitarras de contenidas distorsiones, y el ritmo y voces de un estribillo apocalíptico ataca la epidermis en mi favorita de la entrega: "Witch spell".
Valiente proclama cargada de razón en "Death of criticism", ataque sonoro a esa crítica músical que actúa al dictado de las imposiciones económicas de sellos y publicaciones...¡como pasa en política vaya!.
Y la excelente: "Ready for Death", otra de mis favoritas, el corte que dá titulo al trabajo de ácido acento, y la bonita y elegantemente electronificada que cierra el disco en francés: "Le desobeissance sociale"...y más.




Con este disco se sigue demostrando el momento excelso de la música en este país, Valencia como centro neurálgico de la vanguardia creadora y también de la custodia de la tradición, pero en otros lugares también, jóvenes y no tan jóvenes artistas nos ofrecen un mes si y otro también Lps que nada tienen que envidiar a los que desde fuera nos llegan, es una alegría defender la música de aquí y disfrutarla como se disfruta este excelente "I Declare War", que además no se calla, creanme...

jueves, 22 de octubre de 2015

Jim Croce - "You don't mess around with Jim" (1972)

Jim Croce es un artista que me provoca ternura, no lo puedo evitar, es observar su rostro de persona normal y quererle, revisar su biografía de ser humano dedicado a amar a su familia, a luchar con las armas que el destino le dió, sin subterfugios ni trampas, con fe y sinceridad y sin embargo perder, y aceptar, y pagar la minuta con honradez y la cabeza alta, como el que sabe que las jugarretas del azar no serán suficientes para hacerle hincar la rodilla y que su obra es buena, y que sigue creyendo en ella, ¿como no quererle?.
Tal vez ayude su vida de camionero sacando adelante a los suyos, el componer aquellas canciones en la claustrofóbica cabina, observando en las interminables jornadas el mundo desde detrás del volante, desgastando las pupilas fijas durante horas en polvorientas carreteras, el dormir en tristes áreas de servicio y sin embargo seguir escribiendo canciones sinceras, limpias, honradas y dedicadas a amar a su gente, a su familia, incluso a contar sus experiencias con los compañeros...su desaparición demasiado temprana, demasiado injusta, dejando atrás una mujer y a su joven AJ, cuando el azar empezaba a claudicar ante su talento, su genialidad y su humanidad haciendo que sus canciones ocupasen el lugar que les correspondía, el de la eternidad...


El disco que hizo cambiar la suerte de Jim fue: "You don't mess around with Jim", un disco que grabó tras firmar con ABC y que fue producido por: Terry Cashman y Tommy West, quienes fueron claves para esta contratación y posterior plasmación de unas canciones que con solo cuatro semanas quedaron fijadas en el vinilo y en la memoria de todos los que las escuchamos, con el asombro dibujado en el rostro por la sencillez, limpieza y sutil hermosura que las caracterizan.
El disco fue un éxito sin paliativos en 1972, propiciado éste por tres singles que treparon hasta las posiciones más altas de las listas, haciendo que el Lp permaneciese durante 93 semanas en los charts, estos singles fueron las inolvidables: "Operator (That's not the way it feels)", "You don't mess around with Jim" y "Time in a bottle"...las tres hermosuras folk de melodías líquidas y con la cristalina voz de Jim Croce deleitándose en un fraseo dulce pero firme, tres temas que no necesitan presentación.

La mas bluesera:



La melancólica y crepuscular de olor a motel y gasolina mezclada con lágrimas:




Y la sensible, frágil y encantadora...



Evidentemente el disco tiene más, mucho más, otras nueve coplas, otros nueve poemas repletos de frases sentidas, se arpegios gloriosos y de párrafos melódicos deliciosos, con acercamientos al rock and roll pionero como en: "Rapid Roy (The stock car boy)" o en su solución con country en: "Hard time losin' man", nostalgias nocturnas y evocadoras como "Photographs and memories" de incisivos violines que recuerda su procedencia judía, el canto desde la nacional de "Walkin' back to Georgia", la grandiosa "A long time ago".
El folk salpicado de country aparece en delicias como: "Box #10" o la serena y encantadora: "Hey Tomorrow" que cierra el disco.
Maravillas de puro folk polvoriento y de pradera como: "Tomorrow's gonna be a brighter day" o el ambiente de la melancólica y atrapada por el neón del club de: "New York's not my home" completan un tracklist memorable, perfecto y ante el que es difícil no sucumbir.



Un disco que colocó a Jim Croce en la posición que merecía en el olimpo de los cantores, de los poetas y de los juglares...de los buenos, de los honrados...de los que cantan desde la perspectiva de la gente normal...la historia hizo el resto, nos robó a Jim Croce.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Solo en Praga, historias del metro, la belleza humilde y mi encuentro con Nicky Winton (1909-2015)...Otro héroe desconocido.

Praga
Que viajar enriquece es una obviedad, no desentierro ningún misterio oculto a los ojos de la muchedumbre con esta afirmación, más bien lo que hago es soltar una Perogrullada. Pero viajar en soledad es además un ejercicio de autoconocimiento más que interesante.
Caminando por Praga descubrí algunas cosas de mi mismo que si no ignoraba, lo cierto es que tampoco las tenía confirmadas con el peso de la experiencia. El caso es que hay cosas que entiendo que solo se pueden descubrir en soledad, sin las interferencias de la camaradería y del actuar llevado por la abalancha de acontecimientos rodeados del ruido del ímpetu o de la ilusión desaforada cargada de euforia.
El planteamiento es simple, y por poner un ejemplo un tanto frívolo pero que creo que puede resultar perfecto para una fácil comprensión de lo que intento explicar con más deseo que acierto me temo, os comentaré el episodio del metro de Praga...Es posible entrar en el vagón sin necesidad de pasar por ningún control intermedio, desde la calle hasta el interior del tren no hay ningún obstáculo que se deba salvar por medio de un billete o bono de transporte que oficie de llave, se sobreentiende que uno ha pagado y adquirido esta llave y con esto se da el tema por zanjado.
Casa danzante

En un país donde lo queramos o no, la corrupción anida en los círculos financieros, políticos, empresariales, deportivos y también ciudadanos, - esta circunstancia es la que todos dejamos aparcada en nuestro subconsciente mientras señalamos a los que asoman sus vergüenzas a las pantallas o titulares de prensa, - la posibilidad de viajar durante días sin desembolsar el dinero del billete, contando con la tranquilidad de que el hecho no va a tener consecuencias es tentador...¿qué hacer? adquirir el billete en un acto que en esta sociedad viciada en la picaresca desde el siglo de oro, sería tildado por muchos como "de gilipollas", o ser consecuente y gastar un dinero que justo es desembolsar por el servicio a recibir...No quiero mentir a los lectores y menos a mi mismo, la duda me asaltó, pero con orgullo que no soberbia diré que adquirí el ticket, no lo utilicé, simplemente lo metí en el bolsillo de la chaqueta donde ha aparecido esta mañana junto con otros billetes similares, ese acontecimiento pueril es el que te permite en la soledad del bullicio conocer un poco mejor quién es el tipo del espejo que te encuentras cada mañana...aplicar este ejemplo a otros momentos más íntimos o peliagudos y comprenderéis a lo que me refiero.

Plaza del ayuntamiento viejo
Praga es bella, plácidamente bella, tiene una belleza...¿como decirlo?...provinciana, como esa belleza que anida en las piedras moldeadas por siglos de la Castilla peninsular, una belleza que no es consciente de su cualidad y por ello no se la cree.
Las torres, las iglesias, las plazas, calles y puentes, los edificios, museos y teatros, todos se presentan con la humildad del que posee una belleza sin par pero que no se regodea en ella, pues en el fondo sabe que no es mérito suyo, como tampoco es culpa de los ríos contaminados que arrastren la basura derivada de la ambición humana.
La belleza de Praga es demoledora pero no humillante, no como esas construcciones opulentas creadas a imagen y semejanza de los delirios de cualquier tirano con pánico a la muerte, y que veía en la autosuficiencia y la soberbia imposición de su fatuo poderío una vía (muerta eso si) hacia la inmortalidad...en Praga las gemas de la arquitectura parece que nacen de una tierra fertil para la hermosura, todo parece empastar con el pueblo, no con los genocidas que embaldosan la historia del hombre y que dejan como testamento millones de muertos y males inenarrables ocultos tras joyas arquitectónicas que no pueden evitar su autocomplacencia y voluntad de humillar a los ínfimos seres que se plantan ante ellas.

Catedral San Vito
En Praga mandan las lineas rectas, la sobriedad y la oscuridad como elemento de hermosura, las plazas sin moderneces ni comodidades, las torres que elevan al cielo su testa orgullosas de lo que ven desde allí, los puentes que anidan figuras que cuentan historias de reyes, religiosos y asesinatos en un ámbito medieval...todo es medieval en Praga...de excitante misterio.

Puente Charles

Catedral San Vito en el Castillo
Los castillos no son tales y la sobriedad del ejército se mezcla con las casas pequeñas y modestas, hermosas y acogedoras del pueblo, empedrado callejón dorado que vió nacer a los Praguenses que hiciesen de la capital bañada por el Moldava la leyenda que hoy es, el callejón dorado que vió nacer a Kafka.
Las iglesias...desde la suntuosidad gótica de la catedral de San Vito que domina el botxo checo a las torres majestuosas de Nuestra Señora de Týn que vigilan el paso del tiempo, que tiene como vehículo su vecina torre del ayuntamiento viejo con el incomprensible reloj astronómico, hasta mi favorita, la Basílica de San Nicolás de una hermosura que aún no he conseguido asimilar tras la inicial sorpresa de dorados y maderas copulando en un éxtasis de belleza sin igual.
Antiguo cementerio judío
Las calles y casitas del barrio de Stara Strana, los incorruptos sentimientos que se arremolinan en los siglos de historia hebrea que se visitan con entusiasmo y placidez en el barrio judío, capitaneado por esa maravilla que es la sinagoga española y llegando en retaguardia el viejo cementerio con sus memorias enterradas en una extraña visión del cáos ordenado que conduce al
más allá.

Muro de John Lennon

Interior Basílica San Nicolas
El muro de John Lennon donde empezó la lucha juvenil, cuando los tiempos eran más oscuros, y un muro que toque tembloroso hace un año separaba a los hombres y mujeres como si de alubias (de año o viejas) se tratasen, cubriendo de vergüenza y sonrojo el continente, este es otro muro hoy, custodiado por el optimismo de un país que avanza a paso firme y por los trovadores que allí acuden a sacudir las inmortales coplas del genio de Liverpool....
El día de mi partida decidí dar un último paseo por la ciudad que me había acogido, alimentado (muy bien) y dorado las pupilas durante los últimos días, paseando por la avenida de Venceslao decidí acercarme a unos paneles que vi desde el primer día sin acercarme a ellos, pues pensaba que era publicidad de cabarets, cines y espectáculos en general.
Al acercarme acarreando la maleta vi que se trataba de una reconstrucción histórica de alguien que había muerto recientemente, el 1 de julio, y que sin duda era una figura importante en Chekia, al leer la historia comprendí que se trataba de una figura casí beatífica en el planeta entero, don Nicholas Winton.

Pena y sonrojo da pensar que hasta este día no tenía conocimiento de este señor, en un mundo donde nos atiborran con noticias de mil y un mediocres, frikis o gilipollas integrales que parecen hacer girar la rueda de la prosperidad y latir los corazones de un populacho que se acurruca al calor de las vidas idílicas de cartón piedra de deportistas, artistas, figuras del toreo o farándula, tratando así de asimilar un fracaso que en realidad no es tal, puta costumbre de relacionar éxito con dinero, fracaso con la discreta cantidad anotada al final de la libreta de ahorro cada fin de mes...un mundo así parece no tener tiempo para reparar en alguien como Nicky Winton.
Homenaje Nicky Winton estación Praga
Pero por si alguien que ha llegado a este punto de la perorata no conoce a este señor, como me pasaba a mi, le cuento brevemente quien es este héroe desconocido.
Nicholas Winton fue un británico de origen judío que salvó de la muerte en los campos de concentración a 669 niños judíos de Praga ante el terrible final que les esperaba en los campos de concentración nazi, pues el país ya había sido invadido por las tropas alemanas y el éxodo era la vida o la muerte, Nicky Winton apostó por la vida, de los que pudo, de los niños...la mayoría de los padres y abuelos de estos niños murieron en los campos.
Los consiguió trasladar a Inglaterra, sacándolos del país en 9 trenes, aunque el último no consiguió salir de la estación, las SS impidieron in extremis su salida de la estación de Praga, Alemania había invadido Polonia y las fronteras habían sido cerradas.

Fotografía Nicholan Winton con un niño
Para ello solicitó ayuda a gobiernos europeos, corría el año 1939 y solo Suecia y Gran Bretaña respondieron positivamente (el mundo no cambia amigos, la solidaridad sigue bajo mínimos).
Ahora el problema era la financiación, pidió ayuda a particulares, en diarios, en iglesias y sinagogas, puso de su capital (era operario de banca)...finalmente consiguió las 50 libras por niño que solicitaba el gobierno británico y una familia de acogida para cada refugiado y el 14 de marzo de 1939 se efectuó el primer traslado, siguieron otros ocho, solo siete con éxito.
No paró aquí su actividad y en el Reino Unido creo el Comité británico para refugiados de Checoslovaquia, sección niños, consiguió pagar el dinero con la entusiasta aportación ciudadana y poco a poco, tras la contienda estos niños pudieron volver a su país habiendo recibido una educación y acogida por parte de familias y el comité citado que creo don Nicky Winton.
Este hecho no conoció reconocimiento ni condecoraciones, es más, pasó al olvido y nadie supo nada de Nicky durante 50 años, mientras triunfaban todo tipo de naderías y frivolidades, Nicholas Winton continuaba con una vida sencilla y a la sombra de su hazaña.

Uno de los muchos vídeos que se pueden encontrar en la red sobre la vida y obra de Sir Winton.


No fue hasta 1988 cuando su mujer Greta se puso en contacto con la periodista especializada en el holocausto Elisabeth Maxwell que el héroe se hizo visible, se publicó en los diarios y la BBC le reunió en un programa con algunos de los niños, ya ancianos, que había salvado medio siglo atrás.
Se convirtió en una figura reverenciada y le fueron concedidas todo tipo de condecoraciones, países como este, más preocupado por las andanzas de CR7, Mesi, Belén Esteban y similares sujet@s, o la bazofia política que nos azota no ha hecho ni puto caso a este señor y confieso que desconocía esta historia hasta que emocionado la fui leyendo en los paneles que jalonan la yugular de la avenida Venceslao de Praga.

Encuentro de Nicholas Winton con los niños en 1988 en un programa de la BBC.


Necesitaba escribir las sensaciones que me traigo de esta ciudad bella y dolorida por la historia, castigada por el frió y la nieve, oscurecida por la noche dominante en su cielo y bohemia, triste, romántica, tranquila, acogedora, fría, simétrica...única.
Esta es la breve y no demasiado importante historia de un hombre que paseó durante unos días solo por Praga.
Enlace de la wikipedia sobre Nicholas Winton.
https://es.wikipedia.org/wiki/Nicholas_Winton

martes, 20 de octubre de 2015

The Bottle Rockets - "South Broadway Athletic Club" (2015)


Estaba marcado como ineludible punto de encuentro entre mis orejas y el ampli de mi equipo desde que hace meses me enteré de esta publicación, y es que el nuevo disco de los chicos de San Louis capitaneados por Brian Henneman no podía dejarlo pasar, desde 2009 no sabíamos nada de ellos, desde el excelente: "Lean Forward" no teníamos noticias de The Bottle Rockets...ya tocaba ¿no?.
Y en este mes de octubre finalmente veía la luz este esperado: "South Broadway Athletic Club", todas las ganas del mundo y al MP3 para formar parte de la que debía ser nutrida BSO de mis recién terminadas vacaciones en solitario por Praga.
Al final la banda sonora no ha sido tan nutrida, y la música la ha puesto las calles, puentes y plazas de la capital checa, no tiene mucho sentido pasear con la música en el bolsillo interior de la chupa cuando la ponen mil y un artistas y grupos de forma natural y bohemia en las calles más hermosas que estos ojos han visto jamás.


Pero en los trenes, los aeropuertos, los aviones, o en el hotel cuando el sueño esperaba su momento le llegaba el turno a las canciones...aunque es justo decir que este cometido lo han cumplido casi en exclusiva The Bottle Rockets con este nuevo disco...tampoco ha habido tiempo para más.
No han decepcionado estos rockeros natos, estos tipos de botas y hebillas plateadas y brillantes, de gafas de sol y barbas de tres días...no han pretendido sorprender y no lo han hecho.
Lo que si han hecho es entregarnos una colección de canciones aderezadas con lo que ellos ejemplifican mejor que casi nadie desde hace dos décadas...es decir: rock de carretera, de taberna y garito, de americanos espasmos sureños y enraizadas semblanzas románticas de perdedores enamorados, rock canalla y gamberro...auténtico rock americano de desierto y clubs de neones que cual sirenas tientan a los Ulises de las nacionales...
Once temas directos y sin pretensiones pero que funcionan como maquinarias precisas y demoledoras, de las que funden plomos con los espasmódicos movimientos de sus circuitos y que tienen la electricidad y la actitud como referentes junto a un ritmo sólido, además de perfectas y evidentes construcciones melódicas.

Esta contundencia y urgencia por llegar a los corazones rockeros se evidencia en la duración por debajo de los tres minutos (e incluso de los dos minutos y medio en varios cortes) de siete de las piezas del álbum.
En estos guarismos nos encontramos canciones como: "Big lotsa love" un medio tiempo de sensible melodía y romántica carencia dentro de un evidente estilo rock sureño, "I don't wanna know" es un pelotazo de estribillo radiante y bailable que resulta irresistible y excitante.
Mas tendencias folk e incluso country nos ofrece la fronteriza y coral "Big fat nuthing", mientras que la fugaz "Dog" continua la tendencia de agarrarse al country de taberna.
"Smile" insiste con los aires folks con acústicas y acordeones, un excelente tema sin duda, como también lo es la luminosa y enraizada tonada bailable de soleadas guitarras eléctricas de "XOYOU", culmina la nómina de temas de corto minutaje la que despide el Lp, una excelente canción de melancolías fundidas en el hormigón de las carreteras que vuelan hacia el horizonte llamada: "Shape of a wheel".
Aunque este excelente disco comienza con: "Monday (Everytime I turn around)" un temazo de rock con todos los ingredientes de la banda y que se hace imposible el negarle el baile y estremecimiento, tema que demuestra el tremendo talento de el ex de Uncle Tupelo Brian Henneman.



Guitarras carraspeantes y melodía de dulce discurrir para la estupenda: "Something good" y distorsiones corrosivas y de aire desértico en: "Building Chryslers", rock de motel y aire contaminado de arena.
Cerramos el repaso a este extraordinario trabajo con el rock de tono bluesero: "Ship it on the Frisco".
Estoy encantado de la vuelta de The Bottle Rockets, una de las bandas que más se ajusta a lo que a un servidor hace vibrar, y que nos vuelve a regalar un disco relleno de lo que ellos son, rock and roll de esencia y fe en si mismo, entiendo que debemos mucho a tipos como estos que nos hacen creer que el rock and roll esta protegido y a salvo.

domingo, 11 de octubre de 2015

Dave Rawlings Machine - "Nashville Obsolete" (2015)


Dave Rawlings es un músico, productor y compositor cuyo nombre es habitual encontrarlo en los créditos de algunos discos de artistas como: Robyn Hitchcock, Bright Eyes, Ryan Adams, Old Crow Medicine Show y por supuesto en los de su esposa Gillian Welch.
De repente en 2009 se lanza a la aventura y decide capitanear esos créditos, haciendo aparecer su nombre en la primera posición, en lugar de perdido entre la fila de colaboraciones como ocurría hasta ese momento. Para ello crea una formación a la que denomina Dave Rawlings Machine y publica una delicatessen llamada: "A Friend of a Friend".


Han pasado seis años para que nos ofrezca la segunda entrega de la mencionada banda en la que además de su esposa (batería, guitarra, voces), también hacen los honores: Paul Kowert (bajo), Willie Watson (guitarras), Brittany Hass (fiddle) y Jordan Tice (mandolina), quedando para el bueno de Dave la producción, la composición junto a la Welch, las guitarras y alguna mandolina.
Este segundo álbum a sido bautizado como: "Nashville Obsolete" y dudo mucho que nadie que se halla acercado a él habrá conseguido dejar de escucharlo durante varios días en turnos consecutivos que abarquen jornadas, ¡vaya! que quiero imaginar que la mayoría, como yo, se lo estarán escuchando a destajo.
"Nashville Obsolete" es la pureza, el aroma limpio y sin contaminar de la esencia de la música americana, en los surcos de esta obra magna anida el germen del bluegrass, del folk de pradera y brisa, del country de dorados atardeceres y blanquecinas albas, sus guitarras evocan el verde de los parterres junto al Mississippi, frescos del rocío de la mañana, los fiddles tienen la textura de los tallos tiernos de los tréboles que identifican el campo y la naturaleza como fuente de inspiración de aquellos que tienen un alma de artesano campestre detrás de unas botas, un sombrero de cow-boy o una camisa de leñador que cualquiera puede adquirir en una tienda de Wall-Street... o de la calle Serrano.
Sin dar cuentas de inspiraciones ni influjos las canciones se desarrollan de forma libre, sonando a verdad y a historia, descaradas desnudan su esencia real en un ejercicio de exhibicionismo en el que salen a relucir las bondades de la música que esta en contacto con la tierra, mostrando el cordón umbilical que las ata a la tradición sin cortar, y llorando cuando hay que llorar para reír de buena gana cuando toca.
En lo tocante al cancionero ofrecido no hay mucho que decir, simplemente recomendar una luz tenue, y asir el corazón al cabo de piel de helecho que nos tienden las primeras notas de "The Weekend" para iniciar un viaje que a buen seguro ningún amante de la belleza querrá abandonar, y solo cuando tras las últimas consecuencias emotivas de "Pilgrim (You can't go home)" corten el hilo que ha acariciado nuestros oídos, y el helecho estalle en mil gotas de frescor despertaremos de un bello sueño que nos habrá arrastrado por frondosas praderas observantes de la perdida rojiza de la influencia solar sobre el manto azul del cielo para arrastrarnos al climático anochecer con la pálida luna veraniega regando de luz mágica nuestros sentidos, veremos por los ojos de la voz cristalina de Dave Rawlings el rostro pecoso de "Candy" y sentiremos bajo los pies el traqueteo del tren vagabundo que atraviesa los edificios amarillos de maíz con la maravillosa "The Trip".



Añoraremos bailes en un granero que solo existe en el paradisiaco entorno vaquero al que viajaremos montados a horcajadas de las voces y mandolinas de "The Last Pharaoh" y...y mejor lo descubrís vosotros mismos... pues la aventura me consta que no es rígida, como todo buen viaje es flexible a interpretaciones y se presta a dar libertad a los viajeros para que vivan la travesía a su manera, no os lo perdáis...



sábado, 10 de octubre de 2015

¿Poque no voy al BIME Live 2015???

El último fin de semana de este mes de octubre tendrá lugar en Bilbao el BIME Live-2015 en el BEC de Barakaldo, adjunto cartel con precios y plantel de artistas que asistirán.


Yo no pienso ir...¡y ojo!, que no soy de los que atacan a los festivales, es más, los defiendo y así lo he hecho desde hace años, soy asiduo a más de uno y siempre he disfrutado de ellos, los considero otra forma de disfrutar de los que más nos gusta a muchos, de vivirlo de una forma más primitiva y si quieres silvestre, dejando un poco a un lado consideraciones artísticas y ejercitando eso que llamamos actitud, me sirve además para demostrarme que aún sigo en forma a pesar de los años.
Eso si, tampoco puedo negar que a día de hoy, donde esté un buen concierto en sala, con buena acústica y una formación delante de las que hacen reaccionar epidermis, que se quiten todos los festivales con sus maratonianas sesiones de recitales en las que de todo hay.
Pero al BIME no voy, y explico porque aunque soy consciente de lo poco relevante que puede resultar esta explicación a nadie, es posible que necesite dármela a mi mismo, el caso es que voy a hacerlo sin acritud (no se quien decía esto), en la medida de lo posible.


El abono para los dos días es de 69 €+gastos (mas los hostiazos por cada espumosa que lubrique nuestro gaznate), que por cierto, ya empieza a tocar los mondongos lo de los gastos, que no entiende uno que coño de gastos son esos, y menos cuando en muchas ocasiones te acercas al local donde ha de tener lugar el evento y te compras la entrada en la barra, y encima te gastas otros 2 o 3 pavos en una cerveza por la cosa de no coger la entrada y marcharte.
El elenco ¿pues que quieren que les diga?, que no me dice nada, pero nada de nada. El viernes en letras grandes viene Crystal Fighters, osea que se supone que será concierto en hora buena y largo (dentro de lo que es largo en un festival), como que paso de este trío, que ese rollo entre folk, electrónico y verbenero que llevan no me llama nada. Stereophonics parecían prometer cosas hace una década y pico, pero sus últimas cosas como que tampoco, de esas bandas que no tengo claro de que palo van, y no digo que ni unos ni otros sean malos, pero no son para mi, en especial los primeros,

Los otros que vienen en letras grandes son Los Planetas, aquí soy consciente de que me meto en terreno resbaladizo, pero no me gustan, ni hoy, ni hace una década, ni en los noventa ni nunca, me gusta que son de Granada y eso me recuerda a mis 091, del resto paso, con todo el respeto a la banda de Jota y Florent.
Confieso que de los de letra pequeña no tengo el placer de conocer ni a Everything Everything, ni a The Go! Team, ni a Zola Jesus, ni a Benjamin Clementine...ni a alguno más de los de abajo del cartel...me debo estar haciendo viejo, no opino de lo que no conozco lógicamente.
Si me hubiera gustado ver a Matthew E. White a pesar de que su álbum de este curso no me ha terminado de convencer, pero siempre nos quedará "Big Inner".
Tampoco hubiera hecho ascos al acústico de Iron & Wine, un poco de folk y heno para el cuerpo, aunque en el ambiente previsto en los enormes pabellones del BEC dudo mucho que se consiguiese el recogimiento exigido para tal propuesta...Además sospecho que ambos se traten de recitales a horas raras y con duraciones de esas que te quedas con las ganas, no han tenido un efecto llamada tan poderoso para que suelte la pasta...les espero en otras circunstancias.
En cuanto al sábado un poco lo mismo, a saber: en las deseadas letras grandes (y gordas) tenemos a Imagine Dragons, he oído cosas buenas de ellos, no les he seguido lo suficiente, por falta de tiempo más que nada, pero lo catado tampoco me llama como para lanzarme a la piscina de gente que seguramente será el BIME. Otro nombre de "campanillas" es la voz de The Verve: Richard Ashcroft, con todo respeto pero como que tampoco, y tampoco Supersubmarina y tampoco !!!(Chk Chk Chk).
Sigue haciéndome sentir viejo el hecho de no tener ni idea de quienes son: Villagers, Nathan Fake, Austranautalis, o Javi Green entre otros, por tanto como en los que me eran desconocidos en la jornada precedente eludo comentarios.


Las chicas de Savages no me disgustan, pero no para tal dispendio...me fastidia perderme a los de la letra pequeña, como ocurrió en la jornada del viernes, pero tanto a Michael Kiwanuka, Pokey LaFarge y Sally Ford prefiero verles en otro ambiente, algo parecido a lo que comentaba con Iron & Wine...

Resumiendo...que no voy al BIME, ni por precio, ni por entorno, ni por plantel, siento perderme a los que he mencionado, pero creo que habrá mejor ocasión con todos ellos, no obstante deseo que todos los que se acerquen a Barakaldo al festi disfruten y que pasen un fin de semana rockero memorable, ah! y que lo cuenten con detalles para que sudemos de envidia

viernes, 9 de octubre de 2015

Los Flechazos - "Preparados, Listos, Ya!" (1991) - Discos en la lengua de Cervantes.


Me ocurre siempre, cada vez que paso unos días en León, no puedo evitar echar la mirada atrás en busca de los veranos de juventud, aquellos que fueron punto de partida de experiencias y testigos de historias y anécdotas que han quedado para siempre tatuadas en mi memoria y con el tiempo, imagino que modificadas e idealizadas por ésta.
En todos estos recuerdos siempre suenan canciones, de varios grupos y solistas, pero de manera especial suenan temas de Los Flechazos, para mi el grupo de Alex Diez siempre esta de actualidad, siempre tiene minutos en el equipo para hablar y traerme recuerdos de los veranos noventeros.
Cuando llegué a León en el verano de 1991 lo primero que le pregunté a mi amigo Jesús es que se sabía de Los Flechazos, la verdad es que en Bilbao eran más que invisibles, rápidamente me comento mientras sacaba un casette que tenían un nuevo Lp titulado: "Preparados, Listos, Ya!" pero que no le gustaba tanto como los anteriores, que era demasiado comercial y que perdía fuerza. La verdad es que me quedé planchado pero me llevé la cinta conmigo.


En cuanto llegué, ya de madrugada, a casa me la puse en el walkman, que era mi reproductor en los veranos de los noventa, y desde la primera escucha me gustó aquel tercer disco que todos calificaban de decepcionante.
Nunca a abandonado esta fama de disco menor a "Preparados, Listos, Ya!" y un servidor no puede estar más en desacuerdo, cierto que no es "En el Club", su predecesor y posiblemente el mejor trabajo de la formación, pero me pareció aquella noche de primeros de agosto de 1991 un disco excelente, me lo sigue pareciendo esta mañana de primeros de octubre de 2015.
Es posible que el tercer disco de los leoneses adolezca de la enjundia sonora de "En el Club", que su sonido es más ligero y menos pretencioso, que no se ata a fórmulas sónicas tan enraizadas y serias como aquel, tampoco negaré que las melodías son en general más sencillas, que busca tomar contacto con el oyente buscando la linea recta como camino más rápido, y que esa linea rápida es aquella que dibujan las voces relajadas y festivas, las guitarras limpias y la frescura de unos teclados que suenan a primavera y verano (de los noventa), que los vientos son cálidos y faltos de drama, que todo es fácil y en cierto modo inocente, en los textos el romanticismo suena adolescente y sin voluntades de eternidad, los desengaños se intuyen fugaces y la esperanza es la propia de una juventud que no ve final en un túnel iluminado por neones.
En el plástico destaca en primer lugar el tema: "Suzette", canción que fue y sigue siendo una de las más reconocibles tonadas del grupo, una vez más la historia de una mujer envuelta en el misterio y la fatalidad sirve a Alex Diez para crear un gran tema de pop de contagiosa melodía donde los teclados de Elena Iglesias suenan de forma estremecedora.



En segundo lugar destaca la irresistible: "Luces Rojas", uno de mis temas favoritos de este grupo, una letra de despedida y esperanza, de tristeza por lo que queda atrás y de apología a la soledad en un entorno de encantadora juventud, con un trabajo de vientos irreprochable y lleno de lirismo y una melodía de las que hacen del pop el género grande que realmente es, cuando no lo pervierte la industria. Solo por estos dos cortes ya se anula la calificación de menor para este álbum.


Pero es que además en este disco tenemos bombazos de aire sixtie de connotaciones mod y blues con frenética acción rítmica y de vientos como: "Chicas, chicas, chicas", la original y de excitante riff: "El hombre que confuncía los sentidos", la sensibilidad de suntuosos teclados de la bonita: "No quiero verte llorar", el aire portuario de estupendos coros de: "Dejenme en paz", las más aceradas y blueseras: "El alquiler" y "Soy un pecador".
Primaveral y fresca, puro pop que rezuma feliz juventud y esperanza en "Tres días" y aires fronterizos dentro de esos vientos y aires pop en "Lo conseguí". Vuelve el aire portuario y noctámbulo ubicado en marginales entornos en "Ella me hace enloquecer" y finaliza el disco con los teclados que subrayan la extraña letra de: "No soy yo".




Infravalorado disco de uno de los grupos más emblemáticos del pop sixtie y el mod elegante y fresco de este país que nunca consiguió la suerte que merecía y que al menos para el que suscribe a escrito alguno de los temas más excitantes del rock en la lengua de Cervantes. 

jueves, 8 de octubre de 2015

Doug Paisley/The Parson Red Heads - 25º Aniversario de Power Records. Kafe Antzokia (Kutxa beltza) - 07/10/2015

Ignoro si en la tarde noche de ayer alguna mosca se había colado en la kutza beltza del Antzoki, ya sé que no es el otoño la estación preferida de estos insectos pero nunca se sabe y cosas más raras se han visto. En caso positivo, debo decir que los otrora molestos animalillos, ayer se cuidaron muy mucho de zumbar rompiendo el encanto, al menos durante la hora y pico que duró el recital de Doug Paisley, pues en pocas ocasiones he asistido a un concierto en el que el silencio fuese tan glorioso y desbordante de respeto a lo que desde el escenario se nos ofrecía como en la tarde de ayer.
El grupete que allí nos concentramos me entenderán perfectamente, pues el canadiense Doug Paisley desplegó un cancionero basado en sus tres discos de estudio, con especial relevancia de los cortes publicados en sus dos últimas entregas, los maravillosos: "Constant Companion" (2010) y "Strong Feelings" (2014). Defendió tan lustroso y bello cancionero con el único acompañamiento de su guitarra acústica, la cual obedece fielmente los mandatos de los hábiles e inspirados dedos del artista, que consigue que tan somero acompañamiento valga y sobre para que su preciosa voz de abiertos agudos y hermosa linea central consigan el deleite que provoca el comentado y respetuoso silencio al que hacía referencia más arriba.


Sin demasiado discurso, cosa de agradecer atendiendo a los acuciantes mandatos con respecto a horario, consiguió no obstante transmitir cercanía y simpatía, cosa que se confirmo tras la finalización del bolo cuando tuvimos la oportunidad de conocerle y chralar un rato con él, comprobando que se trata de un tipo simpatico, sencillo y muy amable, francamente agradable el estar un rato de palique con el altísimo songwriter.
En cuanto al setlist, entiendo que lo comentado es suficientemente revelador de lo que ocurrió, emoción en todas y cada una de las piezas que interpretó, todas bellas canciones de excelentes textos, una suerte haber contado con él y haberle conocido, poco más que añadir (que ya es mucho).
Tras Paisley llegaba la formación de Oregon: The Parson Red Heads, confieso que tenía reticencias con respecto a esta banda, sus discos no me habían enganchado y las dudas me asaltaban.


Justo es reconocer que el concierto me gustó, sin inventar nada desplegaron un sonido de enjundia, con un cierto aire psicodélico despacharon un ramillete de temas de aire sixtie cercano a las sonoridades propias de las bandas de la costa oeste tipo Buffalo Springfield de quienes hicieron un correcto cover de: "Mr. Soul", armonías vocales que recordaban a los primeros Poco o a los Eagles menos campestres y buen rollo, terminaron con una revisitación de "Surfer Girl" de Beach Boys muy bien cantada de forma armónica por el vocal titular: Evan Way, su esposa la baterista: Brette Marie Way y el guitarra líder: Sam Fowles.
Gustaron y el tiempo voló con la joven formación americana que también demostró buen rollo y simpatía tras el bolo.
Sirvió la noche además para celebrar el 25 aniversario de Power Records, lugar de referencia entre los musiqueros bilbainos en el que hemos pasado muchos no pocas horas rebuscando y descubriendo música de la que huye de rutas comerciales de distribución, y que en muchos casos ha forjado nuestra afición y hecho nuestras vidas de melómanos impenitentes más felices...mi felicitación a Javi y Joni, héroes de la hazaña referida, y que sigamos muchos años en la pomada.
Tras el concierto la habitual charleta con unos y con otros y la adquisición de material de los artistas protagonistas de la noche, saludos a amigos y buen rollo, una noche perfecta de las que nos hacen dormir de un tirón con la sonrisa dibujada en el rostro.