miércoles, 30 de septiembre de 2015

Haciendo el equipaje (el otro) libros y discos para estos días de descanso...


Mañana empiezo las vacaciones, he llegado a pensar que no llegaba la fecha, he visto como todo kiski marchaba a disfrutar de su descanso y como volvía, gente enseñando fotos, contando anécdotas, recomendando destinos...yo parecía destinado a vivir las vacaciones por medio de las que han disfrutado el resto...pero no, ahora parece que va en serio y mañana temprano cojo carretera hacia León, mi segundo hogar, donde pasaré unos días que sé que serán geniales, como siempre en mi León, pero este año disfrutando además de las fiestas de San Froilán.
Esta será la primera parte de mis vacaciones otoñales 2015, y una vez preparado desde ayer el equipaje normal de ropa, neceser con útiles de limpieza, cargadores, cámaras de fotos y demás historias toca hacer el equipaje cultureta.
Y es que un servidor reconoce que es un vicioso degenerado para lo de la música y la lectura, y no sale de casa sin un buen surtido (normalmente exagerádamente desproporcionado) de libros y discos, evidentemente este año no es la excepción.
Para leer empiezo desmintiéndome, me explico: habíame jurado que este año daba por terminada la costumbre de leer a la dama Agatha Christie en vacaciones, que 30 años de tradición eran muchos y que la gran parte de la obra de la reina del suspense no solo la he leído sino releído, y que últimamente tengo problemas para encontrar aventuras de Poirot o Ms. Marple de las que no recuerde, sino el argumento, si el final, y esto en una novela de la Christie pues es bastante absurdo...pero finalmente me he dicho que los hábitos adquiridos y tan largamente mantenidos no se pueden dejar de golpe, poco a poco es la manera más racional, así que este año, último definitivamente, leeremos solo una novela, la primera de las vacaciones para pasar luego a otras cosas que tengo pendientes.
Y como el que suscribe es de tirar de nostalgia, para tan sentida despedida solo podía elegir una novela Chrisiteana, la primera que leí hace tantos años que me niego en redondo a citar la cifra, me llevo en la maleta: "La Muerte visita al dentista".
Lo de la música ya es otro cantar, me gusta pasear escuchando música (los dichosos/benditos MP3), disfrutar de las calles y plazas, sentir los siglos bajo mis pies mientras escucho canciones que hagan el conjunto aún mejor, también la música acostumbra a hacer de preambulo de la llegada de Morfeo, se funde con mis primeras imágenes oníricas y me acompaña mientras inicio la jornada.
Me llevo mucho más de lo que voy a escuchar y lo se, pero como se suele decir más vale que sobre que no que falte.
Es mi intención escuchar discos pendientes allí, y por eso me llevo alguno que aún no han pasado por las orejas, a saber:
The Orange Humble Band  y su "Depresion beauty" y Ultimate Paiting con "Green Lanes", ambos sujeridos por Johnny JotaJota, son dos fijos, aún sin escuchar no me cabe duda de que me darán alegrías, exactamente lo mismo que Fred Abbott y su disco de este año: "Serious Poke" recomendación de bernardo de Andrés  o "Among: Book of Angels" de unos tal Klezmerson que recomienda el amigo Niko y unas cuantas recomendaciones que hay por ahí y que no me planteo por lo imposible que resulta su acometida en tan poco tiempo.
Tenía pensado que el disco tan alabado por el bro Joserra de Dave Rawlings Machine: "Nashville Obsolete" sonase en mis paseos por Praga, pero tras facilitármelo el dueño de la land decidí echarle una oída y la fastidiamos, lleva varios días sin dejar de sonar y en León seguirá haciéndolo.
También se viene conmigo el último artefacto de Los Del Tonos con agradecimiento a Savoy Trufle por mandármelo, por cierto se titula: "Salud!".
Inauguraremos algunos que están sin empezar como: "Mono" de The Mavericks, "Honk Machine" de Imperial State Electric, "Crosseyed Hearts" de Keith Richards...
No faltarán algunos de los que durante el año no se resignan al silencio, los amigos Jason Isbell, Barna Howard, Monophonics, The Cribs, Two Gallants, Grahan Parker, The London Soul, Rafel Berrio, y muchos más...evidentemente no habrá tiempo ni para una pequeña parte de lo que llevo, pero...

De cualquier manera pasearemos, comeremos tapas, haremos cultureo y degustaremos cervecitas y vinos de El Bierzo, disfrutaremos de las fiestas y veremos gente querida y apreciada...
¡que nos vamos de vacaciones coño!!!






martes, 29 de septiembre de 2015

Seasick Steve -"Sonic Soul Surfer" (2015)


Decir que todo sigue igual es muchas veces la mejor opción, y ese principio que hemos convertido en negativo es lo que le da carta de naturaleza a Seasick Steve para afirmar que esta labrando una huerta bluesera de tremenda enjundia, donde cada fruto es un nuevo trabajo que certifica que en la buena música americana todo sigue igual, es decir, todo sigue siendo magnífico y genuino, todo es fruto de la tierra, y el tiempo apenas hace mella en los resultados, su nuevo disco no hace sino reafirmar este comentario y dejar patente que por suerte: todo sigue igual.
Y esto es así porque en "Sonic Soul Surfer" el blues sigue siendo blues, sin demasiados fungicidas ni fertilizantes, ni mucho menos antiparasitantes...todo es natural, como lo es el bueno de Steve Gene Wold, tipo libre y auténtico que tras décadas de músico callejero, vagabundo y trotamundos se permite con 74 años en la cerviz (parafraseando a Cisco Fran) editar su séptimo trabajo en una carrera de apenas una década de duración dentro del circuito profesional.
Y vuelve a acertar, porque a estas alturas de la película y con todos los amaneceres y anochecidas que lleva en las retinas el viejo Seasick, haber quien le convence de que algo debe cambiar...no...todo sigue igual... y que siga.


El blues de Seasick tiene mucho de country, de country de camino y frontera, de anden en medio del desierto y de tren de mercancías, el blues de Seasick es un blues de ojos cansados de otear horizontes y gargantas lubricadas con licores baratos y eso le da un sabor a su música entre auténtico, eterno y personal e intransferible.
"Sonic Soul Surfer" es otra colección de canciones geniales, de latidos y vida interior, que no parecen paridas por un tipo que pasea la setentena.
Con ese inevitable tono artesano y rudimentario nos sorprende con temas de aroma country dentro del blues que domina el corazón del autor en cortes como: "Roy's gang", "Right on time", "Heart full of scars" y "In peacefull dreams".
Blues de carretera con intensos riffs que recuerdan a los mejores ZZ-Top contiene este álbum en canciones como: "Bring it on", "Barracuda' 68" y la irresistible "Sonic soul boogie".



No acaban aquí las bondades, pues hasta ahora todos los temas son gemas de intenso sabor bluesero con denominación de origen, lo mas evidentemente brotado de la tierra circundante al cruce de los negocios diabólicos se encuentra en las clásicas: "Dog gonna play", "Swamp dog", "We'be moving" o "Your name", ninguna de ella esconde secretos y todas ellas supuran pasión y fe.
Cierra este catálogo la luminosa y heredera de muchos palos: "Sumertime boy", excelente tema de campesina belleza.




La obsesión de encontrar detalles que cambien nuestros mundos y sensaciones musicales no forman parte del modus operandi de Seasick Steve, ni falta que le hace, nuestro amigo con 74 castañas demuestra que muchas veces no hay mejor manera de sonar actual y eterno que atarse al no siempre conservador concepto de todo sigue igual, Seasick lo demuestra con este fantástico "Sonic Soul Surfer.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Neil Young - "Tonight's the Night" (1975)


Hacía mucho tiempo que no pinchaba "Tonight's the Night". Hace tiempo que decidí que ya no era mi disco favorito de Neil, que ya no me podía permitir ese dispendio y que era más inteligente virar hacia obras más amables y menos angustiosas...hace tiempo que prefiero "Harvest" y sus aromas a campo, "Zuma" y su glorioso despertar a la luz, "Everybody knows this is nowhere" y su apabullante actitud rockera y juvenil, "After the gold rush" y su genialidad impoluta de académico nihilismo, "Rust never sleeps" y ese punk que marcará el camino a los adolescentes inconformistas de Seattle que lo absorverian cutáneamente en el crepúsculo de los setenta, "Harvest Moon", "Raged Glory", "Silver and Gold", "Prairie Wind", "Come's a time"...cualquiera menos "Tonight's the night".
¿Dejó de atraerme su demencia?, ¿O lo que me asustaban eran los susurros agoreros y amenazantes que se filtran por la pegajosa tela de araña que es esa oscuridad opresiva y pesada que inunda cada nota y palabra del disco?. O tal vez esos susurros no existen y solo yo los oía. Igual los susurros estaban dentro de mi, y en el fondo necesitaba de ruido para no entender lo que decían, mimetizadas esas palabras por las guitarras desquiciadas de un casi imberbe Nils Lofgren y la irascible voz cargada de tequila de Neil Young, los fantasmagóricos ritmos del dúo Molina/Talbot y la carga de angustia, muerte, sangre y rendición que aguantan unos temas salidos de un dolor narcotizado por el sufrimiento ante la perdida de juveniles amigos: Whitten al que aún escuchamos en la toma en vivo de "Come on baby, let's go downtown"Berry su amigo y road manager al que se hace referencia directa en la inmortal "Tonight's the night" que no es sino la rendición a la oscuridad de la noche escogida para que el destino decida.





El caso es que este disco nacido de la agonía ante la imposibilidad de evitar lo inevitable, ante la cobardía de asumir lo insobornable del destino, esta obra maestra nacida de la derrota de la juventud triunfadora que no sabe ni puede vivir ubicada en la consciencia de la cordura, este disco es una fenomenal guarida para que la pereza de vivir, la desgana de resistir, el pánico a reaccionar se sumerjan en un trance de auto-destrucción y decadencia que haga de la necesidad de ponerse el buzo de vivir algo pueril, y que puede esperar a mañana, a otro mañana oscuro y domesticado por el miedo.
Así lo expresan casi todos los relatos tóxicos y enfermizos del álbum, en ellos cobije mis miedos y mi falta de fuerza, mi soberbia ante el crudo valor que exige la sumisión a la verdad y la aceptación de los errores, de los dolores y daños colaterales, todo aquello que acabó hace tiempo y que de modo simbólico cerré con llave cuando precinté con celo el plástico que encierra este vinilo, y lo enterré en la balda para no volver a ver la luz hasta hoy.
Tenía que volver a pincharlo, tenía que volver a girar y esta vez escuchar y no amontonar en el cerebro sonidos distorsionadores de conciencias, volver a las canciones como me entregue a ellas cuando lo conocí hace lustros, antes de la oscuridad.
Y ha sido un deleite volver a escuchar estos temas con los oídos limpios de miedo y el corazón fuerte de ganas de seguir adelante, reconocer el dolor del artista que creó en pleno estado de sumisión ante la vida, una colección de alaridos de auxilio absolutamente gloriosos.
Obras sublimes con la presencia de la droga que lleva irremediablemente a la muerte en: "World on a string", la soledad como específico curativo se muestra en distintos escenarios en: "Speaking out" o en la sublime: "Albuquerque"...


Temas con el baboso dulzor de la sangre reptando a borbotones, buscando coagulación, implorando salidas en los lugares equivocados..."Mellow my mind", "Lookout Joe", o la dolorida y corrosiva con sabor a rendición vestida de blues de: "Tired eyes".
La tristeza se acumula en la acústica que conduce la dolorosa "New mama" y en el piano de la llorada "Borrowed tune"...
Incluso hay un lugar para el country, para una suerte de luz en el final del tunel, una luz tenue, como la que sale de una bombilla sucia y pegajosa, pero algo es algo: "Roll another number (for the road)".




Un auténtico ejercicio de resistencia ante el presente y de confrontación con el futuro el que sin duda practicó en su día el tío Neil, una prueba de fe y disposición ante el mundo el que pensaba que me plantearía la escucha de este disco...me equivocaba, hoy solo es un disco de Neil Young, un disco muy especial por las circunstancias que todos sabemos y porque es una obra maestra total y absoluta, pero para mi, un disco más, una POM más de Neil Young que ha vuelto a sonar en mi casa, y eso es genial, ya puedo volver a apagar la luz.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Los domingos photosong...- "Who'll stop the rain" - Creedence Clearwater Revival.


Ya esta aquí el otoño, y estaremos de acuerdo en que es difícil desvincular a esta estación de la lluvia, en lugares como en el que yo vivo la lluvia es un elemento que durante muchos meses es habitual y casi elemento impertérrito del paisaje y la decoración de los pueblos y ciudades.
Los primeros aguaceros son tomados con paciencia y con frases del tipo: - Es normal, en esta época es lo que toca - Pero según van avanzando las semanas y los meses, el efecto erosionador de la lluvia y el cielo plomizo y amenazador termina minando y haciendo mella en la moral y uno termina pensando cosas como - !Cuando va a parar la lluvia! - Algo parecido se preguntaban John Fogerty y sus colegas allá por el 1970... Nos lo tomaremos con calma y rock and roll.
¡Feliz domingo!!!



sábado, 26 de septiembre de 2015

Big Star - "#1 Record" (2015)...y el otoño puede esperar.


Ya esta aquí el otoño, y aunque aún el sol nos de argumentos para pensar que no todo esta perdido, lo cierto es que la esperanza terminará desvaneciéndose conforme las nubes empiecen a marcar territorio en el cielo, proyectando su gris y agorera luz sobre nuestras cabezas, ya prestas para ser pasto de la lluvia salvo paraguas o impermeable que lo evite, aunque sea en parte.
Pero como es sábado, el último antes de mis vacaciones, hoy estoy dispuesto a disfrutarlo como si acabase de dar comienzo la primavera, y el ánimo se viese alterado por los efluvios mágicos de la estación de las flores y el largo caminar bajo la luz solar que nos espera, y para este propósito nada mejor que hacerme ayudar de Big Star.
Y de los tres diamantes que la gran estrella nos dejo como legado antes de su partida hacia la eternidad, creo que el primero de ellos: "#1 Record" es el más apropiado para conseguir mi objetivo.
Y creo que lo es por ser el más luminoso, el más armónico, el más cálido y acariciador...el que cuenta con la cualidad inigualable para elevar el brit pop a los altares de Chris Bell.



Esta obra maestra que nos embriaga con el delicioso licor pop que extendió por el mundo la invasión británica en los sesenta y que en los primeros setenta nadie supo administrar mejor que esta dupla de maestros de las corcheas formada por Alex Chilton y el mentado Chris Bell, es la que he decidido que acompañe mis relajaciones domésticas este sábado que ya siente en su primeros momentos de vida que el otoño le empieza a restar claridad de forma inapelable.
Bajo la exquisita producción de John Fry, y con once perlas compuestas por el dueto Bell/Chilton, quienes además alternan sus voces en la ejecución de cada delicatessen, va discurriendo este disco, auténtica prolongación del verano.
El único tema que se escapa de las partituras de los dos vocales es: "The India Song", tema compuesto por el bajista Andy Hummel y que se lleva la mayor carga lisérgica del Lp y un cierto tono étnico propiciado por unas flautas un tanto exóticas, un muy bonito  tema no obstante.


Pero este memorable trabajo nos ofrece rocks fibrosos y aguerridos en sus distorsiones como "Feel", y otros momentos mas sixties pero de sublime intensidad en: "In the street", y en "Don't lie to me" en cambio esas distorsiones adquieren un cariz más bluesero y yanky, tres sudorosos rocks cantados con la aguda voz de Chris Bell.
Alex Chilton hace los honores a temas más amables melódica y sónicamente con el dorado barniz de su voz, así se luce en golosinas folk como las exquisitas: "The ballad of El Goodo" con unos coros muy Byrds, la hermosa y apasionada: "Thirteenh" de juvenil acento, la beatlemana balada: "Give me another chance", o la desnuda: "Watch the sunrise" donde la guitarra acústica adquiere gran protagonismo.





Unas guitarras que juegan a viajar en el tiempo y colarse entre las cuerdas de George o Roger (McGuinn) nos hacen bailar junto a un leve toque psicodélico en la magnífica: "When my baby's beside me" y con un estribillo que engancha en "My life is right", cantadas por Alex y Chris respectivamente y con coros inefables.
Tal vez en "Try again" nos encontremos el tema más Big Star del disco, lírica y hermosa, etérea, como salida del "Hunky Dory" de Bowie.
Finaliza este trocito de primavera con "ST 1oo/6", una leve tonada cantada de forma coral por ambos maestros y que pone dulce fin al álbum.




Powerpop, rock, pop, folk...llamenle como quieran, lo cierto es que en esta obra maestra la brisa cálida de las estaciones bondadosas vive en cada acorde, en cada soplo de voz, en cada arpegio y cada silencio...y el otoño puede esperar.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Destroyer - "Poison Season" (2015)


Dan Bejar no es un músico convencional, así lo atestigua su discografía y lo certifica su último disco de estudio para su proyecto Destroyer denominado: "Poison Season".
El décimo trabajo de la formación capitaneada por el artista de Vancouver me ha ido atrapando poco a poco, como una araña ha ido tejiendo su red con el sigilo de los cautos y los discretos, con el pulso firme que en su empeño ponen los artesanos, y con la fina decoración con que los elegantes se exhiben, la paciencia que empieza a ser virtud que ilumina mis pasos hizo el resto para finalmente sucumbir en la tela de araña, que más que una trampa hace de hamaca en la que descansar sentidos y dejarlos en manos de la música de este álbum.
No es este "Poison Season" un disco tipo cine de barrio, para la familia, no es un trabajo para escuchar entre algarabías ni en compañías alegres y desenfadadas, la verdad es que este no es su hábitat, se trata de una obra para la soledad y el silencio, para la noche y el sillón de orejas, para el humo de un último cigarro o el gusto arrebatado que deja el último sorbo de licor en la laringe.


La textura ochentera se impone con una fórmula a base de soul, blues, música de cabarét humeante y orquestaciones de estilo casi barroco, con esa voz tersa que parece más colocada que emitida, con esa melodía que se difumina entre los juegos de cama entre vientos y cuerdas, que se deja besar por las teclas de hammonds y pianos, que se adapta a un conjunto sónico que parece que se pulveriza y flota de forma grácil y casi invisible.
En las primeras notas que diluyen teclas en cuerdas se nos pone sobre la pista de lo que ofrece este catálogo, un finísimo trabajo de arquitectura orquestal para el tema central del disco: "Times Square, Poison season I".
En "Dream lover" nos sorprenden y casi sobresaltan un ejercicio de vientos al más puro estilo Springsteen de la era "Born to run" que dan cobijo a un encendido tema de elegante soul blanco de salón.


"Forces from above" es un funky de textura hipnótica y brillantes vientos y cuerdas, las cuerdas son también protagonistas de la hermosa "Hell", en concubinato con los vientos, un tema barroco y bohemio que me atrapa especialmente.
Uno de los cortes más redondos es: "The river", con el piano como hilo conductor y una secuencia de orquestación soulera divina, que se ve interrumpida por guitarras, para que el whisky no queme tanto...o queme más.
Romántica, nocturna, solitaria y triste es: "Girl in a sling", un paisaje arrebatador de asfalto y farolas parpadeando, cuando los neones se apagan en la superficie líquida de los charcos.


Más terrenal aparece "Times Square", con unas acústicas que esbozan sonrisas y señalan al glam como punto de encuentro, con ese piano subrayando y el saxo de oro rubricando
El interior del cabarét esta en su momento álgido cuando suena "Archer on the beach", con piano y saxo haciendo flotar el humo entre las sillas llenas de soledades acompañadas.
Me gusta y mucho: "Midnight meet the rain", ochenta hasta los tuétanos de las guitarras que rugen y la percusión que replica espitosa y demasiado alegre.
Como si de Tom Waits se tratase, "Solace's bride" encierra un drama, una mala idea nocturna, en cambio "Bangkok" se me asemeja a un Bowie perdido en la noche del downtown neoyorquino, hermosa, intensa y glamourosa.


La noche no se despeja, y la luz no termina de vencer a pesar del título del tema, guitarras y fraseo a lo Elliot Murphy y mucho asfalto en: "Sun in the sky".
Fin se la sesión nocturna con el leit motive del disco: "Times Square, Poison Season II" en una nueva revisión con prominencia de pianos y cuerdas, dulce despedida y el sueño se mezcla con la voz de Bejar...
Difícil catalogar este disco de Destroyer, pero no hace falta, es cuestión de plantarle cara a Morfeo, sentir los párpados temblar al son de las cuerdas y el corazón henchirse con el sobrecogedor bramar de los vientos para terminar cayendo en la tela de araña que sigilosamente teje Dan Bejar para deleite de aves nocturnas melómanas, inténtenlo.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Rafael Berrio - "Paradoja" (2015) - Discos en la lengua de Cervantes


Todo lo que tiene que llegar llega, y esto que tal vez tenga que ver con el famoso destino, a mi me lo demuestra el hecho de que finalmente he podido sumergirme en el ultimo disco de Rafael Berrio, a pesar de que no parecía existir el momento elegido por la providencia como  el adecuado para la zambullida, muchas semanas escuchando maravillas del trabajo de mi vecino donostiarra, el disco en casa desprecintado y sin colocar en el orden alfabético de la estantería, y por una cosa u otra sin terminar de completar una escucha entera y en condiciones del mismo, otros Lps han hecho de obstáculos a éste durante el verano, luego la Aste Nagusia, y con ella las horas libres que se reducían a su mínima expresión al tener que combinar el ajetreo fiestero con el trabajo, y  finalmente con la llegada de septiembre, han llegado las buenas nuevas para mis orejas, que han podido cerciorarse de lo cierto y justo que era lo que venían escuchando desde la primavera.
No me cogía de sorpresa que en esta ocasión el artista donostiarra se decantase por la electricidad como soporte sonoro de sus nuevas reflexiones en lugar de las desnudas carencias acústicas que envolvían las coplas de los magníficos: "1971" y "Diarios", ¿cómo  me iba a sorprender después de leer y escuchar innumerables reseñas, todas ellas excelentes de este "Paradoja"? .


Escuchando a este autor me da la sensación de que lo que nos entrega son reflexiones rodeadas de rock, el truco de magia es que estos pensamientos en voz alta contienen tanta fuerza que, tal vez sin pretenderlo, nos hace partícipes a todos de ellos, no pudiendo evitar que éstas nos hagan posicionarnos, compartirlas o simplemente sucumbir ante la irreductible evidencia de situaciones y sensaciones comunes pero, bien de incomodo detenimiento reflexivo o bien de carácter metafísico e intelectual, que nos obliga a adquirir la postura del pensador para detenernos en ellas.
Esta atmósfera de polvorienta y cascarillada electricidad que se asoma a las imágenes sónicas propias del Lou Reed más poético nos dan un bocado en las entrañas gracias al trabajo de indiscutibles profesores como: Joseba B. Lenoir y Rafa Rueda en las guitarras, perfectamente acompañados por Fernando Lutxo Neira al bajo y Félix Buff a los parches.


Y en el tracklist diez bocados, todos de interior, tanto espacial como sensorial, desde la instrumental "Paradoja" que marca el sonido del disco como si de un Leit Motive Wagneriano se tratase, hasta poesías de realidad como: "Cambios a mansalva y decadencia", la subyugante: "Yo ya me entiendo", o la que finiquita el álbum: "El mundo pende de un hilo".



Lírica urbana de mayor cercanía a la ortodoxia rockera (poco de esto hay en este difícilmente clasificable trabajo) nos encontramos en "Niente mi piace", e "Inanimados" que me parece sobrecogedora, evidente, y que encierra un sinsentido a propósito de nuestra propia existencia.


Es posible que el tema más controvertido e infectado sónicamente sea: "Contra la lógica" con presencia de las tesis de Tzara encerradas en sus versos.
Miradas de soslayo hacia atrás con el paso hacia adelante en "Mis ayeres muertos" y "El animal que has sido", y acercamientos post-punk en la sombría:  "En lo mórbido".



"Paradoja" es un ejercicio de apropiación de mentes dispuestas a abrirse a un universo entre opresivo y agradable, como una droga que envenena cuerpos y sana conciencias pero sin matar, ni herir, con música, con electricidad y con textos sublimes, uno de esos discos que nunca desaparecerán en la vorágine del tiempo porque cada día aparece algo nuevo en ellos, un valor seguro.

Este post fue publicado en ZRS y hoy recuperado para este espacio.

martes, 22 de septiembre de 2015

The Velvet Underground - "The Velvet Underground & Nico" (1967)


Estos días he vuelto a la Velvet arrastrado por la corriente (eléctrica) de ese torrencial río que es "Paradoja" de Rafael Berrio.
Hacer esto me ha puesto ante una verdad que siempre trato de esquivar cuando miro a ese retrato de Dorian Grey que es la oscuridad del insomnio, nunca he hablado de la mítica formación neoyorquina en esta bitácora, y poco, muy poco fuera de ella.
Creo que esto se debe a que me siento intimidado ante la Velvet, y en especial ante su sobrenatural debut del 67, este: "The Velvet Underground & Nico" al que finalmente he decidido plantar cara.
Este temor creo que se debe a que siempre he sentido que esta obra se me escapa de las manos, no solo se trata de un disco con grandes, influyentes y originales canciones, llenas de textos corrosivos y peligrosos, es que todo lo que rodea a este tótem musical es casi místico y como sacado de un Génesis rockero, la portada del plátano pop, obra como todo el mundo sabe de Andy Warhol, incluso su nombre aparece en la misma (nunca he sabido si ésto me gusta), la fantasmagórica intervención de Nico, sugerida (o impuesta) por el propio Warhol que oficiaba de mánager de la banda y de productor, hecho puesto en entredicho en varias ocasiones, adjudicando muchos esta labor a Tom Wilson, especialmente John Cale, para engordar aún más la leyenda.


La censura que azotó los primeros alientos de vida del disco, el legado icónico en que está sumergido todo lo que rodea La Factoría del inigualable artista plástico, la irresponsable indiferencia en la que vivió esta obra durante lustros, la gaseosa, angustiosa y  abstracta atmósfera que se desprende de las fotos y films de la época, como si de una película  de Murnau se tratase...Todo es tan bohemio, tan elevado, tan poético, tan crudo, tan marginal, tan simbiótico, tan bello...que me asusta.
En cuanto a lo estrictamente musical nos encontramos con un disco narcótico y obsesivo, rudimentario en su labor instrumental y aglutinador de tantas semillas como podían existir en aquel mítico año y que podían ser sembradas en el asfalto de los bajos fondos neoyorquinos y dar fruto. Y lo dieron, de los surcos de este trabajo se extraen sonidos que influenciarían a innumerables músicos, del rock sucio y garajero a una suerte de psicodelia en la que no faltan ciertos acentos orientales como en la balada mántrica:"All tomorrow's parties" de  influencia Beatlemana.


En sus textos sangran contenidos de libidinosa sexualidad que incluye el sadomasoquismo: "Venus in furs" basada en la novela del siglo XIX de Leopold Von Sacher-Masoch, posicionamientos hedonistas y nihilistas, y agónicas referencias a las drogas, muy evidentes en: "I'm waiting for a man", "Run Run Run" o "Heroin".
La alemana Christa Päffgen, conocida como Nico pone su voz a tres temas: "Femme fatale" y "I'll be your mirror" son dos hermosas baladas, y la ya comentada: "All tomorrow parties".
Aunque los temas están compuestos por Lou Reed, éste cuenta con la participación de John Cale en la excelente "Sunday morning", pop pegadizo y de cierta aire irreal y bucólico con coros de Nico y "The black angel's death song", oscuro tema en la que Cale hace sonar de forma chirriante su viola eléctrica.
La pegadiza de esencia psicolélica de "There she goes again" y el caos sónico que ensalza el onanismo anárquico de "European son" completan el delirante tracklist de esta obra maestra.
Me parece justo, una vez vencidos mis pánicos, hacer justa referencia a la labor en la elaboración del sonido de John Cale, gran parte de los experimentos sónicos que diferencian este trabajo se deben a su inspiración y creatividad.
Ya esta hecho...solo falta dar a publicar, y podré decir que he restado una cicatriz fea al cuadro de Dorian Grey que se distingue en los sueños derivados de las noches tormentosas de insomnio.



lunes, 21 de septiembre de 2015

La docena de doce de... The Beatles.


¡Toma ya!!!...¡Con un par!!!...para despedir oficialmente el verano y aprovechando que este fin de seemana fui admitido en un grupo beatlemano de Facebook donde encontré buenos amigos, alguno auténtica celebridad y emérito en materia beatlemana como mi (nuestro) querido Paco Jimenez, me lanzo a la piscina y elijo a los melenudos de Liberpool para este último La Docena de doce de... en este verano 2015.
Me hizo mucha ilusión encontrarme con gente tan grande en el grupo: "El quinto Beatle" que no había dicho el nombre del grupo, y me ha hecho volver a The Beatles, aunque realmente nunca se abandona a los Fab-4.
Doce temas que son estos como pueden ser otros, será por posibilidades en materia Beatle, pero allá va la lista, sin pensármelo demasiado advierto.
Vamos a divertirnos un poco antes de que empiecena a caer las hojas de los árboles:

1. STRAWBERRY FIELDS FOREVER - SINGLE/MAGICAL MYSTERY TOUR, (1967)
Reconozco que este tema siempre quedará primero en esta lista, no me preguntéis porque esta y no otra de las muchas obras maestras que tiene la banda, es algo que lo siento así, su super-mega-hiper masterpiece, para mi.



2. IN MY LIFE - RUBBER SOUL (1965).
Aquí empieza el baile jajaja, y como hay que empezar por alguna tras la inevitable, pues bien me parece esta maravilla de "mi" disco "Rubber Soul".



3. A DAY IN THE LIFE - SGT. PEPPER'S LONELY HEARTS CLUB BAND (1967).
Seamos claros, esta tiene que estar si o si, porque es algo más que una canción, es un lamento, una creación conceptual y metafísica de esas que se escarifican en la historia de la música y que se muestran impermeables a los efectos del tiempo, una POM.



4. TAXMAN - REVOLVER (1966).
La siento como una canción aparte de la banda, la acidez y el ambiente pub llega a la formación de la mano de George, que enseña las garras en este sublime rock suburbano, tremenda.



5. YOU'VE GOT TO HIDE YOUR LOVE AWAY - HELP (1965).
Bob Dylan hizo tocado y hundido en el corazón de John y ese efecto quedo marcado en esta canción grandiosa más que en ninguna otra, uno de los temas que más años tardo en ser aceptado por mi corazón...pero cuando la acepto...



6. FROM ME TO YOU - SINGLE (1963).
Siempre me ha dado la sensación de que de los primeros temas que provocaron la explosión beat a nivel mundial, este es el que ha quedado más en el olvido, por detrás de "She love's you", "Please please me" y "I want to hold your hand", las tres son obras maestras, pero me quedo con esta...



7. I SAW HER STANDING THERE - THE BEATLES/PLEASE PLEASE ME (1963).
El tema rockero de los Fab-Four por excelencia, Paul arañando y demostrando que en su voz puede haber arena y no solo terciopelo, una obra impresionante que arrasa con todo y que es como un torrente, adicitiva y frenética, POM.



8. I AM THE WALRUS - MAGICAL MYSTERY TOUR (1968).
Otra POM, psicodelia total, imaginativa, subyugante, extraña, entre infantil y adulta, John en estado puro y en un momento creativo sin parangón en la historia de este invento que es el rock.



10. HERE, THERE AND EVERYONE - REVOLVER (1966)
En esa obra maestra que es "Revolver" hay tres baladas que no existe nombre para describirlas, por quedarme con una, pues elijo esta, porque soy un romántico a pesar de todo, Paul creando..



11. I'M SO TIRED - THE BEATLES/THE WHITE ALBUM (1968).
Mi tema favorito de "The White Album" 100% John, agónico y opresivo, un tema de esos de los que no se habla tanto pero que es sublime.



12. YOUR MOTHER SHOULD KNOW - SINGLE/MAGICAL MYSTERY TOUR (1968).
El cabaret y el bodevil juntos en esta humorística canción de Paul, cuando entré en el Cavern Pub tuve que decidir que canción de los Fab-4 pondría en primer lugar en la jukebox, finalmente me decidí por este tema, y por esa efemérides no podía faltar aqui.


domingo, 20 de septiembre de 2015

Los domingos photosong - "Shots" - Neil Young,

Hace un año me encontraba en Berlin, allí, paseando por Unter den Linden me tropecé con un mercadillo, me resultó curioso y en cierto modo bonito e incluso romántico encontrarme unos puestos callejeros de artículos de segunda mano, bisutería hippy y libros y discos usados en medio de la zona monumental y artística de la ciudad, un mercadillo entre la biblioteca, los palacios y el teatro de la ópera...
Me acerqué a mirar vinilos claro, ¿cómo me iba a resistir?, los precios no eran nada elevados y opte por llevarme tres, a saber: "Hergest Rigde" de Mike Oldfield, "Wavelenght" de Van Morrison y "Re-Ac-Tor" de Neil Young.
Especialmente este último me ha venido genial porque ha sido la forma de pincharlo y tomármelo un poco en serio, nunca me gustó y aunque es evidente que no es de los mejores discos del gran tío Neil, tampoco es tan malo como siempre había pensado.
El hecho de tenerlo en vinilo me ha animado a pincharlo y descubir este "Shots" que cierra el álbum, un tema que me gusta mucho, muy Crazy Horse y muy Neil, infeccioso y un tanto industrial que me mola.
Esta semana el Facebook me recordaba la foto que saque de los tres vinilos y creo que es un buen momento recordar estos discos y aquellas vacaciones que disfruté ahora hace un año y que ha quedado para siempre en mi memoria para bien.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Los Elegantes - "Los Gatos de mi Barrio" (1987) - Discos en la lengua de Cervantes.


Mi admirado músico/poeta neoyorquino/parisino Elliot Murphy produjo el tercer Lp de Los Elegantes titulado: "Los Gatos de mi Barrio" en 1987, este es un detalle que marca que lo que albergaban los surcos de este vinilo no sería una nadería para despertar tan ilustre interés por parte del Sr. Murphy.
Decir que el disco no alcanzó demasiada repercusión en su tiempo no es decir gran cosa, pues a este respecto y con este grupo a estas alturas de su carrera llovía sobre mojado, tal vez eso sí, aquí arreció un poco más el chaparrón.


Formación infravalorada donde las halla, se tratan los madrileños de uno de los grupos con más clase, elegancia y talento que han pisado la piel de toro, además de una personalidad que les permitía pasearse por aquellos locos ochenta de la movida ajenos a modas, sonidos y estéticas...claro que lo pagaron con la ignorancia general del publico, aunque no de la crítica que siempre les valoró en lo que valían, osea mucho.

Etiquetados como mods, la formación de Juanma del Olmo estaba por encima de esta catalogación, y este disco lo demuestra, el más alejado a las premisas musicales de Small Faces o The Who, de hecho la banda se desvincula públicamente de la etiqueta brit y aquí nos ofrecen un excelso crisol de sonoridades y estilos de carácter mucho más americano.
El propio Murphy colabora en las guitarras de: "En el corazón de la resaca", tema country compuesto por el cantante Emilio Lopez de prominentes steels y ritmo cajun con el que finaliza el álbum, también toca la armónica en: "Sin ti", una bonita balada también de Emilio conducida por el piano y cantada de forma coral, con prominentes guitarras de Juanma y que demuestra la madurez alcanzada por la banda.



El tema "Sueños" es el único cantado por Juanma, quien también lo compone, y se trata del tema más sixtie y brit del disco, con tendencias yé-yés y las inconfundibles guitarras del gran guitarrista madrileño.
También son obra de Juanma Elegante los estupendos rock and rolls: "Tocando blues" y "Tienes que gritar", ambas de estructura clásica y actitud demoledora la primera y fresca y divertida la segunda.



"Guitarras son cuchillas" es el tema central del Lp, un rock de irresistible estribillo y todo un homenaje al rock y a las guitarras, otro tema rockero de Juanma.
La cara B cuenta con una mayor presencia de temas compuestos por Emilio Lopez, se caracterizan por un mayor uso de pianos y hammonds, y sabores mas souleros o blueseros y menos contundentes y eléctricos que los del rubio guitarrista, no desmerecen canciones como: "Busca el calor", "Los duros duran más", tema de prominente piano y esencia cabaretera de aroma jazz y "Me da igual" tremendo blues-rock de pantanoso órgano y guitarras sinuosas, un gran tema.





Además cuadran el trabajo el bailable tema cincuentero rico en vientos y ritmo vintage titulado "Zapatos de cristal" que vuelve a firmar Juanma del Olmo y el único tema adjudicado al bajista José Luis de la Peña: "Quiero volver (a casa)" que se trata de un rudo rock que no desmerece al resto del cancionero del álbum.
Estupendo trabajo, un disco que vive en el circulo negro del olvido y que no se ha vuelto a reeditar desde aquel 1987 en que fue grabado, una pena, pues se escucha y disfruta con una sonrisa en la cara, sentimiento rockero en el corazón y que no se extrañe nadie de sufrir serias molestias en las piernas y caderas tras su escucha e irresistible baile, recordamos aquí con deleite a Los Elegantes.

Esta reseña ha sido escrita y publicada en La Comunidad del #FFVinilo y la traigo este sábado a Rock and More...

viernes, 18 de septiembre de 2015

Barna Howard - "Quite a Feelin' " (2015)


Es curioso los bandazos que pegan mis escuchas en estos últimos tiempos, cambios radicales de estilos, ritmos y sonoridades que sin embargo son, no solo aceptados por mis oídos, sino que se muestran perfectamente compaginados y son seleccionados en total armonía a lo largo de las horas del día.
Si bien he pasado unos días rockeando con el impetuoso Barrence Whitfield, deleitándome con el pop de sublime melodía e incidencias industriales de Mr. McCaughey y su último artilugio con The Minus 5, bailando y rejuveneciendo meninges con la vuelta de The Libertines o entrando en la antesala de la realidad interior y eléctrica de Rafael Berrio...la otra noche sucumbí mientras trabajaba en un turno tranquilo y sin incidencias a la poética folk con retazos countries del maravilloso: "Quite a Feelin' " de Barna Howard, verificando que la música cuando es buena no entiende de etiquetas, de acomodos biorítmicos, ni monsergas varias, cuando es importante se produce una simbiosis obra/espectador que genera un estado de común expansión que tiene difícil explicación pero que es lo que da razón de nuestra pasión por cualquier disciplina de arte, en este caso música.


Lo cierto es que me parece complicado no dejarse llevar por los nueve cortes que alimentan el último disco del músico de Portlan, nueve canciones que no descubren nada ya que no tienen porque hacerlo, porque cuentan con la modernidad imperecedera al paso del tiempo de lo tradicional, de lo que a base de superar décadas e incluso siglos termina sometiendo al tiempo a su dictadura de exento de tributar por modas o tendencias comerciales, la música que practica Barna Howard no inventa nada porque tiene todo lo que necesita para ser siempre moderna.
Con unas acústicas arpegiando, los aullidos del steel, algunas cuerdas silvestres de las que el country nos enseñó a amar, bajos que marcan el latido y escobillas acariciando parches le es suficiente al señor Howard para hacernos temblar de emoción con su preciosa voz de broncíneo color y fácil emisión, siempre suave, siempre dulce pero varonil, como hablándonos al oído, sin forzar.
Y las melodías claro, todas hermosas, esos conductos por los que transcurren historias de amor, relatos de vida paisana y remembranzas nostálgicas a la luz del crepúsculo, cuando los sonidos fronterizos suavizan cualquier herida que el mundo halla podido infringir al alma durante la jornada.
Este es uno de esos álbumes a los que no le encuentro sentido diseccionar por temas, se trata de nueve canciones, cada una con su mundo propio, cada una con una historia que descubrir y vivir, cada una con su dosis de emoción encerrada y contagiosa, cada una con ese talento para emocionar, para alterar epidermis y excitar lacrimales que solo tienen los grandes temas.
Si gustan de los alegatos vitales y camperos de Townes Van Zandt, de las melancolías de milagrosa melodía del Gene Clark más fronterizo o de la susurrante poesía de John Prine no podrán evitar emocionarse y vivir un disco como este de Barna Howard titulado "Quite a Feelin' ".





jueves, 17 de septiembre de 2015

The Libertines - "Anthems for Doomed Youth" (2015)


El regreso de The Libertines causa en mi una extraña sensación, mitad emoción y mitad pánico, son varios los motivos para ambos estados, emoción porque la banda que comandan Pete Doherty y Carl Barat facturó hace más de una década dos de los Lps mas fascinantes del primer decenio del nuevo siglo en las islas británicas, y pánico por lo habitual que viene siendo el desencanto en este tipo de reuniones tras varios años de silencio, no siempre los discos son lo esperado ni el estado de forma de los miembros del grupo es el deseado, llegando a producirse casos dramáticos de arrejuntamientos puramente económicos. Si a esto le unimos los célebres episodios a los que la formación nos tiene acostumbrados a propósito de asuntos legales, adicciones y rehabilitaciones etc...pues todos estaremos de acuerdo en que cualquier cosa era posible.
Encima el día elegido para la presentación de este  "Anthems for Doomed Youth" tuvo que ser pospuesto una semana por asuntos de agenda según el grupo, cuando la fecha llegó, y el concierto de presentación debía celebrarse, éste se suspendió debido a un problema de salud de Pete, esta suspensión se hizo demasiado tarde, tan tarde como casi una hora después del horario previsto para el comienzo del bolo, casi nada...Posteriormente la formación aclaró que todo estaba bien, que Pete esta OK y que ha sido un problema privado...veremos.
Pero finalmente el disco está en la calle, el sábado lo desprecinté y dediqué la mañana a escucharlo, con nervios de adolescente y emoción contenida fui repasando una a una las 12 canciones que lo forman.


En el disco se aprecia que los textos viajan del pasado al presente, tan pronto nos sitúan en los gloriosos días de la banda y sus problemas con las drogas y la fauna que rodea a ese mundillo, que se nos plantan en la actualidad, en su realidad de padres de familia rehabilitados, hay no obstante alguna letra francamente cruda con cortantes frases.
El sonido se muestra menos acerado que en sus míticos discos de principios de siglo, mas actual y con un brillo mas nítido y menos mate, pero no supone un retroceso en cuanto a intención sónica, tal vez cierta madurez que muchos tildarán de viraje al pop, aún siendo así no me parece que sea una traición sino una leve amortiguación, no obstante sus letras mantienen la osadía y carácter de antaño.
No voy a establecer comparaciones con otros trabajos porque cada vez me siento menos tentado a hacerlo y no se si es justo, pero en este disco me he sentido enganchado desde la primera escucha por algunos temas que me han gustado mucho como: "Iceman", fascinante balada de tono acústico y texto a propósito de la convivencia con los camellos, el espíritu de los jóvenes libertinos se encuentra en la excitante: "Heart of the matter" con esas guitarras tan Johnny Marr, un tema excitante.
Se cierra el Lp con un emotivo y sobrecogedor tema: "Dead for love", homenaje a Alan Wass, un amigo de Dohery recientemente fallecido, que da sombrío y lúgubre carpetazo al trabajo.




Antes han desfilado temas como el single de presentación: "Dunga Din", atractivo corte con esencias reggae y ska y texto arrebatado y crudo. "Fame and fortune" es un tema de melodía con gancho y sonido inspirado en la música circense rusa.
Los temas discurren sin obstáculos, llegan y lo hacen sin causa aparente para mostrarles reticencias, divertidos algunos como: "Barbarians", la popera de tono sixtie: "Belly of the beast" o la ecléctica: "Glasgow coma scale blues".
También hay temas sosegados como el que da título al álbum, en "You're my Waterloo" repasan todas las estaciones de tren de las islas a través de un piano que conduce un bonita melodía y "The milkman's horse" es un precioso tema de arrebatador estribillo y letra cotidiana.
Los arrebatos mas punkarras llegan con: "Fury of Chonburi" poderosa y lasciva.




Confieso que estoy contento, tenía miedito y el disco me gusta, lo digo de corazón, cierto que quería que me gustase, quería disfrutar con él, pues es lo que siempre me ha dado esta banda, disfrute limpio y sin detenerme en pretensiones artísticas ni en sesudas disecciones. Insisto en que no quiero hacer comparaciones, simplemente se trata de un estupendo disco de The Libertines, esperemos que su estado de salud y la relación entre Pete y Carl sea buena y lo paseén con éxito por los escenarios el próximo 2016, les estaré esperando.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

2x1 - "El crujir de tus rodillas" - Nu Niles/Loquillo & Nu Niles.


Hace unos meses Loquillo grababa un disco de versiones junto a una de las bandas de rockabilly más respetadas de este país, Nu Niles, es álbum se tituló: "Codigo Rocker", la idea funcionó y además de un estupendo disco que contenía temas del loco ya publicados en discos por él firmados junto a sus formaciones habituales, especialmente Los Trogloditas, ofrecía además alguna versión castellanizada y un tema de los propios Nu Niles, este "El crujir de tus rodilllas" que los de la ciudad condal grabasen en 2009.
Fue una buena elección, pues se trata de un tema rotundo y muy rockero al que el Loco pone su sello a pesar de grabarla con los propios autores del corte,
Hoy hacemos un 2x1 español y un tanto diferente con esta canción, la pregunta es la de siempre...¿Con cual os quedáis???




martes, 15 de septiembre de 2015

Tanto con tan poco...Simon Joyner - "Grass, Branch & Bone" (2015)


Muchas veces parece que lo menos importante en la música es el decir, el sentir y el tarareo de la melodía. Empezamos a comentar estilos que nutren tal sonido, influencias que alimentan aquella estrofa, el quejido de esa guitarra de allí o la esencia del aliento de esta armónica de acá. Damos cobertura a la acción casi alquímica de un afamado productor, en ocasiones poniendo su obra por encima de la del propio compositor o escritor del tema, aclamamos la magia que un órgano otorga a una canción ignorando que aquella ya nació con duende (parafraseando a Joserra), que la magia se engendró en el alma del autor, en las lágrimas rememorando pasados, amores extraviados o seres olvidados, que el encanto se pegó a la melodía tras la sonrisa provocada por un verano lírico y pasional, por los ojos vidriosos de un ser querido dotado con la indefinible belleza que las arrugas dotan a los rostros abarrotados de bondad, a nuestros mayores que nunca serán viejos.


A veces es necesario asomarse a la desnuda sencillez que deja de manifiesto, libre y desinhibida ante el mundo, la belleza de una melodía, la poesía lírica, o épica de un texto, la pasión entregada que usa una voz quebradiza de emoción para conducirse a través de ella hacia el mundo, para escapar de la mazmorra de sentimientos a la que el autor abre su puerta para que el pesar, o la alegría, salga emboscada en su voz y que juntas derrápen por los lacrimales, recojan emoción líquida y terminen en la laringe para desde allí  expulsar un trozo de vida interior encarcelada al mundo, que lo recibe las más de las veces con indiferencia, asustado ante tanta desnudez, indeciso ante la falta  de artificios que oculten tantos sentidos a flor de piel, o de voz, tanta belleza que no se sirve de oropeles para no parecer tan fría, aunque si te entregas a ella resulte ardiente como un mar de lava.
En muchas ocasiones necesitamos entregarnos a canciones sin más, (ni menos), que las que habitan en espacios sonoros, sensoriales y emocionales como las que lloran, sonríen y se retuercen de honestidad entre los surcos del último disco de Simon Joyner titulado: "Grass, Branch & Bone" para entender el sentido real de una canción.
Un disco tan hermoso que escuchándolo esta oscura noche de despedidas estivales me ha hecho cambiar sueños proyectados sobre pupilas por palabras escritas en lienzo de luz.
Porque aquí lo que manda es lo que cuenta la voz, lo que lloran los escasos instrumentos, y la belleza de la humanidad creando desde la humilde sensibilidad del hombre normal,  el afortunado, al que los focos le queman la piel pero no le deslumbran al alma, calientan el corazón pero no abrasan el cerebro...acústicas, algunos instrumentos de cuerda y con arco, algunas teclas timoratas sin vocación de destacar y poco más, bueno no, mucho más...canciones, hermosas y tendidas sobre el césped, cual sábanas recién lavadas esperando que el sol de la mañana las vuelva tersas y agradables...¿cómo se puede hacer tanto con tan poco?.
Del alma, la garganta y el corazón del escribiente y el cantor, no del laboratorio de un estelar productor, salen canciones como: "Nostalgia blues", "You got under my skin"  u "Old days", por citar solo tres, música en toda la plenitud...escuchen...




lunes, 14 de septiembre de 2015

The Minus 5 - "Dungeon Golds" (2015)


Vamos a por otro disco de los que lleva desde las postrimerías del invierno esperando su turno, ahora que este le ha llegado mi pregunta es - ¿porqué he esperado medio año para degustar este enorme disco??? - Como el tiempo es materia dificilmente recuperable cuando ha sido consumido, no repararemos en lamentos y pasaremos a comentar los entresijos y bondades de este: "Dungeon Golds".
Hace algún tiempo en inquieto Scott McCaughey se encerró en su mazmorra, que es como él llama al habitáculo que dispone en su casa para la confección y fabricación de canciones, y reunió un buen número de ellas para un proyecto destinado al Record Store Day llamado; "Scott the Hoople in the Dungeon of Horror", se trataba de un conjunto de cinco vinilos de difícil adquisición debido al escaso número de copias existentes, (menos del millar).
Este trabajo que hoy me ocupa es una especie de recopilación de aquel, para ser distribuido por cauces mas ortodoxos y en cantidad suficiente para que los que tengamos la buena estrella de acercarnos a él podamos dotar a nuestra vida de una lucecita más con la que dulcificar nuestros días.
El señor McCaughey ha elegido para esta aventura la compañía de uno de sus proyectos más felices: The Minus 5. Se hace acompañar en esta ocasión de su amigo Peter Buck con quien compartió estadios y MTVs en su etapa de R.E.M, Jeff Tweedy, la baterista Linda Pitmon, esposa de Steve Wynn con la que ya ha compartido partituras en The Baseball Project (junto a Wynn) o Golden Smog, también esta presente en el disco las teclas del enorme Ian McLagan en una de sus últimas oportunidades para hacer temblar el suelo bajo sus pies con la presencia del sonido de sus teclados antes de marcharse y algún culo de mal asiento más.
Este disco que dispone de doce temas de perfecta construcción, se edifica sobre una base de lírico pop sixtie para desde allí expandirse con libertad y bien controlada anarquía.
Alguna de las gemas de este trabajo acogen un sonido intrincado e industrial que a un servidor recuerda al practicado por algunos artistas durante una época en los setenta en el continente y que da un cierto toque glam/powerpopero que lejos de estropear engrandece temas como: "My Generation" corte que abre las puertas de este disco y que atrapa desde el segundo 1", También "Zero Clowns" se presenta con ese sonido de industria pesada, se trata de un corte muy Bowieano con coros a lo Fab-4; acercamientos psicodélicos en "It's Magentha, man!", eléctrica y oscura.
El powerpop más iridiscente, guitarrero y anfetamínico llega con "The history you hate" y las guitarras, voces y teclas se unen para hacer la ola a la melodía impagable de "Remain in Lifeboat".
Esencias country-folks con caricias de steels en la preciosa y luminosa: "Sorry Town" y más densidad y melancolía en la crepuscular "The unforeseen" que al estribillo se convierte en Kinks y que cierra el álbum.



Elegancia y lujo en las corcheas y textura en "It's beautifull here" de preciosa orfebrería en teclados. El pop en mayúsculas llega de la mano de "Adios half soldier" absolutamente deliciosa, y "Chinese saucer magnolia" es un paseo por la avenida de The Kinks con acusticas y electricas jugando para que un deje Mark Bolan y el órgano de McLagan haga el resto, otro tema de oro dentro de esta colección exquisita de canciones.



Precioso tema que juega a los sesenta de ambos lados del Atlántico con The Byrds y The Kinks, se trata de la encantadora "Hold down the fort".
Terminamos este repaso de gemas musiqueras con otro pop de muchos quilates como es "In the ground" con un hermoso paso melódico y un final de intensidad y desorden absolutamente celestial.
Más vale tarde que nunca, y desde luego tarde ha llegado este "Dungeon Golds" que desde hace varios días esta haciendo que este final de verano sea más luminoso y templado que el resto de la estación.



domingo, 13 de septiembre de 2015

Los domingos photosong - The Rolling Stones - "Dead Flowers"


El otro día estuve frente a frente al "Sticky Fingers" revisitado este que se han sacado los Stones de la manga, estuve realmente tentado a arrastrarlo a la caja, pagar el excesivo precio que piden por él y llevarme a casa el mismo ramillete de obras maestras por tercera vez, hace años, muchos años que adquirí esta POM por primera vez.
Empieza a cargarme un poco este rollo de que las bandas aprovechen efemeéides varias para volver a vendernos lo que ya nos vendieron hace décadas con la excusa del material inédito, lo cierto es que el hecho de que sea inédito no siempre implica que sea bueno, pues bien pensado si dichos registros no fueron utilizados en su día por algo sería ¿no?
De todo hay ciertamente, y los temas que han ido distribuyendo Sus satánicas majestades de este nuevo "Sticky Fingers" no ha sido excepción, tomas mejores y otras peores, pero no he escuchado ninguna que supere al original, además todo el proyecto tiene un tufo a timo que no puede con él, en mi opinión.
Resumiendo, que a pesar de tratarse de mis Stones y de uno de los discos más grandes de la historia de esto del rock and roll, decidí que me volvía a casa con las manos vacías y seguía con mis versiones del disco de la cremallera (o los dedos enlatados) de toda la vida, así que este domingo me lo pincho y os invito a este "Dead Flowers".
¡Feliz domingo!!!



viernes, 11 de septiembre de 2015

The Delta Saints - "Bones" (2015)


Hay discos que se acomodan en tus orejas desde la primera toma de contacto con su contenido, sus melodías, su sonido y sus textos no oponen ninguna resistencia y todo fluye de manera sencilla y rápida.
Unas veces, estos trabajos tras el estallido inicial pierden fuelle, otras veces por el contrario no dejan de brillar y deleitar al oyente, son álbumes inmediatos y afilados, todos tenemos unos cuantos en la sesera.
Otros en cambio se hacen de rogar, las canciones no fluyen, parece que se arrastran y salen a borbotones en lugar de a chorro libre, son necesarios varios pases para conseguir algo con ellos.
En estos casos suelen ocurrir dos cosas, una es que tras un número indefinido de escuchas terminas tirando la toalla ante lo que amenaza con convertirse en una perdida de tiempo irreparable; la otra es que poco a poco el contenido del disco empiece a tomar forma, las piezas diseminadas y sin orden aparente, empiezan a encajar, y el puzzle va cogiendo forma y tomando sentido, hasta que termina formando un mosaico de hermosa contemplación que puede seguir creciendo indefinidamente, no será el primer álbum  que hoy ocupa plaza destacada en mis preferencias que empezó con este lento y abrupto comienzo.


El segundo disco de la banda de Nashville: The Delta Saints titulado: "Bones", (cuarto contando dos EPs anteriores) es de los de esta segunda especie, claro que aún es pronto para saber hasta donde llegará su crecimiento y a que nivel de excelencia terminará escalando, pero de momento el perseverar ha tenido su recompensa -no siempre es así-  de lo cual me alegro, pues su anterior Lp: "Death Letter Jubilee" fue uno de mis trabajos favoritos del año 2013.
Aquel debut en larga duración lo han estado defendiendo bajo los focos durante muchos meses, llevando su sudoroso y pantanoso sonido por escenarios de medio mundo y consiguiendo convencer a todos de su poder y raza también en estas lides.
Era el momento de su segunda acometida en estudio, y llegó durante este verano, el disco hacía suponer otra ración de rock sureño aderezado con blues del delta (como no), riffs que miran al hard-rock y suspiros country y folk administrados cuidadosamente.


Y eso es lo que nos encontramos entre estos surcos, pero también hay algo más, algo que servidor no esperaba, una capa extra de barniz, un deje funk y un toque psicodélico que me pilló de sorpresa y que dota al sonido de una exuberancia que no puso fácil la asimilación del trabajo para mis oídos, confiados en encontrar algo más ortodoxo.
En los textos se vislumbra que la mayor parte de las canciones han sido escritas en la carretera, y en el título elegido, la vocación enraizada y de linaje de la propuesta sónica.
El núcleo del sonido que busca el disco se encuentra en mi opinión en "Dust", tema de agoreras guitarras y ambiente pantanoso que parece nadar en arenas movedizas, percusión siniestra y canto reptante que suena desesperado y que atrae sobe sí toda la pasión sureña y del delta de la formación.


En el tema de lanzamiento del disco: "Heavy hammer" se advierte ese ritmo funk en tambores y bajos que junto con la ácida guitarra crean un soporte sobre el que se eleva un rock de sensaciones southern con sorprendentes detalles en teclas honky-tonk.
Pero el disco se abre antes, con "Sometimes I worry" que ya marca diferencias en cuanto a pretensiones sónicas mas complejas que en el precedente de 2013, pretensiones que se reafirman en "Bones", tema con un cierto aire africano en percusiones y teclas que sorprende por su estructura sonora.
"Zydeco" es otro corte poco ortodoxo, con un piano de carácter jazzistico y unos coros de tenue efecto, el toque psicodélico se extiende en arreglos produccionales.
En cambio "Butte La Rose" es un southern rock con toda la actitud calenturienta propia del género aunque le instigan pinceladas lisergicas, una de mis favoritas sin duda.



La cita con el folk y los tempos líricos de las atardecidas llega con "My Love", y con la rotunda: "Into the morning" nos asaltan con el rock más stoniano, cuando los de Mick se dejan llevar por el funk.
"Solf spoken" da el ingrediente soul a la mezcla que vira pronto con percusiones que recuerdan al continente negro de nuevo y ataques distorsionados, teclas y estribillos extremos para un tema que tarda en clavar su bandera.
Y termina este osado trabajo con la chispeante actividad folk de un tema extraño en instrumentación y liturgia continental llamado: "Berlin".
El nuevo disco de The Delta Saints no apuesta por lo seguro, arriesga y se muestra celoso de su propia idiosincrasia sónica, no se entrega a la primera y se hace el estrecho, pero consigue convencer, hasta donde llegará lo dirá el tiempo, de momento se ha hecho un hueco entre los discos southern que más me están convenciendo en el presente curso.

jueves, 10 de septiembre de 2015

The Strypes - "Little Victories" (2015), Si pero no...


A veces resulta increíble que se produzcan publicaciones de grupos a los que sigues o pretendes seguir y que te pasen desapercibidos.
Tanta es la información sobre lanzamientos, la oferta para escuchas en streaming y la disponibilidad de material para acomodar en el disco duro en listas de espera muchas veces infinitas, que se ponen en circulación productos que no ves y que terminas encontrando de casualidad por los medios de toda la vida, es decir, encontrando el disco en la estantería de una tienda...¡increíble!.
Y así fue como me entere de que los jovenzuelos de The Strypes tenían nuevo trabajo en la calle: "Little Victories", tal fue la impresión que me causó su primera acometida que no me lo pensé dos veces y me lancé de cabeza a por el artefacto.
Su primer disco, aquel: "Snapshot" supuso una bocanada de aire fresco, me encandiló a la primera y de un golpe su fuerza, su desparpajo y su esencia pub, descaro vocal, ritmo enloquecido y distorsión que le daba al sonido un aire a lo Dr. Feelgood sin olvidar la aureola brit en unas melodías en las que tenían presencia The Kinks o The Beatles, todo ello facturado de forma fresca e impregnada de una libertad propia de la adolescencia.
Con esas premisas no es de extrañar que el nuevo trabajo de estos cuatro sinvergüenzas prometiese más dosis de disfrute y locura rock/garajera.
La misma inmediatez de sensaciones que experimenté en su primer disco la experimenté en la primera escucha de este, pero con un cambio sustancial, el desparpajo, la fuerza juvenil, y el tono desenfadado y de grupo de pub en busca de chicas había, si no desaparecido si mermado, menguado considerablemente.
Me resultó, y unas semanas y escuchas después me sigue resultando, como uno de esos trabajos de laboratorio tan tristemente habituales en la música actual (especialmente en U.K.), un proceso de coloraciones casi alquímicas para conseguir que algo parezca sin ser, que tenga lo que tiene que tener para crear dudas razonables en las escuchas más meticulosas y que no tengan, tras la disección, elementos probatorios de las amputaciones o modificaciones aplicadas a éste con respecto al producto original, resumiendo que el sonido es un: si pero no de "Snapshot".


Muchos dirán que siguen los riffs distorsionados y vitalistas, los estribillos con gancho y la vocalidad de tono teenager, pero no, no es aquello que rasgaba cualquier resistencia que pudiese aparecer ante la afilada inmediatez de los temas facturados y escupidos por los de Cavan en 2013.
Todo está atenuado, amortiguado y barnizado, el tono de esmalte utilizado es el que acompaña a otras bandas de las islas que no terminan de atraparme, el que acompaña a Arctic Monkeys, Kasabian o The Fratellis por ejemplo, se aleja el espíritu de Dr. Feelgood o de Bo Diddley y bien que lo siento.
Pero no quiero causar una impresión equivocada, no me parece un mal disco, simplemente un disco que evoluciona hacia un terreno mas moderno, más actual y menos germinal, menos antiguo, y eso creo que no favorece al espíritu de estos tipos, que creo que son de otra pasta, de una pasta musical anterior a los experimentos pro-radio formula de hoy, movimientos que pueden hacer mucho daño a su música, no creo que deban dejarse sucumbir al efecto segundo álbum en el que se busca demasiadas veces la consolidación comercial en lugar de la artística, espero una reacción en el tercero, pues es la típica historia de gente que con empecinamiento artístico y creativo llegará el afecto por parte del público, el mío lo consiguieron en el primer disco y lo tienen tras este segundo lanzamiento.


Porque el disco es divertido, no desternillante, pero si con momentos de calidad, de riffs rabiosos y aire sesentero, desarrollan algunas muy buenas melodías beat y derrochan vitaminas en varios cortes francamente estupendos como: "Get into it", "A good night's sleep anda cab fare home", la poderosa: "Queen of the half crown", "Best man" metálica y desquiciada, la underground y contaminada acción de "Three streets and a village green" o la machacona y puntiaguda de histérico estribillo: "Cruel brunette", aunque mi favorita es "Fill the spaces" un tema beat de cuando la invasión británica afilaba las navajas en locales de mala muerte, en la frontera entre los cincuenta y los sesenta, muy Beatles de la época The Cavern.
Buen segundo disco, inferior al debut por causas de la producción y enfoque de este entretenido y aún prometedor "Little Victories", tiempo habrá de seguir comentando los progresos de estos The Strypes que mantienen el crédito aunque se me antoja vital el posicionamiento de la banda de cara al tercer Lp, en especial si este funciona en listas y ventas.