sábado, 29 de noviembre de 2014

George Harrison - "All Thing Must Pass"...Esperanza

Que queéis que os diga, a mi en el fondo, y no tan en el fondo, esta me parece una canción de esperanza y que habla del germen y significado real de la vida, el paso del tiempo...
¡Gracias George!!!...gracias por todo.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Algunos discos "En Vivo" menos famosos - "It's Too Late To Stop Now" (1974) - Van Morrison.


La idea de esta sección viene de una de esas cabalgadas que te pegas por la red musiquera cuando por lo que sea, el otoño o la falta de planes de un día en concreto, no tienes nada mejor que hacer y solo la protección del hogar te parece adecuada para esperar tiempos mas animosos.
En una de esas me encontraba el otro día cuando me vi, sin saber como llegue allí, visitando páginas en las que se comentaban y ordenaban los mejores directos de la historia, ya sabéis esas listitas que muchos odian y otros adoran, yo reconozco encontrarme en el segundo grupo.
El caso es que entre todas las listas había un ramillete de discos que acaparaban primeros puestos, como si su incursión fuese una especie de dogma de fe musiquero.
No hace falta que los enumere, ya sabéis:"At Filmore East" de ABB, "Made in Japan" de los Purple, "Live at Leeds" de The Who, "Concert For Bangladesh" de Harrison & Friends...bueno ¿qué os voy a decir?, los habituales. 
No seré yo quien cargue contra ellos, en absoluto, los adoro tanto como el resto de mortales rockanrolleros, pero si creo que hay otros, que si bien son igualmente valorados por los mas introducidos, están menos presentes en la primera plana mediatica, como que son menos famosos y creo que es momento de pararnos y enseñarlos públicamente, aunque la mayoría los conocéis y los habéis disfrutado, y lo que queda.
Y como se trata de hacer mención de ellos mas que de diseccionar lo que resulta evidente con el único acto de pinchar el artefacto, intentaré ser breve y conciso.
Justo me parece pues dar comienzo con este "It's Too Late To Stop Now" que el gran Van Morrrison publico en 1974.


Grabado durante el verano de 1973 en Los Angeles, Santa Mónica y Londrés junto a una banda de once profesores que parecían traer su destreza y sus instrumentos del mismísimo paraíso, y que fue bautizada como The Caledonia Soul Orchestra.
Ni que decir tiene que esta gira supuso el colofón a la época mas dorada del irlandés, momento de agrupar en escena y con ornamento orquestal de lujo todas aquellas maravillas recogidas en sus primeros ocho discos en solitario mas alguna propina cosecha de los imprescindibles Them.
Así que nos encontramos con interpretaciones de órdago, auténticamente acojonantes, ya que además de la banda, el estado vocal de Van es apabullante, canta con tal libertad y fiereza que por momentos hace estallar los clavos de la tarima del escenario, pero también con tan emotivo terciopelo que ni los suspiros de un hada buena pueden ser tan dulces y emocionantes.
Se entiende que borda los temas de aquellos álbunes que son masterpieces incuestionadas, temazos  como: "Cyprus Avenue" ("Astral Weeks"), que cierra el disco (doble por cierto), "Into the Mystic", "These Dreams of You" y "Caravan" ("Moondance"), "Warm Love" ("Hard Noise The Highway"), "Saint Dominic's Preview", "Listen To The Lion" ("Saint Dominc's Preview"), "Gloria", famosísimo tema de su primera banda Them o el sigle inédito "Domino"; además de sobrecogedoras versiones como: "I Believe To My Soul" del gran Ray Charles, El célebre gospel de Sam Cooke: "Bring it at Home to Me", el blues que desborda fuerza y pasión: "I Just Want to Make Love To You" de Willie Dixon...
Resumiendo, que lo mejor es escucharlo, abandonarse, dejarse en manos de ese sonido clásico, frenético, ardiente y pecamisono de un directo, que si bien no es tan famoso como otros es, en opinión de un servidor, uno de los mejores de la historia.








jueves, 27 de noviembre de 2014

Mark Olson - "Good-Bye Lizelle" (2014).


Hace unos meses The Jayhawks nos visitaba dejando una serie de conciertos desparramados por la piel de toro que me temo que perdurarán largo tiempo en las memorias de los que tuvimos la suerte de asistir a alguno de ellos.
En estos, Gary Louris se ponía al frente de la formación sin el liderazgo conjunto de Mark Olson, histórica media naranja del de Ohio en la banda formada en Minneapolis y el ego que oponía su peso en el plato de la balanza al de Louris para nivelar esta y así propiciar la creación de alguno de los mas delicados y perfectos discos que banda alguna haya facturado en las últimas décadas.
La última (o tal vez penúltima) deserción de Olson no se echo demasiado de menos en los conciertos del pasado verano, yo al menos no le eché de menos, pero sin duda todos hubiéramos preferido que estuviese allí, no es discutible que si ambos artistas se encuentran en aceptables relaciones son capaces de crear instantes mágicos tanto en la intimidad de la composición, en el secreto trabajo del estudio o en la exposición pública de su arte ante el respetable.


El caso es que mientras Louris recorría el mundo presentando en directo un repertorio basado en alguno de los discos mas destacados de la formación, aunque injústamente considerados menores por algunos, Olson recorría el mundo y componía canciones en este viaje, que conociendo al bueno de Mark tendría un carácter introvertido y de autoconocimiento, para terminar recopilando un ramillete de temas engendrados en países como Sur África o Armenia, y grabados de forma casi artesanal junto a su actual novia, la cantante y multi-instrumentista noruega Ingunn Ringvold.
No sentí en principio demasiada curiosidad por este nuevo trabajo titulado: "Good-Bye Lizette", pero en poco tiempo me eché a la vista varias criticas venidas de allende los mares que alababan al disco y a los creadores del mismo, la pareja Ringvold/Olson, llegando a compararles con aquella tan encantadora que brevemente formaron Mitchell/Nash hace mas de cuarenta años.
Así que finalmente me hice con el disco y las primeras escuchas no resultaron decepcionántes, ¡ojalá!, me resultaron narcotizantes y soporíferas como no creía posible en tan excelso compositor como Olson, así se lo expresé a mas de un amigo en aquellos primeros días de convivencia con el álbum.


Pero no me preguntéis que fue lo que me motivo a seguir intentándolo, pero el caso es que inasequible al desaliento seguí pinchando el disco que poco a poco fue entrando, haciéndose mas claro, fluido y comprensible.
No respaldaré las opiniones, realmente excelentes, que he leído en algún medio, y de la comparación (odiosa como todas), con mi canadiense favorita y mi admirado británico ex-The Hollies no voy ni a hablar, pero si diré que una vez inmunizado de las primeras acometidas que me parecieron rebozadas en adormidera, hoy el disco me parece un delicado trabajo, campestre y soleado, optimista y mimoso, de fuerte contenido místico, excesivo tal vez, y básica propuesta sonora que mira en ocasiones a Love, en otras a CSN y en otras a The Who...Explico lo de The Who...Que me áspen si el tema de apertura de este trabajo: "Lizette Djan" no me recuerda a ciertos efluvios medievales del maravilloso "Silas Stingy" compuesto por el desaparecido John Entwistle para el infravalorado "The Who Sell Out"...Bueno igual son cosas mías.
De cualquier forma me parece un bonito tema de instrumentación diversificada y aire, como digo, medieval y teclas de renacentista evocación, igualmente medieval y legendario me resulta la también bonita "Running Circles", con la colaboración en las voces de la paternaire de Olson, aspecto que se repetirá felizmente durante todo el disco.
Más ortodoxia y parecidos razonables con el folk de tonalidades muy Crosby, Stills and Nash se escapan de los pentagramas que encierran temas como: "Poison Oleander" o "Cherry Thyeves", bonita y entonada a dúo, con la voz de Olson como marcando el camino a la hermosa de Ingunn.
Folk de optimista acento y sencilla presentación en la agradable: "Wich World is Ours?". 



Recuerdos a mis adorados Love creo percibir en: "Say You Are The River" y "Jessee in an Old World", no demasiado conseguidas, en especial la segunda, con un toque oriental que no le va nada.
Y también recordatorios a los inefables The Jayhawks en: "Heaven Shelter" de feliz estribillo y más aún en la bonita balada a piano: "All These Games"; también "Long Distance Runner" recorre el camino ya conocido por el autor, aquel en el que se encuentra el germen del bello folk-pop que antaño encontró junto a su amigo Louris, para con este secreto pasar ambos a la historia.
Bonito tema para cerrar el álbum: "Go-Between Butterfly", también acompañado de piano y la voz de la dama que se adapta a un protagónico segundo plano y que suena realmente encantadora.



No es mi disco del año, aunque no ha terminado resultándome tan aburrido como en unas primeras escuchas amenazaba, aún así, me resulta excesívamente meloso, sobrecargado de misticismo y con una no siempre acertada elección de instrumentos, todos rudimentarios y alejados de la corriente eléctrica, pero entrega algunos detalles que recuerdan quien esta tras las composiciones y ciertos momentos francamente inspirados y hermosos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Joseph Arthur - "The Graduation Ceremony" (2011)

Cuando Peter Gabriel conoció e impulsó la carrera de este artista por algo sería, algo sin duda vio el bueno de Peter en aquel joven para acogerlo en su sello y en su seno.
El caso es que el muchacho, además de músico que desarrolla su carrera tanto en solitario como participando junto a Ben Harper y Dhani Harrison del terceto Pistfull of Mercy, es también instrumentista, pintor y poeta, pero encima posee su propio sello y banda: The Lonely Astronauts...una joya.


Edita su primer disco en el año 1997: "Big City Secrets" que le sirvió para darse a conocer e iniciar una prometedora carrera que aún hoy continua firme y respetada.
Pero esta andadura tiene un momento culminante en el año 2011 cuando es editado su disco número ocho sin contar EPs, este fenomenal: "The Graduation Ceremony".
Hace tiempo que tenía ganas de hablar de él, pues se trata de una deliciosa colección de canciones con unas exquisitas lineas sonoras de acompañamiento todas ellas, hermosas letras y textura gaseosa, relajante y susurrante.
Después de dos discos firmados junto a The Lonely Astronauts, vuelve a figurar su nombre solo al pie de este trabajo, que nos trae a un Arthur introvertido y exquisito, con una serie de suculentas melodías bajo el brazo que trata con mimo en el estudio, gracias a la delicada producción de John Alagia y él mismo.


Como un onírico viaje se puede describir este disco que cuenta con violines atmosféricos y suntuosos, la voz preciosa que hace golosa cobertura de Liz Phair y la batería de Jim Keltner además del bajo y voz de Sibyl Buck que es también la bajista de su otra banda The Lonely Astronauts.
El resto es: canciones, bellas y de fácil asimilación, un total de doce, a cada cual mas deliciosa, de etiqueta folk y escasa ambición sónica, innecesaria ante el carácter y vocación demostrado por tan hermosas melodías, que se las intuye deseosas de volar libres y llegar...y llegan.
Y es que es acaso posible que no llegue un tema como el que abre este disco, una melodía hermosa coronada con baterías precavidas, pianos de humilde hermosura, cuerdas de nostálgica sonoridad y acústicas subrayando con sus arpegios el bello discurrir vocal con que se luce, que no se exhibe, Joseph Arthur, un tema realmente delicioso titulado: "Out On A Limb".



Pero lo mejor es que este solo es el principio, compitiendo con esta nos iremos encontrando con otros cortes como "Horses", de similares credenciales y un aire mas folk, mas legendario gracias a una steel que aulla y unas cuerdas que dotan a la hermosa linea de una profundidad oscura, como de tradición, fenomenal.
Una recitación que se despereza sobre una cuna de acústicas salpicadas por violines y coros como si de gotas de rocío se tratase, bella y onírica, romántica y quimérica, se trata de "Someone To Love".
El falsete caracteriza a la escurridiza e imposible "Watch Our Shadows Run", nuevamente con un imaginativo y profundo trabajo en las cuerdas, sonidos de bronce sobre la plata de la voz de Arthur.
Un folk que recuerda mas a las islas británicas escuchamos en la de tendencias rockeras titulada "Gypsy Faded", de guitarra nerviosa,




"Face in the Crow" nos lleva de viaje a Irlanda, con sus tristes vientos y sus cuerdas tabernarias, solida y nostálgica arrastra su melancolía a través de un emotivo y dulce estribillo.
Densas atmósferas un tanto introvertidas y sesudas, de mas dificultosa asimilación pero fino trabajo en los controles despiden el disco con la mística: "Love Never Asks You To Lie" cuyo principio sónico ya había sido anticipado en la vaporosa y catártica: "This is Still My World" o la tenue semiocuridad de "Call".
También Thomas encuentra un hueco en los surcos de este vinilo para artesanales piezas de pop elegante y pegadizo, como el que encontramos en la luminosa electricidad de "Almost Blue", de contagioso estribillo, corte de esencia ochentera. o el folk pop dominado por el piano de la excelente "Over The Sun".





La breve y eléctrica "Midwest" es la encargada de despedir el álbum a golpe de coros y decibelios exquisítamente controlados, suciedad sónica entre tanta pulcritud.
Disco cumbre de un artista excelente, que este 2014 nos ha regalado un excepcional homenaje al inolvidable Lou Reed y que en este "The Graduation Ceremony" probablemente alcanzó su cota mas alta de inspiración y comercialidad bien entendida facturando un disco que atrapa por sus melodías y sus ambientales bondades orquestales que a muchos gustará y a los mas apegados a la distorsión igual menos.

martes, 25 de noviembre de 2014

Nuevo disco de Hush 'n Rush..."Welcome To The Slum" ...¡y van tres!


Es que no es normal en los tiempos que corren que un grupo se lance a grabar y publicar tres discos en un solo año, pues eso acaba de ocurrir en el día de ayer con la publicación del tercer disco en este 2014 de los helenos Hush 'n Rush titulado: "Welcome To The Slum", que llega tras el enraizado y continuista "Dogs & Vultures" y el recientemente comentado aquí "Tales Never Told" que sorprendió rompiendo la trayectoria de la banda hasta la fecha ofertando un disco desenchufado y de instrumentación acústica.
Esta tercera entrega parece ser que apuesta por todo lo contrario, un disco que aleja las tendencias mas funkys de la formación y se centra mas en el blues de distorsionadas intenciones que dejan asomar en las dos primeras entregas y que ahora campa por sus respetos en los surcos de este tercer disco donde los decibelios parece ser que imponen su ley.
Me tienen atrapado los chicos de Papadopoulos, lo confieso y estoy deseando escuchar este nuevo trabajo del que os dejo adelanto y bandcamp del grupo para echarle un oído al trabajo.

http://hushnrush.bandcamp.com/



lunes, 24 de noviembre de 2014

Sheena Easton - "Telephone", aquel videoclip...


Una vez mas tengo que referirme a uno de los compañeros de blogosfera de los que tanto aprendo, es un lujo para todos disponer de algunos blogs musiqueros de la enjundia que disponemos en esta comunidad blogera que formamos unos cuantos chalaos, y que cuenta con cerebros y plumas excepcionales de las que algunos aprendemos y disfrutamos.
Hoy me refiero a bernardo de adrés herrero, su blog es básico para mi, (como otros muchos), y hoy me ha alegrado el lunes gracias a un post de esos frescos y originales que le caracterizan en torno a las reinas musiqueras de la frontera entre los 70's y los 80's y que recomiendo no os perdáis, para eso solo pinchar aquí.
La cuestión es se que menciona en el mismo a Sheena Easton, reconozco que tenía olvidada del todo a esta cantante, pero me ha venido su recuerdo como un sunami, recuerdo de la época en que era objeto de deseo adolescente que encendía al que suscribe cuando en los ochenta, un poco mas adelante en el tiempo a la referencia de don Bernardo, la veía una y mil veces en el videoclip de su megaéxito (también olvidado por mi), "Telephone", clip en blanco y negro, sugestivo y que yo veía erótico, además de humoristico y "terrorífico", la cuestión es que no he podido evitar sugeriros empezar la semana con esta diva ochentera que encenció algo en el joven Addi...aunque escuchada hoy la canción me ha parecido inaudito que me gustase hace treintaintantos años...en fin!!!
Otra lástima es que el vídeo es en versión en castellano, no he sido capaz de encontrarlo en ingles pero para ello y por si a alguien puede interesar aporto también actuación de la mencionada reinona interpretando el hit en su original ingles.
Señoras y señores, les sugiero un viaje al pasado para empezar semana y enfrentar lunes con Sheena Easton. (cortesía inspiracional de bernardo de andrés herrero).
¡Buena semana!!!



Señores para aquellos que quieran ver este video en la original versión en ingles, el amigo Evander nos lo ha encontrado y facilitado en enlace, solo teneís que pincahr en el link y disfrutar del vídeo por cortesía del gran Evander.
Gracias amigo.
http://vimeo.com/51636949




sábado, 22 de noviembre de 2014

The Police - "Outlandos d'Amour" (1978).


Echando la vista atrás, a día de hoy no me puedo creer que hace tan poco tiempo, exactamente en el año 2008, la visita de The Police, en su vuelta a los escenarios, por mi ciudad pasase desapercibida para un servidor que tiene como único acercamiento al bolo la escucha desde la ventana de mi casa en la lejanía de unas difuminadas notas que rodaban por las faldas del monte Kobetas donde Sting, Andy y Stewart desplegaban su repertorio en el BBK Live de aquel año y llegaban vagamente a mi posición.
Durante muchos años renegué de los británicos, renegué también de Sting en solitario y de los discos firmados por este bajo cualquiera de los dos apelativos.
Todo lo que tuviese que ver con los Londinenses me sonaba viejo, pasado y maltratado por los lustros, llegue a sentir una cierta antipatía por la formación, y eso que "Synchronicity" (1983), fue el primer disco (casette en este caso) que adquirí en lengua inglesa.
Pero el caso es que en cierta ocasión un amigo me obsequio con un par de albunes en vinilo del grupo (los dos primeros, uno de ellos este que hoy protagoniza esta reseña) y tras pincharlos un par de veces me sentí...como decirlo...viejo, pasado y maltratado por los lustros.


Redescubrí a The Police como una formación que dispersaba frescura y luz, que transmitía la juventud del rock brit y el poso cool de la música negroide de allende los mares, y todo ello tocado por el humo expulsado por el rescoldo de la hoguera punk que empezaba a extinguirse...eso es lo que me ató a ellos hace treinta años y que equivocádamente creí desaparecido con la llegada del nuevo siglo, hoy, todo aquello lo vuelvo a sentir mientras la aguja del plato araña los surcos de la mezcla de soul y evocaciones a los Beatles de primer curso de: "Hole in My Life".
Pelillos a la mar y concentrémonos en la poderosa apertura de este "Outlandos d'Amour", uno de los temas en los que se huele a ese humo de la hoguera punky de la que os hablaba, aroma que lleva adherido a su fibra sónica, imposible no detectar aunque atenuado por perfúmenes de rock y pop de efervescencia juvenil y de improvisada actitud, hablamos de la extraordinaria y fibrosa "Next to You".
Bajo estas mismas coordenadas parecen haber sido engendradas la epiléptica "Peanuts" de vigorosa base rítmica y guitarras chillonas que dejan gran protagonismo protagonismo al bajo, y la mas ronca guitarra que cubre la frenética actividad sísmica de los tambores de Copeland en la excelente "Truth Hits Everybody".



Y están los éxitos claro, como ese zapatazo semi-ska que es la imprescindible "Roxanne", que fue el trampolín del grupo, o los ritmos reggae con que se contamina el pop-rock de dos zambombazos inmortales como: "So Lonely" y mi favorita de siempre "I Can't Stand Losing You".






Los falsetes del redundante estribillo de "Be My Girl-Sally" encienden la sangre en un segundo, después un fondo jazz de piano escolta la perorata hablada de Sting, para volver al vertiginoso estribillo, divertido tema.


El que no lo es y de hecho creo que nadie recuerda ni pincha hace años es el sobrante reggae de tendencias soulero-africanas: "Masoko Tanga", en mi opinión prescindible y aburrido, cierra el disco.
No me quiero olvidar de esa pepita de oro pop que es la estupenda "Born in The 50's", bailable y pegadiza, de guitarras ácidas y juguetón estribillo.
Tremendo disco debut de la banda que marco el final de los setenta y el inicio de los ochenta desde el Reino Unido junto a U2.



Sigue siendo mi disco favorito de este grupo que hoy, recuperado para la causa musiquera de quien suscribe, solo me causa inquietud por la torpeza de haberme perdido el bolo que hace unos años ignoré, y eso que fue tan cerca que escuchaba sus trallazos desde la ventana de mi casa.
Otra vez será.
Feliz fin de semana!

viernes, 21 de noviembre de 2014

His Golden Messenger - "Lateness of Dancers" (2014).

No digo que sea lo normal, pero no es extraño en absoluto que la irrupción de un disco traído a la blogosfera por algún camarada de postín, como en este caso el Señor del Cierzo, don Jesús, termine pasando por los oídos de los diferentes blogeros que la formamos, comunidad que parece amplia pero que realmente no lo es tanto, y cause un pequeño alboroto en el que todos, o casi, coincidimos en elogios y parabienes para con el artefacto en cuestión.


Esto es lo que hasta hace poco estaba ocurriendo con el último álbum: "Lateness of Dancers" de este dúo de Carolina del Norte que responde al nombre de Hiss Golden Messenger y que reconozco hasta hace unos meses desconocía del todo.
Y debo decir que me he volcado con el disco tras conocer las apasionadas crónicas y comentarios que he leído e incluso escuchado a viva voz a mas de un comentarista musiquero sobrádamente respetado y admirado por mi.
Tal vez las expectativas previas causaron un equívoco en mis deseos que propiciaron una composición de lugar que no tenía demasiado que ver con lo que finalmente escuche en la hora de la verdad de pinchar el disco.


Pues lo que escuché es un disco de bonitas canciones cantadas con una hermosa y broncínea voz por M.C. Taylor, autentica alma de la formación, que miran a la tradición folk del país del Tío Sam, líricos lamentos flotando en los aires cálidos de la pradera y bellos deseos que duermen su amanecer a las orillas del Mississippi, esperando el crepúsculo para brillar en todo su esplendor y desperezarse.
Entre las corcheas que construyen los temas nos encontramos las sombras de JJ Cale, muy presente en la apertura, la bonita "Lucia". En los huecos de magia que quedan entre voz y violines susurra al oído de Taylor, el mas campestre Bob Dylan, insuflando su fraseo mágico, que es recogido por nuestro protagonista de forma admirable: "Drum" es un buen ejemplo de lo que digo, canción que cierra el disco dejando un muy buen sabor de boca.



"Mahogany Dread" es posíblemente el corte que mas me gusta de todo el disco, perféctamente identificable dentro de la atmósfera de un hipotético "Harvest" del siglo XXI, es un precioso medio tiempo cantado con un delicado fraseo y avellanado timbre.
Preciosa balada de piano: "Day O Day (A Love So Free)", con unos coros de órdago para embelesar el estribillo.
El blues viene de visita en un par de temas, mas atenuado de lo que nos acostumbran los texanos ZZ-Top, pero con similar actitud en la firme y machacona "I'm A Raven (Shake Children)", y también hace un guiño, escondido tras la húmeda melodía de "Souther Grammar", blues que suena como cuando Dylan los canta reinventando el género.




Country con piano en "Saturday Song" y profundidad en la elegante y oscura: "Lateness of Dancers", también con el piano como protagonista y nuevamente vocalidad arenosa y quemada por el sol, me recuerda al Neil de pajar y mazorca de maíz, estupenda.
Completan el trabajo "Chapter & Verse" y un tema que bien podría esperarse en aquel Bruce que parece perdido para siempre, cuando miraba en blanco y negro las infinitas carreteras que atraviesan "Nebaska", el épico "Black Dog Wind (Rose of Roses)".



Alguno pensará: - Pues no ha puesto tan mal el disco -; No!...es que no es en absoluto un mal disco, la diferencia entre esta reseña, hecha con respeto y sinceridad, y otras, creo que estriba en la pasión, no tan presente en mis lineas ni en los latidos habidos en mi mientras las escribía, y evidéntemente si en lo aportado por amigos que desprendían felicidad y emoción en sus comentarios.
Tampoco me parece un disco en el que encontremos nada especialmente nuevo, si bueno, bueno en construcción y ejecución, agradable paseo melódico con una voz excelente de protagonista, pero no mucho mas, no me ha sorprendido llegando hasta mi corazón como un estilete de dulzura como si hicieron los últimos trabajos de Jason Isbell, Danny & The Champions of The World o Malcolm Holcombe, que pueden tener ciertos puntos en común.
En estos aspectos radica, entiendo, la diferencia, y ciertamente lamento establecerla precisamente yo, lo he intentado de veras, quería sentir lo que mis amigos, e incluso mi hermano también (otra voz autorizada), esta encantado con este artefacto, pero gustándome, pareciéndome un muy buen disco, no me alcanza como otros...bueno me imagino que en estas cosas está también la gracia de todo esto ¿no?.

Reseña escrita para el blog musico-cultural ZRS y publicada con fecha 19/11/2014, y que es posible visitar, publicación y en consecuencia blog pinchando aquí.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Lucinda Williams - "Down Where The Spirits Meets The Bone" (2014)...Existe.


EXISTEN CANCIONES...

Existen canciones que son Rock and Roll porque no pueden ser otra cosa, el rock vive en ellas, ha nacido en ellas cuando fueron alumbradas, empezó a latir y darles vida cuando las parió el creador de las mismas. Son canciones que vienen al mundo marcadas, con una marca a fuego, embrionaria y sublime que las dignifica en lugar de humillarlas como a las reses, ese embrión es puro y transmite realidad y verdad porque es hereditario, se hereda por el ADN, pasa de creador a obra. Nada ni nadie puede evitar que canciones así sean lo que son: Rock and Roll.
Existen canciones como: "Protection", "Burning Bridges", "Foolishness", que son rock and roll, muy buen rock and roll y existen porque están en "Down Where The Spirits Meets The Bone", el último disco Rock & Roll de Lucinda Williams.




Existen canciones en las que habita el soul, lo hace oculto o a las claras, seguro de si mismo, habita y delimita los bordes de la canción con su influjo, mágico y poderoso, cubriéndolo todo con su fino y ligero manto de seda, son canciones nacidas para la caricia y el susurro, también para la sincera exaltación de sentimientos o ideas.
Existen canciones como: "Big Mess", "Temporary Nature (Of Any Precius Thing)", "One More Day" en las que habita el soul, y reina, pero es un rey generoso y tolerante que deja que todo el mundo entre en su corte dotándola de un mestizaje y riqueza que crea maravillas sonoras, y existen porque están en "Down Where The Spirits Meets The Bone", el último disco soul de Lucinda Williams.



Existen canciones en las que late un corazón de country, un Heart of Gold, de oro por el color dorado del sol que las alumbra y atempera, de oro por el valor intrínseco de su fluir, cual oro fundido, de oro, color del trigo y el maíz cuyo pan da olor y sabor a tan oreados temas, corazón campesino de entregado aldeanismo y grandeza de miras, miradas al crepúsculo, canciones grandes como los corazones de la gente buena, como los corazones de oro.
Existen canciones como "It's Gonna Rain", "Walk On", "This Old Heartache" que llevan dentro un corazón country que brilla como el sol, canciones que hacen que entornes los ojos en busca de un horizonte anaranjado y lleno de esperanzadas buenaventuras...¿porque no creerlo?, al menos mientras suenan tan dorados temas, y es que las meigas existen, porque están en "Down Where The Spirits Meets The Bone", el último disco country de Lucinda Williams.



Existen canciones que reptan por el lado oscuro de nuestro interior llevando como peso y vehículo al viejo blues, ese bebedizo que contiene el sortilegio malvado y a veces venenoso que atrapa y duele, esa magia negra que sale de las aguas oscuras y acechantes del Delta para atrapar a los débiles, a los que no pueden con la vida, y que muchas veces termina salvando, ese invitado callado y huraño que convierte la visita en una sugestiva aventura de silencios rodeados de música, dolores rodeados de esperanzas, horror rodeado de belleza sangrante.
Existen canciones como "West Memphis""Everything But The Truth", "Something Wicked This Way", que son arrastradas a un abismo que puede ser malo o no, lo que si son es palpitantes, escurridizas y bellas, y existen porque están en "Down Where The Spirits Meets The Bone", el último disco blues de Lucinda Williams.



Existen canciones luminosas, que irradian la claridad del optimismo, canciones en las que los sonidos de las guitarras sonríen y los ritmos son aquellos que emulan una danza feliz y volátil, temas golpeados por el sol y acariciados por la luna, se estiran sintiéndose bien como un bebe al despertar, nadie les hace envejecer ni oscurecer porque en su mirada cristalina no cabe la edad ni la sombra, son dueños sin saberlo de los suspiros de placer y del pulso de la esperanza.
Existen canciones como " Stand Right By Each Other", "When I Look At The World", "Stonaway In Your Heart", que tienen la vida a flor de piel, que se escapa por las costuras de las risas en forma de arpegios y los suspiros rítmicos que forman la comunión de batería y bajo, y existen porque están en "Down Where The Spirits Meets The Bone", el último disco luminoso de Lucinda Williams.




Existen canciones especiales y valientes que emocionan, que destilan dolor, magia, respeto, amor/desamor, o gritan una verdad, una injusticia o un clamor, existen canciones fabricadas con vísceras y sangre, no con músculo y saliva, canciones que se lo ponen difícil a la conciencia y al sentimiento, canciones que viven inténsamente su crudeza o su ansia de verdad, existen canciones que son francamente buenas, francamente especiales, francamente valientes.
Existen canciones como "Magnolia", "Compassion", "East Side Of Town", que se diferencian por la falta de miedo, porque se miran en el espejo de la verdad, ese que esta trucado para reflejar el dolor, la soledad, la verdad o el adiós, canciones con vida aún después de levantar la aguja, y existen porque están en "Down Where The Spirits Meets The Bone", el último disco especial y valiente de Lucinda Williams.






EXISTEN DISCOS...



Existen discos que cuando llegan no se quieren ir, por mas que lo intentemos no se dejan arrastrar fuera de las entrañas del escuchante, porque se alimentan de la pasión humana, así crecen y se fortalecen adquiriendo vitola de inmortalidad, pero al mismo tiempo inyectan a quien los deja permanecer junto a él vitaminas de moral, de vida, nos dejan menos solos de lo que estamos, nos dejan en compañía del Rock & Roll, del soul, del country, del blues, de la luz y del valor.
Discos que son tan buenos que los invitados a su creación son privilegiados y los dirigentes de la creación seres especiales agradecidos por su legado, discos deudores del arte que ennoblece a la raza humana, y existen porque existe "Down Where The Spirits Meets The Bone", el último disco de Lucinda Williams.

martes, 18 de noviembre de 2014

Hush 'n Rush - "Tales Never Told" (2014). Fuerza acústica.


El otro día hablaba de esta banda griega recién llegada a mi vida, y comentaba su primer disco de 2013: "Kick Over The Traces" en esta misma bitácora (pinchar aquí para acceder a la mencionada reseña).
En ella destacaba la sorprendente autenticidad del sonido, un conglomerado de blues, rock y funky perféctamente combinado que crea un conjunto de perfecta ortodoxia genuinamente americana a pesar de su llamativa procedencia helena.
El disco despide raza y fuerza, plasmada en guitarras eléctricas fibrosas y ritmos indómitos, un sonido clásico que tanto se acerca a los sureños outlaws como a los blueseros malditos y contaminados afines a los Zep.


Tras aquél vino un segundo larga duración titulado: "Dogs & Vultures" publicado en este 2014 y que presenta similares credenciales que el debut, y también dentro del presente año, aparece este tercero de titulo: "Tales Never Told" en el que apuestan por la misma fuerza y disposición pero desenchufando las guitarras y apagando amplis para ceder el protagonismo a las acústicas.
Pero que nadie se líe, este desenchufado no quiere decir que los chicos liderados por Stavros Papadopoulos facturen un disco de tendencias folk, o country, cediendo el protagonismo a las baladas de lírico tono y a las melancolías crepusculares tan idóneas a las guitarras desprovistas de watios...no, hay baladas en el tracklist pero sus pretensiones son transmitir la fuerza de sus acometidas eléctricas en un formato mas suave sónicamente pero sin perder las señas identificativas de ese rock y blues principálmente que tan firmemente se impone en sus dos primeros trabajos.
Diré que lo consiguen de forma mas que admirable, en primer lugar la voz de Stavros suena como si la luz eléctrica la rodease en lugar del airecillo desprendido de la vibración de las cuerdas de nylon, no cambia ni su desgarro rockero ni su arenosidad tímbrica, no influye el sonido acústico en su forma de frasear ni de emitir la voz, fuerza transmitida por la garganta de Papadopoulos.
En cuanto a la sonoridad que rodea este vendaval canoro: pues escobillas en lugar de baquetas y ausencia de distorsiones como es normal, base rítmica de enjundia a pesar de la falta de decibelios e incorporación de slides ocasionales, que si aportan un leve, solo leve, toque country a ciertos temas.
Pero la intencionalidad de la banda no varía, solos de guitarra de auténtico delirio y fuerza en los rasgados que transmiten toda la fuerza que concentran las composiciones.
Composiciones que hacen un número de doce, como en anteriores entregas sin pretender inventar nada, únicamente intuyéndose en las mismas vocación de autenticidad y verdad musical, actitud y buenos trabajos melódicos, el resto es raza y oficio.
Ambas virtudes quedan de manifiesto desde el principio, empezando por el blues-rock aspero y rudo que enseña las cartas de lo que será el álbum y que se titula "Not Another Day".



Característica en este disco que se repite en los dos anteriores es la duración de los cortes, casi todos por debajo de los dos minutos, así es en la excelente apertura y también en la continuación, la mas melódica y popera "On Your Own" de excelente trabajo guitarrero por parte del magnífico Panagiotis Zampourlis, quien ya demostró su clase y virtuosismo en formato eléctrico, pero que aquí demuestra un tacto latente no exento de fiereza, a tener muy en cuenta.
Tema digerible, mas calmo melódicamente y rematado con un estribillo redondo y perfecto, se trata de "Wannabe", estupendo medio tiempo de guitarras abiertas y sonoras y voz que hiere por la crudeza del color.



"Dirty Love" suena silvestre en cuerdas y como en los demás cortes efectiva y feroz en vocalidad, otro rock aspero y racial, de sonoridad y elegancia perfectamente mezcladas en dos minutos y medio.
Aires countrys en "Born Again", mas amable en tono y acariciadora en melodía, se trata de una balada rock de delicado estribillo; mas guitarras de fina estampa para el comienzo del medio tiempo "Shine", nuevamente triunfa el ritmo, atinado y efectivo y el trabajo perfecto de Stavros como vocalista.
Otro medio tiempo de luminosas guitarras, estribillo de tiranteces dramáticas y melodía tópica pero efectiva para este corte que mira a los Zep mas líricos y nebulosos en la estupenda "Get Away".
Balada típica de templada temperatura vocal esta vez y sedoso tratamiento melódico en la evocadora "I Need You" que tiene su continuidad en "A Runaway", un estupendo rock de medias tintas rítmicas y ronca tonalidad que únicamente aporta un quintal de clase y una melodía sobria y elegante, un auténtico pelotazo.




Apenas nos dejan disfrutar dos minutos de la frenética y encendida materia inflamable de que esta rellena la extraordinaria "Take it As It is", recuerdos de clásicos de altos vuelos, con la CCR en el horizonte.
Guitarras jugando a hacer encajar el funky en un recipiente rockero y dejándose acariciar por el blues, un tema realmente fabuloso y de carácter este "Ball and Chain" con los mismísimos AC/DC como imágenes acústicas reflejadas en el espejo sónico de los griegos.
Y despedida con "Butterfly", precioso tema que lleva en su interior la mas pura esencia poética y medieval de las baladas Zeppelinianas, una pasada para terminar este disco extraordinario.



Realmente me tiene sorprendido este cuarteto, practican un rock de tremenda calidad, cercanía y tradicional poso, que desbordan fuerza con el interruptor en "On" y exactamente lo mismo cuando la palanca esta en "Off", sorprenden por la delicadeza de sus baladas y dominan tempos de forma admirable gracias a la fabulosa base rítmica formada por Giorgos Filopelou (bajo) y Lazaros Simitsis (batería), además de los ya comentados Stavros Papadopoulos, espectacular cantante y teclista y un fantástico guitarrista Panagiotis Zampourlis. entre todos están facturando trabajos sorprendentes que os recomiendo sincéramente pues creo que podemos estar ante una formación que nos de muchas alegrías, de momento este "Tales Never Told" desborda fuerza acústica.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Hace 15 años, "La Calle del Olvido" cambió de Nombre, Recuerdo a Enrique Urquijo.


No sabía que hacía tanto tiempo, este (el tiempo), como siempre va a su puta bola y me lo ha vuelto a demostrar por enésima vez, él funciona con unas coordenadas propias, tienen un ritmo diferente al del cosmos y eso tiene que ser lo que produce ese extraño y continuado desfase que se origina en nuestro cerebro, cuando se relaciona con pesares, en nuestro corazón.
El caso es que el sábado me pegue de lleno con la realidad de haber sido víctima de una nueva estafa por parte de esas coordenadas espacio-temporales de las que hablo, tubo lugar en el Kafe Antzokia, en el concierto de Quique/Lapido en un momento pleno de emoción en que Quique recordó la figura de Enrique, recordó que hacían ya 15 años que desde un telediario se nos relataba la sorprendente muerte del miembro de Secretos, una muerte que esta si que no estaba anunciada, ni siquiera intuida por nadie...Quique nos hizo compartir latidos y lágrimas en el bolo recordando a su amigo Enrique Urquijo...momento emotivo de veras.
No es menos cierto que unas pocas semanas antes vi actuar a Enrique con sus Problemas en TV y me pareció demacrado y con aspecto enfermizo, me sorprendió pero lo olvidé, un mal día, enfermedad común.
Enrique pertenecía al club de los rockeros buenos, buenos chicos que cantaban y escribían bajo la luz de los sentimientos limpios y sinceros, una poesía repleta de lírica pero carente de esa épica malota de otros mas cercanos a eso que llamamos Rock & Roll Way of Life...Enrique era tan modesto, tan humilde, tan discreto que nadie pensó que él, el que cantaba a su Amiga Mala Suerte, que vivía Colgado¿?, que dormía A tu lado...que inauguró La Calle del Olvido y que paseo por ella tantas veces amenazando esta con encerrarle mientras no despuntaba, injustamente, su otro proyecto, aquellos Enrique y Los Problemas, nadie pensó digo, que un final así estuviese escrito para él.
El caso es que apareció, como nunca debió ser la filmada por la memoria colectiva la desaparición de tan gran artista, con la tristeza intrínseca de sus textos, con la injusta letanía que rodea a los héroes perdedores de sus temas, como si de una de sus canciones de dolor y desesperanza se tratase, y ahora camina en la memoria de todos los que disfrutamos y seguimos haciéndolo con su música, con su arte, con su poesía...Memoria, así se llama para mi aquella canción, de aquel disco, aquel que trajo a su banda a la primera linea tras una travesía en el desierto injusta, tras grandes discos que fueron ignorados por muchos, aquella Calle del Olvido que de bella duele y de mojada por la lluvia de la melancolía resbala.
Hoy Enrique Urquijo siguen viviendo en la calle..En La Calle del Recuerdo...y yo quiero recordarle un poco, pero sin tristeza, como se recuerda a los amigos que siempre están presentes a pesar de la distancia, como a los seres que nunca desaparecen del todo...

Enrique Urquijo 15-03-1960/17-11-1999







sábado, 15 de noviembre de 2014

The Cars - "Heartbeat City" (1984) - ¡Vivan los 80's!!!

A alguno de esos pérfidos personajes que acostumbran a convertir a sus semejantes en esclavos de sus palabras, el vítore del titulo les puede servir para hacer escarnio público de un servidor...pues bien...adelante, ¡Me da igual!



La verdad es que a veces uno se mira a si mismo y no puede evitar sentir un pequeño complejo de pedantería, demasiada actividad de arqueologia musiquera en pos de la búsqueda de bandas y discos sorprendentes y nuevos, demasiada disección en ocasiones excesívamente sesuda de clásicos venerados como dioses griegos y ocasionálmente un exceso de literatura pretendidamente bohemia para expresar con las palabras mas sangrientas lo que tal riff o tal voz hace sentir al cronista de turno.
Evidéntemente hablo de mi, que nadie se de por aludido, es que algunos días siento la necesidad de bajar a los infiernos de lo mundano y venial para encontrarme en sintonía con el ciudadano que siente de forma mas atenuada las agresiones que el arte dirige a la sensibilidad, parece que dando mas fuerte en la diana de aquellos que la tenemos mas al descubierto, (la sensibilidad digo).
Ruego que nadie entienda mal mis palabras, la intensidad en el sentir es subjetiva y no quiero decir que el uso y abuso de esta sea una actitud mas meritoria o noble con respecto a nada, me imagino que es un característica nata que con el paso de los años se va intensificando debido al entrenamiento, los tipos como yo estamos pirrados por la música, el cine o la literatura como otros lo están por el deporte, los coches o el aeromodelismo...lo importante es disfrutar de lo que nos gusta, y en eso estamos.


Pero a veces tengo la sensación que de tanto buscar manjares aderezados con las sales mas extravagantes, las especias mas profundas que se hagan dignas de combinar con carnes nunca cocinadas previamente o investigar para dar con técnicas de guiso que se acercan a la química mas que a la vieja receta que pasa de abuela/o a nieta/o...al final olvidamos que un buen plato de huevos fritos con patatas y pimientos puede regalarnos goces que teníamos en el olvido de tanto que obviamos y ninguneamos el aceite brillante de las papas, la aspera rebaba del pimiento o esos bordes requemados de los huevos, recordando en una cena de carácter excepcional que todo el conjunto crea una POM gastronómica que además esta al alcance de cualquiera que no dedique tiempo y dioptrías a la búsqueda de algún Santo Grial culinario.


Y para mi los ochenta son muchas veces esos huevos fritos dados por superados por paladares altivos o esas patatas que se consumen sin mirarlas y se disfrutan sin gratitud, tan fáciles, tan corrientes, incluso se venden en bolsas de plástico...los ochenta parecen comunes, sinsorgos y horteras, llenos de defectos sónicos y bandas olvidadas asiendo su recuerdo a un tema, a un éxito que hoy suena desfasado, viejo de tan cargado de ultima tecnología como fue concebido.
Y es cierto que eso ocurre con mucho material de aquella década, muchos clásicos además naufragaron entre sintetizadores y baterías electrónicas en aquellos años, perdieron sus bondades sónicas entre los circuitos de aquellos fairlights que parecían la panacea y se quedaron en licuadoras de pureza, zumos malos de lo que fueron sanas y nutrivivas frutas. Otros nacieron en aquel conglomerado de cables y tardaron demasiado en comprender que por ellos corría la electricidad y no la música, duraron lo que la moda del electrosonido aguantó en el interior de las testas de los jóvenes del momento.


Pero también quedaron buenas cosas, cosas que contenían las maldades de aquella manera de grabar, producir y sonar, pero maldades finamente administradas y obligadas a convivir con rudimentos del pasado, que fueron aplicadas a esquemas ya existentes y sin quererlo crearon algo sugerente e inmortal, algo que, como en el disco que menciono en el título del post, no pasa de moda, no suena a nada que no sonase hace 30 años y sin embargo suena a algo que cualquiera puede hacer hoy, algo que reivindica que no fueron tan malos los sintetizadores y las percusiones enlatadas, que en muchas ocasiones (no en todas), los malos eran los usuarios de aquellos artefactos que olvidaron que para ser efectivos necesitaban ser alimentados por música, por melodías, por canciones.
The Cars vuelven tras un descanso y graban diez temas perfectos de construcción, melódicamente sobresalientes y de letras agudas y poéticas, gamberras y divertidas, y lo graban utilizando los recursos de moda en 1983, sintetizadores, baterías electrónicas, efectos sónicos y guitarras liquidas y de golosa sonoridad...¿saben que?...que graban un disco que a un servidor le gusta tanto o mas que los huevos fritos con patatas y pimientos, graban una POM musiquera nacida de la suma del aceite pegajoso de las teclas, de la rebaba de las percusiones que suenan a PVC y de lo requemado de los contornos sónicos de unos temas que suenan como grabados en un vacío...pero las canciones son tan buenas, tan frescas, tan directas y adictivas...tan pegadizas...molan tanto que amo a The Cars y su quinto Lp, este "Heartbeat City".


Los diez cortes fueron compuestos por el líder de la formación (título que el negaba y rehuía) Ric Ocasec, que canta siete de los cortes, dejando para el bajista Benjamin Orr la inovidable balada "Drive", perfecta y romántica, bella y eternamente ochentera, dotada de una textura bohemia y lujosa que la hace verosímil sonando en cualquier anuncio de esos en que una star de Hollywood en ropa interior intenta convencernos a golpe de escote y muslamen que su perfume huele mejor que los demás, uno de los indiscutibles éxitos del grupo.



Otro corte interpretado por Orr es"Stranger Eyes", tema influenciado por los últimos Roxy Music y que destaca por sus coros, su actividad en guitarras y bajos y su estribillo, otro muy buen tema.
Y culmina la actividad canora de Orr con la sintetizada "It's Not The Night" que canta con sensibilidad y voz de entregado timbre, y que va mutando a una suerte de rock suave muy digerible.
El grueso del tracklist fluye de la garganta de Ocasec, desde la incendiaria y sublime "Hello Again", tema de ritmo machacón y que se adhiere a las caderas, provist de guitarras enrolladas con teclas para arropar el canto nervioso de Ric hasta explotar en el famoso estribillo, contaba además con un excelente clip dirigido por Andy Warhol que también aparece en el mismo, estupenda.
Pegadiza melodía y sensual canto que unen sus fuerzas en otro estribillo pleno de intensidad en la también excelente "Looking For Love". Canción deslizante, de melodía escurridiza dotada de guitarras setenteras vecinas del glam, se trata de la exitosa "Magic", imposible no mecerse en sus brazos de metacrilato, famoso el clip también.




Juguetón y epiléptico éxito fue la elegante y popera "You Might Think" que se disfruta y pasa como si tal cosa, igual que la electrónica "Why Can't I Have You", tema lento de texturas románticas y sedoso canto pleno de sensualidad, otro bonito estribillo.
"I Refuse" es rutinaria en su ritmo de batería enlatada y estribillo bonito y apocado, excesivamente mecanizada tiene en cambio una bonita linea melódica y como siempre buenos coros que dan paso a la despedida de la mano de "Heaarbeat City", tópico registro con sintetizadores creando un gaseoso entorno a la voz susurrante y de sugerente fraseo de Ocasec, comercial, electrónico y enlatado, suave y con reminiscencias setenteras, llamenlo New Wave, Soft Rock o como quieran, es un material puramente década de los 80 al que el paso del tiempo le es impermeable y se mantiene como una gozada de música adictiva y que yo suelo utilizar para redimirme conmigo mismo cuando se me va la olla y olvido que la música también es para disfrutar libre y sanamente, para ser un poco frívolo y para eso los ochenta son lo más, cuando de discos como este se trata solo puedo decir: ¡Vivan los 80's!!!



viernes, 14 de noviembre de 2014

Los Glosters - "Gritos" EP, (2013)...¡Vivan los 60's!!! - Discos en la Lengua de Cervantes.



No me preguntéis como llego a mi este clip: "Vestida de Negro", de unos tipos llamados Los Glosters porque no lo recuerdo, y no porque haya ocurrido hace mucho tiempo, ¡que vá!...si esto ha sido hace un par de semanas o así, es que es tanto lo que nos llega por los diferentes cauces de transmisión de que disponemos hoy en día en la red, que no es posible checkear todo lo que acaba en el correo o en cualquiera de las redes sociales que nos rodean y en las que unilateralmente nos hemos auto-encerrado.
Lo cierto es que casi todo lo que recibimos acaba en la papelera, pero algo de vez en cuando asoma la cabeza entre la maraña de material amontonado, y justo antes de pinchar en eliminar, decides dar marcha atrás y ojear que es eso que parece destacarse del resto en el montón...
Eso ocurrió con este clip, inmediátamente me atrajo y me dejo el careto pegado al portátil durante los poco mas de dos minutos y medio que dura el vídeo.


Os recomiendo que no os lo perdáis, me parece chulísimo, con una estética de comic entre infantil-retro y vanguardista muy adecuada a la música a la que da imágenes, música que estoy seguro que a muchos de los por aquí habituales va a entusiasmar, pues se trata de un pop yé-yé de esencia patria sesentera con reminiscencias de un mod fresco y sixtie de desenfadada actitud, divertida vocación y ritmo galopante de sana intención, además de las voces juveniles, claras y de fraseo libre de Ramón, estas son las señas de identidad de Los Glosters, estupendos para amantes de bandas míticas del pop hispano como Brincos o Bravos, tampoco le harán ascos, (menos aún), los que nos volvemos locos con ritmos mods tipo Flechazos, Cooper, Elegantes o Surfin' Bichos en el espectro nacional pudiendo citar, salvando las distancias, a Small Faces o Roulettes, en el plano internacional.
La banda, que lleva tocando con este nombre desde 1997, esta formada por Carlos a la guitarra, Evan a la batería, Hector al órgano y Puri al bajo además del mencionado Ramón que canta.
Este frenético "Vestida de Negro" que llamó mi atención pertenece a un EP publicado por el grupo el pasado 2013 que lleva por título: "Gritos" y que es nada menos que su decimoquinto trabajo discográfico entre CDs, EPs y Maxis.


Y este minilp es el que me los da a conocer, vía spotify lo estoy quemando estos días y disfrutando con él, de su ritmo y su latido optimista y vitamínico.
Tema de auténticos teenagers el que da inicio al EP: "Club Yé-yé", corte de disparatada letra y martilleante estribillo...pues eso: yé-yé, que corre por las arterias como un coche robado (parafraseando a Quique Gonzalez), con tremendas y luminosas guitarras, inmejorable comienzo.
Continua con el temazo del clip: "Vestida de Negro", si habéis pinchado el vídeo seguro que habéis repetido, nuevamente martillean el estribillo y fantásticos los coros (interpretados por las señoritas Aya Sima y Adriana Prunell de la banda The Pepper Pots), melodía digerible y muy Flechazos, órgano juvenil y vigorosa base rítmica, estupendo tema, que como el anterior va al grano, entregándose sin condiciónes en apenas dos minutos y medio.
Menos aún, poco mas de dos minutos, es lo que tarda en volar la batería y el bajo que dan soporte a los gritos descontrolados y adrenalíticos del tema que da título al disco, un corte vertiginoso y adictivo de mod anfetamínico y juvenil.



El siguiente corte nos lleva a una España en blanco y negro a la que empezaban a sorprenderle luces de colores, luces que encendían maestros como Fernando Arbex (mas que recomendable esta reseña relacionada con este maestro en el blog Mi Tocadiscos Dúal), se trata del pop sesentero de evidente tufo a franquismo a punto de fenecer ante la imparable llegada de la libertad, bonito y nostálgico corte titulado: "Te Quiero".
Y punto final al disco, (parece mentira lo rápido que ha pasado todo), riffs guitarreros rockeros y fibrosos sobre base rítmica incendiaria para un rock de guateque de letra hedonista y libertina, se trata de "Chicas", tema con evocadores coros, potente y sonoro, estupenda despedida.
Me ha encantado este grupo tarraconense totalmente desconocido para mi, tal vez mis amigos mediterráneos asiduos por estos lares ya les conocían, pero por el Cantabrico no se habían hecho notar que yo sepa y me pongo a descubrir todos y cada uno de sus trabajos, pues estos tipos respiran el aire de libertad creciente, ansiada y ya casi a la vista que empezaba a imponerse en el firmamento español de los maravillosos 60's, esa época musicalemente idílica y que tanto añoramos los que no la vivímos...
Celebro este descubrimiento y como digo en el título...¡Que vivan los 60's!



El amigo Bernardo de Andrés Herrero ha sugerido incluir en el post la bandcamp del grupo para quien quiera escucharla, aquí la dejamos linkada.
http://losglosters.bandcamp.com/

jueves, 13 de noviembre de 2014

Robert Gordon - I'm Coming Home" (2014).

Es frecuente, al menos en mi caso y especialmente en estos últimos años, que empleemos gran cantidad de tiempo en la búsqueda en esta demoníaca ouija que es a veces la red, de bandas, solistas, sonidos y discos nuevos, diferentes... tal vez buscando volver a sentir lo que sentimos en aquellos días ya lejanos de la adolescencia y juventud con cada nuevo disco que asaltaba nuestras terminaciones nerviosas y cada nuevo grupo que tomaba mando y posición en nuestro corazón, muchos de aquellos para quedarse en su sitio de por vida.
Posíblemente aquello pasó y no se repetirá por mucho que lo busquemos, pues cada cosa tiene su momento y su estado, pero por intentarlo...por buscar un antídoto contra el funesto pensamiento de la acechante madurez, o incluso vejez...¿qué se pierde?.
El mayor inconveniente de esto es que muchas veces en esta tozuda búsqueda del pasado sensorial y musical nos olvidamos precisamente de los protagonistas de aquel pasado, los grupos, los solistas, las canciones...todos los condicionantes que hicieron posible que hoy añoremos algo que buscamos a tumba abierta, y esto evidéntemente, no es justo, y es, un poco, lo que ocurre con nuestro protagonista de hoy.
Y es por ello, que se me ocurre una posibilidad que, si bien seguro que no es algo definitivo, si que es al menos aliviadora, amortiguadora de pesares nostálgicos, pues es nostalgia pura y dura, ¡un anticuerpo vaya!, una solución en el disco que hoy traigo aquí, y que convenientemente administrada puede ser y hacer las veces de vacuna contra la melancolía de tiempos pasados, que como todos sabemos siempre fueron mejores (aunque también sabemos que esto no es cierto).
Robert Gordon es uno de esos artistas que nada, siempre a punto de ahogarse, entre las olas del vendaval de la memoria pero que nunca sucumbe a la tempestad, y es mas, de vez en cuando llega a la orilla, y siempre con algo bajo el brazo, algo de lo que el sabe hacer, algo de lo que en ocasiones le hizo salir del mar embravecido como un coloso y permanecer como un Robinson de éxito en las orillas mas soleadas de la costa del rockabilly y el boogie, hablo de algún disco de puro y evidente rock & roll, cierto que hace años que no asoma su encuerada silueta por ninguna playa de moda, fue el sol menos contaminado de los setenta el que mas calentó su osamenta pero ocasionalmente aparece y nos hace recordar que fue y según se ve, es, un rockero de raza y talento, que cree en lo que hace y que no sucumbe ni a tempestades ni a cantos de sirena, un marinero del rock como la copa de un pino.


"I'm Coming Home", (la vacuna de que os hablo), se titula su nuevo disco, un titulo muy adecuado, y también el título del tema que da apertura al mismo, un rock con aires de western y guitarra de sórdido latido, con él nos avisa que ha vuelto. Y así es, vuelve  como dice el tema para hacer lo que el sabe hacer, y hacerlo como le de la gana, y lo mismo le da este aire country de la apertura, que atacar a la yugular a un clásico del género como "Honky Tonk Man" de Johnny Horton originalmente y superada en los ochenta por Dwaight Yoakam, y fantásticamente recogida en este disco por Gordon, o dar caña al fenomenal tema de John C. Reilly "Walk Hard" que compuso e interpreto para el film de Jade Kasdan: "Walk Hard: The Dewey Cox Story" (2007), tampoco se arruga ante el crepuscular y elegante éxito cincuentero de Buck Owens primero y del gran Waylon Jennings después: "Under You Spell Again".
Demuestra sus tablas e intuición para el rock germinal y de sólidas convicciones en "I's Only Love" estupendo tema cincuentero que bien hubiese podido encajar en el repertorio de Buddy Holly y que para este álbum ha compuesto su amigo y colaborador: Marshall Crenshaw.
Además revisitaciones a Ricky Nelson y su famosa "It's Late" que canta de forma mas ruda que aquel pero plena de actitud, la bonita balada "Heaven", edulcorado tema que triunfo en los cincuenta y al sabe darle replica.
Incluso se atreve a colarse en la voz y teclas de Little Richard atacando: "Lucille" nada menos, y haciéndolo con éxito, fuerza de vientos y piano en segundo plano, suavidad y clase, una muy buena versión.
Nada mal suenan tampoco: "Low Down Weekend" inédito tema que recuerda los ritmos frenéticos de los inicios del rey, el clásico de Johnny Rivers: "Mountain of Love" una onírica letanía de amor adoslescente.
Se cierra el disco con la enérgica vitamina rockabbilly de "Quit This Big Old Town" y la nerviosa y palpitante "Little Pig".



Disco que transporta sentimientos a un pasado iniciático que es la base de nuestro virus, ese que anida en los corazones de todos los rockeros del mundo y que nos tiene en esta perpetua odisea en busca de aquellas viejas sensaciones que tubieron lugar hace años y cuyo origen late en los ritmos e influencias que habitan y dan sentido a este fabuloso disco de un clásico como Robert Gordon, disco que estoy seguro puede actuar de vacuna contra los males de nostalgia rockera, y en el que tal vez encontremos algo de ese palpito que nos golpeo sienes y corazones cuando aún desconocíamos la potencia del veneno que estábamos ingiriendo en pequeñas dosis de rock and roll, merece la pena hacer de conejillos de indias, no hay nada que perder y mucho que ganar pinchando este Lp.



Este artículo fue escrito originalmente para el blog ZRS, dicha entrada puede leerse pinchando aqui.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Marc Broussard - "Keep Coming Back" (2008).

Admito que hace apenas unos meses no tenia ni pajolera idea de quien era este Marc Broussard ni a que se dedicaba, fue a raiz de leer una cronica suya en el imprescindible blog: Mi Tocadiscos Dual que pilota el Sr. Bernardo de Andrés Herrero que tube conocimiento del mismo, en aquella reseña Bernardo nos hablaba del último disco del de Lousianna: "A Life Worth Living" (pinchar para acceder a la comentada entrada), y ante los mas que positivos comentarios que hacia sobre disco y artista no pude por menos que acercarme a él.


Lo cierto es que el disco me pego un pelotazo de mucho cuidado y descubri un solista sorprendente, tanto es así que decidi escribir para esta bitácora una reseña alabando como entiendo que se merece el disco (pinchar para acceder a mi crónica), uno de los que mas veces ha sonado en mi casa en este 2014 y de mis favoritos como quedará de manifiesto a finales de año en la tradicional lista de "los mejores".
El caso es que tanto me entusiasmo Marc que empecé a navegar por la red en busca de su discografía, rascando tiempo de entre la maraña de discos que han sido publicados este año, para ir devorandolos uno tras otro según los encontraba y llegando a la conclusión de que su discografía pasada no tiene absolutamente nada que envidiar a su última y sublime entrega, es por ello que hoy he decidido traer a este espacio su cuarto Lp, este magnífico: "Keep Coming Back" publicado en el año 2008.
Muchos dirán y dirán bien que la múscia de este joven cantante con pinta de rudo leñador se encuentra estilísticamente bastante alejada de las sonoridades americanas que suelen nutrir mis comentarios, no hay en sus discos influencias countrys ni folks, no se observan acercamientos al rock and roll ni a los sones blueseros mas pesados sonicamente, en su orquestación no existen las distorsiones hardrockeras sureñas ni los ritmos frenéticos ataviados de rockabilly vigoroso y adictivo, se encuentra lejano incluso de los armoniosos sones que visten las dulces entonaciones del pop representativo de la invasión británica a la que soy tan aficionado...resumiendo, que no se corresponde, en teoría, con los sonidos que caracterizan a quien suscribe.



Pero eso solo es teoría, pues en la música de Broussard hay soul, sedoso y elegante, hay blues suave y acariciador y hay rhyth & blues, blanco, ataviado de glamour y etiqueta,y tampoco falta el funky, sin la materia cítrica que algunos hermanos añadén a su bailable y epiléptico ritmo, pero con el sentido intrinseco del palo, a lo Stevie Wonder.
Y un cantante, sobervio, magnífico, elegante y tecnico, todo pasión y dotado de un instrumento glorioso, poderoso y tierno, pasional y humano, que no pierde robustez a pesar de poder resultar dulce, que se muestra rotundo en cuanto al chorro y ancho en toda la tesitura, un lujo, un deleite.
Y que mejor que utilizar tan equisito don que para engrandecer melodías de bella construcción, dulces unas y mas enraizadas otras, que viajan del ácido a la carencia sin fuertes giros estilísticos, y que se entregan finamente vestidas de una instrumentación colorida y cálida, elegante y sutilmente improvisada.


Todo eso es lo que encontramos en este trabajo, canciones que se dejan devorar con glotonería y que dejan sabroso regusto a su paso.
Desde los funkysouleros argumentos del tema homonimo que inaugura el álbum a los bailables y corales de "Hard Knocks" electrica y de poderoso estribillo.
Gusta el amigo Marc de agitar su voz con la de otros artistas de buenas artes canoras como Sara Bareilles en la estupenda: "Why Should She Wait" que bien hubiese podido parir el mismísimo Wonder o con la diva country LeAnn Rimes con quien comparte un precioso corte de esencia mas enraizada titulado "When It's Good".




Vientos que nos trasladan a las liturgicas y aciduladas praderas del funky en temas como "Man For Life" o "Power's in the People".
Donde mas me emociona es en cambio en los ritmos lentos, en estas velocidades su voz se expande con libertad y brilla su esmalte en todo su esplendor, buena prueba de lo dicho la encontramos en la sensual nasalidad con que conduce la bonita melodía de "Real Good Thing", también en la acariciadora "Evil Things" soul de suave textura conducido por un piano y una sección de cuerda que cubre el tema como un manto mágico, bonica del to...como también lo es "Another Night Alone" donde la voz de Broussard brilla cual esmeralda y frasea como si la soledad no fuese un dolor sino un regalo...como lo es la voz irrepetible que escuchamos en este baladón inconmensurable.





Electricidad y guitarras, suntuosos muros de sonido de finas estructuras de cuerdas y un hammond inquietante en otro temazo que responde al título de "Saying I Love You" y una acústica y melancólica "Going Home" que precede al dulce carpetazo que es la mas desnuda y de cualidades folk: "Evangeline Rose" que apaga el álbum con serena y crepuscular tristeza.
Tristeza es la que queda al termino de esta ceremonia de la hermosura que es "Keep Coming Back", cuarto disco de este tremendo artista que es Marc Broussard, y las guitarras y los ritmos americanos para otro día.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Neil Young - "Storytone" (2014). El huevo o la gallina


¿Que fue antes el huevo o la gallina?...este clásico y tópico dicho de la filosofía popular me asaltó la primera vez que me enfrenté a la escucha del último trabajo de Neil Young.
¿Cual ha sido el orden cronológico del alumbramiento de "Storytone"?, tal vez partimos de unos temas desnudos y básicos que gritaban lo que sentían desde su humilde pequeñez para irse engrandeciendo y cubriendo su desnudez con prendas de vistosos colores orquestales, o bien fue al revés, que unas enseñoradas creaciones con aire burgués y alma campesina y contestataria fueron arrojando sus ropajes, avergonzados de su pretencioso y vació lujo, para quedarse gritando el dictado de su alma casi como dios les trajo al mundo...no lo sé, y seguramente no tenga demasiada importancia...
El caso es que "Storytone" nos muestra las dos caras de la misma moneda, de la misma canción. No veo pega en la parte básica del disco, diez canciones sin mácula en su construcción melódica, alguna hermosa como la proclama que esconden, otras con una fuerza que no parece posible emanar de tan pequeño organismo musical...milagros del tito.
Letras directas y tratando lo que siempre ha interesado a Young, tratándolo con fuerza y mirando diréctamente a la raíz del asunto según la ocasión, con el acompañamiento único de un piano, una acústica (aquella que según dicen perteneció a Hank Williams), un dobro o un ukelele, dejando que los cortes se empapen de nostalgia infiltrada en las acuosas notas del piano, de festivo aroma a campo en las reclamas silvestres de las cuerdas, o en la fiereza calma de una armónica que emana del interior del corazón de oro del gran Shakey.



La parte acústica es 'Neil', es un remanso de paz melódica que encierra terremotos en sus textos, un cielo que un infierno esconde, utilizando como manto de escondrijo la voz del tito, sufriendo el falsete o rumiando en nasal tonalidad unas canciones que no obstante parecen ya oídas, como revisitaciones...pero no importa, su escucha hace sentir emoción y la comprensión de los textos lleva a la reflexión...Neil Young vuelve a conseguir dejar las cosas donde pretende utilizando como vehículo su música, su voz y su genial capacidad para impregnar el aire de verdad y los corazones de bellas armonías.
"Plastic Flowers" es un nuevo canto a la naturaleza, al agua de los ríos y a la arena; bella y emotiva, en cambio la sonoridad acústica de "Who's Gonna Stand Up?" encierra un mensaje mas radical y belicoso, un sueño reaccionario que lleva a la búsqueda de alguien que haga de centinela de la naturaleza y la defienda del codicioso ser humano, firme country que no agresivo, con mucha desnuda verdad en su interior, verdades que no consiguen ser audibles.
Un blues básico que se introduce en el alma es "I Want to Drive My Car", que es de lo que a servidor mas interesa de la parte orquestal, tema de banda mas que de orquesta, con guitarras sordas y grasientas, divertido y sencillo.



El sentimiento romántico del adiós, de la despedida no forzada del amor asalta desde la lastimera voz de Neil en las hermosas notas de "Glimmer"con el piano como líquido conductor, este sentimiento lírico de hola y adiós parece tener su continuidad, esta vez con las guitarras de testigos del dolor sordo en la hermosa, hermosísima: "Tumbleweed", dos cortes que me fascinan en sus personalidades básicas y que sinceramente no me interesan demasiado vestidas de Disney, (ya se que esta muy manida la comparación con los filmes de Disney pero creo que es cierta y evidente la semejanza), pudiendo llorarlas en soledad, me abstengo de compartirlas con 92 profesores.
Cuando el blues viajo al norte, vino a Chicago, de esa nostalgia nos habla Neil en "Say Hello To Chicago", lo hace susurrando el recuerdo y soplando su armónica mientras las teclas evocan el ambiente de un nocturno piano bar en el primer disco, para que nos reciba en el segundo un Chicago que se viste de New Orleans con los ropajes de lentejuelas de una Big Band que en esta ocasión si me resulta favorecedora y elegante.
"I'm Glad I Found You" es el Neil de campo y soledad, el Neil de "Harvest", de "Harvest Moon" o de "Prairie Wind"... me siento muy agusto mecido por esta especies de nanas que me canta el tito...
Creo que he escuchado tantas veces "When I Watch You Sleeping" en mi vida que el hecho de no cansarme nunca de ella por huevos tiene que esconder un secreto, la incógnita de un sortilegio que solo Young conoce y que le permite ser capaz de repetir este tema durante cuarenta años con diferentes títulos y que siempre suene diferente, siempre bello, siempre emocionante, uno de esos temas que tienen a este tremendo artista en el ADN.



Creo que la única canción que me interesa mas en formato orquestal es "Like Used To Do", deslumbrante, escueta y brillante a los lomos de una banda swing ventosa y luminiscente que recuerda al fantástico "This Note's For You".



Y para despedirnos Neil nos cuenta el despertar con la cabeza llena de sueños aún, mientras el invierno embelleze el mundo con su smoking blanco, preciosa canción de Neil en sus dos formatos "All Those Dreams", como "When I Watch You Sleeping" es Neil Young en carne y sangre, Neil Young de improvisada e incontrolable verdad.



Disco notable, que se escucha y se disfruta solo, sin forzar y que gana con la comprensión de cada nota, comprensión que llega fluida con cada escucha para terminar creando un notable disco, el trigésimo sexto de una carrera impoluta, y que se puede acoplar a la batería de magníficos discos del canadiense.
No se que vino antes, si el huevo o la gallina, permítanme quedarme con la sencillez, pequeña, humilde y callada del huevo, pues este, como la parte acústica del disco, encierra el sabor, la fuerza...la yema... en el interior, solo es necesario penetrar por una capa, que no es tan dura como parece.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Joni Mitchell - Blue" (1971)


Hoy tenía que ser así, hoy Joni tenía que venir a celebrar su cumpleaños con todos los compadres de Rock and More By Addison de Witt, y es que no todos los días se cumplen 71 años, y no todos los días nace una Joni Mitchell como si ocurrió tal día como hoy en 1943.
Y como tampoco es cuestión de ser demasiado original, pues para que perdernos en obras de medio pelo como "For The Roses", "Court & Spark", "The Hissing of Summer Lawns", "Hijira" o "Mingus" teniendo una obra maestra aún mayor (que ya es decir) que las mencionadas como "Blue"...si, si, perdonen la insolencia pero aquí para el que suscribe "Blue" es uno de esos discos que únicamente me parece comprensible su grandeza bajo una explicación de naturaleza mágica, milagrosa o paranormal..
Bonita hasta la portada, guapa donde las haya, la dama aparece sugerente y hermosa en la portada, teñida de azul (evidéntemente) y con una voz durante todo el disco (y toda su carrera) de brillo imposible, de color celestial (azul cielo claro).
"Blue" es un disco de canciones, todas ellas de un folk luminoso y líquido, folk azul claro, de letras mas cercanas a la poesía que a los textos de métrica musical, melodías que flotan cual ángeles, sostenida su levitación por unas acústicas que envuelven la voz de Joni sin agredirla, sin obligarle a forzar, dejando que el instrumento vocal de la señora sea el que nos lleve por los vericuetos del alma de la artista a su antojo, sin que pueda existir obstáculo, al menos en este planeta, capaz de zancadillear el conjunto de belleza, poesía, sencilla desnudez y honesta sinceridad que inunda ese espacio onírico que se crea cuando de la escucha de este álbum se trata.
No me da la gana diseccionar los temas porque las palabras necesarias no existen o no las conozco, solo creo en este disco como un ejercicio de escucha y no de disección, y no por nada, es que cuando se trata de pensar, sentir o intuir "Blue" todo lo que no sea pincharlo y dejarse llevar por la magia azul que emana es perder el tiempo.
No perdamos mas el tiempo y escuchemos las canciones de "Blue".

Felicidades a la gran Joni Mitchell (07/11/1943-07/11/2014).