miércoles, 30 de abril de 2014

Los Feliz - "Aleluya", 1997. - Discos en la lengua de Cervantes.

 
Soy fan de Siniestro Total, por muchos motivos, primero porque me divierten desde hace mas de treinta años, segundo porque en directo son dinamita, tercero porque sus discos son vertiginosos como como una montaña rusa con solo cuestas abajo y porque además hacen blues y hard-rock y punk y ... y lo que les da la gana.
Además siempre me ha precedido ver una verdad intrínseca en sus hilarantes letras, una seriedad que se oculta a los oídos del mundo tras el cachondeo, que es quien da la cara en los temas de los gallegos, un drama escondido en la careta de carnaval de la comedia, un: Ahí queda eso...implicito.
En 1994 el cantante de la banda, quien además compartía labores compositivas con Don Julian, hablo de don Miguel Costas abandona el grupo ante la sorpresa general...


Bueno, esto viene ocurriendo desde que el mundo es mundo y el rock es rock, lo que Miguel argumento para justificar esta marcha fue que la decisión la motivaron motivos personales, pero sobre todo musicales, añadía que deseaba que le viesen como un buen músico y no le apetecía seguir siendo observado como un artista del cachondeo. Me parece justo y comprensible que así desease Miguel encarar una etapa de su carrera mas madura y seria que la llevada hasta la fecha en compañía del histriónico y genial Julian Hernandez, así que se hace acompañar de su ex-compañero en Aerolineas Federales: Silvino Diaz a la guitarra, del ex-batería de Semen Up: Javier Martinez y del bajista Toni Ibañez y juntos forman Los Feliz.


Tras algún tema en formato single tardan casi tres años en grabar y publicar su primer disco, este "Aleluya" que recientemente y por avatares de la vida ha vuelto a la vida en el equipo de sonido de Addi. Lo mas sorpresivo del caso es que el resultado del álbum evidencia una contradicción, en mi opinión clara, con lo argumentado por Miguel Costas en el momento de la separación, pues este fabuloso disco, supone un acercamiento tanto sónico como textual y conceptual mas que evidente a lo que desde hacía mas de 15 años venía haciendo Siniestro Total.


No quiero hablar de copia pero lo cierto es que es complicado, si no eres fan implicado y buen conocedor de los discos de los Vigueses, ser capaz de discernir a cual de las dos bandas pertenecen cualquiera de los cortes de este "Aleluya" escuchado fuera de un contexto personalizado en el grupo de Costas.
Pero como no es mi intención hacer de juez ni de parte de estas cuestiones nos centraremos en los temas de este disco, canciones que recorren las influencias estilísticas de siempre del autor de las mismas, cachondeo, letras de agresivo sentido crítico oculto en una supuesta falta de enjundia y adheridas a un sentido irónico e incluso satírico, mordaz y en ocasiones cruel con la realidad que sitúan en la diana de sus dardazos envenenados, envenenados con venenos rockeros, bluseros, hardrockeros, punks e incluso con acercamientos al boogie o a sones negroides funkys y souleros.
Cuatro participaciones de lujo ornamentan las corcheas de uno de los temas mas destacados del trabajo, la contundente y fibrosa "Samba Pa Mi" en la que el desaparecido German Copinni, (Siniestro Total, Golpes Bajos) deja su sello personal e inconfundible, como el también desgraciadamente ausente Enrique Sierra (Radio Futura) deja impronta de la contundencia de las guitarras en los musculados riffs que menean la base sónica, cercana al hard rock del corte.
El también desaparecido Angel Muñoz, mas conocido como El Reverndo y el ex : Vargas Blues Band: David Sanchez ponen su arte para redondear este fantástico tema.

 
Pero todo el disco es una disparatada sucesión de cortes de anfetamínica intención sónica, desde la inicial "Nada Nada" en la que acomete de forma, como no, irónica y frívola la teoría existencial del hombre, tema ya tocado en Siniestro. Blues Rock a lo Led Zep para sugerir la utilización del amor como defensa de tanto sinvergüenza y vividor como nos rodea, "Lo Que Hace Falta es Amor" demuestra que los tiempos no cambian demasiado, letra mas seria de lo que parece en un tema adictivo y desbocado con un estribillo que es imposible que no recuerde a su anterior formación.
Rock and Roll definitivo y de carácter en la estupenda alegoría al rock y los rockeros en "Que Me Quiten lo Bailao" y estupenda letra de mensaje edonista y proetilico en clave de humor para la divertida y acompañada de un blusero piano "En El Cielo No Hay Cerveza".
Guitarras a lo Barón Rojo para la semblanza a una chica gorda que es defendida de forma tierna y burlona por Miguel y sus chicos, es la hilarante "Gordita", riffs heavys y coros desordenados en su ansia de disfrute.




En "En la Acera" suenan unas guitarras de acento southern para cantarnos la historia de alguien que se puede ver mendigando en la calle, da que pensar y el siguiente corte da que bailar, bailar al ritmo de la punkarra "Vamos". Stonianos sones para "Cuerpo de Jota" y vientos que dan paso a distorsión en un tejido sónico que crea un tema de fuerza interior y texto reafirmativo.
"Romanos" es un boogie a lo ZZ-Top de pesada carga de distorsionados decibelios y estribillo fuerte y contundente, otro texto mas serio de lo que parece en su estribillo "asterixiano". Mas popera "Fa" con un estribillo pegadizo y vitamínica melodía y una letra que convina estrofas de famosas canciones, algunas manifiestamente freakys.

 

Otro de los temas favoritos de Miguel en Siniestro es el que aborda en "Aleluya", el apocalipsis, el final de la vida en la tierra como un bien inevitable y casi imprescindible. Y una original letra dedicada a los teléfonos eróticos que alcanzaron su apogeo en aquellos noventa que daban el pistoletazo de salida al mundo virtual de la telefonía y el internet, tratados estos servicios como un servicio social o terapéutico la digerible "Al Otro Lado" y despedida con una relectura de "Lo Que Hace Falta Es Amor" pero en gallego, osea "O Que Fai Falta É Amor".
Si sois fans de Siniestro os encantara este disco debut de la banda que monto el fantástico Miguel Costas, no se separa estilística ni argumentálmente demasiado de sus Siniestro pero tampoco factura un trabajo que pueda considerarse menor a los rubricados por sus ex, de momento estoy recordándolo y volviendo a disfrutarlo, y ahora compartirlo con todos vosotros.

sábado, 26 de abril de 2014

¿Quíen es Brandon Clark?, "Burn", 2014.


¿Quíen es Brandon Clark?...La pregunta se las trae, pues lo cierto es que llevo tiempo intentando contestármela a mi mismo y no encuentro respuesta satisfactoria, la verdad es que todavía hay tipos que resultan prácticamente invisibles a pesar de las wikipedias y los blogs especializados, por mucho experto y mucha red social que pretenda acaparar información y datos de todo tipo, por mucha publicación y mucho sabelotodo que pateemos la red, la realidad es que hay individuos a los que resulta una empresa homérica el desvelar un mínimo dato biográfico o incluso artístico.
Eso esta ocurriendo con este tipo de Oklahoma que acabo de descubrir recientemente gracias a un disco publicado en el pasado mes de enero y que descubrí casi de casualidad que responde al titulo de "Burn".


Además del dato de su nacimiento, Oklahoma, el lugar si he descubierto porque la edad no tengo ni idea, aunque me temo que no es ningún jovenzuelo, ya que he podido descubrir que lleva unos añitos en esto, que en otro tiempo ha trabajado bajo el apelativo de Brandon Clark Band y que con este sello se dio a conocer entre los mas eruditos del genero southern, pues esto es lo que practica este semidesconocido.
Un southern enérgico y divertido, fluido y fiestero, animado, de pesada carga sónica ocasionálmente y de fina caricia acústica en otros momentos, atado a la tradición del sudoroso estilo que mira hacia el country mas outlaw de Waylor Jennings y se deja seducir por el rock fibroso y animal de ZZ-Top, el alma melódica y recogida de Mellencamp o el lirismo afectuoso sónicamente de Tom Petty.
Definió en su día su estilo como Oklahoma Beer Joint Music y la verdad es que es bastante atinada la descripción, pues su música invita a eso, a calzarse las botas recién embetunadas y con el sombrero calado al estilo de los malos del western acodar el esqueleto a la barra y lubricar las vísceras con zumo de cebada mientras su southern rock de evidente procedencia emocional nos entona e inspira la conversación de mostrador y colegueo, en resumen, una música genial para disfrutar, relajarse y charlar con amigos de chicas y coches.


Algunos discos que he conseguido localizar de este personaje son: "Tall" (2008), "Stars & Stripes" (2011) y el directo de 2012 "Better Off "Live" Dead-A Night At Cain's Ballroom", todos firmados como Brandon Clark Band; además claro de este reciente "Burn" que esta haciendo las delicias de quien suscribe y que viene firmado únicamente como Brandon Clark, lo que me hace suponer que la banda que hasta 2012 al menos le acompañaba ha sido disuelta y ha emprendido el caballero andadura en solitario.
En cuanto a este lanzamiento ¿Qué podemos encontrarnos?, pues catorce temas que abarcan practicamente todos los palos del southern entendido, como he explicado mas arriba, con espíritu abierto, honrado y fiestero, con sus dosis de bohemia melancólica y romanticismo tímido y escurridizo pero dolorido, todo un clásico de pies a cabeza, que toca guitarras y canta, ambas cosas de forma notable y en especial la segunda, realmente destacable gracias a una voz de bonito timbre y amplia tesitura que sabe colorear dando intencionalidad a los textos y coherencia con la cualidad sonora de cada momento.


Por destacar algún corte mencionaremos la apertura con "Burn", souther de ritmo adictivo y melodía digerible que corre por las venas como perseguida por el diablo con guitarras de colorido country que se arrastran al rock mas musculoso en los solos y estribillo de loco frenesí y veloz recorrido.
Riffs Stonianos en "Merch Man Blues" que vuelve a la excitación melódica en su paso por el proteínico estribillo, mas amable pero de irresistible melodía rocksureña la extraordinaria "One Hell of a Night", adictiva, despreocupada y bailable.
Las acústicas hacen su aparición en temas melódicos y remembrantes como la bonita "Skeletons" o la vaporosa y agraciada melódicamente "A Million To One". No van a la zaga en lirismo y bohemio carácter "Try, Try, Try" una balada country-rock de las de toda la vida o la perfecta melodía de la que cierra el disco: la intensa y soleada "My Old Man".
Distorsiones que miran a Stones o Black Crowes en "Low Class (Feat, Chad Sullins)" y mas petrea, mas ZZ-Top en la ronca "Trayler Park Love" que deleita con unas guitarras de tierno quejido que se ensangrentan en la hiriente lija de la superficie sonora.
Luz, guitarras y fiesta en "Little Bit of Love" y en la incendiaria y desatada "18", unas guitarras nos traen al corazón a los Skynyrd en el comienzo de "The Time Has Come".
Romanticísmo y belleza sonora de electricidad melancólica y chispas enamoradas en la maravillosa "Esmerald Eyes", manchada de tristeza y country de steels y carencias rítmicas, y optimista decadencia romántica en "Walk Away".
Imposible no divertirse con este disco, extenso pero que no cansa, todo lo contrario deja un sabor de boca refrescante, llega a los músculos mas que al corazón, no se filtra por la piel como un estilete pero si la acaricia con suavidad y la excita con lujuria rockera, seguire persiguiendo a este vaquero en busca de mas dosis de esta pócima que el receta y que asegura rock jaranero y despreocupado, algo que en estos tiempos no esta nada mal.




viernes, 25 de abril de 2014

Mas Birras - "Tierra Quemada", 1992.


Entre las vacaciones y la falta de tiempo material para seguir descontando horas a Morfeo que dedicar a escuchar música, leer, ver cine, salir y escribir, me he encontrado con la enojosa pero irrefutable realidad de que hace dos semanas que no me encaro a la hoja en blanco de LCD que se extiende bajo el membrete de La Comunidad del #FFVinilo para destripar alguno de los discos que habitan en la estantería del cuarto que mas emociona a quien esto escribe... la de los vinilos.
De esta semana no podía pasar y quería que la elección fuese especial, así que me he puesto a la tarea de hacer pasear por entre mis dedos los vinilos en busca de que uno me inspirase, si bien es cierto que no suele Aaparecer ese chispazo de lucidez, y termino no teniendo ni idea que elegir, bien porque me apetece escribir sobre muchos o por todo lo contrario, pero debo decir que en esta ocasión la bombilla se ha encendido al paso ante mi nariz de este disco de los aragoneses Mas Birras: "Tierra Quemada".



La historia del arte esta superpoblada en sus trasteros de olvido y sus celdas de injusticia de artistas que no han sido justamente valorados, artistas malditos cuyo arte no ha sido entendido por sus contemporáneos o bien no ha interesado a los que hacen de la cultura una industria que se sirve de ella para cumplir el objetivo de toda industria, ganar pasta caiga quien caiga, en el caso del arte es esta, y muchos artistas las víctimas de esta profusión de intereses comerciales disfrazados de desinteresada actividad de divulgacion cultural para enriquecer el mundo y colaborar a la felicidad individual y colectiva de sus clientes...quiero decir aficionados y almas sensibles a la belleza, esa con la que mercan.


Mauricio Aznar es un ejemplo fragante de esto que digo, cantante, compositor, escritor y guitarrista zaragozano que rubricó una brillante carrera en lo artístico pero invisible en lo popular y de exiguo reconocimiento.
Desde sus inicios en la formación rockabilly Golden Zippers, especializados en versionar a los legendarios pioneros del rock and roll y con una actividad principálmente en ingles, formando luego estos magníficos e históricos Mas Birras que miraban al country y al folk americano desde las áridas piedras de Los Monegros sin perder la esencia de su Aragón y dejándose querer por el southern rock y el americana, siempre insisto, llevados estos sones en la dirección que el cierzo mandaba, y centrando su actividad en los últimos años en la divulgación del folk argentino utilizando como vehículo para ello a su banda postrera Almagato, en estas estaba cuando la muerte le sorprendió en octubre de 2000, dejando triste al cierzo que se quedó sin poesía y sin el country en castellano que nacía teniendo a la tierra que el orea como inspiración y protagonista de sus quejidos y alegrías, y a nosotros, fieles de su arte, tristes y un poco mas vacíos, la mayoría incomprensiblemente ni se enteraron de la desgracia, y tras 14 años, no da la sensación de que su obra y su vida sean debidamente reivindicadas por nadie, desde aquí lo hago yo con toda la profusión de mi ser.
Tras cuatro intentos discográficos, notables en lo artístico aunque desgraciadamente mimetizados con la indiferencia, llega este quinto y último trabajo, el mejor firmado por el grupo, por maduro, por redondo sónicamente, perfecto trabajo de Toni Luz a los controles, impagables colaboraciones del poeta que después triunfaria con los Troglos de Loquillo: Gabriel Sopeña y decisiva la aportación a las guitarras del fenomenal Josu R. Garcia, entre todos crean una recopilación de la que asoman por los surcos del plástico countrys que saben a bourbon sin dar la espalda al tempranillo, que se centran en el suelo aragonés y en las mujeres que llevan el "ico" en la garganta en lugar de evocar al desierto de Texas y a las Peggy Sues de Alabama, "Loreto" o "El Hombre del Tambor" son dos ejemplos de esto.
Southern rock con latigazos de un blues febril que enfrenta su infernal procedencia al poderoso influjo de la Pilarica como se puede comprobar en cortes como "Quien ha Venido" o la cañera "Carne de Tren" y un rockabilly de inspiración entre yanky y catalana...entre Stray Cats y Rebeldes, siempre con sus personajes cercanos en la distancia, lejanos en la psiquis campesina y primitiva y universales en el corazón que siente con pasión los avatares del amor y la soledad, brebajes que calman la sed del artista tanto a uno como a otro lado del Atlantico, fantásticos temas que nos hacen vibrar como "El Blues del Hijo de Dios" y la clásica "Mas Madera".
Se completa el disco con medios tiempos de americana inspiración y hermosa poética en los textos escritos por Aznar y Sopeña que crean hermosas historias de tristezas de amor y vida en canciones como "Promesas Rotas", "Ya me Voy" y "Para Llegar a Ti".









Se completa el disco con un antiguo tema "Voces de Tango", preciosa balada con la textura de la piedra seca y quebradiza de rojizo color arcilloso que fue su primer maxi años antes y que es rehabilitada sónicamente para la ocasión.
Un autentica maravilla de la que casi todos los aficionados viven ajenos y que es una hecatombe cultural, pues Mas Birras fue una banda mas que notable, su sonido country-folk, su inspiración americana y su vocación rockera antigua dieron origen a deliciosos temas que además llevaban a su tierra y la realidad de la misma escarificada en cada fibra de su tejido sónico, es para mi un placer reivindicar este gran disco y a esta extraordinaria banda del inolvidable Mauricio Aznar.
Buen fin de semana a todos!!!





jueves, 24 de abril de 2014

Doug Paisley - "Strong Feelings", 2014.

A veces por muchas horas y afición que empleemos en esto de la música no nos es posible llegar a todos los artistas que en un momento dado pueden hacer tilín en nuestro corazoncito.
La cosa es que un día descubres un disco y tras la primera escucha empiezas a preguntarte como es posible que se te haya pasado el artista firmante del mismo con lo mucho que su estilo y características empastan con tus gustos, eso es lo que recientemente me ha ocurrido a mi con Doug Paisley tras la escucha de su último álbum, este precioso "Strong Feelings".


El señor Paisley no ofrece nada que no hayamos oído mil veces, es decir, bellas canciones, melodías milimétricamente trazadas sobre el pergamino para envolver hermosas y poéticas letras, música y texto unidos para formar una canción, simple y llanamente.
No se encontrará entre los surcos de este LP ningún alarde de producción, la belleza de los temas no lo precisa, tampoco la originalidad es vocación del autor, que sabe que maneja materia prima de primera con la cual realizar lo que pretende, es decir canciones, grandes canciones.
De esta manera, sobre una base sónica claramente cercana al folk y al americana mas soleado y crepuscular se desarrollan los sonidos oníricos y sedantes de los que hablo y que son un deleite para oídos y sistemas nerviosos, resumiendo, estamos ante un típico songwriter, ya sabéis de los que tanto hablo y amo...¿Como no me había enterado antes de su existencia?


En el disco además esta presente en las teclas Garth Hudson, el mítico componente de The Band, el que aportaba su académica sapiencia para plasmar todo el rock y el soul que llevaban en el flujo sanguíneo los Manuel, Helm, Danko y Robertson a los pentágramas de forma coherente y venenosa para crear aquellos discos que sin el hubiesen sido imposibles.
Y con su piano empieza el disco, dando empaque con su sonido claro a "Radio Girl", un country con aire Dylaniano, como aquel del "Girl From The North of Country", pero sin Cash, y con un estribillo mas dulce, tan grande como aquella (que Joserra me perdone).
Y tras este bello comienzo seguir y seguir, mas teclados en el comienzo de "Song My Love Can Sing" que arrastra la voz de Paisley como reptando por la pradera, acústicas y melancolía en las eléctricas para dar vida a la bella "It's Not Too Late (For Say Good Bye)", aquí es el Neil de "Harvest" el que parece dejar su inspiración en el artista que desgrana el texto con una voz mas nasal, que se rinde en volumen ante los coros femeninos al llegar el edulcorado pero no empalagoso estribillo.



Oscura y lejana "Our Love", desolada y desnuda, un tema precioso, nuevamente con Neil Young acercándose en el bello estribillo.
No le va a la zaga en desolación y desnudez, ahora con las teclas mágicas de Hudson haciendo de cobertura, la cristalina y amable "What's Up Is Down" que hace de avanzadilla al country sereno y una miguina eléctrico de "Old Times", de nuevo con el Dylan del "Nashville Skyline" sobrevolando con su hipnótico influjo el tema.
Mas eléctrica y blanca, con una aire de inocente sensualidad en los teclados: "Growing Souls" suena a pacíficos sones campestres, y continua la electricidad en la mas estirada sónicamente "To and Fro" que participa de una base rítmica mas seca y activa, un toque de dureza entre tanta amabilidad.
"Where The Light Takes You" es un corte clásico de american songwriter, lírico y sencillo, fluido y sereno, anuncia el final, temido e inevitable.
Final que llega con la breve "Because I Love You", típica que no tópica, country acústico de romántico sentido cantada con Mary Margaret O'Hara que nos dice hasta luego, porque adiós es imposible, ya que la repetición se hace incontrolable para cualquier alma sensible u oído que se tenga por sabio, tal es la belleza de este disco, belleza que transmite calidez al alma, paz al espíritu y alegría al corazón, no os perdáis este disco porque su escucha no me cabe duda de que además de amena es terapéutica.



Agradecer este desabrimiento a Joserra y su Land, esta es el pozo del que rescato baldes y baldes de sabiduría y belleza, personaje y lugar imprescindibles, gracias maestro y amigo.

miércoles, 23 de abril de 2014

Glen David Andrews - "Redemption", 2014. La sangre joven de Nueva Orleans.


Aún creo que no he tenido tiempo para asimilar la escucha del último disco de este joven trombonista y cantante de tan solo 28 años y que ha llegado a mis manos gracias a esas carambolas a tres o cuatro bandas que se dan en la búsqueda por la red de algo que realmente no tiene nada que ver con lo que realmente termina descargado en el vientre del ordenador.
Son muchas, demasiadas las ocasiones en las que el registro descargado termina semanas almacenado en el disco duro, siendo visible únicamente por el nombre que bajo la carpeta marrón dibujada en el monitor nominaliza a esta solo en parte, pues no acostumbra a caber en el espacio visible toda la información necesaria para que el olvido no termine condenando a la susodicha carpeta, que tras unas semanas no recuerdas de donde ha salido ni cual es la naturaleza de lo contenido en su interior, acaba en la papelera de reciclaje, oportunidad perdida.


Perféctamente podría haber ocurrido eso con este "Redemption" del artista Glen David Andrews si no hubiese sido porque reconocí su aspecto y lo asocie (por una vez buena memoria con las caras) con la serie Treme, en la que solía aparecer haciendo de si mismo.
Y como soy un ferviente fan de la serie pues me dije, vamos a pincharlo, mucho he disfrutado con la música que sonaba en la magnifica producción de HBO por lo cual a poco que lo que este tipo haga en su trabajo me tiene que gustar.
¿Gustar???...¡los huevos!...me ha cautivado, me ha agarrado de las criadillas y me tiene con los oídos como platos escuchando una vez tras otra los 10 cortes de jazz, soul, blues, gospel, funky y rhythm & blues que juntos pero no revueltos se dan cita en las tripas de este delicioso y cautivador trabajo de pantanosa y húmeda realidad sonora que lleva Nueva Orleans en el tuétano de los huesos del esqueleto sónico del disco.


Trombonista de intuición y cantante por necesidad este joven absorbió la música que envenena los charcos de Nueva Orleans desde crío, desde que sus juegos infantiles en el barrio de Treme, los fantasmas de la brujería musical le hechizaran sin el saberlo, maldiciendo un alma nacida con la predisposición mágica y bruja de vivir por y para satisfacer la factura que el hechizo insta a pagar a cambio de los latidos rebosantes de vida que caracterizan a un corazón artista y sensible como el que sin duda golpea las paredes torácicas de Glen David Andrews.
Y es que no solo es jazz lo que decora las composiciones bellas y de silvestres formas que tienen vida propia en el interior del vinilo, también el blues hace su fantasnmagórica aparición en temas que son auténticos sortilegios en forma de guitarras que suenan con sus gargantas condenadas a sufrir del fuego del infierno, así lo demuestran temas como el inicial "NY To NOLA" en el que cuenta con la participación de Ben Ellman de Galactic al saxo y una armónica condenada a clavarse en los cerebros que se encuentra a su paso y la poderosa "Lower Power" en la que ayuda Anders Osborne con sus incendiarias guitarras. Una maravillosa mezcla de blues y soul que repta sobre la base de un contrabajo polvoriento y con unos coros que dan brillo y luz a la oscuridad vocal de Glen, una despedida al disco deliciosa y dolorosa con la irresistible "Something To Believe In".


Seda soulera en la hermosa "Chariot", sugestiva y sugerente, que se balancea en la cómoda mecedora de un órgano de profundidad dramática y miel sonora y unos coros de candoroso tono lírico. Mas soul de agónica prestación vocal en la que comparte con el baterista Jamison Ross, aires del delta y coros de edulcorada textura, hablamos de la extrema "Surrender".


Y una letal para los sentidos mezcla de soul y blues, con retazos jazz y vocalidad excesiva en la sublime "You Don't Know", tema que embruja gracias a unos latones que crean un espacio sonoro a base de vientos y metales de electrificantes y excitantes resultados, una guitarra aspera y rencorosa redondea un tema simplemente grandioso. Mismas coordenadas sónicas pero con un carácter mas sensible y lírico que nos lleva al deleite materializado en carnes de gallina y corazones pidiendo auxilio en la no menos sublime "Movin' Up".



El jazz, que puebla el ADN de los que como Glen David Andrews viven bajo influjos mágicos y sortilégios demoníacos, sobrevuela de forma sutil y discreta todo el disco, incluso en los momentos mas festivos y funkys como "Bad By Myself" que nos hace disfrutar con la adrenalítica interactuación con su paisano, el multiinstrumentista y cantante funky Ivan Neville, ácido y azucar a partes igualmente toxicas en este frenético corte.
Jazz de piano y humo alimentado por la voz de fría sensibilidad de mujer fatal de Mahalia Jackson que acompaña a nuestro joven anfitrión en la estupenda "Didn't It Rain" y jazz hasta las últimas consecuencias en la instrumental y geometrica "Kool Breeze" que se va desarrollando a base de sonoridades de vientos que enervan espiritus y adormecen pesares.
Sangre joven para el enfermo organismo de la música milenária de Nueva Orleans, nuevos aires que ponen en el sitio que corresponde los lejendarios y cenagosos sonidos propios del estado francófono por excelencia, no solo jazz, sino mas, mucho mas, y esto se ve reflejado en este disco que suena a gloria, o a infierno no estoy seguro.

martes, 22 de abril de 2014

Vuelta a casa, "Going Back Home" - Wilko Johnson & Rogger Daltrey

Vuelta a la rutina, han sido unos cuantos días de descanso, paseos y un poco de cultura, de la que se ve, de la que se bebe y de la que se come, y como no de la que se escucha y se lee.
Tenía ganas de unos días para eso, para leer, pasear, charlar y pasarlo bien, en paz y sin grandes acontecimientos, únicamente en la tranquilidad que da el estar rodeado de gente querida y conocida, tan conocida que apenas hay sorpresas derivadas del día a día, pero si aspectos nuevos que descubrir unos de otros.
Además de redescubierto historias, recuerdos y personas, y me he sentido libre, y feliz y con algunas sensaciones que hacía demasiado tiempo que no sentía, eso es importante.
En definitiva, hemos vivido y hemos disfrutado, en mi caso particular me he encontrado a una parte de mi mismo que creía perdida, pero no, esta ahí y vuelve con fuerza, lo celebro.
Ahora toca volver al día a día...con tristeza y pereza pero con la tranquilidad de estar bien, de haber cargado pilas y de saberme en disposición de seguir viviendo, de seguir construyendo recuerdos para almacenarlos en esa despensa que es el alma, el cerebro y el corazón, esa despensa donde todos los acontecimientos almacenados maduraran a la buena de dios para que en un futuro, espero lejano, pueda recuperar y alimentar mis días con ellos, cuando mi esqueleto no me permita saltar de la cama a construir recuerdos nuevos y además ya no me apetezca, tan a gusto me encontraré con los antiguos, con los que he construido junto a seres muy queridos estas vacaciones que han terminado con la vuelta a casa.




domingo, 20 de abril de 2014

Slaid Cleaves - "Broke Down", 2000. Un rico pastel.

Hay personas con las que conectas a primera vista, y lo haces sin que exista ningún motivo aparente para que así sea, ocasionálmente esta comunión se desarrolla en algún tipo de reunión social en la que tras la presentación y el disfrute de una relajada y agradable tarde o noche te despides con una sonrisa en el semblante diciendo a tu acompañante - Que tipo mas majo este tal...me ha caído de puta madre -.
Pero lo cierto es que no es raro que si no se produce otra coincidencia, el idilio se quede ahí, en una divertida e interesante experiencia entre dos personas que han empastado de forma simbiótica y se han divertido un rato.

Pero hay ocasiones en que la comunión es aún mayor y cuando regresas a casa la conversación anterior continua en una especie de - Hemos quedado el jueves para ver el partido y tomar una cervecita...¿si os apuntáis?...¿Sabías que también suele ir a tal sitio?...podiamos ir juntos todos la próxima vez -. Entonces sabes que la cosa no se ha quedado ahí, que la vida ha hecho que dos desconocidos se conozcan y se complementen, que decidan voluntariamente compartir trozos de tiempo del pastel de minutos que nos ha tocado, comparar sabores y probar de otra tarta, y ¡que coño!, ¿a quien le amarga el dulce?.
Algo parecido es lo que me ocurrió a mi con Slaid Cleaves y este disco, que me cayó bien, que fue escuchar las canciones de este "Broke Down" y decidirme a dar un buen bocado de su tarta, y degustarla con calma, paladeando el bizcocho clásico, esponjoso y bien horneado, sencillo, tradicional pero delicioso, dulce pero no demasiado, un bizcocho que invita a mojarlo en café o en chocolate para hacerlo mas rico y húmedo, y dejar que conquiste mi paladar la mermelada que atraviesa la sutil carne del bollo, mermelada dulce y aromática ¿melocotón?, tal vez ¿naranja dulce?....convierte el bocado en algo mas carnal y le resta aspereza, es el buen sabor de boca que hace que desees mas y llegues incluso a olvidar el café o el chocolate...¿para que?.


Este disco es sencillo como la tarta que representa en mi imaginación, el bizcocho es la formación sónica de unas acústicas que se enredan y se bastan y sobran para crear una estructura que soporta sin esfuerzos aparentes unas melodías hermosas, relajadas y dulces, que discurren dejando  un sabor de boca agradable como de ¿melocotón?...o tal vez ¿naranja dulce?
Y la voz...esa cobertura fina, nada pretenciosa de nata que en ningún momento pretende quitar protagonismo a los tradicionales y caseros bizcocho y mermelada, que aporta su presencia y clase pero que, escasa en espesor hace de guia hacia el paladar y el sustento de unas fresas rojas y tiernas que son la personalidad del bocado, voz y textos, nata y fresas...así degusto este disco: "Broke Down" de Slaid Cleaves.
Y en medio, entre la fibra de acariciador y delicado bizcocho diez frutas escarchadas, humildes pero deliciosas, sinceras en su pequeñez pero grandes en sus matices y definitivas para un paladar deleitado en el encuentro con ellas, diez canciones sencillas, deliciosas y sabedoras de su discreción sónica, como esas frutas secas y edulcoradas, esa fruta escarchada.
Desde la preciosa y ágil "Broke Down", la reina del pastel, con un órgano subrayando en comunión con una acústica una maravillosa melodía cantada con deleite y discreción narrando bellas proclamas, un tema precioso.
Y a partir de aquí, una sucesión de otros nueve cortes de conmovedora linea melódica y canto sencillo que se acomoda a los huecos que la melodía deja para que la voz de Slaid acomode sus bellos versos: "One Good Year" es optimista y aporta además de las acústicas esponjosas y dulces una base rítmica que remarca los tiempos para que la mermelada fluya y llene la boca de dulzor.




Aromas mas eléctricos y countrys en "Horseshoe Lounge", mas sucia pero igual de tierna y deliciosa, oscura y con tendencia nocturna el country melancólico de la escurridiza "Cold & Lonely", este trozo tiene menos nata pero el bizcocho es mas compacto, mas sabroso...
Un folk con vida y latidos en "Breakfest in Hell", folk mezclado con country, que recuerda al Springsteen mas bucólico de "Nebraska",  para este trozo nos hemos hechado un trago de café...y un chispazo de bourbon creo que también.
Seguimos con Springsteen en el horizonte, horizonte de fina linea trazada por un sol que muere en calma, la que da el bello y vitalista estribillo de este precioso y mas rockero "Bring It On", "Lydia" es casi una poesía acompañada de secas acústicas pero narrada con belleza y adornada de unas steels de vaporosa sensualidad y unos coros femeninos de melancólico decir, bonita y romántica balada de corte clásico, un bocado pequeño pero con todos los ingredientes jugando encima de la reseca lengua.
"This Morning I Am Born Again" suena al Young mas campestre, sabor a pan de cereales, a mazorca de maíz en el desayuno, a tarta aún caliente, recién sacada del horno y haciéndose inseparable de un café cargado, un tema cálido y cercano.




Divertido country de bailables intenciones, optimista, luminoso y rural en la vitalista "Key Chain", un trocito de tarta con los tragos de la noche, el viernes en la taberna, tras la cena, mojados por cerveza y chachara de camaradería...¿No os decía que había hecho buenas migas con este tío a la primera???
Y una melodía mas del delta, bluesera y densa, de carácter tonal y un mayor peso en un bizcocho mas denso y menos contenido en azúcar, este trozo hay que comerlo con calma y degustando la nata y la fresa, pues ha tocado poca mermelada, pero es una despedida de poso negro, el glorioso negro del blues y el chocolate, nos despedimos hasta la próxima con este "I Feel The Blues Moving In".
No os preocupéis de las calorías y probar este pastel, no necesita acompañamiento pero si queréis arrejuntarlo con un humeante café o un chocolate espeso, perfecto, seguro que os supone un deleite el ágape, y raro será que no hagáis buenas migas con Slaid, es un tipo majo de veras...

viernes, 18 de abril de 2014

Jason & The Scorchers, "Fervor", 1983.



Cuando a principios de los ochenta el cantante y guitarrista Jason Ringenberg conoce a Warner Hodgens adicto a las seis cuerdas y berreante nato, al bajista Jeff Johnson y al baterista Perry Baggs y deciden formar una banda de rock, mucho me temo que lo que básicamente le motivó fue el hecho de tocar rock and roll sin darse mayor importancia, buscando: diversión, ligar y hacer el gamberro los viernes y sábados por la noche.
En cambio, treinta y pico años después de esta reunión se habla de que Jason & The Scorchers fueron creadores del cowpunk...es decir, una mezcla de punk y country, y es que será por etiquetas.
Partamos de la base de que estos chicos son de Nashville, por lo cual huir del country es cuando menos, difícil sino imposible diréctamente, así que algo de eso tiene que haber en la música de esta gente. Lo de el punk es mas aleatorio, pues en la escucha de este primer disco de Jason & The Scorchers, el fantástico "Fervor" se capta un poco de todo lo que a estos tipos les ha interesado musicalmente en sus pocos y locos años de vida hasta entonces, de hecho el disco se abre con una versión del tema de Bob Dylan "Absolutely Sweet Marie" y Dylan de punk, mas bien poco.


Ahora bien, que en esta versión la influencia de Ramones es clara es un echo incuestionable, de hecho el tema es una anfetamínica explosión sónica con el punk y el rock enredándose alrededor de una canción del de Duluth, haciendo real la en principio utópica premisa de que Dylan pueda sonar punk, pues suena punk y rock e incluso folk, una versión divertida, desenfadada y que fluye de una actitud juvenil y gamberra que para nada esta buscada ni pretendida, es simplemente intuición e incluso inocencia al servicio de un tema con la premisa de disfrutar y hacer que el personal disfrute...y esa es la verdadera etiqueta de Jason & The Scorchers.
Guitarras countrys hacen de entradilla a la adictiva "Help There`s a Fire" que pronto trae al esqueleto las ganas de moverse inherentes a los ritmos de los Ramones, presentes en todo el álbum, cantada como si de un rockabilly se tratase con actitud de absoluta improvisación, se trata de otro tema de energético y divertido rock and roll con aportes de todo lo que en el momento se les vino a la cabeza a estos tipos.
Rock guitarrero con distorsión y aires rockabillys en la tremenda hiperactividad rítmica de "I Can't Help Myself", versión de una canción del cantante y compositor rock y country Tim Krekel y que el grupo de Nasville dota de un espíritu soleado y optimista, bailable y desembuelto, disfrute teñido de alegres distorsiones, lo mismo ocurre en el tema racial y de local ubicación sónica "Hot Nights in Georgia", fabuloso y corto, casi precipitado country-rock eléctrico de desahogadas guitarras y coros lanzados a tumba abierta compuesta por Johnson y Ringenberg, se trata de un mítico tema de la banda.
La cara B da inicio con la acústica y sesteante melodía de "Pray For Me Mama", tema de evidente personalidad sureña y evocadora melodía de atardeceres pesarosos ante el sol muriente de un día duro y triste, fabuloso tema que demuestra que hasta los mas locos tienen momentos de dorada melancolía.
Y parece que se lo toman en serio cuando sorprenden con un estructurado y fenomenal tema como "Harvest Moon", mas maduro y sin embargo empapado de los principios básicos de la banda, velocidad y espontaneidad con la juventud dominando el ADN de los temas, otro maravilloso y vitamínico corte.





Electricidad y frenesí vocal junto a distorsión que mezcla rock y punk, ambos atrapados en una estructura melódica adictiva y febril en su vertiginoso ritmo, se trata de la divertida y desbocada "Both Sides of The Line" que llena mi corazón de pena porque da por terminado este tremendo discazo que durante apenas 25 minutos no permite que una sonrisa de disfrute se borre de mi rostro, un álbum que no es nada mas, ni nada menos, que la quintaesencia del rock, del punk y del country, juventud eterna no contabilizada en cifras sino en latidos, botas golpeando contra el suelo del garito y lágrimas de vida a tope, de noches interminables que se olvidan con la misma velocidad que se viven, de espíritu de libertad y aprovechamiento del tiempo que nos han regalado, sudor y saliva desperdiciados al servicio de la actitud rockera con la que hemos sido envenenados y bendecidos. Un disco irresistible...recordarlo es vivir.

jueves, 17 de abril de 2014

"One of These Days", Dede mi Descanso, carta abierta a mis amigos...


Tras una cena repleta de la tradición mediterránea, presentada y disfrutada a base de cebolletas tan humildes en aspecto como millonarias en sabor y textura, un tomate de los que elevan a la colorada hortaliza a la categoría de delicatesen, unos espárragos de tesituras mas cercanas a la matequilla que al fibroso cuerpo de tiranteces y rugosidades propias de la fécula y unos trozos de bonito que desprenden la sal y el aceite que le sirven de conservante en una explosión de delicia refescante en la boca que sublima su paladar en el disfrute de una discreta ensalada que cuando es humedecida con sabiduría y en justa convinación de flujos naturales terrestres: aceite y vinagre, y la sal, la que da brío a la vida y a las viandas termina haciéndose notar como la mayor delicia culinaria en competición abierta con cualquier ágape de postín, de los servidos en vajillas de contornos dorados, y el huevo, yaciendo en concubinato con el chorizo y con la sal recorriendo sus venas redondean una tardía cena que el vino de la tierra y una roja y deliciosa manzana se encargan de redondear.


Y luego paseo, fresco y nocturno, sintiendo una vez mas como la piel se la juega ante la emoción del momento, como los ojos vuelven a humedecerse, recogiendo del pozo del corazón fluidos de remembranzas, néctares salados de dulces visiones pasadas pero nunca olvidadas, sintiendo el latido bajo los pies de una tierra querida y atravesada por ríos de historia, ríos formados de argamasa y piedras sabias que forman viejas ciudades de desconocida historia pero enteradas de vida y hombre, milenariamente observantes de la historia repetitiva de los tropiezos del hombre en hermanas suyas, siempre las mismas. Pero también regadas de lágrimas filtradas en la tierra que llora formando ríos que transportan la emoción de esa belleza de la que el ser humano también es responsable, belleza corpórea y belleza de pensamiento y obra, belleza hardware y belleza software creada ideada y a veces encontrada sin ser buscada, solo improvisada por la bondad que también anida los corazones de hombres que durante los siglos han pateado esa tierra que esas piedras ayudan ha hacer ricas en recuerdos, enseñanzas e historias, algunas reales y otras falsas, pero historias que le dan sentido.

Desde aquí se puede observar todo con la calma que da la falta de importancia adquirida por el tiempo entre tan denso apelotonamiento de siglos, la calma de un silencio que susurra al oído que todo lo malo pasa y siempre hay un horizonte en el que fijar los objetivos que harán que todo empiece bajo esa roja y renovada luz caliente del amanecer, una brisa que te llena la cara de agradecido frescor y el corazón de esperanzas del magisterio de que siempre salimos adelante y de que el mundo esta vivo, no se para y siempre hay algo bueno por lo que no abandonar el sendero, siempre hay alguien por quien poner pie en tierra y abandonar un lecho que ya ha cumplido con su cometido de proporcionar descanso, que siempre hay alguien a quien no deseas perder, no quieres fallar y sientes como obligatorioa seguir dando tu amor, siempre hay un motivo para calzarse las botas de esperanza y apoyados en el bastón de ilusión emprender camino.
Hoy, es uno de esos días en los que como dice Neil voy a sentarme a escribir una larga carta para mandar a los buenos amigos, a vosotros, y que hago extensible a los amigos pasados, a los ausentes y a los que me han condenado al olvido, a los que siempre observo efervescencia emocional en sus ojos cuando me encuentran y a los que ya no les dice nada mi presencia, solo el esfuerzo intelectual de buscar algo exculpatorio que contarme, algo que a la vez de exculparles no les comprometa a nada, si, a vosotros también va dirigida esta carta.
Solo quiero deciros que estoy de vacaciones, observando los restos del naufragio y orgulloso de todo lo reparado tras el sunami, hay mucho recuerdo apuntalado, rehubicado y disfrutado en la verdad que el mismo significa, muchos muros de que solo eran de contención sirven ahora, abiertas amplias puertas y ventanas, paredes blancas de acceso al mundo y viceversa, muchas flores y poemas decoran ahora el jardín poblado antes de prudencias y prosa pseudointelectual y pretenciosa, y el aire es puro, es de campo abierto y no de interior, ya no esta viciado del humo del conservadurismo, las paredes recién pintadas de mil colores ya no son soportes de negras manchas de humedad, de la hedionda putrefacción líquida de los prejuicios, del biscoso verdín de la seguridad, del triste hedor a miedo, miedo a vivir...
Hoy me he sentado cuando el día esta a punto de empezar a escribir desde estos días de descanso a mis amigos para decirles que todo va bien y que estoy mejor que nunca, sigo amando el rock and roll y empieza a pasarme al revés que hasta ahora, que este mundo, al contrario de lo que cantaba Aute, si lo entiendo, que disfruto de la amistad de amigos, menos pero mejores, muchos nuevos y otros, los que se han bajado del autobús saben que si quieren siempre hay sitio, serán recibidos con un beso y un abrazo y en la radio estará sonando algún bohemio romántico del rock como Neil Young...



Hoy me voy a unas cuevas donde creo que el deshielo hace de su interior una virgueria de humedad y piedra, si saco fotos os las enseño.
¡Todo el mundo a disfrutar de estos días de vacaciones!!!


martes, 15 de abril de 2014

Cerrado por Vacaciones...!!!


Nos vamos unos días y tengo el firme propósito de vivir sin la inestimable compañía y calor de todos ustedes, no se si lo conseguire aunque confío que si jajajaja...
Me apetecen un montón y la verdad es que necesito desconectar unos días...
¡Hasta dentro de una semana + o -!!!
Sed felices...



lunes, 14 de abril de 2014

Robert Cray, Blues y Soul a partes iguales. "In My Soul", 2014.


La primera vez que tuve contacto con Robert Cray fue hace unos ocho o nueve años, el contacto lo motivó la inminente presencia de un servidor en su primer Festival de Jazz de Vitoria para presenciar una bluesera jornada de despedida de la edición de aquel año. Para la ocasión se citaban en el escenario de Mendizorroza Taj Mahal, Koko Taylor y Robert Cray.
Con tan tremendo cartel, ya os supondréis que el ambiente estaba por todo lo alto en Vitoria, encima, para poner mas emoción al tema era mi cumpleaños.
Ya conocía y había escuchado a los dos primeros interpretes de aquella tarde-noche, pero el tercero, el que cerraría noche y festival aunque me era familiar su nombre no había tenido la ocasión de escucharle nunca.

"Twenty" era el disco con el que estaba girando en aquel momento, recién publicado se comentaba que era el álbum que devolvía al de Columbus a la primera linea del cogollo tras unos años de actividad no tan correspondida con éxitos de público y critica como los conseguidos en los primeros años de su carrera, la cual fue dos décadas antes recibida con gran entusiasmo y expectativas inusitadas dado el bajo momento que atravesaba el género.
Las primeras escuchas del disco me resultaron sorprendentes, aquello no parecía blues, ni siquiera soul, una gran parte del disco sonaba a pop, pop dorado, de brillo sonoro y terciopelo en una voz hermosa como pocas, capaz de inyectar paz, sensación de gloria y sosiego, elegancia y sutileza glamourosa en la producción y melodías cuidadas, delicadas y vaporosas, un trabajo delicioso, pero blues...¿Éra aquello blues?.
Solo cuando la guitarra de aquel prestigioso bluesman emitía sus quejidos el blues hacia su aparición, entonces los suspiros de la stratocaster de Cray evidenciaban que aquello era la quintaesesncia del genero del delta, el discurso de dolor expresado en lágrimas de líquida y salada electricidad convertían todo el conjunto en una suerte de sentimiento bluesero que quedaba suspendido en el aire, era blues emitido como sin pretenderlo, que aparecía por generación espontánea, como si manase del interior de aquel hombre de forma ajena a su voluntad, esclavo de lo que su corazón dictaba, de lo que su alma emitía.
Llego el momento en que Robert Cray tomaba el testigo de una feroz Koko Taylor y un académico y simpático además de genial Taj Mahal en el escenario vitoriano, y empezó a desplegar su arte...

Aquella hora y pico fue mágica, el blues se fue adueñando del espacio del pabellón y lo invadió todo de forma densa y dulce, como hace el incienso y su áspero olor en las bóvedas de las catedrales en las mas enseñoriadas celebraciones religiosas, y ¿que es un concierto de rock, o de blues?...una ceremonia, una liturgia que en los días marcados en rojo en el ábaco del corazón bendice con su veneno a todos los fieles que rogamos al reverendo de turno por no dejar de acariciar almas, pieles y corazones con el incienso de su sonido invasor de espacios, cerebros y almas.
Blues que no araña... acaricia, no desgarra... masajea, no llora... gime, no grita... suspira.
Robert Cray es un magnífico guitarrista, impoluto técnicamente, elegante y virtuoso, capaz de frasear con un gusto infinito en los momentos rasgados y de susurrar líricamente en los arpegios; ¿y en los solos?, fluidez y sabor, blues líquido, blues soleado y bondadoso.
Pero como cantante es un Dios absoluto, su voz es seda, su fraseo poesía y su entonación arquitectura gótica de delicadas aristas e impactante belleza frontal y vetusta, dramático y lírico a partes iguales, romántico y heroico en el mismo golpe vocal, colores dorados y esmaltes plateados en un timbre de bella y robusta fragilidad, y ese estilo, ese...¡soul!, ¡ese soul!...Porque ese es el secreto que esconde el arte inigualable de Robert Cray, que es un héroe romántico que tiene un corazón de blues, unos dedos que solo saben pellizcar blues y una voz soul, una laringe que suspira ante los efluvios embriagadores de las damas y los caballeros souleros del pasado, del pasado que se extiende como el cosmos en un infinito de tiempo, el pasado que siempre es presente y vuela hacia un futuro que también les pertenece, una laringe que vive con Otis y Sam, con Nina y Aretha...garganta soul, dedos blues, corazón de artista bohemio y bucólico, mezcla impagable, mas celestial que infernal, mas néctar que veneno, blues soulero o soul bluesero...en resumen: Robert Cray.


¿Y todo esto porque os lo cuento?, pues porque este gran artista vuelve con nuevo trabajo bajo el brazo: "In My Soul"..., y es un trabajo excelente, delicioso y emocionante, un trabajo en el que me da la sensación de que se evidencia mas que en ningún otro lo explicado mas arriba, esa genética y nunca deliverada mezcla vital entre los dos estilos mágicos de silvestre nacimiento racial.
Una muestra de voz que canta soul y dedos que acarician blues en una infinita Fender, un trabajo con la banda de siempre, o, al menos la de siempre desde que servidor fuese atrapado para la causa aquel día de su efemerides en la ciudad de Vitoria, atrapado y condenado a ver mutar su epidermis con las gloriosas avanzadillas dolorosas y poéticas de la voz soul y los dedos blues de Robert Cray.
Mi sugerencia...que escuchéis este "In My Soul", creo que os gustará, es bello y oscuro, con vientos souleros que protegen del mal que huido del infierno viaja a través de las cuerdas de la guitarra del caballero de las cuerdas, las otras, las que se esconden en el cuello, de oro.
Delicioso, tenso, orgánico y plástico, canela en grama, feliz y dichoso sónicamente y evocador melódicamente, si os gusta el blues, os encantará...y si lo vuestro es el soul...pues lo mismo.
Recordar, se titula "In My Soul" y es el nuevo disco de Robert Cray.




domingo, 13 de abril de 2014

2x1 "Absoluty Sweet Marie" - Jason & The Scorchers/Flamin Groovies

 Domingo de Ramos, y aunque uno no se caracteriza por su fervor religioso, mas bien todo lo contrario, hoy en un día bonito en Bilbao, por el centro pasa la conocida procesión del borriquito, es la única nota de color de la semana santa, conocida como la procesión de los niños, es el único momento en el que este evento es reconocible y asociado a sonrisas y buen humor, a sol y miradas alegres de niños que destilan felicidad en sus caras, luciendo las palmas de pascua y sonriendo al hombre bueno que entra en la ciudad a lomos de un borriquito...
A partir de mañana la oscuridad y el llanto tiñe con su agorera y tozuda sordidez las calles y plazas y el sentido funerario y apocalíptico mancha de tristeza y terror el alma de muchos...bueno imagino que tiene que ser así, y habrá a quien le guste de esta manera.
Yo por mi parte, hoy propongo un 2x1 rebosante de fuerza y buen rollo, de energía y actitud de tirar pa'lante, de luz y sonrisas...como la procesión del borriquito que tanto gusta a los niños y no tan niños de Bilbao. Os propongo un cañonazo marca de la casa de Jason & The Scorchers titulado "Absoluty Sweet Marie" y un acercamiento elegante y sofisticado de los Flamin Groovies, se trata como sin duda sabéis de un tema escrito por Dylan, pero estas dos versiones me transmiten un sentimiento optimista que lo veo mas apropiado para un dia como hoy, es decir un poco de buen rollo, que es Semana Santa y para algunos que damos la espalda al horror y al sentido de culpabilidad que intentan introducir en los corazones de los mortales mas proclives a la desesperanza algunos que pululan por el mundo, algunos digo, intentaremos pasar esta semana santa atendiendo a nuestra propia ley de Dios, el amor, la generosidad y la esperanza reinando en corazones de rock and roll y en ánimos de disfrute sano y optimista actitud...
Arriba con el rock and roll de Jason & The Scorchers y Flamin Groovies...¿Cúal preferís???
Feliz domingo de Ramos.





viernes, 11 de abril de 2014

A. J. Croce - "Twelve Tales", 2014. Aprendiendo de los Sabios.

Hace un mes no sabía de la existencia de un hijo cantante de mi admirado Jim Croce, puede parecer raro que sienta admiración por el gran Jim, prematuramente desaparecido tras caer como ocurrío con otros, del cielo, y sin embargo ignorar un hecho tan evidente como este, el autor de "I Got a Name" tiene un hijo y canta.

Pero así es, fue hace un par de semanas aproximadamente cuando paseando por la land de mi amigo, mi querido Joserra Rodrigo, quien no necesita presentacion, leí una sentida reseña a proposito del último disco de un tal A.J. Croce titulado "Twelve Tales" (pinchar para acceder a la entrada de Joserra), donde ademas de elogiar el trabajo comentaba el dato en cuestión, y es que, señores, hay que aprender de los sabios.
No me pillo de sorpresa pues ya se mencionaba el asunto en la comentada crónica de Joserra, pero ciertamente no tienen nada que ver musicalmente el padre y el hijo, si el gran Jim proponía un folk y un folk rock caluroso y libre en su concepción sónica mientras que abierta y rural, polvorienta y nostalgica era su vocación melódica, el vástago oferta un sonido mucho menos poroso, mas definido estilisticamente, una concepción mucho mas cosmopolita y


Este "Twelve Tales" es lo único que hasta ahora conozco de este artista, y diré que me ha impactado, canciones de geométrica contrucción y elegante interpretación vocal, A. J. recorre sus canciones con una voz pequeña de tamaño pero de tono sugerente, fraseo elegante y dicción clara, con un leve tono castaño claro en el barniz del timbre y emoción en el decir.
Elegancia y estilo en la producción sónica de las mismas, con seis productores diferentes, encargado cada uno de dos temas, felízmente elegidos por el firmante del trabajo, riesgo asumido que podía dar al traste con la coherencia del conjunto, cosa que no ocurre en absoluto.
Doce cuentos contados y cantados bajo los influjos pantanosos propios de los sudorosos cortes del mas lírico Dr. John, asi ocurre en la excelente "Shining", con unos coros de elegante empaque y una sección de viento de poderoso ascendente sonoro. En este mismo sendero sónico se encuentra la mas agil y luminosa "Easy Money", cantada con madrugador tono de optimismo.


El piano esta presente en todo el disco, unas veces acercandose a la elegancia estilítica de los lujosos locales de pianista y coctel de copa, sombrilla y bengala, piano bar music a lo Billy Joel, pero al Billy Joel mas inspirado: "Right On Time"que es la encargada de dar la apertura al album, la estupenda rubrica que con el piano se hace de la elegante melodía terapeuticamente cantada de "Rollin On", la mas cabaretera y canalla "Call of Love" como de garito menos respetable, para ir a tomar algo fuerte de tapadillo.
Piano rock puro y hermoso, de smoking y zapatos de charol en las fabulosas "Keep The Change" y "The Time is Up" que cierra el trabajo, en todas ellas destaca un delicado y preciosista uso del piano como es de recibo.
Sonidos mas campestres y aridos enredados en bellas melodías de aire mas cercano a la esencia del padre también tienen cabida en este grandioso recopilatorio de cuentos, "What is Love" y "Make it Work" son ejemplos de esto que digo, dos preciosos temas de pradera y brisa a la atardecida.
Dice el sabio Joserra que "Always and Everyone" podría ser perfectamente un tema de Fakeband y tiene razón, e incluso de los The Band de "Stage Fright", es decir, un gran tema.



Cerramos el tracklist con dos temas que van un poco por libre sin perder ni un ápice de las virtudes que adornan el resto de canciones/cuentos que forman parte de esta deliciosa obra, me refiero a la sugerente y diafana "Adonis" y la mas electrica y rockera "Momentary Lapse of Judgement" con unas roncas y terrenales guitarras acompañando una desenfadada melodía.
Estoy encantado con este disco y con este artista, ahora tengo la ineludible tarea de ir descubriendo poco a poco la obra, mas que interesante por lo que me han comentado, del hijo del gran Jim Croce que un servidor desconocía su existencia, que bueno es tener amigos de los que aprender, que bueno es eso de aprender de los sabios.

jueves, 10 de abril de 2014

Krokus - "Long Stick Goes Boom, (Live From Da House Of Rust", 2014

Krokus es una de esas bandas que se pueden considerar impertérritas, tras cuarenta años pueden presumir de continuar en el punto en el que empezaron, manteniendo la dignidad y la personalidad intacta, no diré que a nivel creativo sean los de hace treinta años, no lo son, ¿quien lo es?, pero si te gustaban en aquel mítico "Headhunter" que en el 83 hizo de ellos estrellas mundiales del metal te seguirán gustando hoy.

Por buscar un adjetivo a la banda de Chris Von Rohr y Marc Storace este sería: granítica, esa es su actitud, dura y permeable a la erosión, imperecedera a las contrariedades de los años y terca en su autoaceptación, y como el granito sigue siendo su sonido, redondo como los cantos rodados de Bob, pétreo, indestructible y pesado, sin bellezas ni brillanteces pero con la indiscutible hermosura de lo puro, de lo que se tranforma pero no se destrulle, de lo que continua a pesar de todo, a pesar de años llevando y trayendo modas, de plumas envenenando cuartillas con palabras lascivas y puntiagudas que apenas consiguen arañar un poco la superficie férrea de una banda que no necesita que les recuerden que suenan a AC/DC y menos aún que les acusen de ello, lo saben y lo eligen y sus fans también, lo sabemos y nos gusta.
En su Suiza natal grabaron el pasado 30 de agosto este concierto que ahora nos presentan para demostrar que encima de un escenario esta banda sigue arrasando a cuantos por delante se les pongan.
La voz de Storace, tantas veces comparada con la de Bon Scott, mantiene el esmalte de su timbre y soporta la tesitura sin perder amplitud en el agudo y capacidad de transmitir, lo cual después de tanta década haciendo vibrar las cuerdas vocales es una mas que meritoria circunstancia.
Una triada de guitarras comandada por Fernando Von Arb aún es capaz de demostrar a mas de un jovenzuelo lo que es una sección de cuerda que tiene fe ciega en la distorsión y la fiereza que su corazón destila y dan magisterio de como hacer viajar por mástiles y pastillas esa pasión a pesar de tanto lustro pisando trastes los encallecidos dedos de estos dioses de los decibelios.
Ritmo metalero y punto, funcionando, haciendo que todo vuele a través de los amplis, que llegue hasta la medula espinal del último de los asistentes a sus bolos, base rítmica, como no: granítica.
"Long Stick Goes Boom, (Live From Da House Of Rust)" es el título que han elegido para este directo, en el que se dan cita los grandes clásicos de la banda sonando como auténticas motosierras cargadas con la sangre de Satán en lugar de gasolina, sonando con decibelios de electricidad maldecida por el rey del averno y con ese toque glam que un servidor siempre ha creído ver escondido en la estructura sónica de los suizos.


Poco hay que comentar por tanto en lo que a setlist se refiere, comienzo con un cañonazo como "Long Stick Goes Boom" tema envenenado con la esencia sónica de AC/DC, hecho que siempre les ha acompañado para bien y para mal, temazo que no sabrían tocar mal a estas alturas ni aunque lo intentasen.
Pasarela de trallazos metaleros de la mas granítica proposición sónica y de esencia juvenil y juguetona, imposible no disfrutar con "Allelujah Rock'n Roll" y su enervante melodía y la directa y afilada "Go Baby Go" de firme y autoritario estribillo coral, tremendas composiciones de su último trabajo de estudio: "Dirty Dynamite" de 2013..
Versionaca fantástica del fabuloso "American Woman" de The Guess Who,  mas madera con la mas pausada "Tokyo Nights" del mítico "Metal Renez-Vous" del lejano 1979, y gasolina al fuego con "Fire" del mismo álbum.
Un medley con "Rock City", "Better Than Sex" y "Dög Song" que no da oportunidad a los corazones a descansar un poco de tanto decibelio.
Llega el respiro con la célebre balada "Screaming in The Night" y locura colectiva con ese bombazo tempestuoso y de fácil asimilación en su carga de proteínas y quintales que es "Hellraiser", cantada por Storace con energía y voz carraspeante, después de esto la fluida locura juvenil y anfetamínica de un estribillo hardrockero fácil y poderoso de "Bedside Radio" y desde el 81 y aquel gran "Hardware" viene viajando a toda velocidad ese bólido infernal que es "Easy Rocker" con un todopoderoso solo guitarrero.
Y llega la recta final con "Heatstrokes", mas guitarras enredándose entre si formando un manto sónico lleno de densidad eléctrica, rock puro y duro sobre un escenario, el indestructible estribillo de "Live For The Action" coreado por un enloquecido público rendido al hechizo hardrockero de la noche y punto final con la reciente y fantástica "Hoodoo Woman".




Rock and Roll interpretado en vivo por una banda que se nota que ama lo que hace, y lo hace a tumba abierta, sin complejos y con fe, ilusión y actitud juvenil, aquella que les empujo a entregar sus almas a las bestias de la oscuridad de la distorsión y a vivir en constante ceremonia heavy ante concurrencia enferma de emociones eléctricas, estribillos frenéticos, solos dramáticos en sus chilllidos y riffs contundentes y fibrosos, todo ello esta en la carrera de esta gran banda, y se concentra, como si los años no hubiesen pasado, en este febril y entregado directo. Graníticos.

miércoles, 9 de abril de 2014

Leroy Powell & The Messengers - "The Overlords of the Cosmic Revelation", 2014. ¿¿¿???...

Imagino que alguno se estará preguntando que es ese simbolo: ¿¿¿???...
Esto quiere decir mas o menos: ¿Esto de que va?, si alguien lo sabe que me lo explique y así me entero yo también.


Sigo y admiro a Leroy Powell desde la primera vez que le escuche, defendí como casi nadie su anterior entrega, aquel bipolar disco editado el año pasado y que llevaba por título "Life and Death" y que para muchos supuso una pequeña decepción.
Desde sus comienzos como guitarra acompañante de Shooter Jennings este californiano ha ido dejando tras de si rastro de su talento, cual Pulgarcito señalando a base de piedrecillas el camino de vuelta Mr. Powell iba dejando trocitos de su arte en los recodos de un camino que habría de llevarnos a la escucha y disfrute de su primer disco, creado a rebufo de su actividad con el hijo de Waylor, titulado: "Leroy Powell", 2007, y en el que el country es el estilo que marca la pauta general.
Evolución sónica y paulatino enriquecimiento de su oferta hasta la llegada en 2010 del soberano "Atlantis", aquí aparece la que sigue siendo su banda, The Messengers y en su tejido estilístico hacen acto de presencia ademas del country, otros sones como el soul, el southern o el blues de forma mucho mas decidida, creando un disco de enorme riqueza musical que se une a unas maduras composiciones para cuadrar un trabajo excelente.
Seguido en 2011 por el mas robusto desde el punto de vista instrumental "The Snowblind Moonshine Deathride", con el rock mas guitarrero y distorsionado haciéndose un hueco, otro fantástico disco que evidenciaba que Leroy Powell era un artista inquieto, que se negaba a vivir atado a un sonido único y que necesitaba zigzaguear entre los senderos y bifurcaciones que ofrece ese frondoso bosque que es la música contemporánea americana.


El anteriormente comentado "Life and Death" con dos caras muy claramente diferenciadas, una crepuscular y debatiéndose entre el folk y su iniciático country y otra mas bluesera, rockera y experimental, con guiños al boogie duro y embarrado de ZZ-Top, continuaba la evolucìón y esa actitud libertaria de facturar los sonidos que le apetecía en cada momento.
Ahora llega, en este desigual y un tanto frustrante 2014 el octavo trabajo de Leroy Powell and The Messengers, recibe el paranoico titulo de: "The Overlords of the Cosmic Revelation", y lo cierto es que no desentona con lo que nos encontramos en cuanto abrimos el álbun.
Que a nadie le quepa ninguna duda de que el señor Powell sigue haciendo lo que le apetece o viene en gana, y no seré yo quien le ponga puertas al campo de la creatividad de este artista, pero sinceramente, a mi me asalta una cuestión: ¿¿¿???...¿Esto de que va?.


Tras una apertura en la que un instrumental electrónico: "Weightlessness", diluye en una relajada y sencilla melodía una acústica y una eléctrica de aire glam con una voz en off como perdida en el cosmos narrando unas frases inconexas, finalmente un sintetizador desarrolla una relajante melodía hasta que nos lleva a la extinción del tema apagándose poco a poco y dejando una sensación de incoherencia un tanto molesta.
A partir de ahí, un poco de todo, dentro del marco de un sonido de densa y recargada producción va desfilando ante, al menos mis sorprendidos oídos, un rock de calado comercial y sonido muy luminosos con unos sintetizadores haciendo de muro de sonido y apagando unas guitarras con mas bien poca chicha, estribillo bailable y popero, se trata del segundo corte, la aburrida y simplona "Time Files", no parece para nada el Leroy de otras ocasiones.
Roncas guitarras presentan "King Kong", sonoridad boogie-rock y estribillo seco, la cosa mejora aunque no termina de funcionar, además unos teclados raros, a lo ELO pero fuera de contexto lo terminan de estropear.

Efectos espaciales para el tema que da titulo al disco, arpegio de guitarras y tenue ambientación rodeando la voz de Powell que va desarrollando uno de los temas mas logrados del disco, con un toque AOR que la hace al menos atractiva.
"Rising" es rock nervioso y de feliz concepción rítmica, pero nuevamente la producción y las guitarras selladas entre si, con teclas y efectos sonoros añadidos no terminan de convencer a quien suscribe.
Caja de ruidos, teclados empalagosos, guitarras como de juguete me viene a la mente de nuevo la pregunta del principio ¿¿¿???... un instrumental ilógico este "Brave New World", mas baterías que suenan enlatadas y sonidos de sintético traje electrónico y melodías sin grasas ni proteínas, mejor pasar de largo por "Lost in The Future".
Mezcolanza sónica de voces y guitarras con ritmo de plástico y carencia de melodía en otro sorprendente corte: "Liz" que da paso al mas sorprendente todavía y nuevamente instrumental: "Brainscan".
Con lo que llevo encima "Star" me suena a gloria, a country, a folk, a pop, demasiado dulce y poco creíble, pero la melodía es bonita, francamente, ha estas alturas estoy hecho un lío.
Precioso tema en cambio me parece "Death Machine", suena a musical de Lloyd Webber, pero melódicamente es bonito, y las baterías parecen baterías y el estribillo tiene intensidad épica y acentos del Bowie mas pretencioso y hierático, aquel blanco y flaco, el mejor tema del disco, aunque ni de palo suena a Leroy Powell.
Y el trabajo termina con un tema digerible y de agradable pase melódico aunque con recargada producción, un pop de delicado e inofensivo estribillo, punto final con la correcta melodía de "Checking Out", que vuelve a traerme al recuerdo al duque.
No voy a engañar, esta crónica la he escrito con solo cuatro o cinco escuchas, pero creo que son suficientes para captar lo que este producto ofrece, me parece extraño por tratarse del artista que se trata, y bastante incoherente en su concepción, solo se me ocurre pensar que en esta ocasión al gran Leroy Powell se le ha ido la mano, a ver que os parece.